por Nanita » Mar May 20, 2008 7:01 pm
¡Hola a tod@s! Bueno, aquí está uno de mis primeros fics (y el único, por ahora, que me atrevo a publicar). Es una historia de amor ambientada en la época de los Merodeadores, ideal para l@s fans de Sirius Black, Lily Evans, James Potter, Remus Lupin, Severus Snape y Regulus Black. Espero que lo disfruten, y que me posteen aunque sea para mandarme tomatazos...
Disclaimer: Todos los personajes (salvo obvias excepciones) y todo lo que os suene conocido pertenece a J.K. Rowling y a la Warner.
1. "La amiga de la chica que le gusta a James"
Katherine Carlyle estaba sentada de brazos y piernas cruzadas en un sillón de la sala común de Gryffindor. La chica tenía sobre su regazo un grueso tomo de Defensa Contra Las Artes Oscuras, y parecía muy concentrada en su lectura. Sin embargo, sólo lo parecía. En realidad, Katie estaba bastante nerviosa, ya que se sentía observada por los ojos negros de cierto Gryffindor de pelo castaño rojizo que se sentaba frente a ella.
Andrew Callahan sonreía al ver cómo Katie se ponía nerviosa. Le gustaba aquella chica desde primer curso, con sus andares desgarbados, su pelo castaño ondulado recogido en dos coletas, y aquellos inmensos ojos. Sin embargo, nunca se había atrevido a decirle nada. Andrew era un chaval tímido y estudioso, y tenía bastante miedo a que la chica lo rechazara. Se habría llevado una gran sorpresa de saber que Katie Carlyle estaba tan encaprichada con él como él con ella.
De repente, Katie sintió como alguien la tapaba los ojos por detrás. La chica sonrió, contenta, y simplemente dijo:
-¡Lily! ¡Para de hacer el ganso!
La muchacha retiró las manos de los ojos de su mejor amiga y se sentó en el brazo del sillón, soltando una pequeña carcajada. Lily Evans era una pelirroja de grandes ojos verdes, que ostentaba el título de Premio Anual y el de mejor amiga de Katie Carlyle.
-¿Qué? ¿Está interesante?-preguntó, arrebatándole el libro a su amiga.
Katie intentó recuperar el libro, sin éxito.
-Sí, hasta que llegaste tú y lo estropeaste. Lilian, devuélveme el libro.-pidió Katie.
Lily volvió a reír, y acercándose a su amiga, le susurró al oído:
-Katie, tú y yo sabemos que no estabas leyendo... ¿Cuándo le vas a decir a Andrew que te gusta?
La cara de Katie adquirió un color que nada tenía que envidiar al pelo de Lily. Pero entonces, una sonrisa malévola se dibujó en su cara y respondió, desafiante:
-El día que tú salgas con Potter.
Lily la miró fingidamente horrorizada, he hizo ademán de golpearla con el libro de Defensa. Katie rió y se protegió con un cojín cercano, ante la mirada atenta de Andrew, que las contemplaba divertido.
En ese momento, entraron en la sala común un grupo de cuatro chicos, gritando y charlando entre ellos:
-¡Eh, James!-decía uno, de cabellos negros y avispados ojos grises.- Mira quién está ahí.- El chico señalaba a Lily.
El aludido, un chico de cabello negro bastante alborotado y ojos color avellana, miró hacia las chicas con una sonrisa que él debía de considerar como encantadora. Lily hizo una mueca.
-¿Qué tal, Evans?-dijo, acercándose.
-Bien hasta que llegaste, Potter.-contestó la chica.
Katie, que se había levantado y situado junto a Lily, ahogó una risa.
-¡Qué humos, Evans! Mejor hablamos luego…-dijo James, y dio media vuelta, dirigiéndose hacia su grupo de amigos.
Uno de ellos, un chico de aspecto enfermizo y reservado, con ojos dorados y pelo castaño claro, hizo un gesto de saludo con la mano dirigido a las chicas. Lily lo respondió con una sonrisa. Entonces, una idea surgió en la cabeza de la pelirroja, que se volvió hacia Katie sonriendo ampliamente.
-Katie, ya sé qué vamos a hacer para saber quién le gusta a Andrew.-le susurró al oído.
-¿Qué? ¿Qué vas a hacer, Lily...? ¡Miedo me das!-dijo Katie, empalideciendo súbitamente.
Lily la ignoró y se volvió hacia el chaval que la había saludado, que ahora hablaba con el cuarto miembro del grupo, un chaval bajito y regordete, de pelo descolorido y ojos pequeños y acuosos.
-Remus, ¿puedes venir un momento, por favor?
El chico asintió, y disculpándose con su amigo, se acercó hasta las chicas, sonriendo.
-¿Qué pasa, Lily?-preguntó con su voz algo ronca.
La pelirroja se acercó a Remus y bajó la voz.
-¿Podrías averiguar qué chica le gusta a Callahan?
Remus enarcó una ceja.
-¿A Andrew?- Lily asintió- ¿Te gusta Andrew? -preguntó el chico, ahora con el entrecejo fruncido.
Lily negó rápidamente con la cabeza, mientras Katie enrojecía hasta la raíz del cabello.
-No, claro que no... Es para una amiga...-se apresuró a decir Lily.
Remus se dio cuenta entonces del color que ostentaban las mejillas de Carlyle, y sonrió significativamente.
-¡Ah, claro...! Una amiga...-dijo.
Lily asintió.
-¿Lo harás?
-Lo intentaré, pero no prometo nada.-afirmó el chico.
-¡Muchas gracias, Rem! -dijo Lily, dándole un beso en la mejilla.- Pero, por favor, averígualo mañana, para que no se note, ¿sí? Y no digas nada a nadie, por favor.
El chico asintió, algo colorado; y murmurando un “¡Hasta luego!” regresó junto a sus amigos.
-Le gustas.-afirmó Katie cuando el chico se alejó.
-Tonterías, Carlyle. Somos amigos.-dijo Lily, sentándose ahora ella en el sillón.
Katie puso los ojos en blanco y murmuró:
-Lo que tú digas, Evans; lo que tú digas.
En el otro extremo de la sala, James y Sirius, el chico de brillante pelo negro y ojos grises, esperaban a su amigo con interés. En cuanto Remus se sentó junto a ellos, le preguntaron:
-¿Y bien? ¿Qué te ha dicho?
Remus negó con la cabeza.
-No os lo puedo decir, chicos.
-¿Por?-inquirió James, algo celoso.- Es mi pelirroja, tengo derecho a saber de qué hablas con ella.
Remus y Sirius rodaron los ojos, mientras que el chaval bajito, de nombre Peter, se limitó a contemplar a Remus con interés.
- Está bien...-cedió Remus. Al fin y al cabo, a ninguno le interesaban los líos de Carlyle, y no lo iban a contar por ahí.- Lily me pidió que averiguara quién le gusta a Callahan.
Los ojos de James se abrieron desmesuradamente.
-¿A mi Lily le gusta Andrew?
Remus negó apresuradamente con la cabeza.
-No, no, no... Es para una amiga...
-Ya... Y por la cara de tomate que puso Carlyle a su lado, creo que se trata de ella, ¿no, Lunático?-aventuró Sirius, mirando sonriente a su amigo.
Remus se encogió de hombros. No estaba dispuesto a decir más. Ya había traicionado lo suficiente la confianza de Lily.
-Eso es un sí, Canuto.-dijo James, mirando a su mejor amigo.- Eso es un sí.
-Ya veo...-dijo Sirius, mientras echaba un vistazo a la amiga de Lily.
Entonces habló Peter:
-Pues no tendrás que averiguar mucho. Yo sé que a Andrew le gusta Carlyle.-afirmó.
Remus lo miró interesado.
-¿En serio? ¿Cómo lo sabes, Pet?-peguntó James.
-Pues... Me lo dijo una noche que ninguno de los dos podía dormir y fuimos juntos a las cocinas.-contestó el aludido- Me contó que le gusta desde primero pero nunca ha podido reunir el valor suficiente como para decírselo...
-¡Qué romántico!-se burló Sirius, poniéndose una mano en el corazón.
Peter se sonrojó.
-Es sólo lo que él dijo...
-Ese chico es tonto.-sentenció James.
Remus alzó una ceja. Para James todo aquel que se tirara a la piscina, aunque estuviera vacía como en su caso, era tonto o cobarde. El Gryffindor suspiró sonoramente. Lo que tenía que aguantar.
-Bueno, pues si te dijo eso, es tontería que yo se lo vuelva a preguntar. Voy a decírselo a las chicas ahora mismo…-dijo Remus. Inmediatamente, se dio cuenta del error y rectificó:- No, tendré que preguntárselo a él. Dije que no se lo diría nadie, y se enfadarán si les digo que lo supe por Pet.
Sirius ahogó un bufido.
-No seas tonto, Lunático. Carlyle estará tan contenta de saber que es el amorcito de Callahan que sólo querrá comerte a besos.
James y Peter rieron sonoramente el chiste de su amigo, mientras Remus se sonrojaba.
-Me da igual. Esperaré a hablar personalmente con Andrew.
-Genial.-dijo James, sin demasiada efusividad.- Mientras, ¿por qué no vamos a dar una vuelta por el castillo? Quizá nos encontremos a Quejicus por ahí…
-¡James! Creí que habías madurado…-protestó Lupin.
El chico rió sonoramente.
-No, simplemente no lo molesto si Evans está delante. Cuando nos nombraron Premios Anuales, le solté un discursito acerca de los efectos de la madurez y la mala costumbre de juzgar a la gente por su pasado y no por su presente… Creo que funcionó; por si no os habéis fijado, me trata un poco mejor; me ha concedido el beneficio de la duda. Y no lo voy a desaprovechar… Pero también quiero divertirme.
Remus miraba a su amigo con la boca abierta, mientras Sirius y Peter reían sin cesar.
-¡Qué cara más dura tienes, James Potter!-dijo finalmente el chico.
James sonrió ampliamente.
-Se hace lo que se puede. ¿Vamos entonces?-preguntó, volviéndose hacia Sirius.
El moreno iba a asentir, cuando una voz lo interrumpió a su espalda.
-Tú no vas a ninguna parte, Black.-dijo un muchacho de pelo castaño rojizo y relucientes ojos marrones.- Tenemos un trabajo de Transformaciones pendiente, y no he traído yo solo todos los libros de la biblioteca para nada.
Sirius miró al chico con enojo.
-No entiendo tu manía de querer tener todos los trabajos hechos antes de tiempo, Greendawn.-refunfuñó.- ¡Queda un mes para tener que entregar esa redacción!
Maximiliano Greendawn movió la cabeza.
-A diferencia de ti, Black, yo prefiero hacer el trabajo con tiempo, en vez de hacerlo deprisa y corriendo el día anterior.
Sirius miró al Gryffindor con disgusto, pero asintió con la cabeza.
-Id vosotros, chicos. Yo me quedo haciendo el maldito trabajo.
-Tú sabrás lo que haces, Canuto.-dijo James; y, haciendo un gesto, salió con Peter de la habitación.
Remus dudó un momento, pero, finalmente, se despidió y marchó tras sus amigos.
Sirius se sentó junto a Max y su pila de libros en una mesa camilla de la sala común.
-A ver, ¿por dónde empezamos?
Max esbozó una sonrisa irónica.
-¿Qué tal por el principio?
Black apretó los labios y contuvo sus ganas de echar a Greendawn una maldición. Max y Sirius no se llevaban demasiado bien, pero tampoco se llevaban mal. Eran “enemigos cordiales”. En poco tiempo, ambos se concentraron en el trabajo y dejaron de lanzarse pullas amistosas.
Al cabo de un rato, Sirius levantó su mirada del papel, y echó una mirada por la sala común. Estaba casi vacía. Lily Evans ya no se hallaba allí, y tampoco Andrew Callahan. Sin embargo, Katie continuaba sentada en un sillón, cruzada de piernas, leyendo un libro.
Sirius la observó con interés, como si fuera la primera vez que la viera. La verdad es que siempre había pensado en ella como “la amiga de la chica que le gusta a James”, y nunca pensó que ella pudiera tener su propia vida, sus propios sentimientos. Era un poco extraño tener ahora aquellos pensamientos acerca de la castañita de dos coletas, pero le llamó la atención saber que le gustaba Callahan. ¡Callahan! Entre todos los chicos de Gryffindor… En realidad, no sabía por qué le resultaba tan raro, Carlyle también parecía ser el tipo de chica callada y tímida a la que le gustan los chavales de la misma condición.
De repente, Katie alzó la mirada, y los ojos de ambos se encontraron. Sirius contuvo la respiración. Jamás se había fijado en los ojos de Katie. Eran una rueda cromática con todos los tonos de marrón que existían en el mundo. Sirius pensó que podía pasarse una vida contemplándolos. Sin embargo, Katie cortó rápidamente el contacto, meneando la cabeza y sonriendo levemente. En ese momento, Max Greendawn carraspeó.
-¿Qué?-inquirió Sirius.
-Ni se te ocurra tontear con Katie, Black.-advirtió Greendawn, frunciendo el entrecejo.
-No pienso tontear con ella…-se defendió Sirius. Sin embargo, su parte Black no tardó en salir a la luz, y añadió con aire desafiante:- ¿Y por qué no debería hacerlo?
Max gruñó.
-Seguro que sabes que Andrew la adora. Y ella lo adora a él. No lo estropees. Déjala tranquila.
Sirius negó con la cabeza.
-No lo sabía, me enteré hace un rato. No sé si sabrás, pero las niñas como Katie no son de… mi interés.
Greendawn lo miró enojado.
-No conoces a Katie, así que no hables de ella.
Sirius lo miró con una ceja alzada.
-¿Te gusta Carlyle?
Max negó lentamente con la cabeza.
-Ella es mi amiga, Black. A-m-i-g-a. Aunque te parezca imposible, la amistad entre el hombre y la mujer existe. Yo tengo novia.
-¿Tienes novia? - se extrañó Sirius, ya que jamás había visto a Max tontear con nadie.
Greendawn asintió ligeramente.
- Es una chica muggle de mi barrio.
-Ahora entiendo por qué eres tan rancio con las chicas de aquí…-dijo Sirius con una sonrisa pícara.
Maximiliano Greendawn lo fulminó con la mirada.
-Cállate, Black.
En ese momento, Katie Carlyle se levantó del sillón, y se dirigió hacia los dormitorios. Al cabo de unos momentos, bajó con una mochila al hombro, y salió de la sala común. Black y Greendawn se volvieron a concentrar en el trabajo.
Bueno, espero que os haya gustado... Por favor, postead; que cada vez que alguien postea, un hada renace... jejeje
¡¡¡Besotes!!!
Última edición por
Nanita el Mar Dic 15, 2009 8:32 am, editado 5 veces en total