Hola! Lamento la tardanza. Tarde pero prometido ...aqui va el cap 2x1!
Espero que les guste!
Capitulo VII. Moondance Alley
-Bien, ahora que nos podamos alejar de los sentimentalismos, ¿han investigado sobre que perímetro de Londres han estado patrullando estos chicos?
-Hemos explorado que están sobre Brentwood hasta un poco mas al sur de Grays. Pero aun quedan los otros tres para que sepan donde ir…
-Eso ya lo se, imbécil. No es necesario que me lo digas. Bien, Thadeus. Has cumplido muy bien tu parte del trato. Ya nos estamos encargando de la primera parte de tu convenio.
-¿Ya lo encontraron?
-Estamos en eso. Tranquilo, mi querido amigo. Creo que es hora de visitar a nuestros huéspedes del sotano. Es hora de…la cena. Manda a tus hombres allá, Thadeus.
-Bien, Hack dame las llaves.- Y así el obeso hombre con el tatuaje le dio las llaves cuando de pronto, Thadeus se dio cuenta de algo: - Aguarda un segundo. Falta una llave.
-¿Cómo dice, señor?
-¿Acaso estás sordo? ¡Falta una maldita llave! La llave de la flor. Falta ésa. ¿Dónde la dejaste?
-No lo sé, amo. Debe de estar por aquí. A menos que…
-¿A menos que qué? ¿Por qué haces esa pausa, Hack?
-Es que cuando fuimos a vigilar los muchachos…yo…traía…
-¿Me estas diciendo, que tú, pedazo de imbécil, traías tus llaves mientras hacías tus labores fuera de esta casa?
Éste solo veía con vergüenza. Mientras Thadeus se colerizaba aún más.- ¡Miserable idiota! ¡Pero cómo pudiste!
……
El atardecer empezaba a acercarse aun más, y no había señal de que los demás aparecieran a esa hora. Los que se encontraban ahí se preocupaban por su tardanza. Ya era tiempo para que se dieran a la tarea de regresar mínimo para asegurar que nada les haya pasado. Hasta que se oyó un ruido que venia de la puerta. Eran ellos.
-¡Ya llegamos! –avisaba su llegada el moreno después de que Neville y Keith entraran al igual hacia la casa.
-¿Dónde estaban? Tardaron mucho para llegar. Pensábamos que les había pasado algo.
-Lo siento. Es que Neville no se pudo aguantar la necesidad de…
-¡Oigan! Eso es privacidad de uno. Pero bueno, Dean diles lo que encontraste.
-Oh si, un poco más adentrado sobre las praderas de Brentwood, hallamos este artefacto muy raro. Esto- señalando una pequeña llave metálica la cual no parecía una llave muy ordinaria. Cuando los muchachos comenzaron a acercarse, Harry la tomo para verla un poco mas detalladamente al mismo tiempo que Seamus, Kym y Ron también se aproximaban. Éste último miraba los mismos detalles pero la que adornaba el centro de la llave fue la que le provocó shock. Ese adorno. Esa flor. Una flor repleta de guirnaldas a la cual se igualaba a la misma de esa pesadilla que lo atacaba. Todas las imágenes le regresaban en un flashback que a la rapidez de ello, le causó un mareo que casi lo tira al suelo.
-¡Ron! ¿Qué ocurre? Levántate- gritaba Kym ayudándolo a levantarse y sentarse en el sillón mas cercano-Parecería que el ver ese artefacto te desequilibro un poco.
-No, estoy bien. Es solo que algo me habrá caído mal en la comida. Descuiden.- Tratando de hacerle caso al joven, los tres les explicaron sobre donde habían hallado y así la joven bruja convoco con su varita todos los apuntes para hallar una relación con los sucesos o con los enemigos a vencer.
-Bien a la marcha. Tenemos esta llave a lo cual es un poco tétrica para que alguien la use en algo rutinario. Tiene una abertura un poco común.
-Debe de haberla hecho alguien específico. Ningún herrero haría esta especie de llave. ¡Miren! La llave contiene una marca en su interior. Como una especie de llaga- decía Neville con curiosidad. Pero la ojimiel le refutó- Puede ser cualquier especie de llaga.
-Te equivocas, Kym-le señaló Harry una fotografía, a la cual identificaba a Adele Creevey, la chica prisionera que estaba junto a Kingsley.- Fíjate muy bien en ella.- Al tratar de observarlo no veía muy claro. Pero he de ahí el detalle. Adele tenía una cicatriz particular en su pecho. Idéntica a la marca que contenía la llave. ¿Qué significaba eso?
-¿Por qué la llave conserva la cicatriz de esa marca que tiene…esta chica Adele?- preguntaba inocentemente cuando los muchachos sabían lo razón exacta del por que la tenía, pero decidieron callar para no perturbar a su compañera. –Pero esto queda muy claro. ¡La llave le pertenece al secuestrador sin duda alguna! ¡Por fin una pista!
-Nos parece muy bien. Pero por un lado nos deja en el limbo de nuevo. ¿Cómo daremos con el? ¿Quieres que le preguntemos a todo merodeador que si de casualidad es el dueño de esta llavecita que nos hallamos y si ha secuestrado a unas cuantas personas? ¿Qué te parece Kym?
-Para eso, antes de que un bocón irlandés me viniera a faltar al respeto- le contesto fuertemente la chica a Seamus del cual ya los restantes comenzaban a esconderse ante la nueva batalla que se armarían entre ellos- es por eso que les estaba a punto de decir que tendremos que recurrir al siguiente plan de ataque de nuestra misión.
-¿A que te refieres, Kym?- le preguntaba Harry
-Tenemos que localizar quien pudo realizar esta llave y así que nos de el nombre del enemigo. Tenemos que ir a la ciudad. Es el único lugar donde alguien puede hacer este tipo de chucherías. Se de alguien que nos puede ser de mucha utilidad.
-¿Quién?
-Se llama Glenn Yazbeck. Para eso, partiremos a Londres muy temprano. Recuerden que no es una ciudad pequeña.
-Ok. No nos queda otra opción. Así que sugiero que todos durmamos temprano para emprender el camino hacia alla. Gracias Kym por tu ayuda.
-De nada, Harry. Alguien debería aprender de tus modales. –mirando indirectamente a Seamus, el cual ni se inmuto a contestar. Cuando todos se dirigieron a sus aposentos para hacer la estrategia planeada por Kym, al final solo vio una figura que se había quedado atrás bajo la oscuridad de la sala con una carta aun en sus manos y su mirada que se hallaba perdida. El sabía exactamente que esa llave le había traído malos pensamientos acerca de algo que lo perseguía.
Habían salido los primeros rayos del sol y los chicos ya se estaban preparando para irse en el carro conducido por Kym e ir a la búsqueda de ese tal Glenn Yazbeck. Se tardaron aproximadamente hora y media para llegar a la zona central de Londres donde estaba abastecido de gente. Pero de ahí se fueron por los callejones que de alguna forma u otra le hacían conocidos. Se estaban encaminando por la parte donde Diagon Alley se hallaba. Pero de ahí se dieron vuelta a la siguiente esquina. No conocían esa nueva ruta a la cual emprendían bajo el mando de la hechicera:
-oye, Kym ¿Hacia donde nos dirigimos? No conocemos estos rumbos.
-Muchachos- cuando llegaron a un rincón y realizar un mismo conjuro para dar paso a través de un muro que prohibía el paso- bienvenidos a Moondace Alley.
Vaya nombre de dicho callejón. Pero al momento de llegar ahí, parecía que habían entrado a otro lugar completamente distinto al Londres muggle. Como pasaba con Diagon Alley o Hogsmeade. Pero algo diferente se percibía en ese lugar.
Tenía diferentes matices en los rincones que cruzaban. Por un lado se aspiraba un aire fresco como si pareciera el mundo mágico que ellos conocían. Se sentían como en casa.
-Guau, esto parece como si nunca me hubiera ido de casa. Kym, ¿de donde conocías este lugar?
-Digamos Keith, que eso pasa cuando uno tiene tiempo de sobra de visitar la ciudad.- le explicaba mientras Keith trataba de entender esa respuesta. Caminaron un poco más. Hasta que el ambiente se tornaba un poco diferente. Sobresaltaba el matiz más… experimentado. Se combinaba lo urbano con lo contemporáneo. Se reflejaba esa parte del rincón con una especie de riesgo, peligro. Que cosas no muy gratas sucedían en ese lugar. Pero al igual disimulaba una apariencia apta para todo mundo. Era como un juego de dos caras que se presenciaba solo en Moondance Alley.
-Bien, es aquí. Tenemos que buscar un lugar que se llama Poison Ivy.
-¿Qué clase de nombre es ese...? – reclamaba Keith- a menos que ese tal Poison Ivy sea un…
-Un club de mala muerte. …Si, lo es- dejando atónitos a todos- Y no piensen mal de mí. Este es el único lugar en el cual se puede saber cosas tan peligrosas de nuestro mundo aquí en Londres. Así que prosigamos. Continuaron con su trayecto hasta que finalmente llegaron al dichoso lugar: Poison Ivy. Era un lugar demasiado pintoresco para algo tan exótico que presentaba. Era el lugar donde el libertinaje y la lujuria eran los anfitriones. Al ingresar, debido a que era una hora temprana, no había mucha actividad de por medio pero si se podía presenciar algunas mujeres demasiado atractivas que comenzaban a enlistarse para trabajar lo cual llamo la atención de los chicos que podían disponerse a sentir eso –Dios, hay tantas chicas tan… -mientras Kym solo los regañaba con la mirada- bellas, iba a decir- pero la mente de Seamus tanto de los demás no pensaban en eso precisamente. Solo Harry se burlaba de las actitudes infantiles de sus amigos y Ron solo se quedaba en pausa. No se podía negar la belleza formidablemente perfecta en un aspecto físico. Pero su fidelidad permanecía en Gloria, eso no lo quería olvidar. Hasta que vio a una mujer con un cabello abundante y color castaño. Tan similar al de ella. Pero en cuanto vio su rostro, no se le asemejaba ni siquiera un poco al de ella. Solo quería imaginarse como se vería ella en estos instantes. Aun siquiera en el cuerpo de una de esas jóvenes que solo se apoderaban de la mirada de un hombre con su sensualidad desbordante e hipnotizante… el remordimiento regresó una vez más en la imagen de ella…
-¡Hey! Recuerda que tu estas casado así que ni se te ocurra saciarte con una de ellas. Andando-lo arrastraba Kym. Ya un poco mas adentro del sitio, ella le pregunto a una de las chicas –Oye, necesitamos saber acerca de alguien. Estamos tratando de localizar a Glenn Yazbeck.
-Lo siento cariño, hoy tienes tu mal día de suerte. Glenn no se ha aparecido últimamente. Solo creo que una de las chicas fue la última persona que lo vio. ¿Por qué quieres encontrarlo?
-Eso no es de tu incumbencia. Solo necesito saber donde esta el Sr.Yazbeck.
-Y yo ya te dije, que solo una de nosotras lo vio recientemente.
-¿Nos podrías decir quien es? Por que realmente necesitamos localizarlo.
-Como alguien me dijo…no es de tu incumbencia. Con permiso, que tengo trabajo.
-Disculpa. Srita…
-Odette, para ti soy Odette...Sr…
-Potter. Harry Potter.- dejando boquiabierta a la mujer- Dios mío, eres el que venció a Voldermort. Es un honor tenerte aquí. Sabes, cuando gustes, tu y tus amigos nos pueden dar una visita gratuita a todos los servicios.
-Emmm, gracias Odette. Pero de verdad necesitamos saber quien es esa chica a la cual Glenn Yazbeck contactó últimamente.
Suspirando fuertemente viendo que no tuvo otra opción mas que contestar ante los encantos de Harry dijo: -Esta bien. Pero solo les puedo decir como se da a conocer aquí: La ultima persona que lo vio fue…”Mandala”.
Ciertamente, era un seudónimo bastante peculiar para una mujer para la cual algunos se empezaron a reír, mientras que solo uno se quedo consternado al oír ese nombre. Fue algo difícil de describir para el esa sensación que habito su mente al pronunciarse.
-¿A que hora vuelve?-interrumpió Kym con esa actitud autoritaria la cual Odette no contesto como esperaban.- Ya me canse de sus insolencias, lamento mucho tener que decirles que se tienen que ir. Y por favor, no regresen por aquí. Al menos que no sea para otra cosa. Pero si siguen interrogándome sobre cosas, es mejor que no vuelvan. –Y así fuese, los corrió del recinto.
-¿Ya viste lo que provocaste, tonta? Por tu culpa, ya no sabremos acerca de Mandala ni del paradero de Yazbeck. Maldita sea.
-Bueno, a mí sin duda alguna, me atrajo mucho la atención esa tal Mandala. Podría jurar que es toda una mujer.
-¡Mejor cállate Keith! Tendremos que buscar en otra parte. Vamos, no hay tiempo que perder.- Y así continuaron con la travesía. Pero Ron aun mantenía su mirada penetrada en aquel lugar… y su mente en aquel nombre. ¿Por qué no se lo podía quitar de la cabeza?
-Ron, regresa. Estas perdido desde que fuimos a ese lugar. ¿No me digas que…
-No, Harry. Absolutamente no. Es solo que no se, he estado muy perdido. Añoro estar con Gloria y mi hija. Saber si están bien. Aunque he recibido cartas. Lo de esta carta… la llave. Las pesadillas.
-Lo sabía. Sabia que esa llave te había traído de vuelta ese sueño. ¿Estoy en lo cierto?
-No lo se, no lose. Estoy muy confundido. Ya no se lo que es real o falso. Solo quiero que encontremos a este hombre para que sepamos toda la verdad. Estoy muy cansado. Y no se, me duele mucho la cabeza.- situando sus dedos sobre su sien…--Tal vez deberíamos irnos ya. Puedo decirles a los muchachos. O mejor continuemos. Puede que volvamos pronto- siguiendo el paso para así terminar la búsqueda por el día de hoy. Al final del día regresaron a casa sin nada. Nadie sabía más de Yazbeck. Parecería que se lo tragó la tierra. Se discutió la posibilidad de regresar al club para ver si volvería el hombre por ese lugar. Pero debido a la amenaza de Odette, decidieron esperar para dar ese paso. Pasaron los días hasta cumplir la siguiente semana. Continuaban con las patrullas por las zonas. Ahora le tocaba a Ron, Harry y Seamus esa asignatura. Y realizaban dicha labor pero al igual no con mucha información recolectada. Entre esos días, durante la noche, Ron no podía dormir. La misma preocupación le invadía todo. Todo lo que le había dicho a Harry lo estaba volviendo a sentir. Solo pensaba en aquellas cosas, principalmente en una sola: tenia que quitarse esa duda.
Tenia que saber quién era Mandala. Era como una obligación para así quitarse un enorme peso de encima.
Así que mientras los demás dormían, conjuro un hechizo silenciador hacia toda la casa, se vistió rápidamente y al salir de la casa, tomo el auto de Kym para así dirigirse una vez más hacia Moondance Alley
Claro el ambiente de la noche era un panorama completamente diferente a lo que habían visto la vez pasada. Las luces y la música que le daban vida a la candela de Poison Ivy se respiraba con mayor fuerza.
Aquellas mujeres reflejaban la exquisitez sexual que solo las mujeres de ese tipo lo hacían con suma perfección.
Al estar rodeadas de tantos hombres que aclamaban su presencia como agua para un sediento moribundo. Era enervante todo lo que estaba presenciando.
Hasta que la misma Odette lo había captado, comenzó a acercarse hacia el pelirrojo
-Hola guapo. ¿Pensaste bien sobre mi oferta de la vez pasada? Veo que no te has quedado con la mirada fija. Hay muchas de donde elegir. Pero que quede claro, ninguna de mis chicas son prostitutas. Solo te hacen ver la vida un poco mejor de lo que es.
Pero parecía que Ron no le prestaba atención.
-Solo quiero saber…Mandala
-No puede ser, y pensando que venias a otra cosa. Me lo imaginaba. Si vuelven a preguntar sobre Mandala, llamare ahora mismo a las autoridades
-Se lo pido, necesito verla. Lo necesito.
-No se si estés mal de la cabeza o algo. Pero quiero que en estos cinco minutos salga de aquí de inmediato.
-Pero…
-¡Largo de aquí!
Y sin replicar nada al respecto, el hechicero se marcho sin éxito alguno sobre su búsqueda hacia esa misteriosa mujer. Dio una ultima vuelta sobre el lugar hasta…que vio algo. Alguien. Esa mujer. La misma mujer de aquella melena castaña. Bien podría ser aquella mujer que vio y que solo su rostro la diferenciaba de un enorme parecido o coincidencia.
Pero algo diferente había en esa mujer. Su cabello era mas intenso… La forma en que se ondeaba mientras ella se hallaba sentada en esa barra. No se podía ver ya que estaba de espaldas. Pero hubo un momento en que se paro y solo dejo ver un cuerpo construido con la excelsa perfección. Jamás en su vida había visto esas curvas que delineaban una esbeltez indescriptible detrás de ese vestido color azul. Al caminar hacia el otro lado, este solo sin importarle lo que le había dicho la dueña, decidió ir tras ella.
Camino con un paso veraz, claro sin poder evitar el toparse con algunas mujeres que se le insinuaban de una forma muy tentadora.
-Hola, ¿quieres invitarme una copa?
Pero éste las ignoraba. El solo seguía su trayecto. No podía contener el movimiento de sus piernas . Parecia que trabajaban por si solos. De ahí su conciencia no tenia ninguna participación, solo el impulso de querer verla. Cada vez estaba mas cerca. Mas cerca de Mandala. El sabia que era ella.
Hasta que llegaron a lo que podría decirse era su camerino, ella solo atino con cerrar su puerta. El no sabia que hacer. Lo estuvo cavilando sin saber si estaba bien o mal. El Ron habitual se había esfumado completamente. Solo este Ron impulsivo estaba presente teniendo su mano a un centímetro de la puerta. Cuando finalmente decidió tocarla.
-¿Quién es?
-Me manda la Srita. Odette- tratando de disimular su voz. La mujer se estaba acomodando las medias de sus piernas. Cuando solo atino en preguntarle- ¿eres el que viene a medirme el vestido? – Y solo le atino con contestar- Si, lamento si llegue un poco tarde.
-De acuerdo, pase.-
Y así, este decidió abrir la puerta lentamente. Una vez mas hallo a la mujer agachada exhibiendo su cuerpo ante el mientras ella se seguía acomodando sus medias. Era absolutamente hermosa. Aunque aun no veía su rostro, se mantenía absorto por su figura. Cuando empezó a abrir los labios para decir algo, fue el momento en que ella finalmente había volteado.
Un silencio se embargo entre los dos. Aquellos segundos se convirtieron en tiempo sin fin. Es como si fuera que todo lo que se hallaba ahí se despedazaba solo dejándolos a ellos dos solos. Los recuerdos, el tiempo, los años, los cambios…todo regresaba sin perdón… después de tanto tiempo…después de 5 años….Ron Weasley por fin la encontraba.
-….No. Dios…Eres tú…. Eres tú…Hermione.
CONTINUARA