Capitulo I
Morir para nacer.
El corazón de la muchacha se tomaba tan negro como el cielo, que esa noche se antojaba en no bañarse en diminutas estrellas.
En la torre de la sala femenina de Gryffindor una castaña se acurrucaba en su cama. su rostro, surcado de lágrimas, estaba inchado y rojo. Hacía tan solo una hora que le habían dado la peor de las noticias. Sus padres habían fallecido en un accidente de coche y el director Dumbledor, le dio la noticia tras haber terminado de cenar con sus compañeros, lo que provocó un ligero incidente en los lavabos. Ahora, con la barriga revuelta y el latido del corazón en la sien, no paraba de ver en su mente los rostros de sus padres.
La mayor parte de la noche la pasó llorando, y la que no, su mente le jugaba malas pasadas haciendole creer que lo vivido era un sueño y el sueño lo real.
Cuando su despertador sonó no sabía si sentirse alibiada de que la noche acabase o entristecida por saber que no lo había soñado.
Se puso unos vaqueros y una blusa; y aprovechando que era sábado pasó de desayunar y se fue a dar un paseo por el lago.
Su pelo enmarañado, su rostro pálido con ojos rojos y su ropa arrugada le daban la apariencia más horrible, y por primera vez, en los siete años que llevaba en Hogwart, gritó. Gritó desgarrándose la garganta. Había perdido la compostura, había perdido a sus padres y había perdido todo el razonamiento lógico que tanto le caracterizaba. Hermione Granger había dejado de ser racional y había pasado a ser un cuerpo con un solo sentimiento y un solo recuerdo.
Cuando se hubo calmado lo suficiente como para ver sin borrones, por culap de las lágrimas, se dio cuenta que uno de los tentáculos del calamar gigante se acercaba peligrosamente hacia ella. Llevo por instinto una mano a su bolsillo, pero como cabía esperar la varita no se encontraba ahí. Su cuerpo no respondía, lo normal era que este se moviera por voluntad propia para alejarse del peligro, pero no era así.
Cerró los ojos y relajó su cuerpo, más no sintió el fuerte abrazo húmedo y frío del calamar gigante, sino unos fuertes brazos empujándola contra el piso.
Abrió los ojos y vio a Ron mojado de pies a cabeza.
-¡Hermione! ¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre pararte delante del lago?
La joven vió a su amigo, y sin poder controlarse, saltó a sus brazos abrazándole con fuerza y lloran en su hombro.
-Hmm... Herms, no es la primera vez que te salvo de algo, tampoco es para ponerse así, además te estás empapando.-Ron se había puesto rojo por ese tipo de contacto con su amiga.
Hermione se separó lentamente de él y con un nudo en la garganta le citó a él y a Harry en la sala de los Menesteres a las once.
Juntos se fueron al castillo y Ron se separó de la castaña en la puerta del comedor, ya que éste quería desayunar por segunda vez.
Hermione iba llorosa a la biblioteca, donde sabía que un sábado no encontraría a nadie. Cogió el primer libro de historia del estante y se fue a centar a la mesa que se encuentra justo al lado de la entrada de la sección prohibida.
Mientras intentaba consentrarse en la lectura, algo que vio muy complicado, empezó a escuchar susurros en la sala prohibida. Sacando el ánimo necesario se levantó para ejercer su trabajo como prefecta.
-Venga Goyle, coge el libro y vamonos.
-¡Claro Crabbe! Si tan fácil crees que es ¿Por qué no lo coger tú?
Hermione tosió un poco para que notasen que ella se encontraba presente.
-Disculpen ¿Puedo ayudarles?
-En verdad sí-Dijo Goyle, para luego llevarse un golpe por parte de su amigo.
-Pues no asquerosa Sangre Sucia.
-¿Permisos?-Dijo cansada de la situación.
-Yo soy su permiso rata.- Hermione se giró lentamente para ver a Parkinson mirándola con un aire superior que a ojos de la castaña le parecía ridículo.
-Sabes como funcionan las cosas serpiente, necesitan un permiso firmado por el jefe de la casa y un prefecto, no sólo prefecto.
-Aquí tienes.-Dijo la morena extendiéndole un permiso, que si ella se hubiese encontrado en plenas condiciones hubiera sabido que era falso.
-De acuerdo, adiós.
Cuando Hermione estaba a punto de salir escuchó la voz de Pansy diciéndole a los muchachos:
-¡Sois idiotas! Saben lo importante que es ese archivo para nuestro señor.
-Sí Pansy.-Dijeron al uniso
-Mas les vale que el Señor Tenebroso no se entere.
A la Gryffindo se le cortó la respiración. Después de un año sin información de ningún de ataque por parte de los mortífagos estaban volviendo de entre las sombras.
-Son peor que la peste.-Dijo por lo bajo para luego salir corriendo hacia el comedor donde se encontraban sus mejores amigos.
El comedor estaba a rebosar de niños con ilusiones.
A lo lejos, por el medio de la mesa de los leones, se encontraban sus amigos. Ron comiendo como un animal y Harry dándole miraditas a Ginny.
-Chicos tengo que hablar con ustedes.
-¡Herms! ¿Qué haces mojada?- La castaña no comprendía lo que decía su amiga, per cuando bajó la mirada para ver su ropa vio que esta se encontraba bastante húmeda.
Echó una mirada a Ron para descubrir que el había sido lo suficiente listo como para secarle la ropa mágicamente.
-Herms y yo tuvimos un incidente en el lago y me da que se le olvidó secarse.-Ron se había comenzado a poner rojo como su cabello.
-Harry, Ron . Tengo que hablar con ustedes.
-Sí, ya me dijo Ron que...
-¡Ahora!
Los tres salieron del comedor y fueron a la sala común.
-Chicos va a volver, y dentro de poco.
Ron la miró con incredulidad.
-¿Quién?- Hermione miró a Harry a los ojos y este comprendió.
-Voldemort.
-No se lo que trama, pero ahora usa como títeres a Crabbe, Goyle y Parkinson.
-¿Cómo sabes eso?-Dijo Harry itentando hacerse la idea de que la paz absoluta no se conseguiría hasta que hubiese una guerra.
-Estaban en la zona prohibida de la biblioteca buscando un libra para su "Señor Tenebroso"
-Hay que avisar a Dumbledore.
-¡Ron! No puedes ir a un director y decirle que tres de sus alumnos de Slytherin colaboran con este asqueroso mago.
-Hermione tiene razón, para Albus somos pequeños ángeles que no conocemos el mal.
-¿Qué hacemos entonces?-Hermione tenía una cara pensativa y cuando pensaba que tenía una idea un chico apareció en la sala común dándole una nota.
-Dice que tengo que ver al director, y dirma con un feliz Dulce Chocolateado.
-Me ha entrado hambre.
-¡¡Pero si acabas de desayunar Ron!!
Gritaron Harry y Hermione a la vez.
Hermione iba caminando solitariamente por los pasillos del colegio que se encontraban vacíos ya que los alumnos estaba comenzando a ir a Hogsmade o simplemente disfrutando de los pocos días soleados antes de navidad.
-¡Dulce Chocolateado!
La puerta cedió tras golpearla una vez. En el interior de la sala había una pareja y en la gran mesa se encontraba el anciando miándole con ojos dulces.
-Señorita Granger, adelante. Le presento a el señor y la señora Gray.
-Mucho gusto.-Dijo esta a la vez que les estrechaba la mano.
-Tienes un aspecto deprovable.-La mujer se le había quedado mirando con cara de asco.
Hermione, aún sabiendo que era de mala educación, respondió:
-Disculpe si mi aspecto no es de su agrado señora, pero ahora mismo no es el mejor momento de mi vida.
-Hmm... Con caracter, eso es bueno.
El señor Gray le miraba con ojos interesados.
-Señorita, como sabrá tus padres fallecieron sin darte un tutor legal y es mi deber como director encontrar un lugar seguro para los menores de edad.
-Lo comprendo señor.
-La familia Gray lleva buscando un alumno con clasificaciones por encima de la media, como es su caso.
-Disculpe director, le importaría dejarnos a mi marido y a mi a solas con la joven.
-Sin problemas.- Pasando por al lado de Hermione le susurró- Alegra esa cara, hoy en día cuesta mucho que una familia maga adopte a un hijo de muggle.
Herms asintió y dibujó una pequeña sonrisa en su cara.
-Bueno señorita Granger, ¿Le suena nuestro apellido?
-Lo sierto señor es que leí en algún libro algo sobre su familia.
-Mi familia es la más poderosa después de la familia Real, tenemos el control de la mitad del mundo mago y el mundo muggle.
-Verás niña.-Dijo la mujer con la mueca de asco aún en la boca.- No nos agrada mucho adoptar a una hija de muggles, pero creemos que tu cerebro no debe ser desperdiciado.
-Quereis adoptarme.
-No seremos dulces, tendrás que aprender protocolo, lenguas y tendrás que seguir nuestro gran imperio cuando nosotros no estemos; y a cambio nosotros te otorgaremos estudiar en la mejor universidad mágica.-El señor Gray sostuvo su mirada en los ojos de la muchacha, hasta que esta, derrotada, los apartó.
-Tambiés tendrás un cambio de apariencia, tu pelo será teñido de color marrón muy oscuro, el mismo tono que es el de mi mundo y tus ojos se cambiará a un tono marrón rojizo como los mios. Desde que entres en nuestra familia serás perseguida por la prensa constantemente, así que siempre saldrás maquillada y bien vestida. ¿Trato?
Aunque al principió dudó, acabó aceptando.
Dumbledore entró en el momento en el que la charla acabó. Hermione no entendía porque se iba de la sala si de igual modo iba a saber la conversación de principio a fin.
-Creo que está todo dicho.-Dijo con una jovial sonrisa.
Tras firmar algunos papeles la joven ya había sellado su destino.
-Señorita Gray, es una alegría seguir contando con usted en Hogwart.
Tras salir del despacho la mandaron a hacer sus maletas, iba a empezar sus vacaciones de navidad siete días antes y no iba a poder despedirse de sus amigos, aunque intentaría ir a la madriguera para poder saludarles.
Hoy Hermione Jane Granger había muerto y había nacido Hermione Jane Mary Gray heredera única de la familia Gray.
Gracias por leer 
Besos y Abrazos
Fuego