"El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Kadira17 » Mié Mar 09, 2011 6:29 pm

Barto!!! Por favor!!! Te lo suplico!!! ¿¿¿¡¡¡Para cuando el proximo capitulo!!!??? :evil: :evil: :evil:
En serio, perdona q te hable asi, pero es q llebas casi un año sin escribir y estoy muy triste por eso :( :cry: :cry:
Creo q hablo por TODAS en q se te extrañan MUCHO tu caps!!!
A q si chicas??? :D :D :D

En finnn... Barto... Se te extraña mucho!!! :cry: :cry: :cry:
Por favor, regresa!!! 8) 8) 8)
Besos
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Sab Mar 26, 2011 5:56 pm

Hola a mis queridos lectores... Si es que alguien todavía tienen esperanzas conmigo.
He decido por dar la cara, como el hombrecito que se supone que debería ser :lol: :lol: :lol:
Pero, no les vengo con malas noticas, al contrario, me complace en anunciarles, que estoy terminando por fin el Capítulo Veintiuno, de esta Historia, el cual intentare publicar el sabado de la semana que viene, o sino, un par de días despues, si veo que es necesario.
Lo se, he tardado mucho y los he dejado abandonado. Lo lamento en verdad, y es muy poco lo que puedo hacer para enmendarles mi descaro.
Mis queridos lectores, en verdad lo siento, me apena mucho que hayan tenido que esperar tanto tiempo para poder leer otro capítulo, pero en verdad, estaba en blanco, pero bueno, dentro de poco voy a publicar un nuevo capítulo, y espero en verdad que les guste.

Para hablar un poco del proximo capítulo, en verdad, no tenia pensado adelantar lo que viene en el capítulo, pero como en verdad, no tenia mas ideas, me vi obligado en adelantar la escena que vendra en este nuevo capítulo. Espero que les guste, porque la verdad, a pesar de que no es mala la trama, no me siento muy atraído a que suceda en este capítulo, pues le corta el romance un poco, aunque la escena tambien es tierna. Sobre todo, Pero bueno, Uds juzgaran y me diran, si fue acertado o no.
Se que no merezco ni ser leído, y mucho menos que me dejen comentarios, pero se que Uds se buenas persona y tendran piedad de mi :mrgreen:
Otra cosa que se me olvida, si desean leer el proximo capítulo, para poder entenderlo mejor, sería bueno, que se fueran al Capitulo Decimoquinto, llamado "¿Just a Dream? Just a Nightmare." Es bueno que lo repasen, pues hay algunas cosas que deben recordar, las cuales es logico que se les haya olvidado. Sobre todo la pesadilla de Frank y su conversación con John Broke, al final de capítulo.

Mi sinceros agradecimientos por leerme y no abandonarme y con afecto...
La Gerencia... perdon... Barto23... 8)
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor *gisselle* » Dom Mar 27, 2011 12:46 am

Joven
que bueno
que da señales
de vida
y por mi parte espero el capitulo
un beso



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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Dom Abr 03, 2011 4:07 pm

IMPORTANTE!!!
Mañana Lunes publico, lo prometo. Disculpenme, se que dije que lo publicaria este sabado, pero se me ha hecho imposible!
Pero publicare este lunes, en la tarde.

Hermi_James , muchas gracias por tu comentario! Muy viejo por cierto :lol: Santo cielos, he sido muy negligente con esta historia.
Todavía le estoy quitando el polvo, las telarañas y las enredaderas! Me alegro mucho que te haya gustado el capitulo 22, espero que no te haya parecido muy...
pornografico :lol:

Kadira12 Lo siento! Lo siento! Se que les defraude y que no merezco tener lectores, pero es que no me ha sido facil salir de esta mala racha.
Pero al menor ya el capítulo viene. Te lo prometo! Espero que te guste :-P

*gisselle* Muchas gracias por tus palabras. Es una alegria poder contar contigo, y con varios lectores que no me han abandonado! Muchas gracias a todas!

Quería tambien aprovechar (para que este post no parezca tan de relleno) y repetir un aporte que había hecho ya hace varios meses.
Espero que les agrade :-P

Este es el rostro de John Broke, agente del DSM y viejo amigo de Frank Connor.


Como me imagino a Hermione Granger. Yo se, es un poco rubia, pero es que ♥ =D


Hermione, en la Cena de Gala del Ministerio ¿Se acuerdan? En los capítulos 6, 7 y 8.



Muchas gracias a los que todavía me siguen! En verdad se los agradezco!
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger. ¡CAP 23!

Notapor Barto23 » Lun Abr 04, 2011 6:47 pm

Bueno, antes de que pasemos al capítulo, quiero agradecerle a todos los que me han leído, además de disculparme de nuevo, por haber tardado tanto en publicar este capítulo. Este nuevo capítulo, tiene ciertas cosas, que hubiese preferido ponerlas más adelante y en otras circunstancias. Más como no se me ocurría otra forma de avanzar, decido incluirlo en este capítulo, corriendo el riesgo, de que no les guste. Si es así, no sean tímidos en poner lo que piensan. Hasta les animaría a que pongan insultos, se los juro, si no fuese porque eso debe estar prohibido por las Normas del Foro. En caso contrario, sírvanse a insultarme :mrgreen: Espero que disfruten este capítulo…
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Capítulo Veintitres. Los Fantasma del Pasado.


Eran ya el mediodía del 1ero de Enero, y desde hacía tiempo los rayos del sol se filtraban persistentemente en la habitación 105, del Hotel Wizard Castle de Londres, donde una hermosa castaña, llamada Hermione Granger luchaba contra esos molestosos rayos solares, que la acaban de despertar. Por fin, y ya muy molesta, se incorporo de la cama, busco su varita, y bloqueo cualquier posible rayo, no solo con las cortinas, sino también con un hechizo de Oscuridad, que bloqueaba efectivamente los rayos.

Ya satisfecha con su trabajo, se acostó otra vez en la cama, al lado de su amado, Frank Connor. Ese hombre que tanto amaba y deseaba. Ese hombre que se había colado tan profundamente en su corazón, y que ahora la castaña tanto necesitaba, tanto como el oxigeno, para poder vivir. Ese hombre que le había regalado una noche tan hermosa y tan apasionada. Esa increíble noche de Fin de Año, sus cuerpos acalorados y desnudos, se habían unido en uno solo y habían generado tanto placer y pasión, que la palabra que catalogaba esa Velada que pasaron juntos, no se le podía ocurrir a Hermione, pues “Perfecta”, le parecía una palabra demasiado simple, corta y poco significativa para ella.

¡Qué maravilloso se sentía estar enamorada! Si dijo así mismo Hermione, al darse cuenta de lo bien que se sentía esa maravillosa sensación de estar feliz y satisfecha. Era maravilloso despertarse al lado del hombre que amas, al que te habías entregado con toda tu alma y cuerpo. Y era ella maravilloso verlo dormir.

Ambos estaban arropados nada más con la cálida sábana blanca, en donde debajo de ella, hicieron el amor desde el fin del otro año, hasta muy entrada la mañana del 1er día de Enero del Año Nuevo.

Y en ese 1er día del año, se encontraba Hermione totalmente desnuda, acariciando los negros cabellos de su novio, quien, después que la castaña volviese a acostarse, la había atrapado deliciosamente entre sus fuertes brazos y había reposado su rostro entre los pechos de la castaña. Lo que le formo a esta, una tierna sonrisa en los labios, mientras lo miraba dormir. Hermione pudo evitar darle un tierno beso en su frente.

La pareja solo los cubría esa sábana blanca, que por solo haber estado presente esa noche, ya se había vuelto especial para la castaña. Cosa que hizo enrojecer a la inglesa, pensado que ella ya estaba exagerando con el sentimentalismo.

Pero aparte de esa sábana blanca, ella vestía solo la camisa de Frank, la cual apenas podían cubrir sus firmes y redondos senos, pues los botones de la camisa gris, en medio de la lujuria, habían sido arrancados por Hermione. Y cubría sus hermosos senos muy escasamente, lo que en medio de las risas, sonrojos y falsas protestas de la castaña, Frank se deleitaba a en observar. Y en acariciar…

Sus senos se escapaban muy a menudo de la camisa gris, y saltaban a la vista del pelinegro, que no podía hacer otra cosa, que llenarles de caricias y besos, que hacían suspirar a Hermione. Su pecho y su firme abdomen, no se cubrían con la camisa, pero si parte de sus posaderas y la pelvis.

Más Frank no llevaba nada, pues después de tan ardiente noche con su castaña, se había quedado profundamente dormido, y estaba totalmente desnudo, como había estado, mientras le hacía el amor a Hermione.

Y horas después, cuando la británica se hubiese despertado por culpa de los rayos solares, y estuviese concentrada pensando en esa palabra para describir, bueno… esa perfecta noche, él seguía durmiendo a su lado, con sus brazos atrapando a su amada castaña.

Y mientras Hermione rememoraba, con una sonrisa tonta en sus labios, los mejores o los más banales momentos de esa noche, Frank a su lado, se revolvía a veces en sus sueños. La castaña, ladeo un poco su cara, para poder verlo dormir, cosa que había hecho por bastante tiempo, pues parecía verlo intranquilo, así que llevo su mano a su espalda desnuda y cálida, para acariciarlo.

Así fue que sus dedos volvieran a sentir esas laceraciones y esa herida en su espalda y la que era igual en su pecho. Cosa que la hicieron preguntarse otra vez, en como Frank había conseguido todas esas heridas ¿África? ¿En esa horrible prisión? ¿O muchos años antes?

La castaña se daba perfectamente cuenta, de que había muchas cosas importantes, probablemente terribles, de la historia de Frank, que ella todavía ignoraba. Además de las muchas cosas que tenia este que explicar sobre los extraños acontecimientos que hace poco habían sucedido, lastimosamente a la par de esta hermosa relación.

Un amor que había florecido en tan extrañas circunstancias. Más para Hermione, estos detalles no hacían que su relación con Frank fuese menos hermosa y profunda. Ni mucho menos que no valiera la pena pelear por él. Lo amaba. No sabía lo que pasaba, ni lo que sucedería, pero lo amaba. Solo sabía que lo amaba.

Más sobre las respuestas a todas estas preguntas que tenía Hermione en su mente. Como la de la herida, como la del porqué de mantener en secreto la relación, ella se había visto obligada a callarlas. Pues ante la simple mención de todo esto, hacían ensombrecer el rostro de Frank, además del fuerte remordimiento que notaba Hermione en él. Pues ella lo sabía y no se equivocaba. Había adivinado que sea lo que fuese que pasara y había pasado, no provocaba en Frank más que preocupación y remordimiento, y la castaña sospechaba que el no poder contarle a ella lo que sucedía, le dolía a su novio.

Es por esas simples razones, por amarlo tanto, por no lastimarlo, es que la castaña callaba todas sus preguntas, que en otro momento o con otra persona, la ojimiel no habría descansado hasta saberlo todo. Así era ella. Una sabelotodo insufrible, le habían dicho una vez. Y pare serlo, requería saberlo todo, porque así, era que ella encontraba siempre las soluciones. Así la castaña podría ayudarlo.


Una última razón por la cual Hermione no quería presionarlo ahora, es porque se veía tan lindo, tan pacífico, tan cálido, dormido así, desnudo y a su lado.

Hermione decidió dejarlo dormir algo más, pues había sido una noche ardiente y apasionada para ambos, y con la última vez que lo hicieron, habían caído extenuados. Así que la castaña se decidió por levantarse, y darse un baño caliente primero, dormir algo más, antes de buscar algo para el desayuno. “Quien sabe- se dijo la castaña, con una sonrisa picara en sus labios- a lo mejor me alcanza en el jacuzzi”.

Hermione no lo podía creer, ya que después de las cosas que había vivido, después de todo lo que habían hecho hace tan poco, aun quería que despertara, pues su cuerpo todavía estaba hambriento por Frank, y este pensamiento la hacía sonreír y enrojecer hasta más no poder, pues el hecho de pensar en un Baño Caliente, la hacía pensar que nada sería más ardiente, que sentir el atractivo cuerpo de Frank bañado por el agua caliente y la espuma. Así que rogo por todos los cielos, que la regadera hiciera el suficiente ruido como para despertarlo, sin parecer sospechosa de necesitarlo tanto.


Flash Back

Habían caído exhaustos sobre la cama, totalmente desnudos y muy sudados, ya después de haber hecho el amor, ya unas 3 veces más, desde la 1era vez que emprendieron esa maravillosa Odisea. Tanto Hermione como Frank, miraban al techo sonriendo y respirando agitadamente, con las manos entrelazadas, y preguntándose si tendrían todavía fuerzas para hacerlo una vez más.
-Dios...Dios...- trataba de decir Hermione, con voz ahogada. Su rostro estaba totalmente enrojecido. No por la vergüenza, sino por el cansancio que se produce después de haber llegado del clímax- Eso... Eso ha...Eso fue...
-Increíble- termino de decir Frank respirando entrecortadamente. Hermione asintió agradecida y aliviada por la ayuda- Esta... esta... fue la mejor... la mejor... fiesta de Fin de Año, de todas.

Hermione rio, y rodo sobre la cama, para acostarse sobre el pecho desnudo de su pelinegro, con una radiante sonrisa en sus labios.
-¿Y yo tuve algo que ver con eso?- pregunto haciéndose la tonta, pero cambiando su sonrisa, a una picara. Frank se tomo unos segundos para responder, haciendo como si analizara.
-Humm… amor… tú eres… la única responsable de eso -finalizo, acortando la distancia entre ellos, para darle un corto beso.

Repentinamente, Hermione rodo sobre él, y se acomodo sobre su pelvis, sentándose sobre él, de una manera muy sensual e inclino su espalda, para que ella pudiera verlo de frente, estando sus rostros muy cerca del otro. Hermione se le quedo mirando muy fijamente, y ambos se quedaron embelesados, perdidos en el color de los ojos del otro. La castaña acariciaba además, el rostro de su novio, cosa que Frank había hecho que se dará cuenta, de que le encantaba que ella le hiciera eso.
El pelinegro, perdido en los ojos ambarinos de Hermione, acariciaba además la mejilla de su novia delicadamente con su mano, retirando a veces los mechones castaños que invadían el rostro de la Hermione, y los ponía detrás de la oreja.

-¿Sabes qué cosa me produce un gran alivio, al recordar tu pasado?- pregunto la inglesa, después de varios minutos de mutuo silencio, en el que ambos se acariciaban con la mirada.
-¿El hecho de que no tenga una horrible cicatriz en la cara?- sugirió con una sonrisa burlona.
-Eso es una cosa bastante buena- dijo ella riendo, pero cuando continuo, se puso más seria- Pero no es esa. Es las veces que has estado tan cerca de no estar aquí a mi lado.
-Sé lo que se siente – le dijo Frank, incorporándose un poco, apoyando se en los codos, para ponerse más cerca de ella.
-¿Lo sabes? ¿En verdad sabes cómo es eso?
-No eres la única que ha tenido miles de oportunidades para perder al que amas. Sé muy bien lo muy cerca que he tenido de perderte, sobre todo en esa Guerra con Voldemort. Y eso me aterra tanto como te aterra perderme.
-Te amo – fue lo único que pudo decir Hermione, quien por estar dividida entre el terror de perderlo y lo emocionada por sus palabras, se le había formado un nudo en la garganta y habían hecho que unas lagrimas rebeldes amenazaban con escaparse- y yo…yo nunca quisiera perderte. Nunca. No podría…
-Lo sé… Lo sé- le aseguro Frank, abrazándola y aferrándose a ella, como si se aferrara a la vida. Pero esto no es muy alejado de la realidad, o algún tipo de exageración. Pues desde hacía muchos meses, Hermione se había convertido en la única razón de existir para este hombre. Pasó una mano de la cabeza de ella, y le dio unos cortos, pero tiernos besos en su mejilla, mientras cerca del odio le susurraba con voz suave y tierna- tranquila amor, tranquila.

Por otro lado, la castaña, se dio cuenta, de que Frank no había hecho lo más lógico que alguien haría, asegurarle que nunca nada le pasaría. Que estarían juntos por siempre y cosas así.

Más Frank se separo un poco de ella, para poder besar su frente, para después, de beso en beso, fue bajando hasta encontrarse con esos labios que adoraba, los cuales respondieron con deseo automáticamente después de ser besados, originando que se fundieron por varios minutos en un beso apasionado y tan necesitado.

Ella pasa sus brazos por atrás de su nuca, y sus dedos se concentraron en jugar con los lisos cabellos negros de Frank, al tiempo que todos los pensamientos de Hermione, todos sus razonamientos, todos sus miedos y dudas, se fueron directamente al demonio.
-Y Herms… ¿Sabes algo?- le pregunto Frank, después de separase de su amada castaña. Ella solo sonrió y negó con la cabeza, en señal de que continuara- Yo también te amo. Te amo con todo lo que tengo.
-Has sido maravilloso, Frank- le dijo Hermione, con un tono serio, acariciando su mejilla con su dedo índice. Pero el ojigris noto que la castaña tenía un tono repentinamente triste- Esta noche… ha sido increíble.
-¿Pero?
-No hay pero tonto. Ha sido maravillosa- le aseguro Hermione, con una sonrisa y maldiciendo por dentro, lo muy bien que parecía que la conocía.
-¿Pero?- repitió él con una de sus sonrisas divertidas, que hacían paralizar el corazón de la castaña.
-Pero te amo tonto.
-¿Pero?- repitió.
-Pero estoy loca por ti.
-¿Pero?
-¡Es una tontería Frank! ¡De seguro pensaras que soy una tonta o una loca!
-Claro que estás loca- le dijo con una sonrisa traviesa, que hizo que el corazón de su amada saltara desbocado- estás loca por mí ¿no? Ahora dime.
- Es que nunca más tendremos una primera vez. Nunca más nos desearemos tanto.
-¿Por qué lo crees?
-Es que… ha sido tan maravilloso, tanto que a veces pienso que no podía haber ocurrido. Y eso hace pensar de que no volveremos a tener una noche tan maravillosa ¿Lo ves? ¡Soy una tonta!
-Puede ser, aunque…- y Frank río- puede ser también que me estés subestimando, amor.

Eso hizo enrojecer a Hermione, y sentirse más como una tonta, pues por no explicarse bien, le parecía que acababa de decir una tontería, y lo menos que quería, era hacerlo sentir mal, después de todo lo bien, todo lo grandioso, que la había hecho sentir Frank.

-Sabes que no quise decir eso, has sido maravilloso conmigo ¡Deja de verlos!- exclamo divertida, al notar como Frank miraba sus senos, que se habían escapado de la camisa gris, y saltaban a la vista de nuevo, para deleite de el ojigris.

Más este no respondió, pues puso sus dedos, como si fuesen 2 patas en el abdomen de la castaña, he hizo como si caminara sobre el abdomen. Los hizo subir hasta el pecho de Hermione, que miraba todo esto con una sonrisa radiante, entre divertida y deseosa por más.

Y al momento, en que las 2 “Dedos-Patas”, llegaron al nivel de los hermosos pechos de la castaña, estos se desviaron a la izquierda, y súbitamente, esa mano se apropio de el busto izquierdo de Hermione y lo masajeaba con suavidad por unos segundos, antes de que repentinamente Frank acostara a su novia sobre la cama, quien se le escapo un leve gritito de emoción, al tiempo en que su novio se ponía sobre ella y llenaba de besos cada centímetro del vientre de la inglesa.

Y nuestra castaña, bueno, pues ella solo se dedicaba a disfrutar de todas esas deliciosas caricias que recibía, las cuales la hacían soltar gemidos de placer, mientras trataba de recordar que Frank también merecía algunas caricias también. Así que en un débil esfuerzo para corresponderle, Hermione movía sus manos por la bien torneada espalda de este, revolvía sus cabellos negros, y trataba de darle algunos besos en el rostro, cuando podía.

Pero llego un momento en que tuvo la imperiosa e irresistible necesidad de llevar sus manos a su cabeza, y revolver sus castaños cabellos, clara señal, de que esas caricias provocaban sensaciones en Hermione, que la enloquecían de placer. Pronto ella no pudo hacer más que gemir y disfrutar esos momentos. Más Frank súbitamente, se detuvo.
-Pe-pero- balbuceo Hermione, que respiraba agitadamente y su corazón palpitaba desbocadamente, lo que la hacía que la castaña temblara de la emoción, más Frank simplemente la miraba con unos ojos llenos de ternura- por-porque te-te detienes.
- ¿Sabes que hace que no me preocupe por esas cosas que dijiste?
-Dime- le pidió Hermione, deseosa porque dijera lo que tenía que decir, y la llevara después para ese otro mundo de placer, donde solo había cavidad para los 2.
-Porque te tengo por el resto de mi vida- le dijo antes de besarla. Hermione sonrió radiante y enrojecida. Sobraba decir, que le encantaba que Frank le dijera cosas tan tiernas- Que tendremos miles de noches como estas- y le dio otro beso, solo que Hermione correspondió con más deseo.

Sus lenguas y sus labios se enfrascaron en una cruenta y desesperada lucha, mientras ambos rodaban por la cama, haciendo que Frank ahora se recostara lentamente en la cama y la castaña se sentara otra vez sobre su cadera. Hermione tuvo que inclinar hacia adelante su espalda, pues por ningún motivo podía despegarse de los labios de este. Quería quedarse saboreando los labios de su novio hasta que llegara el Fin del Mundo.
- Y podremos… y… y…- trato de decir Frank, pero por alguna razón, ya su razón estaba desconectada, lo que hacía que pensar, hablar o hacer cualquier cosa desapasionada, fuese ahora tarea muy dura.
-No puedo creer lo increíblemente lindo y tierno que eres- dijo Hermione cortando el beso. Ella puso delicadamente sus suaves manos, para poder acercar su rostro, y mirando fieramente a un Frank totalmente hechizado, le dijo- pero por amor a Dios, ya cállate y bésame.

Frank, obedientemente, se apropio de sus labios, y rodaron, por la cama, antes de hacer el amor por 5ta vez en esa maravillosa noche. Hermione no estaba segura, pues la lujuria y los besos desesperados, le hacían muy difícil pensar y prestarle atención al mundo exterior, pero la castaña podría jurar que entre los incontables besos apasionados, Frank le había contestado, con un muy ahogado y entrecortado “Si Madam”

Fin del Flash Back



Hermione se daba un baño caliente sentada en el jacuzzi, sumergida en sus recuerdos, con una sonrisa tonta en sus labios y con su mirada un poco perdida, rememorando los momentos que más le habían gustado. Varias veces se le habían salido un par de suspiros, mientras no podía creer lo maravilloso que se sentía estar enamorada.

Si es cierto que después de tan larga y apasionada actividad amorosa, su cuerpo se sentía un poco cansado. Pero el baño caliente ya estaba removiendo los rastros de ese cansancio, y ya sentía que las ganas de más aumentaban. Deseando que cierta persona entrara por esa puerta.

Más el baño paso, dejando a la castaña un tanto extrañada y un poco decepcionada de que Frank no se le hubiera unido en la tina, pero no lo culpaba, ya que el “pobre” había visto mucha acción. Demasiada acción, hace tan solo unas pocas horas, así que Hermione pensó que era ya mejor irse a dormir y así recuperar fuerzas, para cuando su novio volviese de la tierra de los sueños.

Se le ocurrió de pronto a la castaña, mientras se ponía un poco de ropa, en el baño, que le diría a Frank, que no se había bañado todavía, y si quería acompañarla a ella a un baño caliente. Muy caliente.

Y mientras Hermione se sonrojaba, por sus ocurrencias, ella salió del baño apresuradamente, tirando la toalla que cubría su desnudes, pues quería estar lo más pronto posible, acostada en la cama con Frank Connor.

Pero apenas estuvo fuera de ese baño, ella se encontraría con una imagen que nunca en su vida esperaría. Se le cayó el alma al suelo, cuando vio a Frank, su Frank, dormido boca arriba. Y estaba pálido, muy pálido, y sudado, mientras se revolvía en sueños oscuros. Ella corrió hasta él, para poder agarrar sus manos, y ahogo un grito de terror. Estaba ardiendo en fiebre.

-Frank ¡Francis!- le llamo, sacudiéndolo un poco, más este parecía no poder salir de sus oscuros sueños. Lanzo un débil quejido, que helo el corazón de Hermione. Fue en ese momento que se percato que algo muy malo le sucedía, ¿Pero qué?

-Mi amor. Mi amor, ¿Qué te sucede?- decía ella asustada, pero por parte de él, no había reacción alguna- Despierta…

Puso su mano en la frente, sorprendiéndose aun más del calor que emitía esta. Cerró sus ojos y recito algunas palabras que había aprendido hace muchos años. Hechizo, encantamientos, contramaldiciones… Magia muy poderosa que algunas veces le sirvió para ayudar a amigos y a jóvenes Aurores heridos en la lucha contra la Oscuridad.

No sabía que esperaría, pues no sabía que se enfrentaba, y la Oscuridad actúa y responde de muchas diferentes maneras, pero de seguro no estaba preparada para que lo que le pasaría.
A medida que recitaba sus palabras, el calor del cuerpo de su novio aumentaba, haciendo que su mano doliera más y más, pero por alguna razón la castaña no podía retirarla de la frente de Frank. Este se quejo, dormido aun más, y de forma repentina, unas terribles imágenes de muerte y destrucción entraron en la mente de Hermione.

Por su mente pasaban imágenes de pueblos enteros arrasados por el fuego. Centenares de personas arrasadas por la muerte. Una mujer cuyo rostro no podía ver, pero de cabello color castaño, siendo golpeada por la muerte en color Verde. Gritos y muerte, mientras un hombre veía todo esto sin poder hacer nada.

Aterrada, salió expulsada con violencia del sueño y la castaña casi cae de la cama. Las terribles imágenes claramente la habían afectado, pero no era eso lo que la había aterrado. Y tampoco la había aterrado que su vida peligrara. Ni que hubiese presenciado el peor de las pesadillas de Frank y su máximo terror. Estaba aterrada porque algo terrible le estaba pasando a su novio. Pues sea lo que sea, no era una simple enfermedad de muggles.

No sabía qué hacer. No sabía que le pasaba. No sabía nada. Nada ¿Qué haría? ¿Llevárselo al San Mungo otra vez? Pero eso sería muy sospechoso, pues se supone que ella no debería estar con él en esa habitación. Pero rápidamente, se recordó, que a ella no le importaba tanto el mantener la relación en secreto, como le importaba a Frank. Lo que a Hermione más le importaba, era Frank. Y por él, la castaña haría lo que fuera. Lo que después la hizo sentirse confundida, porque no mantener el secreto, haría que Frank se sintiera intranquilo y preocupado.

Hermione hace ya tiempo se había convencido de que había algo en la relación que ellos tenían, que ponía en peligro la vida de ambos, pues las muchas veces que él secreto estuvo en peligro, había visto a Frank muy preocupado.

Y solo eso podía significar una cosa. Que a pesar de que la castaña no sabía las causas, era evidente que la vida de ambos estaba en peligro.
No saber… eso era un cosa que sorprende de Hermione Granger, pues ella no es de las personas que toleran no ser informadas de lo que pasa, ni ignorar de los peligros que puedan correr. Sobre todo, porque ella es la que solía encontrar siempre las soluciones a los problemas. Y la forma que tenía la castaña para lograr hacerlo, era indagar hasta el fondo de lo que sea que estuviese pasando.

Más la mente de Hermione se centro otra vez en el problema de ahora, pues Frank seguía viéndose muy mal, y sea lo que sea que pasara, no iba a remediar lo que le estaba sucediendo a su novio.

-Frank, Frank, despierta mi amor. Dime que te sucede- repetía ella, cada vez desesperándose más. Asustándose por como esa terrible fiebre había calentado su cuerpo. Asustándose de que pudiera…- Por favor, dime que te sucede amor.

Esa tan repentina fiebre de él, no parecía poca cosa, y el calor que emitía su cuerpo, era en verdad aterrorizante. Así que la castaña volvió a concentrarse en lo que debía hacer. Y recordó aquella persona, que no solo podía confiar, sino que también podría tener alguna idea sobre lo que podría estar pasándole a su novio.

En ese mismo momento, Frank tembló y se movió inquieto por esos oscuros sueños, murmurando palabras en una voz demasiado baja para que pudieran ser comprensibles. Hermione no tuvo más dudas. Agarro su varita y convoco un Patronus en forma de Halcón.

El Halcón surco la habitación antes de salir a todo vuelo por la venta, dejando a una Hermione muy sorprendió y confundida, pues ella recordaba que su Patronus siempre había sido en forma de Nutria, no de Halcón. Este estaba resultando ser un día de extraños sucesos.

Más desecho esas cosas, que no tenía importancia mientras su novio estuviese agonizando. Así que busco un pañuelo húmedo, y se lo coloco encima de la frente de Frank, para así poder bajar un poco su fiebre.
Así se quedo la ojimiel, humedeciendo el rostro de su novio, haciendo lo que podía por bajar esa peligrosa fiebre, mientras esperaba la llegada de John Broke.

Otra cosa que hizo, fue que con algunos movimientos de su varita, le coloco un poco de ropa, pues este se encontraba desnudo, y ella también se puso una ropa más apropiada, antes de la llegada de John, quien no tardo más de 10 minutos, desde que Hermione le enviara su Patronus en esa extraña forma de Halcón plateado, hasta que el escocés toco la puerta de la habitación.


-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Qué crees que le pase?- le pregunto Hermione, una vez que le explico lo que le estaba pasando a Frank, que en ese momento, estaba siendo revisado por John. El dio un suspiro, y una expresión triste se apodero de su rostro.
-Fue una maldición muy poderosa lo que lo golpeo, Hermione. Y a pesar de que no lo mato, él en verdad nunca podrá curar del todo. Ya le han sucedido estas recaídas a veces.
-¿Por qué crees que le pasen?
-Supongo porque que él vivió contigo uno de los momentos más especiales de su vida, y la maldición podría haber notado eso, y quiso tratar de ver si podía arruinarle su existencia. Como ya tantas veces lo ha intentado.
-Pero…pero- no podía expresar sus sentimientos, pero culpa era la que más ganaba.
-Oh. Él estará bien, Hermione, él es muy fuerte, y bueno, en otras circunstancias, todo lo que hicieron en esa increíble noche, no le afectaría en nada, pero esa herida- dijo señalando la herida en el pecho, pero callo, y dio un suspiro- esa herida cambia mucho las cosas.
-¿Qué…? ¿Qué fue lo que le paso?
-¿No te lo ha dicho?- pregunto John, lo que hizo que Hermione negara con la cabeza con abatimiento, y después se sentara en la cama, mirando a la ventana, con lágrimas en sus ojos, sintiéndose mucho peor.
-Frank me oculta tantas cosas- respondió Hermione, y se echo a llorar con desconsuelo- y lo peor, es que se que él no hizo nada malo, ¿Seré yo? Yo lo amo y solo quiero ayudarlo ¿O es que hago todo mal?
-No, no- le dijo John, pasando un brazo por su hombro- No has hecho nada malo. Ni él. Pero… es difícil para él decirte todas esas cosas que necesitas saber, porque… Él se preocupa por ti, y no quiere que te preocupes.
-¡Pero yo puedo ayudarlo!- exclamo Hermione furiosa repentinamente- ¡No soy estúpida, ni una inútil! Si hay algo que…
-Lo sé, lo sé. Se lo he dicho mil veces, que es hora de sincerarse contigo, pero eso no lo hace más fácil. Pero debes ser paciente, Hermione, por favor debes ser paciente. Y rogar también que la indecisión de Frank no empeore las cosas.
-¿Pero que es todo esto? ¿Fui yo la que hizo algo malo? ¿Fue él?- pregunto Hermione muy confundida, y nerviosa, pues sentía que se acercaban respuestas. No creía que todas, pero si por fin vendrían algunas.
John suspiro, y movió las manos con nerviosismo y ansiedad. El se levanto de la cama, y camino hasta la ventana, corrió un poco las cortinas, para poder ver la noche por la ventana.
-Los 2 tienen que ver- dijo después de una pausa- Y…y yo también. Son errores. Errores que él cometió en el pasado. Errores que todos hemos cometimos. Se… se han juntado. Todo se ha juntado.
-John… por favor, tienes que decírmelo- le pidió Hermione desesperada, agarrando su mano. La castaña tenía miedo, miedo por lo que pudiera estar sucediéndole al hombre que más amaba. El la miro, y por 1era vez desde que lo conoció, vio en sus ojos la duda, la angustia y miedo. Un terrible conflicto en sí mismo, en el cual no podía ver ninguna solución.
-No… no puedo- dijo alejándose de ella, y negando con la cabeza- Yo no puedo. Se lo prometí. Y diablos, sé que es un error no decirte nada. Pero él me hizo jurarlo, y no lo voy a… no puedo…
-No lo estas traicionando- le aseguro Hermione muy seria, y se sentó otra vez en su cama, al lado de Frank, mientras lo escuchaba delirar en voz casi inaudible. Se lo quedo observando, su frente sudada, la expresión intranquila de su rostro, y sus delirios.
Aun a pesar de todo, pensaba ella, su rostro no perdía ese encanto que la había enamorado.
-Debes hacerlo hablar- le dijo John a sus espaldas- yo he fallado en convencerlo, pero si hay alguien que puede hacer que hable, tiene que ser tu, Hermione.
-Ya lo he intentado John- le dijo Hermione con fiereza, sin apartar la vista de su novio- y el resultado no ha sido mejor que el tuyo.
-Eso es porque no lo has intentado de verdad.
-¡Claro que lo he hecho!- exclamo ella, indignada, más sabiendo que…
-No, no lo has hecho- dijo sonriendo con tristeza- Lo amas demasiado para forzarlo a hablar, pero debes hacerlo. Presiónalo. Sea cruel y mala con él si es necesario. Si tienes que partirle en pedazos el corazón, has de hacerlo.

Y mientras escuchaba todo eso, Hermione sintió que era a ella la que se le rompía el corazón en pedazos, porque solo pensar en el hecho de hacerle daño a él. A su Frank. No podía con esa idea. Casualidad que en ese mismo momento, Frank hablo con una voz suave y clara.

-Paul… Paul… tengo mucho frio… Todo se siente tan… frio… Alasdair… Alasdair… Lo siento… Lo siento tanto…

Frank tembló con esto último y no dijo nada más. Hermione no se había dado cuenta, que había entrelazado su mano con la suya, y que apretaba con fuerza su mano. No se dio cuenta tampoco, que este gesto, hizo que Frank se relajara, y que pareciera dormir otra vez. Pero John si se dio cuenta, y eso lo hizo sonreír, enternecido, pues sabía lo mucho que esa pobre alma necesitaba a esa maravillosa castaña.
-Frank, nunca volvió del todo de Leavenworth- le dijo John, pensativo- parte de él, parte de su alma, se quedo atrapada en esa prisión.
-Y… ¿Cómo era antes?- pregunto Hermione, con la voz ahogada por el llanto que intentaba callar.

Para John, había mucho de la personalidad Frank que él podía recordar, pero decidió que había cosas que por el momento Hermione podía escuchar, y otras más que probablemente nunca.

-Antes era algo más alegre, y reía con más facilidad- dijo el rubio cuando se decidió- Ahora, es mucho más silencioso, y pensativo. En el campamento, cuando nos quedamos toda la noche hablando, o cantando, el poco interviene. Se queda largo tiempo en silencio, muy pensativo. Tú te diste cuenta ¿no?

Y Hermione lo miro a los ojos, y recordó la actitud de Frank en la casa de Neville, su actitud de siempre. Siempre supo que era cerrado. Fue una de las cosas que le habían dado ese halo de misterio que en cierta forma a ella la habían cautivado.

-Antes no era así, no con nosotros al menos- continuo John- El tenía un espíritu y una energía inquebrantable, nada parecía…
-Y todavía lo tiene- le corrigió la castaña con severidad, sin apartar la vista de Frank.
-Sí, es verdad- y se quedo un rato, en silencio, mientras miraba la pareja- cuando está contigo sobre todo. Nunca antes lo había visto tan embobado y radiante. Nunca tan feliz.

Eso hizo que la castaña volteara para verlo, y se encontró con los ojos azules de el escocés, que le sonrió burlonamente, lo que hizo que Hermione se ruborizara ligeramente y le devolviera una sonrisa, la cual la castaña pensaba que nunca antes se la había dado, además que nunca antes ese hombre le había sonreído a ella.

-¿Quién?...- trato de preguntar Hermione, con la voz ahogada todavía- Esos nombres que Frank menciono ¿A quienes estaba llamando?
-Ah…- John empalideció y trato de hablar, pero no pudo. Un dolor y un recuerdo muy fuerte le hicieron ahogarse con sus palabras, pero se recupero como pudo- Fantasmas de su Pasado, podría decirse.
-¿Ellos están…?
-¿Muertos?- continuo John dando un suspiro- Si. Lo están.
-¿Los conocías?- pregunto Hermione, mirándolo con unas lagrimas rebeldes en sus ojos color ambarinos.
-¿A Paul? No, no lo conocí- le dijo el mago y se quedo un rato en silencio. Lo que hizo que Hermione se sintiera un poco decepcionada, pues estaba convenciéndose de que este tampoco sería el día en que alguien le dijera un carajo de lo que estaba pasando. Se sorprendió un poco al darse cuenta de que con menos que eso se conformaba. Algo, solo quería que le dijeran algo.
Más para la sorpresa de la castaña John continuo:

- Paul Rusesabagina, era su nombre. El era un Padre, que habían hecho prisionero en Leavenworth muchos años antes que Frank. Fue allí donde lo conoció. Le curó esa herida y le salvo su vida. Fueron compañeros de celda y su único amigo…allí. Paul murió cuando intentaban ambos escapar. Eso es lo único que Frank me ha contado sobre él. No le gusta hablar de Paul, supongo por el remordimiento de haber escapado y el sacerdote no. Y Alasdair…Alasdair… era mi hermano mayor.

La mano libre, no la que tenía Hermione entrelazada con la de Frank, se la llevo hasta la boca, horrorizada.
-John, lo lamento tanto. Yo… yo no lo sabía. Lo siento mucho.
-Está bien. Es la vida que escogimos, supongo. Estaba con nosotros en el Africa Corp, solo que a diferencia de mi- y dijo esto apenado- él se quedo con Frank hasta el final. Lo mataron el mismo día en que Frank fue hecho prisionero.

Hermione se sentía mal. Sabía que cosas horribles le habían pasado a ese hombre que tanto amaba. Pero escuchar más y más cosas, y verlo así como estaba, después de la maravillosa noche que había pasado, la estaba matando. Ella no podía creer que le estaba pasando esto. No después de lo que había vivido con Frank.
-Odio que esto le haya pasado a Frank. Odio que la vida solo le haya traído… le haya traído- y sus palabras se ahogaron, y no pudo decir más, pues el llanto pudo más que sus fuerzas. Se cubrió el rostro con las manos, y en vano trato de controlarse, lo que hizo que John instintivamente, se acercara a ella y la abrazara.
-No… no solo la vida le ha traído dolor, Hermione. La vida le trajo a ti. A ti. Y la vida te trajo a Frank. Y eso. Eso Hermione, es lo único que importa. Porque mientras tú estés a su lado, Frank podrá sobrellevar sus Fantasmas. Y mientras este él a tu lado. Tú misma podrás sobrellevar tus fantasmas propios. Porque eso es lo único que importa, y nada más. Lucha por eso. No te puedo decir contra que o como, solo te digo, que luches. Lucha por mantener esto -le dijo señalando a Frank- lucha por él, porque trataran de arrebatártelo fuerzas más oscuras, terribles y poderosas que un montón de secretarias celosas o Hipotecas por pagar.

Ella lo miro a los ojos azules, y se ruborizo al recordar, lo que ahora le parecía, el estúpido incidente con Carol. Se enjuago las lágrimas con su manga, y dio un suspiro. Y sin apartar la mirada del ese amado rostro, fue serenándose rápidamente.
-Gracias- le dijo por fin, un poco incrédula del hombre a quien se las daba- eres un gran amigo, ¿Lo sabes?
-Oh basta. No soy bueno para estas tonterías. El sentimentaloide es Frank, no yo- dijo ahora, un poco ruborizado.
-Hace un tiempo, hubiese jurado que ninguno de los 2 tenía nada dentro. Pero si eres bueno John, si lo eres. Más de lo que tu…
-Bah…- le interrumpió este indignado. La castaña, casi recuperando un poco el ánimo, casi con una sonrisa divertida en sus labios, se había dado cuenta que no debía llegar a los extremos con John Broke.

-¿Y qué vamos a hacer con él?- pregunto por fin Hermione, recordando, a pesar de todo lo que ella sentía, su amado, seguía con una fiebre muy alta, y esas horribles pesadillas- ¿Lo llevamos a San Mungo?
-O no, eso sería correr riesgos innecesarios, hemm… dadas las circunstancias- opino John, cosa que hizo ruborizar a la castaña, e hizo que bajara la vista. El escocés rió por la bajo, antes de continuar- no te preocupes más Hermione, el estará bien.
-¿Cómo lo sabes?- pregunto ella perpleja- ¿Ya le ha sucedido antes?
-Sí, si la verdad, y eso no tardara mucho en pasar. Y sobre lo que podemos hacer- respondió, mientras sacaba de uno de los bolsillos de su abrigo, una pequeña petaca, forrada de una tela de color verde. Hermione no pudo ver el contenido de esa petaca, pero supuso que era alguna clase de pócima, la cual John y se la hizo beber a su viejo amigo. El efecto fue instantáneo, pues Frank pareció quedarse más tranquilo, además que la fiebre empezó a bajar gradualmente, hasta que 1 hora después de que John se hubiese ido, Hermione noto que esta había desaparecido.
-¿Qué le has dado?- pregunto la castaña mientras veía a su novio, como le hacía beber del contenido de esa petaca.
-Es un analgésico, bastante bueno de hecho, además, hace que la maldición deje de hacer, lo que sea que le está produciendo. Aparentemente, cuando nota que Frank está muy feliz, o agotado, o si se encuentra en estrés o cosas así, su cuerpo se debilita un poco, lo que hace que la maldición que lo golpeo, vuelva a entrar en acción, en cierta forma. El cuerpo de Frank detecta esto, y hay una especie de lucha, entre la maldición y los propios poderes innatos de Frank, lo que hace que se produzca todo esto. (*Nota Autor*)
-El estará bien, ya se le pasara pronto- le aseguro John, mientras le entregaba a la castaña esa petaca verde.
-¿Cómo se llama esto?
- Diablos si lo sé. Es una fórmula que le dio el Padre Paul, cuando le salvo la vida en Leavenworth. Sé que lo líquido, es porque tiene mucho Ron. Los demás ingredientes, son unas raras plantas, que solo crecen en las selvas de Uganda. Mi hijo Theodore, va hasta allá cada mes en secreto, para ir a buscarlas. Supuestamente pone a dormir la maldición cuando se activa.
-¿Frank se toma esta pócima todos los días?- pregunto la castaña, señalando la petaca.
-No, no. Eso lo mataría. Solo se las toma cuando la maldición actúa otra vez. No te preocupes más, Hermione. Ya se le pasara esto, más rápido de lo que creerías. Ahora, es mejor que me vaya.

Hermione no dijo nada, pero se le veía que las palabras de John no lograban tranquilizarla. Y sumado al agotamiento que tenía, después de todas las cosas maravillosas que había sentido y las cosas tristes que estaba viviendo, se veía que necesitaría a alguien que le diera consuelo.

El problema es que el único que podía quitarle todas sus pesadillas, todos sus miedos, todas sus preocupaciones. El único que podía sacarle una sonrisa, con solo una caricia, o unas palabras, estaba ardiendo en fiebre en esa cama. John se disponía a irse, pero volteo y vio el sufrimiento de la castaña, y supo lo mucho que necesitaba a Frank.

- Descansa Hermione, él estará bien. Además, estando contigo, tiene todo lo que él pueda necesitar. Y Hermione…- le llamo al tiempo que abría la puerta.
-¿Si?- respondió ella, ya sin voltear, pues no podía ni quería apartar su vista en su novio.
-Bonito Halcón- le dijo este, y sin más, se retiro de la habitación, dejando a Hermione sorprendida.

Supuso que él también se había percatado de ese cambio, más no pudo darle muchas vueltas a ese curioso asunto, ya que el cansancio estaba haciéndole mucho efecto.

Más la castaña no tenía intenciones de dormir, después de que se fuera John Broke. Y se quedo observando por un par de horas más a su amado Frank, que seguía con esa alta fiebre. Y durante todo este tiempo ella acaricia con su mirada a ese hombre del que se había enamorado con locura, y hacia lo que podía con un paño húmedo, para bajar la fiebre.

Más para gran alivio de ella, su mejoro fue progresivo, y casi 2 hora después, cuando ya el cansancio estaba haciendo mella en sus fuerza, la fiebre y los sueños intranquilos de Frank habían desaparecido, por lo cual, decidió que ya podía dormirse.

No puedo describir la gran alegría que sintió, que cuándo apenas se metió a la cama con su amado, este la atrapo de nuevo entre sus brazos, y compuso una sonrisa tan hermosa, que casi hace llorar de alegría, a Hermione Granger...


-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-


Bueno este capítulo lo finalice mientras escuchaba “Little Lion Man” de Mumford and Sons. Una banda muy talentosa, que no creo que muchos conozcan ¡Hay mejores cosas que el Bieder ese! :lol: Espero en verdad que les haya gustado este capítulo. Si no, ya saben que pueden hacer.
Espero en verdad leer sus opiniones.

El próximo capítulo, esta crudo todavía, claro. Pero, ya he avanzado bastante, y no creo que me lleve mucho tiempo, comparado con el otro capítulo. Puede que en un Mes, si la indecisión, no me retrasa. Los que deseen que les avise sobre cuando actualizare, solo tienen que pedirlo.

Muchas gracias, en verdad, muchas gracias los que no me han abandonado. Los que lo han hecho, yo sé que me lo merecía. No tengo más nada que decir, que…
Un caluroso saludo, desde Maracaibo, Venezuela…
Última edición por Barto23 el Mié Sep 14, 2011 6:22 pm, editado 3 veces en total
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor *gisselle* » Mar Abr 05, 2011 2:01 am

hola
Joven aparto mi puesto
estoy agotada
para leer
que bueno que volvio
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
edito
Joven como siempre
muy interesante el capitulo
solo un consejo
por el amor a la humanidad
si vas a hacer una aclaracion o poner una nota
no la pongas en medio de la historia
cortas la emocion del momento
y ya creo que es todo
Última edición por *gisselle* el Dom May 01, 2011 1:37 am, editado 1 vez en total



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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger ¡CAP 23!

Notapor Iva » Vie Abr 08, 2011 1:39 am

Paso a guardar link!! Me han recomendado leerte varias personas así que paso a ver que tal!! Aunque sinceramente leeré en junio T_T Ahora ando ocupada, pero para que no se me pierda la pagina ^_^ Por cierto eres Venezolano *-* Haha yo también(?) LOL Pásate por el club cuando puedas xD ¡Saludos!
Y...suerte xD
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger ¡CAP 23!

Notapor Barto23 » Mar May 17, 2011 6:06 pm

*gisselle* : Caramba, jejeje, a penas me voy percatando de el comentario. Es decir, que lo has leído y comentado. Sorry, es que he estado en otra parte.
Muchas por leerme, y es una gran alivio y alegría que te haya gustado. Y dale, gracias por el consejo, lo tomare en cuenta para la proxima :) Gracias.
¡Saludos!

Iva : Bueno, espero que algun día puedas leerme y que te llegue a gustar mi historia. Pero de todas maneras, gracias por darme la oportunidad.
Disculpa que haya tardado tanto en decir esto, pero aun así, gracias, y me alegraría mucho ver más comentarios tuyos.
Sin más, gracias a ti. ¡Saludos!

Bueno, tristemente esto es todo :( pero aun así tratare de continuar con esta historia. Supongo que me lo he buscado, quedarme sin muchos lectores. El capítulo todavía le falta, me temo, pero aun así, algun día llegara.
No debe tardar taaaaaanto como este capítulo, pero aun así, le falta algo. Muchas gracias a los que me han leído, y bueno, hasta la proxima.
¡Saludos!
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger ¡CAP 23!

Notapor Miiss Magiic » Vie Oct 14, 2011 3:31 am

Barto!!!!!!!!!!!!!

WOLA :oops: un poco apenada por lo tarde que bine a comentarte...
Pero si bien s dice que mas vale tarde que nunca ¿no? ;) bueno, ps déjame me explayo en mi grandisimo post, haber si te vuelvo a abrir otra pagina mas :D...
Me ha super mega encantado y sabes ¿por que? porque Frank ama verdaderamente a Hermione!!!! :D es lo mas tierno y bonito que he podido leer ultimamente en mi vida :cry: hooo...
Me encanto cuando Hermione espera que Frank llegue a su lado estandose bañando, y ese flash back cuando le dijo tantas cosas bonitas mi tierno Frank, de verdad que ya hasta yo me enamore de Frank :oops: :| quiero un Francis como el de tu historia...
Pero sigo confundida con tanto misterio, mmm Paul no fue gran información la que diste, es un padre y estuvo encarcelado con mi Frank en Leavenworth y el hermano mayor de Jonh :shock: :shock: :o WOOOW eso si que me sorprendio :shock: haaaa yo tambien quiero respuestas :lol: exijo respuestas asi que no tardes muuucho en actualizar, mira que medejas emocionada por seguir leyendo, estaba tan entretenida con la lectura que se me hiso bien cortita :D estaba tan contenta, en unas partes toda risueña por palabras tan bonitas, en otras partes toda roja por lo que leia :oops: :lol: y otras partes igual que Hermione, preocupada y triste por todo lo que tuvo que pasar y vivir mi Francis!!!! :cry: :cry: :cry: que terrible vida!!!!...
Barto vuelve pronto que quiero ya leer el siguiente capitulo y mira que historias donde el personaje principal nos ea de la saga casi no les doy la oportunidad de leerlas :oops: je je je pero la tuya es toda escepcion, es magnifica, asi que espero vuelvas pronto y me traigas el nuevo capitulo heee y muuucho mas largo que como dijo Giz, cortas nuestra inspiradora e interesante lectura...
Magnifico fic heee, asi que vuelve pronto!!!!...
Cuidate muuucho y te mando 1000 de besitos, saluditos y abrasitos...

PD: Ha una cosa!!!... Ni se te ocurra matarme a Frank heeee que con esa fiebre y esos sueños tan horrorosos me hiciste muuucho daño ;) hay yo toda exajerada :?....

ºººDianaººº
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Re: "El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

Notapor Barto23 » Jue Oct 20, 2011 4:29 pm

Wooow! Que alegria tenerte aquí otra vez!
Si, lo se, fue larga la espera para lees un comentario tuyo, más creo que lo merecía, ya que tu tambien has esperado bastante para leer este capítulo.
Así que no te preocupes, porque en verdad te agradezco que estes aquí de nuevo, y que yo pueda leer tu comentario =)

Si, la ama ¿En serio crees que es lo más romántico que has leído? No lo creo, jajaja, pero gracias. Me has halagado bastante con eso =)
Jejeje, espero que algún día puedas encontrarlo, jejeje Más no se si habrá uno con vida, ahora mismo. Puede ser...

Jejeje, lo se. Ya he recibido varias quejas con respecto a lo misterioso del asunto, y de lo poco que doy a conocer. Pero estoy trabajando en esto.
¿En serio te sorprendió lo de John? Debo decir, que estos 2 personajes han sido mencionado ya en unos capítulos pasados. No dire cual, a lo mejor te da curiosidad y lo descubres por ti misma ;)
Sobre actualizar, también trabajo en eso. Ya llevo bastante adelantado, pero avanzo algo lento, pues el tiempo me es muy corto. Lo siento, pero quiero que sepas que trabajo tanto como puedo. Y cuando tenga uno nuevo, te avisare =)

Woow! Este comentario es en verdad un buen refuerzo a los ánimos por escribir, y me alegro de verdad que a alguien le este gustando tanto esta historia, que ahora voy a trabajar más duro. Lo prometo. Sacare ese capítulo. Lo haré.
Que honor es que mi personaje te interese tanto, y que esta historia, te interese tanto, a pesar de que no le des oportunidades a personajes no tradicionales. Gracias en verdad. Gracias.

Y creo que el capítulo que viene, sera más largo, aunque que tanto, no se.
En verdad gracias por tu comentario, y deseo verte en otra oportunidad, y leer más de tus opiniones sobre la historia.
Sin más... ¡Muchas gracias y saludos!
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Re: "El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

Notapor Kadira17 » Lun Nov 28, 2011 6:45 pm

¡¡¡DIOS MIO BARTO!!! ¡Perdoname tanto aber tardado tanto! :( Pero aqui toy :D
Ha estado buenisimo! En serio! Me ha fascinado ¡En serio! Pobrecillo Francis :D Me a enternecido tanto el ¡Lo amo!
¡¡¡Sige Plissss!!! Esto esta buenismo!!! Me fascina tanto!!! Prometo no tardar tanto la proxima :lol:
¡Besos! :mrgreen:
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Re: "El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

Notapor Barto23 » Dom Ene 01, 2012 11:11 am

Kadira17... Vale, jajaja, no hay problema, Tranquila =) Me alegro tanto que ne haya gustado =)
En verdad muchas gracias por tus palabras
¡Saludos!

¡AHORA A TODAS! QUIERO AVISARLES QUE DENTRO DE UNOS POCOS DÍAS PUBLICARE UN NUEVO CAPÍTULO
CREO QUE EL FIN DE SEMANA QUE VIENE, O PUEDE QUE ANTES. DISCULPEN EN VERDAD LA TARDANZA, PERO BN... EL NUEVO CAPÍTULO VIENE.
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Re: "El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

Notapor Barto23 » Jue Ene 26, 2012 6:26 pm

Capítulo Veinticuatro. Los 3 Ex-Agentes…


Desde hacía mucho tiempo Roger Fisher, había dejado de llorar y desesperar por la forma en que todo esto estaba terminando. Solo en su oscura celda en los calabozos del Departamento de Seguridad Mágica, en Londres. No muy fácil había logrado conseguir algún resquicio de serenidad, no porque su situación hubiese mejorado, sino que desde hacía varios días, había aceptado ya su destino. Desde hacía varios días sabía que nunca saldría de esa celda. Y tampoco lo quería.

Simplemente nunca más podría ver la cara de su familia, después de lo que había hecho.
Si, el mismo Roger Fisher que había traicionado a Frank y a Hermione, y casi provocado la muerte del Norteamericano.

Pero no le había sido fácil, llegar a esta calma que tenía en su interior. A esta serenidad. Todavía recordaba lo duro que había sido el momento en que esa celda se cierra a tu espalda. El de darte cuenta de que esa celda sería tu Universo hasta la eternidad. Y la 1era noche en una prisión. Esa noche en vela, había sido la noche más larga de su vida.

Y ahora, después de tanta angustia por el destino que le había caído, ahora estaba sentado en su catre, mirando como en un trance a la pared, mientras su cigarrillo llenaba de humo todo su pequeño Universo.

Así había estado ya por casi 2 semanas, pero esta noche, las cosas cambiarían. No lo sabía, pero así fueron. Pues algo le hizo mirar hacia la reja de su celda, y cuando vio a el hombre que se había aparecido en la reja, su corazón se paralizo un momento, y podría haber gritado de terror o llorar, pero se dio cuenta casi al instante que no tendría que pasar una eternidad en una celda.

Pero los 2 hombres encerrados a pocas celdas de distancia de Roger Fisher, no se enteraron de lo que pasaba. Seguían jugando a las cartas en la única mesa de algún calabozo de el Departamento de Seguridad de Magia, en Londres. Padre e hijo, jugaban cartas, tratando de olvidar por ahora, lo que el destino les estaba preparando.

El ambiente estaba lleno tensión y de humo, por los cigarros marca Lambert & Butler, que ambos fumaban, en silencio, mientras apostaban en una partida de Póker, los cigarrillos que poseían cada uno. El fin de esta partida, además ocupar el tiempo y la mente, era que el ganador podría fumar más que el perdedor.

Suponemos, que por los efectos adversos del cigarro, el ganador de esta partida de Póker, se convertía en verdad en el perdedor, pero a Vincent y George Garret, no les preocupaba mucho estos efectos adversos del cigarro. Simplemente, porque era muy probable que vivirían lo suficiente para llegar a verlos.
-Tengo Full House- dijo el anciano Garret, mostrando sus cartas en la mesa.
-Maldición, Par de J- gruño su hijo, tirando las cartas a la mesa, evidentemente muy molesto por los resultados. Más su padre rió.
-¿Apuestas 2 cajas, con un Par de J? Por eso estas aquí- se burlo Vincent, mientras recogía sus ganancias de la mesa.
-No. Estoy aquí, porque me gusta apostar fuerte, padre. Siempre voy por todo, y no me gusta detenerme por nada.
-Estúpido y arriesgado. Peligrosa combinación- dijo Vincent, prendiendo otro cigarro, y dando sendas bocanadas de humo, tratando de calmar la intensa ansiedad que sentía el saberse condenado ya. Su hijo lo vio por unos segundos, dándose el valor para hacerlo.
-Crees que… tú sabes…- pregunto su hijo nervioso, en una voz muy baja. Podía recibir un fuerte castigo de su padre por eso, pero aun así, necesitaba preguntar- ¿Tú crees que Fisher la tengo peor?
- No lo sé, y no preguntes sobre eso- le dijo su padre, secamente, mientras se ocupaba de revolver las cartas.

Un sonido extraño, como de un zumbido se escucho en el final del pasillo. Donde estaba la entrada a esas mazmorras donde su celda se encontraba. George volteo un rato, para intentar ver algo, pero todo el pasillo estaba muy oscuro. Más clavo su mirada ansiosa por varios minutos.

Vincent en cambio, había reconocido ese sonido, que le hizo sentir como si le dieran una fuerte patada en el estómago, pues el miedo por unos segundos logro invadirlo. Su expresión parecía en letargo, su mirada estaba perdida, pensando en el final. Su mano tembló, y el manojo de cartas amenazo con caerse, pero logro recuperarse. Dio unos cuantas canaladas más del cigarro que colgaba de sus labios, y volvió a prestar su atención en el revuelto manojo de cartas, para empezar otra mano.

Más su hijo no tuvo el mismo comportamiento, con nerviosismo, prendió otro cigarro, mientras mantenía fija su vista, escudriñando la oscuridad del pasillo, buscando esa amenaza que se les había sido prometida, si fallaban en su misión. Y lo habían hecho. No se dio cuenta cuando su anciano padre, termino de repartir las cartas. No se dio cuenta cómo veía sus propias cartas, y sonreía.
-Apuesto 2 cigarros más- dijo el anciano, más noto que su hijo tenía toda su atención en el pasillo, y sintió una verdadera pena por él. Hubiese querido mantenerlo al margen de esto, pero su hijo se mostro intransigente y deseoso en participar, y a pesar de que lo consideraba responsable de sus destinos, ya no estaba molesto con él. Hubiese deseado otro fin para él, pues sabía que este sería… algo duro para él. Vincent, en cambio se consideraba al menos afortunados, de estar en los calabozos de el DSM, donde si tenían que hacerles algo, al menos tendrían que hacerlo rápido.

Hasta albergaba la esperanza de que estar en los calabozos de esos dos, a lo mejor podría esquivar esa tormenta que se les venía encima. Sus esperanzas estaban en esos dos a quienes odiaba con toda su alma, y que culpaba por haberlo condenado a esto.
-Ey, ¿Te vas o te quedas?- le pregunto su padre, tratando de distraerlo con él juego.
-¿Ah? No…- vio rápidamente sus cartas, o fingió, volvió a mirar nervioso el pasillo. Había escuchado ese mismo zumbido otra vez. Dio 3 canaladas del cigarro que pendía de sus labios y tiro las cartas a la mesa- No… no voy.
-¿No vas?- pregunto Vincent, dispuesto a lograr su objetivo- no puedes darte el lujo de perder 2 cigarros más. Por tu gusto a apostar fuerte, ya has perdido bastantes.
-¿Qué?- eso que le dijo su padre, le devolvió su atención- Ha bueno, pago.

-Para eso esto es sido enviado aquí- dijo una voz grave, en la oscuridad del pasillo. Una capucha negra evitaba revelar quien era. Lo único que se le lograba ver, era una terrible cicatriz por toda su mejilla. Nada más. Pero George inmediatamente supo quién era. Se levanto de un salto, y retrocedió hasta la pared, como si la distancia fuese alguna protección contra el destino que se le había caído encima.
-¿Eres…?- iba a preguntar, pero su padre le interrumpió.
-¡No digas su nombre, George!- grito el anciano, desde su silla.
-Escucha a tu padre muchacho- le dijo este con calma, señalándolo.
-Oh dios mío- se le salió a George, al darse cuenta de lo que estaba por suceder.
-No será precisamente con él, con quien te irás a ver- le informo burlonamente- Pero mándale mis saludos, si puedes.
-Vete al infierno- le respondió, furioso de ser burlado.
-Tu primero. Y considérense muy afortunados por eso, pues estar aquí encerrados, me hace tener que darme prisa, pero un error más tuyo, ingles estúpidos, y no seré tan misericordioso. Te aseguro que no serás el primer ingles que torturo hasta morir, así que considérate afortunado por esto.

No bien termino esa frase, ambos escucharon un trueno ensordecedor antes de caer como fulminados, padre e hijo cayeron al suelo, con una horrible quemadura, que los había traspasados en ambos pechos, como si un terrible rayo los hubiera golpeado. Los agentes del DSM, no escucharon ningún grito, ni mucho menos ningún trueno. Y horas después, cuando los agentes revisaron al lugar, estupefactos, no pudieron tampoco encontrar a alguien.

Solo encontraron a los 5 agentes que custodiaban las celdas, todos muertos, con los mismas heridas, que mataron a Roger Fisher y a Vincent y George Garret. Más los agentes, no sabían estos, pues sus cuerpos nunca fueron encontrados. Sus celdas vacías, 3 rastros de sangre y los guardias muertos, demostraban que algo muy raro había pasado en los calabozos del DSM.

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Era ya las 4 de la noche, y en su cama seguía durmiendo apaciblemente un hombre, de pelo negro y ojos grises como la plata, llamado Frank Connor, atrapado en brazos de su amada Hermione, que lo observaba dormir, acariciando con su mirada ese rostro que tanto amaba, sumergida profundamente en sus pensamientos.

Ella a veces, dominada por el profundo amor que sentía por él, llevaba sus labios hasta su rostro, para besar tiernamente esas mejillas, que reposaban apasiblemente sobre el valle de los senos de la castaña. Un lugar, que parecía ser su preferido.

Pensaba muy detenidamente sobre toda su vida, sobre todo su pasado, y sobre cómo todo esto que tenían, sobre lo que sentían había llegado a pasar, pero también pensaba en como ese maravilloso amor que vivía peligraba. Pensando muy bien, sobre cómo enfrentarla, y pensado muy bien en como ese hermoso rostro la hechizaba. Como esos ojos hacían que su corazón saltara desbocado. Y pensaba todo esto, cuando ella por fin se decidió.

Desde que se despertó, llevaba horas mirándolo dormir, mientras se limitaba a mirar ese amado rostro, acariciar delicadamente sus negros cabellos y su mejilla. Pensando en él y en todo, pero sobre todo en él. Y es que la castaña estaba segura de dos cosas, 1, que amaba a ese hombre con locura, y 2, que había muchas cosas de su pasado, que estaban todavía ocultas para ella, y si quería averiguarlo, tendría ella que dar el primer pasó.

Después de esa conversación con John, la ojimiel se había dado cuenta, que para Frank, era difícil hablar de su pasado, y lo que menos quería la castaña, era producirla más dolor. Así que supuso, que si había alguien que le pudiese hablar del pasado de Frank, al menos así su amado pelinegro no tendría él mismo que relatarlo.

Más quién podía ayudarlo con ese problema ¿Qué persona podría haber tenido alguna relación con el pasado de Frank? No podía ser John, pues su fidelidad a su amigo y su juramento, le impedía ayudar a la castaña en esto. Al parecer estaba sola en esto, y nadie parecía que podía…

Repentinamente, ella recordó lo que había dicho una de la persona más alejada de este asunto. James Sirius Potter. ¿No había dicho él, que tenía un profesor que era un ex-agente de Cargyle Hall? ¿No habría entonces conocido a Frank? Eso era muy probable. A lo mejor él podía decirle algo que pudiera ayudar a Hermione, para comprender mejor lo que estaba pasando, o para comprenderlo un poco mejor lo que había tenido que hacer Frank, con esa gente. Y a lo mejor entender el porqué su pasado lo torturaba tanto.

Era arriesgado. Hermione se daba perfectamente cuenta de que era arriesgado hacerle preguntas sobre Frank, a un ex-agente de esa infame Agencia. Se percataba que ponía en riesgo todo el secreto, y tal vez su vida misma. Pero momentos así, no te dejan más opciones, y no hay otra que arriesgarte.

Y ya se había decidido a hacerlo, hasta ya estaba buscando las fuerzas para separarse de sus brazos y levantarse, para cuando el pelinegro sintió que algo le separaba de su castaña, por lo cual él simplemente la abrazo más fuerte, haciéndola acostarse en la cama otra vez, y acurrucándose más pegado a él. No puedo describir las maravillosas sensaciones que sintió el corazón de la inglesa, lo que formó una hermosa sonrisa en los labios de Hermione, totalmente enternecida.

Puedo decirles que es maravilloso como con un gesto tan simple, es capaz de hacerle olvidar los problemas o preocupaciones a una persona, y en este caso, ser abrazada por Frank, había provocado que se le olvidara esa decisión que hace tan poco había tomado, pero que tanto le había costado llegar a ella. Se daba cuenta que no quería nada más en este mundo, que quedarse en la cama con él.

-No- susurro de repente Frank, medio dormido, para sorpresa de la castaña- Herms no me dejes solito.
-¡Frank!- esa exclamación se le escapo de los labios a Hermione, al ver como su novio se despertaba ¡Como le fascino ver esos ojos gris, los cuales había echado tanto de menos!
-No te vayas- dijo este, muy cerca de su oído, antes de besarla, en las mejillas, es su frente, en sus parpados, para por fin unir sus labios con los de su amada, en un tierno beso.
-No… no me voy a ningún lado, cielo. Descansa, por favor- le dijo ella con dulzura, preocupándose porque por desatar otra vez sus pasiones, volviera a ocurrirle lo que tanto la había asustado en la mañana.
-Pero ya he dormido mucho, Herms, ahora estoy hambriento- dijo Frank, mientras acariciaba a besos, el cuello de la castaña, provocando en ella suspiros y gemidos que casi no podía contener. Hermione se mordía sus labios, en el titánico esfuerzo de retener su lujuria. Ya casi podía sentir como perdía el control de sus manos, las cuales empezaban a acariciar el musculoso pecho de su novio.
-¿Quieres comer algo? ¿Quieres que busque algo de cenar?- dijo utilizando esa excusa a la desesperada, intentando poder evitar que llegaran al punto de no retorno. Donde la conciencia, el juicio y la razón, no pueden funcionar.
-No, tengo hambre de ti- dijo sonriendo, con esa sonrisa picara tan atractiva de Frank. La acerco más a él, y poco a poco, fue acostándose sobre la castaña, buscando sus labios. Los cuales no pudieron resistirse a ellos, los cuales morían por ellos, y en medio de un apasionado beso, rodaron por la cama, deseosos de repetir los apasionados actos de la otra noche, que tanto los volvían locos.

A pesar del terror que había vivido hace apenas unas cuantas horas, Hermione no podía pensar, no podía preocuparse, no podía protestar. Solo podía besarlo, y dejarse llevar por sus caricias y el loco deseo que sentía por Frank, quien repentinamente, irrumpió con sus manos dentro de la camisa de la británica, deslizándolas suavemente hacia arriba, por el escultural vientre de la castaña, produciendo en la ojimiel placenteras corrientes eléctrica que la hacían gemir con locura.

Ella podía darse cuenta perfectamente como con absurda facilidad, esas expertas manos hacían un excelente trabajo enloqueciéndola, mientras estaban estas en su búsqueda de los deliciosos senos de su amada, para apropiarse de ellas y darle los masajes, las caricias, los besos que tanto merecían.

Por unos segundos, eso hizo gemir de placer a Hermione, que no deseaba hacer otra cosa que dejarse llevar, y por unos segundos, estuvo a punto de no importarle nada, y de entregarse a él con toda su alma, pero repentinamente se le prendieron las alarmas, al recordar a su Frank, postrado en la cama, con esa fiebre tan terriblemente alta. Nunca supo con que fuerzas pudo ella separarse de él.

Hermione lo deseaba con todo su ser, pero cuando un amor es tan puro y poderoso, tus deseos no cuentan nada, cuando te preocupas de esa persona a la que adoras. Ella no lo sabía, pero de ese mismo amor, ella saco sus fuerzas para separarse de los mismos brazos de su amado.

-No… No, por… por favor. Para- le suplico la ojimiel, con lagrimas en sus ojos, mientras se separaba de Frank y se intentaba levantar de la cama, o al menos eso intentaba, pues este, sorprendido, y asustado, la atrajo delicadamente a sus brazos otra vez, y la obligo a al menos, arrodillarse en la cama, frente a él, que más asustado se puso todavía, cuando se dio cuenta que esta se resistía. Que la castaña intentaba alejarse de él.
-¿Herms? ¿Qué pasa?- pregunto él, tratando de mirarla a los ojos, más esta hacia esfuerzos para apartarse de él, mientras trataba de tapar sus desnudes.
-No Frank. No debemos. No… no debes- trataba de decir ella.
-¿No debo? Herms, ¿Pero por qué?
-Te hará mal. No quiero que te pase otra vez.
-¿Mal? ¿De qué hablas? ¿Qué me pase que otra vez?- pregunto Frank, totalmente preocupado, por ella.

Más Hermione lo miro con lágrimas en sus hermosos ojos, toda preocupada, apenada, asustada por él. Tantas emociones que sentía, que sus mejillas se cubrieron con ese color rosado que tanto le fascinaba a Frank. Más no esta vez, esta vez solo podía pensar en lo que él podía haber hecho, para poner a Hermione así ¿Es que se arrepentía?
-Te hare mal, Frank- repitió ella, antes de que este la estrechara entre sus brazos.
-No, no ¿Qué dices? Nunca podrías hacerme mal, mi amor. Nunca- la miro a los ojos y de inmediato supo que algo tenía que haber pasado para que ella estuviera así… de asustada- Herms, dime ¿Qué paso? ¿Qué me paso? ¿Acaso…?
-Si- respondió la castaña- Algo si te paso, en la mañana, fui a tomar un baño, y cuando regrese, estabas todo enfermo. Con… con una fiebre altísima. No… no sabía qué hacer.

Hermione pudo ver como Frank empalidecía al escuchar todo eso. Con su corazón casi destrozado del dolor, pudo ver como la rabia cubría ese rostro que adoraba, pues el pelinegro no podía creer que esa maldición todavía lo acosara ¿Es que no fue suficiente con casi matarlo y enviarlo a Leavenworth? Y cuando escucho de los labios de la castaña, lo de fiebre, lo de esa maldita fiebre, sus ojos se cerraron, y no se abrieron hasta que Hermione termino de relatar lo sucedido. Frank la miro, y a pesar de la resistencia que puso la castaña, él la abrazo.
-Mi amor, escúchame- le decía cerca de su oído- Eso fue por una maldición, y no tiene nada que ver contigo. Así que no eres tú. Ni fue lo que hicimos anoche ¿Me entiendes?
-No quiero que te pase otra vez por mi culpa.
-Herms, esa noche contigo, fue el momento más maravilloso de mi vida, si de algo eres culpable es de eso. Y no hay nada en este Mundo que no daría por volverlo a vivir.
-Pero no puede pasar. Si lo hacemos otra vez, volverá a pasar- sentencio ella, ya no muy segura que pudiese vivir sin ello. Ya no muy segura de poder alejarse así de él, pues las palabras del pelinegro, no solo la habían enamorado aun más, sino también estaban haciendo estragos en esos Muros que habían construido el Miedo- Y si lo volveremos a hacer, te pasara otra vez. Y no quiero que te pase otra vez. Me asustaste mucho, Frank. Estabas sufriendo mucho.
-Mi amor, no. No pienses eso- y trato de besarla otra vez, y lo hizo. Y durante los segundos que duro, probablemente haya sido el beso más hermoso de la pareja. Pues no podrían creer lo mucho que eso tranquilizo a Hermione, por lo menos los segundos que duro. Porque ella recordó otra vez, al amor de su vida, postrado en la cama. Sufriendo.
-¡Por amor a dios Frank!- se separo de él, violentamente- ¿Cómo puedes siquiera querer hacer el amor conmigo?
-Herms- dijo con paciencia, con una encantadora sonrisa en sus labios, que hacía derretir a Hermione. Que hacía destrozar en pedazos la resistencia que ella ponía- ¿Cómo no podría quererlo? Estoy loco por ti.
-¡Porque estabas sufriendo!- exclamo ella, mitad indignada y mitad derretida por sus palabras- ¿Cómo no puede importante que te pase eso otra vez? Es que no…
-Amor, es que no lo recuerdo- le dijo con simpleza, sacando su hermosa sonrisa triste, que siempre tenía efectos poderosos, y misteriosos sobre la castaña.
-¿No lo…? ¿Cómo que…? ¿Es que no…?– trato de preguntar la castaña, increíblemente sorprendida. Y esperanzada.
-No amor, no lo recuerdo nada. Nunca lo hago- le respondió él, acercando con sus manos, el rostro de la castaña, acariciando sus mejillas- Pero estoy bien, Herms. En verdad. Créeme.

Y se miraron a los ojos fijamente, como solo 2 enamorados pueden hacer. Ambos se habían perdido en los hermosos colores del reflejo de esa alma que amaban. El ámbar y la plata. Hermione se había quedado paralizada, y apenas podía sentir como sus rodillas cedían, y casi la obligaban a caer en la cama. Sus labios se acercaban, no de forma consciente, sino como atraídos por una fuerza, un hechizo quizás, el cual ninguno de los dos tenía fuerzas para luchar. Y segundo tras segundo, sus labios se acercaban, buscando al otro.

-No. No lo estas - dijo la castaña, rompiendo con ese hechizo. Como quería creer en esas palabras. Creer en lo que le decía Frank, pero su razón le decía que Frank solo lo decía para que ella no se preocupara por él. A Frank no le importaba Frank, hace mucho que la castaña se había convencido de eso.
-Herms, esto ya me ha pasado mucho antes de que siguiera te conociera, ¿Me entiendes? Esto viene desde que me…- se interrumpió, y su rostro apareció una expresión de duda y de un fuerte conflicto interno, pero como siempre, logro sobreponerse que gran rapidez- Esto viene de mucho antes que nos conociéramos. Así que tú no tienes nada que ver.
-Entonces, ¿Por qué tuvo que pasar precisamente en la madrugada?
-No lo sé- respondió Frank, sonriendo con tristeza.
-Frank, no sé qué hacer. No sabes lo mucho que te deseo. Pero sé que no puedo hacerte esto. No puedo ser tan egoísta, no puedo permitir que solo porque te deseo, voy a arriesgarte así. No puedo.

Más eso tuvo el efecto contrario al que la castaña deseaba, ya que Frank sonrió con su sonrisa traviesa, que hacía derretir a Hermione. Otra vez, como tantas veces, su razón, su mente lógica, sus preocupaciones, se iban al caño. Su mente se desconectaba, y solo tenía razón para esos ojos gris que perdidamente la había enamorado. Más Frank, continúo.

-Herms- dijo él, muy serio- Aunque que creas que estoy sufriendo demasiado. Yo no lo recuerdo. No sé por qué. Pero no lo hago. Y aunque me apartaras de ti. Aunque no me dejaras besarte, acariciarte, hacerte el amor, aun así me volverá a pasar. Y aun así, no lo recordare. Así que no me apartes de ti, mi amor, porque ahora no puedo concebir un mundo sin ti. Y no estar contigo… eso… eso si me haría sufrir. Eso si lo recordare, por el resto de mi vida.
-Frank…-dijo ella apenas, con un hilillo de voz.
-No puedo vivir sin ti Hermione- le dijo mirándola fijamente a sus ojos, con una sonrisa triste en sus labios- Estoy tan enamorado de ti, que no podría continuar sin ti.

Hermione escuchaba todo eso, total y perdidamente embelesada por él. Esos Muros construidos por el Miedo para resistirse a él se habían hecho pedazos completamente. Sus escudos habían colapsado. Otras vez sus ojos se le volvían a escapar una pocas lagrimas, pero de felicidad y emoción. Ella acaricio su rostro, con su mano, para poder acercar su rostro y besarlo, con una pasión y un amor, capaz de cambiar el mundo si así se lo propusiera. Más si estaba cambiando algo, y eso era el mundo de estas 2 personas, que no merecían otra cosa que amor.

-No quiero hacerte sufrir- le dijo la castaña por fin, con casi un susurro.
-Se que no lo quieres- le dijo él sonriendo, acariciando las mejillas de su amada con las punta de sus dedos. Con sus rostros muy cerca uno del otro. Con sus labios muriéndose por los del otro- Déjame hacerte el amor.

Fue sorprendente como tan pocas palabras, podían hacer saltar desbocado el corazón de una mujer. Pero lo hizo…
Ella sonrió, cerro sus ojos, y acerco lentamente sus labios a los de su novio. Los cuales al juntarse a los de ella, respondieron con un ímpetu apasionado. Sus lenguas chocaron como 2 autos a gran velocidad, y se fundieron en uno solo. Se abrazaron mutuamente, como si con todas sus fuerzas evitaran que el otro les fuese arrebatado.
Más… Frank se separo de Hermione.

Al principio ella no entendió el porqué había pasado esto, pero supuso que este había necesitado de recuperar el aliento, pero como ella no podía aguantar tantos segundos apartada de esos labios, los busco con desesperación. Se juntaron otra vez por unos segundos, antes de que el Mago se apartara de nuevo de ella.

-¡Oh por amor a Dios!- exclamo ahora la castaña, claramente indignada por ser separada de esos labios tan adictivos para ella.
-Quiero que hagamos algo especial- dijo el pelinegro rápidamente, ya que sabía que seguir con este juego, lo ponía en un gran peligro mortal.
-¿Especial?- pregunto ella sin comprender, más ya regresando un poco a la cordura- ¿Qué quieres decir?
-Quiero que salgamos de aquí, y hagamos algo especial.
-¿Y que es lo que quieres hacer, Frank?- pregunto Hermione, con una sonrisa radiante.
-Bueno… Estaba pensando, que te mereces un extraordinario día, después de lo maravillosa que estuviste anoche conmigo.

Eso hizo sonroja mucho a la castaña, más lo miro sonriente y le dijo.
-Gracias, pero tú también estuviste maravilloso anoche cielo.
-Bueno… entonces ambos nos lo merecemos ¿Mejor?
-Sí, mucho mejor. Ahora explícate- le ordeno ella, pues no olvidaba el inmenso deseo que sentía por su novio. Y de lo mucho que necesitaba sentir esos labios contra los suyos.
Pero antes, Frank le se coloco sobre ella, la miro fijamente a sus ojos y se la quedo mirando, como hipnotizado, mientras Hermione esperaba impaciente, a que este lo besara. Más este no hacía nada más que mirarla, lo que impacientaba la castaña, aun más.
-¿En verdad quieres que me explique?- le pregunto, mientras sus manos acariciaban deliciosamente los esculturales muslos de Hermione.
-No- dijo ella con una voz ahogada, tratando con todas sus fuerzas de retener sus gemidos.
-¿Quieres que te bese?- le dijo, mientras sus manos recorrían con suavidad su cadera.
-No quiero nada más en el mundo- le aseguro la castaña, con su enamorado corazón, latiendo desbocado.
-¿Quieres que te abrace, que te bese, que te acaricie, que te haga el amor hasta que caigamos exhaustos?- le pregunto, mientras sus manos se deslizaban por su vientre, y se acercaban a sus pechos con lentitud desesperante.
-Sí, sí, sí.
-¿Entonces por qué quieres que me explique?- le pregunto deteniéndose, para tortura de su amada.
-No lo sé- respondió ella, buscando sus labios, más este no la dejo.
-Pero Herms, quiero explicar lo que he estado planeando.
-Pues hazlo rápido, o te hare el amor, lo quieras o no- le aseguro la castaña, cuyos ojos brillaban con una gran determinación a hacerlo.
-Quiero que me lo hagas- sonriendo de esa forma que la derretía- En verdad lo quiero.
-Pues hazlo rápido- le dijo ella, besando con sus labios, el cuello de Frank, ya que este le negaba sus propios labios. Por el momento.
-¿El amor?- pregunto Frank, antes de soltar un gemido, pues no podía creer lo mucho que lo volvía loco las deliciosas caricias de esa castaña. Lo mucho que quería hacerle amor- ¿En serio?
-¡Connor! ¡Explícate rápido!- exclamo Hermione, sin saber cuánto más podría contenerse. Sin saber cuánto tiempo más, su mente podría ser capaz de escuchar, de hablar o de pensar. Sin saber si su mente podría recordar cualquier cosa que Frank le dijera, pues estaba casi segura, que solo podría recordar lo que el pelinegro le hiciera.
-Quiero que salgamos- dijo Frank, tratando de concentrarse. Tratando de no buscar sus labios y hacerle él amor a sus castaña con locura.
-¿A un restaurant?- pregunto ella, acariciando su espalda y el muy bien torneado costado de su pobre amado, él cual ya estaba teniendo los mismos problemas para pensar.
-No, no. Quiero que salgamos del país.

Eso fue sorpresivo para la castaña. Eso la regreso al mundo de los mortales, para desgracia de su amado, cuya dureza le impedía todavía pensar, más no le impedía desear y poseer.
-¿Del país? ¿Qué quieres decir? Explícate- le urgió Hermione, puesto que no sabía cuánto duraría este período de fastidiosa lucidez.
-Quiero que salgamos juntos del país. Quiero que hagamos algo juntos, no sé. Conociendo nuevos lugares ¿Qué te parece?
-Sigue diciendo cosas así- dijo Hermione, adivinando que la idea de Frank, no sería tan mala después de todo. Es decir, comparándolo con hacer el amor en esa misma cama, hasta caer agotados del cansancio.
-Quiero llevarte a Francia.
-¿A Francia?- pregunto ella, sorprendidísima. Frank no lo sabía con certeza, pero gracias a esa última palabra, ahora la castaña también estaba encantadísima de sus planes.
-Sí, o cualquier lugar que prefieras. Pero pensé que te gustaría más a Francia.
-Francia… me parece… fantástico- le dijo Hermione, dándole un poco de dramatismo y después sonriendo seductoramente. Poso su mano en la mejilla del ojigris, y acerco sus labios para regalarle un tierno beso. Frank quedo como paralizado, mientras disfrutaba de ese corto beso de la castaña.

Y cuando ambos se despegaron, Frank apenas podía hablar, o pensar, segundos después dio un suspiro y dijo.
-Humm… Ok. Francia será- fue apenas lo que único que pudo decir, ya tratando de continuar con la explicación. Cosa que Hermione noto, y decidió, que ahora ella debía ayudarlo, aunque recordó cómo su novio había llegado a los extremos de alocarla de pasión, y pensó que esa ayuda no lo merecía.
-Dime que haremos allá- le pidió con voz suave, mientras se acostaba sobre el pecho desnudo de su novio, el cual aliviado y agradecido, paso su brazo por la cintura desnuda de su novia, y retomo su presentación. Descaradamente sus manos acariciaban con suavidad las torneadas posaderas de Hermione, mientras hablaba.
-Muy bien, me darás un pasaporte, y saldremos los dos hacía París. Podríamos ir juntos en la mañana a conocer el Louvre ¿Qué te parece?- y cuando Frank menciono el más famoso e importante de los museos de Arte, Hermione no podía prestar más atención, ni estar más encantada- Cuando llegado el momento, podríamos ir al Ambassadeurs para el almuerzo, después recorreríamos el río Sena en bote y después tomaremos un café en el Ma Bourgogne. En la tarde, podríamos ir a Versalles un rato, y poder así admirar el gran Palacio de los Reyes de Francia. Recorriéndolo, probablemente no me resista más, así que te jalaría del brazo y nos meteríamos furtivamente en una de las habitaciones de los Reyes, donde te haría el amor un par de veces.
-¿Solo dos?- le pregunto la castaña, sonriendo seductoramente, haciendo a su novio reír.
-Oh vamos Herms, todavía nos quedaría muchas cosas por hacer.
-Frank Connor, estás loco, si crees que saldremos de esa habitación, sin al menos hacerlo 3 veces- le aseguro, fingiendo mucha severidad en su voz y expresión. Cosa que impresiono un poco a Frank, más ella sonrió repentinamente y sin previo aviso junto sus labios con los del pelinegro, provocando un apasionado beso que se prolongo por varios minutos.
-Bien. Humm…- fue apenas lo que pudo decir Frank al separarse, tratando de recuperarse de ese apasionado beso, el cual había actuado casi como un soborno- 3 veces… será.

Hermione sonrió muy satisfecha, volvió a recostar su cabeza en el pecho desnudo de su novio, y le pidió que continuara con su relato.

-Después podríamos volver a Paris, y caminar tomados de la mano, por los Campos Elíseos mientras cae el sol en el horizonte. Y al final subiremos juntos la Torre Eiffel. En la Cima tendrás mucho frío, pero yo te rodeare con mis brazos y veremos abrazados toda París en el anochecer. Después podríamos ir a cenar al Alain Duchase, y para finalizar, nos quedaremos una noche en el Ritz, y haríamos el amor hasta el amanecer ¿Qué te parece?

Más Hermione no podía responder esa pregunta, pues se había quedado muda, muda de del asombro, muda de la alegría y el amor que sentía por ese hombre, que al parecer nunca dejaría de sorprenderla, de fascinarla, de enamorarla. Al parecer, al lado de ese hombre, ella estaría destinada a encontrar siempre algo diferente en su futuro. No pudo evitar morderse sus labios, solo para contener su emoción.

-¿Herms?- la llamo el pelinegro, con una voz suave y cariñosa.

Esperaba emocionado y expectante ante alguna respuesta de su novia. Deseaba tanto saber lo que pensara su novia. Tenía varios días pensado en algo como eso. Tener una escapada así de romántica con ella, era algo que había pensado varias veces, más nunca en su vida se habría imaginado que algún día algo así sería posible. Nunca en su vida pensó que tendría una oportunidad de tener una vida así, de vivir algo tan maravilloso, con una mujer aun más maravillosa. Nunca pensó que deseara tanto hacer esto.

Por su parte, Hermione seguía sin palabras. No todos lo día descubres una parte de tu novio, algo tan tierno y romántico que nunca se hubiera imaginado de él, pero de la cual estaba haciendo que su corazón estallara de alegría. Los intentos de Frank para darle mayor emoción a la relación, eran en realidad enternecedores para la castaña. Darte cuenta que tu novio hiciera cualquier cosa por apenas una sonrisa tuya, era tan… La hacían sentirse tan especial y amada. Que alguien tan amado se preocupara tanto por ti, en tu felicidad, la hacían sentir tan… bien.
Tan bien que dudaba que esa sonrisa que se le había formado en sus labios, fuera a desaparecer en antes de que terminara el día.

-¿Te gusta mi idea?- le pregunto Frank por fin, con el corazón en el puño, podría decirse.
-Si- respondió ella apenas con un hilillo de voz.
-¿En serio te gustaría ir a Francia conmigo?- pregunto su novio, sin poder creerlo.
-Me encantaría- le respondió con una de esas sonrisas radiantes, que iluminaban el corazón de Frank Connor.
-Entonces es una promesa- sonriendo alegre de que Hermione estuviera tan emocionada como él por ese viaje.
-Una promesa costosa Frank.
-Bueno, somos una pareja joven, hermosa y con un horrible trabajo muy bien remunerado. Además… no hay nadie que se merezca esto más que tu.
-Si lo hay, tú.

El nunca estaría de acuerdo, más sabía qué negarlo solo entristecería a su amada castaña. Además, él ya la tenía a ella. Así que suponía que ya tenía más de lo nunca merecería.

Más una enamorada castaña, estaba empezando a extrañar los labios del Norteamericano, y tenía muchas ganas de darle una… maravillosa… recompensa por haber ideado todo esos planes para ambos. Así que rodeo lentamente su brazos sobre el cuello de el ojigris y acerco sus labios, y los beso de la forma que solo ella lograba hacer, para volver loco de pasión a Frank Connor.
-No, no, no- dijo este tratando ahora de separarse de la castaña, cuya mente todavía se encontraba en otro Mundo, y no se daba cuenta de los esfuerzos de el pelinegro. Frank se separaba de Hermione, y ella volvía a buscar sus labios. Los besos de la castaña eran irresistibles para Frank, pero este, con gran fuerza de voluntad y toneladas de terquedad, se logro separar de ella.
-¿Qué pasa?- pregunto Hermione, empezando a indignarse, por ser separada de esa manera tan infame de los labios más dulces y adictivos para ella.
-No Herms, hoy no.
-¿Pero por qué?
-Porque mañana quiero que sea un día especial, mi amor. Y será más especial si nos deseamos con más locura.
-¿Más que ahora mismo? ¡Francis Connor!- exclamo la castaña, fingiendo enfado- ¡No puedo esperar tanto tiempo!
-Lo sé, Herms, lo sé. Pero ya verás. Esto de esperar hará las cosas más excitantes.
-¡¿Por qué siempre me tienes que hacer esto?!- pregunto Hermione, enfurruñada, dándole un suave golpecito en su hombre. No quería admitir que esas ideas de él no dejaban nunca de enternecerla y divertirla, pero cuando te separan de tu narcótico preferido, no puedes evitar enfadarte.
-Solo quiero que tengamos una maravillosa noche.
-Siempre me haces esperar, no es justo.
-Lo siento amor, pero creo que… deberíamos… tú sabes… “conservar fuerzas”- eso hizo sonrojar a la castaña. Y cuando esta abrió la boca pues tenía que protestar, sorpresivamente un patronus en forma de Tigre Siberiano, de un plateado impresionante, el cual dio un par de vueltas en la habitación, frente a una Hermione sorprendida y un Frank con el seño fruncido.

-Tenemos problemas en el DSM. Hemos sido penetrados. Venid ahora- dijo repentinamente el patronus con la voz de John Broke.


Hermione Granger pronto se daría cuenta de que había sido muy prudente, no exclamar en la puerta principal del DSM un “¡¿Qué demonios está pasando aquí?!”. Pues 20 minutos después de que salieran del Hotel “The Wizard Castle”, la pareja apareció juntos en la Sala Principal del DSM, y en ella había más gente de la que se imaginaban que habría en una noche como esa. Demasiada gente aun, para un día normal en el DSM. Aurores, periodistas, secretarias, personal general, curiosos y los Agentes del DSM, tratando de tranquilizar una situación bastante descontrolada, además de desconocida para la castaña.

Pasaron entre varias personas, percatándose de la tensión en el ambiente, sin prestarles atención a los periodistas del Profeta que se acercaban a ellos, tratando de hacerles preguntas para las cuales ambos no tenían respuesta. Preguntas como el ¿Qué había pasado? Y ¿Cómo era eso que Agentes del DSM habían sido asesinados en las mismas instalaciones? O ¿Es cierto que hubo prisioneros desaparecieron de las celdas?

A la Bruja le había costado mucho no haber lucido sorprendida frente a esos periodistas, más lo había logrado con éxito, y había esquivado a esos periodistas sin darles una palabra, seguido por Frank, que no había dicho una palabra, y con el semblante serio trataba de analizar la situación.

O eso es lo que supuso Hermione que él hacía, después de echarle un par de miradas tímidas pero discretas. Su rostro había recuperado esa inexpresividad impenetrable, que tantas veces había usado con todos y con ella misma, desde el momento en que lo conoció por primera vez.

Como intrigaba a Hermione ese rostro con esa expresión sin personalidad, sin emociones. Tan sería que parecía que careciera de alma. Ella se había dado cuenta ya de lo que en verdad había en ese corazón protegido por esa rigidez y fortaleza, pero cuando pensaba en ambos, en la dualidad de personalidades, simplemente la desconcertaba.

Siempre esa actitud la había intimidado, y tuvo que usar una gran fuerza para nadie se diera cuenta de eso. Tanto que todos los agentes del DSM, la admiraban por no llegar a temerle a Frank Connor. Pero siempre en su corazón había estado esa sensación, aunque había desaparecido a medida que lo fue conociendo, y ya no existía cuando la relación de ellos se… profundizo. Pero volverlo a ver así, volvía a recordar, que había mucho de Frank Connor, oculto en las sombras.

Repentinamente, un periodista la saco de sus pensamientos cuando le pregunto a ella misma si acaso sabía algo de lo que estaba pasando aquí y porque no le respondía. Ella se detuvo y lo miro, tratando de olvidar todo lo relacionado a su relación con Frank, y volver a centrarse en su trabajo, más Frank la agarro del brazo delicadamente, pero con disimulo, para hacerla seguir caminando, al tiempo que le respondía dureza:

-La Directora no tiene tiempo para responder tus preguntas, Johnson, así que vete a pasear.

Repentinamente se dio cuenta de lo afortunada que había sido en no caer en ese deseo impulsivo de gritar al aire con indignación “¡¿Qué demonios está pasando aquí?! En el mundo de políticos, Aurores y traidores, era peligroso parecer que no sabía nada. Sobre todo si los Aurores de Marcus Bradford estaban rondando cerca de ti.

“Así era el Mundo”- se lamento la castaña, al recordar lo poco que se había conseguido, con los sacrificios de las Guerras Pasadas. Más se quito de la cabeza esos pensamientos, que ahora nada se podía hacer, y volvió a concentrarse en lo que ahora importaba

Y ahora, la brujo le urgió más el averiguar el motivo de todo este tumulto, y si en verdad algo terrible había pasado en el DSM, la pareja siguió adentrándose en la Sala, sin prestarle mucha atención en la gente que los rodeaba, ni el porqué los veía y murmuraban tanto, pues habían visto a John en el centro, junto a otros Agentes, entre ellos Ben Wade, William Brodercik y el joven David Calamy, todos ellos tratando de calmar el ambiente


Hermione se dispuso a reunirse con todos ellos, pero Frank la agarro disimuladamente del brazo para detenerla, y sin explicarle nada, ella pudo notar como Frank sacaba su varita y la apretaba con su mano, mirando a sus 2 compañeros detenidamente, los cuales levantaron la mirada casi de inmediato, buscando. Le sorprendió mucho a Hermione lo poco que tardaron en encontrarlos con la mirada, en medio de toda esa multitud.

-¿Su señal secreta?- pregunto Hermione discretamente, Frank asintió con igual discreción, fingiendo no escucharla. Sin apartar su severa mirada de sus viejos amigos, los cuales rápidamente se acercaron a ellos, dejando a los agentes británicos encargados de controlas la situación.
-¿Lo sentiste tu también?- pregunto él en voz muy baja.
-Si- respondió ella, reprimiendo una sonrisa, muy complacida, de que la contaran dentro de esto. Había sentido como su varita se calentaba, y se movía dentro de su bolsillo lentamente, con la apuntando en dirección a su novio. Supuso que los 2 miembros del Africa Corp, habían sentido lo mismo, la llamada de Frank.

-¿Qué ha pasado?- pregunto Hermione en voz baja, segundos después de que tanto el rubio, como el pelirrojo se reunieran con ellos. La castaña daba miradas nerviosas a toda esa gente que los rodeaba, cuidado de que su conversación no fuese escuchada.

John no contesto en seguida, sino que los vio detenidamente, con la expresión ensombrecida, casi severa. La castaña se alarmo más cuando este saco su varita con mucho disimulo, e hizo un movimiento con ella, que Hermione adivino en seguida que era del encantamiento “Muffliato”.
Si hubiese tenido más tiempo y cosas menos importantes que hacer, ella le habría preguntado a el rubio como rayos había aprendido ese hechizo, más…
- ¿Es cierto lo que dicen de…?- Empezó a preguntar Hermione ya sintiendo por fin de podía tener la confianza para hablar. Pero….
-¿Se dan cuenta de que han llegado juntos con un demonios?- los interrumpió bruscamente el rubio voz severa, pero baja.

Ambos no se habían percatado de eso. Habían salido de esa habitación tan rápida, con varita en mano, listos para luchar una batalla encarnizada, pensado que una catástrofe había sucedido, tal vez un ataque despiadada contra el DSM. Tan alarmados los habían dejado ese mensaje, que no se habían dado cuenta de que no era muy prudente, haber llegado así al mismo tiempo, juntos…

Tanto la castaña, como Frank, con su rostro inexpresivo, voltearon para ver a las personas que estaban allí, varias de ellas secretarias del DSM, y también varios Aurores del Departemento de Marcus Bradford, los cuales los miraban detenidamente, hablando entre ellos por lo bajo.

Había uno de ellos, que en verdad intrigo a la castaña, pues nunca lo había vistos en sus años en ese Departamento, pero tenía edad para haber estado con ella. Además parecía el líder de ese grupo de jóvenes Aurores. Pero lo que más la intrigo, es que antes de que ellos se retiraran, este Auror tuvo el descaro de saludar de lejos a Frank, como si fuesen viejos conocidos.

Sinceramente ella más bien pensaba que habían tenido suerte, pues en el trayecto hasta el DSM, más de una vez tuvo el impulso de buscar agarrar la mano de Frank y andar así. Como una pareja de felices enamorados debería caminar. Pero no creía que su novio no fuese tan… optimista.

Y por unos segundos, ella supuso que tenía razón, pues esto hizo tensar la expresión del Mago, que no dejo de mirarlos hasta que se fueron del Salón, y a continuación miro a una Hermione, que no sabía que esperar de esto, y en verdad temía de su reacción.
Más a Frank simplemente se le escapo un suave:
-Ups…

El alivio para Hermione fue tan grande, que casi se les escapa una de sus radiantes y hermosas sonrisas que podrían hacer reír y saltar al corazón de su novio, especialmente en un momento tan malo como este. Pero por otro lado, John los miro gravemente.
-¿Ups? ¿Eso es lo único que se te ocurre?- pregunto en voz baja.
-Muy buen trabajo los 2- le dijo Ben, con tono burlón, haciendo sonrojar a la castaña.
-Recuerda con quien estás hablando- le dijo Frank con un tono frio, señalando a Hermione, quien sorprendida, no dejaba de mirar a la expresión de su novio, el cual dijo eso, con la mandíbula apretada.
-Sí, estoy en frente de un gran idiota, y su adorable y maravillosa novia, bru- finalizo el surafricano, riendo por la expresión de susto de Hermione- los cuales no deberían haber llegado juntos como si…
-¡Ten cuidado tu también!- exclamo el rubio, con voz baja- Tu viste quien estaba aquí, ¡Así que ten cuidado!
-¿De quién estás hablando?- pregunto Hermione a John. Lo había hecho a él, pues por alguna razón tenía la idea de que con él tenía más oportunidad de recibir una respuesta. Más a continuación de formo un tenso silencio entre los hombres.
-Ese era un agente de Cargyle Hall- respondió, para sorpresa de la castaña, su novio. Con una voz lúgubre que no paso desapercibida para ella.
-¿Qué?- pregunto atónita a su novio, quien la miro con una grave expresión, antes de apartarla - ¿Qué hace uno de ellos en el…?
- No lo sabemos con certeza- respondió Ben.
-Pero si sabemos, que no es el único, así que no estamos en tiempo de bromas- exclamo molesto, el escocés. Y finalizo apuntando a Frank- y tú deberías tener más cuidado. Lo sabes mejor que nadie.
-Porque no te guardas tus consejos y temores para alguien que en verdad le interese, y recuerdas con quien estas hablando - le respondió ahora el pelinegro, con una tono frío, que hizo fruncir el seño a el escocés.
-¿Con quién estoy hablando, entonces?- pregunto con el mismo tono duro, que con muchos jóvenes agentes.
-Con tu jodido oficial superior, con un demonios- respondió con el mismo tono frió y distante.

Hermione no sabía qué hacer. Acababa de presenciar un momento que nunca antes había presenciado. La forma en que se habían hablado los dos amigos. Y no sabía qué hacer, pues no le gusto la forma en que Frank había tratado a John, pero tampoco quería parecer que su pusiese en su contra.

Ella podía haberle dicho a Frank, que recordara quien era el oficial superior de él, en castigo de esa forma tan cruel y desagradable que le había hablado a su amigo, quien solo se preocupaba por ellos. Pero también se daba cuenta que meterse en esto, solo haría que se enfadar con ella. Una justificación cobarde, se reprochaba ella, por no podía soportar ahora, un pelea con él.

“Puede que más adelante, haga que se disculpe”- pensó ella- “Al menos tengo que intentarlo. El no puede hablarle así….”

Miro a Ben, y por su expresión, supo que este era un momento tenso entre esos dos. No hacer nada, eso fue lo que decido hacer, e intentar cambiar el tema. De hacer olvidar ese momento.
-¿Es verdad que mataron a…?- empezó a preguntar la castaña, pero fue interrumpido por John.
- Está bien, como quieras- dijo con un tono duro, sin apartarle la vista a su viejo amigo- Mejor que bajen ambos a las celdas. Y si es cierto, han matado a los agentes Daniel Garrison, Samuel Collins, Jennifer Hays y Thomas Baddington.


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Bueno, este capítulo lo he finalizado escuchando con la extraordinaria canción “Hallowed Be Thy Name” de Iron Maiden. Un buen rock para la inspiración.

Bueno, quiero agradecerles su apoyo y entendimiento por este gran retraso que he tenido. Para serles sincero, no ha sido fácil para mí sacar este capítulo, pero bueno, lo he hecho. Aunque más corto de lo planeado.

Quería anexar algo más, pero, se me ha sido imposible lograr finalizarlo, para el día de hoy. Es por eso, que decido dejar esa parte para el capítulo siguiente. Simplemente no está listo. Lo intente, pero no pude. Necesita más tiempo.
Pero les agradezco en verdad, que no me hayan abandonado, y que todavía consideren mi historia, digna de ser leída.

Quiero aclarar esta expresión “Bru”, la cual uso el personaje Ben Wade. Esta es una expresión que usan los surafricanos (el país), como para decir, “hermano”. Viene de la palabra Brother, y tiene una marcada acentuación, típica del surafricano.

Bueno, creo que no tengo más nada que agregar, además de agradecerle por haber comentado el capítulo anterios, el cual fue publicado hace tanto tiempo, que me de vergüenza. Le agradezco a *gisselle*, a Miiss Magiic (mejor conocida como Diana =D ) a Kadira17 y a Hermi_James, a quien no me ha leído los últimos capítulos, pero se que algún día lo hará =)

Y bueno, además le agradezco a los que me leen, más no se han presentado ¡Muchas Gracias!
El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.



Mi historia de Drama-Romance. Denle una oportunidad xf.


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Re: "El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

Notapor *gisselle* » Vie Ene 27, 2012 3:24 am

Joven
Ha vuelto
Ya me estaba preocupando
Bueno Luego edito



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Re: "El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

Notapor LaddyBlack » Jue Mar 29, 2012 10:41 pm

Dios estaba perdida del mundo, fer, tengo mucho que leer. te prometo que mañana me pongo al dia. Por cierto se vale darme la bienvenida nuevamente,
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