Ni bien termino un fic y comienzo otro jajaja, pero en esta ocasión no escribire sola, tengo una gran compañera (algo necia jajaja al igual que yo) Nanito Santamaria, me complace escribir con ella y me siento halagada de que haya aceptado la propuesta (mi loca cabeza o como ella dice mi loca imaginación viaja mucho jajaja) así como me emociona mucho el escribir esta historia, creo saber lo que ella dira así que esta historia no se hubiera logrado sin sus magnificas aportaciones que son el complemento perfecto, creo que trataremos que esta historia tenga un poco de todo (y muchos conocen la especialidad de mi compañera jajaja)... bien ya dije mucho, mmm inspirada en la cancion del señor Arjona que lleva por titulo La bailarina vecina (tomamos muchos elementos, ese gran señor nos ha inspirado más de que esperabamos), creo que no me resta más que decir que esperamos que lo disfruten...

LA BAILARINA
Clavo su mirada en el vacio de la pared, cierro los ojos y necesitaba encontrar el lugar perfecto dentro de su mente para continuar. ¡Y allí llego!, se veía casi imperceptible, como una brisa fresca que se cuela descaradamente por debajo de la puerta cerrada. Era eso lo que estaba esperando, ese paisaje abierto de su imaginación, sonrió levemente dando gracias por haber encontrado el perfecto encuadre de la historia que da vuelta en su cabeza. La luz de la pantalla del ordenador dañó su vista pero su emoción le impidió preocuparse por eso. Inicio a teclear, una tras otras las palabras forman una vida, una historia, un corazón roto que se cura, una muerte que se duda, toda una vida bajo sus dedos. De repente un sordo ruido sobre su cabeza lo distrajo, maldijo la fuente de tal distracción.
Levanto su rostro y se frotó la cien con los dedos, ¡Lo tenía!, ¡Maldición, lo tenía! Y el ruido sobre su cabeza lo distrajo. Semanas de lucha interna para cuando por fin lo encontró, se fue. El ruido aumentaba, con más intensidad en cada uno. Tamborileo con sus dedos sobre el escritorio, pasaría, sabía que pasaría, nunca había escuchado ese ruido. Eran más de quince minutos de aumentar y disminuir de una forma un tanto rara, y el ruido aun no cesaba. Se paró bruscamente de su cómoda silla y trato de dar un paso a su izquierda, una montaña de papeles que estaba en el piso dificultaron su avance. Se tambaleo y logro sujetarse del respaldo de una silla, que al igual que la montaña de papeles, se encontraba en un lugar inadecuado, solo que en esta ocasión era la indicada para evitar que el cayera de bruces al suelo.
-¡Mierda!- exclamo con rabia y frustración, los golpes sobre el no cesaban. Se dejo caer sobre el viejo sofá que había conseguido en una venta de jardín, era estilo victoriano y daba a conjunto con su casa de trovador y bohemio, el sofá tenía una preciosa tapicería aunque con algunos círculos de café, vino y quemaduras de cigarrillo, estas últimas no eran de él, lo había comprado ya con ellas y lo inspiraron en una de sus historias la cual mantenía al fondo de una de sus gavetas.
Apoyo su cabeza en el posa brazos y se quito las gafas y se froto los ojos con cansancio, no había dormido toda la noche, los fantasmas de su historia no lo dejaron descansar y ahora se habían ido por culpa de los golpes con ritmo sobre su cabeza… ¿ritmo?
Se reincorporo y afino su oído… si eran rítmicos. No se había dado cuenta de eso, tal vez había nuevo inquilino en el sexto piso, ya que dudaba que la señora Smith con sus 78 años pudiera producir sonidos tan rítmicos y armoniosos. Se acostó nuevamente en el sofá y cerró los ojos ahora poniendo atención en los rítmicos pasos sobre su cabeza. Poco a poco la pesadez lo fue inundando y pudo atrapar un fugaz sueño dejándose guiar por los pasos del vecino del sexto piso.
La delicadeza de sus movientos era encantadora, unos ojos grises seguían cada uno de sus movientos con una sonrisa en sus labios, ella los observo sonrojándose levemente y se apresuro a desviar la mirada concentrándose nuevamente en aquel vals que marcaba cada uno de sus suaves y perfectos movientos. Las ultimas notas resonaron y el rubio que las había observado durante aquel ensayo le sonrió aun más ampliamente, contesto el gesto tratando de disimular y observo a la chica pelirroja a su lado que sonreía abiertamente al rubio que se hallaba frente a ellas, se sintió vacía por unos instantes al observar como el rubio se acercaba hasta aquella pelirroja para besar suavemente sus labios, no tuvo el suficiente tiempo de sentir aquel vacio latente siempre en ella, una suave voz a su lado la saco de sus pensamientos indicándole que podía irse a casa, la hermosa castaña sonrió.
-Mañana a la misma hora chicas- anuncio una voz que le sonó lejana al observar nuevamente a aquel rubio de hermosos ojos grises que se había alejado de su adorada esposa para acercarse a ella.
-En verdad bailas muy bien- murmuro logrando dejarla sin aliento, se sonrojo levemente cuando él le sonrió de manera seductora, su pelirroja
compañera de ballet se acerco a ellos sonriéndole cálidamente -¿es hora de irnos?- pregunto Draco Malfoy a su linda esposa, ella asintió con un delicado movimiento.
-Nos veremos mañana Hermione- se despidió Ginny sonriéndole a su castaña amiga.
-Espero que pronto nos visites- se despidió el rubio estrechando su mano, Hermione lo miro de manera irónica y asintió – sabes que eres bienvenida en nuestro hogar- la castaña dibujo una sonrisa amarga y se alejo de ellos.
Lentamente desdoblo el pequeño papel que Draco había puesto en su mano cuando la estrecho, sonrió cuando leyó las tres palabras escritas en él “esta noche 8:30”, un suspiro se escurrió entre sus labios, se observo en el espejo que se hallaba frente a ella, aquella noche como muchas otras solo la oscuridad sería testigo de aquel encuentro furtivo, odiaba que tuviera que ser así, enviada a aquella pelirroja que se paseaba del brazo del hombre que le había robado más de un suspiro, sus encuentros duraban tan solo un par de horas y la soledad regresaba a ella cada vez con más fuerza, se detestaba por traicionar a ese pelirroja que siempre se había mostrado amable y gentil con ella, pero las cosas se habían dado así y pese a la culpabilidad que acudía a ella cada vez que observaba los ojos radiantes de felicidad de Ginny al decir que su marido era un hombre sin igual seguía sin resistirse a los encantos de ese rubio que la estrechaba entre sus brazos y la transportaba a otro mundo. Recogió sus pertenencias y abandono el teatro, acomodo su abrigo, el frío comenzaba hacerse presente, observo su lujosos reloj, uno de los tantos regalos que Draco le daba para tratar de compensar su falta de tiempo hacia ella, y se percato de que era más tarde de lo que imaginaba, detuvo un taxi apresurándose a subir.
Abandono el taxi minutos después al estar frente al edificio donde se encontraba su nuevo departamento, tras pagarle al hombre que la había llevado hasta ahí respiro profundamente y entro en el edificio lo más rápido que sus piernas se lo permitían, tenía poco tiempo antes de que Draco llegara a su encuentro y deseaba preparar algo para él, sonrió con tristeza al entrar en el ascensor al pensar que él solo iría un par de horas buscando algo que no sería ni una cena al lado de ella ni su compañía simplemente, deseo que solo por aquella ocasión Draco tuviera tiempo para cenar a su lado y halagarla como hace mucho tiempo no lo hacía, abandono el ascensor al llegar al sexto piso y se apresuro a encender la luz, su departamento lucia tan solo como siempre, suspiro dejando su abrigo en uno de los sillones y se apresuro a poner aquella melodía que la embriagaba, se imagino en el teatro donde miles de personas la observaban bailar y se dejo llevar por aquella melodía envolviéndose en sus notas se perdió por un largo rato, sonrió al recordar que su ensayo matutino había dado frutos, sus movimientos habían mejorado mucho y las sesión tan intensa que realizaba cada mañana le ayudaba a olvidarse por un momento que su vida no era mas que una telaraña de mentiras y mascaras, una vez que aquella dulce melodía termino observo el reloj que marcaba las 7:00 p.m. y supo que no tendría tiempo más que de tomar una ducha, derrotada dejo caer sus hombros pesadamente y se encamino hasta su dormitorio.
Sobresaltado observo a su alrededor, todo se hallaba en penumbras, el monitor de su ordenador se mostraba en negro y suspiro un tanto frustrado, se levanto del sillón donde se había dejado llevar de mano de Morfeo y se apresuro a encender las luces para iluminar un poco su cálido departamento. Después de noches de insomnio se había pasado todo el día durmiendo. Tomó asiento frente al monitor nuevamente y trato de concentrarse una vez más, llevaba semanas tratando de encontrar algo perfecto y aquella mañana lo había encontrado, maldijo una vez al recordar que lo había distraído, se recostó en la silla en la que se hallaba y observo el techo sonrió fugazmente.
Trato de teclear algunas palabras y nuevamente en el sexto piso se oyeron algunos pasos, observo su reloj negando lentamente, no podría ser la señora Smith, era muy tarde para que una anciana estuviera aun despierta y la señora Smith nunca estaba despierta a tan altas horas, trato de prestar atención nuevamente a los sonidos que se producían en el piso superior, imagino que alguien estuviera bailando a tan altas horas y sonrió de manera amplia al imaginarse a su anciana vecina, el sonido de una puerta abriéndose y cerrándose al instante lo alerto, no podría ser la señora Smith, la anciana nunca recibía visitas a tan altas horas de la noche.
Se acerco a su ventanal observando la ciudad, el edificio entero estaba en silencio y pudo percibir las suaves notas de un piano, derrotado regreso hasta su silla frente al monitor y apago el ordenador de inmediato.
Hermione observo a Draco marcharse tras vestirse nuevamente, el rubio ni siquiera se había despedido de ella, simplemente se había marchado, tras ponerse su bata de dormir abandono su dormitorio, encendió la luz de la sala de estar, una vez más dejo que la melodía de aquella mañana inundara su departamento y se dejo caer en uno de los cómodos sillones, observo el reloj y sonrió, todo estaba en silencio y no creía molestar a algún vecino si practicaba por unos instantes, suspiro al observar las copas vacías que yacían en la mesa de centro, observo el ventanal que se hallaba abierto y se acerco lentamente a el, se dejo envolver por la obscuridad y sintió el viento golpear su rostro sin inmutarse por ello, deseo que Draco estuviera a su lado, se abrazo a si misma sintiendo que el frío comenzaba a aumentar y deseo con todas sus fuerzas encontrar a alguien que supiera quererla tanto como Draco aun no lo hacía.




"Fan Nro 9"










