Bueno, primero que todo, les traigo un fic un poco extraño, algo demente y sus protagonistas demostraran este ingrediente nuevo que quise implementar. Este fic constara de un solo capitulo. No es una preja convencional asi que les pido que pofavor fijense en la trama antes de dictaminar un juicio, no importa cual, sera bienvenido.
Aqui les dejo
Pequeña demencia
por Persefone.
Pansy Parkinson, una chica aristocrática de una belleza interna fuerte y predominante haciendo que su lindura exterior fuera reforzada por una mujer hermosa pero de hielo. Así es como la consideraba casi todo el que la conoce, aun así hubo un par de chicos en su adolescencia que calaron muy fuerte en ella, uno la lastimo en su más fuerte virtud o defecto, su orgullo.
Frunció el ceño, y para quitar malos ratos estiro su mano izquierda y observo encantada su anillo en el dedo anular, si, ella estaba comprometida y en un par de horas se casaría, con el hombre más bueno, gentil, trabajador, leal, cariñoso, fiel e inteligente que haya conocido en su corta vida, a pesar de tener solo diecinueve años estaba decidida a dar el gran paso, adoraba esos ojos grises, eran su debilidad. Cuando lo conoció o reconoció en su oído escucho el leve susurro de “es el”, y desde ese momento supo que el chico de pelo castaño y ojos grises que había pasado por su lado la haría muy desdichada o inmensamente dichosa.
Después de mirar el delicado anillo que adornaba su pálida piel camino hacia la pequeña biblioteca que tenía en su habitación, ya estaba vestida con su hermoso traje de novia, pidió que la dejaran sola, quería disfrutar y saborear ese momento único y de solo ella. Saco el primer libro que había en el estante y leyó el titulo “Martin Rivas”, si ya lo había leído y le gustaba, abrió en cualquier parte el volumen y leyó la primera frase “¿Qué cosa? Anduve con Clemente Valencia”, puaj, cambio rápidamente la hoja, ella había tenido a su propio Clemente Valencia y no le había gustado nada como había terminado. Sin siquiera quererlo memoro el día mas “triste” de su antigua vida.
Despertó un día, era de esos en que el sol ilumina cada rincón de la habitación, las aves cantaban justo fuera de su ventana, un calorcillo muy placentero y bostezo, había tenido una placentera noche, como nunca había descansado. Rápidamente la chica de pelo estrictamente cortado a la altura de sus hombros frunció el ceño, odiaba esos días, siempre que pasa algo catastrófico el destino confabula para que sea el día perfecto.
Una vez ya arreglada, con su perfecto vestidito de verano se sentó en una de las terrazas de la casa, mientras le servían el te tuvo nuevamente ese sentimiento de “alerta permanente”, quizás fue por eso, cuando entrada la noche al recibir a Draco Malfoy en su casa fue lo suficientemente cortes y espero el vaticinio.
- Pensé que te vería en unos días- la chica calculadora olfateaba que no terminaría la noche con un beso y un que tengas felices sueños.
- Ha surgido algo- Draco Malfoy de facha elegante, una mirada gris oscura muy penetrante y su peinado cuidadosamente peinado hacia atrás estaba algo nervioso.
- Me lo imaginaba- suspiro- te he estado esperando.
Quizás estaba muy nervioso para percatarse del comentario, o quería solo salir de ahí.
- Pansy… me caso mañana- No quiso dilatar más el asunto, que ella lo atacara con lo que tenía a mano, ya estaba resignado.
- Vaya…- por unos breves momentos quedo sorprendida pero se recompuso en el acto- digo… no se supone que nosotros…
- Lo sé Pansy, pero Amo a Astoria y me casare con ella al amanecer- fue muy tajante, pero tenía que hacer una fractura limpia.
Pansy Parkinson, una mujer fría y calculadora, con un orgullo feroz y fiel lo observo durante unos segundo, hiso oídos sordos al sonido de su corazón al romperse y ahogo un grito desesperado de dolor antes que subiera a su garganta, miro al hombre que estaba frente a ella y decidió que era mejor centrarse en la ventana de su costado, y ahí estaba, justo acaba de pasar una estrella fugaz, si, simplemente ese era el día perfecto, de esos que se te graban en la memoria para siempre.
- Que seas feliz Draco Malfoy- Pansy espero que su voz sonara dulce, mortalmente dulce.
- ¿Qué…
- ¿A que has venido un día antes de tu matrimonio? Es obvio que no formaba parte de tus planes a futuro.
- Tenía que hacerlo, Pansy… nosotros somos novios…
- Éramos novios, por favor retírate… quiero descansar.
Pansy volvió en sí, se observo en el espejo y su vestido blanco vaporoso tenia leves brillos, dio unas vueltas en la habitación tarareando quien sabe que melodía, si, los días perfectos son los peores por eso casi lloro de alegría cuando después de almuerzo rompió a llover como en un diluvio, amo los truenos y relámpagos que estallaban en el cielo, ese sería su día no perfecto-perfecto.
Miro por la ventana la lluvia que no dejaba ver ni un metro mas allá, recordó que a pesar de estar herida en lo más profundo de su corazón y alma, asistió a la boda de Draco, lo felicito y también a la usurpadora del puesto de señora Malfoy, fue su venganza perfecta… ver a Draco con el corazón en las manos minutos antes de la boda diciendo que huyeran juntos que todo estaba arreglado por sus padres fue el dulce regocijo que sintió cuando le dijo que no.
Dio otra vuelta sobre sí misma, estaba radiando felicidad por cada poro de su piel, cada micro célula de su cuerpo rogaba para que avanzara más rápido su día no perfecto-perfecto, pero sabía, que antes tenía que terminar algo… o aclarar algo, miro su fino reloj de pulsera, se extraño que no haya venido antes pero sonrió, la puerta se estaba abriendo y un elegante y aristocrático rubio entro en la habitación.
- Pansy, por favor no te cases- rogo el nuevo integrante de la habitación.
- ¿Por qué? Soy feliz- la morena dio otra vuelta en la habitación.
- Te amo… aun podemos estar juntos deja a…
- No- por primera vez en mucho tiempo la sonrisa de ella desapareció- no lo dejare, lo amo y me ama, es el mejor hombre que pude haber encontrado.
- ¿acaso no sientes nada por mi?
La mujer se miro en el espejo, y a través de el observo a Draco, era bastante guapo, extremadamente guapo, un porte muy distinguido y un corazón egoísta y lento, pero fiel, sin contar con los ojos grises que tanto ella admiraba. Busco en su corazón algún vestigio del amor que sintió por él y sonrió.
- No, no siento nada por ti-
Y esa fue su segunda venganza, mucho más dulce, mucho más elegante y mucho mas muchosa. Draco Malfoy salió de la habitación y ella también lo hiso, sin rumbo fijo camino por la iglesia, buscando un objetivo. Y hoy no se iría sin ser feliz.















