Bueno, antes de que pasemos al capítulo, quiero agradecerle a todos los que me han leído, además de disculparme de nuevo, por haber tardado tanto en publicar este capítulo. Este nuevo capítulo, tiene ciertas cosas, que hubiese preferido ponerlas más adelante y en otras circunstancias. Más como no se me ocurría otra forma de avanzar, decido incluirlo en este capítulo, corriendo el riesgo, de que no les guste. Si es así, no sean tímidos en poner lo que piensan. Hasta les animaría a que pongan insultos, se los juro, si no fuese porque eso debe estar prohibido por las Normas del Foro. En caso contrario, sírvanse a insultarme

Espero que disfruten este capítulo…
---------------------------------------------------------------------
Capítulo Veintitres. Los Fantasma del Pasado.Eran ya el mediodía del 1ero de Enero, y desde hacía tiempo los rayos del sol se filtraban persistentemente en la habitación 105, del Hotel Wizard Castle de Londres, donde una hermosa castaña, llamada Hermione Granger luchaba contra esos molestosos rayos solares, que la acaban de despertar. Por fin, y ya muy molesta, se incorporo de la cama, busco su varita, y bloqueo cualquier posible rayo, no solo con las cortinas, sino también con un hechizo de Oscuridad, que bloqueaba efectivamente los rayos.
Ya satisfecha con su trabajo, se acostó otra vez en la cama, al lado de su amado, Frank Connor. Ese hombre que tanto amaba y deseaba. Ese hombre que se había colado tan profundamente en su corazón, y que ahora la castaña tanto necesitaba, tanto como el oxigeno, para poder vivir. Ese hombre que le había regalado una noche tan hermosa y tan apasionada. Esa increíble noche de Fin de Año, sus cuerpos acalorados y desnudos, se habían unido en uno solo y habían generado tanto placer y pasión, que la palabra que catalogaba esa Velada que pasaron juntos, no se le podía ocurrir a Hermione, pues “Perfecta”, le parecía una palabra demasiado simple, corta y poco significativa para ella.
¡Qué maravilloso se sentía estar enamorada! Si dijo así mismo Hermione, al darse cuenta de lo bien que se sentía esa maravillosa sensación de estar feliz y satisfecha. Era maravilloso despertarse al lado del hombre que amas, al que te habías entregado con toda tu alma y cuerpo. Y era ella maravilloso verlo dormir.
Ambos estaban arropados nada más con la cálida sábana blanca, en donde debajo de ella, hicieron el amor desde el fin del otro año, hasta muy entrada la mañana del 1er día de Enero del Año Nuevo.
Y en ese 1er día del año, se encontraba Hermione totalmente desnuda, acariciando los negros cabellos de su novio, quien, después que la castaña volviese a acostarse, la había atrapado deliciosamente entre sus fuertes brazos y había reposado su rostro entre los pechos de la castaña. Lo que le formo a esta, una tierna sonrisa en los labios, mientras lo miraba dormir. Hermione pudo evitar darle un tierno beso en su frente.
La pareja solo los cubría esa sábana blanca, que por solo haber estado presente esa noche, ya se había vuelto especial para la castaña. Cosa que hizo enrojecer a la inglesa, pensado que ella ya estaba exagerando con el sentimentalismo.
Pero aparte de esa sábana blanca, ella vestía solo la camisa de Frank, la cual apenas podían cubrir sus firmes y redondos senos, pues los botones de la camisa gris, en medio de la lujuria, habían sido arrancados por Hermione. Y cubría sus hermosos senos muy escasamente, lo que en medio de las risas, sonrojos y falsas protestas de la castaña, Frank se deleitaba a en observar. Y en acariciar…
Sus senos se escapaban muy a menudo de la camisa gris, y saltaban a la vista del pelinegro, que no podía hacer otra cosa, que llenarles de caricias y besos, que hacían suspirar a Hermione. Su pecho y su firme abdomen, no se cubrían con la camisa, pero si parte de sus posaderas y la pelvis.
Más Frank no llevaba nada, pues después de tan ardiente noche con su castaña, se había quedado profundamente dormido, y estaba totalmente desnudo, como había estado, mientras le hacía el amor a Hermione.
Y horas después, cuando la británica se hubiese despertado por culpa de los rayos solares, y estuviese concentrada pensando en esa palabra para describir, bueno… esa perfecta noche, él seguía durmiendo a su lado, con sus brazos atrapando a su amada castaña.
Y mientras Hermione rememoraba, con una sonrisa tonta en sus labios, los mejores o los más banales momentos de esa noche, Frank a su lado, se revolvía a veces en sus sueños. La castaña, ladeo un poco su cara, para poder verlo dormir, cosa que había hecho por bastante tiempo, pues parecía verlo intranquilo, así que llevo su mano a su espalda desnuda y cálida, para acariciarlo.
Así fue que sus dedos volvieran a sentir esas laceraciones y esa herida en su espalda y la que era igual en su pecho. Cosa que la hicieron preguntarse otra vez, en como Frank había conseguido todas esas heridas ¿África? ¿En esa horrible prisión? ¿O muchos años antes?
La castaña se daba perfectamente cuenta, de que había muchas cosas importantes, probablemente terribles, de la historia de Frank, que ella todavía ignoraba. Además de las muchas cosas que tenia este que explicar sobre los extraños acontecimientos que hace poco habían sucedido, lastimosamente a la par de esta hermosa relación.
Un amor que había florecido en tan extrañas circunstancias. Más para Hermione, estos detalles no hacían que su relación con Frank fuese menos hermosa y profunda. Ni mucho menos que no valiera la pena pelear por él. Lo amaba. No sabía lo que pasaba, ni lo que sucedería, pero lo amaba. Solo sabía que lo amaba.
Más sobre las respuestas a todas estas preguntas que tenía Hermione en su mente. Como la de la herida, como la del porqué de mantener en secreto la relación, ella se había visto obligada a callarlas. Pues ante la simple mención de todo esto, hacían ensombrecer el rostro de Frank, además del fuerte remordimiento que notaba Hermione en él. Pues ella lo sabía y no se equivocaba. Había adivinado que sea lo que fuese que pasara y había pasado, no provocaba en Frank más que preocupación y remordimiento, y la castaña sospechaba que el no poder contarle a ella lo que sucedía, le dolía a su novio.
Es por esas simples razones, por amarlo tanto, por no lastimarlo, es que la castaña callaba todas sus preguntas, que en otro momento o con otra persona, la ojimiel no habría descansado hasta saberlo todo. Así era ella. Una sabelotodo insufrible, le habían dicho una vez. Y pare serlo, requería saberlo todo, porque así, era que ella encontraba siempre las soluciones. Así la castaña podría ayudarlo.
Una última razón por la cual Hermione no quería presionarlo ahora, es porque se veía tan lindo, tan pacífico, tan cálido, dormido así, desnudo y a su lado.
Hermione decidió dejarlo dormir algo más, pues había sido una noche ardiente y apasionada para ambos, y con la última vez que lo hicieron, habían caído extenuados. Así que la castaña se decidió por levantarse, y darse un baño caliente primero, dormir algo más, antes de buscar algo para el desayuno. “Quien sabe- se dijo la castaña, con una sonrisa picara en sus labios- a lo mejor me alcanza en el jacuzzi”.
Hermione no lo podía creer, ya que después de las cosas que había vivido, después de todo lo que habían hecho hace tan poco, aun quería que despertara, pues su cuerpo todavía estaba hambriento por Frank, y este pensamiento la hacía sonreír y enrojecer hasta más no poder, pues el hecho de pensar en un Baño Caliente, la hacía pensar que nada sería más ardiente, que sentir el atractivo cuerpo de Frank bañado por el agua caliente y la espuma. Así que rogo por todos los cielos, que la regadera hiciera el suficiente ruido como para despertarlo, sin parecer sospechosa de necesitarlo tanto.
Flash Back
Habían caído exhaustos sobre la cama, totalmente desnudos y muy sudados, ya después de haber hecho el amor, ya unas 3 veces más, desde la 1era vez que emprendieron esa maravillosa Odisea. Tanto Hermione como Frank, miraban al techo sonriendo y respirando agitadamente, con las manos entrelazadas, y preguntándose si tendrían todavía fuerzas para hacerlo una vez más.
-Dios...Dios...- trataba de decir Hermione, con voz ahogada. Su rostro estaba totalmente enrojecido. No por la vergüenza, sino por el cansancio que se produce después de haber llegado del clímax- Eso... Eso ha...Eso fue...
-Increíble- termino de decir Frank respirando entrecortadamente. Hermione asintió agradecida y aliviada por la ayuda- Esta... esta... fue la mejor... la mejor... fiesta de Fin de Año, de todas.
Hermione rio, y rodo sobre la cama, para acostarse sobre el pecho desnudo de su pelinegro, con una radiante sonrisa en sus labios.
-¿Y yo tuve algo que ver con eso?- pregunto haciéndose la tonta, pero cambiando su sonrisa, a una picara. Frank se tomo unos segundos para responder, haciendo como si analizara.
-Humm… amor… tú eres… la única responsable de eso -finalizo, acortando la distancia entre ellos, para darle un corto beso.
Repentinamente, Hermione rodo sobre él, y se acomodo sobre su pelvis, sentándose sobre él, de una manera muy sensual e inclino su espalda, para que ella pudiera verlo de frente, estando sus rostros muy cerca del otro. Hermione se le quedo mirando muy fijamente, y ambos se quedaron embelesados, perdidos en el color de los ojos del otro. La castaña acariciaba además, el rostro de su novio, cosa que Frank había hecho que se dará cuenta, de que le encantaba que ella le hiciera eso.
El pelinegro, perdido en los ojos ambarinos de Hermione, acariciaba además la mejilla de su novia delicadamente con su mano, retirando a veces los mechones castaños que invadían el rostro de la Hermione, y los ponía detrás de la oreja.
-¿Sabes qué cosa me produce un gran alivio, al recordar tu pasado?- pregunto la inglesa, después de varios minutos de mutuo silencio, en el que ambos se acariciaban con la mirada.
-¿El hecho de que no tenga una horrible cicatriz en la cara?- sugirió con una sonrisa burlona.
-Eso es una cosa bastante buena- dijo ella riendo, pero cuando continuo, se puso más seria- Pero no es esa. Es las veces que has estado tan cerca de no estar aquí a mi lado.
-Sé lo que se siente – le dijo Frank, incorporándose un poco, apoyando se en los codos, para ponerse más cerca de ella.
-¿Lo sabes? ¿En verdad sabes cómo es eso?
-No eres la única que ha tenido miles de oportunidades para perder al que amas. Sé muy bien lo muy cerca que he tenido de perderte, sobre todo en esa Guerra con Voldemort. Y eso me aterra tanto como te aterra perderme.
-Te amo – fue lo único que pudo decir Hermione, quien por estar dividida entre el terror de perderlo y lo emocionada por sus palabras, se le había formado un nudo en la garganta y habían hecho que unas lagrimas rebeldes amenazaban con escaparse- y yo…yo nunca quisiera perderte. Nunca. No podría…
-Lo sé… Lo sé- le aseguro Frank, abrazándola y aferrándose a ella, como si se aferrara a la vida. Pero esto no es muy alejado de la realidad, o algún tipo de exageración. Pues desde hacía muchos meses, Hermione se había convertido en la única razón de existir para este hombre. Pasó una mano de la cabeza de ella, y le dio unos cortos, pero tiernos besos en su mejilla, mientras cerca del odio le susurraba con voz suave y tierna- tranquila amor, tranquila.
Por otro lado, la castaña, se dio cuenta, de que Frank no había hecho lo más lógico que alguien haría, asegurarle que nunca nada le pasaría. Que estarían juntos por siempre y cosas así.
Más Frank se separo un poco de ella, para poder besar su frente, para después, de beso en beso, fue bajando hasta encontrarse con esos labios que adoraba, los cuales respondieron con deseo automáticamente después de ser besados, originando que se fundieron por varios minutos en un beso apasionado y tan necesitado.
Ella pasa sus brazos por atrás de su nuca, y sus dedos se concentraron en jugar con los lisos cabellos negros de Frank, al tiempo que todos los pensamientos de Hermione, todos sus razonamientos, todos sus miedos y dudas, se fueron directamente al demonio.
-Y Herms… ¿Sabes algo?- le pregunto Frank, después de separase de su amada castaña. Ella solo sonrió y negó con la cabeza, en señal de que continuara- Yo también te amo. Te amo con todo lo que tengo.
-Has sido maravilloso, Frank- le dijo Hermione, con un tono serio, acariciando su mejilla con su dedo índice. Pero el ojigris noto que la castaña tenía un tono repentinamente triste- Esta noche… ha sido increíble.
-¿Pero?
-No hay pero tonto. Ha sido maravillosa- le aseguro Hermione, con una sonrisa y maldiciendo por dentro, lo muy bien que parecía que la conocía.
-¿Pero?- repitió él con una de sus sonrisas divertidas, que hacían paralizar el corazón de la castaña.
-Pero te amo tonto.
-¿Pero?- repitió.
-Pero estoy loca por ti.
-¿Pero?
-¡Es una tontería Frank! ¡De seguro pensaras que soy una tonta o una loca!
-Claro que estás loca- le dijo con una sonrisa traviesa, que hizo que el corazón de su amada saltara desbocado- estás loca por mí ¿no? Ahora dime.
- Es que nunca más tendremos una primera vez. Nunca más nos desearemos tanto.
-¿Por qué lo crees?
-Es que… ha sido tan maravilloso, tanto que a veces pienso que no podía haber ocurrido. Y eso hace pensar de que no volveremos a tener una noche tan maravillosa ¿Lo ves? ¡Soy una tonta!
-Puede ser, aunque…- y Frank río- puede ser también que me estés subestimando, amor.
Eso hizo enrojecer a Hermione, y sentirse más como una tonta, pues por no explicarse bien, le parecía que acababa de decir una tontería, y lo menos que quería, era hacerlo sentir mal, después de todo lo bien, todo lo grandioso, que la había hecho sentir Frank.
-Sabes que no quise decir eso, has sido maravilloso conmigo ¡Deja de verlos!- exclamo divertida, al notar como Frank miraba sus senos, que se habían escapado de la camisa gris, y saltaban a la vista de nuevo, para deleite de el ojigris.
Más este no respondió, pues puso sus dedos, como si fuesen 2 patas en el abdomen de la castaña, he hizo como si caminara sobre el abdomen. Los hizo subir hasta el pecho de Hermione, que miraba todo esto con una sonrisa radiante, entre divertida y deseosa por más.
Y al momento, en que las 2 “Dedos-Patas”, llegaron al nivel de los hermosos pechos de la castaña, estos se desviaron a la izquierda, y súbitamente, esa mano se apropio de el busto izquierdo de Hermione y lo masajeaba con suavidad por unos segundos, antes de que repentinamente Frank acostara a su novia sobre la cama, quien se le escapo un leve gritito de emoción, al tiempo en que su novio se ponía sobre ella y llenaba de besos cada centímetro del vientre de la inglesa.
Y nuestra castaña, bueno, pues ella solo se dedicaba a disfrutar de todas esas deliciosas caricias que recibía, las cuales la hacían soltar gemidos de placer, mientras trataba de recordar que Frank también merecía algunas caricias también. Así que en un débil esfuerzo para corresponderle, Hermione movía sus manos por la bien torneada espalda de este, revolvía sus cabellos negros, y trataba de darle algunos besos en el rostro, cuando podía.
Pero llego un momento en que tuvo la imperiosa e irresistible necesidad de llevar sus manos a su cabeza, y revolver sus castaños cabellos, clara señal, de que esas caricias provocaban sensaciones en Hermione, que la enloquecían de placer. Pronto ella no pudo hacer más que gemir y disfrutar esos momentos. Más Frank súbitamente, se detuvo.
-Pe-pero- balbuceo Hermione, que respiraba agitadamente y su corazón palpitaba desbocadamente, lo que la hacía que la castaña temblara de la emoción, más Frank simplemente la miraba con unos ojos llenos de ternura- por-porque te-te detienes.
- ¿Sabes que hace que no me preocupe por esas cosas que dijiste?
-Dime- le pidió Hermione, deseosa porque dijera lo que tenía que decir, y la llevara después para ese otro mundo de placer, donde solo había cavidad para los 2.
-Porque te tengo por el resto de mi vida- le dijo antes de besarla. Hermione sonrió radiante y enrojecida. Sobraba decir, que le encantaba que Frank le dijera cosas tan tiernas- Que tendremos miles de noches como estas- y le dio otro beso, solo que Hermione correspondió con más deseo.
Sus lenguas y sus labios se enfrascaron en una cruenta y desesperada lucha, mientras ambos rodaban por la cama, haciendo que Frank ahora se recostara lentamente en la cama y la castaña se sentara otra vez sobre su cadera. Hermione tuvo que inclinar hacia adelante su espalda, pues por ningún motivo podía despegarse de los labios de este. Quería quedarse saboreando los labios de su novio hasta que llegara el Fin del Mundo.
- Y podremos… y… y…- trato de decir Frank, pero por alguna razón, ya su razón estaba desconectada, lo que hacía que pensar, hablar o hacer cualquier cosa desapasionada, fuese ahora tarea muy dura.
-No puedo creer lo increíblemente lindo y tierno que eres- dijo Hermione cortando el beso. Ella puso delicadamente sus suaves manos, para poder acercar su rostro, y mirando fieramente a un Frank totalmente hechizado, le dijo- pero por amor a Dios, ya cállate y bésame.
Frank, obedientemente, se apropio de sus labios, y rodaron, por la cama, antes de hacer el amor por 5ta vez en esa maravillosa noche. Hermione no estaba segura, pues la lujuria y los besos desesperados, le hacían muy difícil pensar y prestarle atención al mundo exterior, pero la castaña podría jurar que entre los incontables besos apasionados, Frank le había contestado, con un muy ahogado y entrecortado “Si Madam”
Fin del Flash BackHermione se daba un baño caliente sentada en el jacuzzi, sumergida en sus recuerdos, con una sonrisa tonta en sus labios y con su mirada un poco perdida, rememorando los momentos que más le habían gustado. Varias veces se le habían salido un par de suspiros, mientras no podía creer lo maravilloso que se sentía estar enamorada.
Si es cierto que después de tan larga y apasionada actividad amorosa, su cuerpo se sentía un poco cansado. Pero el baño caliente ya estaba removiendo los rastros de ese cansancio, y ya sentía que las ganas de más aumentaban. Deseando que cierta persona entrara por esa puerta.
Más el baño paso, dejando a la castaña un tanto extrañada y un poco decepcionada de que Frank no se le hubiera unido en la tina, pero no lo culpaba, ya que el “pobre” había visto mucha acción. Demasiada acción, hace tan solo unas pocas horas, así que Hermione pensó que era ya mejor irse a dormir y así recuperar fuerzas, para cuando su novio volviese de la tierra de los sueños.
Se le ocurrió de pronto a la castaña, mientras se ponía un poco de ropa, en el baño, que le diría a Frank, que no se había bañado todavía, y si quería acompañarla a ella a un baño caliente. Muy caliente.
Y mientras Hermione se sonrojaba, por sus ocurrencias, ella salió del baño apresuradamente, tirando la toalla que cubría su desnudes, pues quería estar lo más pronto posible, acostada en la cama con Frank Connor.
Pero apenas estuvo fuera de ese baño, ella se encontraría con una imagen que nunca en su vida esperaría. Se le cayó el alma al suelo, cuando vio a Frank, su Frank, dormido boca arriba. Y estaba pálido, muy pálido, y sudado, mientras se revolvía en sueños oscuros. Ella corrió hasta él, para poder agarrar sus manos, y ahogo un grito de terror. Estaba ardiendo en fiebre.
-Frank ¡Francis!- le llamo, sacudiéndolo un poco, más este parecía no poder salir de sus oscuros sueños. Lanzo un débil quejido, que helo el corazón de Hermione. Fue en ese momento que se percato que algo muy malo le sucedía, ¿Pero qué?
-Mi amor. Mi amor, ¿Qué te sucede?- decía ella asustada, pero por parte de él, no había reacción alguna- Despierta…
Puso su mano en la frente, sorprendiéndose aun más del calor que emitía esta. Cerró sus ojos y recito algunas palabras que había aprendido hace muchos años. Hechizo, encantamientos, contramaldiciones… Magia muy poderosa que algunas veces le sirvió para ayudar a amigos y a jóvenes Aurores heridos en la lucha contra la Oscuridad.
No sabía que esperaría, pues no sabía que se enfrentaba, y la Oscuridad actúa y responde de muchas diferentes maneras, pero de seguro no estaba preparada para que lo que le pasaría.
A medida que recitaba sus palabras, el calor del cuerpo de su novio aumentaba, haciendo que su mano doliera más y más, pero por alguna razón la castaña no podía retirarla de la frente de Frank. Este se quejo, dormido aun más, y de forma repentina, unas terribles imágenes de muerte y destrucción entraron en la mente de Hermione.
Por su mente pasaban imágenes de pueblos enteros arrasados por el fuego. Centenares de personas arrasadas por la muerte. Una mujer cuyo rostro no podía ver, pero de cabello color castaño, siendo golpeada por la muerte en color Verde. Gritos y muerte, mientras un hombre veía todo esto sin poder hacer nada.
Aterrada, salió expulsada con violencia del sueño y la castaña casi cae de la cama. Las terribles imágenes claramente la habían afectado, pero no era eso lo que la había aterrado. Y tampoco la había aterrado que su vida peligrara. Ni que hubiese presenciado el peor de las pesadillas de Frank y su máximo terror. Estaba aterrada porque algo terrible le estaba pasando a su novio. Pues sea lo que sea, no era una simple enfermedad de muggles.
No sabía qué hacer. No sabía que le pasaba. No sabía nada. Nada ¿Qué haría? ¿Llevárselo al San Mungo otra vez? Pero eso sería muy sospechoso, pues se supone que ella no debería estar con él en esa habitación. Pero rápidamente, se recordó, que a ella no le importaba tanto el mantener la relación en secreto, como le importaba a Frank. Lo que a Hermione más le importaba, era Frank. Y por él, la castaña haría lo que fuera. Lo que después la hizo sentirse confundida, porque no mantener el secreto, haría que Frank se sintiera intranquilo y preocupado.
Hermione hace ya tiempo se había convencido de que había algo en la relación que ellos tenían, que ponía en peligro la vida de ambos, pues las muchas veces que él secreto estuvo en peligro, había visto a Frank muy preocupado.
Y solo eso podía significar una cosa. Que a pesar de que la castaña no sabía las causas, era evidente que la vida de ambos estaba en peligro.
No saber… eso era un cosa que sorprende de Hermione Granger, pues ella no es de las personas que toleran no ser informadas de lo que pasa, ni ignorar de los peligros que puedan correr. Sobre todo, porque ella es la que solía encontrar siempre las soluciones a los problemas. Y la forma que tenía la castaña para lograr hacerlo, era indagar hasta el fondo de lo que sea que estuviese pasando.
Más la mente de Hermione se centro otra vez en el problema de ahora, pues Frank seguía viéndose muy mal, y sea lo que sea que pasara, no iba a remediar lo que le estaba sucediendo a su novio.
-Frank, Frank, despierta mi amor. Dime que te sucede- repetía ella, cada vez desesperándose más. Asustándose por como esa terrible fiebre había calentado su cuerpo. Asustándose de que pudiera…- Por favor, dime que te sucede amor.
Esa tan repentina fiebre de él, no parecía poca cosa, y el calor que emitía su cuerpo, era en verdad aterrorizante. Así que la castaña volvió a concentrarse en lo que debía hacer. Y recordó aquella persona, que no solo podía confiar, sino que también podría tener alguna idea sobre lo que podría estar pasándole a su novio.
En ese mismo momento, Frank tembló y se movió inquieto por esos oscuros sueños, murmurando palabras en una voz demasiado baja para que pudieran ser comprensibles. Hermione no tuvo más dudas. Agarro su varita y convoco un Patronus en forma de Halcón.
El Halcón surco la habitación antes de salir a todo vuelo por la venta, dejando a una Hermione muy sorprendió y confundida, pues ella recordaba que su Patronus siempre había sido en forma de Nutria, no de Halcón. Este estaba resultando ser un día de extraños sucesos.
Más desecho esas cosas, que no tenía importancia mientras su novio estuviese agonizando. Así que busco un pañuelo húmedo, y se lo coloco encima de la frente de Frank, para así poder bajar un poco su fiebre.
Así se quedo la ojimiel, humedeciendo el rostro de su novio, haciendo lo que podía por bajar esa peligrosa fiebre, mientras esperaba la llegada de John Broke.
Otra cosa que hizo, fue que con algunos movimientos de su varita, le coloco un poco de ropa, pues este se encontraba desnudo, y ella también se puso una ropa más apropiada, antes de la llegada de John, quien no tardo más de 10 minutos, desde que Hermione le enviara su Patronus en esa extraña forma de Halcón plateado, hasta que el escocés toco la puerta de la habitación.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Qué crees que le pase?- le pregunto Hermione, una vez que le explico lo que le estaba pasando a Frank, que en ese momento, estaba siendo revisado por John. El dio un suspiro, y una expresión triste se apodero de su rostro.
-Fue una maldición muy poderosa lo que lo golpeo, Hermione. Y a pesar de que no lo mato, él en verdad nunca podrá curar del todo. Ya le han sucedido estas recaídas a veces.
-¿Por qué crees que le pasen?
-Supongo porque que él vivió contigo uno de los momentos más especiales de su vida, y la maldición podría haber notado eso, y quiso tratar de ver si podía arruinarle su existencia. Como ya tantas veces lo ha intentado.
-Pero…pero- no podía expresar sus sentimientos, pero culpa era la que más ganaba.
-Oh. Él estará bien, Hermione, él es muy fuerte, y bueno, en otras circunstancias, todo lo que hicieron en esa increíble noche, no le afectaría en nada, pero esa herida- dijo señalando la herida en el pecho, pero callo, y dio un suspiro- esa herida cambia mucho las cosas.
-¿Qué…? ¿Qué fue lo que le paso?
-¿No te lo ha dicho?- pregunto John, lo que hizo que Hermione negara con la cabeza con abatimiento, y después se sentara en la cama, mirando a la ventana, con lágrimas en sus ojos, sintiéndose mucho peor.
-Frank me oculta tantas cosas- respondió Hermione, y se echo a llorar con desconsuelo- y lo peor, es que se que él no hizo nada malo, ¿Seré yo? Yo lo amo y solo quiero ayudarlo ¿O es que hago todo mal?
-No, no- le dijo John, pasando un brazo por su hombro- No has hecho nada malo. Ni él. Pero… es difícil para él decirte todas esas cosas que necesitas saber, porque… Él se preocupa por ti, y no quiere que te preocupes.
-¡Pero yo puedo ayudarlo!- exclamo Hermione furiosa repentinamente- ¡No soy estúpida, ni una inútil! Si hay algo que…
-Lo sé, lo sé. Se lo he dicho mil veces, que es hora de sincerarse contigo, pero eso no lo hace más fácil. Pero debes ser paciente, Hermione, por favor debes ser paciente. Y rogar también que la indecisión de Frank no empeore las cosas.
-¿Pero que es todo esto? ¿Fui yo la que hizo algo malo? ¿Fue él?- pregunto Hermione muy confundida, y nerviosa, pues sentía que se acercaban respuestas. No creía que todas, pero si por fin vendrían algunas.
John suspiro, y movió las manos con nerviosismo y ansiedad. El se levanto de la cama, y camino hasta la ventana, corrió un poco las cortinas, para poder ver la noche por la ventana.
-Los 2 tienen que ver- dijo después de una pausa- Y…y yo también. Son errores. Errores que él cometió en el pasado. Errores que todos hemos cometimos. Se… se han juntado. Todo se ha juntado.
-John… por favor, tienes que decírmelo- le pidió Hermione desesperada, agarrando su mano. La castaña tenía miedo, miedo por lo que pudiera estar sucediéndole al hombre que más amaba. El la miro, y por 1era vez desde que lo conoció, vio en sus ojos la duda, la angustia y miedo. Un terrible conflicto en sí mismo, en el cual no podía ver ninguna solución.
-No… no puedo- dijo alejándose de ella, y negando con la cabeza- Yo no puedo. Se lo prometí. Y diablos, sé que es un error no decirte nada. Pero él me hizo jurarlo, y no lo voy a… no puedo…
-No lo estas traicionando- le aseguro Hermione muy seria, y se sentó otra vez en su cama, al lado de Frank, mientras lo escuchaba delirar en voz casi inaudible. Se lo quedo observando, su frente sudada, la expresión intranquila de su rostro, y sus delirios.
Aun a pesar de todo, pensaba ella, su rostro no perdía ese encanto que la había enamorado.
-Debes hacerlo hablar- le dijo John a sus espaldas- yo he fallado en convencerlo, pero si hay alguien que puede hacer que hable, tiene que ser tu, Hermione.
-Ya lo he intentado John- le dijo Hermione con fiereza, sin apartar la vista de su novio- y el resultado no ha sido mejor que el tuyo.
-Eso es porque no lo has intentado de verdad.
-¡Claro que lo he hecho!- exclamo ella, indignada, más sabiendo que…
-No, no lo has hecho- dijo sonriendo con tristeza- Lo amas demasiado para forzarlo a hablar, pero debes hacerlo. Presiónalo. Sea cruel y mala con él si es necesario. Si tienes que partirle en pedazos el corazón, has de hacerlo.
Y mientras escuchaba todo eso, Hermione sintió que era a ella la que se le rompía el corazón en pedazos, porque solo pensar en el hecho de hacerle daño a él. A su Frank. No podía con esa idea. Casualidad que en ese mismo momento, Frank hablo con una voz suave y clara.
-Paul… Paul… tengo mucho frio… Todo se siente tan… frio… Alasdair… Alasdair… Lo siento… Lo siento tanto…
Frank tembló con esto último y no dijo nada más. Hermione no se había dado cuenta, que había entrelazado su mano con la suya, y que apretaba con fuerza su mano. No se dio cuenta tampoco, que este gesto, hizo que Frank se relajara, y que pareciera dormir otra vez. Pero John si se dio cuenta, y eso lo hizo sonreír, enternecido, pues sabía lo mucho que esa pobre alma necesitaba a esa maravillosa castaña.
-Frank, nunca volvió del todo de Leavenworth- le dijo John, pensativo- parte de él, parte de su alma, se quedo atrapada en esa prisión.
-Y… ¿Cómo era antes?- pregunto Hermione, con la voz ahogada por el llanto que intentaba callar.
Para John, había mucho de la personalidad Frank que él podía recordar, pero decidió que había cosas que por el momento Hermione podía escuchar, y otras más que probablemente nunca.
-Antes era algo más alegre, y reía con más facilidad- dijo el rubio cuando se decidió- Ahora, es mucho más silencioso, y pensativo. En el campamento, cuando nos quedamos toda la noche hablando, o cantando, el poco interviene. Se queda largo tiempo en silencio, muy pensativo. Tú te diste cuenta ¿no?
Y Hermione lo miro a los ojos, y recordó la actitud de Frank en la casa de Neville, su actitud de siempre. Siempre supo que era cerrado. Fue una de las cosas que le habían dado ese halo de misterio que en cierta forma a ella la habían cautivado.
-Antes no era así, no con nosotros al menos- continuo John- El tenía un espíritu y una energía inquebrantable, nada parecía…
-Y todavía lo tiene- le corrigió la castaña con severidad, sin apartar la vista de Frank.
-Sí, es verdad- y se quedo un rato, en silencio, mientras miraba la pareja- cuando está contigo sobre todo. Nunca antes lo había visto tan embobado y radiante. Nunca tan feliz.
Eso hizo que la castaña volteara para verlo, y se encontró con los ojos azules de el escocés, que le sonrió burlonamente, lo que hizo que Hermione se ruborizara ligeramente y le devolviera una sonrisa, la cual la castaña pensaba que nunca antes se la había dado, además que nunca antes ese hombre le había sonreído a ella.
-¿Quién?...- trato de preguntar Hermione, con la voz ahogada todavía- Esos nombres que Frank menciono ¿A quienes estaba llamando?
-Ah…- John empalideció y trato de hablar, pero no pudo. Un dolor y un recuerdo muy fuerte le hicieron ahogarse con sus palabras, pero se recupero como pudo- Fantasmas de su Pasado, podría decirse.
-¿Ellos están…?
-¿Muertos?- continuo John dando un suspiro- Si. Lo están.
-¿Los conocías?- pregunto Hermione, mirándolo con unas lagrimas rebeldes en sus ojos color ambarinos.
-¿A Paul? No, no lo conocí- le dijo el mago y se quedo un rato en silencio. Lo que hizo que Hermione se sintiera un poco decepcionada, pues estaba convenciéndose de que este tampoco sería el día en que alguien le dijera un carajo de lo que estaba pasando. Se sorprendió un poco al darse cuenta de que con menos que eso se conformaba. Algo, solo quería que le dijeran algo.
Más para la sorpresa de la castaña John continuo:
- Paul Rusesabagina, era su nombre. El era un Padre, que habían hecho prisionero en Leavenworth muchos años antes que Frank. Fue allí donde lo conoció. Le curó esa herida y le salvo su vida. Fueron compañeros de celda y su único amigo…allí. Paul murió cuando intentaban ambos escapar. Eso es lo único que Frank me ha contado sobre él. No le gusta hablar de Paul, supongo por el remordimiento de haber escapado y el sacerdote no. Y Alasdair…Alasdair… era mi hermano mayor.
La mano libre, no la que tenía Hermione entrelazada con la de Frank, se la llevo hasta la boca, horrorizada.
-John, lo lamento tanto. Yo… yo no lo sabía. Lo siento mucho.
-Está bien. Es la vida que escogimos, supongo. Estaba con nosotros en el Africa Corp, solo que a diferencia de mi- y dijo esto apenado- él se quedo con Frank hasta el final. Lo mataron el mismo día en que Frank fue hecho prisionero.
Hermione se sentía mal. Sabía que cosas horribles le habían pasado a ese hombre que tanto amaba. Pero escuchar más y más cosas, y verlo así como estaba, después de la maravillosa noche que había pasado, la estaba matando. Ella no podía creer que le estaba pasando esto. No después de lo que había vivido con Frank.
-Odio que esto le haya pasado a Frank. Odio que la vida solo le haya traído… le haya traído- y sus palabras se ahogaron, y no pudo decir más, pues el llanto pudo más que sus fuerzas. Se cubrió el rostro con las manos, y en vano trato de controlarse, lo que hizo que John instintivamente, se acercara a ella y la abrazara.
-No… no solo la vida le ha traído dolor, Hermione. La vida le trajo a ti. A ti. Y la vida te trajo a Frank. Y eso. Eso Hermione, es lo único que importa. Porque mientras tú estés a su lado, Frank podrá sobrellevar sus Fantasmas. Y mientras este él a tu lado. Tú misma podrás sobrellevar tus fantasmas propios. Porque eso es lo único que importa, y nada más. Lucha por eso. No te puedo decir contra que o como, solo te digo, que luches. Lucha por mantener esto -le dijo señalando a Frank- lucha por él, porque trataran de arrebatártelo fuerzas más oscuras, terribles y poderosas que un montón de secretarias celosas o Hipotecas por pagar.
Ella lo miro a los ojos azules, y se ruborizo al recordar, lo que ahora le parecía, el estúpido incidente con Carol. Se enjuago las lágrimas con su manga, y dio un suspiro. Y sin apartar la mirada del ese amado rostro, fue serenándose rápidamente.
-Gracias- le dijo por fin, un poco incrédula del hombre a quien se las daba- eres un gran amigo, ¿Lo sabes?
-Oh basta. No soy bueno para estas tonterías. El sentimentaloide es Frank, no yo- dijo ahora, un poco ruborizado.
-Hace un tiempo, hubiese jurado que ninguno de los 2 tenía nada dentro. Pero si eres bueno John, si lo eres. Más de lo que tu…
-Bah…- le interrumpió este indignado. La castaña, casi recuperando un poco el ánimo, casi con una sonrisa divertida en sus labios, se había dado cuenta que no debía llegar a los extremos con John Broke.
-¿Y qué vamos a hacer con él?- pregunto por fin Hermione, recordando, a pesar de todo lo que ella sentía, su amado, seguía con una fiebre muy alta, y esas horribles pesadillas- ¿Lo llevamos a San Mungo?
-O no, eso sería correr riesgos innecesarios, hemm… dadas las circunstancias- opino John, cosa que hizo ruborizar a la castaña, e hizo que bajara la vista. El escocés rió por la bajo, antes de continuar- no te preocupes más Hermione, el estará bien.
-¿Cómo lo sabes?- pregunto ella perpleja- ¿Ya le ha sucedido antes?
-Sí, si la verdad, y eso no tardara mucho en pasar. Y sobre lo que podemos hacer- respondió, mientras sacaba de uno de los bolsillos de su abrigo, una pequeña petaca, forrada de una tela de color verde. Hermione no pudo ver el contenido de esa petaca, pero supuso que era alguna clase de pócima, la cual John y se la hizo beber a su viejo amigo. El efecto fue instantáneo, pues Frank pareció quedarse más tranquilo, además que la fiebre empezó a bajar gradualmente, hasta que 1 hora después de que John se hubiese ido, Hermione noto que esta había desaparecido.
-¿Qué le has dado?- pregunto la castaña mientras veía a su novio, como le hacía beber del contenido de esa petaca.
-Es un analgésico, bastante bueno de hecho, además, hace que la maldición deje de hacer, lo que sea que le está produciendo. Aparentemente, cuando nota que Frank está muy feliz, o agotado, o si se encuentra en estrés o cosas así, su cuerpo se debilita un poco, lo que hace que la maldición que lo golpeo, vuelva a entrar en acción, en cierta forma. El cuerpo de Frank detecta esto, y hay una especie de lucha, entre la maldición y los propios poderes innatos de Frank, lo que hace que se produzca todo esto. (*Nota Autor*)
-El estará bien, ya se le pasara pronto- le aseguro John, mientras le entregaba a la castaña esa petaca verde.
-¿Cómo se llama esto?
- Diablos si lo sé. Es una fórmula que le dio el Padre Paul, cuando le salvo la vida en Leavenworth. Sé que lo líquido, es porque tiene mucho Ron. Los demás ingredientes, son unas raras plantas, que solo crecen en las selvas de Uganda. Mi hijo Theodore, va hasta allá cada mes en secreto, para ir a buscarlas. Supuestamente pone a dormir la maldición cuando se activa.
-¿Frank se toma esta pócima todos los días?- pregunto la castaña, señalando la petaca.
-No, no. Eso lo mataría. Solo se las toma cuando la maldición actúa otra vez. No te preocupes más, Hermione. Ya se le pasara esto, más rápido de lo que creerías. Ahora, es mejor que me vaya.
Hermione no dijo nada, pero se le veía que las palabras de John no lograban tranquilizarla. Y sumado al agotamiento que tenía, después de todas las cosas maravillosas que había sentido y las cosas tristes que estaba viviendo, se veía que necesitaría a alguien que le diera consuelo.
El problema es que el único que podía quitarle todas sus pesadillas, todos sus miedos, todas sus preocupaciones. El único que podía sacarle una sonrisa, con solo una caricia, o unas palabras, estaba ardiendo en fiebre en esa cama. John se disponía a irse, pero volteo y vio el sufrimiento de la castaña, y supo lo mucho que necesitaba a Frank.
- Descansa Hermione, él estará bien. Además, estando contigo, tiene todo lo que él pueda necesitar. Y Hermione…- le llamo al tiempo que abría la puerta.
-¿Si?- respondió ella, ya sin voltear, pues no podía ni quería apartar su vista en su novio.
-Bonito Halcón- le dijo este, y sin más, se retiro de la habitación, dejando a Hermione sorprendida.
Supuso que él también se había percatado de ese cambio, más no pudo darle muchas vueltas a ese curioso asunto, ya que el cansancio estaba haciéndole mucho efecto.
Más la castaña no tenía intenciones de dormir, después de que se fuera John Broke. Y se quedo observando por un par de horas más a su amado Frank, que seguía con esa alta fiebre. Y durante todo este tiempo ella acaricia con su mirada a ese hombre del que se había enamorado con locura, y hacia lo que podía con un paño húmedo, para bajar la fiebre.
Más para gran alivio de ella, su mejoro fue progresivo, y casi 2 hora después, cuando ya el cansancio estaba haciendo mella en sus fuerza, la fiebre y los sueños intranquilos de Frank habían desaparecido, por lo cual, decidió que ya podía dormirse.
No puedo describir la gran alegría que sintió, que cuándo apenas se metió a la cama con su amado, este la atrapo de nuevo entre sus brazos, y compuso una sonrisa tan hermosa, que casi hace llorar de alegría, a Hermione Granger...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Bueno este capítulo lo finalice mientras escuchaba “Little Lion Man” de Mumford and Sons. Una banda muy talentosa, que no creo que muchos conozcan ¡Hay mejores cosas que el Bieder ese!

Espero en verdad que les haya gustado este capítulo. Si no, ya saben que pueden hacer.
Espero en verdad leer sus opiniones.
El próximo capítulo, esta crudo todavía, claro. Pero, ya he avanzado bastante, y no creo que me lleve mucho tiempo, comparado con el otro capítulo. Puede que en un Mes, si la indecisión, no me retrasa. Los que deseen que les avise sobre cuando actualizare, solo tienen que pedirlo.
Muchas gracias, en verdad, muchas gracias los que no me han abandonado. Los que lo han hecho, yo sé que me lo merecía. No tengo más nada que decir, que…
Un caluroso saludo, desde Maracaibo, Venezuela…