por CHIMEL » Jue Jun 05, 2008 3:20 pm
· CAP 5: VAV (Apetito del alma, libertad y glotonería)
Tres fuertes golpes escucho Hagrid en la puerta. El gigante se levanto a abrir y para su sorpresa quien tocaba era Briana quien lo miraba con una expresión sumamente angelical e inocente mientras abrazaba una almohada tiernamente. Hagrid la dejó pasar al ver que solo traía puesto un ligero camisón blanco y la noche era fría.
-¿Que ocurre Bree?- pregunto Hagrid
-Nada, ¿Porque?- respondió ella mientras acariciaba a Fang
-¿no deberías estar en cama?
-No tengo casa, el sombrero no me puede asignar una, así que por ende no tengo cama.- dijo ella algo molesta golpeando el piso con un pie.
- ¡Ou! ¿Y porque no eliges una casa?
-¿Cómo? si elijo Gryffindor estoy traicionando a mi padre, si elijo Slytherin terminaré igual que él, no pienso seguir los pasos de mi madre en Ravenclaw y ni si quiera he considerado Hufflepuff…
- Tengo una genial idea.- dijo el gigante sonriendo.- Duerme en mi cama yo dormiré en el sofá.- dijo guiando hasta la gran habitación, la cama era enorme y tenia pieles sobre ella lo que la hacía ver muy confortable.
-Eso no es necesario.- dijo ella, chasqueo sus dedos y otra plaza aprecio sobre la cama.
Hagrid levantó las cejas y sonrió -Eres maravillosa, serás una gran hechicera.- Dijo
La chica bajo su cabeza y miro al suelo nuevamente. -¿Qué hiciste con Floffy?-pregunto ella
-El está bien, antes cuidaba la... Una cosa
- Piedra filosofal –Continúo ella en tono de burla – Si, si… El elixir de la vida eterna, la inmortalidad, bla, bla, bla…
Hagrid rió –No tienes remedio niña.
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Draco estaba en su habitación, Pansy se había marchado, él se había duchado y ahora estaba tranquilamente recostado. Sin embargo no podía dejar de pensar en esa hermosa rubia que había visto horas antes, estaba seguro que no era de Hogwarts, después de todo el no hubiera dejado pasar desapercibida a una chica tan hermosa o tal vez si
-*seguro mañana ira a clases, tengo que encontrarla*- pensó, tenía que encontrarla y mas que nada poseerla no importaba a qué precio.
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Briana estaba sentada en la cama de abajo mientras Hagrid asomaba su cabeza por arriba. La habitación solo estaba alumbrada por una pequeña lámpara de aceite, que hacía que la chica se sintiera confortada, no era lujosa, los pisos no eran de mármol y no tenia acabados de cedro o de pino pero aun así ella sentía un calor que nunca había experimentado. Siempre estaba rodeada de lujo, no era extraño recibir miles de propuestas, tenía más pretendientes de los que quisiera, a diario llegaban a su enorme residencia algunos regalos, unos costosos otros no, los más importantes hechiceros hijos de las mejores familias le ofrecían el cielo y las estrellas, rodeada de sirvientes y todo se le concedía hasta el más mínimo capricho… y aun así no era feliz,
-*que vida tan triste y vacía*.- pensó. Se sentía atrapada, sin una razón por la cual vivir, encerrada en un gran cuarto oscuro, así era su vida, una jaula de oro, aunque no dejaba de ser una prisión.
-Hagrid, ¿Porque me quieres?- pregunto ella
-A que te refieres…
-Bueno; tú me cuidas y me proteges...-dijo abrazando sus rodillas mientras mantenía su vista en el abismo
- Y ¿que con eso?- la chica levanto su rostro y lo miro fijamente
- Mi padre te hizo daño y yo no merezco...
-Pero tu madre fue la persona más buena y gentil que yo he conocido en mi vida, además de que tu abuelo a pesar de ser un viejo testarudo es mi mejor amigo.- Briana sonrió era raro que alguien llamara viejo testarudo a su abuelo, solo Hagrid se atrevía a hacerlo.- No le digas que dije eso
-No lo hare.
-Bree… si tus padres cometieron errores, son sus errores, ellos se equivocaron y no por eso son malos, errar es parte de la condición humana y tú no tienes la culpa y si ellos empezaron algo… tú no tienes porque terminarlo. Ahora duerme mañana será un día agitado.
-Que duermas bien.- dijo ella soplando sobre la lámpara y recostándose cómodamente.
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Hermione sintió la luz del sol golpear su rostro, dio un par de vueltas sobre su cama, no quería levantase, no aún, sabía que en cuanto pusiera un pié fuera de su sala común se encontraría con Malfoy, de mala gana se levanto y se dirigió al baño dejo que las gotas de agua caliente recorrieran su cuerpo relajándose ante ellas, termino su baño y se coloco una toalla alrededor de su cuerpo se paro frente al espejo, había cambiado su cabello caía sobre sus hombros formando elegantes y discretas hondas, su cuerpo estaba bien torneado, no era perfecto pero aun así era capaz de quitarle el sueño a cualquiera sus ojos expresaban vivacidad grandes y marrones con una larga pestaña como los de una muñeca y su mirada esa enigmática mirada que era cálida y a la vez triste reflejando su dura vida, siempre la habían humillado por ser hija de muggles y ahora tenía que pasar el día con su mayor némesis, se vistió colocándose su impecable uniforme, salió de su sala común y la atadura apareció rodeando su mano el lazo que la unía a Malfoy estaba tenso y totalmente estirado.
-¡¡No puede ser!!- dijo espantada, seguramente Draco aun no se levantaba por lo que el lazo comenzaría a hacerse pequeño hasta que ella llegara a él y así sucedió, el lazo comenzó a encogerse arrastrándola por el colegio se espanto cuando estaba a punto de golpearse contra la pared tapo su cara y no sintió nada, había atravesado la pared y así era cuando iba a toparse con algo simplemente lo atravesaba como si fuera un fantasma, llego hasta la casa Slytherin atravesó la puerta de Prefectura cayendo sobre Draco que estaba plácidamente dormido sobre su cama.
-¡¡Que demonios haces Granger!!- grito el rubio al notar el cuerpo de la gryffindor sobre el.- ¡¡Estás loca o que!! ¡¡Como demonios entraste y qué diablos haces aquí!!
Hermione permanecía callada estaba sobre Malfoy y este estaba solo en ropa interior
-¡¡Eres un imbécil!! Aun no te levantas.-grito ella notablemente enfurecida.- Mira tu mano.- el chico levanto su mano y se dio cuenta que la atadura ya había aparecido.
-Genial.- Dijo algo fastidiado.- ¿quieres quitarte de encima?
Hermione se sonrojo un poco puesto que no se había movido y seguía sobre el rubio, apoyo sus manos en los perfectos pectorales de él y se movió a un lado, Draco se levanto y camino hacia el baño.
-¿Qué haces?- pregunto ella
-Eres retrasada o que, voy a bañarme y a vestirme. -respondió el, Hermione no podía permitir que él se desnudara frente a ella así que tenía que pensar en algo y pronto, Draco por su parte encontraba algo divertida la situación para cualquier otra chica seria un placer verlo desnudo, pero no para Granger, no para la sabelotodo sangre sucia simplona Granger, siguió caminando y cuando estaba a punto de entrar al baño ya estaba completamente vestido, la castaña le había lanzado un hechizo, el Slytherin la miro totalmente extrañado.
-¿Como lo hiciste Granger?
-¡¡Que te importa ahora vámonos!!
-sí, no quiero que me vean contigo.- respondió secamente
Ambos caminaban a prisa, ni si quiera se atrevían mirarse.
-Ahora qué diablos haces Granger.- dijo el rubio al notar que Hermione no se dirigía al comedor
-Vamos a la dirección, esto tiene que acabar.
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-Harry apúrate o se terminara el desayuno.- decía Ron
-Ya voy, ya voy.- respondió el ojiverde mientras se abotonaba la camisa.- ¿Has visto a Hermione?
- NOoooo... ¡porque de seguro ella ya esta desayunando! –Grito el pelirrojo casi empujando a su amigo.
-¡Espera Ron! –Grito Harry –No puedo acomodarme la corbata…
-¡Pues has lo que yo y no la uses!
Harry hizo caso a pesar que no le agradaba la idea de andar con la corbata colgando. Nunca podía hacer un buen nudo y este día en especial no era la excepción.
Ambos chicos entraron al Gran comedor, Ron comenzó a tomar un poco de todo llenando su plato, Harry tomo una tostada y la lleno de mermelada de frambuesa cuando estaba a punto de meterla a su boca Ginny apareció a su lado dándole un beso y quitando de sus manos la tostada.
-¡Buen día!- saludo la pelirroja mientras Harry preparaba otra tostada.- Ya escucharon los rumores sobre la nueva.
-No y no nos interesa.- dijo Ron
-¿Qué hay con ella?- pregunto Harry
-Dicen que es la sobrina de Hagrid
- Ginny eso es imposible, Hagrid no tiene hermanos. Deja de decir tonterías quieres.- dijo ron
- Yo escuche que es la hija de Snape. Gracias Harry.- dijo Lavender tomando asiento y quitando su otra tostada a Harry
- ¡En serio! –Grito Ginny aparentemente emocionada
-Buen día.- saludo Neville.- ¿De qué hablan?
-Buen día Neville, hablamos de la hija de Snape.- contesto Ron y precisamente cuando dijo esto el profesor de pociones estaba detrás de él.
-Lamento desilusionarlo señor Weasley pero yo no tengo hijas.- le dijo el profesor haciendo que ron quisiera morirse, el profesor esbozó una media sonrisa y prosiguió su camino.
-No sean tontos.- dijo Neville.- ella es una linda niña y no es la hija de Snape… aunque a él le encantaría que así fuera.
-¿Entonces Briana no tiene nada que ver con él?- pregunto Harry
- ¿Cómo sabes que se llama Briana?- interrumpió Ginny
-Ayer Dumbledore me llamo a la dirección al parecer ella me ataco.- contesto el azabache
-¡Ella te ataco!- grito Ginny.- ¡porque!
-eso no es posible.- interrumpió Neville.- ¡ella nunca te haría daño!
-¿Tu como sabes tanto de ella Neville?- pregunto Ron
-¡¡y porque la defiendes, si ataco a Harry es una maldita!!- grito Ginny con más fuerza. Neville se levanto furioso de la mesa
-ni tú, ni absolutamente nadie la conocen. No tienen derecho a juzgarla solo déjenla en paz – dijo el chico saliendo apresuradamente del comedor.
-¿Que le ocurre a Neville? - dijo Lavender - No era para tanto…
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-Lamento el retraso Jóvenes- dijo Dumbledore entrando a la dirección donde Draco y Hermione se encontraban sentados.- Me dijeron que querían hablar con migo ¿Y bien, Cual es el problema?
-Si nosotros queríamos preguntar... Si podrías…
-¡Quiero que quites esto de mi mano!- interrumpió Draco
-Jóvenes.- Hablo Dumbledore con voz calmada y tranquila.- si decidí aplicar este castigo fue para que pudieran superar sus diferencias. Si al menos lo hubieran intentado, pero eso no sucedió. Puedo hacer el castigo un poco más flexible...
-O puedes dejarlos en paz.- dijo Briana que había entrado.- ¡Buen día!, ¿Cual es el problema?
-Me alegra verte, veo que dormiste bien.- dijo Dumbledore caminando a la salida.
-Pero necesitamos hablar contigo.- dijo Hermione
-Y ya lo hicieron señorita Granger, Yo confío en el criterio de Briana. Que pasen buen día.
La rubia camino hasta el escritorio dejando algunos libros sobre él, luego los miro a ambos y sonrió.
-Lo lamento pero no se cual es el problema ¿Son novios o algo así?
-¡¡Claro que no!!- Grito Hermione.- el problema es que tuvimos una discusión
La chica saco su varita y apunto a la atadura.- NO lo intentes Dumbledore dijo que...
- Evanesco.- interrumpió Briana y la atadura desapareció haciendo que Hermione se tragara sus palabras, luego la rubia camino a la salida
- ¿Espera como lo hiciste?- pregunto la Gryffindor
- El que Albus diga que algo no se puede desaparecer no quiere decir que sea cierto, ¿A caso nunca lo intentaron?
-No
- Bueno eso es típico de una sangre sucia, tienen tanto miedo a que les quiten “su maravilloso poder” que no rompen ninguna regla.- Hermione sintió este comentario como un balde de agua fría y por un momento quiso golpearla.
- A mi no me importa. Adiós.- dijo secamente Malfoy y después se fue.
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Cho se encontraba sentada en la mesa Ravenclaw, miraba atentamente a la mesa Gryffindor.
-Si lo miras tanto se te saldrán los ojos.- dijo Jasiel, una chica de largo cabello negro, pálida piel y eléctricos ojos verdes.
-Este año Harry se ve mejor que nunca.- dijo Cho
-si es verdad. Que lastima que ya te olvido.- contesto la chica de ojos verdes con una risa cruel y burlona.
-No creo que lo haya hecho y te aseguro que nunca lo hará
-Pues Ginny Weasley no dice lo mismo…
- ella no será ningún impedimento, solo la quitare de mi camino y eso no será nada difícil.
-¿Estas tramando algo?- pregunto Jasiel al notar el malicioso tono de su amiga.
- No preguntes… no preguntes…
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-¡Solo tenía que desaparecerla!- entró gritando Hermione al comedor.
-¿Que pasa Hermi?- preguntó Ginny
-¿Qué tenias que desaparecer?- pregunto Harry al notar la aflicción de su amiga.
-¡La estúpida cosa que me ataba a Malfoy! Al parecer no tenía nada especial.- respondió la castaña. Hermione se sentía tan tonta, ella era sumamente inteligente ¿Cómo es que jamás se dio cuenta?
-¿Cómo lo supiste Herm?- pregunto Ron
-Esa extraña rubia…
-Yo que.- dijo Luna acercándose a la mesa gryffindor
-tú no Luna.- prosiguió la castaña.- la chica que entro ayer.
-¿Qué con ella?
-ella entro a la dirección y Dumbledore la dejo a solas con nosotros, luego desapareció la atadura como si nada…
-Bueno ya olvídalo Hermi.- dijo Ginny.- ¿Qué clase tienen?
-Transformaciones.- contesto Harry.
-es cierto, vámonos o llegaremos tarde.- dijo Hermione apresurando a sus amigos.
Ella era una chica muy misteriosa y tenía algo que envolvía a Harry, tenía que hablarle, tenía que hacerlo, de alguna forma en algún momento.
Las clases transcurrieron con la mayor normalidad, la última había sido pociones por lo que Neville ahora no soportaba el dolor de su cabeza. Hermione había decidido ir a la biblioteca, mientras sus amigos se relajaban en los jardines del colegio, aunque no lo necesitaba tenía que repasar eso la hacía sentir más segura.
La castaña ingreso en la biblioteca, como era costumbre estaba totalmente sola y oscura, la chica comenzó a caminar entre los estantes tomando algunos libros, tenia tantos libros que antes de llegar a la mesa resbalo tirándolos, la chica comenzó a recogerlos y cuando estaba a punto de tomar uno este floto sobre ella hasta la mesa.
-Es mejor así ¿no lo crees?- dijo Briana que con su varita había hecho levitar todos los libros guiándolos hasta la mesa.- Necesito hablar contigo.
-Pues deberías saber que yo no cierro un libro hasta que lo termino.- dijo la castaña comenzando a leer.
-Deberías saber que detrás del estudio hay mucha inseguridad.- dijo la rubia parándose frente a Hermione mientras esta mantenía la vista en el grueso libro que había abierto.
-Sabes me recuerdas a alguien, aunque eres totalmente diferente.
-Pues yo nunca he conocido a alguien tan desagradable como tu.- respondió la castaña
La rubia rió un poco.- Hace algún tiempo yo tenía una amiga, odiaba su nombre y si alguien se atrevía a llamarle por su primer nombre se molestaba mucho.- la chica suspiro un poco y miro hacia arriba como recordando.- ella era divertida todos le decíamos Janey.
Hermione miro hacia la rubia con una cara de sorpresa, no podía ser ella aunque todo indicaba que así era.
-Mi amiga creía que Hermione Jane Granger era un nombre demasiado aburrido.- continuo la rubia.- ¿Que le has hecho a mi amiga?
-Lamento informarte que creo que tú amiga maduro
-Yo más bien creo que la enterraste en una pila de libros ¡NO entiendo que pasa, Neville es un cobarde y tu una engreída!- Briana se canso de que Hermione no le prestara atención apunto a todos los libros que había en la mesa.- ¡Snufflifors!
-¿Qué crees que haces?- dijo la castaña al notar que todos sus libros ahora eran ratones, la chica suspiro y se levanto abrazando a Briana.- no has cambiado verdad.
- tu si y mucho ¿Dónde puedo encontrar a Neville?- dijo ella totalmente triste al ver en lo que Jane se había convertido, Jane ya no existía hora solo quedaba Hermione y esa engreída a Briana no le agradaba.
-Seguro en los jardines.- dijo Hermione sonriente.- ¿Quieres que te acompañe?
- No. Lo único que quiero es salir de este estúpido colegio. Me decepcionas Hermione dijiste que nunca cambiarias.
-¿Por qué quieres irte? Tienes que contarme que has hecho tenemos tanto tiempo que no nos vemos.
-Yo no tengo nada que contarte a ti Hermione Granger, mi amiga se llamaba Jane y con tristeza veo que ya no existe.
-No te vayas aun.- grito Hermione al ver que su amiga estaba a punto de salir de la biblioteca
-Debo hacerlo, no quiero terminar como tu.-Dijo secamente.- Buenas noches señorita Granger.
Hermione se dejo caer sobre la silla, Briana era su mejor amiga cuando niña. Hermione sabía que al entrar a Hogwarts había cambiado, se había vuelto más dura y responsable cuando antes aborrecía los libros, recordaba las palabras de la rubia y sentía que se clavaban en sus entrañas *MI amiga se llamaba Jane y ya no existe* era cierto, ya no existía…
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Briana miro los jardines ahí a lo lejos en una banca estaban sentados Harry, Ron y Lavender mientras que Neville, Parvati y Luna estaban sentados sobre el césped. La rubia se acerco abrazando a Neville por la espalda mientras todos la observaban.
-¿Me recuerdas?- le susurro la rubia al oído.
Neville se levanto abrazándola fuertemente dando rápidos besos en la mejilla de la chica. -¡Eres tú! ¡Y estas aquí!- grito el chico sin soltarla.
La rubia lo tomo de una mano y lo llevo a un lugar más solitario donde pudieran conversar -Veo que tu no me has olvidado.- dijo la chica sonriendo
-¡Como olvidarte! ¿Recibiste mis cartas?
-Claro que si, una por semana durante cuatro años, me preocupe mucho cuando dejaste de escribir y creí que te había pasado algo…
-Deje de escribir porque no me contestabas.- dijo el chico con un aire de tristeza
-No me permitían hacerlo. Te has convertido en un poderoso y guapo hechicero.- dijo ella sonriendo al ver que las mejillas del chico se encendieron ligeramente.- Te extrañe Neville
-Yo más a ti… me hiciste mucha falta ¿no entiendo, Por qué decidiste venir?
-Quería algo… pero creo que está muy lejano a mí
- ¿Y que querías?
- Por lo pronto lo único que quiero es a ti.- dijo besando al chico en la mitad del labio y la mejilla.
-Hola.- saludo Harry a los chicos que se encontraban sentados.- Me llamo Harry…
-Adiós Neville.- dijo la chica levantándose ignorando por completo a Harry, este fue tras ella interceptado su camino
-Lo lamento me llamo Harry, Harry…
-Potter, quieres quitarte de mi camino.- interrumpió ella. El chico se movió dejándole el paso libre.
¿Cómo era posible? El era Harry Potter ¿Ella lo sabía? y ni si quiera le había importado, cualquiera rogaba hasta por un autógrafo de él, pero a ella no le parecía importante. Harry había querido impresionarla con la simple mención de su nombre ya que siempre lo hacía así, pero esta vez con ella no había funcionado…*****************************************************************************************************************************************************·
CAP 06: A LOVE IN HOGSMEADE (un amor en hogsmeade)
Los rayos del sol se asomaron por la ventana, Briana fue abriendo los ojos lentamente revelando el esplendor grisáceo que los envolvía.
-¡Buen día!-Dijo Hagrid quien había entrado alegremente a la habitación.- ¿Cómo dormiste?
-¿Qué ocurre?- pregunto la chica tallando sus ojos
-Es hora de levantarse.- la rubia miro el reloj y se dio cuenta de que solo eran las siete.
-Las clases comienzan a las nueve.- dijo ella
-Sí pero tienes que bañarte vestirte e ir a desayunar, necesitas más de una hora para eso ¿no lo crees?
-NO lo creo.- dijo ella secamente. Se levanto de la cama y se apunto con el índice, en un abrir y cerrar de ojos estaba completamente vestida y perfectamente peinada.- ¿lo ves?
-Eso es asombroso.- dijo Hagrid admirado.-pero no sería malo que aprendieras a usar esto.
El gigante tenía en su mano una delicada varita de plata, la rubia miro el objeto con desprecio pero lo tomó, sabia que tarde o temprano tendría que usarla o su abuelo se enfadaría con ella ya que no tenía permitido usar sus poderes de bruja.
-Seria más divertido ser muggle.- dijo ella
-nunca digas eso, la magia es un don maravilloso…
-o tal vez un castigo maligno.- dijo mientras abría la puerta.- tal vez una tortura que solo acaba con la muerte.
Hagrid miro a través de la ventana como se alejaba, ella odiaba ser una hechicera lo odiaba más que nada -*pobre niña*.- pensó.
Briana caminó hasta el comedor, su atención se dirigió precisamente a la mesa gryffindor donde tres chicos que ella no pudo identificar rodeaban a Neville acosándolo con preguntas que el chico no respondía, solo mantenía su vista clavada en la mesa y parecía no querer despegarla de ahí.
-Buen día Neville.- dijo la chica poniendo una mano en el hombro del gryffindor para después inclinarse a él y besarlo como acostumbraba hacerlo, levanto su mirada observando a Harry Ron y Ginny como si quisiera matarlos por molestar a su amigo. Tomo al chico de una mano llevándolo a un extremo de la mesa donde no había tantos estudiantes.
-¿Qué ocurre?- preguntó Briana a Neville pero el chico solo guardaba silencio, ella lo tomo de la barbilla obligándolo a que la mirara.-Neville soy tu miga, dime.
-Eres tú.- dijo él tímidamente
-yo llegue a arruinar tu vida ¿verdad?...
-¡No!... El que tu estés aquí es lo más maravilloso que me pudo haber pasado, sabes que te quiero pero…
-¿Pero?
-Todos sienten mucha curiosidad por ti, y yo no sé qué hacer.
-NO te preocupes, eso pasara pronto.- dijo ella abrazando al chico frotando su espalda tiernamente.- ahora sonríe
Harry no despegaba su vista de ellos, ella abrazaba a Neville, lo besaba, cuidaba y protegía, por lo que había sacado una conclusión
-*seguramente son novios* -pensó mientras su mirada se llenaba de tristeza.
Tantas veces la había tenido en sus sueños deseando que existiera y ahora que estaba a escasos centímetros de él la sentía más lejos que nunca. No entendía, ella era sumamente hermosa ¿porque quedarse entonces con Neville?... Seguramente su compromiso estaba arreglado y con el tiempo ella había aprendido a quererlo. Si ella era de Neville ahora estaba prohibida para él y tenía que alejarla de su mente.
-Briana desde hace tiempo quiero preguntarte algo.- dijo Neville a su amiga
-Lo que quieras
-Mañana es el viaje a Hogsmeade, y quería saber si tú… quisieras, ir… conmigo.- dijo tímidamente
-Bueno en realidad no tengo la menor idea de que es Hogsmeade.- Dijo ella. Neville pensó en que seguramente ella le diría que no.- pero si tu vas yo te sigo al fin del mundo.
-Te va a encantar, te lo aseguro.- dijo Neville sonriendo
-si tu lo dices… debo irme tengo que hacer un par de cosas antes de ir a clases, nos vemos luego.
Neville la siguió con la mirada hasta que la perdió completamente de vista.
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En clase de pociones Snape comenzó a formar los equipos de trabajo, Neville había quedado solo ya que nadie quería trabajar con él debido a que siempre rompía todo y en palabras de Snape era un bueno para nada.
-Señorita Dumbledore.- dijo Snape al notar que Briana acababa de entrar al clase- me alegra mucho que decidiera tomar mi asignatura, llega en buen momento estaba formando equipos y me encantaría que usted formara equipo con el señor Malfoy
Briana odiaba que Snape la alabara tanto y no entendía cual era el afán de juntarla con Malfoy siendo que el ya tenía pareja.
-Seria para mí un placer trabajar con el señor Malfoy, pero el ya tiene equipo y Longbottom esta solo.- dijo sentándose junto a Neville
-No te preocupes solo tengo que reorganizar los equipos y…
-No es necesario, trabajare con Longbottom
- bien si así lo quieres - dijo el profesor evidentemente molesto - que así sea
-Te meterás en problemas.- susurro Neville
- NO te preocupes, ¿cuál es el proyecto?
-se tiene que realizar una poción o hechizo de magia avanzada.- dijo el chico mostrándole el libro, con su codo dejo caer un pequeño caldero, Briana se dio cuenta y antes de que cayera chasqueo sus dedos sin quitar su mirada del libro, el caldero volvió a su lugar evitando que Snape reprendiera a Neville quién se quedo mirándola fijamente ella le sonrió y luego le guiño un ojo dándole confianza.
La clase transcurrió pacíficamente, con la única novedad de que Neville no había echado nada a perder, definitivamente trabajar con su mejor amiga lo hacía sentir muy seguro.
-Creo la clase de pociones es muy agradable.- dijo Briana mientras caminaba al lado de Neville.
-No siempre es así. Iré al invernadero ¿Quieres venir?
-Tengo entendido que hoy no te toca Herbología
-Sí, pero soy bueno en esa materia y si ayudo a la profesora Sprout aumento mis calificaciones.
-Está bien, ve tu y yo te alcanzo en un minuto, debo hablar con mi abuelo del viaje a Hogsmeade.- la chica le dio un beso en la mejilla y se fue.
Una sombra de tristeza cubrió el rostro de la rubia. ¿Qué había pasado con Neville? ¿No se supone que debería ser fuerte e intrépido?, ¿Qué demonios le había ocurrido?
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Neville caminaba al invernadero, al llegar a este el aroma de las flores y la hierba húmeda invadió sus sentidos. El día comenzaba a nublarse y amenazaba con una tormenta. La profesora Sprout aun no se encontraba así que el chico decidió entrar a esperarla.
Harry, Hermione y Ron entraron tras él. Neville se sobresalto al darse cuenta de que lo habían estado siguiendo, lo peor era pensar que lo habían hecho para saber de Briana.
-¿Qué hacen aquí? –pregunto Neville
-lo lamento Neville.-dijo Harry
-si lamentamos haberte fastidiado tanto con la tal Briana.- dijo Ron
-no hay problema, se que a veces ella puede ser algo misteriosa, pero es una gran hechicera.- Continúo Neville ya de mejor humor.
-bueno y ya que estamos aquí ¿te podemos ayudar en algo?- pregunto Hermione
-pero yo no quiero ayudar.- dijo Ron
-Cállate Ron, no te haría daño conseguir un par de puntos extras.- dijo Harry codeando a su amigo
-íbamos a cultivar mandrágoras podrían ayudarnos.-Dijo Neville.
Los tres gryffindor accedieron amablemente, pronto viraron sus cabezas hasta la puerta donde parecía haber una intensa discusión. La profesora Sprout había entrado y no precisamente sola.
-Camine señor Malfoy.- decía la profesora halando del rubio.- tómelo como un favor si no quiere pasar la navidad aquí.
Draco también tenía problemas con la materia en cuestión por lo que necesitaba puntos extras y si no quería quedarse en el castillo no tenía otra opción más que ayudar.
Los cinco alumnos se colocaron en sus lugares vistiendo el equipo correspondiente sabían cómo era el experimento puesto que en segundo curso lo habían realizado, solo tenían que plantar la mandrágora y podrían marcharse con la única diferencia era que estas eran más grandes por lo que su llanto seria más intenso. Se colocaron las orejeras sacaron las mandrágoras de la tierra y aun colocándolas en la maceta no guardaban silencio, la profesora comenzó a desesperarse.
-¡Señorita Dumbledore!- grito la profesora.- gracias al cielo que está aquí
-Yo buscaba a…
-su abuelo me ha contado de su canto de sirena ¿podría ayudarme?
-Yo no tengo permitido…
-Por favor.- dijo la profesora.
La chica noto la desesperación de aquella mujer por lo que accedió, abrió su boca y de esta salía una bellísima y enternecedora melodía comenzó a caminar rodeando la mesa y a su paso las plantas iban guardando silencio, siendo arrulladas por el canto de la rubia.
-¡¡Briana!!- grito Dumbledore al ver lo que la chica estaba haciendo le hizo una seña para que se acercase la chica acato la orden y camino hasta el sin detener su canto y juntos salieron del invernadero.
Cuando la melodía ya no se escuchaba todos los varones que se encontraban cayeron desmayados.
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-¡profesor Dumbledore!-entro gritando Mcgonagall a la dirección donde el anciano se encontraba con la rubia
- que ocurre Minerva.- dijo el anciano levantándose de su asiento
-¡cuatro alumnos están en la enfermería, y están graves!
-Neville.- susurro Briana
-voy enseguida. Briana quédate aquí -Ordenó
-¡No!- grito la rubia levantándose
-Es una orden señorita.- dijo el severamente.
La chica se dejo caer en el sillón sosteniendo su rostro, si a Neville le pasaba algo por su culpa no se lo perdonaría nunca.
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-¿Como están?- pregunto el director a madame Pomfrey
-Están bien aunque no despertaran en unas horas, me temo que no tengo el medicamento apropiado por lo que debo ir a San Mungo por él.
-Yo la acompañare.- dijo Dumbledore.- Minerva quiere hacerse cargo
-Con gusto profesor.
Al salir de la enfermería Briana se dirigía a ella por lo que la enfermera Pomfrey le pidió que se encargara de los chicos debido a que si la fiebre subía, su poder de bruja sería muy útil para disminuirla.
-Bueno al parecer la profesora Sprout no sabe lo que el canto de sirena provoca en los hombres.- decía Mcgonagall con un tono bastante severo mientras rodeaba a la profesora de Herbología
-Ella no lo sabe pero yo si.- dijo Briana fuertemente entrando a la enfermería enfrentando a Mcgonagall
-tu ni si quiera deberías estar aquí. Bien necesitamos guardias para cuidar a los alumnos.-dijo ignorando la presencia de la rubia.
-nosotras cuidaremos a Harry y a Ron.-dijo Hermione entrando al lado de Ginny.
-Yo cuido a Draco.- dijo Pansy corriendo hasta donde se encontraba el rubio
-Yo me quedare con el señor Longbottom.- dijo Mcgonagall
-eso no es necesario. Yo me quedo con Neville.-afirmo la rubia.-y como veo que estamos completos puedes retirarte Minerva, no te necesitamos.
-Eres una chiquilla insolente, seguramente terminaras igual que tu madre hecha mil pedazos.- Briana sintió ganas de golpear a la profesora pero al contrario sonrió, sabía que la amargura que la consumía era suficiente castigo. -Ya te puedes ir.- La profesora camino furiosa a la salida y se fue.
- así que tu eres la misteriosa nueva.- dijo Pansy.-es un placer
-Tú debes ser Pansy Parkinson ¿O me equivoco?
-Veo que has escuchado de mí
-Cara de perro, cabello negro y ojos hundidos. Tenias que ser Parkinson.-Dijo Briana.
La morena dejo salir un respingo, evidentemente no le había gustado el comentario de la chica. -¿Longbottom es tu novio?
-Eso no te importa, tú ocúpate de tu amiguito ¿quieres?- Dijo Briana caminando hasta la camilla donde se encontraba Neville, tomo una silla sentándose junto a él, sostuvo la mano del chico mientras que con otra acariciaba su frente apartando algunos cabellos de esta. –Perdóname…
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Por la mañana Neville ingreso al comedor que se encontraba casi vacío, solo estaban los alumnos que no tenían permitido ir a Hogsmeade y Briana.
-Hola.-dijo el chico entregando un pequeño botón de rosa a su amiga.
-Gracias.- dijo la chica aceptando el obsequio sonriente.
-Gracias a ti. Supe que te quedaste cuidándome toda la noche…
La chica bajo la mirada -yo nunca quise hacerte daño
Neville acercó lentamente a ella –Tu nunca me harás daño –Dijo sonriéndole –Se que no dormiste bien… pero hoy es el viaje a Hogsmeade…
-¡Es cierto!- dijo ella palmeando su cabeza.- dame una hora y estaré lista ¿de acuerdo?
-¿Entonces aun quieres ir?
-Claro que si, te lo prometí.-la chica se levanto y salió del comedor.
Neville sonrió abiertamente, ella era maravillosa no había dormido bien y aun así estaba dispuesta a ir con él de paseo.
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En la sala común gryffindoriana Harry esperaba impaciente con la vista en el suelo y una mano en el bolsillo, pronto levanto la mirada observando a su novia que bajaba las escaleras. Ginny traía puesto un corto y sencillo vestido azul con un sweater color crudo, su cabello estaba recogido en una media cola por lo que se veía hermosa. Hermione bajo poco después con un jean azul y una blusa rosa con abotonadura por el frente y su cabello castaño estaba totalmente suelto formando elegantes ondas sobre sus hombros. Neville bajo corriendo hacia la salida.
-¿no iras con nosotros?- pregunto Hermione
-sí, los alcanzo luego.- respondió saliendo de la estancia.
Caminó con la mirada en el suelo cuando sintió su cuerpo chocar contra otro
-Lo lamento.- dijo el chico disculpándose
-¡fíjate Longbottom!-grito Draco
-Perdón Malfoy.- Dijo Neville totalmente asustado
-Te daré tu merecido.- el rubio saco su varita apuntando amenazadoramente al asustado gryffindor.
-¡Déjalo tranquilo!- grito Briana corriendo hasta Neville. Draco dejo de apuntar al chico para observar a la rubia de pies a cabeza, quien vestía con un pantalón de mezclilla negra y una blusa de tiras roja que se pegaba totalmente a su cuerpo
-Así que a eso te dedicas.- dijo guardando su varita.-defiendes a los imbéciles que no pueden solos…
-Vamos Neville.- dijo la rubia tomando la mano de su amigo
Caminaron en silencio sin que ella pudiera disimular su coraje, hasta que Neville decidió romper el silencio.- Gracias por defenderme -Dijo
-¡No puedes permitir que ese idiota te trate así!- grito ella evidentemente enfurecida cuando se percato de que el chico la miraba muy atentamente. -¿te pasa algo?
-Nada es solo que…te vez hermosa.- dijo mientras sus mejillas se encendían
La rubia sonrió, la inocencia de su tierno amigo lograba causarle gracia.- Muchas gracias
Ambos chicos abordaron el tren conversando durante todo el camino, la tarde se volvió grisácea como el día anterior, unas cuantas gotas de lluvia golpearon el cristal durante el transcurso pero cedieron en cuestión de minutos, sin embargo el sol no salió... Llegaron a Hogsmeade y aunque Briana nunca había estado ahí le pareció el lugar más maravilloso que en su vida hubiese visto. Levanto la vista al cielo mirando a brujas y hechiceros que montaban rápidas escobas, gnomos duendes y algunas hadas, transitaban por la calle, niños de más o menos medio metro de estatura que tenían puntiagudas orejas, usaban gorros rojos y tenían largas y finas narices.
-¿Qué te parece?- pregunto Neville al notar que su amiga tenía una ligera sonrisa dibujada en el rostro
-Adoro la magia.- respondió ella.
Neville guio a la chica por todo Hogsmeade mostrándole los lugares más comunes visitados por él. Entraron a Las tres escobas tomando algunas bebidas, la rubia se aburrió pronto por lo que decidió salir de ahí camino hasta Dervish y Banges una tienda de instrumentos mágicos situada al final de la calle.
Briana entró en la oscura y descuidada tienda que tenia mas visitas de lo que en realidad parecía debido a las empolvadas repisas caminaba observando los diversos objetos mágicos cuando se topó con el príncipe de Slytherin.
-Hola preciosa.- dijo Draco impidiendo el paso a la rubia.- nos volvemos a encontrar
-Encuentro extraño tu concepto de “encontrar” - dijo ella sarcásticamente intentando caminar -Si te refieres a que me persigues y me acosas, si, nos volvemos a ver.
-Me llamo Draco Malfoy
-Un placer.- dijo ella esta vez von ironía- ¿ahora puedes quitarte?
-¿de verdad quieres eso?
-déjame pensar… ¡Si eso quiero!- grito empujándolo pero el chico fue más rápido y la tomo fuertemente de la cintura quitándole toda movilidad, cualquier otra estaría temblando o a punto de derretirse en los brazos de apuesto rubio pero no ella… No Briana.
La chica mantenía su rostro inexpresivo mientras que el Slytherin tenía una sonrisita algo molesta que la rubia hubiera querido arrancarle de un golpe. Terminó por hartarse así que decidió seguir el juego de Malfoy, él estaba acostumbrado a tratar con tipas que se morían por él o aunque no fuera así sabia como envolverlas, seguramente creía que esta chica era igual que todas la demás… que equivocado estaba.
-Sabes Malfoy, veo que no te soy indiferente.- dijo ella sensualmente subiendo una mano por el cuello del chico acercando su cara a la de el.-Tu tampoco me eres indiferente.
El chico se comenzó a acercarse a ella lentamente disfrutando su victoria, cuando estaba a punto de besarla la rubia levanto su rodilla golpeándolo en medio de las piernas, el chico se arrodillo ante el terrible dolor dejándola libre, ella se alejo del lugar corriendo rápidamente a la salida de la tienda.
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Harry y Ginny entraron donde Madame Tudipié una pequeña y calurosa casa de té donde acostumbraban ir las parejas. Estaba llena de redondas mesas adornadas con flecos y lazos, en el centro una pequeña pista, algunas parejas bailaban al compás de una hermosa melodía de piano.
-Ven Harry vamos a bailar.- dijo Ginny
-sabes que no sé hacerlo.- respondió el chico
Ginny ignoro por completo el comentario de su novio arrastrándolo hasta la pista. Él comenzó a bailar de mala gana tropezando de vez en cuando y dando algunos pisotones a su novia despertando algunas discretas risitas a su alrededor.
Hasta que se cansó de hacer el ridículo por lo que soltó a la pelirroja saliendo apresuradamente.
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Briana entro a una vieja librería no muy concurrida ya que los libros estaban totalmente llenos de polvo y en los grandes estantes había miles de telarañas, el piso era de madera y rechinaba de viejo, el lugar era frio y una sensación de humedad se sentía en el aire. No tenía más que unas pequeñas y largas ventanas en lo más alto casi llegando al techo por la cuales se filtraban el grisáceo resplandor del cielo, el dueño era un encorvado anciano con unos gruesos y grandes lentes redondos, la chica creyó que era el lugar perfecto para ocultarse. Se aproximo hasta un estante que estaba esquinado arrodillándose detrás de este esperando que Draco no pudiera encontrarla.
Harry entro pocos minutos después que Briana, quería estar solo, miro atrás y vio que Ginny lo seguía y por desgracia había observado a su novio entrar a la librería, se apresuro caminando de espaldas, se arrincono detrás de un librero sintiendo como su cuerpo chocaba contra otro, se viro rápidamente y se encontró con una fría e intensa mirada gris.
-¿Qué haces?... –Pregunto Briana con una voz ronca y tibia que Harry le pareció desconocida y hermosa.
-Me escondo de mí… De Ginny.- respondió él algo asustado y evidentemente nervioso.- ¿y tú?
-me escondo de Malfoy
Ginny había entrado a la librería buscando a Harry entre las inmensas estanterías, el ojiverde empujo una caja con el pie y provoco un estruendoso sonido que se extendió por todo el lugar, la pelirroja se acerco a ver de dónde provino este sonido asomándose detrás del estante en que se encontraban Harry y Briana.
La chica clavo su intensa mirada miel directamente en la verde de su novio, tenía los ojos vidriosos como si contuviera unas cuantas lágrimas. Ginny clavaba sus ojos en Harry como dos puñales que atravesaban su corazón, aparecía inexpresiva y carecía de esa chispa que la caracterizaba, el gryffindor sentía que si seguía ahí por más tiempo iba a consumirse lenta y dolorosamente…