"La Profecía Black" H/Hr

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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor ^^AnDRoMeDa^^™ » Jue Ene 26, 2012 1:25 pm

Hola mi gente!!

He vuelto, quizás con más tardanza de la q esperaba pero hoy, les digo, es mi penúltimo día de trabajo y después tendré libertad de escribir y publicar un poco más seguido :D Quiero agradecerles por sus comentarios, realmente me encanta leer sus conclusiones, supuestos e impresiones. Gracias por seguir esta historia.
Ya vimos q Hermione decayó luego del ataque de Icarus y el desaliento la hizo su presa, pero siempre está su terquedad, su deseo por saberlo todo. Teddy jugará un papel importante, no será sencillo para Icarus tenerlo secuestrado. Por otro lado, Harry estará en medio de una guerra de emociones entre su miedo por su ahijado y su preocupación por Hermione. No puede vivir sin ellos y eso lo vuelve vulnerable.
Bueno, no quiero darles una latera intro, los dejo con la lectura.

Un abrazo y buen viaje!! :D


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XII
La fuerza del mestizo




Un trueno estalló luego de las palabras de Luna. Harry pensó que aquel sonido sólo había sucedido en su cabeza pero todos se estremecieron. La lluvia reanudó con mayor fuerza en las afueras de La Madriguera golpeando sin piedad los tejados. El moreno no dudó en salir de la casa seguido de cerca por sus amigos. Experimentó una rabia mezclada con miedo que consiguió elevar su presión. ¿Cómo podía Hermione ser tan arrebatada? ¿Es que acaso no escuchó lo que le dijo en el cuarto de hospital? La amaba, sin ella no sabría qué hacer. No podía largarse de aquella manera sin dar aviso. Estaba débil, convaleciente de un ataque desconocido. Con la esperanza de que hubiera regresado a su apartamento, se dirigieron hasta allá sin éxito. Harry, como brújula perdida, volvió a Grimmauld Place esperando hallarla allí, sentada en uno de sus mullidos sofás pero sólo se enfrentó con un vacío que se asemejaba al que tenía en su pecho. Invadió la mansión como un toro salvaje. Recorrió todas las habitaciones llamándola a voz en cuello. Regresó a la sala para apoyarse en la chimenea bajo la atenta vista de todos.

- ¿Habrá ido a Hogwarts?- preguntó Ron, más para romper la silencio que por real convicción.
- Tal vez fue a la casa de sus padres- sugirió Ginny.
- Debió dejar el hospital por un motivo mucho mayor.- dijo Luna tomando lugar a un lado de Harry.- Ella no es así de imprudente por nada. Quizás descubrió algo sobre el manuscrito.
- No, Hermione me dijo que ya no quería seguir en esto, que deseaba abandonar- comentó el moreno retomando su paseo de un lugar a otro. Su preocupación le tenía alborotada la sangre y no podía mantenerse quieto por mucho tiempo.
- Sabes que eso para Hermione es imposible- señaló la rubia. Harry la miró con ojos nublados y labios tensos.
- Me lo dijo en St. Mungo.
- No fue en serio.-el desprendimiento en las palabras de Luna lograron contrariar al ojiverde. Había veces que deseaba que aquella muchacha no viera las cosas tan sencillas. Quería que por una vez se hundiera en el pesimismo con él, que lo acompañara en esa sensación.

Harry tenía los labios en carne viva. Luego de besar a Hermione en el hospital, todo había cambiado ante sus ojos. No le importó que ella no le respondiera a su confesión de amarla, sólo con recordar el contacto de su boca, la forma de besarlo, sabía que ella también sentía lo mismo pero ante las circunstancias era difícil aceptarlo. Había abandonado St. Mungo, había huido sin dejar ninguna señal que pudiera calmar su desaforado corazón. Con Teddy en manos de Icarus y Hermione ausente, el moreno no podía estar más derrotado que en ese momento. De pronto, de la chimenea aparecieron llamaradas fulgurantes que revelaron el rostro de Kingsley Shacklebolt. Estaba ceñudo, como si recién se hubiera enterado de malas noticias. Harry se arrodilló frente al fuego para escuchar lo que tenía que decirle.

- Estamos tras la pista de Icarus, Harry. No te preocupes por eso. Toda una escuadrilla ha salido hacia diferentes rumbos para atraparlo- le dijo sin conseguir la tranquilidad del muchacho. Continuó- Hemos cubierto un radio considerable por todo Londres, nos hemos apostado en lugares estratégicos para advertir su presencia. De seguro deberá estar ansioso por obtener mayor información ahora que tiene a Teddy, por lo tanto, vigilaremos todo lo que tenga relación con los Black, hasta protección en La Madriguera en donde se encuentra Molly y Andrómeda- Harry apretó los dientes y meneó la cabeza.
- Esa protección llegó un poco tarde, ¿no lo crees, Kingsley?- le dijo con tanta ironía que Ron carraspeó incómodo. Después de todo, se trataba del ministro de magia.
- Lo sabemos, Harry, pero no fue negligencia. Icarus orquestó muy bien el secuestro.- replicó el mago- ¿Cómo está Hermione?
- Abandonó el hospital hace una hora- informó Luna. Kingsley volvió la mirada hacia el ojiverde.
- ¿Adónde pudo haber ido?
- No lo sabemos… fue muy precipitado de su parte irse así sin decírnoslo- la voz del joven se quebró un segundo sin lograr sonar enfadado. Tomó aire profundamente para despejar su garganta.
- Esa chica cuando se le mete algo entre ceja y ceja se parece mucho a ti- comentó el hombre tratando de suavizar el ambiente- Parecen el reflejo del otro.

Kingsley se despidió de los muchachos advirtiéndoles que cualquier novedad no tardaría en informarles. Su imagen se desvaneció y Harry se dejó caer en su sofá con todo el peso de su alma. Luna fue a la cocina junto con Ginny para preparar café. Ron, por su parte, se sentó a un lado de su amigo compartiendo el silencio. Sin embargo, la mente de Harry retuvo una frase en su mente de la reciente conversación: Parecen el reflejo del otro, aquello llamó mucho su atención. Pensó unos momentos y se levantó del sofá como catapultado por sus pensamientos. Se dirigió hacia su abrigo colgado en el perchero y rebuscó entre sus bolsillos. Había algo que siempre llevaba consigo además de su varita, algo que tenía un valor muy especial, no sólo por quien se lo había regalado sino que gracias a él habían salido con vida de una difícil situación. El trozo del espejo de Sirius. Lo miró atentamente siendo observado por sus amigos hasta que después de unos eternos segundos, sonrió.









Icarus estaba perturbado ante aquel despliegue de magia inconsciente de un mocoso de cuatro años. Sí, todo mago mostraba facultades mágicas a corta edad, facultades involuntarias, eso lo sabía; pero ese niño de cabello azulino y ojos plateados era un asunto muy diferente. Se sintió rebajado, como si sus propias aptitudes no fueran más que pirotecnia barata. Contactó al pelmazo de Callahan vía chimenea para que vigilaran al infante en la habitación sellada mientras él salía a tomar aire fresco. Icarus necesitaba respirar, necesitaba recuperar el control de las cosas y enfriar la cabeza. No le gustaba nada esa inseguridad suya cerca del niño. Era sólo un mozalbete al que mataría luego y no podría defenderse. Esperaba ese momento con tanta ansiedad que caminaba más rápido por las avenidas clavando sus zancadas en el asfalto. Se detuvo en uno de los tantos parques colindantes recibiendo la brisa fresca que se colaba por entre las hojas de los árboles. Extrajo el habano que había comenzado a fumar encendiéndolo de nuevo y exhalando una gran cantidad de humo.

Pensó en su abuela Melania como si por reflejo buscara apoyarse en ella. Había sido esa anciana quien le había dado información del manuscrito y la profecía que dormía en la familia por siglos. Se preguntó si tendría mayores antecedentes aunque lo dudaba de cierta manera. Se lo hubiera dicho en aquel entonces. No perdía nada con visitarla y averiguar. Saber si es posible que un poder fuera más avasallante que el otro. Se concentró en su casa y se Apareció en las cercanías causando una interrupción del silencio con el chasquido. De inmediato tuvo que esconderse tras un muro en la esquina de la avenida. En las afueras del inmueble, cuatro magos custodiaban la casa con varitas en mano. No tuvo que preguntarse qué mierda hacían allí, era obvio. Después del secuestro de Teddy Lupin era lógico que el Cuartel General se pusiera en alerta, invadiendo cualquier terreno que tuviera que ver con él en aras de encontrarlo. Masculló para sus adentros torciendo su bigote negro. De repente, el humo de su habano llamó la atención de uno de los Aurores, tan sagaz como un gato. El mago apuntó en aquella dirección e Icarus se delató debido a la rabia de verlos allí. Los atacó dibujando un círculo sobre su cabeza. Una ola inmensa de agua fue contra ellos y el más veloz, la detuvo con un escudo que sirvió para que reventara en ella como si fuera las costas de un océano. No dudaron en responder ágilmente hacia Icarus, pero éste aplicó en sí mismo el hechizo Desilusionador. Se mimetizó nuevamente con el entorno siendo esa su defensa predilecta. Los Aurores se mostraron confundidos, tratando de agudizar la vista para reconocerlo en el cambio de los colores y texturas cuando se desplazara de un punto a otro.

- Pierdes tu tiempo, Prewett. La casa de tu abuela estará bajo vigilancia día y noche - dijo uno de los magos con cierta sorna- Entréganos al niño y terminemos con esto.
- ¿Quién eres tú para darme órdenes? ¡Esto recién empieza, imbécil!- gritó, Icarus, apestado y lanzando un rayo con tanta fuerza que logró retumbar la tierra. Los Aurores perdieron el equilibrio, el asfalto de las calles se partió y las luces en los faros estallaron provocando una lluvia de chispas. Icarus se sintió mucho mejor, poderoso. Ver que podía causar ese tipo de estrepito le tranquilizó el corazón después de sentirse menoscabado por el niño que había secuestrado. El nieto de su prima Andrómeda. Aquella violencia fue como una inyección de heroína directo a sus venas.

Uno de los Aurores estaba en el suelo a su alcance. Mimetizado como estaba, Icarus lo observó unos momentos dándose cuenta de que quizás aquel mago tenía veintiún años de edad, se veía lo suficientemente joven como para ser su hijo. Eso no le importó. Sólo tenía claro que era su enemigo, uno de los tantos obstáculos que le impedían obtener lo que por herencia le pertenecía. Blandió su varita hacia él y lanzó un Avada Kedavra que dio de lleno en su pecho como un escarmiento para los demás. El joven quedó tendido sin movimiento y con los ojos mortalmente abiertos. Sus compañeros gritaron corriendo hacia él y lanzando hechizos en defensa sin clara dirección. Icarus aplaudió con toda su furia contenida y desapareció tras un resplandor que hizo que los magos retrocedieran, atemorizados. La avanzada tarde volvió a la calma escuchando el sonido de los grillos como arañazos en una pizarra.

Icarus Apareció cerca de su escondite. Resoplaba su fastidio, resoplaba su rechazo ante esos Aurores inútiles que sólo eran una plaga de la cual tenía que deshacerse. De pronto, un pensamiento llenó su cabeza de forma inesperada. Sólo un Auror valía realmente la pena, esa chica llamada Hermione, la hija de muggles quien sorprendentemente tenía un talento increíble. Ella merecía su respeto y aquello lo inquietó. Jamás había sentido respeto por un sangre sucia. Recordó el momento justo en que la había tocado en su vientre, la sensación de hielo que bajó de su brazo hasta depositarse en ella. Su mirada ambarina se había posado en la suya de manera tan radical que lo llevó a sentir una punzada en el pecho. Lamentó que tuviera que pagar las consecuencias de una batalla que él no inició. Alzó el mentón con terquedad. Los daños colaterales jamás le importaron.

Al llegar a la esquina de la avenida, rumbo a la casona escondida, Icarus frunció el ceño. Humo salía del inmueble y reparó que la vía estaba abierta en dos, como una zanja provocada por un terremoto terrible. Corrió hasta el lugar dándose cuenta que la casa estaba muy maltratada, la puerta principal colgaba de sus bisagras tristemente, las ventanas estabas destrozadas y el techo parecía un sombrero mal puesto. Ingresó a largas zancadas hasta estar en la sala, cubierta por escombros. Inmediatamente se dirigió hacia el cuarto en donde había dejado a Teddy notando con espanto que la puerta estaba tirada en el suelo y en el interior no había nadie. Gruñendo, los ojos de Icarus destellaron una luz azul tan potente que resaltó en la penumbra. Como un enajenado buscó a Callahan hasta encontrarlo entre piedras y trozos de madera. Lo tomó por las solapas de su capa violentamente.

- ¿Qué sucedió? ¿Dónde está el niño?
- Intentamos retenerlo, pero su llanto… su llanto y gritos causaron todo esto…- el moreno no podía creer lo que escuchaba. Lo zarandeó con fuerza.
- ¿Ha escapado por su cuenta? ¿Hace cuánto?
- Hace unos minutos- respondió Callahan- Arrancó la puerta… no entiendo cómo lo hizo… su magia… su magia inconsciente es absolutamente incontrolable- Icarus lo soltó azotándole la cabeza en el piso.
- ¡Malditos incompetentes!- bramó el mago saliendo de la casa. Observó los alrededores oliendo el viento. Apretaba sus manos con tanta fuerza que se clavaba las uñas en las palmas. Trató tomar las riendas de sus emociones desbocabas. Respiró cerrando los ojos un momento. Es un niño de cuatro años, huyendo solo… no puede estar tan lejos. Ante esa idea, se consoló unos segundos, seguro que Teddy Lupin, un asqueroso mestizo, no podría contra él. Abandonó la avenida tan enfurecido, que en cada paso suyo el cemento se trizaba. Cuando lo encuentre le enseñaré que nadie se burla de Icarus Prewett Black, dijo en voz alta.










Tras abandonar St. Mungo, Hermione dedicó toda su concentración a Aparecerse en Hogsmeade. Fue difícil olvidar por unos segundos el hielo en su vientre pero consiguió transportarse hasta ese lugar viendo frente a ella la tienda de caramelos Honeydukes. Algo mareada por el esfuerzo, la castaña caminó con cuidado hasta Cabeza de Puerco esquivando a la gente que paseaba despreocupada por los alrededores. Hermione quiso ser una de esas personas, sin más asuntos que la vida misma, sin más exabruptos que la cotidianidad. Deseó tener una vida normal, vivir su juventud, disfrutar de una mañana soleada, ir de compras, enamorarse y casarse… esa última idea la hizo ponerse nerviosa. Haberse enterado que su mejor amigo la amaba había remecido todas sus convicciones. Lo extrañaba y sabía de antemano que cuando supiera que no estaba en la habitación del hospital, se molestaría mucho con ella.

Una vez frente al antro, bajo ese feo letrero con una cabeza de puerco dibujada, se acercó a la puerta y abrió con timidez. La oscuridad espantada sólo por unas escasas velas la llevaron a agudizar la vista. Sólo en un par de mesas algunos clientes consumían tragos y hablaban en voz baja. El aroma rancio la hizo arrugar su nariz. Los comensales guardaron silencio al verla cruzar el umbral. Una muchacha joven y bonita no frecuentaba lugares lúgubres como ése. Hermione se sintió observada y se abrazó a sí misma como un acto reflejo. Se acercó a la barra, se sentó en uno de los taburetes y esperó. Segundos después, Aberforth Dumbledore apareció desde el fondo de la taberna. Al ver a la chica, no tardó en reconocerla como la amiga de Harry Potter. La notó pálida y ojerosa, como si se recuperara de una fuerte gripe.

- Señor Dumbledore, no sé si me recuerde… mi nombre es Hermione Granger…
- Por supuesto que te recuerdo, cómo olvidar las circunstancias en que nos conocimos.- dijo el anciano.
- Necesito hablar con usted, ¿es posible…?
- Por supuesto, adelante- la invitó a pasar al otro lado de la barra hacia la puerta que separaba su negocio de la habitación en donde vivía. El tabernero le ofreció un trago pero Hermione optó por una taza de té caliente. Desde que la maldición la había invadido que deseaba comer y tomar cosas cálidas. Tenía frío todo el tiempo. Aberforth le sirvió el té y la miró sin ocultar su sorpresa de verla allí. Hermione bebió del contenido permitiendo que la pausa prevaleciera unos segundos.- Te ves muy débil, muchacha, ¿te encuentras bien?- la castaña negó con la cabeza.

Invitándolo a tomar asiento en las sillas de madera, Hermione le relató todo lo que había pasado hasta el ataque en La Madriguera y el secuestro de Ted Lupin. La misma benevolencia que conoció en los ojos del fallecido director de Hogwarts residía en los de Aberforth y eso la reconfortó. No se detuvo en ningún momento de su relato, le contó de la misteriosa Profecía que dormía en la familia Black, de la conexión entre Icarus y Teddy, en lo visto en la Sala de los Recuerdos, el viaje a Azkaban por el pergamino, los enfrentamientos con ese mago desalmado, del miedo de Andrómeda y del hielo que le había atravesado el vientre impidiéndole tener hijos. El anciano no quiso interrumpirla. Cada detalle que le relataba lo hacía alzar más sus cejas blancas. Cuando Hermione guardó silencio, Aberforth se puso de pie y paseó por el interior de la habitación.

- Así que Icarus ha vuelto…- dijo finalmente, sonando cansado- Me sorprende que el Ministerio no hubiera hecho nada cuando estuvo ocupado entreteniendo a los muggles con trucos de magia.
- ¿Pudo conocerlo antes de que desterrara a sí mismo de la comunidad mágica?
- Por supuesto, si hay algo más pequeño que la punzada de un alfiler es el vínculo entre los sangre pura. La familia Black, tan antigua como despreciable, contaba con miembros casi tan peligrosos como Bellatrix. En todos sus siglos de existencia, esta familia ocultó muchos secretos que se perdieron con el tiempo. Esta profecía debió sobrevivir al olvido gracias a la perseverancia de algunos.- Hermione no se había equivocado. Aquel hombre tenía fama de poseer una memoria privilegiada. Lo que podría saber le sería de mucha utilidad. Aberforth continuó- Icarus creció con resentimiento. Desde que era pequeño que era diferente del resto, como lo fue Voldemort en su infancia. Tenía unos ojos inquietantemente azules, lograban doblegar a cualquiera. Eran fríos y siempre parecía estar insatisfecho con la vida.- Hermione saboreaba cada palabra dicha por el tabernero. No quiso interrumpirlo en ningún momento- Conocí a sus abuelos Arcturus y Melania. Ellos tenían esa misma insatisfacción, como si esperaran que algo más sucediese con ellos. Si bien fueron seguidores de Voldemort imagino que secretamente deseaban tener más poder que él y mandarlo al demonio.
- Superarlo de alguna forma pero no sabían el cómo- interpretó la castaña y Aberforth asintió.- Ahora, con la aparición de esta profecía y la maldición que reside en Icarus… parece que lo lograrán.- ese comentario consiguió que el anciano no supiera qué decir. Hermione agregó: -Necesito traducir el manuscrito, señor Dumbledore- dicho esto, extrajo de su bolso el trozo de papel para mostrárselo sobre la mesa. Él estiró el pergamino repasando las runas con sus ojos veloces, de izquierda a derecha. Luego, Hermione le enseñó su libreta en donde tenía el primer párrafo interpretado y la primera línea del segundo. Aberforth lo leyó y sonrió, admirado.
- ¿Has hecho esto tú sola?- la joven asintió y el anciano la miró con un orgullo que sólo podía verse en quien ha tenido emociones paternales.- Me impresionas, muchacha. Harry Potter tiene un excelente apoyo en ti.- Hermione se sonrojó levemente. Él reparó en la palabra tachada “apagará” para ser remplazada por “extinguirá”. Lamentó que aquella niña, porque sí, a sus ojos era una niña aún, hubiera sido truncada de su derecho de ser madre. Llevó su mirada hacia la región lumbar de Hermione y ella por instinto, se cubrió con sus manos como si sintiera vergüenza. – Toda maldición tiene un revés. Si el pergamino habla de una profecía y una maldición, nos revelará también de cómo revertir lo que has sufrido.
- ¿Cree que sea posible?
- Por supuesto- aseguró Aberforth sonriéndole por primera vez desde que puso un pie en la taberna.
- ¿Nos ayudará entonces?- la voz de Hermione denotaba anhelo, una esperanza tal que iluminó el color miel de su mirada. El anciano miró el retrato de su hermana, como siempre lo hacía en momentos de decisiones, y suspiró.
- Hace mucho tiempo que no leo Runas Antiguas, pero juntos daremos con la respuesta.- la castaña se mostró aliviada y contenta. Se dio cuenta al instante del notorio cambio en el señor Dumbledore. La última vez que había estado allí, en ese lugar, él no mostró otra cosa más que desaliento y pesimismo ante los sucesos en la comunidad mágica. Le dio gusto verlo mucho más optimista a pesar de enterarse del regreso de un indeseable.

Al cabo de unos minutos de plática, un golpeteo seco en la puerta de la habitación los llevó a fruncir el ceño. Aberforth dejó su silla, caminó hacia la entrada y abrió despacio para ver de quién se trataba. Al apartarse, Hermione se puso de pie al ver que eran sus amigos, encabezados por un Harry serio y austero. Se quedaron mirando el uno al otro por segundos infinitos. Ninguno dijo una sola palabra. El primer impulso de la joven fue disculparse por haber desaparecido así pero no pudo hacerlo. La mirada de Harry la detuvo en el acto, al igual que un muro de concreto. El tabernero, sin comprender la razón de esa tensa pausa, los saludó uno por uno ofreciéndoles una ronda de cervezas de manteca. Ginny le agradeció a nombre de todos.

- ¿Cómo me encontraron?- preguntó la castaña una vez que Aberforth saliera del cuarto dejándolos solos.
- Te vimos por el espejo de Sirius- contestó Ron señalando el objeto detrás de él con el pulgar.
- ¿Qué haces aquí? Deberías guardar reposo- indicó Luna tocándole la frente en busca de fiebre. Hermione se apartó de ella algo molesta al sentirse como una niña.
- ¿Han tenido noticias de Icarus?- quiso saber pero Harry no le respondió aún sabiendo que la pregunta iba dirigida a él. La pelirroja, al percibir la espesura en el ambiente, prefirió intervenir.
- Kingsley nos dijo que repartieron escuadrillas de Aurores por toda la ciudad y sus alrededores. La Madriguera está siendo custodiada como también otros lugares que Icarus puede considerar importantes.- Hermione asintió al escuchar la información proporcionada por Ginny pero le dolía el silencio obstinado del moreno. Aberforth volvió con una bandeja llena de jarras de cervezas de manteca y estrechó la mano de Harry.
- Lamento lo de tu ahijado.
- Lo recuperaré, señor Dumbledore. Esta será una batalla que también ganaré- dijo el ojiverde acentuando el verbo en singular. Hermione sabía que aquel comentario había sido un reproche para ella.









Teddy caminaba sin dirección alguna. Temeroso de la oscuridad que poco a poco comenzaba a apoderarse de las calles, se rodeó con sus cortos brazos deseando ver a su tío Harry y cobijarse en uno de sus fuertes abrazos. Sus lágrimas caían a borbotones por sus mejillas sonrosadas sin tener idea en dónde estaba. Se detuvo un momento en una esquina y se agazapó a un costado de un frondoso arbusto. Sintió frío y la soledad le picaba todo el cuerpo. Tenía tanto miedo que no pudo avanzar más. No veía casas en lo inmediato, sólo árboles, un claro escampado y un camino por delante largo y angosto. No entendía qué había sucedido, por qué tembló la tierra ni por qué sintió su corazón acelerado cuando gimió de la pena. Vio con horror cómo la puerta se desprendió del marco y una nube de polvo se alzó confundiéndolo todo. Lo único que por instinto atinó a hacer fue correr lejos de esa casa. Sentía sus manitas ardiendo y un cosquilleo por sus extremidades como si millones de hormigas lo recorrieran desordenadamente. Abrazó sus piernas, volviendo a llorar.

- Tío Harry, ¿dónde estás?… - susurró, nervioso de que apareciera ese hombre malo del bigote negro.

De repente, entre la escasa penumbra del anochecer, un par de focos iluminaron los matorrales y se detuvieron en la calle angosta, cercada de árboles. Sin imaginarlo nunca, un enorme autobús de color morado se había estacionado frente a él. Teddy se manoteó las lágrimas sin poder creer lo que estaba viendo. Trató de esconderse cuando las puertas se abrieron y un joven salió del interior mirando los alrededores con los brazos en jarra. ¿Estás seguro que hay un mago abandonado aquí, Ernie?, le escuchó preguntar. Sí, el autobús jamás se equivoca, contestó el aludido desde la cabina. ¿Hola? ¿Hay alguien?, preguntó el primero en voz más alta. Teddy salió de su escondite tímidamente removiendo las hojas de los matorrales. El joven uniformado al verlo abrió los ojos como platos.

- Hola, pequeño… ¿Dónde está tu mamá?- el peliazulino no respondió mostrándose algo desconfiado. El joven se agachó despacio para estar a su altura.- ¿Estás bien? ¿Cómo te llamas?
- ¿Ese es el mago abandonado? Es un niño, ni siquiera tiene una varita…- opinó Ernie, el conductor desde el volante. Teddy los miró con sus hermosos ojos plateados. Ambos recién llegados quedaron hipnotizados, como si una sensación de bienestar los llenara por completo. Lo invitaron a abordar sin saber muy bien qué hacer con él. Pensaron que en el camino, una vez que ganara confianza, les diría algún dato que pudieran dilucidar hacia dónde llevarlo. No era buena idea tener a un niño en el autobús sin saber de quién se trataba

El conductor se dispuso a marchar cuando el motor se detuvo de golpe. Trató de insistir, una y otra vez pero nada. La máquina estaba muerta, lanzó un último suspiro de animal herido y quedó allí, tirado en medio de la vía. No entendían qué demonios pasaba. Jamás algo así había sucedido con aquel autobús mágico. Al cabo de unos segundos, el viento se alzó y algo parecido a un temblor hizo rebotar el transporte sobre sus ruedas. El conductor, sujeto firmemente de su manubrio, miró hacia delante reparando que un hombre de capa color vino tinto y respingado bigote los miraba bajo el ala de su sombrero. Por instinto supieron que significaba problemas. El joven revisor apuró a Ernie para que encendiera la máquina pero por más que insistía nada pasaba. Teddy se escudaba tras uno de los camarotes viendo por el parabrisas al hombre malo que lo había encerrado.

Icarus sonrió. Supo inmediatamente que ese autobús estaba allí por magos abandonados a su suerte y con un movimiento de su varita abrió las puertas. El joven salió para enfrentarlo pero el moreno lo cogió por las solapas de su uniforme para azotarlo contra la pared del vehículo y lanzarlo lejos con toda la fuerza de su frustración. Ernie, el conductor, era un anciano que apenas podía ver por sus anteojos de excesivo aumento. Trató de defenderse pero Icarus le encerró el cuello con una mano obligándolo a ponerse de pie. Sin ningún cuidado, lo empujó por la puerta hacia las afueras, cayendo estrepitosamente de espaldas en la tierra. Se volvió hacia su objetivo, quien no supo hacia donde correr. El mago se acercó jugueteando con su varita entre los dedos.

- Eres muy escurridizo, mocoso. Tendré que tomar otras medidas contigo.
- ¡Aléjese de mí! ¡No quiero estar con usted!- gritó Teddy. El autobús se sacudió. Icarus se sujeto de una de las literas a su costado.
- Todo terminará muy pronto y volverás con tu padrino- le mintió tratando de utilizar la sicología. Teddy no le creyó ni por un segundo.
- No es cierto, lo noto en tus ojos. Mientes.- las seguras palabras del niño lograron descolocarlo. Cambió la expresión en su rostro a una mucho más grave.
- ¡Ya estoy perdiendo la paciencia contigo!- bramó y tras su aseveración, la lámpara sobre sus cabezas se estremeció soltando algunos cristales. Se acercó a Teddy en tres largas zancadas cogiéndolo del brazo para levantarlo. El peliazulino forcejeó un segundo pero Icarus lo aturdió con un hechizo. Él sabía que el efecto no duraría mucho por lo tanto tenía que apresurarse. Al voltear para salir del autobús, el joven revisor lo estaba apuntando con su varita. Temblaba de pies a cabeza. El moreno supo al instante que no estaba acostumbrado a los enfrentamientos.
- Suelte al pequeño… por favor.- le pidió retraídamente. Icarus soltó una risa burlona y malévola. Ver a ese enclenque frente a él le hizo mucha gracia. Tomó a Teddy de la cintura y lo apuntó con su varita.
- Lo siento, pero no lo haré- dijo simplemente y con ello, le envió una llamarada de fuego que hizo estallar los cristales. El joven salió disparado por el parabrisas hacia el exterior. Icarus miró al niño desmayada en sus brazos y suspiró, agotado.- Este mocoso me dará muchos dolores de cabeza...










Luego de agradecerle la hospitalidad a Aberforth Dumbledore, los jóvenes regresaron a la mansión de Grimmauld Place en silencio. La lluvia volvió a azotar las calles de Londres y del cielo se proyectaban ciertos relámpagos sucedidos por truenos belicosos. Harry encendió la chimenea con un movimiento de su varita. El fuego se elevó consumiendo los leños y el calor poco a poco invadió la sala principal. Tanto los hermanos Weasley como Luna Lovegood se miraron entre sí. Sabían que el ambiente entre Harry y Hermione podía cortarse con un cuchillo. Harry estaba demasiado afectado por la pérdida de Teddy como para seguir pasando preocupaciones, y Hermione era demasiado testaruda como para evitarle ese tipo de situaciones. La rubia le insistió a la joven que volvieran a St. Mungo pero ella no quiso moverse de allí. Quería hablar con el ojiverde y les pidió cortésmente a los demás que los dejaran solos. Ellos, sin querer intervenir, asintieron abandonando el campo de batalla mediante Polvos Flú a sus respectivos destinos.

El moreno giró sobre sus talones y se digirió a la cocina para comer algo. En las últimas horas ni siquiera se había acordado de alimentarse y su estómago le gruñía con rabia. Hermione lo siguió. No sabía siquiera por dónde comenzar. Había tanto qué decir y tan pocas palabras para expresarlo. Tomó asiento en una de las sillas de la larga mesa mientras que Harry encendía el fogón para preparar café. Sin embargo, cuando tomó entre sus manos la negruzca tetera, la dejó bruscamente donde estaba y se volvió hacia la muchacha.

- ¿Acaso no me escuchaste cuando te dije que te amo?- le preguntó de repente. Hermione, tomada por sorpresa, abrió la boca pero él le impidió hablar- ¿Te parece que desaparecer así es gracioso?
- Harry…
- Escúchame- interrumpió nuevamente apoyando una mano en la mesa- ¿No entiendes lo que sería de mí si te perdiera? ¿No te importa eso?
- Sé que no debí…
- ¡Por supuesto que no! ¡Mucho menos sola!- explotó Harry creyendo que sus entrañas estaban envueltas en llamas.
- Tuve la idea de que Aberforth podría darnos una mano.- trató de explicar la muchacha- Fui con él porque no quiero perder más tiempo. Necesitamos refuerzos. Icarus tiene a Teddy… y por culpa mía.
- No te culpes, nadie te culpa por eso, Hermione- dictaminó el ojiverde sin dejar de sonar duro. La castaña, temblando levemente debido al frío que la ocupaba por dentro, lo miró con sus ojos ambarinos anegados de lágrimas y asintió, sin decir nada. Harry sintió que el corazón se le saldría por la boca. Hermione se puso de pie y salió de la cocina camino a la puerta de salida. Ya no quería hablar nada más. El hecho de que el moreno la mirara así, que se preocupara tanto por ella y que le confesara su amor de manera abierta, sólo conseguía hacerla pensar en su maldita condición. ¿Qué clase de futuro tendrían juntos? Harry caminó rápido hasta alcanzarla tomándola del antebrazo. El contacto de la piel los estremeció a ambos. – Espera… no te vayas así, por favor.
- Sólo buscaba una forma de ayudarnos en esto, perdóname.
- Me dijiste que ya no querías involucrarte más después de…- miró instintivamente su vientre – lo sucedido.
- Jamás te abandonaría, Harry.

El moreno no pudo resistir más y la atrapó por las mejillas para besarla con intensidad. El primer beso en St. Mungo había sido tierno, delicado; éste, en cambio, tenía fuerza y anhelo, como si las horas sin saber de cada uno hubieran sido prácticamente semanas, meses, tal vez años. Hermione se asombró de sí misma al sentirse tan perfecta en su boca. Nadie nunca la había besado de esa manera. Su mente dio vueltas hasta volver a la realidad cuando Harry llevó sus manos hacia su cintura cerca de su zona afectada. Inmediatamente cortó el beso y lo tomó por las muñecas. El joven se quedó mirándola, reparando que en su ceño se reflejaba una profunda tristeza y vergüenza. ¿Por qué? Ella no buscó esta maldición, pensó. Hermione caminó hacia la chimenea buscando calor. Tenía la piel fría por todo su estómago y eso la volvía de un aspecto demacrado. El ojiverde se aproximó a ella recordando lo que le había dicho en la habitación del hospital antes de salir: “La fuerza oscura poseerá una maldición que apagará al hijo de muggle…”, finalmente se refería a “extinguir” y eso no podía dejar de repetírselo como una plegaria terrible. Se preguntó si su madre habría corrido el mismo riesgo frente a Icarus, si lo habría enfrentado en algún momento. Sus cavilaciones fueron interrumpidas por la voz temblorosa de Hermione.

- “En el pie de lince” es un lugar, estoy por completo segura de ello.- comentó sin previo contexto.- Cuando averigüe dónde es, Icarus estará allá con Teddy y será el momento en que pagará por todo lo que ha hecho.
- Eso puedes apostarlo- dijo Harry, seguro de sus palabras.
- Tendremos que tener mucho cuidado, si pudo hacerme esto a mí… no quiero ni pensar en lo que podría hacer…
- Oye, tranquila- le pidió el muchacho tomándola por los hombros con suavidad. Hermione se tornó más seria mirándolo profundamente.
- Harry… deberías invertir tus energías y emociones hacia otra dirección. De mí ya no queda nada.- el moreno frunció el ceño automáticamente. Dio un paso atrás para mirarla, ofendido.
- ¿De qué hablas? No puedo tomar mi corazón como un balón para llevarlo a otro campo así como así. Me enamoré de ti y nada cambiará eso.
- ¿No comprendes que soy una sombra de lo que fui?- espetó ella- Mírame. Vive dentro de mí un hielo oscuro, un cáncer gélido que me carcome por dentro. Es permanente, Harry, lo percibo. Esta maldición consiguió derrumbarme. – Harry la observó unos segundos notando las ojeras bajo sus ojos y sus labios blancos. Se veía tan debilitada que tuvo que tuvo que luchar contra todos sus impulsos para no salir corriendo y buscar por todo rincón al responsable. Negó con la cabeza.
- Estaré contigo siempre. La maldición se revertirá de alguna forma, ya lo verás.
- ¿Y si no? ¿Qué sucederá entonces? ¿Entiendes que no tienes futuro conmigo? ¡No puedo tener hijos!- decirlo de manera tan desgarradora llenó el aire de angustia. Hermione sintió que su vientre se endurecía y el dolor agudo volvió rimbombante. Harry la sostuvo con cuidado llevándola paso a paso hasta la segunda planta. Allí, la ayudó a recostarse. Temblaba de frío, tanto que sus dientes castañeaban. El moreno buscó entre las ropas de su armario un grueso cobertor para cubrirla. Cuando se dispuso a salir, ella lo tomó de la mano para impedírselo.- Quédate conmigo… tengo mucho frío. – Harry asintió tomando lugar detrás de su espalda. Se acomodaron tal cual lo habían hecho en St. Mungo quedándose quietos, respirando al unísono. El moreno, con su mano cálida buscó a ciegas el vientre de Hermione. La joven volvió a detenerlo en su intención de tocarla.
- Confía en mí- le susurró. La castaña lo liberó sintiendo cómo Harry apartaba su ropa para reposar su palma abierta sobre la piel de su estómago. Estaba helada de una forma antinatural. Ella se relajó. El calor que proyectaba su contacto la hacía sentir mucho mejor. Se apegó más a él quedándose dormida.

~~~
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"As soon as he stood up he wanted to leave: He did not think he could stand another moment there. He put his arm around Hermione’s shoulders, and she put hers around his waist, and they turned in silence and walked away through the snow..." (Chapter 16 - HP7)
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor ^^AnDRoMeDa^^™ » Jue Ene 26, 2012 1:25 pm

Esto publicó dos veces xD
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"As soon as he stood up he wanted to leave: He did not think he could stand another moment there. He put his arm around Hermione’s shoulders, and she put hers around his waist, and they turned in silence and walked away through the snow..." (Chapter 16 - HP7)
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor HarryEmma » Jue Ene 26, 2012 2:56 pm

Nuevo Ya vuelvo con mi comentario por los momentos aparto.........

Me encanta este Gif es como si le susurrara te vez hermosa con el cabello asi recojido y la mira coquetamente son tan lindos



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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor SweetHome » Jue Ene 26, 2012 4:51 pm

No me puedo creer que nos dejes así, Andro.

El capítulo ha estado fantástico. Icarus está viendo los grandes poderes que tiene Teddy y eso lo inquieta, sabe que ese niño tiene grandes poderes que podrían superar los suyos fácilmente y esa idea no le gusta en absoluto. Lo que me ha dejado bastante sorprendida es esa admiración y ese respeto que surge del mago cuando se trata de Hermione. Incluso la culpabilidad está haciendo mella en él por lo que le ha hecho. Es un tema que me deja bastante intrigada porque estoy segura de que eso tendrá una consecuencia importante cuando la historia avance.

Luego está Hermione. Aunque haya sido algo suicida al salir de St. Mungo sin avisar a nadie, el motivo de su huida lo justifica con creces. Tan solo buscaba nuevas vías para poder dar caza a Icarus. Necesita recuperar a Teddy ya no solo porque quiere muchísimo al pequeño sino porque también se siente culpable de su desaparición. Decir que me encantó el momento final con Harry es quedarse corto. El chico ya no tiene pelos en la lengua para reconocer que ama a Hermione y se lo ha hecho saber de forma clara. Ella también siente cosas muy profundas por él pero si antes era difícil aceptarlo ahora con el tema de la maldición aún más. Pero debería dejar de ser tan cabezota y se dará cuenta de que Harry la ama por encima de todo eso y que juntos buscarán una solución.

Espero la continuación desde ya.
Me encanta tu fic.

Un beso enorme.
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor Opalsv » Jue Ene 26, 2012 5:25 pm

La publicación de hoy me pereció como agua en el desierto tras una mañana muy mala en la oficina. La verdad estaba de bajón y malhumorada por necios que mejor ya no recuerdo :|

He leído el capitulo de un solo tirón, que no es pequeño pero cuando llegue al final, me dije ¿y ya se acabó? ¡no puede ser! y es por el simple hecho que ha estado magnifico Andro... de verdad... bueno a lo que vamos...

Hermione, simplemente ella, tiene una personalidad tenaz, no se deja vencer por los obstaculos y esta ahi siempre para Harry, siempre ella, desde el principio... (no solo por una calentura adolescente jejeje). La adoro!!!

Con Harry es de entender su reacción :) esta enamorado y preocupado por ella y por Teddy, es lógico que intente hacerle ver el infierno que le hacen pasar pero al menos tiene ya a Hermione en sus brazos para coger fuerza para enfrentar a Icarus.

Icarus se ha dado cuenta pienso yo, que aunque Teddy sea un niño lleva dentro de sí un poder especial, capaz de hacerle frente, no se que pasara de aqui en adelante pero si se que Teddy le causará muchos problemas :) :D Me he emocionado mucho al pensar que podría escapar pero imagine al mismo tiempo que no sería tan sencillo para el pobre Teddy, al final todo quedo en un ataque al autobús noctambulo :S imagino será noticia en el profeta (... será Ginny la que haga el reportaje?)

Bueno Andro no tengo que decir creo que "ya quiero el próximo capitulo" ??

Gracias por tan maravillosa y emocionante historia. Hasta pronto.


Ana.
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor maribel potter » Jue Ene 26, 2012 10:19 pm

hola!!! ANDRO!! que bien que hayas podido actualizar!! que capitulo, por un momento crei que teddy lograria encontrar a alguien que lo ayudara antes de que icarus lo encontrara de nuevo, pero al mismo tiempo dejaba de ser tan optimista para ser un poco mas realista. De verdad que icarus es un desgraciado no le importa tener que matar para conseguir lo que quiere. Además de que se ha dado cuenta que teddy no es cualquier mago, es un gran mago con mucho poder y no le pondra las cosas tan faciles como el creia. Sabes, hay algo que me inquieta mucho y es el hecho de que icarus sienta respeto? curiosidad? o que se yo! :oops: :lol: pero que no me da para nada buena espina, por hermione.
Que bueno que más personas los ayudaran con este asunto de icarus, es sorprendente que Aberforth sepa runas!!
y la parte final, simplemente la ADORE! Acaso harry puede estar más enamorado de esta castaña tan testaruda que piensa que ya no tiene valor por el simple hecho de que según ella, ya no le podria dar hijos!! Harry has que deje de pensar esas cosas con mas besitos ;) :lol: :lol:
Saludos y cuidate mucho!!!
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor fanthi » Vie Ene 27, 2012 6:04 am

Hola!!!! El capitulo me ha encantado, aunque tengo una dudilla, ¿será Harry el antíddoto para la maldición?
Eso me ha dejado pensando.

Besos
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor mili_potter » Vie Ene 27, 2012 7:32 am

Sospecho como se va a curar Hermione Hahahaha :twisted: :twisted:
Muy bueno el capítulo! espero con ganas el próximo!
Saludos!


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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor fanthi » Vie Ene 27, 2012 7:41 am

mili_potter escribió:Sospecho como se va a curar Hermione Hahahaha :twisted: :twisted:
Muy bueno el capítulo! espero con ganas el próximo!
Saludos!


mili yo creo que también jejeje

PORFISSSSSS Andromeda sube pronto el siguiente capitulo
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor anally » Vie Ene 27, 2012 6:14 pm

Hola andro y antes que todo...

te debo una mega enorme y gran disculpa por no haber esta dejando una huellita en esta historia tan emocionante.
Supongo que hace falta muchisimo mas para que perdones el no dejar mis palabras escritas en donde ezpreso como con cada escrito enciendes mas y mas esa chispita de esperanza que JK quiso apagar con recpecto a la pareja mas grande de las novelas escritos por la misma...

Eso si, el hecho de no haber escritono significa que no me he tomado mi tiempo para leerlos, si ,lo se, no tengo perdon, pues estoy confirmando el hecho de que leo pero no escribo y por eso te pido una gran disculpa. en estos momentos me encuentro un tanto apura y la verdad solo paso al fic de rapido y solo para leerte.

creeme que tratare de hacerlo mas seguido y en cada uno de tus escritos.
Enserio andro ¿como le haces...?

¿como es que puedes escribir tan impresionatemente bien y hermoso?

y no solo me refiero a este esrito en particular, ya sabes cual es el que me robo el corazon.... (lo anoto... Fuera de control)

pero esto de la profecia black... bueno que te puedo decir.

en el anterior fic me demostrarte la talentosa capacidad de meterte en los pensamientos de adultos, padres he hijos... lo cual fue absolutamente asombroso tu manera de manejar las diferentes situaciones y reponsabilidades.

y ahora me vulves a sorprender con este fic, en donde relatas a jovenes con valentia, es sumamente increible. Pues las aventuras continuan y sigues adelante.

enserio andro eres asombrosa y vuelve a decir que soy tu seguidora.

es mas... no es por presumir pero... me he dao unas vueltas rapiditas por el fic y me he encontrado con fic hechos por ti y sino sin podermelo creer en la inmensa imaginacion que tienes y el asombroso poder de llevarme a diferentes escenarios tambien escrito y relatados... co-como... como puedes hacer eso...??

enserio andro
* el tren de la media noche...
* harry potter y las personas del agua....
* caffee shot...
y un sin fin mas......

si lo se te debo una gran disculpa tambien por no dejar mi huella en ellos.
es solo que me aturde el hecho de ber tan buenos fic hecho por ti.

Enserio andro, mis mas sinceros respetos para tu persona.

En el fic que tambien es enormemente grandioso es caffe shot, en donde demuestras una vez mas la increible forma en que relatas segun el humor en el que puedes estar o concretar, me encanto el comic, no enserio,te desarrollas tambien...

no puedo entender como una persona pueda hacer eso y dejame decirte con todo respecto que tienes un don extraordinario para relatar toda clase de situaciones y escenario diferentes, pues almenos a mi, me trasportas y la verdad dudo mucho de que sea la unica.

Perdona si te digo esto pero tambien hay otra persona que ha captado mi atencio, espero no te moleste pero debo admitir que la forma en que ella escribe es digan tambien de mencionar y de hecho note que has escrito a lado de ella y dejame edcirte que fue un proyecto fantastico la forma en que realizaron el finc, ella en Mione Greanger... y la verdad es fantastica asi como tú. :oops:

Espero puedas disculpar a esta seguidora tu y sigas permitiendome leer tus fantasticos escritos que sinceramente no se que haria si ya no pudiera hacerlo. :cry:

Mis felicitaciones una vez mas.
Gracias Andro :oops:
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor meldark » Vie Ene 27, 2012 8:37 pm

el capitulooooo estubo super.. bueno...

me da pena por teddy... pero espero le de muchos porblemas a icarus mientras este con el...

po otro ladoo.. hermionee.. bueno en fin... por lo menos se le ocurrio la idea de dumbledore.... y no tuvo ninguna recaida....


k lindo... harryyy al preocuparse por ella... ♥♥

espero que pudas publicar prontoooo

el fic esta increibl.eeeeee
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor megafanHP » Vie Ene 27, 2012 10:40 pm

holaaaa
ayer..ya no medio tiempo..comentar..asi que lo hare hoy.....
asi que Icarus..que es mas malo que la carne de cerdo :twisted: :twisted: .... se esta topando..con pared..con el pequenno..Teddy.... :lol: :lol: jajjajaj..las cosas..no seran tan faciles como creia.....no por nada,,es hijo de Tonks.y Remus.....por cierto..me pregunto :?: :?: ...que mas trucos traera..bajo la manga. :?: :?: ..con la convinacion de metamorfomaga..con licantropo....hehhee :shock: :shock: :shock:
me encanto el final... :oops: :oops: Harry..mostrando su apoyo y amor a Hermione...(yo quiero un hombre asi :( :( )
mili_potter escribió:Sospecho como se va a curar Hermione Hahahaha :twisted: :twisted:
Muy bueno el capítulo! espero con ganas el próximo!
Saludos!

mili yo creo que también jejeje

\
Hola!!!! El capitulo me ha encantado, aunque tengo una dudilla, ¿será Harry el antíddoto para la maldición?
Eso me ha dejado pensando.

creo que andamos en la misma onda... :twisted: :twisted: :oops: :oops: como Harry puede ayudar a Hermione a revertir la maldicion.. :twisted: :twisted: :twisted:

Acaso harry puede estar más enamorado de esta castaña tan testaruda que piensa que ya no tiene valor por el simple hecho de que según ella, ya no le podria dar hijos!! Harry has que deje de pensar esas cosas con mas besitos ;) :lol: :lol:

muy buen consejo...cada vez Hermione...le salga lo terca..que Harry la caye a besos :twisted: :twisted: y muchas cosas..mas.... :twisted: :twisted: definitivamente no va a quejarse :twisted: :twisted: :twisted: ni yo tampoco :twisted: :twisted:

saludos.y esperamos ansiosamente el sig..cap :evil: :cry: :cry: :cry:
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor Suny » Mié Feb 08, 2012 7:22 pm

:cry: Hasta cuando actualización? :cry:
No hay tal cosa como un hombre perfecto o una mujer perfecta en este mundo, solo hay un amor perfecto construido por el hombre imperfecto y la mujer imperfecta juntos. Soul Mate.
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor ^^AnDRoMeDa^^™ » Mié Feb 08, 2012 11:36 pm

Hooooola, chicos!!!!

Perdón, mil veces perdón x mi demora pero andaba de viaje por el sur de mi país y llegué hace poco para retomar la historia, revisar lo escrito y subirlo el día de hoy.
Espero no tardar con el siguiente ahora q estoy de vacas :D
Muchas gracias por sus comentarios, chicos, como siempre es un deleite ver que concluyen, q se emocionan, q se enojan y se internan en lo que va pasando en cada capítulo. En este, Icarus sentirá curiosidad por conocer un poco más a ese niño tan especial, Harry perderá un poco la paciencia ante la testarudez de Hermione y un personaje inesperado les ofrecerá su ayuda y apoyo.
Disfruten de este capitulo y luego nos encontraremos con el prox ;)

Un abrazo y buen viaje!! :D


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XIII
Celos y confianza




Ataque al Autobús Noctambulo
Por Ginevra M. Weasley

Por primera vez en toda su historia de ayuda a la comunidad mágica,
El autobús Noctambulo fue atacado por un mago tenebroso que
Según las descripciones de los afectados, no sería otro más que
Icarus Prewett Black, uno de los últimos miembros de esta antigua familia.

“Es un hombre horrible, posee una mirada tan tétrica como la muerte misma,
No tiene piedad alguna. Vino tras un niño al cual vinimos a recoger y
Luego de atacarnos, se lo llevó en contra de su voluntad”, declaró el
Atemorizado conductor del transporte mágico, Ernie Prang.

Las autoridades del Ministerio están trabajando exhaustivamente tras la pista
De este fugitivo de la ley. Se le advierte a la comunidad tener precaución,
Prewett Black no tiene escrúpulos a la hora de atacar a quien se interponga
En su camino. La identidad del niño ha sido resguardada.
Si ve a este hombre, no dude en contactarse con el Departamento de Seguridad Mágica…



Harry sonrió al ver que Ginny no había publicado el nombre de su ahijado. Le agradeció la discreción luego de las discusiones que mantenían por ello en el pasado. Bajo el artículo vio el retrato hablado de Icarus y no pudo más que arrugar el periódico con una furia irreprimible. Allí estaba, en algún punto al sur de Inglaterra, viendo cómo los vidrios trizados y las llantas reventadas le daban un aire miserable al autobús que alguna vez abordó cuando era un adolescente. Junto a un grupo de sus compañeros Aurores, el moreno fue llamado por Gustav Lochrin y peinó la zona percibiendo rastros de magia que ocurrida en ese lugar. No quiso ni imaginar lo que había pasado allí. Luego de escuchar las palabras del joven revisador, quien temblaba de miedo, Harry no descansó hasta recorrer el largo camino que de seguro Teddy había recorrido. Pudo visualizar los hechos con mucha claridad: el pequeño había escapado de alguna manera, caminó sin dirección por esa zona hasta que el autobús acudió en su ayuda al saberlo abandonado. Icarus debió seguirlo, debió perder la paciencia y, a la fuerza, lo recuperó de las manos de esos dos magos inocentes. La máquina estaba absolutamente inservible.

- Iré a inspeccionar tras esos árboles- anunció el ojiverde, empuñando su varita con toda la ira que podía engendrar en su corazón. Seguido de cerca por Eddie CarMichael, quien no quiso dejarlo solo, se internó por entre las frondosas ramas hasta dar con un claro escampado donde se alzaba una casa rural a lo lejos. Estaba derruida, como si un cataclismo la hubiese sacudido de sus cimientos. Se acercaron cautelosamente, sorteando las zanjas abiertas en la tierra, hasta mirar por sus ventanas rotas hacia el interior.

Harry no tardó en comprender que en aquel inmueble habían mantenido raptado a su ahijado y un calor fulgurante le encendió la sangre. Caminó hacia la puerta principal que estaba tirada en el suelo y, ayudado por su oído e instinto, esquivó un rayo repentino que pasó rozando por su cuello. Brincó a un lado apoyando su espalda contra la pared. Eddie lo miró y le hizo señas para que ambos dispararan al mismo tiempo hacia dentro de la casa desde donde habían recibido el ataque. El moreno asintió, contaron hasta tres y juntos enviaron hechizos de defensa que por poco dieron con el blanco. Harry perdió el control. Pensó que se trataba de Icarus y atravesó el umbral para refugiarse tras una montaña de desperdicios. Si ese malnacido estaba allí, lo ahorcaría con sus propias manos para disfrutar el momento de matarlo. Un Avada Kedavra sería demasiado rápido. Sin embargo, reconoció entre la nube de polvillo el rostro de Callahan, un ex mortífago que seguía las órdenes de Voldemort y por lo visto, ahora hacía lo mismo por otro ser despreciable. Su sonrisa negruzca y burlesca le retorció las entrañas.

- ¡El niño no está aquí, Potter!- exclamó el mago al verlo agazapado tras los escombros.
- ¿Dónde está?
- ¡No lo sé, puede estar en cualquier parte o… en varias partes a la vez!- dijo a modo de broma despiadada y comenzó a reír a carcajadas. Harry apretó sus dientes y se puso de pie para lanzar un maleficio con rabia. Callahan, cerca de las escaleras, lo evadió pero cayó de bruces al suelo tragando tierra por montones. Comenzó a toser ahogadamente.

Con movimientos erráticos y ciegos, el ex mortífago elevó su varita hacia el techo y con un Bombarda escandaloso voló parte de él cayendo tablones y trozos de tejado sobre el ojiverde. Eddie Carmichael, ante el derrumbe, trató de disminuir el desastre vociferando un Inmobilus que dejó varios despojos flotando en el aire. Callahan, sin ninguna disposición de seguir luchando solo, desapareció del lugar tras un sonoro chasquido. El Auror se lanzó en picada a los escombros para escarbar y sacar a Harry de allí. Entre las tablas rotas, el moreno apareció tosiendo y cubierto de polvo. El vidrio en sus anteojos estaban rotos y sangre brotaba de su pómulo derecho. Respiró a todo pulmón el aire que entraba por las ventanas.

- ¿Estás bien, Harry?
- Eso creo.
- ¿De verdad creíste que sería Icarus el que nos lanzaba ese hechizo patético?- mientras se ponía de pie, el aludido se limpió los ojos y escupió la tierra que tenía en los labios. Miró a Eddie como si su pregunta lo hubiera ofendido.
- Sospecho de todo, ya no confío en nada.- dijo, caminando con su ayuda hacia las afueras de esa casa desvencijada.











Con la luz débil de la mañana, Hermione despertó en la cama que había compartido con Harry. Rodó sobre su cuerpo con una sonrisa pero inmediatamente se volvió seria al darse cuenta que él no estaba a su lado. Se decepcionó ante el vacío que veía en el colchón. Tenía unas ganas terribles de verlo despertar cerca de ella. Tocó su vientre con la punta de los dedos notando que el frío había retornado, necesitaba del calor que había experimentado durante la noche, ese calor exquisito que recibía desde la mano de Harry contra su piel. Había sido algo tan reconfortante que durmió profundamente llegando a soñar cosas hermosas. Se volteó nuevamente en la cama para mirar hacia el cuadro de la ventana. Se preguntó dónde había ido aquel mejor amigo que le causaba mariposas en el estómago y el aceleramiento de su corazón. Le parecía increíble que las cosas entre ellos hubieran cambiado de forma tan radical, impulsadas por nuevos tiempos oscuros. De pronto, sintió la puerta abrirse despacio y el peso de un cuerpo tras de ella en el colchón. Sin siquiera mirarlo ya sabía de quien se trataba. Sonrió.

- ¿Dónde estabas?- preguntó la castaña en voz baja.
- Metiéndome en problemas- contestó Harry oliendo su cabello.
- No me digas… ¿por qué no me extraña?- al responderle, Hermione se volteó hacia él. Verlo todo sucio y con leves cortes en su rostro la llevó a sentarse en la cama.- ¿Qué te pasó?
- Nada importante, sólo un duelo con un ex mortífago insignificante.- la joven le acomodó el cabello oscuro reparando que estaba todo cubierto de tierra. Harry tenía sus gafas arruinadas en la mano lo que Hermione corrigió tomando su varita desde la mesita de noche. El Oculus Reparo ya se había hecho una tradición entre ellos.
- Pero… ¿Por qué motivo?- quiso saber y Harry se levantó para quitarse el abrigo con cuidado. Le dolía la espalda luego de recibir los golpes de los escombros al caer. Una vez cómodo, se sentó a los pies de la cama para contarle de lo sucedido con el Autobús Noctambulo, de la notificación recibida en el Cuartel de un enfrentamiento sucedido al sur de Inglaterra. Todo parecía indicar que fue allí donde Icarus tenía escondido a Teddy y que de alguna manera el niño consiguió escapar despertando la alerta de mago abandonado a su suerte. Hermione se quedó asimilando unos segundos lo escuchado para acto seguido sonreír.
- ¿Qué es tan gracioso?
- Teddy… haciéndole la vida imposible a Icarus- dijo ella soltando una risa divertida que contagió a Harry- Sé que nuestro pequeño estará bien. Tiene una fuerza interior increíble. Ambos lo sabemos- el moreno se enterneció hasta los huesos cuando la escuchó decir: nuestro pequeño. Asintió dándole la razón. Volvió a posar sus ojos verde esmeralda en el vientre de la joven y tragó saliva amarga.
- Luna sabe de un creador de pociones avanzadas que puede ayudarnos a aliviarte. Se trata de un escritor de un libro importante que…
- ¿Libatius Borage?- preguntó Hermione al instante. El ojiverde sonrió y se acercó a ella para tomar sus manos. Le fascinaba su nivel intelectual, su inteligencia era definitivamente su cualidad más sexy. La castaña bajó la mirada.- Harry… una poción no solucionará lo que me pasó. Esta infertilidad fue producida por una maldición. No existe planta o ingrediente mágico que devuelva mi salud.
- ¿Pero cómo puedes estar tan segura?
- Es lo que siento, entiéndelo. Algo tan complejo como una maldición no se resuelve así como así…
- ¿Ni siquiera quieres intentarlo?
- ¿Con qué objeto? No seré un conejillo de Indias.
- ¿Puedes confiar en mí? ¿Tal como yo confío en ti?- Hermione se quedó en silencio, profundizando la mirada hacia él. Por supuesto que podía pero el moreno no entendía que una poción sólo sería gasto de tiempo y esfuerzo.
- No se trata de confianza, Harry. Se trata de ser lógicos. Aberforth me dijo que toda maldición tenía su contra parte… y debe estar en el pergamino, ahí debe decirlo.
- ¿Y si Aberforth se equivoca? ¿Qué pasará? ¿Vivirás con ese hielo toda tu vida?- sus preguntas sonaron tan asustadas que Hermione tragó el nudo que poco a poco se formaba en su garganta. El moreno se puso de pie y se dirigió hasta la puerta de la habitación a paso firme.- Me daré una ducha y cuando salga, iremos con este creador de pociones para encontrar una cura. – dicho esto, Harry salió dando un portazo que delató su mal humor. Hermione experimentó el mismo enfado que él. ¿Quién se creía que era para darle órdenes? Si quería medir terquedades, estaba absolutamente perdido. Esperó unos minutos prudentes, se puso de pie y caminó hacia las escaleras para dejar la mansión con rumbo a Hogsmeade.

La joven se Apareció a mitad del pueblo con las manos empuñadas. Le costó mucho trabajo concentrarse para llegar a aquel lugar por culpa de la reciente discusión. Caminó unos metros hacia la taberna Cabeza de Puerco pensando que quizás debiera doblegar su postura y darle una oportunidad a la teoría de sus amigos. Tal vez una poción podría hacer algo por ella, menguar el daño; pero su lado pragmático le decía que no tenía utilidad alguna. Al girar en una esquina, el frío aumentó en su vientre sintiendo un dolor agudo. Tuvo que apoyarse en una pared al detenerse y respirar unos segundos. Sus rodillas comenzaron a temblar. Se sentía débil, tan frágil que cualquier golpe o impacto de hechizo podría derribarla sin problemas. Se miró en uno de los escaparates de las tiendas viéndose desmejorada, delgada y con sus ojos hundidos en ojeras. Apretó los dientes negándose a esa imagen. Se obligó a continuar su camino hacia la taberna hasta ingresar a ella.

Aberforth Dumbledore sonrió al verla de nuevo. El anciano limpiaba algunos vasos tras la barra, no había clientes todavía y la invitó a pasar hacia la trastienda de su local en donde él vivía. Hermione ingresó y como siempre el retrato de Ariana la observó con sus ojos benevolentes y rostro claro. Por alguna razón, esa imagen le entregaba paz y tranquilidad. Se volteó hacia el tabernero y se acercó al fuego de la chimenea para sentir calor. Aberforth extrajo desde una de sus repisas un libro de Runas Antiguas tan maltratado que bien pudo deshacerse entre sus manos con sólo agitarlo un poco. Carraspeó antes de hablar.

- He investigado desde que pusieron un pie fuera de aquí- le informó mientras tomaba asiento frente a ella.- En la actualidad, no quedan experimentados conocedores en runas que puedan descifrar complejos jeroglíficos que datan desde hace tantos siglos.
- Lo sé, pero espero que me tenga buenas noticias.
- He logrado traducir algunas líneas…- dijo al tiempo que dejaba sobre la mesa el pergamino y la libreta con lo transcrito. Hermione leyó con avidez:

“La fuerza oscura poseerá una maldición que extinguirá al hijo de muggle,
En el vientre se engendrará dolor y el triunfo parecerá del frío.
Todo puede redimirse, todo puede volver al punto de inicio,
Si el mestizo de fuerza pura con un toque inmediato entrega alivio…"


La joven dejó el papel a un lado un segundo y volvió a acercarse a la chimenea, pensando. El mensaje estaba clarísimo pero resultaba tan triste y desalentador que no pudo más que suspirar a todo pulmón. Con un toque inmediato, en otras palabras, Teddy tenía que haberla sanado en el momento justo en que la maldición ocurrió. Sin embargo, no lo lamentó, sospechaba que ya no se podía hacer nada por ella y tenían que resignarse simplemente, sobre todo Harry, quien estaba empecinado en insistir con el tema. Tenían que concentrarse en Teddy, en nada más. En recuperarlo. Hermione temía que pudieran perderlo y todo se fuera al carajo. Harry no podría sobreponerse a una pérdida como esa. Ese pequeño se había convertido en prácticamente su hijo.

- ¿En qué piensas?- le preguntó Aberforth luego de largos minutos en silencio.
- Debemos rescatar a Teddy de las manos de Icarus.
- ¿Y qué hay de ti?
- Ya vio que había una solución pero la descubrimos demasiado tarde- dijo Hermione luchando contra las lágrimas que querían huir de sus ojos. Se cerró su abrigo con enormes deseos de salir de allí.
- Todavía queda texto, muchacha… no hemos resuelto todo aún.- la joven no quiso darle lugar a la esperanza muchas veces inútil pero el optimismo de ese anciano resultaba contagioso. Iluminaron mejor el pergamino delineando las runas con cuidado y Aberforth señaló algunos detalles ínfimos en algunas marcas.- Me he dado cuenta que estas deformidades son por culpa de los embistes del tiempo. No es que sean runas inexplicables, sino que están disfrazadas por la humedad y el deterioro, otras ocultas tras el reflejo de un espejo.- Hermione asintió contenta de tenerlo como una ayuda. Fue tan tranquilizador como tener al propio director Albus Dumbledore de su lado. Una vez más lo extrañó dolorosamente. Sin querer dilatar más el asunto, ambos se pusieron a limpiar el texto, remarcar lo difuso y conectar sílabas para darle una forma coherente. Era hora de dejar de lamentarse y trabajar en serio.










Haber delatado su posición dañando el Autobús Noctambulo sólo generó en Icarus un humor de los mil demonios. Con el niño de cuatro años aturdido bajo su brazo, el mago se Apareció en Wallasey, localidad de Liverpool. Cómo lo ponía de malas que sus planes no resultaran como esperaba. Si pudiera matar a ese infante en ese preciso momento lo haría pero sabía que estaba de manos atadas. Si perdía el control y cometía ese error, todo el esfuerzo se iría al caño. Cerca del Harrison Park, había un barrio muggle que Icarus conocía muy bien gracias a sus constantes viajes como mago errante. Frente a ellas, tenía una carpa que ocultaba de la vista de la gente gracias a la magia y al cruzar la barrera, ésta apareció en gloria y majestad. Sonrió estirando su bigote negro.

Tratando de dejar su enfado de lado, Icarus ingresó a la tienda dejando a Teddy en un catre. El niño comenzó a moverse despacio por lo que el moreno tuvo que volver a aplicar un Desmaius para evitar que despabilara. Le resultaba desconcertante el poder inconsciente de ese mocoso. Acercó una silla y se sentó frente a la cama mirando al niño, pensativo. Al ver cómo lo defendían el día que lo capturó, le llamó la atención ese sentimiento llamado amor, esa necesidad de proteger y dar la vida por otro. Icarus jamás daría su vida por nadie, quitaría por la suya y sobre eso no había discusión. Encendió un habano que extrajo desde el interior de su capa y se quitó su sombrero de copa dejándolo sobre una mesa. Recordó a sus propios padres cuando era un niño, la forma apática en cómo lo miraba Ignatius, cómo Lucretia parecía tenerle miedo todo el tiempo. Ahora que sabía la verdad sobre la Profecía y la Maldición Black, entendía el por qué de sus actitudes. Veían en él un ser tan peligroso como Tom Riddle. Los odió aún más por haberle ocultado su naturaleza.

Bajo un movimiento despreocupado, se observó la mano con la cual había tocado a Hermione. Esa Auror que desplegaba valentía y destreza. Revivió el momento y quiso retroceder para verla a su merced y tocarla más allá de su vientre. No podía quitarse de la cabeza esa estúpida admiración que sentía por ella. De seguro que ese niño había sido la alegría de la muchacha. Invadido de curiosidad y aprovechando las bajas defensas de Teddy en aquel instante, ingresó a su mente utilizando un Oclumancia. Un arte que dominaba muy bien…

La historia cuenta de un niño llamado Ted Lupin, quien a sus cortos cuatro años de edad poseía una magia interna tan absoluta que avergonzaba hasta la varita más poderosa, a la capa más increíble y a la roca más misteriosa. Podía viajar por el tiempo a voluntad, podía cambiar el clima, los astros y enardecer el mar sólo con su risa…

Cada Nochebuena, el niño despejaba del cielo invernal las nubes oscuras para ver a la estrella de la navidad brillar sobre su cabeza. Le encantaba ver ese espectáculo, ver ese firmamento rutilante como un océano de luceros que revelaban ante él verdades ocultas para el ojo ajeno…

Durante una navidad, el pequeño Teddy decidió viajar por el tiempo al pasado. Viajó por lugares lejanos, desconocidos y tan mágicos como él. Vio que Tres Reyes Magos se dirigían sobre la montura de sus camellos hacia un pesebre humilde y desvencijado. Entre sus manos, cargaban diversos regalos significativos para un niño recién nacido que lloraba entre los mantos…

El pequeño Teddy, sabiendo que no tenía nada que ofrecer ante tal hermoso acontecimiento, desplegó su mejor magia y acercó la estrella de la navidad hacia la Tierra para que iluminara más la noche. Parecía otra luna, más aún, era otro sol pero blanco y perlado. Todo se tiñó de color plata convirtiendo así las piedras ordinarias en puros diamantes. Desde ese momento supo que para entregar sus virtudes no era necesaria fortuna ni gloria alguna…


- ¿Puedo viajar con tu Giratiempo, tía Hermione?- Teddy interrumpió el relato y la castaña soltó una risa espontánea.
- Sólo bajo mi supervisión- respondió ella y el niño respingó su corta nariz. Hermione continuó leyendo…

Al volver al presente, el pequeño Teddy regó entre sus amigos lo visto en su corto viaje. Les relató de la sencillez y belleza que puede residir en corazones ignorantes de soberbia y vanidad, sabiendo que pocos se convencerían al escucharlo. Sin embargo, eso no disminuyó su entusiasmo y le regaló al mundo bellos atardeceres con su habilidad mágica. Algunos se burlaron de él, porque para ellos de nada servía dar sin recibir algo a cambio. Esa imagen no tenía ningún valor concreto, no era oro, no era dinero… “¿Para qué te desgastas?” – le dijeron…

A pesar de ello, el pequeño mago no se dejó amedrentar. Esas burlas nada significaban para él por lo que optó por llevarlos en su viaje hasta aquel pesebre de esperanzas nacientes. Les hizo ver con sus propios ojos que la sonrisa de un niño ante el brillo de una estrella valía más que millones de monedas de oro, gélidas y sin sentido…

Teddy hizo que el mar se alzara, descolgó estrellas del cielo transformándolas en fugaces y toda esa navidad se volvió una fiesta de colores, luces y olas traviesas que salaban el viento. Al ver que sus amigos se maravillaban y aplaudían embelesados, supo que habían entendido como él que era mucho más importante dar y celebrar todos juntos una noche especial. Y en lo alto del cielo, la estrella de navidad nunca más dejó de brillar. Fin.

Al finalizar la lectura, Hermione miró los hermosos ojos plateados del pequeño Teddy Lupin, acostado y cubierto con gruesas cobijas hasta el mentón. La joven le acarició su revuelto cabello azulino dejando el texto a un lado en la mesita de noche. El niño le sonrió anchamente antes de cerrar los párpados y caer en un sueño profundo.


Icarus salió de la mente de Teddy, serio y meditabundo. Qué increíblemente hermosa le parecía aquella muchacha. Se sintió opacado frente a la nobleza de ese corazón, de la honestidad que sintió en su voz al relatar esa historia y se levantó de su silla, molesto consigo mismo. Fumó callado, planeando sus siguientes pasos. Tenía que dejarse de boberías y mentalizarse en descubrir en qué lugar debía matar a ese mocoso. Desde ese momento en adelante no se permitiría ninguna maldita equivocación.










Luego de una ducha corta, Harry salió del baño con una toalla rodeada a la cintura. Al ingresar a la habitación y no encontrar allí a Hermione, la llamó por la mansión sabiendo que era innecesario, ella ya no estaba allí. Resopló su rabia y fastidio. Con qué facilidad esa mujer lograba sacarlo de quicio con su testarudez. Se vistió y se dirigió a St. Mungo hasta la planta en donde trabajaba Luna. La rubia al verlo, supo que no andaba con el mejor de los ánimos. Su ceño estaba tan fruncido que parecía tener una sola ceja. Lo hizo ingresar a su despacho para hablar más tranquilamente.

- Ya sabes cómo es Hermione- le dijo después de escucharle las razones de su enfado- Y puede que tenga algo de razón. Por la gravedad del asunto, es posible que una poción no resuelva nada.
- No podemos perder la esperanza. Tú misma lo propusiste- rebatió el ojiverde y Luna lo observó un instante notando su angustia. Asintió.
- Está bien… ¿Qué sugieres que hagamos ahora?
- Ir con este tipo, que nos dé la receta y volver aquí para producirla- la seguridad en su decisión era tan férrea que la joven sanadora no quiso refutarle. Era obvio que se aferraba a cualquier esperanza.

Harry y Luna se reunieron con Ron en la tienda de Sortilegios Weasley. Le resumieron los últimos sucesos para que estuviera al tanto y el pelirrojo apoyó la moción de ir con el creador de pociones. Nada perdían con agotar todos los recursos. Ron le preguntó a Harry qué había ocurrido con el Autobús Noctambulo luego de leer el artículo en El Profeta. El moreno le explicó que ese escenario era indicio de que Icarus estaba perdiendo el control. Estaba confiado que su ahijado, inconscientemente, podría defenderse de él para ganar tiempo. Después de todo, la energía que corría por sus venas era capaz de erradicar a cualquiera. Y al parecer, estaba lográndolo.

- ¿Dónde está Hermione ahora?- preguntó el pelirrojo.
- Debe estar con Aberforth, de seguro revisando el pergamino e ignorando mis sugerencias- respondió el ojiverde con cierta acidez. Luna lo instó para que revisara a través del trozo de espejo si su suposición era correcta. Harry extrajo el vidrio desde el interior de su abrigo y fue entonces donde la presencia de una tercera persona por completo inesperada lo hizo tensar todos los músculos de su cuerpo…

El golpeteo en la puerta los distrajo de su total concentración. Hermione bajó el pergamino mientras que el anciano tabernero caminó hacia la puerta para saber de quién se trataba. Antes de abrir, la castaña desenvainó su varita como un espadachín a modo de preparación. Ya no quería sorpresas desagradables. No obstante, la inesperada presencia de Draco Malfoy llevó a la joven a ponerse de pie de un salto. Aberforth no hizo nada más que fruncir el ceño. El joven cruzó el umbral con lentitud mirando a Hermione al otro extremo de la habitación. Ella apretó los labios sin soltar su arma mágica apretada entre sus dedos. Draco, al verla tan tensa, alzó sus manos en señal de tregua. Parecía tener la disposición de charlar debido a la seriedad de su rostro. Su mirada gris revelaba una humildad desconocida en él.

- ¿Malfoy? ¿Qué demonios haces aquí?- preguntó ella sin molestarse en disimular su excesivo asombro. Jamás se imaginó volver a verlo.
- Te seguí hasta aquí, Granger- dijo el blondo como si fuera lo más obvio del mundo.
- ¿Para qué?
- Vine a hablar de Icarus, el querido primo de mi madre… - respondió él causando el impacto esperado. La interrogación en el rostro de Hermione y Aberforth fue evidente. Malfoy se alejó hacia el cuadro de Ariana un par de pasos para mantener la distancia. La castaña se veía tan maltratada que su primer impulso fue preguntarle si se sentía bien pero se contuvo a tiempo.
- ¿Qué sabes sobre todo esto?- quiso saber Hermione bajo un tono urgente.
- Mis padres sabían algo de una Profecía y una maldición que corre por el linaje Black pero lo acallaron- sus palabras causaron un silencio absoluto por unos instantes. Hermione se mostró mucho más interesada en escucharlo.- Icarus nos visitó a nuestra casa para extraer información una noche. Me torturó y mi madre se vio obligada a revelarle algunos datos a cambio de que nos dejara en paz. Después de eso, no he dejado de inquietarme por los planes que tiene ese miserable en mente.- el hecho de que Draco Malfoy utilizara ese adjetivo de miserable para referirse a uno de los integrantes de la sangre pura, la tomó por asalto. No quiso interrumpirlo- Mi madre me contó que luego del destierro de su hermana Andrómeda de la familia; sus padres, sus tíos, sus abuelos, todos los pertenecientes al apellido juraron exterminar a la sangre mestiza que corrompía la pureza de la que estaban orgullosos. Nadie sabía cómo hacerlo más allá de confiar en que Voldemort haría la labor por ellos con sus poderes y ambición.- Hermione no podía creer aún que ese muchacho rubio estuviera de pie frente a ella revelándole aquellos detalles. Antes de emitir comentario alguno, prefirió dejarlo hablar. Parecía tener todo acumulado en la garganta con unas ganas terribles de liberarse de un peso tremendo. Draco continuó- Hubo rumores que algunos sabían de la particularidad de Icarus al nacer y protegieron el secreto. Sin embargo, no contaban con que un documento antiguo escondido en alguna parte lo revelara. Se sabe que la profecía es poder, un poder más dominante que la varita de Saúco… pero la maldición, es una radical forma de detener la procreación de los hijos de muggles.
- Y así acabar con los mestizos desde su origen.- dijo Hermione. El joven asintió, fue entonces donde ella supo que debía preguntar lo obvio- ¿Por qué me dices todo esto?
- Porque quiero darles una mano para atraparlo- contestó Malfoy mostrando una verdadera batalla interior entre decirlo o quedarse callado. Aberforth los escuchaba sin querer entrometerse– Ustedes salvaron mi vida hace cuatro años. De no haber sido por ustedes, yo no estaría aquí en este momento. Deben tener cuidado… sobre todo tú, Granger. Si Icarus está cerca…
- Creo que tu consejo ya no me sirve de nada- intervino la muchacha con cierta ironía. Draco tragó saliva. En ese instante entendió la razón de su evidente deterioro. Parecía una planta marchita. Hermione se aferró a su resentimiento y añadió- Los sangre pura me dan asco. Todo lo que los involucra está manchado de codicia y arrogancia. – Draco no fue capaz de contradecirle y solamente asintió. Ella tenía toda la razón del mundo.
- ¿Quién es el niño secuestrado?- preguntó el rubio. Hermione dudó unos segundos en contarle pero su nivel de vulnerabilidad la conmovió.
- El nieto de Andrómeda, tu tía- informó ella acentuando el parentesco con cierta cizaña, y tragó saliva para agregar- Y es el ahijado de Harry.- aquello hizo que Draco alzara las cejas.
- Entonces, él es el opuesto a Icarus. El último mestizo de la familia- dijo como si pensara en voz alta. Una pausa prevaleció entre ellos, un claro receso para la asimilación de lo conversado.
- ¿Tienes algo más que agregar, muchacho? Estamos trabajando aquí- apuró Aberforth con su voz de trueno al ver que Hermione se mostraba recelosa de tenerlo allí. El blondo notó que sobre la mesa reposaba un libro, un viejo pergamino y varias hojas rayadas. Ahora entendía todo y lamentó la situación que estaban pasando sus viejos compañeros de escuela y ex enemigos. Le había costado mucho trabajo hacer lo que estaba haciendo. Habían pasado días después de ese ataque en su propia casa por parte de un pariente que ni conocía y, ver a su madre afectada luego de ello, lo remeció hasta los huesos. Estaba harto de que su familia fuera pasada a llevar. Se tomó unos segundos para caminar por la habitación, apremiando sus pensamientos.
- Si el daño fue causado por un puro de la familia, puede que un mestizo lo revierta- dijo como si fuera lo más lógico del mundo. Hermione lo había pensado así pero escucharlo de forma tan simple por otra persona le quitó la venda de los ojos. Siempre es bueno escuchar a alguien fuera del bosque que internado en él. Miró a Aberforth y supo al instante que coincidía también con esa conclusión.

Sin preverlo, la puerta se abrió estrepitosamente y Harry irrumpió cual ventosa tormenta seguido por Luna y Ron. La conversación se detuvo en seco y Draco se puso en guardia al ver que el moreno lo apuntaba con su varita a la altura de su rostro. Un duelo que hacía mucho tiempo Harry saboreaba. Aún no se entendía por qué le había salvado la vida en ese incendio, no era más que una pedante y cobarde comadreja. No estaba de humor para saber qué diablos hacía allí con Hermione. Ella, con sus ojos abiertos como platos, se interpuso entre ellos y eso lo enfadó mucho más.

- ¿Qué mierda está pasando aquí?- preguntó el ojiverde con sus orbes encendidas por un fuego interno.
- Vino en son de paz- dijo la castaña presurosamente- Ha venido a ayudar…
- ¿Qué te ha dicho? ¿Qué le has dicho?- se dirigió a Malfoy quien frunció el ceño ante la amenaza y brusquedad en su tono de voz.
- Nada que Granger ya no haya deducido- dijo el blondo- Lamento lo de tu ahijado.
- Claro… - refutó Harry invadido de sarcasmo.- Tú y todos los miserables de tu familia deberían irse al infierno.
- No olvides que en cierta forma… estamos relacionados- acometió Draco, consiguiendo que el moreno perdiera los estribos y se fuera en contra de él retenido por sus amigos. La paciencia de Aberforh se desbordó.
- ¡Ya basta, Harry! ¡Te está diciendo la verdad! ¡Todo lo que está pasando amerita un poco de confianza de tu parte! ¿No te parece?
- Jamás confiaría en este imbécil.- comentó sin tapujos. Hermione carraspeó para intervenir.
- Recuerda que él no reveló tu identidad frente a Bellatirx- le dijo ella y fue todo. El joven se encerró en su molestia, la miró fijo unos segundos y salió de la taberna Cabeza de Puerco para Aparecerse nuevamente cerca de la mansión.

De pura rabia y celos, Harry pateó la muralla del pasillo abriendo un hueco en ella. Resopló y se dirigió hasta su habitación en la segunda planta con ganas de destruirlo todo. ¿Qué mierda estaba haciendo Draco Malfoy con Hermione? ¿Por qué sintió que ella estuvo de su lado durante unos escasos minutos? La sensación de absurda traición gobernó su corazón. Él, pensando en cómo dar con un antídoto para la infertilidad, mientras ella platicaba con su archi rival como si se tratara de una tranquila reunión de domingo. Era algo estúpido. Al cabo de un rato, el golpeteo en la puerta de la alcoba lo distrajo de su irritación. Sabía que se trataba de Hermione y, por primera vez desde que había descubierto que la amaba, no quería verla ni hablar con ella. El pómulo giró revelando en el umbral a la castaña. Su desgastada apariencia hizo que Harry se esforzara el doble por mantener su enfado. Le dio la impresión que ella había bajado por lo menos diez kilos durante esa semana. Hermione caminó hacia el moreno, despacio, tanteando el terreno para medir su tolerancia.

- Sólo estaba dándonos una mano, Harry… no debes sentirte amenazado.
- ¿Por qué te fías de él?- insistió con sus brazos en jarra.
- Porque al igual que nosotros, tiene miedo.- le dijo la joven restando un poco de distancia. Harry reculó un paso mostrándose displicente e incrédulo.- Y porque no te entregó cuando nos capturaron en la mansión Malfoy, no olvides eso. Yo lo no olvido- el moreno guardó silencio. La miraba miel de Hermione, suplicante y conciliadora, sólo consiguió ponerlo más nervioso. Trató de aferrarse a sus argumentos endureciendo su expresión.
- Tal vez es una trampa… tal vez Malfoy apoya a Prewett y quiere perjudicarnos…
- No lo creo. Sé que sonará tonto pero sentí que fue honesto en sus intenciones- Harry no podía creer lo que escuchaba. Gruñó remplazando cualquier otra palabra en una jerga entendible. La castaña, debido al frío permanente en ella, temblaba deseando abrazarlo, sentir su calor de nuevo. Agregó. – Entiendo tu enfado, pero en estos tiempos de desesperanza, tenemos que aprender a confiar…
- ¿En él? ¿Y tú confías en mí?- replicó lleno de despecho.- ¡Lo único que deseo es sanarte, tenerte a mi lado, que luchemos juntos para recuperar a mi ahijado…!
- ¡Sé que lo deseas, Harry, lo sé, y te amo por eso!- exclamó y esa frase fue tan contundente que desvalijó la habitación de palabras. Harry creyó haberse quedado sordo de la impresión. Hermione se tornó ruborizada disminuyendo un poco su palidez. Bajó la mirada, totalmente vulnerable. Aquella declaración salió de su interior como una explosión. Jamás imaginó decir Te amo con una convicción tal que dolía en el alma y la garganta.
- ¿Me amas?- preguntó el ojiverde. La joven lo miró con lágrimas en los ojos. Se acercó los pasos suficientes para tenerlo entre sus brazos y besarlo. Harry sintió su boca fría de primera instancia pero con su propia calidez, poco a poco esa temperatura fue desapareciendo.

El deseo en ambos aumentó al ritmo de ese beso que se volvió vigoroso. El moreno trató de mantenerse cuerdo, de no lastimarla con su abrazo apremiante porque el cuerpo de Hermione había perdido fuerza y resistencia. La joven lo acercaba cada vez más a ella invitándolo a perder el excesivo cuidado. Harry la llevó hasta la cama tímidamente, abrigándola con su cuerpo al saber que su piel estaba ligeramente helada. La besó por el cuello, su pecho y subió su suéter para besar su vientre desnudo. Hermione se puso a llorar. La acumulación de cosas que estaban pasando la tenía superada. La ausencia de Teddy, la incertidumbre del cumplimiento de la profecía, la maldición que carcomía su interior y el hecho de saber que amaba a Harry como jamás imaginó, la llevó a experimentar un miedo inquietante.

Harry la desvistió despacio, prenda a prenda sin apuro. Necesitaba saber qué se sentía recorrer el cuerpo de la mujer de su vida como si no existiera el tiempo. Besó sus lágrimas percibiendo la sal de su pena. La joven dejó que el moreno la tocara y lo acercó dichosa de que el fuego residente en su sangre aplacara su malestar. Su corazón comenzó a bombear con rapidez sintiendo que el pulso de Harry también se aceleraba. Al momento de tenerlo entre sus piernas, el muchacho se detuvo, cauteloso. La miró temiendo dañarla. Está bien, Harry, estoy bien, le susurró y él se sumergió en su sexo creyendo que se hundía en aguas heladas. Le hizo el amor generando un calor gradual gracias a la fricción. Hermione arqueaba la espalda recibiendo la incandescencia de su hombre sobre ella y el llanto pronto se transformó en gemidos guturales que no podía controlar. Se enredaron entre las sábanas como dos viejos amantes que conocían cada centímetro de sus cuerpos. Durante el clímax, Harry dejó de sentir el frío permanente en su interior y estalló dentro cayendo rendido en su pecho.

- Dímelo otra vez- le pidió el moreno. Hermione lo miró a los ojos.
- ¿Qué cosa?
- Que me amas.- la joven sonrió.
- Te amo… te amo, Harry.- y él la volvió a besar.


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.*. MIEMBRO APHH / C.D.L.O.E / Fan nº 1 Fics de Ce** - 'Mione Granger - Mudblood.*.





"As soon as he stood up he wanted to leave: He did not think he could stand another moment there. He put his arm around Hermione’s shoulders, and she put hers around his waist, and they turned in silence and walked away through the snow..." (Chapter 16 - HP7)
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor Opalsv » Jue Feb 09, 2012 1:24 am

Recién lo leo, y bueno, de un tirón!

Pobre Hermione, en las condiciones que esta y Harry la obliga a que vaya de acá para allá, apareciendose y no en las condiciones ideales.

Me gustaría comentarte mas pero debo dormir algo ya que mañana tengo un día muy largo. Solo reiterarte que me encanta la historia.

Gracias y esperamos el próximo

Ana.
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