Pesadila.
Una simple mirada de él me enamoro. No sé muy bien explicar cómo empezó todo, pero lo que sí que tengo seguro es que Draco me ama y me amara por siempre...
Los días pasaban con lentitud, deseaba volver a verle, volver a besarle, volver a abrazarle...
Nuestros encuentros eran a escondidas. Nadie debía de saber de nuestra relación. Ni siquiera Hermione, a quien yo quería como a la hermana mayor que jamás había tenido.
Por otra parte estaban nuestras familias, tanto como mis padres como Lucius Malfoy nos separarían de inmediato al saber de lo nuestro.
Así, a escondidas, era la única manera de poder amarnos, amarnos en secreto...
Por fin había llegado la hora de estar con mi amor. Lo encontré allí, donde siempre, apoyado en la pared y con el semblante frío. Lentamente y sin hacer apenas ruido me acerque a él. Sus labios formaron una pequeña sonrisa cuando nuestras miradas se cruzaron...
Lentamente empezó a caminar hacía mi, yo camine hacía el. Nos paramos a escasos centímetros y nos observábamos. Era maravillosa la forma en que nos observábamos. Era como si fuera la primera vez.
Draco pronunció más su sonrisa y me acarició el rostro con dulzura, luego me besó. Al principio fue un beso cuidadoso y suave y, poco a poco se convirtió en un beso apasionado, demostrando nuestros mutuos sentimientos a aquellas paredes que nos rodeaban...
-Te amo. -se susurró al oído.
Luego entrelazamos nuestras manos y, así, paseamos donde nadie podía vernos...
El tiempo pasa volando cuando estas con la persona amada, dijo un sabio mago. Yo sonreí al comprobar que el sabio tenía razón...
No había ni un solo segundo que Draco no acariciara mi rojo cabello o que me besara...si el cielo y el paraíso existían de verdad, yo lo había encontrado...
La noche pronto cayó y cada uno volvió por su camino. Draco, a la vista de los demás, seguía siendo el mismo niño rico que despreciaba a todos aquellos ''por debajo de él'', y Ginny volvía a ser la niña callada y ''normal'' que siempre había sido...
- No puedo estar un segundo más cerca de ti y sin poder besarte. -
Después de leer esta simple oración, mis ojos se llenaron de lágrimas. Creía que iba a ser fácil llevar esa relación en secreto pero no sabía lo cual equivocada estaba...
Yo también deseaba besar y abrazar a Draco cada vez que nos encontrábamos por los pasillos de la escuela, pero eso nos estaba prohibido...
¿Pero, qué podía hacer yo? Guardé el trozo el pergamino y seguí con mi camino.
- Me estoy volviendo loco encerrado entre estas cuatro paredes, sin saber de ti. Te amo. -
Ya no lo soporté más, correría por los pasillos y cuando encontraría a Draco le besaría y nunca me separaría de él. En un segundo después me di cuenta que eso era una tontería. No me podía arriesgar a que mis padres, y sobretodo Lucius Malfoy nos separara...
Me acuerdo la primera vez que me cruce con Lucius, su mirada acobardaría al más valiente...Cada noche rezó y rezó para que ese hombre no me separe de mi ángel amado...
Mi día a día era una tortura terrible, deseaba tener un relación normal, como cualquier otro adolescente, que Draco y yo fuéramos anónimos, para poder amarnos sin temer a nada ni a nadie...
Una tarde, acudí a nuestro puente. Draco me esperaba como siempre lo hacía. Yo sonreí cuando nuestras miradas se cruzaron, pero sus ojos volvían a ser fríos, distantes. La sangre se me heló por completo.
- ¿Draco? - susurre muy bajito.
Mi ángel ni siquiera me contestó. Continúo mirándome con sus grises ojos. No podía apartar la mirada de sus ojos, aunque sabía que si seguía así lo iba a pagar mal, muy mal.
- ¿Qué ocurre? - dije con un hilo de voz.
- Se acabó. - sus palabras se clavaron un mi corazón como puñales.-
Mi corazón se paró por completo. No podía ser posible que Draco, mi ángel, me estuviera diciendo eso. La vista se me se nublo y miles de lágrimas luchaban por salir al exterior...
- Me voy de aquí. - anunció y pasó por mi lado.
En ese momento todo ocurrió muy deprisa...
- Llévame contigo. - dije desesperada. - No me abandones. - empezó a llorar. - Por favor...no...me...abandones. - dije entrecortadamente.
Draco separó mis manos de su muñeca y se inclinó, hasta quedar a la altura de mi oído.
- No te voy a llevar conmigo, ¿y sabes por qué? - me susurro.
- No. - alcancé a decir.
- No te amo, nunca lo he hecho y nunca lo haré. -
En aquel momento mi corazón se rompió en mil añicos, volví a observar a mi ángel, pero este ya estaba muy lejos de mi, fuera de mi alcanza...
Apreté mis manos fuertemente contra mi pecho y me deje resbalar por aquel muro de piedra, frío, frío como Draco Malfoy...
Poco a poco cerré los ojos y la oscuridad se me tragó por completo...
Con dificultad abrí los ojos, el sol me cegó por completo. Alguien acariciaba mis cabellos sin parar y acariciaba mis hombros desnudos.
- ¿Ya has despertado niña? - preguntó algún con voz suave.
Alcé el rostro y encontré unos ojos grises llenos de amor y calidez.
- ¿Draco? -
Mi ángel puso sus manos en mi rostro y me obligó a mirarlo a los ojos.
- ¿Qué tienes? - sus ojos estaban llenos de preocupación.
Cerré los ojos fuertemente y trate de pensar. Después de varios minutos abrí los ojos lentamente.
- Soñé que me dejabas. - las palabras salieron solas de mis labios. - Me abandonabas. - dije muy bajito.
Una lágrima resbaló por mis mejillas, Draco rápidamente la limpió, después sonrió de medio lado.-
- Niña tonta. - Draco se inclinó y me besó. - Soy demasiado egoísta como para abandonarte. - dijo riendo.
Me uní a sus risas y una vez más, nos fundimos en un apasionado beso...
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Miiree
Besosss!!![/b]













