HOlaaa!! Soy Emma!
Tal vez algunas me conoceréis, ya que tengo un fic "el comienzo de algo nuevo r/hr h/g", y muchas otras seguro que no.
Bueno, he decidido hacer un one-shot. Nunca había hecho ninguno y hoy se me ha venido la inspiración y lo he acabado de escribir ahora. Me hace ilusión ponerlo y a ver si a mis lectoras de mi fic también les gusta lo que he escrito aqui.
Y ya os dejo con el one-shot. Espero que os guste y dejad opiniones, que las valoro mucho!
Besos!
VA DEDICADO A TODAS LAS LECTORAS DE MI OTRO FIC
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Como decirte ... Te amo h/g
Como decirte “te amo”. Esta era la gran duda que tenía Ginny Weasly en su cabeza y en su corazón. Desde que vio a Harry en el expreso el día que él y su hermano Ron empezaban Hogwarts, le gustó. Fue una atracción que no pudo evitar y desde ese día solo pensar en él ya le hacia tener mariposas en el estómago.
Y así fueron pasando los años. Ahora, a sus quince años, le faltaba poco para acabar su quinto año en Hogwarts y Harry, el sexto. Pero su relación entre ellos no pasaba de la amistad. Él iba todos los veranos a su casa para estar con Ron y a veces estaban todos juntos, pero Harry no la veía más que como a la hermana pequeña de su mejor amigo. ¿Y qué hacía Ginny al respecto? Pues nada. Salvo llorar por las noches en su habitación pensando que nunca ocuparía un lugar en su corazón.
Pero por suerte, podía contar con los consejos de Hermione. Las dos sabían que a Harry le gustaba Cho desde siempre y que costaría bastante que se fijase en Ginny. Por eso, Hermione le aconsejó que se alejara un poco de ellos y que saliese con otros chicos. Y Ginny le hizo caso. El año pasado salió con Michael Corner y ahora acababa de terminar su relación con Dean Thomas. Los consejos de Hermione iban bien, ya que saliendo con otros chicos, se alejaba un poco de Harry y conseguía olvidarlo durante un tiempo. Pero el alejamiento era demasiado para ella. No lo veía casi nunca cuando estaban en Hogwarts y las únicas veces que estaban juntos era durante el entrenamiento de Quiddich. Harry había sido nombrado capitán del equipo de Quiddich de Gryffindor este año, y ella había pasado las pruebas para cazadora. Pero, aunque estaban juntos en los entrenamientos, las únicas palabras que intercambiaban eran:
- Bien jugado, muy bien.
Eso era lo único que le decía Harry. Y ella, no sabía ya qué hacer. Ahora que ya no salía con nadie, era el mejor momento para intentar que Harry se fijase en ella, pero no sabía como hacerlo. Así que una tarde, en la que ella y Hermione estaban haciendo los deberes en la sala común, se lo dijo:
- Oye, Herms. Necesito otro consejo tuyo.
- ¿Que pasa? – le preguntó Hermione sin quitar la vista del libro.
- Es que no sé como acercarme a Harry. Casi no me habla y quiero que se fije en mí.
- ¿Todavía no lo has olvidado?
- No. Lo he intentado, pero es imposible. ¿Me puedes dar algún consejo?
- A ver … - dijo Hermione pensando en la mejor forma de que Harry esté con Ginny. - ¿En los entrenamientos de Quiddich?
- No. Ya he intentado hablar con él mientras entrenamos pero no mantenemos una conversación.
- De acuerdo. ¡Ya sé!
- ¿Qué?
- Harry es muy bueno este año en pociones. Podrías pedirle que te ayude con los deberes.
- ¿Tú crees que es lo mejor? – preguntó Ginny poco convencida de la idea que había tenido su amiga.
- Claro. Así estaréis los dos solos.
- Pero estaremos pendientes de los deberes y no hablaremos casi.
- Puedes estar segura que con Harry seguro que habláis mientras hacéis los deberes. Venga, inténtalo. ¿Qué tienes que perder?
- Vaale. De acuerdo. – aceptó al fin Ginny.
- Perfecto. Mira, allí viene con Ron. – dijo Hermione y Ginny se giró para ver como Harry y Ron entraban en la sala común por el hueco del retrato. – Es tu oportunidad, ve a pedírselo.
Ginny se levantó de la butaca donde estaba sentada y fue hacia Harry y Ron.
- Hola Ron, hola Harry. – les saludó.
- Hola Ginny.
- ¿Qué tal hermanita?
- Muy bien. – le dijo a Ron y luego se dirigió a Harry. – Harry, ¿me podrías ayudar con unos deberes de pociones? No los entiendo mucho.
- Lo siento, Ginny. Ahora tengo prisa. Mañana me los enseñas y veré si te puedo ayudar, ¿vale?
- De acuerdo. – contestó Ginny y Harry subió rápidamente hacia su dormitorio con Ron dejándola allí sola.
Después, Ginny no volvió con Hermione cuando le preguntó qué tal le había ido con Harry, si no que subió a su dormitorio. Justo al llegar allí, se tiró sobre su cama y empezó a llorar. La única oportunidad que había tenido con Harry y él le decía que no. Bueno, no era un “no rotundo”, pero tampoco le había dicho que sí. Se sentía como una completa imbécil. Había ido allí pidiéndole que le ayudase y él había pasado de ella. ¿Cómo había podido pensar que podría gustarle a Harry? Qué tonta había sido. Siguió llorando bastante rato y luego se durmió.
Cuando despertó a la mañana siguiente, no se encontraba muy bien. Había llorado durante casi toda la noche y no tenía ningunas ganas de ir a clase ni de salir de su dormitorio. Pero Hermione la fue a buscar. Como la vio con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, tuvo que contarle qué había pasado con Harry.
- Ginny, yo no creo que pase de ti ni nada. Simplemente que en ese momento no podía.
- Bueno, da igual. Solo lo había hecho para estar con él, no necesitaba ninguna ayuda.
- Pero tienes que enseñárselo hoy, como te dijo.
- ¿Para qué? Si Harry no quiere estar conmigo.
- Harry no podía, Ginny. – le repitió Hermione. – Se lo vas a enseñar, porque yo te lo digo.
- Pero Herms…
- Ni pero ni nada, se lo vas a enseñar. – insistió Hermione y al final Ginny aceptó.
Su amiga también insistió en que tenía que ir a clase, así que se vistió y las dos bajaron al gran comedor. Durante el desayuno, no vieron a Harry, así que Ginny se libró de tenérselo que enseñar a primera hora de la mañana. Luego, a la hora del almuerzo, tampoco se encontró con Harry, pero por la tarde, cuando Hermione y ella iban caminando por los pasillos lo vieron de lejos. Hermion le hizo una señal a Ginny para que fuese y ella empezó a caminar.
- ¡Harry!
- Ah, hola Ginny.
- Vengo para enseñarte lo de pociones. – dijo Ginny. Sacó el libro y se lo dio a Harry.
- Lo siento, pero en esto no puedo ayudarte. ¿Por qué no se lo pides a tu novio, Dean Thomas? – dijo fríamente y se fue dejando otra vez a Ginny sola.
Hermione escuchó lo que le había dicho Harry a Ginny y lo siguió para hablar con él. No era normal lo que estaba diciendo, Harry nunca trataba así a la gente.
- ¡Harry! ¡Harry, espera! – gritó Hermione.
- Herms, ¿qué pasa?
- ¿Por qué le contestaste así a Ginny? Ella solo venía a pedirte ayuda. – dijo enfadada.
- ¿Y por qué me la pide a mi? Tiene a su novio.
- ¿Es por eso que la tratas así? Estás celoso. – se dio cuenta Hermione.
- No es verdad.
- Te conozco, Harry.
- Bueno, si. Odio que esté con Dean.
- En realidad ya no están juntos. Hace unos días cortaron. – explicó Hermione y Harry no pudo ocultar su felicidad.
- Entonces, ¿Ginny no tiene novio?
- No.
- Gracias por decírmelo, Hems. Adiós. – se despidió Harry y se fue corriendo pero lleno de felicidad.
Ginny, después de cómo la había tratado Harry, no quería ir al entrenamiento pero Ron le dijo que Harry no iría porque estaba castigado. Así que se preparó y fue a entrenar. Un poco de entrenamiento le vendría bien para sacar el enfado que llevaba dentro. Estaba tan concentrada en marcar goles y volar bien, que no se dio cuenta que una bludgger venía hacia ella. Cuando la vio, no tuvo tiempo de esquivarla y le dio de lleno en la cabeza. Inmediatamente quedó inconsciente y su escoba empezó a tambalearse. Estaba cayendo hacia abajo muy deprisa, pero Ron la pudo coger a tiempo. Enseguida, él y otro jugador del equipo la llevaron a la enfermería para que la señora Pomfrey la curase.
Cuando Harry y Hermione se enteraron de lo que había pasado, fueron rápidamente a verla. Ron todavía seguía allí, al lado de su hermana para ver si despertaba.
- Ron, ¿qué ha pasado? – le preguntó Harry. Él les contó lo de la bludgger y lo que la señora Pomfrey les había dicho. – Tiene que quedarse aquí unos días. Dice que se despertará en unas horas.
Los tres se quedaron allí con ella un buen rato, pero luego Ron y Hermione se fueron a dormir, ya que Harry insistió en quedarse con ella. Se pasó toda la noche allí sentado, mirándola.
- Harry, Harry … - oyó Harry que decía Ginny, pero ella seguía inconsciente.
- Ginny … - susurró Harry. Con una mano le cogió la suya y con la otra empezó a acariciarle la cara y el pelo. En ese momento Ginny empezó a despertar.
- Harry … ¿qué haces tú …?
- Shh.. – la interrumpió Harry. – Déjame hablar a mi primero. – dijo Harry y ella asintió con la cabeza.
- Ginny, lo siento mucho. Siento haberte contestado mal y haber pasado de ti. Lo que pasa es que estaba enfadado contigo, enfadado porque pensaba que todavía salías con Dean Thomas.
- ¿Por qué estabas enfadado cuando pensabas que salía con Dean?
- Porque Ginny, yo te amo.
- ¿Me amas? – se sorprendió Ginny.
- Mucho. Desde que me di cuenta no dejo de pensar en ti. Estaba tan distante contigo porque me hacía sentir mal que estuvieses con otros y no conmigo.
- Yo también te amo, Harry. Siempre he estado enamorada de ti. He salido con otros chicos para alejarme un poco y a ver si te fijabas en mí, pero nunca he dejado de amarte. – dijo Ginny y se besaron.
- Ahora que estoy a tu lado soy la persona más feliz del mundo. – le dijo Harry.
- Yo también. No puedo creer como podía tener tantas dudas para decirte esto.
- ¿Decirme qué?
- Te amo. - contestó y se besaron otra vez.
Y así los dos pasaron la noche, besándose todo el rato, pero sobre todo disfrutando de su amor, que por fin había salido a la luz.

*-------harry y ginny--------*
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