¡Hola!
Bueno aquí vengo con un One-shot de los Merodeadores.
Lo acabé hace un tiempo y no tenía pensado publicarlo.
Pero allí va...
Travesura Realizada
-¡Canuto!-susurré mirando a mi alrededor.- ¿Dónde estás?
-¿Ya me hechas de menos?-dijo saliendo de detrás de una armadura.
-Claro que si -contesté con su mismo tono.
Cualquiera que nos hubiera visto habría pensado que estábamos locos o éramos gays sin remedio. Lo tranquilizante, era que poca gente se atrevía a salir a los pasillos por la noche, con la gata de Filch rondando cerca.
Era una noche silenciosa, o al menos lo era hasta que Sirius y yo decidimos salir y gastar alguna broma. Y nuestro primer objetivo era, como no, Quejicus, Snivellus, Pelo-Grasiento.... Como quieras llamarlo, excepto Severus.
Solo una persona en el castillo lo llamaba por su nombre de pila, Lily. Ni siquiera los de Slytherin le llamaban Severus.
Pero, ¿Por qué? ¿Por qué a él le llamaba Severus, y a mí no me podía llamar James?
¿Tan difícil era? J-A-M-E-S. No era un nombre complicado de pronunciar. Si me hubiera llamado Ouriesundo lo entendería.
-¿A qué adivino en lo que estás pensando?-Sirius, como no, me sacó de mis pensamientos.
-Lo dudo-dije con aire soñador.
Sirius retuvo una carcajada y nos cubrió con la capa antes de emprender la misión.
-Pelirroja, ojos verdes, piel blanca...resumiendo, Lily Evans.-acabó con sorna.
Mi cara mostró la decepción. ¿Tan predecible era? Entendía que Remus comprendiera en quien pensaba. Era más atento que Sirius, y Petter...de él no me tenía que preocupar.
Remus y Peter, a diferencia de nosotros, no armaban tanto jaleo, por diferentes razones.
Peter, temía a las huidas. Siempre le acababan pillando al ser el que menos corría, y Remus, era el niño bueno de la manada, así era como lo llamaba yo, aunque en las noches de Luna Llena, él era el que menos pinta de bueno tenía.
Llegamos a nuestro destino, las mazmorras. Nos quitamos la capa y miramos a ver si venía alguien antes de empezar.
El plan de Sirius consistía en dejarle una sorpresa a la salida de su Casa, mientras que la mía, la sorpresa estaba dentro de la comida.
-Elegimos mi idea que es más original.
-¿Original?-repetí asombrado-¿Cuántas veces hemos hechizado la puerta para que no pudieran salir?
-¿Y cuantas veces hemos metido algo en la comida?
-Elegimos mi idea-dije tozudo.
-La mía.
-¿Y qué tal si elegimos la mía?
Una voz nos sorprendió. Habíamos hablado demasiado alto. Sirius y yo nos giramos, encontrándonos con la persona que menos esperábamos.
-Lilian Evans, prefecta de Gryffindor. ¿Qué horas son estás para deambular por las mazmorras?-como siempre, Sirius tenía que desentonar.
-No te pases de listo, Black-le fulminó mi pelirroja con la mirada.
-¿Y en qué consiste tu idea?-dijo Sirius que no se daba por vencido- Estamos deseosos de saberla.-Sin duda, cambiar rápidamente de tema, era su especialidad.
-Consiste en llevaros a la profesora Mc Gonagall y que ella misma elija que castigo poneros, porque creedme, ya no se me ocurre ninguno.
Tragamos saliva. Se le había ocurrido el peor castigo que podía ponernos y encima sin proponérselo.
Yo seguía en el mismo sitio, no me había movido ni hablado, y seguramente tendría cara de subnormal, pero no me importaba. Estaba hablando conmigo...bueno, mejor dicho con Sirius, por eso me uní a la conversación silenciosamente, que se estaba volviendo interesante.
-...y yo te he dicho, Black, que ni loca.
-Si en el fondo...-pero paró al ver la cara de Lily-...Vale, muy, muy, muy en el fondo, lo piensas.
¿De qué estaban hablando? ¿Qué pensaba Lily? ¿Qué le había preguntado Sirius? ¿El qué no haría ni loca? Sin duda, el loco era yo.
-Ya está bien de tonterías-dijo Lily- Seguidme.
Y sin esperar respuesta dio media vuelta y echó a andar hacia el despacho de McGonagall.
Nosotros la seguíamos de cerca. Hablábamos en susurros y con gestos.
<<¿De qué estabais hablando?>> La cara de Sirius reflejó comprensión. <<Le decía que estaba loquita por mí>> Le pegué una colleja y seguimos hablando.
Pero nuestra ‘charla’ terminó, justo cuando llegamos a la puerta.
-Buenas noches, profesora-dijo Lily serena cuando entramos.
-¿Qué hace aquí a...-pero se interrumpió al vernos entrar- Potter, Black ya conocen la rutina.
-Sí, profesora-nos sentamos en las sillas, esperando lo habitual, que no llegó.
-Esto se ha acabado. Estoy cansada de ponerles castigos y que no sirva de nada...Potter, no jugará el próximo partido de Quidditch, y Black, olvídese de la próxima excursión a Hogsmeade.
Se me vino el mundo abajo. No podía perderme ese partido. No podíamos perder contra Slytherin. Si perdíamos ganar la copa sería más difícil.
Entonces, miré a Sirius y pude ver el horror en sus ojos.
La profesora McGonagall nos conocía bien, demasiado. Sabía nuestro punto débil.
-Castígueme solo a mí, profesora-dijo Sirius esperanzado.
-Asumirán sus actos-dijo severa.
-Profesora McGonagall,-interrumpió Lily- Potter no ha hecho nada.
Su intervención me sorprendió.
-Remus se encontraba mal para hacer la ronda, por lo que Potter lo sustituyó, ya que es Premio Anual. Y estábamos por terminarla cuando encontramos a Black.
-¿Ha sucedido así, señor Potter?
-Sí-asentí energéticamente aturdido.
-¿Señor Black?-posó su mirada en la cara sorprendida de Sirius.
-Sí, profesora.
-Bien. Entonces pueden salir. Black, usted se queda a hablar conmigo.
Lily y yo salimos silenciosamente. Fuera pude aclarar mis ideas, para poder pronunciar una frase coherente.
-Muchas gracias, Evans.-intenté parecer maduro.
Lily seguía apoyada en la pared con los brazos cruzados sobre su pecho.
-De nada, Potter.
-¿Por qué lo has hecho?-mi curiosidad no la podía tapar.
Los ojos de Lily se abrieron como platos, como si esa pregunta fuera la que menos quería responder.
-Porque...porque...si no, no ganaríamos el partido.
-A ti nunca te ha gustado el Quidditch-dije acercándome con pasos cautos a ella.
-No quiero ver como los Slytherin se ríen de Gryffindor-me contestó retrocediendo unos pasos.
-Tu lo que pasa...es que me quieres-dije aprisionándola contra la pared. Otra vez salía mi carácter.
-¿Qué dices?-preguntó nerviosa.
Pero no la dejé replicar más. Me incliné sobre ella y la besé. Fue perfecto, como siempre había imaginado, solo que en mis sueños, ella me respondía el beso. Estaba estática, no se movía. Quise estar más tiempo a su lado, pero temía por mi vida, por lo que me separé y me fui.
Había hecho la mejor travesura que me podría imaginar jamás, robarle un beso a Evans.
Para los que habéis llegado hasta aquí, y hayáis conseguido leer esto sin que os hagan daño los ojos de lo mal que escribo:
El final me ha quedado horrible, lo se, pero no sabía como terminarlo.
Pues porque estoy contenta y quería publicar uno de los One-Shot que tengo escritos, y este era el más gracioso (y eso que este no da ni pizca de gracia).
Se aceptan: críticas, comentarios amables y desagradables...lo entenderé.
bye!










