-¡Que guardado te lo tenias!
Hermione frunció el seño al abrir la puerta y encontrarse con una Ginny Weasley que la miraba con una enorme sonrisa.
-Hola a ti también, Ginny.
-Si, si. Como sea.- Entró al apartamento mirando a su alrededor con mas interés de lo normal. – Todo esta demasiado ordenado.- comentó en un susurro que la castaña no llegó a escuchar.
-¿Qué se supone que tengo guardado?-le preguntó pacientemente después de cerrar la puerta.
-A mi no me pongas esa cara de inocente.-le advirtió la pelirroja mientras agitaba su dedo índice frente a la cara de su amiga.- Me encontré en el ascensor con la señora Kafieri y me contó lo que hiciste anoche, picarona.
En el acto las mejillas de la muchacha enrojecieron como un par de tomates. Era demasiado temprano para que le recordaran lo ocurrido la noche anterior.
-Eres una mala amiga.- Siguió la pelirroja con gestos teatrales.- Yo preocupada por que ibas a pasar la velada sola… ¡Y resulta que terminaste teniendo una clase practica de anatomía humana! ¡Y con mi hermano! ¡Madre del amor hermoso! ¿Ya puedo llamarte “cuñadita”?
-¡Ginny!-chilló Hermione antes de taparse la cara con ambas manos por pura vergüenza.- No empieces con tus cosas locas, Ginevra, que la única que tiene largas clases practicas de anatomía aquí eres tu.
A diferencia de Hermione, Ginny no se sonroso al escuchar aquello, simplemente se dedicó a acentuar su sonrisa traviesa.
-Aquí no estamos hablando de mi excelente y muy activa vida sexual, querida amiga, sino el hecho de que la señora Kafieri vio como Fred y tú se besaban “inocentemente” en el pasillo.
La castaña se dejó caer en el sillón, derrotada.
Ya se podía imaginárselo, ahora Fred y ella eran el jugoso chisme del edificio, todo cortesía de la señora Carlota Kafieri.
-Yo no lo bese, el muy lanzado me beso a mi ¿entendido? ¡Cuando los vea a él o a Kafieri…! Aggg ¡Los mato!
Ginny soltó una risita divertida mientras se sentaba junto a su amiga.
-No te preocupes por Carlota, ella no es ninguna chismosa. Solo me lo contó a mí porque sabe que Freddie es mi atolondrado hermano.
-Genial, entonces iré a prisión solo por un asesinato… supongo que eso reducirá la condena, pero pensándolo bien, tal vez la reina me da una medalla por librar al mundo del insoportable de Fred. No te ofendas amiga, pero me encantaría patearle el culo al idiota de tu hermanito.
La chica soltó una carcajada, Hermione estaba verdaderamente enojada con Fred… y pensar que todo lo que hacia su hermano era para impresionarla.
-Creo que quieres hacerle muchas cosas a Fred, pero ninguna incluye patearle el culo.
-Enserio Ginny, no se que tanto insinúan Harry y tu.
-¿Harry? ¿Qué tiene que ver mi sapito en todo esto?
-Tu “Sapito” me dijo ayer que… bueno en realidad insinuó que Fred y yo podríamos tener algo. – resopló.
-¿Eso que mal trae?
-¡No soporto a Fred! ¡¿Cómo puedo salir con alguien que hace una cosa bien y luego veinte que me sacan desquicio?!
Ginny la miró por un momento con mucha atención.
-Veamos ¿Cuándo son los momentos en que te cae bien mi hermanito?
-Bueno…- lo pensó un largo rato.- Cuando no hace sus estúpidas bromitas… O sea ¡Casi nunca!
-¿Cuándo son eso momentos?-insistió.
-Cuando apareció la otra noche para recógeme… fue muy atento.-admitió Hermione con una pequeña sonrisa.- Y ayer se hizo pasar por mi novio para librarme de Harris en el bar y luego me invito a cenar…
-Oh, la cosa se esta poniendo interesante.- sonrió la pelirroja mientras se ponía de piernas cruzadas sobre el sillón y miraba a la castaña con mucho interés.- ¿Y que paso en la cena?
-Nada, porque le dije que no.
-¡¿Por qué?!
-Quiero mantener la distancia.
-¿Por…?-frunció el seño aun más.
Hermione se sonrojo al recordar aquel sueño con el pelirrojo.
-Porque si. Fred siempre me molesta y no quería darle la oportunidad…
-Pero te beso…
-Si, empezó a bromear sobre que tenia derecho a besarme porque ya era nuestra segunda cita.
-¿Segunda cita? ¡Espera! ¿Qué capítulo me perdí?
-No te perdiste de nada, Fred tomó como citas los favores que me hizo, ya sabes, recogerme cuando mi auto se descompuso y sacarme del bar cuando Harris se puso pesado.-Explicó con mala cara Hermione.
La pelirroja se hecho a reír con ganas, solo su hermano podría arriesgarse de esa manera con una jugada tan osada.
-¿Entonces te beso?
-Si, y después comenzó a joderme con lo de nuestro contrato.
-¿Contrato? ¿Qué contrato?-le hizo la desentendida Ginny.
Hermione bufó, ya no valía la pena intentar ocultar aquel absurdo secreto.
-¿Recuerdas la vez que jugamos al juego de la botella en el cumpleaños de Harry?
-Claro que me acuerdo.- soltó una risita la pelirroja.- Mi primer beso con Harry fue gracias a esa botellita.
-Bueno, si. Recuerdas que Fred y yo… ya sabes, tuvimos que meternos en el armario.
Ginny asintió.
-Tu me dijiste que Fred no te beso porque sabía que jamás habías besado a nadie…
-Si, pero paso algo mas. Veras, Fred dijo que no me besaría esa noche, pero si lo haría en algún momento y que por cada mes que tardara, yo le debería un beso mas. Según tu hermano… le debo 119 besos.
La pelirroja parpadeó un par de veces. ¡Esa definitivamente no la sabía! ¡119! Ella siempre había pensado que el único as bajo la manga que tenía Fred era tan solo un beso jamás dado.
-Bueno… ¡Siéntete feliz Hermione! Ahora solo le debes 118 besos.
La castaña soltó una muy fea exclamación.
-En realidad… le debo 117…
***
-¿Y la besaste así? Uff ahora entiendo porque yo estoy comprometido y tú todavía la sigues remándola.- agitó la cabeza George Weasley mirando a su hermano con incredulidad.
-¿Y qué esperabas?-le interrogó Fred- Llevo años aguantándome las ganas.
-Si, pero eso no quita que te hayas comportado como un adolescente acalorado. Ahora Hermione debe odiarte mucho mas… se supone que debes conquistarla, no espantarla.
Fred terminó su café de un sorbo y dejó el dinero de la cuenta sobre la mesa del bar que había frente al teatro donde trabajaba.
-Tal vez, pero te aseguro que ahora tengo mas posibilidades con Hermione.
-¿Ha si? Vamos Fred, lo único que tienes es la ayuda de Ginny y Harry, y todavía no se que verso les lanzaste para que te ayudaran, yo en su lugar te hubiera dicho que la dejaras en paz de una buena vez.
Fred le sonrió a su hermano.
-En otras circunstancias te diría que tienes razón.- aceptó.- pero después de lo de anoche, estoy seguro que tengo una oportunidad con ella.
-No me digas, ¿acaso ella te lo a dicho?-le miró suspicaz su gemelo.
-Claro que no.-rió Fred.- Pero anoche la bese dos veces y no se resistió en ningún momento.
-¡Pues claro! Ya escuchaste a Harry, ella es una mojigata, jamás ha tenido a un hombre que le moviera el piso. De pronto apareces tú y la besas, la haces sentir deseada… ¡Joder! No es ninguna sorpresa que sus hormonas se alboroten y te de pase libre. –George tomó aire.- Mira Fred, si sigues así ella va a creer que lo único que buscas es meterla en tu cama. Creo que deberías ser más cuidadoso y serio. ¡Si Freddie, mas Serio! Déjele bien en claro cuales son tus intensiones para que luego no te rechace.
-Wow ¿Quién eres y que hiciste con me hermano?
-Nada, solo te digo las cosas como son. Ten cuidado o la perderás y todos estos planes locos se irán por el inodoro.
***
Hermione se acurrucó en el sillón de su pequeña salita, junto a su chocolate caliente, un plato de pastelitos y su ejemplar de El misterio de Sans-Souci de Agatha Chistie, mientras su gato rojizo y peludo, Crookshanks, se acomodaba en su regazo ronroneando.
Era viernes por la noche, estaba lloviendo a cantaron afuera y lo único que había para hacer era descansar. Y Hermione después de una semana terriblemente larga y pesada, lo hacia con una sonrisa en el rostro.
Después de lo ocurrido en el bar, Harris había llenado de trabajo su escritorio para vengarse del mal momento que le había echo pasar Fred. Hermione llevaba lo mejor que podía las largas horas laborales, aunque algo bueno venia de todo eso, ahora Harris no la molestaba mas y era muy indiferente con ella, para la castaña aquello era la gloria. Podía trabajar tranquila en su oficina sin preocuparse que su jefe apareciera en cualquier momento con alguna escusa tonta.
El verdadero agotamiento llegaba a ella cuando salía del trabajo y pasaba el resto del día evitando a Fred en el ascensor, en el pasillo que compartían sus apartamentos y hasta en las escaleras.
Después de aquel beso no lo había vuelto a ver. Solamente había tenido que lidiar con la señora Kafieri, que siempre que coincidían en el ascensor la miraba con picardía y reía entre diente.
Aquello lo podía soportar, pero cuando se quedaba dormía y Fred aparecía en sus sueños son su sonrisa mas sexy, la cosa se ponía mas alocada.
Hacia todo lo posible para auto-convencerse de que odiaba aquellos sueños, pero eso era la mentira más grande. Adoraba cuando el pelirrojo aparecía a su lado y la hacia olvidar lo que era el recato.
Abrió su libro en la página marcada e intentó leer mientras una de sus manos mimaba a su gato.
Intentó concentrarse por un largo rato pero le fue imposible, al final dejo el libro aun lado. La imagen de Fred besándola en el pasillo seguía vivida en su mente. Y lo que era peor: ¡Deseaba con locura que volviera a repetirse!
Jamás había querido tanto que un hombre la tocara de la forma que lo había hecho Fred.
En otros tiempos, nunca hubiera aceptado tanto descaro de un chico en el primer beso… pero con el hermano de su amiga la cosa era diferente.
¡Por el amor de lo hermoso! Si hubiera sabido que Fred Weasley besaba tan bien habría aceptado gustosa aquel beso en el armario. Hubiera sido perfecto que Fred le hubiera dado su primer beso, y no el idiota de Viktor Krum.
Crookshanks comenzó a golpear suavemente la mano Hermione con su patita cuando esta inconscientemente dejo de acariciarlo.
-Lo siento bebe.-se disculpó al tiempo que le rascaba debajo de las orejas.- Estoy un poco detraída últimamente.
El gato maulló suavemente mientras se dejaba hacer.
-¿Tu que piensas de Fred?-le pregunto y el gato la miró fijamente.- Eso supuse.
El teléfono que tenía al lado comenzó a sonar.
-¿Si?
-Hola. ¿Usted es la señorita Granger? –preguntó la voz de una mujer bastante adulta.
-Si, ¿usted es?
Antes que la mujer pudiera contestar otra voz se escuchó.
-
¿Hermione? Soy yo, Fred.-susurró el hombre.
La castaña estuvo apunto de cortar, pero algo en la voz del chico la detuvo.
-¿Estas bien?
-¿Define bien?-trató de reír pero lo único que consiguió fue soltar gemido de dolor.
-¿Qué te paso?-le preguntó mas preocupada de lo que le hubiera gustado aceptar.
-
Tuve un accidente en el trabajo. –Explicó.-
Hermione, se que estas un poquito molesta conmigo, pero… ¿podrías venir a recogerme? Estoy solo en el hospital con una compañera, pero ella no puede llevarme.
Hermione parpadeó un par de veces.
-Bueno…yo…-titubeó un momento, pero luego recordó lo que había hecho Fred cuando se enteró que su auto no estaba funcionando bien. – Claro, voy para allá. ¿En que hospital estas?
Fred se lo dijo y antes que la castaña pudiera cortar, añadió.
-Ginny me dijo que tú tienes una copia de la llave de mi apartamento.-¡Se la iba a devolver, pero se me olvido!-exclamó Hermione con las mejillas al rojo vivo.
-¿Entonces todavía la conservas?-Si
-De acuerdo, ve a mi apartamento, en mi cuarto en el cajón de la mesita de luz están las llaves de mi camioneta…. ¡Ah! Y por nada del mundo le digas nada de esto a mi madre. -Está bien.
La llamada se cortó.
Por un momento Hermione miró a su gato el cual la miraba con desconfianza.
-No me mires así. Tengo que ayudarlo.
Se puso su abrigo, tomó su cartera y la copia de la llave que guardaba en una lata en la cocina. Al entrar al apartamento de Fred casi le da algo. Un “
Hombres” salió de sus labios al ver el enorme desorden que había. Tuvo que caminar dando saltos para pasar entre las cajas de la mudanza. Hacia dos semanas que vivía allí, y todavía tenía todo desordenado como si acabara de llega.
Tomó las llaves tratando de no mirar tanto el desorden que le ponía los pelos de punta.
Al llegar al hospital, fue directamente a la habitación que Fred le había indicado. Allí lo encontró en una cama con la pierna izquierda enyesada y un feo raspón a un lado de la cara. Junto a él, sentada en una silla, había una mujer mayor de unos cincuenta años, envuelta en un chal verde claro.
-Hermione…-le sonrió con esfuerzo Fred.
-Hola.-susurró acercándose a la cama.- ¿Cómo te sientes?
-Como un idiota que no escuchó al contratista cuando dijo que no subiera al escenario hasta que lo reforzaran.-dijo la anciana poniéndose de pie- Hola, soy Celine Parker, te lo hubiera dicho cuando te llame hace un rato, pero este tonto me quitó el teléfono de la mano. – le sonrió mientras sus ojos claros se llenaban de ternura.- Un placer.
-Igualmente.-Hermione volvió la mirada a Fred que las miraba con los ojos entrecerrado a causa de los calmantes.- Solo tu te subes a un escenario inestable.-le retó.
-¿Qué te dije Celine?-le sonrió Fred a la anciana- Tu te vas, pero alguien viene a tomar tu lugar para sermonearme un rato mas.
-Me alegro.-sonrió.- Bueno, el show debe continuar. Tengo que hablar para que arreglen el desastre que dejaste y también debo llamar a tu remplazo para que venga mañana. ¡Diablos niño! Me has dejado todo patas arriba.
-No tienes porque preocuparte.-le aseguró Fred en un tono tan serio que sorprendió a Hermione.- En dos meses me sacaran esto- señaló la pierna- tendré tiempo suficiente para estar listo para el estreno.
-Eso espero, porque no te dejare subir a ese escenario hasta que estés como nuevo.
Celine se despidió y se marcho mientras aseguraba que mañana le dolería mucho más.
-No sabía que tenías un papel en una obra.- comentó Hermione sentándose en la silla junto a la cama.
-Conocí a Celina en Italia, ella me dijo que planeaba presentar una obra aquí en Londres y me ofreció un papel… esa fue una de las razones por las que decidí regresar. –Miró por un momento a Hermione antes de regresar su mirada a su pierna rota.- Solo a mi me pude pasar algo así… Si pierdo esta oportunidad por esto…
Hermione lo miró conmovida. Por lo visto Fred en verdad amaba actuar, y aquel accidente le estaba arruinándole su primera gran presentación.
-Ya veras que te recuperaras rápido.-le aseguró dándole un apretó cariñoso en la mano. Fred la miró agradecido.