"La Profecía Black" H/Hr

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Moderadores: Pam., Locurita, * Luna Lovegood *

"La Profecía Black" H/Hr

Notapor ^^AnDRoMeDa^^™ » Mar Oct 18, 2011 11:56 pm

Hola mis queridos lectores, a todos los Harmony presentes :D

He venido con nueva historia y sí que costó que saliera, luego de tantos problemas con la falta de tiempo, decidí dejarme de esperar o jamás publicaría.
Esta historia, no les miento, ha estado en mi mente por 3 años quizás, si no es más. Hace mucho tiempo, una amiga desde otro foro me propuso una idea, la conversamos, le di algunas vueltas, otros detalles, unos toques x aquí, x allá y bueno, el resultado es lo que verán a continuación.

Este fanfiction tendrá de todo un poco: Acción, aventura, misterio, romance, pasión, drama, etc. Veremos la aparición de un personaje inquietante, tan importante en la historia que será el hilo conductor y lo odiarán- espero- con toda su alma. La historia está ubicada 4 años luego de la caída de Voldemort y el trabajo arduo de todos por devolver y mantener la paz en la comunidad mágica. Ya verán cómo se irá desarrollando, tanto en el conflicto como en la relación de nuestros protagonistas. Eso, no quiero darles una larga y aburrida intro, jejeje, quiero q lo vayan descubriendo capítulo a capítulo. Prepárense porque viajaremos, iremos a diversos lugares q espero les entusiasme ;)

Bueno, este ff va dedicado para todos los corazones Harmony, obvio, y especialmente a dasmyna, quien puso la primera piedra de todo esto hace ya tanto tiempo.

Un besote y damos comienzo!

Buen viaje!!!!


---------------------------------------------------------








I
El nuevo enemigo



Florencia, Italia

Las luces y los aplausos siempre habían sido la mejor inyección de adrenalina para el gran Icarus, El Ilusionista. Sobre el escenario adquiría el poder de sorprender, maravillar y sobrecoger a su audiencia las veces que se le daba la gana. Resultaba embriagante para él después de cada función, las ovaciones que recibía en los periódicos, en la televisión, en las radios de la ciudad. Si había algo que Icarus no podía ocultar era, sin lugar a dudas, su excesivo egocentrismo.

Aquella noche, los suspiros de asombro del público causados por la inexplicable manera en que el mago atraía objetos con facilidad, reinaban la sala de ese anfiteatro repleto. El hombre de atractivas facciones y pícaro bigote respingado, conseguía hacer fuego con sus manos como también congelar el agua y provocar lluvia con truenos y relámpagos dentro del inmueble causando el llanto de algunos niños. Con el blandir de lo que parecía ser una varita insignificante de madera, aves coloridas brotaron desde la punta para revolotear por doquier y después perderse en el cielo raso del recinto, entre focos y gruesos telones. Todos pensaban que era un fenómeno, alguien que no podía ser un humano ordinario, era realmente desconcertante verlo desaparecer del escenario en un chasquido para luego aparecer en las últimas butacas como quien lo hace todos los días. Si alguien quería pasar una noche inolvidable, debía presenciar a ese ilusionista misterioso de capa color vino tinto y sombrero de copa. Era un espectáculo inigualable. Sin embargo, entre toda la fascinada multitud, aquella noche en particular un tipo con sombría expresión en su rostro, observaba la función con los labios apretados. No aplaudía como los demás demostrando molestia y fastidio en su ceño. Sentado en quinta fila, miraba todos los movimientos de Icarus sin perderse detalle alguno, como quien no aceptaba por nada del mundo lo que estaba haciendo sobre aquel escenario. Resopló sonoramente…

- Signore, i loro giornali- dijo un empleado del anfiteatro, encargado de cumplir con las demandas de los artistas tras bambalinas. Icarus volteó hacia la puerta del camerino recibiendo el montón de periódicos que le había pedido después del show.
- Grazie- respondió para luego dejarlos sobre una mesa cercana.

La noche había resultado tal cual esperaba. Los aplausos se elevaron junto a su soberbia y la excitación de ver cómo la aglomeración se ponía de pie para vitorearlo era siempre la mejor sensación experimentada jamás. Icarus se secó el sudor de su frente apartando algunos mechones de su cabello negro adheridos a sus mejillas, reposó en uno de los sofás de su camerino y estiró los músculos con relajo. Miró hacia la pequeña montaña de periódicos dispuesto a leer lo que la prensa había escrito sobre sus funciones anteriores. Necesitaba estar al tanto de las exigencias de su público y así mostrar más de su arsenal de trucos fantásticos, ir innovando. Recordó las grandiosas semanas en Atenas, Viena y Budapest, esos días en que había llegado como un perfecto extraño y salido de esas ciudades como un rey. No le preocupaba las preguntas que sus funciones generaban ni que lo tildaran de diabólico o que cuestionaran sus intenciones al recorrer continentes por completo. Siempre había considerado a la audiencia como niños impresionables, niños que con juguete nuevo hacían lo que él deseara. Bichos insignificantes. Rió de buena gana al pensarlo y un brillo de cruda perversidad se vislumbró en sus ojos claros. Cuando estuvo a punto de coger el primer periódico desde la mesa, la puerta del camerino se abrió despacio. Sobre el umbral, se reveló la presencia de un hombre calvo de raza negra y un pendiente de oro en su oreja izquierda. Estaba elegantemente vestido. Su traje gris a rayas se presumía perfecto y una capa oscura sobre sus anchos hombros completaba su impecable indumentaria. Al entrar de lleno a la habitación, Icarus dio un respingo para luego encender un habano sin prisa alguna.

- Vaya, vaya… pero miren quién vino a presenciar el show desde tan lejos- dijo exhalando el humo espeso- ¿A qué debo tal honor, Kingsley?- el aludido mantuvo la seriedad en su gesto y respondió.
- Sabes muy bien por qué estoy aquí.
- Supongo que por el mismo motivo que muchos… por el gran espectáculo que brindo, ¿no?
- No tienes remedio, Icarus- espetó el mago, extrayendo su varita desde el bolsillo interno de la capa con parsimonia. Ese movimiento no pasó desapercibido por el ilusionista que mordió la boquilla del puro- Siempre has desobedecido las reglas de nuestra comunidad mágica. ¿Qué invocaste esta noche? ¿Accio, Encantamiento Atmosférico, Glacius, Fuego Invocado… y todo frente a muggles? ¿Ya olvidaste el Estatuto Internacional del Secreto? ¿Te das cuenta de las faltas graves que has cometido en todos estos años?- al escuchar esas palabras, la mirada increíblemente azul de Icarus se ensombreció.
- ¿Vienes hasta aquí para arrestarme?- preguntó luego de una breve pausa. Shacklebolt asintió dejando caer sus hombros. Se le veía agotado y con cierta preocupación en el rostro.
- ¿Te parece poco? Has escrito varios libros de ocultismo, ventilado cientos de pociones y presumido hechizos como un pomposo circense… nos avergüenzas- anotó el Auror con cierto dejo de resentimiento- No entiendo esa idea tuya de entretener a los muggles, de sugerir nuestra existencia con acciones inexplicables para ellos.
- Me gusta hacerlos sentir pequeños, más de lo que ya son- replicó Icarus llevándose el habano a los labios otra vez. Kingsley alzó sus cejas de forma resignada.
- Todos en tu familia materna fueron iguales, arrogantes e impertinentes- ese comentario no le agradó nada al mago frunciendo su ceño.

¿Quién se creía que era ese tipo para decirle lo que no debía hacer? ¿Por qué hablaba de su familia así? ¿Acaso no sabía que los Black eran una larga estirpe de nobles e increíbles magos y brujas? ¿Cómo les podía faltar el respeto tan deliberadamente? Sin embargo, Shacklebolt hizo aparecer un texto en su mano para luego extender el brazo, entregándoselo. Era un ejemplar de El Quisquilloso y el mago de pelo azabache no estuvo muy motivado a cogerlo. Se sentía agraviado. Siempre pensó que esa revista era una burla para la prensa mágica y no supo cuál era su intención al entregárselo; pero a pesar de su recelo, lo recibió con la mandíbula apretada…

Caída final de Voldemort y sus secuaces

Después de años de incertidumbre y división en la comunidad mágica,
se ha confirmado que Lord Voldemort ha perecido durante una batalla
sin precedentes en el castillo de Hogwarts. Según fuentes fidedignas,
el mago más tenebroso de todos los tiempos, sostuvo una intensa lucha
en contra de Harry Potter, donde el joven- de tan sólo diecisiete años-
resultó triunfador. “Ha sido nuevamente el niño que vivió”, declaró
con lágrimas en los ojos Arthur Weasley, testigo de los hechos.

Una de las mortales víctimas fue la mortífaga y buscada fugitiva de Azkaban,
Bellatrix Lestrange. “Bellatrix siempre tuvo un historial muy arraigado
a Voldemort. Fue una de sus más leales seguidoras y si ha muerto
ha sido exclusivamente porque estaba dispuesta a arriesgarlo todo
desde el inicio de esta siniestra cruzada”, dijo Andrómeda Tonks,
quien era hermana de la fallecida bruja, “Lamento mucho más
la muerte de mi hija Nymphadora y su esposo. Han dejado un
hermoso hijo en este mundo quien sin lugar a dudas se enterará
de lo valerosos que fueron sus padres. Unos héroes. Me encargaré
personalmente de que sea así” …


En ese punto, Icarus arrugó la revista con impotencia y dejó de leer. Bellatrix había muerto… su prima favorita había muerto y tuvo que enterarse por una mierda de artículo en El Quisquilloso. Pensó unos momentos recordando las palabras de Andrómeda. “Sigue siendo una maldita traidora”, masculló casi sin voz. A diferencia de Sirius, quien había huido del seno familiar para vivir con James Potter, Icarus Prewett Black adoraba las tradiciones familiares, detestaba a los impuros y se asqueaba de los desleales como muchos que fueron borrados del tapiz en Grimmauld Place. Era un amante de su familia materna. Nunca fue un mortífago, no por falta de convicción, sino porque odiaba seguir las órdenes de otros. Él era un hombre libre y famélico de poder.

- Me sorprende que no te hayas enterado, han pasado cuatro años desde que ocurrió esta batalla- dijo Shacklebolt cambiando su postura de un pie a otro.
- Dejé de leer noticias sobre nuestro mundo desde que me fui. Ese idiota de Riddle no me caía en gracia, mucho menos ver que mi familia lo daba todo por él.
- Si he venido hasta aquí para arrestarte… es para que entiendas que trato de prevenir nuevos conflictos- dijo el hombre calvo con su voz profunda- Has permanecido entre las sombras pero las autoridades no te han perdido de vista, Icarus. Tómalo como una nueva oportunidad que te estoy brindando.
- ¿Quién eres tú para venir a decirme todo esto?- reclamó el aludido. Kingsley alzó un poco el mentón. Intentó por todos los medios no delatar la preocupación en su rostro. Elevó el mentón para desplegar seguridad.
- El Ministro de Magia- esa respuesta provocó que el ilusionista enarcara una de sus cejas y soltara una risa traviesa.
- ¿Y quieres hacer tu buena acción del día? ¿Encarrilar a un Black perdido?
- Ya te lo dije. Quiero prevenir.
- No te metas en mis asuntos- cortó Icarus, flemático. El aura entre ellos se espesó de inmediato. Se miraban con incertidumbre y apatía. Los magos se midieron con ojos centellantes, preguntándose quizás lo mismo: ¿Quién estaba dispuesto a hacer el primer movimiento?

Estaba claro que llevarse a Icarus Prewett Black a Azkabán no sería una tarea sencilla. Aquel mago, rencoroso y de inquietante ceño suspicaz, conseguía poner muy nervioso al Ministro. Shacklebolt se caracterizaba por ser un hombre de correctas acciones y ecuanimidad a la hora de decidir. Si fue en busca de ese Black a tierras italianas después, fue exclusivamente para salvarlo de seguir cometiendo errores, de evitar nuevos tiempos de rencor, de división en la comunidad. Era uno de los últimos de aquella atávica familia, hijo de Lucrecia Black e Ignatius Prewett, y no valía la pena echar todo por la borda gracias al odio y resentimiento. Icarus, por su parte, no podía sacarse de la cabeza lo leído, sobretodo un dato que halló muy interesante… Nymphadora y ese hombre lobo, Remus Lupin, habían tenido un hijo. Algo le sopló al oído que no debía olvidarlo. Sus delgados labios se curvaron en una gélida sonrisa.

De repente, el movimiento sagaz de Kingsley lo puso en alerta y brincó a un lado para esquivar el Expelliarmus que éste le había lanzado. Icarus desenfundó su varita con gran agilidad para responder con un Depulso que rozó al otro mago estrellándose contra la pared. Miles de chispas volaron por los aires. Parecían dos felinos enfrentándose con reflejos impresionantes. Cuando Shacklebolt apuntó nuevamente hacia su enemigo, éste no se molestó en eludir nada. Esperó el momento justo en que su atacante vociferara el hechizo, y cuando lo hizo, Prewett dio un aplauso sobre su cabeza tan potente que el suelo tembló, los papeles remolinaron por el camerino y desapareció con un fulgor de luz impresionante ante la sorpresa de Kingsley, tirado en el suelo gracias a ello. Luego, sólo silencio y vacío. No había visto aquel despliegue de magia en nadie excepto en Albus Dumbledore.




~~~~~~




Harry despertó sobresaltado de un sueño tan vivido que su piel estaba completamente erizada. El sudor que viajaba desde sus sienes había mojado la blanca almohada bajo su cabeza y se sentó en la cama para poder volver a la realidad. Imágenes de Teddy, su llanto, luces de hechizos, una risa desconocida… todo se confabulaba para espantar de sí la tranquilidad. Estaba tan acostumbrado a tener pesadillas que estuvo lejos de considerarlas como tales. ¿A qué le temía? ¿Qué sucedería con su ahijado? ¿Eran premoniciones de las cuales debía preocuparse?... su subconsciente le decía que sí, sin embargo trataba de mantener la calma. Quizás eran alteraciones post batalla que revolvían tardíamente su interior y debía ignorarlas. El sol de un nuevo día rayaba el horizonte entrando por su ventana hasta sus ojos adormilados. Debía ir al Ministerio, más precisamente al Cuartel General de Aurores y por primera vez no tuvo ganas. Estaba cansado.

Harry, al igual que su mejor amiga Hermione, se transformó en poco tiempo en uno de los mejores Aurores en la comunidad. Él poseía un perfil mucho más arraigado a las Defensas Contra las Artes Oscuras lo que encajaba a la perfección con la especialidad de la castaña que era la Aplicación de la Ley Mágica. Uno era la fuerza mientras que el otro la razón. No había dupla más perfecta que ellos en el campo de batalla. En los cuatro años de estudios en la Academia, Harry no quiso cederle terreno a Hermione. Ella siempre había sido la mejor alumna en Hogwarts pero bajo ese contexto, ambos compartían la excelencia y los motivaba la misma convicción: mantener la paz por la que se luchó por tanto tiempo.

Debido a la inteligencia lógica de Hermione Granger, Kingsley Shacklebolt movió sus influencias para becarla en una universidad muggle de Grecia y así estudiar Paleografía durante los últimos dos años. Razones que prontamente sacaría a la luz. Esa fue una oportunidad que la castaña aprovechó al máximo. Gracias a esos estudios, la joven se perfeccionó en el arte de traducir runas antiguas y aprender de lenguas muertas. Con la facilidad del Traslador, Hermione iba y volvía a Londres cada fin de semana sin problemas. De esa manera, no perdía el hilo en las materias de la Academia ni tiempo de compartir con el pequeño Teddy y traducirle el libro de cuentos de Beddle, El Bardo.

- No sé cómo lo haces- le había comentado un día Ron, al interior de la tienda de chascos en donde trabajaba para ayudar a su hermano George.- Vas a Atenas, estudias con esos cerebritos alfabetos que ya nadie maneja, y vuelves aquí a seguir las clases en la Academia. ¿Cuándo descansas de tanto estudio?
- Aún conservo el Giratiempo que me dio McGonagall, ¿recuerdas?- respondió ella enseñándole el objeto colgado a su cuello.
- No tienes remedio, Hermione- dijo Harry con cierta admiración.

Shacklebolt sabía que tanto Harry como Hermione llegarían a ser unos verdaderos profesionales en sus carreras, fue cosa de verlos cuando eran sólo unos inexpertos estudiantes en el colegio de magia y hechicería. Tantos peligros vividos ante un mago sin escrúpulos, sólo esperaba que sus presentimientos y certezas fueran mitigados con la paz que volvía de forma lenta a la ciudad. Luego de cuatro años desde la caída de Voldemort, la comunidad seguía remendando las heridas sufridas, la división entre simpatizantes y detractores de aquella época todavía resonaban por las esquinas como susurros, en las miradas turbias, en los sombríos semblantes de quienes desconfiaban de todos. Ante aquel escenario, los que luchaban por la unión sentían el estrés y agotamiento como un poncho pesado sobre la espalda. Durante las noches del último mes, Harry no conseguía conciliar un sueño reparador. Cada vez que cerraba los ojos veía claramente el destello de luces, sentía el llanto de su ahijado y la angustia de quien teme perderlo todo. Esa mañana de sábado, llegó al Cuartel General como alma en pena.

- No te ves muy bien, Harry- le dijo Hermione durante una reunión matutina de Aurores.
- He dormido poco- contestó a media voz el moreno simulando prestar atención a su superior.
- ¿Has tenido pesadillas de nuevo?- era increíble cómo con la castaña no era necesario entrar en detalles. Harry asintió.
- Son sueños imprecisos que involucran a Teddy- dijo a media voz- No sé qué significan.
- ¿Sigues pensando que esté en peligro de algún tipo?
- No lo sé, pero estoy preocupado.

En su nuevo papel de padrino asumido con mayor responsabilidad desde la muerte de Remus Lupin y Nymphadora Tonks, Harry no perdía de vista al pequeño Teddy. Lo visitaba cada día después del trabajo, salía con él los fines de semana y lo llenaba de regalos como si fuera su propio hijo. Jamás se imaginó en sí mismo un instinto paternal como ése. Lo consentía en todo. Es que ese niño gozaba de un poder magnético, su personalidad tan atrayente, dulce e irresistible, generaba en los adultos a su alrededor un amor inconmensurable. El ojiverde no quería decirlo en voz alta, pero estaba convencido de que su ahijado no era un mago común y corriente, y eso lo inquietaba sobremanera. Cada vez que Teddy mostraba una emoción fuerte, las ventanas estallaban, la chimenea se encendía con alevosía y el piso temblaba ligeramente. Durante el último tiempo, el poder que residía en el pequeño daba muestras de estar despertando poco a poco. Harry no sabía qué pensar sobre ello.

Una noche, cuando Andrómeda junto a su nieto visitaron al moreno en la mansión de Grimmauld Place, la fuerza interna de Teddy se habría de demostrar de una forma íntima, casi intrínseca. Después de cenar, Harry lo tomó entre sus brazos y percibió una electricidad inusual en todo su cuerpo, como si breves toques de corriente hicieran contacto con su piel. El niño lo miró a los ojos y el color plateado de sus orbes proyectó una intensidad tal que Harry recordó sin querer el poder de la Varita de Saúco. En un gesto mundial de conexión, Teddy tomó el dedo índice del moreno con todo su diminuto puño. El joven creyó estar envuelto de extrañas ondas eléctricas. Desde que era un bebé, el hijo de Tonks y Remus era un enigma por ser mitad metamorfomago y mitad licántropo.

Al término de la junta, Hermione llevó a su mejor amigo hasta su escritorio para conversar y tranquilizarlo. Le recordó que todo había pasado, que no existía amenaza alguna que acechara en el horizonte pero Harry no se convencía. Le agradecía enormemente su apoyo pero el presentimiento no lo dejaba de azuzar. Estaba demasiado familiarizado con esa sensación como para llamarlo una simple corazonada o paranoia. Amaba tanto a ese niño que daría la vida por él. Revivir la imagen de Lupin y Tonks en su mente, verlos derrotados, muertos en el piso de Hogwarts, peleando por la liberación al igual que muchos otros le apretó el corazón. Odiaba la idea de que Teddy creciera sin padres, como pasó con él.

- Deja de pensar en eso- espetó Hermione cortando de raíz sus observaciones negativas.- Teddy no está solo, te tiene a ti, a mí, a Ron…- al nombrar al pelirrojo, la joven guardó silencio de golpe y frunció un poco el ceño. Harry reparó que todavía nombrarlo le causaba algo de dolor. Habló rápido para no dejar una pausa incómoda.
- Tienes razón, pero siempre me parecerá insuficiente.

Sus mejores amigos habían terminado su romance a mitad de las clases en Grecia de Hermione. Ron estaba avocado en sacar a flote el negocio de sus hermanos, ahora con un solo fundador, y sacar a su familia del luto. La ausencia de Fred golpeó tan fuerte como un rayo apoteósico en el techo de la Madriguera. El primer año fue terrible para George, Sortilegios Weasley casi se va al mismísimo demonio debido a que el pelirrojo había abandonado por completo su trabajo. Buscó refugio en los whiskys de Fuego que servían en Las Tres Escobas teniendo que ser salvado de la taberna muchas veces por Ron y sus amigos. Verlo así de decadente provocaba en la familia una oscuridad mayor. Hermione intentó abrirse espacio en la vida de su novio en medio de aquella tormenta. En honor al amor que sentía por él, trataba de acompañarlo en ese duro camino que era la superación pero Ron no se lo permitía. Poco a poco el sentimiento fue marchitándose hasta que con el apretado horario de la castaña terminó por disolverse. La distancia y el poco tiempo contribuyeron al abismo que estaba formándose entre ellos. Harry recordaba muy bien la noche en que rompieron. Hermione había llegado hasta la mansión mojada de pies a cabeza producto de la lluvia y se arrojó a sus brazos para llorar con desconsuelo. No tuvo que preguntarle nada, ya sabía perfectamente lo que había ocurrido. ¿Cuánto había pasado de eso? ¿Casi un año ya? Lamentó que su mejor amiga siguiera prendida de Ron. No lo decía en voz alta pero él la conocía como a nadie.

- Chicos, tenemos un problema. Los necesito en mi despacho de inmediato- les informó el actual Jefe de los Aurores, Gustav Lochrin. Los jóvenes intercambiaron miradas nerviosas al detectar un dejo de urgencia en su tono de voz. El grupo de magos se reunió frente al escritorio, removiéndose en sus lugares sin saber qué esperar. El rostro de Lochrin no pronosticaba buenas noticias.
- ¿Qué sucede, señor?- preguntó Eddie Carmichael, un ex Ravenclaw de la generación de Harry y Hermione en Hogwarts.
- Tenemos una situación en la Abadía de Westminster.- dijo sin rodeos.- Tres empleados muggles han sido petrificados debido a la presencia de un mago desconocido en el interior del inmueble. No sabemos qué es lo que pretende, pero debemos ser precavidos e interceder antes de que ataque a más personas.
- Debemos apresurarnos- instó Hermione, rompiendo su silencio- Dentro de unos minutos comienza el Oficio Matinal y la concurrencia podría estar en peligro.
- Muy bien, adelante- dijo Gustav Lochrin y los magos salieron del Cuartel General rumbo a Dean’s Yard.

El cielo encapotado de Londres pintaba todo de un gris furioso. El viento fresco acariciaba la piel descubierta de los transeúntes y turistas que se apostaban en las afueras de la Abadía para fotografiar y admirar la belleza del edificio. Entre el sonido típico de una ciudad en movimiento, un chasquido inusual resonó en los alrededores. Un conjunto de ocho personas con varita en mano Aparecieron lejos de los ojos ajenos para internarse en la Abadía por una de sus entradas laterales. El silencio era sagrado, cada movimiento estaba acompañado por un eco que por más delicado que fuese se asemejaba a un escándalo terrible. Cerca de la Sala Capitular, Gustav Lochrin decidió cubrir el perímetro por sus cuatro puntos más importantes. Dividió a sus subordinados en parejas indicándoles que procedieran en la búsqueda del intruso con el mayor cuidado posible. Lo que menos deseaba era alertar a los muggles de su presencia en aquel lugar.

Harry y Hermione se dirigieron hacia la nave central adelantando sus varitas sólo por si acaso. Si una cosa aprendieron luego de años de riesgo latente, fue mantenerse a la defensiva en todo momento. El sonido de oraciones rebotaba por las paredes, una letanía de plegarias que ambos muchachos sentían como un zumbido cada vez más alto. Al llegar a la gran sala, inmensa y hermosa, repararon en el elegante religioso de pie en el podio, ojos cerrados y dedos entrelazados. El Oficio estaba dando comienzo y decidieron desandar su camino para no ser vistos. Al dar la vuelta en una esquina, Harry tropezó con algo que creyó era un bloque de cemento cayendo de bruces. Uno de los empleados de la Abadía estaba tirado en el suelo con sus brazos pegados al cuerpo y sus ojos espantados. Estaba petrificado. Hermione se puso en cuclillas para revisarlo unos segundos dándose cuenta que no había sufrido mayor daño que ése.

- ¿Cuál será la idea de este tipo? ¿Sólo divertirse?- preguntó la joven al ponerse de pie. Harry se frotaba la palma de la mano rasmillada producto de su caída.
- No creo que allane la Abadía de Westminster sólo por diversión- apuntó el moreno. Hermione analizó la dirección del cuerpo petrificado y un presentimiento le sopló al oído que debían caminar hacia el este.
- Tal vez está buscando algo.- supuso ella- Algo que lógicamente debe estar bien oculto, por lo tanto dudo se encuentre en la nave central, a la vista de todos.- Harry miró hacia el corredor en donde su mejor amiga posaba sus ojos ambarinos.
- ¿Crees que esté en la nave meridional?- Hermione lo pensó unos segundos.
- Puede ser, fue un claustro utilizado por monjes para la meditación… tiene numerosas tumbas…- dijo recordando algunos textos leídos en su infancia muggle- No es mal lugar para usar como escondite.

Apenas terminó su deducción, el sonido de hechizos llevó a la pareja a correr hacia los muros para protegerse. Efectivamente en dirección este, las luces que proyectaban los ataques iluminaban cada recodo de ese sector. Precavidamente, Harry avanzó agazapado con Hermione a sus espaldas viendo que a pocos metros de distancia, Eddie Carmichael junto a su compañero estaban boca abajo en el piso, sangrando copiosamente. El primer impulso del moreno fue ir en su ayuda pero Hermione lo contuvo. El atacante debía de estar al interior de la nave, esperándolos para emboscarlos. Todo parecía indicar que le habían aguado las intenciones al desconocido de moverse por la Abadía con total impunidad. Harry miró a su compañera con ojos decididos y avanzó hacia el interior cubierto por los rayos que la castaña enviaba desde su varita para cubrirlo. El muchacho llegó hasta donde estaba Carmichael reparando que el corte en su hombro derecho era muy peculiar. No pudo precisar qué tipo de maleficio pudo provocar semejante herida en forma de cuña.

- Sal de aquí, Potter… es muy rápido…- masculló Eddie antes de caer en la inconsciencia. ¿Es muy rápido? ¿Quién o qué?, pensó Harry. Y sin siquiera esperarlo, un par de manos fuertes lo tomaron por la capa para lanzarlo contra una de las tumbas como un saco insignificante de papas. Al volverse rápidamente sobre el suelo de mosaico, el ojiverde no encontró a nadie. Levantó su varita casi por sobre su cabeza para disparar ante cualquier movimiento.
- ¿Estás bien?- escuchó a Hermione al otro lado de la nave.
- ¡Sí, no te muevas ni vengas hacia mí!- le ordenó el moreno.

Aquel desconocido era talentoso. Parecía una verdadera sombra, ni siquiera sus pasos eran replicados por el eco como sucedía con los suyos. Harry estaba intrigado. ¿Dónde estaban los demás? Pensó en llamar a Lochrin a voz en cuello pero prefirió no hacerlo. Agudizó el oído para saber hacia dónde dirigirse. Caminó hacia Hermione unos pasos advirtiendo que una silueta pasó como un suspiro hacia la Sala capitular. La siguió sin dudar. Al llegar a la entrada se detuvo, sabía que sus pisadas lo delatarían. Maldito techo abovedado y su eco. De pronto, la presencia de su mejor amiga a un costado casi lo hace brincar. No la había escuchado. La castaña le hizo una señal de silencio, se concentró y apuntó hacia sus pies con la varita. De la punta bajó un brillo suave que se depositó entre sus suelas y el piso. Era como estar pisando nubes. Harry comprendió al instante que era eso lo que el intruso había hecho para no delatarse. Tan sigiloso como un gato. Ambos entraron a la sala en forma octogonal sin hallar a nadie. Todo estaba impecable, santificado. Sin embargo, por el rabillo del ojo, el moreno divisó un cambio extraño en los detalles de una pared y un rayo de color rojo salió despedido hacia ellos. Harry alcanzó a empujar a Hermione lejos de su trayectoria pero no a esquivarlo él mismo. Recibió el poderoso impacto en el estómago y aterrizó en el piso golpeándose la nuca para luego perder el conocimiento. ¡Harry!, gritó la chica con tanta vehemencia que su voz se escuchó como un trueno. Corrió hacia él reparando que el extraño estaba mimetizado con un hechizo Desilusionador. Estaba allí, frente a ellos, pero camuflado como un camaleón. Hermione sintió pavor. Estaba dispuesta a lanzar un hechizo imperdonable de ser necesario, pero para su sorpresa, el intruso rompió su silencio.

- Así que él es el famoso Harry Potter- su voz aterciopelada llamó la atención de la muchacha, quien casi por instinto se acercó al moreno como acto de protección.- Vaya, y veo que tiene un guardaespaldas. No te preocupes, cariño, no le haré nada a tu novio, sólo estaba buscando algo.
- ¿Quién eres?- preguntó Hermione sin bajar su varita hacia él.
- Ya lo sabrás… y nunca olvidarás mi nombre.- y sin agregar nada más, el mago desapareció haciendo remecer el piso con su chasquido. La castaña tragó saliva que le supo a cloro. Tuvo un horrible presentimiento.

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Última edición por ^^AnDRoMeDa^^™ el Mar Mar 27, 2012 4:03 pm, editado 1 vez en total
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor 'Mione Granger » Mié Oct 19, 2011 12:15 am

Compañera!!

cómo me alegra que POR FIN hayas empezado a publicar la historia! *-*
Estoy que no quepo en mí de gozo porque, como bien sabes, llevo bastante tiempo picada con el y cómo sigue...
Realmente, y ya te lo dije en más de una ocasión, este nuevo fic me intriga muchísimo. Ícarus ya sabes que no me cae bien ¬¬
Recién empezamos y ya lo quiero muerto, porque de veras me pone los pelos de punta con lo que he leído de él. Me inspira no solamente odio, como bien comentas, sino también cierta inquietud. No sé qué esperar verdaderamente de él, no tengo ni la más mínima idea de hasta qué punto su personalidad llegará a afectarme, pero creo que me dará miedo.
Ya hemos visto que el tipo desde luego no es un mago del tres al cuarto. El muy c$%ón sabe bien lo que hace y eso le da un peligro que... uf. Enserio, estoy ya que me subo por las paredes. No sé por qué, pero al leerlo se me viene a la mente una escena poco agradable de él y... uf. JAJAJA. Parece que sólo diga "uf", pero es que de veras ni sé cómo expresarlo en palabras... me frustra Ícarus, enserio... Qué le deparas? Aparte de seguro hacerme maldecirlo hasta el cansancio, me tinca que esta vez habrá algo más con este villano T_T (Recuérdame que por msn te comente... No qiero divagar públicamente xDDDD)
Pero bueeeeeno!! Qué más da si después miro bajo la cama para ver que no hay nadie, verdad? Lo importante es que estás de regreso y, como siempre, querida mía, por la pu%@ puerta grande! Cómo a mí me gusta!
Nop hace mucho te comenté precisamente lo que me parecía, pero de igual modo te repito que es un inicio intenso. Mucho. Y no puedo esperar ya a seguir leyendo... y seguir leyendo... y seguir leyendo.... y seguir leyendo.... y tú acabarás la historia y yo seguiré leyendo xDDDDDDDDDDDDDD
Hoy no me hagas demasiado caso... estoy en el plan de EVERTHING IS HARMONY AND NOTHING HURTS. Enserio, has hecho de este un día redondo y te aseguuuuuuro que no soy la única que lo piensa! Le has puesto la guinda al pastel, el broche de oro a... a qué se le pone el broche de oro? A la chaqueta? Deja, ya estoy perdiendo el norte ¬¬
MUY BUEN COMIENZO (he hecho trampa y lo lei antes para así poder dejar post calentito XDDDD)
Como ya sabes, querida, espero deseosa la continuación muajajajajaja.
Un beso enorme, my darling!

PD: Ya odio a Icarus!
PD2: Hermione, tía buena!
PD3: Harry, hazte hombre ya y admite que tengo razón con el PD2!
PD4: Evanesco
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Gracias, May Watson, por esa hermosa imagen || Links de historias no publicadas en la Web:
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor mili_potter » Mié Oct 19, 2011 12:42 am

WOHOOOO!! NUEVA HISTORIA!!
Aparto mi sitiooo!! :D :D


¡HAPPINESS is WHEN what you think, what you say and what you do are in HARMONY!
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor megafanHP » Mié Oct 19, 2011 1:45 am

wuaooooo
nuevo fic....que bien... :-P :-P :-P :-P :-P
llega como caido del cielo....ya se te extrannaba con un fic...largo...y definitivamente..la historia..promete...ser adictiva....llena de aventuras..y sentimientos... :-P :-P :-P :-P
asi que ..aparto..mi lugar...
saludos...que estes bien....y te leo..en el sig...cap...(espero sea pronto) :-P :-P :-P
chao
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor MizzBellamy » Mié Oct 19, 2011 1:51 am

Andro!!

Estoy que lloro, te lo juro que si...de pura alegría al ver que traes esta nueva historia, un pajarito tan lindo por ahí me dijo "pronto tendrás una sorpresa que te encantara".
Es que todo este día ha sido emocionante!!
Que manera de comenzar con el fic! Realmente no se que pensar sobre Ícarus, hace que en mi salten las alarmas y al mismo tiempo me deje ciega de curiosidad por su figura, personajes así son los que mas se quedan en la memoria de los lectores, por lo complejos que son, y viniendo de tu maravillosa mente, no me queda mas que esperar sorpresas infartantes sobre este escurridizo personaje. Que lo primero que me ha dado miedo, en especial en la mención que hay sobre Teddy, no pude evitar gritar "NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO". Estoy como Harry temiendo por el pequeño y eso que no es mi ahijado.

Estoy tan nerviosa, tan llena de emoción que creo que se me ha subido la adrenalina xDDD

Hermione siempre tan BAMF, simplemente la AMO. Y me encanta ver a Harry en esa etapa donde cuida de Teddy, ya quiero leer mas!! mas!! mas!!

'Mione Granger escribió:Hoy no me hagas demasiado caso... estoy en el plan de EVERTHING IS HARMONY AND NOTHING HURTS. Enserio, has hecho de este un día redondo y te aseguuuuuuro que no soy la única que lo piensa!


Estoy segura que esto viene después de mi reacción de saber que habías llegado con tremendo fic, y que desde el primer párrafo me ha dejado con el alma en un hilo al igual que la forma en la que termina, este maravilloso primer paso a lo que sera una mas de tus grandes historias.

PD. Me voy flotando en una nube, esto ha sido fabuloso
ahora si puedo decir abiertamente BEST.DAY.EVER.!!!!
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor maribel potter » Mié Oct 19, 2011 2:18 am

por MERLIN, ANDRO!!!!!
no me lo puedo creer historia nueva!!!!! :D :D
Eres una escritora tan talentosa, que logras atrapar a l@s lector@s desde la primera linea. Sin duda esta historia promete y mucho!!
Me parece que Icarus sera un personaje tan complejo, inquietante e interesante, la verdad no se que pensar de el pero sin duda haras que lo odie.
Me gusta ver el lado paternal de harry se me hace de lo mas tierno y adorable!! ;) Parece que Teddy no sera cualquier mago, claro esta que teniendo como padres a Tonks y a Remus tenia que ser asi!!! :) Tambien me gusta ver ese grado de comprension entre Harry y Hermione que con solo una mirada ya saben que es lo que les pasa!! :)
Y en cuanto al ataque se nota que es un mago poderoso, me produce escalofrios pensar que es lo que hara!!! :shock: :?
Me gusto mucho el capitulo!!! ufff esperare el proximo!!!
Saludos :)

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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor Florencia_PotterH/HR » Mié Oct 19, 2011 7:59 pm

¡¡Andro!!

Si cuando uno anda con la buena suerte, siemplemente anda con esta. Acabo de entrar al foro luego de semanas y
veo que has publicado nuevamente un fic, no sabes la alegría que me dio, leer un fics siempre es un balsamo y sobre
todo si es ¡Harmony!

Ahora hablando sobre el fic, me encanto este comienzo algo misterioso con ese Icarus que ya me dio mala
espina, esos aires soberbios nunca han sido buenos y menos si provienen de la parte conservadora de la familia Black.
No se este tipo ya no me gusto para nada.

Sobre nuestra parejita, que pena por Hermione que nunca haya podido entrar del todo en el nucleo de Ron,
pero lo bueno es que siempre tendra a su amigo Harry y que puede ser muy bueno consolando ¿O no?.
¡Ya quiero verlos en el papel de tíos! Me imagine a Harry con ese aire paternal y a la castaña como una tía dedicada,
ya además que juntos logren saber que esa magia especial que posee Teddy.

Bueno no esta demás decir que estoy intrigadísima con la pelea en la Abadía, quiero saber quien es ese tipo
aunque creo que me hago una idea, pero no quiero sacar conclusiones apresuradas ¿O si?

¡Ahh! Como siempre Andro, un fic demasiado prometedor como todos los otros que has realizado y aquí
me tendras como una humilde lectora para apoyarte en esta nueva aventura. Espero tener más tiempo para leer más
seguido, pero ya sabes que apenas puedo comento.

¡¡Felicitaciones nuevamente querida compatriota y nos leemos en la continuación!!


Flor (;
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor kitin » Mié Oct 19, 2011 9:40 pm

GENIAL COMIENZ000 ANDR0000 q rico leerte nuevamente¡¡¡ espero con ansias la continuacion porq siento q ste fic se las trae :)
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor ^^AnDRoMeDa^^™ » Jue Oct 20, 2011 5:38 pm

Hola chicos!!!
Muchas, muchas gracias en verdad por tan cálidos comentarios. Me alegro mucho de que les haya gustado el inicio de esta historia.
Bueno, no puedo negarles que me muero por adelantarles lo que tengo en mente pero arruinaría la expectativa así q sólo les digo que espero q lo pasen tan bien leyendo como lo estoy pasando yo al escribirlo. En el pasado primer capítulo, conocimos a Icarus Prewett Black, un mago poderoso, intrigante, peligroso y ambicioso, no le quiten de encima la atención porque será la piedra angular de todo esto, al igual q nuestro querido Teddy y... otros personajes ;)

Ok, no quiero darles la lata, muchas gracias de nuevo x acompañarme. Espero publicar muy pronto así q atentos todos.
Un abrazo enorme, acomódense q se viene el segundo capítulo.
Buen viaje!!

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II
El error de Shacklebolt



Icarus Apareció en la antigua residencia de su madre Lucretia Black, ignorando los ladridos de los perros callejeros asustados. A pesar de la tranquilidad y sosiego de aquellas avenidas, el mago no pudo calmar el martilleo de sus latidos contra el pecho. Estaba enfurecido, tanto que con sólo apretar sus puños varios grifos de agua a orillas de la calzada estallaron como géiseres naturales… No había encontrado nada en la Abadía y aún no se quitaba de encima la rabia contra Kingsley Shacklebolt y todo lo que le dijo en Florencia. ¿Qué se había creído ese monigote? ¿En verdad pensó que podría convencerlo con tan patético discurso?... Jamás permitiría que lo dominaran, él no era un pelele de pacotilla sobre el cual se imponía cualquier castigo a gusto. Él era un ilusionista, hechicero sin precedentes, sólo con su ira podía hacer temblar tanto a magos como a muggles, de eso no tenía duda.

Como una ráfaga de viento, Icarus entró a la mansión dando un portazo que hizo vibrar el marco de las ventanas. Se preguntó desde hacía cuánto tiempo el Ministerio de Magia le seguía el rastro. Después de recorrer gran parte de Europa sembrando triunfos con sus libros de ocultismo y espectáculos de magia, saber que estaba siendo vigilado no le causó ninguna gracia. Ahora, con ese ingenuo de Tom Riddle muerto por manos de un chiquillo, a quien conoció en la Abadía y no le pareció ningún peligro, resultaba lógico que las autoridades mágicas desplazaran su atención hacia quien significaba una amenaza al corto plazo. Él mismo: Icarus Prewett Black, uno de los últimos integrantes de la ancestral familia y rebelde sin ley a quien nadie pudo controlar. No supo qué sentir al respecto.

El mago de bigote respingado y ojos fríamente azules, se quitó su elegante capa color vino tinto y su sombrero de copa para sentarse en uno de los sofás. La noticia de la muerte de su prima favorita Bellatrix le arañó la garganta. Sabía que terminaría mal, sabía que no debía meterse en los planes necios de Riddle pero nunca lo escuchó. Icarus recordó las veces que había discutido con ella sobre las intenciones de ese tipo y no pudo evitar suspirar. La había querido mucho…

El golpeteo en la puerta de su alcoba sobresaltó al joven Icarus, quien estudiaba recostado en su cama en completo silencio. Al ponerse de pie, un presentimiento le sopló la nuca y abrió con recelo como si esperase un ataque indiscriminado contra su persona. Sin embargo, el rostro ansioso de su prima Bellatrix le saludó, haciendo ingreso al cuarto sin esperar invitación. El muchacho dejó su libro para mirarla con mayor detenimiento. Reparó en el bolso que colgaba de su hombro adivinando que había llegado la hora que temió por varios meses. Su prima se marcharía tras los pasos de ese autodenominado Lord Voldemort y frunció el ceño. No aprobaba su decisión aun compartiendo las convicciones de limpiar la comunidad mágica de la sangre sucia.

- ¿Vienes conmigo?- le preguntó Bellatrix a quemarropa. Icarus lo pensó unos segundos observándola en todos sus detalles.
- Sabes que no me motiva la idea de seguir a alguien como un empleado- le dijo con el mayor de los aplomos.- Tú tampoco deberías ir, Bell… somos Black, somos superiores a él con sólo comparar la sangre que corre por nuestras venas.
- ¡No digas eso enfrente de mí! ¡El Señor Oscuro es mejor que todos nosotros!- la afirmación lanzada por su prima provocó en el joven una decepción impensada. Ni siquiera se atrevía a llamarlo por su nombre o apodo y eso lo desequilibró. Voldemot no era más que un resentido con nombre muggle, y ver a Bellatrix tan sumisa ante él le desbarató todo lo que conocía de ella. La bruja le insistió alzando la voz- ¿Vienes conmigo o no, primo?
- Lo siento, pero servir a alguien parece ser cosa tuya, no mía- concluyó el muchacho de cabello negro viendo a su pesar cómo las facciones de Bellatrix se transformaban lentamente. La joven giró sobre sus talones y tomó el pómulo de la puerta con una determinación de hierro.
- Eres igual a la estúpida de mi hermana Andrómeda…- dijo finalmente para luego salir tras un portazo descomunal. Icarus sintió aquello como un hechizo torturador estrujando sus huesos. Sería la última vez que la vería…


Se detuvo a mitad de su recuerdo al escuchar cierto movimiento sigiloso por sus jardines. Como un barullo entre las hojas. Desde las cortinas de su ventana vio tres siluetas que rodeaban su casa y supo al instante que se trataba de ese insistente de Kingsley Shacklebolt en compañía de dos de sus Aurores. Icarus se hizo de su varita al instante, cerrando las cortinas con un par de aplausos. Todo quedó en penumbra. El enfado lo gobernó con rapidez al enterarse que el Ministerio estaba muy bien enterado de su paradero. Pasó años buscando la forma de mantenerse lejos del radar de esos magos entrometidos pero al ver que su esfuerzo había sido en vano, apretó sus dientes y esgrimió un hechizo hacia la ventana por donde distinguió una silueta de contextura delgada. El rayo rompió los vidrios de manera estruendosa hiriendo al intruso considerablemente. Los otros no tardaron en responder. Como soldados chinos se introdujeron a la mansión encontrándose con una resistencia inesperada. Icarus tomó la precaución de no permitir las Apariciones dentro de su hogar por lo que Shacklebolt, al querer sorprenderlo, sólo consiguió ponerlo en alerta y enfurecerlo más. Sin embargo, aquel detalle no le importó.

- ¡No quería tomar estas medidas, Prewett, pero me has obligado a hacerlo!
- ¡Eres una maldita punzada en el trasero!- le gritó el aludido sin demostrar desesperación. Con elegancia, se dio el tiempo de coger su capa desde donde la había dejado para luego correr hacia la puerta. El ministro contraatacó fallando sólo por un par de centímetros. Kingsley reparó en su grandiosa agilidad maldiciendo su mala suerte.
- No te será sencillo atraparme- las palabras de Icarus sonaron tan seguras que el mago del arete vaciló unos segundos. El otro Auror que lo acompañaba, blandió su varita hacia el fugitivo quien, con destreza, desplegó un escudo protector de color azulino para cubrirse. El rebote del hechizo fue directo hacia su gestor, aturdiéndose a sí mismo y cayendo como un muñeco al piso. Resultaba difícil sorprenderlo. Cuando Shacklebolt volvía a arremeter, Icarus aprovechó esos instantes para coger con la varita uno de sus pesados muebles de encina elevándolo desde su sitio. Con maestría, lo arrojó sin asco hacia su atacante logrando dar con él en el blanco. El ministro recibió el peso de la madera contra su cuerpo cayendo de bruces sobre la costosa alfombra persa.- ¡Tendrías que volver a nacer para igualarme, Kingsley!- se burló Icarus, saliendo de la mansión para perderse en el espesor de la bruma.






Harry despertó con un dolor insoportable en la cabeza. Trató de moverla para mirar a su alrededor pero se quedó tumbado tras un gemido. Al enfocar bien la mirada, vio a Hermione de pie a su lado acompañada por Ron y su novia Ginny, quienes le sonrieron al verlo despertar. El hechizo recibido en su estómago dejó su piel delicada, como si la hubiera expuesto al fuego vivo. Se sentó en la camilla ignorando las indicaciones de la castaña de que no se moviera. Ginny por otra parte, se acercó para besarlo brevemente en los labios.

- ¿Qué sucedió?- preguntó Harry mientras se calzaba los anteojos en el puente de su nariz.
- Después de atacarte, el intruso desapareció.- le informó Hermione- Estaba camuflado en el interior de la Abadía con el hechizo Desilusionador, por eso no podíamos verlo.
- Pero… ¿Qué era lo que quería?
- Tenía razón, estaba buscando algo.- respondió. A juzgar por el rostro preocupado de Hermione, Harry entendió que lo ocurrido se trataba de un asunto más grave de lo que imaginaba.
- ¿No pudieron identificarlo? ¿No pudieron siquiera verle el rostro?- preguntó Ginny sonando como la reportera aguda que era. Cuando se mostraba así de inquisitiva y perspicaz, la castaña se sentía incómoda. No le agradaba darle tantos detalles de sus misiones para luego leerlos en algún reportaje de El Profeta.
- No se trataba de un mago ordinario, Ginny. Este tipo tenía talento- aseveró Hermione elevando un poco más el tono de su voz. Harry supo de inmediato que se había molestado un poco. Luna Lovegood ingresó al cuarto en ese momento interrumpiendo el repentino silencio. La joven rubia, vestida con su delantal de sanadora de St. Mungo, llegó con algunos frascos de poción para que Harry las bebiera y cesara su dolor de cuerpo y cabeza.
- ¿Ya metiéndose en problemas ustedes dos?- preguntó Luna, divertida mientras lo atendía. Hermione se encogió de hombros mirando al moreno mientras que Ginny torcía los labios, ligeramente importunada.
- Es inevitable para Harry, es parte de su rutina de vida, ¿verdad, compañero?- comentó Ron, palmoteando al aludido en su hombro. El ojiverde frunció el ceño debido a la dolencia. Luna sonrió.
- Me alegra, de lo contrario me moriría del aburrimiento.- Hermione soltó una risa breve al oírla.

De un momento a otro, el recuerdo de ese mago de voz agradable, casi atrayente, estremeció la piel de la castaña. La forma en que se había comunicado con ella la intrigaba. No supo muy bien por qué tuvo miedo, como si se hubiera enterado que Voldemort había resucitado. Quizás algo tenía que ver con los sueños presagiosos de Harry, nunca estaba de más ser suspicaz con respecto a eso. Desde que era una niña de once años que aprendió que las corazonadas pueden ser avisos más que certeros. Hermione quería transmitirle su temor a Harry, decirle que nada bueno concluyó de ese encuentro fortuito en la Abadía, pero la presencia de sus amigos le obstaculizaba sus intenciones. Miró de reojo a Ron sintiendo que se ruborizaba. Aún sentía mariposas en el estómago por ese pelirrojo y no podía evitarlo. Sabía que habían pasado varios meses, pero todavía se convencía de amarlo como el primer día. Tenerlo allí no le hacía bien. No lograba pensar con claridad creyendo que jamás podría olvidarlo, sin embargo su vida daría un vuelco vertiginoso sin siquiera imaginarlo. De pronto, un chasquido hueco resonó y la pequeña criatura de Kreacher apareció dentro de la habitación del hospital. Harry se sentó en la camilla de un solo movimiento al verlo. Aquello resultaba tan inusual que a todos se les encogió el estómago esperando malas noticias. Harry no lo había liberado. Después del término de la batalla y del regreso de la paz, lo había puesto a trabajar en las cocinas de Hogwarts junto a los demás elfos domésticos aunque de vez en cuando, éste regresaba a la mansión Black cuando sentía nostalgia por la casa de sus antiguos amos.

- Kreacher, ¿qué haces aquí?- preguntó el moreno quitándole las palabras de la boca a los demás. El elfo se acercó a la camilla respingando la nariz al ver a Hermione.
- Kreacher ha venido a avisarle algo.- le dijo el elfo con su voz misteriosa- Kreacher se Apareció en Grimmauld Place para cuidar de las cosas de su ama como siempre, cuando alguien entró a la mansión.- Harry frunció el ceño de manera inmediata.
- ¿Quién? ¿Lo reconociste?
- Kreacher no pudo verlo bien… estaba mimetizado- al escucharlo, tanto Harry como Hermione se miraron de manera inmediata. Desilusionador, fue la primera palabra que se les vino a la mente- Buscaba algo, desordenó todo y luego se marchó. Kreacher no pudo hacer nada más que venir a decírselo.
- ¿Existe la posibilidad de que pudiera ser Mundungus Fletcher?- le preguntó Hermione y el elfo la miró con desprecio.
- ¿Con qué derecho le habla esta Sangre Sucia a Kreacher?- Ron, como hace años lo había hecho, caminó hacia el elfo con intenciones de corregirlo por su insolencia de un sólo golpe, pero la castaña lo detuvo justo a tiempo. Harry reparó en el cambio en la mirada de su mejor amiga. Se dio cuenta que aquella reacción de Ron no fue más que gasolina ante su llama de esperanza. Sin preverlo, sintió rabia por primera vez.
- Responde- le ordenó el moreno. Kreacher negó con la cabeza.
- No pudo ser Mundungus. Kreacher lo ha visto robar cosas en el pasado y nunca se tomó la molestia de esconder su identidad.- Harry le dio la razón asintiendo con la cabeza- Este intruso buscaba algo específico que no pudo hallar.
- ¿No pudo? Bueno, por lo menos el ladrón no se fue con el botín.- acotó Ron tratando de bajar el perfil de la conversación.
- Pero la pregunta es… ¿Qué es lo que está buscando?- dijo Hermione.

Después de unos minutos de lanzar supuestos sin ningún fundamento, Harry y compañía fueron hasta la mansión Black para ingresar a ella con extremo cuidado. Hermione invocó el hechizo Homenum Revelio para asegurarse que no había nadie a excepción de ellos en el interior. Nada, sólo silencio. Al avanzar unos pasos y llegar al salón principal, dieron con un caos descomunal de papeles, tapetes arrancados, cortinas rasgadas y muebles repartidos por doquier, incluso destrozados. Un estropicio casi similar a cuando era el cuartel de la Orden del Fénix en quinto año. Harry caminó abriéndose paso entre las copas rotas y lámparas despedazadas. Ni siquiera sabía por dónde empezar a limpiar. Suspiró con desanimo. Ginny se acercó a él para tomarle la mano. El moreno le agradeció pero cuando decaía muchas veces prefería estar solo.

- De acuerdo…- habló Hermione rompiendo el silencio.- Si queremos averiguar la falta de algo, tendremos que ordenarlo todo.
- Empezaré por la cocina- dijo Luna recogiéndose las mangas hasta los codos- Así aprovecho de cocinar, ya es casi la hora de la cena.- Harry le agradeció advirtiendo que tenía hambre y no lo había notado hasta ese momento. No obstante, antes de que alguien se moviera de su lugar, la llegada de Kingsley Shacklebolt a la mansión Black por vía chimenea los hizo sobresaltarse. El propio Ministro de Magia llegó acompañado del Jefe de los Aurores, Gustav Lochrin. Al ver semejante desastre, ambos magos se quedaron con la boca abierta.
- ¿Qué ha sucedido, Harry?- preguntó Kingsley, alarmado. El ojiverde suspiró con amargura.
- Alguien entró a la mansión y provocó todo esto.- le informó. Lochrin miraba por los alrededores como si esperara que el responsable estuviera colgado en algún rincón del techo.
- Estoy segura que debe ser el mismo intruso en la Abadía- aventuró Hermione, sonando directa y determinada.- Kreacher dijo que había entrado a la mansión mimetizado y buscaba algo. Exactamente como lo vimos con Harry esta mañana.

Kingsley escuchó las palabras de Hermione tomando asiento en el enorme sofá sin importarle el desorden sobre él. Tenía una mirada perdida, incluso turbia de la angustia. Harry frunció el ceño y miró a sus amigos uno por uno buscando alguna idea del motivo de su reacción. Al parecer todo era más grave de lo que pensaba, tal vez no era un ladrón fortuito. Kingsley no sabía qué decir. La idea de que Icarus Prewett Black se estuviera acercando de tal manera le erizaba los cabellos de la nuca. Ese mago auto proclamado como un hechicero poderoso, sumido a su infinita arrogancia y vanidad, estaba ya entre ellos, justo lo que no deseaba que sucediera. Ahora, con las miradas de todos los jóvenes sobre él no le quedaba más que contar lo que sabía. Conociendo a Harry, se enfadaría muchísimo con él por no haberlo hecho antes.

- Iré por Andrómeda, reunámonos en La Madriguera en unos minutos- dijo al fin, poniéndose de pie.- Todos tienen que escuchar lo que tengo que decirles.




~~~




Castillo de Colchester
Essex, Inglaterra

Abril de 1646

El frío de esa noche presagiosa realzaba de la hierba mojada una película de niebla espesa y cerrada. Los grillos aserraban sus patas para cantarle a la noche mientras que el viento no se molestaba en hacer presencia alguna. En ese escenario premonitorio no podía respirarse nada más que sólo ansiedad y expectativa. Eso sentía Kenneth Black. Internado en los pasillos de ese castillo adaptado como prisión durante la Guerra Civil Inglesa, miraba la luz de la luna sobre el piso de piedra proyectado a través de los diversos ventanucos. Estaba mentalizado en recuperar un grabado valioso desde una de las fosas del inmueble aunque perdiera la vida en ello. Aquella información había sido escrita por uno de los miembros de su familia y sabía muy bien que profetizaba el despertar del poder mágico que corría por sus venas. Sí, Kenneth y su mujer, Cassandra Gamp, eran magos de sangre pura y defendían los derechos de las brujas ante el sádico Matthew Hopkins, el más conocido cazador en el Estado de Essex y Suffolk. Aquel muggle había terminado con la vida de varios de sus parientes en su pira infame. Cada vez que Kenneth recordaba sus actividades y pruebas idiotas como la prueba de las lágrimas- ya que se creía que las brujas no podían llorar sometiéndolas a terribles tormentos- el impacto de la impotencia le daba directo en el pecho. Llegaría el día en que los muggles lamentarían haber asesinado impunemente a cientos mujeres por sus valores mágicos indiscutidos. Por eso mismo, agradeció que su padre le confesara en su lecho de muerte que en el interior de ese castillo había grabado en piedra una profecía que se le reveló durante uno de sus extraños sueños. Ese hombre había sido uno de los nobles que cuidaban las celdas para evitar las fugas y le pareció seguro inmortalizar su sueño dentro de esa misma fortaleza, como guiado por fuerzas superiores a él. Al enterarse, Kenneth no dudó en rescatar el grabado a pesar de las advertencias de su moribundo padre. Con la testarudez típica del ser humano, el joven ignoró el peligro que podría acarrear anhelando dejar esa vital información como legado a generaciones futuras. La magia jamás moriría en su familia.

Arriesgándose completamente, abandonó su residencia en medio de la noche y allanó el castillo rumbo a la fosa que su padre le había descrito. Sin tomar en cuenta los lamentos de los prisioneros recluidos, el mago apuró sus pasos hasta las profundidades del edificio sorteando el ojo vigilante de los guardias en cada esquina. Debía ser cauteloso. Con pies de seda se deslizó entre las sombras como un gato hambriento. Vislumbró una escalera de piedra y bajó por ella sintiendo el aire cada vez más viciado y contenido. Había dado en el clavo, esa escalinata desembocaba en varias fosas alineadas cerca de un enorme muro de concreto. Supo instintivamente que en una de ellas debía estar su respuesta. Escogió la más ancha atando una cuerda a su cintura para luego amarrar el otro extremo a un pilar cercano. Bajó como un alpinista empujándose con las piernas hacia una oscuridad absoluta. Rebuscó en el interior de su capa negra afirmando su varita entre los dedos. “Lumos”, dijo a media voz, llenando de luz aquel agujero del demonio. Indagó con ojo crítico toda la pared a su alrededor sin hallar marca alguna. Maldijo por lo bajo, subiendo a la superficie nuevamente. Intentó lo mismo con las otras fosas hasta dar con la indicada. Sudoroso y cansado, vio ante él el escrito grabado por su padre y no entendió palabra alguna. Estaban escritas en un idioma que no supo identificar preguntándose desde cuándo su padre manejaba otro lenguaje. No pudo contestarse. Apurando su labor, no pudo más que calcar esos diseños en un pedazo de pergamino. Con la varita entre los dientes, Kenneth aplastó el papel contra el muro e hizo aparecer en su mano un trozo de cera roja. Envuelto en determinación, el mago pasó el elemento como brocha de un lado a otro viendo cómo se marcaba con claridad en el pergamino las agrietadas marcas grabadas debajo de él. Era una copia exacta una vez que hubo concluido. Enrolló el papiro calcado, lo guardó en su bolsillo interno y salió de la fosa sin mucha complicación. Revisó su trabajo con ojos ávidos sabiendo que le deparaba una tarea ardua al traducirlo. Sin embargo debía hacerlo. Su padre le había mencionado de dos poderes contrapuestos dentro de la familia y que se alzaría de ellos un hechicero sin límites. Sólo recordarlo se le hacía agua la boca. De pronto, una mano delgada se apoyó en su hombro haciéndolo brincar casi dos metros desde donde estaba. Apuntó hacia la amenaza sin vacilar. Los ojos negros de su mujer centellaban gracias a la luz de su varita y el súbito alivio lo desequilibró.

- ¡Cassandra! ¡Qué buen susto me has dado!- exclamó Kenneth tratando de no alzar mucho la voz debido al eco- ¿Qué estás haciendo aquí?
- Vine a buscarte… tengo un mal presentimiento, debemos salir de aquí.
- Sabes que he venido para recuperar lo que nos pertenece. - le dijo, enseñándole el trozo de papel pintado con cera. Luego la miró, preocupado- No debiste venir, es peligroso para ti.
- También lo es para ti. Hopkins está empecinado en descubrirte.
- Acabaré con él esta noche- determinó Kenneth, apretando sus puños de la ira. Cassandra desorbitó sus ojos del espanto. Matthew Hopkins era un tipo peligroso para los de su condición mágica. Tenía un gran número de adeptos a favor de sus actividades y no era fácil de engañar. Había puesto los ojos sobre ellos dos desde que quemó en la hoguera algunas primas de Kenneth.

Al intentar debatirle sus intenciones, su esposo no le dio oportunidad de hablar tomándola por el brazo. Subieron a la primera planta del castillo asegurándose de que no existiese alguna amenaza. La muchacha podía ver sin problemas el destello de ambición que gobernaba la mirada de Kenneth y lo desconoció por unos segundos. Kenneth había descubierto el escondite de aquel grabado misterioso y ella tuvo miedo de su relevancia. Ese papiro, al parecer, dictaba algo muy importante. Se detuvieron en una esquina para mirar con cuidado si algún guardia deambulaba por las cercanías. Por suerte, para esos muggles aquella noche no era más que una típica noche tranquila y rutinaria. No obstante, Cassandra estaba lejos de serenarse. Con su mirada atenta, buscaba la puerta por donde había hecho su ingreso para regresar hasta allá y montar su caballo negro que los esperaba en las afueras. Cuando encontró el camino de regreso obviando los susurros de los presos en los calabozos, escuchó alaridos de gente acercándose al castillo. Kenneth le apretó la mano con la suya transmitiéndole su infinito miedo a perderla. Corrieron hacia el final del angosto pasillo al tiempo que notaban que la muchedumbre iluminaba la noche con un sinfín de antorchas empuñadas. Kenneth abrió la puerta trasera sin medir el riesgo, encontrándose cara a cara con uno de los guardias de la prisión. El muggle, al ver que a los intrusos tan sorpresivamente, desenvainó su espada con furia atentando contra ellos. El mago no esperó a que dejara caer el acero y lo apuntó con la varita para petrificarlo como una perfecta estatua de piedra. Cassandra ahogó un grito.

- ¡No debiste hacer eso!- gimió - ¡Nos descubrirán!
- ¡Esa gente sabe que estamos aquí, por eso han venido… y no creo que quieran platicar con nosotros!- esa aclaración desesperada logró estremecer a la bruja hasta la última célula de su cuerpo. Debían escapar antes de que fuese demasiado tarde.
- ¡Ya los hemos encontrado! ¡Esos malditos brujos deben morir!- se oyó la voz de Hopkins por sobre la batahola de voces y risotadas a distancia.
- Ese infeliz… - susurró Kenneth con tal odio y desprecio que pareció una blasfemia lanzada a pleno pulmón. Cassandra no distinguía esos ojos en el rostro de su esposo. Tenían la profundidad de dos pozos espantosos, vacíos y sin una pizca de amor en ellos.- Escúchame…- agregó de manera intrigante- Debes irte de aquí, no debiste seguirme.
- ¿De qué hablas? Nos iremos juntos…
- No, no… yo tengo una deuda qué saldar- la bruja no podía creer lo que estaba escuchando. Con todas sus fuerzas se colgó de su cuello iracundamente sin intenciones de soltarlo. Kenneth se liberó de su abrazo para aferrarla por los hombros.- Quiero que montes lo más rápido que puedas y te lleves el pergamino contigo.
- ¿Pero cómo escaparás tú?
- Me Apareceré cerca de casa- Cassandra desorbitó sus ojos del espanto. Ni ella ni él tenían la licencia requerida para efectuar tal peligrosa acción mágica. No sabían si tenían la capacidad para llevar a cabo una Aparición sin sufrir una despartición de alguna parte de su cuerpo. Ya habían visto accidentes como ése en muchos magos antes. Sin embargo, Kenneth estaba decidido. Sin perder más tiempo y haciendo caso omiso del llanto de su esposa, la llevó en vilo hasta el caballo ensillado forzándola a montar de un empujón.- ¡Cuida ese pergamino con tu vida! ¡Es el futuro del poder en nuestra familia!
- ¡Kenneth!- el aludido la miró con los labios apretados- ¡Estoy esperando un hijo tuyo!- esa declaración tensó cada línea en su expresión. Suspiró viendo cómo la algarabía corría hacia ellos al descubrirlos detrás del castillo. Eso apresuró la despedida.
- Entonces, cuida de nuestro bebé, traduce el mensaje y transmíteselo. ¡Ahora, vete!- tras esa orden, palmoteó al caballo para que éste relinchara enfurecido y plantara carrera hacia los árboles.

Invadido de agallas, el joven Black giró sobre sus talones para lanzar un hechizo a esos insurrectos sedientos de sangre mágica. No obstante, una daga atravesó su hombro, limpiamente. Su varita resbaló de sus dedos sintiendo cómo el ardor del hierro rompía sus tejidos. “Estúpidos muggles y sus armas”, bramó Kenneth entre dientes. Matthew Hopkins lideraba el grupo pateando al mago en las costillas al tenerlo enfrente. Lo que menos tenía en mente era hacer preguntas. Otros de sus adeptos, iluminaron la entrada utilizada viendo que sobre el piso un guardia yacía petrificado. Todos ahogaron un suspiro impresionado agitando sus antorchas con rabia. Kenneth, arrodillado en la hierba húmeda, creía que su brazo pesaba una tonelada. La sangre brotaba fuera de él a gruesos chorros. Intentó llamar a su varita con un oportuno “Accio” pero Hopkins fue mucho más rápido pisando la vara partiéndola por la mitad. Chispas tristes saltaron de ella quedando invalidada como un trozo de madera cualquiera. Todos los presentes comenzaron a reír mientras que dos de los más fornidos, cogieron al mago por la ropa para incorporarlo violentamente.

- Estás condenado a morir quemado por ser un asqueroso brujo, Black.
- Eres un insignificante muggle, Hopkins- el cazador lanzó una carcajada llena de malicia al oírlo.
- No sé lo que eso significa, pero si es lo contrario a ti… te lo agradezco.
- ¡No moriré en tu hoguera, no lo haré!- aseguró Kenneth, apretando su herida con la otra mano. Hopkins alzó sus cejas mostrándose intrigado.
- ¿Y qué es lo que harás? He visto que los de tu clase no pueden hacer magia sin ese palo de porquería- junto con decir eso, levantó los dos fragmentos de varita para ilustrar mejor sus palabras. El mago lo miró con asco.
- Algunos de nosotros pueden hacerlo- replicó tratando de liberarse. El golpe propinado por uno de los insurrectos en medio de su estómago lo dejó sin aliento. Con el espanto gobernando su mente poco a poco, Kenneth cerró sus ojos intentando en vano concentrarse. A lo lejos, Cassandra cabalgaba y al mirar por sobre su hombro se detuvo unos segundos para ver con horror cómo el cuerpo de su marido se desmembraba horriblemente en dos. Sólo su torso quedó en primer plano generando el grito perplejo de todos y su llanto explosivo ante la certeza que su Aparición había fracasado. Ciega por las lágrimas, continuó su camino hacia el sendero penumbroso…



La sensación del recuerdo quedó picando la piel de Icarus Prewett Black. Ver con sus propios ojos cómo el cuerpo de uno de sus antepasados se desmembraba en dos mitades, fue tan impresionante que casi se cae de rodillas en la alfombra. Tuvo que respirar profundo para evitar las arcadas que le nacieron desde el fondo del estómago. Después de escapar de un nuevo intento de arresto por parte de Kingsley Shacklebolt, el mago se Apareció en el único lugar seguro que se le vino a la mente: la casa de su abuela Melania. Las noticias que habían llegado a su conocimiento sólo le produjeron un mayor rencor hacia los muggles y un desprecio inesperado hacia la comunidad mágica. A su parecer, los primeros eran unas criaturas insignificantes que lo darían todo por ser magos o brujas mientras que por otro lado, estaban los pobres diablos de su raza que se vanagloriaban ante la muerte de ese inepto de Tom Riddle, alias Lord Voldemort. Icarus sintió un rechazo tal que deseó haberlo tenido enfrente para demostrarle que él era superior en todos los aspectos. Enterarse de la muerte de su prima Bellatrix lo había golpeado fuerte y buscó la forma experimentar algún consuelo. Ver a su abuela, quien ya estaba tan anciana que apenas podía caminar, le tranquilizó un poco el espíritu. Tras el fallecimiento de su abuelo Arcturus, ella se dejó vencer perdiéndose del radar del Ministerio de Magia absolutamente, al igual como lo hizo su nieto. La caída de muchos en la familia los tenía debilitados, el respeto y la honorabilidad del apellido estaba por el suelo debido a la entrega de ese mago tenebroso que sólo los utilizó como herramientas reemplazables. Qué rabia sentía la mujer al pensar en ello. Debido a todo eso, Melania optó por entregar a Icarus una información que había cuidado por muchos años bajo las órdenes de sus propios abuelos. La familia Black poseía un secreto tan radical que de ser develado en el pasado, hubiera ocasionado una guerra de poderes entre los que anhelaban las Reliquias de la Muerte y los pertenecientes al seno familiar más importante de Londres.

- ¿Nunca te atreviste a encontrar este pergamino, abuela?- le preguntó Icarus luego de extraer su rostro del Pensadero. La anciana negó con la cabeza con cierta vergüenza. El hombre se acercó a ella hasta sentarse a los pies de la cama en donde estaba postrada.
- Tu abuelo y yo sólo fuimos encomendados a guardar el recuerdo de Kenneth y Cassandra.- dijo en voz baja y trabajosa- Lo único que sé es que ese manuscrito revela que en nuestra familia hay un poder mágico tan poderoso que al obtenerlo ningún otro mago podría vencerlo.
- ¿Y qué hay de la Varita de Saúco?
- Esa varita tiene sus desventajas. Hablo de un poder real, eterno, nada de herramientas, sólo magia desde tus propias manos.- el rostro de Icarus se ensombreció de ambición y codicia. Recordar el sacrificio hecho por Kenneth Black para obtener esa información, el de decirle a Cassandra que divulgara el mensaje, sólo aumentó más su deseo por conocer toda la historia.
- Tendré que visitar ese castillo y hacer una copia de la escritura- dijo de manera determinante.- Me equivoqué pensando que estaba en la Abadía de Westminster y de paso me topé con unos odiosos Aurores.
- Imposible… esa parte del Castillo en Essex fue destruida hace muchos años.- Icarus se quedó pensativo unos minutos, evocando cada parte de ese recuerdo recién visitado. Suspiró antes de hablar.
- Ante la caída de Riddle, nuestra familia quedó por el suelo- comentó con rabia- Debemos recuperar nuestro honor, nuestra fuerza. Hemos tenido muchos traidores: Andrómeda, Sirius, Regulus… ya es hora de mostrar de lo que somos capaces.
- ¿Encontraste algo en la casa de Walburga?- se refirió Melania a la mansión de Grimmauld Place, no tenía idea de que su nieto Sirius se la había dejado como herencia a Harry Potter. Icarus negó con la cabeza.
- No, pero regresaré.







Arthur y Molly estaban cenando cuando de la chimenea comenzaron a filtrarse llamas verdosas que permitieron el ingreso de un grupo de visitantes en medio de la sala. El matrimonio se puso de pie para recibirlos y saludarlos afectuosamente. Como siempre, la señora Weasley tardó un poco más en soltar a Harry de su estrecho abrazo reclamándole lo delgado que estaba. Arthur estrechó la mano de Kingsley Shacklebolt notando que en su ceño no se presagiaba nada más que problemas. Aprendió a conocerlo muy bien luchando a su lado en los tiempos de Voldemort. El ministro los saludó cortésmente advirtiéndoles que debía entablar con ellos una conversación seria. Los invitó a todos a tomar asiento en los sofás mientras él caminaba de un lado para otro como si persiguiera las palabras que deseaba decir. Andrómeda lo miraba impaciente con Teddy durmiendo en sus brazos. Por otra parte, Hermione tomó ubicación entre Harry y Ron y miró al moreno de soslayo. Ambos sabían que la plática desembocaría en el intruso de la Abadía.

- ¿Qué pasa, Kingsley?- empezó el señor Weasley- ¿Hay problemas en el Ministerio?
- Hace años que las autoridades mágicas le siguen los pasos a un hombre que puede resultar un gran riesgo para la comunidad, incluyendo a los muggles.- Hermione se removió en su lugar y Harry quiso tomarle la mano para calmarla pero no se atrevió. El ministro continuó- Este hombre no es un desconocido, bueno, lo es para ustedes las nuevas generaciones- con ello indicó a Harry y sus amigos- pero para nosotros, no. Hace unos meses fui en su captura a la ciudad de Florencia en Italia. Se resistió como era de esperarse rechazando mi oferta de reintegrarlo a la comunidad mágica. Este tipo es ambicioso y muy, muy poderoso. Desde que lo abandonó todo para vivir entre los muggles, se especializó en escribir libros de ocultismo, muy populares entre las personas impresionables. Presenta espectáculos de magia en diversos teatros del mundo y se ha ganado la admiración de muchos. Todo esto molestó al Ministerio de Magia debido a la falta grave de realizar magia ilegalmente. Él jamás se adhirió a las reglas.
- ¿Fue un seguidor de Voldemort?- preguntó Harry.
- No, pero eso no quiere decir que no apoyara su convicción.
- ¿Quién es? ¿Cómo se llama?- intervino Hermione representado la duda de todos bajo ese techo. Kingsley miró alternativamente a Molly y a Andrómeda.
- Icarus Prewett Black- ambas mujeres fruncieron sus ceños al mismo tiempo. Hacía mucho tiempo que no escuchaban ese nombre llegando a pensar incluso que había muerto. Harry y sus amigos se miraron entre sí sin saber de quién se trataba.
- ¿Icarus? Pero… ¿Cómo es posible?- dijo Andrómeda sin dar crédito a lo que escuchaba. A juzgar por el tono de su voz, no eran buenas noticias. Harry hizo una rápida memoria del Árbol Genealógico de los Black sin encontrar ese hombre por ninguna parte. Le exigió respuestas a Kingsley debido a la mirada preocupante que le lanzaba a su ahijado en los brazos de su abuela.
- Icarus es primo de Molly y Andrómeda, Harry- informó el ministro tomando asiento por fin frente a ellos- Él estuvo en la Abadía de Westminster, y es muy probable que él haya entrado a la mansión de Grimmauld Place.- el moreno no terminaba de entender ni de hacer conexión alguna. Miró a Hermione buscando respuestas, siempre que se sentía confundido recurría a ella pero la castaña se veía tan absorta como él, tratando de agilizar su mente para buscar ese nombre entre todo lo leído en su vida. Ginny apretó un poco su mano para recordarle que estaba a su lado.
- Es hijo de mi tío Ignatius Prewett- corroboró Molly Weasley obteniendo el asentimiento tanto de Kingsley como de Andrómeda.
- ¿Cuál es la gravedad del asunto?- quiso saber Ron al ver sus caras serias- Entró a la mansión y buscaba algo para robar. Es sólo un ladrón que hay que encerrar en Azkaban, ¿no?
- ¿Escuchaste todo lo que he dicho?- respondió el mago, hastiado- No se trata de un mago común y corriente, Icarus es poderoso y si encuentra lo que busca… es posible que debamos temerle más que al mismo Voldemort.- luego de decir aquello, todos dentro de La Madriguera tragaron saliva trabajosamente. ¿Nuevos tiempos oscuros?, Harry no supo qué decir, sólo tenía una pregunta que hacer pero le aterraba pronunciarla. Shacklebolt volvió a tomar la palabra- Existe una profecía en la familia Black y una maldición que desconocemos.
- ¿Una profecía?- repitió Harry mirando a Andrómeda, quien sólo negó con la cabeza demostrando también su ignorancia sobre el tema.
- Profecía que involucra a dos personas muy diferentes pero iguales en cuánto a poderes- luego de lo dicho, Kingsley miró significativamente al ojiverde.- Fue mi error haber esperado tanto tiempo en decirles todo esto… Teddy corre peligro.- justo lo que temía Harry, por esa razón lo observaba de forma tan extraña. Posó sus ojos sobre el niño y un hielo se apoderó de su espalda.
- ¿Por qué?- preguntó Hermione ya que el moreno parecía haberse quedado mudo.
- Porque la profecía habla de Icarus Prewett Black y Teddy Remus Lupin.

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"As soon as he stood up he wanted to leave: He did not think he could stand another moment there. He put his arm around Hermione’s shoulders, and she put hers around his waist, and they turned in silence and walked away through the snow..." (Chapter 16 - HP7)
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor Florencia_PotterH/HR » Jue Oct 20, 2011 7:43 pm

¡Andro!
¡Actualizaste y por fin puedo comentar a tiempo!
Pero que capitulazo, me ha encantado y me ha dejado con la mandíbula desencajada, ese Icarus si que traera
problemas y ya quiero saber que dice esa misteriosa profecía, pero lo que no me agradó es que el pequeño Teddy
también estará involucrado y seguramente ese Icarus querrá hacerle mal.
Es como si la historia se repitiera, primero Harry y ahora su ahijado, lo bueno es que tendrá a su padrino para
cuidarlo y a su Tía Hermione, presiento que ese niño le tiene más afecto a Hermione que a la pobre Ginny,
ya me gustaría ver como se desenvuelve ese pequeños con los adultos y a quien le tiene más cariño.

Ginny sinceramente me da algo de lástima, debe ser terrible ser la segunda siempre. Porque ya vimos que a la primera
que siempre mira Harry, aunque sea inconcientemente, es Hermione. Y se sintió molesto con una reacción de Ronald,
lo que es una buena señal. ¡Ah! Apareció Luna, es uno de mis personajes preferidos, quiere ver como se desenvuelve
en la historia.

Bueno Andro no esta demás decir que muero por saber como sigue esto, hasta el momento tiene todos los
ingredientes que atrapan a un lector. ¡Felicitaciones nuevamente y es un gusto tenerte por estos lados otra vez!
Haces felices a tus lectoras.


Saludos y un abrazo.

Flor (;
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor kitin » Jue Oct 20, 2011 8:36 pm

Me encanta el contenido y el drama q le stas dando andro sta muy bueno sigue actualizando q aki stareeee çç



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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor 'Mione Granger » Vie Oct 21, 2011 12:21 am

Reportándome!

Merlín, compañera. Sabes bien que este capítulo me puso los pelos de punta. Y, si no lo sabes, te lo digo ahora. Me puso los pelos de punta.
Quizá se deba a que comparto la mala espina que siente Hermione, pero se intensifica cada vez que la castaña lo nombra... Y hablando de Hermione. que sepas que como sigas escribiéndola enamorada de Ron, le arrancaré las mariposas del estómago con un sacacorchos! ¬¬ Eso SI me pone los pelos de punta! Honestly...
Y sin comentarios Ginny ¬¬ Cotilla de las narices, por qué no te metes en tus asuntos y dejas a los Aurores hacer su labor? Aparte de que quiera coserle los labios para que no hable, de buena gana se los estirpaba para que no pudiera acercarlos a los de cierto ojiverde atontado.
Sí, lo sé. Estoy en plan sangriento hoy. Qué se le va a hacer... Supongo que el releer esa escena en San Mungo me volvió psico all over again. Porque ya la otra vez quise entrar allí motosierra en mano para hacer una masacre. Weasleys... back off!
Diablos, no suelo ser tan ARGH y lo sabes, pero por alguna razón... No sé... Los Ginger hoy corren danger.
Espero que pronto sigas con la historia Mandy, porque te aseguro que AHORA sí que necesito la continuación. Ya sabes xDDDDDDDD.
Estoy ansiosa ya.
Un beso, querida y cuidate mucho, sí?
A.P.H.H. // ~ Emma Watson ~ // Fan incondicional de ^^Andromeda^^




Gracias, May Watson, por esa hermosa imagen || Links de historias no publicadas en la Web:
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor megafanHP » Vie Oct 21, 2011 2:08 am

wioooooo :o :o :o :o :o
que manera...de meternos a la historia.....la busqueda de la profecia....esta bastante emocionante...
si hasta estaba..del lado de los Black...no cabe duda...de que los muggles...somos..tambien bien caaaaa..nojps... :twisted: :twisted: :twisted: :twisted:
por otro lado..apoyo...totalmente a Mione:
Y hablando de Hermione. que sepas que como sigas escribiéndola enamorada de Ron, le arrancaré las mariposas del estómago con un sacacorchos! ¬¬ Eso SI me pone los pelos de punta! Honestly...

no nos abligues a sacar nuestro la sanguinario... :twisted: :twisted: :twisted: :twisted:
en cuanto..a la pelirroja...no me preocupa....Harry..solo tiene ojos...para una mujer...y esa es Hermione..
ademas... empieza a molestarle...la idea...de reconciliacion....no esta de mas decir,,,que Harrry no sera..el unico....enojado,,,,,si eso sucediera..... :evil: :evil: :evil: :evil: :evil:
y a Teddy...le va a tocar bailar con la mas...fea...pero...tendra a su querido...padrino..y su tia..Hermione...que lucharan con unnas yy dientes...para protegerlo.... :-P :-P :-P :-P :-P
que bien...ya aparecio...uno de mis personajes..favoritos...Luna.... :-P :-P :-P :-P

saludos....y espero...ansiosa..el prox..cap....que el fic..esta muy bueno :-P :-P :-P
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor akny » Vie Oct 21, 2011 2:13 pm

wow!! muy impactante!! mucho!!
pero antes de seguir he de decir algo... yo... este.... la verdad es que..,.. tengo que aceptar que....

noloodie!!esmashastaloentendiymediojustifique!!! ok ya lo dije mi alma estara en paz!! jaja pero es que es un BLACK!!y si lo se es malo jaja pero yo soy una Slytherin nata! de conrazon y hasta el tuetano!! y no solo eso!! sino que sera la proxima LA QUE NO DEBE SER NOMBRADA Y GOBERNARE AL MUNDO!! asi que.. ha eso si, si se mete con HARRY Y HERMIONE LO MATO!! LO MATO Y SIN PIEDAD ALGUNA!! porbre Teddy!! es un baby!!

jaja creo que odio mas a la Ginevra esa!! jkasdfjklsdfjkldfjkldfjklsfd :evil: :evil: :evil:


jaja me encanto la historia!! y aunque se que sufrire leyendo sobre ese hombre.... se que mi lado HarMione quedara muy satisfecho!!

Saludos dsde Mexico

]
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Re: "La Profecía Black" H/Hr

Notapor Nanny PGranger » Vie Oct 21, 2011 9:49 pm

hola andro

que bueno que vienes con una gran historia sobre nuestra pareja favorita :D
y creeeme cuando te digo que esta historia va a seer grande ;)

woow solo me queda decirte que estos sos capitulos me han dejado con la boca aabierta :o
este icarus me intriga por su forma de pensar :? y ahora el pobre tedy involucrado en una profecia
ya me imagino como se sentira harry cuando procese lo que le acaban de decir, se enojara como todo Potter pero lo peor es saber que luchaste para tener un mundo mejor y resulta que una persona inocente es involucrado antes de nacer en una profecia :roll: pobre Harry :cry:

pero bueno en parejas no pense que Ginny fuera novia de Harry :evil: yo creia a Harry solterito para que leugo se de cuenta del amor de Hermione 8) pero bueno no se le pueden pedir peras al olmo :roll:

bueno espèro otro gan capitulo que muero de ansias para saber que dice la profecia
PD: no sabia que los black estaban por todo el mundo :?: pues cuantos hijos tuvieron los tatarabuelos black :| ehh se nota que hace tiempo no veian television 8) :lol: jejeje
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