por Nagi » Dom Mar 29, 2009 1:32 pm
Muchas gracias por postear y animarme a que siga.
A pienso en ti, Sponja y Hermosura Black decirles que me alegro que les encante mi fic. Espero que sigan pasandose todas. Tambien darle las gracias a claricia por sus consejos, que ella es toda una experta.
Besotes!
Nagi =)
Capítulo 2:
Después de una jornada agotadora para algunos, el tren se detuvo en un pequeño pueblo de magos, al pie de las montañas. Habían llegado a la estación de Hogsmeade. Hacía un poco de frío.
Se abrigaron y se aproximaron a los carruajes que aparentemente viajaban sin cabalgadura, solo aparentemente, claro está. En el carruaje en el que viajaban Ron, Harry y Hermione iban también Luna, Ginny y Neville. El viaje transcurrió tranquilo y monótono, todos tenían hambre y deseaban sentarse a la mesa a degustar exquisitos pudings, sabrosas patatas al horno o maravillosos muslos de pollo con salsa que envidiarían al mejor chef de Londres.
Al llegar al Gran Comedor Luna se despidió de ellos para ir a su mesa con los de Ravenclaw. Ginny que se sentó entre Ron y Harry lanzó una mirada tan intensa al joven Potter que lo hizo enrojecer. Ron no se percató de ello, ni Hermione tampoco que se había sentado justo enfrente. A pesar de todo Ron tuvo que decir algo, algo grosero ya que se trataba de su hermana.
- Ginny, vete de aquí que nos molestas - soltó Ron.
- A mi no me... - protestó Harry.
- Ron, tú no entiendes de chicas, se tiene que... – se defendió su hermana pero Neville la interrumpió.
- ¿Me permites Hermione? - dijo tomándola de la mano - Ron, atiende. – indicó - Ehem -tosió para aclararse la garganta - Esta cena es mucho más agradable des de que te has sentado a mi lado... Podrías hacerlo más a menudo – galanteó Neville con Hermione y le dio un tímido beso en la mejilla. Hermione estaba como un tomate y se quedó sin decir palabra hecha un ovillo de nervios.
- Dios Neville. ¡Enséñame! – exclamó Harry impulsivamente - Quiero decir... - miró a Ginny de reojo - que... podríamos hablar esta noche de quiditch, ¿no?
- Jajaja. De acuerdo. - dijo aún petándose el aludido.
Ron puso morros, pues le habían dejado como si fuera un patán.
- No me parece tan grave – contestó – Es solo mi hermana. Seamus y Dean se petaban de risa de la salida de su amigo.
El sombrero seleccionador fue un año más precavido con su discurso pero a la vez realista y bastante conciliador. Después de mandar a los nuevos alumnos a cada una de sus casas se despidió del Gran Comedor y de los alumnos de Hogwarts hasta el año siguiente, como mandaba la tradición. En un abrir y cerrar de ojos las mesas se llenaron de deliciosas exquisiteces y los alumnos atacaron sin piedad.
- Hermione no reacciona... - soltó Seamus mientras se servía puding - Aún estará en shoc por lo que dijo Neville antes de la selección del sombrero.
- Es cierto – corroboró Ginny.
- ¡¿Que?! – Hermione volvió en si - ¡No! ¡No! Claro que reacciono, ¡claro que reacciono!
- Neville, sigo flipando de como lo haces- dijo Harry.
- Es muy bueno, la verdad... - contestó Ginny sin mirarle a la cara.
- Gi-Ginny, ehem...¿Me pasas la-las patatas?
- Claro, cielo. Aquí tienes - dijo guiñándole un ojo a Hermione (representa que nunca han estado juntos). A Harry casi se le cayó la comida de la impresión.
“Dios me ha llamado cielo. ¡Me ha llamado cielo!” – pensó Harry a punto de morir.
“Es mio. Este ya es mio.” – pensó a su vez Ginny viendo como Harry no conseguía coordinar su cabeza con el resto del cuerpo.
Después de la cena la nueva directora del colegio les dio la bienvenida y les advirtió de las normas básicas de la escuela. Les deseo un feliz inicio de curso sin olvidar que las paredes escuchaban, las escaleras se movían y los fantasmas perseguían a aquellos alumnos que no cumplieran las normas, igual que el hombre de mantenimiento: el señor Filch, acompañado fielmente de su inseparable gata, la señora Norris.
Acto seguido las mesas se vaciaron y los alumnos se fueron a sus respectivas salas comunes. Hermione fue la primera en ir a acostarse y en breve y de forma escalonada los Gryffindor fueron abandonando la Sala Común. A la mañana siguiente bajaron al Gran Comedor animados y descansados. La profesora Coliflor repartió los horarios a los alumnos, el profesor Flitwitch hizo lo mismo con los de Ravenclaw, el profesor Horace con los de Slytherin y la profesora Siniestra con los de Gryffindor. La nueva directora pudo evitar bajar a ver a sus Gryfindor porque los echaba de menos y saludó a la profesora Siniestra y a la profesora Trelawney que acababa de llegar.
El inicio de las clases no fue demasiado caótico así que un mes después de empezar los alumnos ya tenían “el ritmo cogido”. Ginny y Hermione hacía tiempo que eran amigas, pero su relación con Luna se fortaleció y se las podía ver juntas en las horas libres o en la sala común. Hermione agradecía tener amigas aunque no podía verlas a menudo porque no compartían clases, ellas cursaban sexto mientras que la castaña cursaba séptimo.
Una tarde las tres se reunieron para bajar a pasear por los jardines de Hogwarts. El buen tiempo estaba prácticamente agotado y no quedaban muchas oportunidades para disfrutar de un día medio soleado para charlar entre árboles milenarios.
- Hace buen día, le he dicho a Neville si quiere venir con nosotras al jardín – explicó Ginny.
- Vale – aceptó Luna mientras espantaba de la cabeza de Hermione algo invisible a los ojos de la castaña y la pelirroja.
- ¿A-a Neville? - balbuceó Hermione.
- Es verdad Luna, tu no lo sabes. Como a Hermione le gusta Neville no puede estar con él, se muere de vergüenza... – explicó la pequeña de los Wesleay riendo.
- ¡No me gusta Neville! – exclamó Hermione en pleno pasillo.
Se dirigían a la Puerta Principal.
- No importa mostrar los sentimientos buenos a las amigas... – sonrió Luna con ternura.
- Con lo guapo que está este año... – señaló Ginny maliciosa.
Habían cruzado el umbral.
- El otro día usé unas orejas extensibles y me enteré de cosas... – rió Luna divertida.
- ¡Están prohibidas! – chilló Hermione antes de que Ginny le tapara la boca y sonriera a Luna incitándola a seguir hablando.
- ...y escuché a Pansy Parkinson que decía que tenía ganas de incarle el diente.
- ¡Que fuerte! – se sorprendió Ginny y por un instante se olvidó de Hermione.
- ¡Que guarra! – bufó Hermione – ¿Solo piensa en una cosa o que?
Salieron al jardín.
- Es que Neville tiene su encanto – meditó Luna pensativa.
- Si... – respondió Hermione. Las otras dos chicas se quedaron viendo como fantaseaba.
Habían llegado al sitio.
- ¡Te gusta! – acusó Ginny.
- ¡No! – negaba la aludida.
- ¡Reconócelo! - alguien se acercaba corriendo sin que ellas lo vieran.
- ¡No!
- ¡Y tanto que si! - pinchó la pelirroja divertida. Luna se había sentado en el suelo junto a un roble y miraba la discusión sonriente. “Es culpa de los duendes”, pensó.
- ¡Vale! ¡Vale! ¡Me gusta Neville! – reconoció finalmente Hermione con un suspiro.
En ese momento se escuchó una exclamación ahogada tras ellas y seguidamente una voz familiar.
- ¿Te gusto?
Hermione quedó petrificada, y, no se trataba precisamente de un hechizo. Ginny congeló su sonrisa triumfal y miró a Hermione con los ojos como platos antes de buscar con la mirada al propietario de esa voz. Luna se tapó la boca con la mano riendo de lo cómica que se había vuelto la situación.
- Decidme que Neville no está detrás de mi... Por favor... - ante el mutismo de las otras dos, Hermione se giró.
“Oh Dios. Tierra trágame.”, pensó la castaña creyendo querer morir.
Última edición por
Nagi el Jue Feb 02, 2012 8:24 am, editado 5 veces en total
{Fan de Dadelos} NANA-CHAN RULES!
Mi One "Lies" [Slash + Incest]: lies-t63550.html "El 98 % de los adolecentes ha fumado" si eres ese dichoso 2 %, agrega esto a tu firma."