"El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

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"El que nunca podrá cambiar" [Hermione.G] ¡CAP 23!

Notapor Barto23 » Sab Dic 12, 2009 12:21 am

Primer Capítulo...


-Enfrenta tus miedos Frankie, enfréntalos.
-Si padre, lo haré!- dijo el niño sollozando.
Pero el hombre no respondió, solo cerró los ojos y nunca más le hablo a su hijo.


Así despertó Frank Connor, con la misma pesadilla que lo perseguía después de 27 años, nunca lo abandonaba, no como otras cosas. Hacia frió, "como siempre hace en este maldito continente" Se decía Frank.

-¿Se quedo dormido señor?- le dijo temeroso un novato.
-¿Qué demonios crees tu?-le respondió de mal humor, cosa que después se arrepintió. "Novatos siempre al borde de orinarse por el miedo"
- Señor, la llama la Directora-le dijo el muchacho, que no debía llegar a los 25 años- quiere saber como va la vigilancia.
-"Que acaso no confía en mi- se dijo otra vez para si- nunca debí aceptar el trabajo, debería haberme queda en Leavenworth antes de aceptar toda esta mierda".
-¿Qué demonios quiere ahora, Baddington?- pregunto Frank.
-Ni idea señor- respondió este.
-Que raro-ironizo, y después desapareció.

-¿Quería verme Madam Granger?-pregunto Frank ya en la oficina de una hermosa castaña, de ojos de color miel.
- Si, señor Connor, siéntese- Le dijo Hermione Granger, Directora del reciente Departamento de Seguridad del Mágica o DSM- Necesito saber los últimos avances de la operación, los cambios que le has introducido y por supuesto, saber cómo se encuentran los hombres.
-Me sorprende que Uds no lo sepa ya Madam- respondió este secamente, rascándose su poco poblada barba.

Ella se le quedo mirando fijamente y desafiante por unos momentos, no era ninguna idiota y el tampoco, ambos lo sabían. Ella en vez de replicar, se levanto lentamente y fue al mini-bar, a servirse un trago.
-¿Le apetece un trago?- Le pregunto, con cortesía, tratando de suavizar la fricción que había.
-No gracias Madam- respondió, con la misma cortesía de la castaña- ¿Puedo fumar?
-No, no puede.

El permaneció impertérrito, "Que demonios, valía la pena intentar" se consoló.
Miro de nuevo la hermosa oficina, con la réplica de la retirada de Bonaparte y la ultima cena de Da Vinci, después sus ojos grises se fijaron en la colección de libros que tenía en el pequeño estante que estaba llena de libros, novelas, biografías, poemas. Todos los libros más importantes de la literatura de magos o muglees. Todos, sabia muy bien él, leídos infinidades de veces por esa hermosa pero muy, muy inteligente mujer. Segura de sí mismo, solitaria, pero decidía y popular en la prensa y en la alta sociedad mágica británica. Muy apreciada por el Ministro Kingsley en su tiempo y por muchos años, la mano derecha del Director del Departamento de Aurores, hasta que se abrió el Departamento de Seguridad del Ministerio, que ella inmediatamente fue designada para dirigir. Nadie mejor que ella, para muchos.
-Sabe, a mí siempre me gusto la novela de "El Doctor Jivago", pobre hombre, ¿no cree?- le comento Frank- alejado de su familia, sufriendo por el frió y la miseria y acosado constantemente por los malditos comunistas, siempre haciendo de las suyas. Pero bueno, vayamos al grano ¿no le parece? ¿Por qué estoy aquí y no en mi…adorable y acogedor puesto.
- Cumpliendo con su deber, Connor- le digo Hermione con fastidio. Como le irritaba la amargura y el tono sarcástico de Frank.
El no contesto, ni siquiera su expresión cambio por el regaño, simplemente espero a que su superior llegara al punto de la reunión. Además, a un superior no se le era permitido hablarle de esa forma y ya había llegado al límite. Ella lo sabía, y ella sabía muy bien que a él le encantaba llevarla hasta el límite de su paciencia, que le encantaba verla cuando llegaba a ese límite y que se moría por sobrepasar ese límite, para deleitarse de lo que podría suceder, pero no era estúpido. El sabía muy bien lo que pasaba cuando se sobrepasaba.
-Quiero saber tus métodos para capturar a los sospechosos, quiero garantías de que serán tratados como deben hacer- le soltó de una Hermione- Quiero saber lo piensas que va a pasar y lo que harás.
-Lo mismo de siempre, entrar por la puerta, gritarles que se rindan y si no lo hacen, pues bum bum-Dijo él con mucha naturalidad y despreocupación- Nada muy elegante me temo.
-Apuesto que no- replico ella furiosa- o este plan mediocre será otro intento de matar a todos los del salón, como te encanta hacer, para que no tengas ningún herido, para hacer tus encantadores ejemplos de tu justicia Siciliana.
-Bueno si Uds. sabia, ¿Por qué pregunta?- dijo con su habitual tono despreocupado- sabe no tengo tanto tiempo para tanta charla burocrática ¿sabe?.
- Connor no voy a permitir que hagas las cosas a tu manera, ¡A tu maldita manera sangrienta!, no apruebo tus métodos y no voy a permitir que mi Departamento se mueva de esa forma. Los quiero vivos, para interrogarlos y después enjuiciarlos.
-¿Por quién? ¿Burócratas corruptos?- pregunto Frank perdiendo la paciencia- ¿para después verlos salir?, ¿porque algún político no le gusta en lo que nos estamos metiendo? Y después de que los vea salir, ¡Decirle a las esposas de los hombres que esos cerdos mataron, se perdieron en…!

Se cayó de repente, con los ojos inflamados por la rabia. Pero Hermione entendió perfectamente a lo que quería llegar. Suavizo su tono y dijo con la seriedad necesaria.
- Eso no pasara, si hacemos las cosas bien, nuestra información no va a fallar, y si los agarras con vida, por lo menos a los tres Conciglieris. Los necesitamos con vida Frank. Muertos no nos sirven, si mueren, toda la operación se cae y todos Nuestros- enfatizo el Nuestros- compañeros habrán, en verdad, muerto en vano. Ahora Connor, el plan- exigió con un repentino tono endurecido.

Su expresión no cambio en ningún momento, eso era lo que más le inquietaba a Hermione, no cambio ni siquiera cuando lo llamo por su primer nombre.
El tardo un momento para hablar, pues reflexionaba rápidamente sus palabras, "endemoniadamente buenas" confeso él, exactamente lo que quería oír. Miro hacia otra de las replicas que tenia Hermione en la oficina "La Liberté guidant le peuple" se dijo para sí mismo ¡Como le gustaba ese!
-¿Sabe? de todas las pinturas que tiene en…- empezó este.
-Connor, no tengo tiempo para hablar de Delacroix- le interrumpió Hermione, claramente determinada a llegar al punto.
- Esta bien, está bien- dijo con desanimo Frank, rascándose su negro y liso cabello y empezó a dibujar una casa- La casa es de dos pisos, como ya sabe, la planta superior posee tres cuartos, dos de ellos con tres guardias con dos rehenes respectivamente. El tercer cuarto es donde duermen los Conciglieris, y como están ellos en el comedor reunidos con los dos emisarios de la Banda de los Garret y 5 guardias, ese cuarto debe estar vació.
"Aunque no podemos saberlo, pues como sabe, nuestros hechizos detectores, no han podido revisarlo. Los baños, que son tres, están vacíos por el momento. En lo demás, ya estamos seguros, de cuantos y donde están los "sospechosos". El Comando de Ben Wade, se ocupara de este cuarto -señalo unos de los cuartos- y el Comando de Broke se concentrara en este otro para asegurar a los rehenes. Ambos entraran por las ventanas, cuando los sistemas de seguridad estén desactivados. Mi Comando entrara por la puerta principal, se dividirá en tres grupos, el primero (el que yo personalmente comandare) se concentrara en dominar a los guardias, el segundo lo comandara Robertson, tratara de dominar a los emisarios, y el tercero comandado por Aubrey, neutralizara y arrestara a los Conciglieris. Y por último, el Comando de Broderick, entrara al cuarto de los Conciglieris, como son los primeros en entrar, sin no encuentra nada, bajaran inmediatamente para apoyar a mi grupo. Solo necesitamos su orden para entrar Madame- Termino de explicar el plan Frank, tranquiliamente, se arregosto en su silla a esperar que ella hablara

Hermione no respondió, reflexionaba y miraba atentamente al dibujo, con los puntos que señalaban a los participantes de esta orquesta. Le preocupaban dos cosas, los Conciglieris y a ese cuarto al cual todos los métodos del mundo habían fallado para detectar que demonios había allí. No se podía hacer nada mas, ambos lo habían intentado todo y nada. "Bueno, sin complicaciones no hay diversión" se dijo ella para si mismo. Ahora venia la parte más delicada, el verdadero motivo por el cual ella lo mando a llamar. El esperaba, pues sabía que ella tenía que decir o preguntar algo.

-Ok, Frank, el plan aunque imperfecto y lleno de incógnitas sin resolver (como a ti te gusta), me parece aceptable- empezó ella tomándose el tiempo. Se llevo su mano a su frente, para retirar unos mechones de su pelo castaño, que invadían su frente, al tiempo que ponía una expresión ceñida y se mordía los labios, concentrándose en el dibujo, hecho por el pelinegro.
-¿Tiene Uds algo que agregar?- pregunto Frank impaciente, observando detenidamente su expresión. Sobre todo en la forma en que mordía sus finos labios.
-Si, si, la verdad es que si- se limito a decir, levantando su mirada, para fijar directamente sus ojos de color miel en el, desafiante. Frank no dijo nada, su expresión no cambio. Solo esperaba.
- El grupo de Aubrey- dijo despacio Hermione- el que detendrá a los Conciglieris, lo comandare yo misma. Para asegurarme de que nada les pase.

Y espero, pero Frank no dijo nada. Simplemente suspiro, se llevo las manos a su bolsillo, saco un Habano Partagas y lo encendió con los dedos. Dio 2 canaladas y expulso el humo y dio 2 canaladas más, ante la cara de desagrado de Hermione que no dijo nada, y volvió a expulsar. Se paro y se limito a decir antes de salir de la habitación:
-Como Uds ordene Madam- y volvió a hacer una canalada antes de salir.

Hermione no dijo nada, que a pesar de que ella acababa de dar una orden, una orden que el no podía desobedecer, ella pensó que el no le dejaría, que discutirían, que su orden no seria acatada. Que el haría algo que no la haría ir, pero no, simplemente se limito a fumar sus asquerosos habanos, a pesar de que ella lo prohibía ante su presencia.
"Ese hombre le gusta hacer lo que se le venga en gana, no respeta mi rango, nos respeta nada. El no puede desobedecer mis órdenes. Esa era una orden, y en respuesta fuma en mi presencia, en mi oficina, como si estuviese siendo considerado al no discutirla" Pensaba ella fuera de quicio. Volvió a servirse un trago. La espera era interminable.




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Bueno este es mi primer Fic, no sé si les gustara, o si me gustara. Nunca antes había hecho esto, y la verdad es que no estoy seguro de lo que estoy haciendo. Si les gusta, me gustaría que comentaran. Las críticas serán bien recibidas. Si habrá romance en este Fic, pero no será lo principal. Habrá oscuridad, desesperanza, un poco de romance espero. Habrá violencia y crueldad, pero controlada. Habrá frases de películas que las pongo, no por falta de originalidad, sino porque me encantan. Comenten para saber que no pierdo mi tiempo.

El personaje Frank Connor, es de mi invención, como muchos personajes que verán. Si pondré mas personajes de la Saga Harry Potter, será algo que lo meditare profundamente. Es posible que pase eso, pero debo estar seguro de que serán necesarios, pues quiero ser lo más original posible. Comenten, y me dicen sus opiniones y sus preciados concejos sobre la historia, que si me gustan los utilizare, sino los utilizo, gracias de todas maneras. Espero, nuevamente que disfruten al historia, y sus comentarios, digan lo que digan serán bien recibidos. Digan lo que opinan, lo que les gustaría, y bueno, un caluroso saludo...El segundo capítulo será publicado brevemente.

P.D: Los derechos de Autor se los regalo de una vez a J.K, si los quiere. No quiere tener problemas con los endemoniados abogados que pueda tener. :lol:

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Un rostro para Frank Connor
Última edición por * Luna Lovegood * el Vie Oct 14, 2011 11:40 am, editado 13 veces en total
Razón: Para adaptar el título a las reglas del foro.
El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.



Mi historia de Drama-Romance. Denle una oportunidad xf.


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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Kadira17 » Sab Dic 12, 2009 3:38 pm

Muy bueno tu historia, sigue por favor.
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Sab Dic 12, 2009 4:06 pm

Bueno aquí está un segundo capítulo, ya mañana hare mas, espero, sigo esperando sus comentarios, por favor. Digan lo que sea, ya no me importa. Solo quiero saber si hay vida acá. Si hay gente que ha podido ver la historia. Nunca he hecho esto y no sé si está bien. Alguien me puede decir cuando o como se hace para que se cambie de pagina. Si cada página tiene un límite o si yo mismo tengo que pasar a una página nueva. Gracias por leer mi Historia. Un saludo caluroso desde Maracaibo, Venezuela.


Capitulo Segundo. La Hora Se Acerca...


-Demonios, demonios, demonios, ¡Demonios!- exclamaba Frank, furioso mientras fumada lo que quedaba de su habano- ¡Esto sí es bueno! ¡Baddington, ven acá maldito bribón!

Y llego corriendo un joven, llamado Thomas Baddington, agente del DSM. Joven alto, delgado y de cabello pelirrojo y con pecas, no tendría todavía los 25 años.

-Si señor ¿En que puedo servirle? - Salido el agente.
- No salude de esa forma demonios, no sabe que si hay enemigos espiando, les esta informando a quien matar primero. Salude normalmente y sin gritar mi rango a los cuatro vientos!- le regaño de muy mal humor.
-Dis… Disculpe señor, pe…pero, es así como ella nos enseño a…-empezó a tartamudear Baddignton, ese hombre era un dios para muchos jóvenes del DSM y hasta en el Departamento de Aurores.
-Olvídese de esas estupideces, pégueseme a mi, haga lo que yo le digo y con suerte podrá volver a su casita para que su madre le de leche con galletas- Le corto Connor- Ahora busque inmediatamente a Jack Autrey, ¡Y rápido! Estaré en el Olmo.
-Señor, pero el esta en su puesto-dijo el muchacho.
-Demonios, demonios-maldijo Connor- Bueno bueno, vaya y dígale que voy para allá, que han habido cambios grandes. Vaya y vuelva tan rápido como pueda.
- Si señor!- Dijo el muchacho antes de salir corriendo.

Ya en el Olmo, Connor se encuentra con el Agente David Calamy, que daba instrucciones a los hombres. Oriundo de Manchester, de 28 años, rubio, alto, delgado pero con cierto desarrollo muscular en los brazos. Un muchacho con una habilidad para los interrogatorios, nunca necesitaba la violencia física, solo psicología. Podía detectar mentiras a leguas. Sus métodos le habían ahorrado muchos dolores de cabeza y de ensuciarse las manos.

-¿Para qué lo llamo señor? ¿Quiere intervenir?-pregunto Calamy, muy suave para que no fueran escuchados.
- Demonios sí, lo sabía, por eso no entramos antes, quería saber bien lo que pasaba antes de involucrarse. Está bien desesperada, quiere a esos cerdos con vida, a toda costa.
-¿No confía en Uds señor?- pregunto el extrañado e indignado- no cree que con señalarle la importancia de que estén con vida es suficiente.
- Si, creo que sí, pero ella no confía en que Jack pueda asegurar de que vivan. Y como yo me voy a encargar de los 5 malditos falschirmjager que los custodian, ella cree que debe hacerse cargo.
- Señor, esos falschirmjager, ¿son tan buenos como dicen?- dijo un agente novato.
-Los mejores…hemmm- no sabía su nombre.
-O`Brien, Daniel O`Brien señor- dijo este.
"O`Brien, un novato con ese nombre, son de los que con seguridad mueren" predijo para si mismo.
- Los mejores Daniel O`Brien, los mejores, así que no los subestimen, vigilen sus esquinas, recuerden lo que se les enseño- dijo Connor- Si no se rinden a la primera, derríbenlos. No duden, nunca duden.
- Señor, ¿Moriremos?- pregunto el joven Thoma Baddington, que no podía seguir ocultando su miedo.
-Muchachos miren al hombre de su izquierda- sigo el agente Briggs, un patán inútil, bravucón que solo por sus conexiones Connor se lo tenía que aguantar. Los muchachos movieron sus cabezas a la izquierda- Ahora miren al hombre que está a su derecha.
Los muchachos hicieron lo mismo. El hombre escupió tabaco al suelo, cosa que muchos hacían para liberar la tensión y controlar el miedo. Río y dijo.
-Bueno rezad por esos dos hijos de puta, porque de seguro morirán, pero Uds- rio más- de seguro sobrevivirán ¡Jajaja!- siguió riendo por su ocurrencia. Frank lo miro inexpresivo, pero por dentro hervía de rabia. "¡Pedazo de cerdo Británico! ¿Cómo carajos se le ocurre?".
-Briggs venga conmigo- le limito a decir- Ahora.
- Si señor.
"Estúpido Briggs, sí que sabes cómo cagarla" pensó Calamy.

Caminaron despacio unas yardas, uno atrás del otro. Frank miraba hacia el suelo mientras y tenia los brazos atrás de la espalda, agarrándose las manos. El pobre agente imbécil no podía descifrar lo que sentía su superior, pero sabía muy bien lo que le venía. No sabían que una mujer de pelos castaños los escuchaba de cerca. Connor se voltio bruscamente para enfrentarlo y le dijo.
- Señor Briggs, nunca, nunca vuelva a contestar una pregunta dirigida hacia mí, ¿quedo claro?- le reclamo Connor sin expresar ninguno sentimiento, ninguno- Si lo vuelve a hacer le haré azotar hasta que su piel blanca británica quede roja como una manzana.
- Si Yank…- y se arrepintió Briggs.
-¿Qué dijo señor Briggs?- dijo Connor, todavía inexpresivo, pero con un tono más elevado, desafiante.
- ¡Si, si Señor!- dijo el agente sin poder esconder el miedo. Connor se rió suavemente, antes de decir.
-No, no, no señor Briggs, uds no dijo eso- le aseguro negando con la cabeza, con una sonrisa fría- Por favor dígame lo que en verdad dijo ¡Ahora!- elevando el tono en la última palabra, con los ojos grises fijos en el hombre, haciendo que tragara saliva, no tenía idea de cómo salir de esa.
- S..si…si Yankee- dijo temblando.
- Si Yankee, Yankee, Yankee, Yankee- repitió suavemente- ¿Ve señor Briggs?, no es tan difícil ser honesto ¿Verdad señor Briggs?
-Si..si Se-trato de decir Briggs antes de que de improvisto Connor le agarra el cuello y le hiciera una llave inmovilizadota, tirándolo al suelo, además lo ahogaba poco a poco.
- Vuélvame a decirme Yankee, señor Briggs y le juro por Dios, que lo haré limpiar los orinales con su lengua, hasta que no pueda distinguir entre la orina y la cerveza- se levanto rápidamente dejando al hombre en el suelo, tosiendo. Se levanto trabajosamente
- ¿Quedo claro señor Brig?-pregunto Connor, ya sin nada de amabilidad.
-Si… si Señor- dijo suave y ahogadamente.
-¡Quedo Claro!-grito Connor.
-¡Si señor!- poniéndose firme, y recuperando la compostura.
- Lárguese de mi vista y vuelva su puesto.

Una vez ido el hombre el camino un poco, antes de volver a su puesto, se arreglaba un poco el uniforme gris, cuando una voz de mujer lo llamo.
-Señor Connor, ¿están los hombres listo?- Pregunto Hermione, saliendo de entre las sombras y fingiendo no haber escuchado nada, cuando ambos sabían que Connor no había tenido tanta suerte.
No le recriminaba nada. Briggs, un idiota que ella también despreciaba se había sobrepasado, de la forma que Connor nunca se le ocurría hacer con ella, de la forma que él nunca se atrevería. Frank se voltio, sorprendido, no tenía ni idea. Pero rápidamente se recobro.
- Si Madam, en espera a su señal- se limito a decir Connor, caminando hasta ella.
-Muy bien, terminemos esto ¿quiere?- le dijo Hermione- ¿Donde está mi grupo?
- A 15 metros al sur del Olmo, Madam, donde hay un pequeño terraplén-Señalo el terraplén- Apenas se ven los hombres, pero si pone atención los vera.
-Si, si veo las sombras. Muy bien lléveme a ellos.- Le ordeno, cuando empezaba a caminar.
-Si Madam- dijo encendiendo otro habano.



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Capítulo Tercero. El Protector…

-¡Aubrey, ven aquí conmigo!
-¡Voy Frank!- respondió una voz en la oscuridad, y se acerco extrañado Jack Aubrey, al ver a Connor y a la Directora apareciendo juntos en el Olmo, a la oscuridad de la noche.
-El agente Baddington me dijo que querías verme Frank, pero no sabía que la Directora también venia.
-Jack, la Directora liderara su grupo, queda desde ahora subordinado a la Directora- Dijo Connor sin más preámbulos- ¿Quede claro?

Este tardo un momento en procesar la información. "Demonios, este si es un cambio grande". Pensó desilusionado, su oportunidad de brillar, acababa de desaparecer. No todos los días te daban el mejor papel en una importante misión. De él se suponía que iba a depender de que toda la misión fuera un existo o fracaso. El se suponía que iba a asegurar de que los tres Conciglieris fueran capturados. Tantas preparaciones, tanto que se había entrenado con sus hombres.
-Si señor, como Uds ordene, señor-dijo a Frank, con una desilusión que no pudo ocultar "¿Por qué le hacia el esto?"
-Yo lo ordene Aubrey, creo que debo asegurar de que los Conciglieris sea atrapados con vida- dijo Hermione, pues le parecía que debían saber quien había dado esa orden.
- Sus explicaciones no son necesarias Directora, Uds manda- dijo Aubrey recomponiéndose. "Si tuviese a mas Jack, esta misión fuese pan comido" pensó Frank orgulloso de su mejor agente.
- Muy bien Madam ¿querrá uds repasar por última vez el plan, para los hombres?-pregunto el pelinegro.
-No señor Connor, no, este es tu Show, tu ideaste el plan, así que tú tienes los honores.
-Está bien- dijo este sin más preámbulos, empezó. Todos esperaban a que empezara el Comandante. Baddington lo miraba fijamente, pues quería saber cuál era el plan de las leyendas del Departamento de Seguridad del Ministerio.

-Ok, señores, entrara el grupo por las ventanas del comedor, que minutos antes serán desactivado los escudos que protegen la casa. Volaran las ventanas y saltaran dentro del interior a la señal. El Comando de Broderick, entrara primero, en conjunto mi grupo y el grupo de la Directora. Mi grupo entrara por la puerta principal a las 23:35 con 34, es decir en 10 minutos. 6 segundos después entraran Uds. Mi grupo se encargara de neutralizar a los 5 guardias, falschirmjagers me temo. Si el cuarto de los Conciglieris esta desierto, ellos bajaran a apoyarnos, un grupo a uds y el otro a nosotros.

"Su trabajo será dominar y arrestar a los tres Conciglieris, por eso, el grupo se dividiera en 4 subgrupos. 3 hombres por cada Conciglieris, y el cuarto subgrupo será de otras 4 personas. En los subgrupos que están destinados a cada Conciglieris, habrá un líder ya determinado, que se encargara principalmente de llegar a su Conciglieris, tirarlo al suelo e inmovilizarlo con un hechizo paralizante en el cuello. Tendrá que quedarse acostado sobre él para protegerlo, a toda costa, defiéndase como pueda. Los otros 2 lo cubrirán y protegerán. Si el líder es muerto sin que lograra inmovilizarlo, el segundo lo sustituirá y tratara de hacer lo mismo e igual el tercero si los dos primeros caen. El subgrupo de 4 personas se encargara de cubrir a los demás, pero si uno de los hombres que inmovilizara y protegerá a los Conciglieris, es muerto, deberá reemplazarlo. Se deben quedar protegiendo a los Conciglieris hasta que yo diga "todo despejado" y escoltaran a los Conciglieris hasta la oficina de la Directora. ¿Está claro? ¿Alguna última pregunta?

Nadie pregunto nada, era sencillo, el plan era sencillo. Lo que estaba en la mente de todos eran esos malditos falschirmjagers. Esos serian un hueso duro de roer. Connor los miro a todos sus hombres, sus mejores hombres estaban en ese grupo, ningún idiota o novato. Eran los que desempeñarían lo más importante. Sin eso todo la Operación Overlord se caería. En cambio su grupo estaba lleno de novatos y ese imbécil de Briggs

Frank y Jack pidieron permiso, para poder alejase un momento del grupo, con la excusa de que iban a fumar, cosa que Hermione se los concedió, pues ella quería quedarse con los hombres un rato más, para darles las últimas de órdenes a ellos.

-¿Por qué hemos tardado tanto?- pregunto el rubio ingles.
-¿Es esa la pregunta que quieres hacer?- pregunto Frank, mirándolo significativamente, mientras encendía a ambos los habanos- vamos, suéltala amigo mío.
-Pensé que confiabas en mi. Pensé que te había probado que sé hacer mi trabajo.
-Yo no tengo dudas de ti, Jack. Si por mí fuera, tú entrarías solo a esa casa para acabar con todos ellos, mientras yo me quedo mirando, fumándome este habano. Más eso no depende de mí, depende de Hermione.
-Saldrá todo bien amigo- le aseguro Jack, dándole un palmada en el hombro, notando el nerviosismo del Norteamericano- nada le pasara.
-Temía desde el maldito momento que empezó todo la operación, que ella quisiera meterse en esto.
-Bueno, pues es tan terca como tú. Además, a diferencia de ti- continuo con una sonrisa burlona- ella es talentosa, y sabe hacer su traba…
-¿Cuidaras de ella? ¿No permitirás que nada le pase?- le interrumpió el pelinegro alzando la mirada.
-Aunque me cueste la vida- le aseguro su amigo, dando después unas canaladas a su habano, y dándole unas palmadas más en el hombro.


-Señor Connor quiero hablar con Uds- le pidió Hermione. El no dijo nada, le hizo una seña a Jack, tiro el habano al suelo, y lo piso. Se apartaron la castaña y el pelinegro, para hablar por última vez, a solas.
-Madam, tiene Uds a mis mejores hombres, confió plenamente en ellos y sé que no la defraudaran. ¿Se acuerda Uds con la perfección de la llave y el hechizo? Y uds será el que inmovilice a Galtieri- Pregunto Connor visiblemente preocupado, cosa que rara vez se apreciaba en el. Eso le pareció muy tierno.
-Por supuesto, no se preocupe-dijo ella recobrando la compostura, ambos recobrando la compostura- Quiero saber si su grupo será capaz de neutralizar a los falschirmjagers. Creo saber que hay muchos novatos. ¿Podrá?
-Bueno, eso se verá en poco tiempo, ¿no cree?- ironizo este.
- Pues yo creo que mi grupo no será el que más sufra bajas, con tantos novatos que lleva Uds.
-Madam, nunca le dijeron en la Academia Aurores que los que deben proteger o neutralizar a alguien, son los que más se exponen- dijo Connor.
-Aubrey liderara al subgrupo que neutralizara a Marconi, ¿qué piensa Uds?- cambio ella el tema, no tenía ganas de discutir con Frank.
-No hay mejor elección, Madam.
-Bueno entonces no hay más nada que decir. Buena suerte Connor- se despidió Hemione, con una sonrisa amable.
-Buena suerte y tenga cuidado Madam. Vamos señor Baddington- le dijo al joven agente y desaparecieron ambos en la oscuridad, sin mirar hacia atrás. Todo el tiempo vigilados por unos ojos de color miel. Totalmente enternecidos…

Los hombres esperaban impacientes, la brisa y el hielo, hacían de la espera mas incomoda, sobre todo los hombres que esperaban en el Olmo, el grupo de Frank, casi todos novatos a excepción de Calamy y Dillon. Briggs no era novato, pero seguí siendo un idiota al cual no se le podía confiar. Eran los más novatos, que iban a hacer la parte más dura de toda, más no la más peligrosa. Pero tenían al menos a Connor.
Eran 7, Connor, Calamy, Jonathan Dillon, Briggs y dos novatos mas llamados Bob Miller y Daniel O`Brian. A lo que vieron aparecer a Frank y a Baddington, a los novatos se les callo el alma. Millar vomito.

-Ok señores, firmes y dignos señor Millar, firmes y digno- Empezó Connor, preparándolos para lo que venía. Miro a su reloj. 23:30- Ya saben cada quien sus puestos, no lo voy a repetir, cubran sus esquinas y recuerden su entrenamiento. Y si se ven corriendo solos, sobre un campo verde y sin árboles o flores, con el Sol brillándoles en la frente ¡No se preocupen!... Porque están en Elysium… ¡Y ya están muertos!- Grito esto último, sus hombres rieron y se relajaron significativamente.

23:33

-Señores-continuo, mirando a cada uno de ellos- las acciones que hacen en el mundo de los vivos, tienen eco en la eternidad. ¡Firmes y Dignos!

Dicho esto Connor desapareció, seguido por los demás. Ya estaba hecho reaparecían frente a la puerta principal.

-Menos de minuto y medio señor- susurro Briggs, encargado de decir el momento exacto de la hora de entrar.

-¡Prepárense y silencio todos!-Susurro Frank. Estaban nerviosos, la casa no respondía a la amenaza que se presentaba en sus jardines. ¿Las tenias agarradas por sorpresa? Había un silencio absoluto, no se escuchaban ranas ni grillos. Y bajo la bóveda oscura de estrellas, esperaba a que fueran las 23:35 con 34 segundos...

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Muchas gracias por leerme y un caluroso saludo desde Maracaibo Venezuela
Última edición por Barto23 el Vie Abr 08, 2011 11:20 pm, editado 3 veces en total
El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.



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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Sab Dic 12, 2009 9:14 pm

Capítulo Cuarto...


Después de que se entra en el lobby por la puerta, se ve de frente el comedor, que apenas está cubierto por una esquina, donde está la entrada de la sala, a la izquierda del comedor. A la izquierda de la mesa del Comedor, hay un muro que sirve de minibar, que además separa la sala con el Comedor. A la derecha se encuentra un ventanal no muy grande, de un par de metros, de arriba hacia abajo, lo suficiente para que entre un hombre con facilidad, pero que recorre, horizontalmente todo el comedor de la pared que va del lobby hasta la pared del fondo del comedor, por donde hay una entrada donde está las escalera donde se accede a la planta superior, que no es más que un pasillo, con las puertas de tres espaciosos cuartos y dos baños, con una ventana al fondo del pasillo. Desde ahí se podía ver el jardín, que estaba a oscuras, pero no había nadie ahí. Nadie que alertara.


-¡DSM, al suelo todos!-grito Calamy después de irrumpir, en el lobby, apuntando con su varita a una de los Falschirmjagers que estaba en el comedor, pero ya estaban tirándoles maldiciones a los agentes y poniéndose en cubierto cuando todos los del grupo entraron por la puerta. 2 segundos después, las ventanas volaron y varias personas entraron por ellas, con gran agilidad, (una de ellas una mujer castaña) y saltando sobre los Conciglieris, mientras recibían varias maldiciones verdes por parte de los Falschirmjagers. Frank vio como uno de los que saltaba sobre los Conciglieris eran atravesando por una maldición anaranjada. Estaba tan cerca que vio la pequeña nube roja esparcirse por el comedor.


"¿Dónde demonios esta Broderick? ¡Dios mío! ¿Hay mas en ese cuarto?"- pensó antes de que una maldición impactara a 2 cm de su cabeza., cosa que lo devolvió a la realidad.


Entro en la sala para derribar con un Desmaus, a uno de los emisarios, mientras que Briggs intentaba cargar contra uno de los guardias que estaba en la sala, y Jonathan Dillon más atrás los cubría de los guardias que estaban en el comedor. El otro Falschirmjagers de la sala, le tiro una maldición anaranjada Briggs, que había derribado a su oponente, se escucho un grito ahogado al tiempo en que Frank le abrió un agujero en el cráneo del guardia, con el mismo hechizo anaranjado llamado "Cramercourt". El hombre cayo inerte en el suelo.


-¡Frank al suelo!- grito Jonathan, al tiempo en que una parte del muro del mini-bar volaba en pedazos, con una explosión horrible, que impacto muy cerca de Frank, haciéndole que cayera al suelo sobre los codos y las rodillas, gritando:
-¿De dónde demonios salió eso?- grito al tiempo que se cubría en el muro con Dillon, sentía un extraño zumbido en el oído derecho,- ¿Quién ha hecho eso? ¡Se supone que el resto del grupo mantiene ocupado a los tres Falschirmjagers que faltan!



Veía que el rubio le hablaba, pero no escuchaba nada, solo un silbido. El se preguntaba "Que demonios pasa", Dillon le gritaba, pero no oía nada.
-¿Qué pasa?- pregunto otra vez. Pero nada, aunque el volumen del fragor de la batalla aumentaba poco a poco.
-¿Qué pasa?- volvió a preguntar. El volumen subía, rápidamente.
- ¿Qué demonios vamos a hacer?- escucho por fin que gritaba Dillon.
-¿Qué demonios paso? ¿De dónde salió eso?- pregunto Frank, llevándose las manos a los oídos y cerrando los ojos, pues todavía escuchaba ese fuerte zumbido que lo desorientaba.
-¡Frank, hay dos guardias en las escalera! ¡Salieron de la nada!-explico Jonathan- ¡Están haciendo pedazos al grupo de la Directora! ¡No tienen como cubrirse!
-¡Demonios!- grito Connor al tiempo que se paraba apuntando a las escaleras, movió la varita y un rayo rojo impacto en las paredes de las escaleras. Vio a los cuerpos volar, antes de tirarse al suelo otra vez, para cubrirse.
- Señor, ¿está bien?- pregunto el rubio británico.
- Vamos al comedor, a ver como estas esa fiesta- le dijo a Jonathan antes de saltar el muro, cayó sobre el ultimo guardia que se cubría con el comedor, este reflexivamente le golpeo con el codo en la cara, se puso sobre Frank, y empezó a estrangularlo, este intentaba buscar a tiendas su varita, pero en ese momento un hechizo anaranjado dio en la espalda del guardia. Vio saltar a Jonathan sobre el muro, que lo ayudo a ponerse bajo cubierto con el comedor.

-¿Por qué tardaste tanto?- le reclamo Frank con voz ahogada, frotándose con las manos, su marcado cuello adolorido. Vio a su alrededor y vio los cuerpos inertes de los 3 Falschirmjagers.
- ¿Frank?, ¿Eres tú?-pregunto una voz femenina, que reconoció en seguida, y que provenía del otro lado del comedor.
- ¡Frank, 4 Falschirmjagers bajan por las escaleras!- grito Dillon, mientras se acercaban arrastrándose David Calamy y Thomas Baddington. Los vio irrumpiendo por las escaleras, tirando maldiciones verdes y anaranjadas a todas partes, sobre todo al lado del Comedor, donde estaba la Directora Hermione Granger.
- ¿De dónde demonios salen estos tipos?-grito Frank, al tiempo que Jonathan y Baddington empezaban a devolverles maldiciones- ¿Cómo está la situación al otro lado, Calamy?
- Mal señor, muchos heridos, nos dieron duro los guardias, pero los Conciglieris, están en el suelo y creo que con vida. ¡Demonios!


En ese momento, vieron a 5 hombres bajar por las escaleras, Frank sintió como si le pegaran una patada en el estomago, pero les apunto mecánicamente con la varita, pero esos hombres saltaron sobres los guardias, mientras que Calamy gritaba, ¡Broderick!, ¡Broderick! 2 se rindieron de inmediato, pero los otros 2 se incorporaron e intentaron cargar contra el grupo de William Broderick, pero muchos hechizos volaron hasta ellos, muchos de ellos provocando que salieran nubes rojas de los cuerpos de esos pobres diablos. Cayeron al suelo y no se movieron más. Sus compañeros los llamaban, pero ellos no respondían.

Frank no había participado en eso último, pues ya sabía que la cosa estaba decidida, su oído derecho todavía molestaba, y en ese momento empezó a sentir un fuerte dolor en el hombro y antebrazo derecho, la explosión había sido más fuerte de lo que pensaba. Se levanto y vio a su alrededor. Había un gran hueco en las paredes de las escaleras y mucha sangre. Los primeros cinco guardias estaban tirados en el suelo, tres en el comedor y dos en la sala. Calamy los reviso, muertos. Después reviso a Briggs.


-Está muerto señor.
- Madam, ¿esta Uds bien?- pregunto Frank caminando hacia el otro lado del comedor.
-Sí creo que sí, pero hay muchos heridos Frank, muchos- respondió ella al momento de pararse, tenía mucha sangre en la franela, Frank la vio y ella se dio cuenta. Se dio cuenta de cómo empalidecía- No es mía.

La castaña noto como él se relajaba, más Frank no dijo nada, solo asintió. Sus ojos grises se movieron para ver 2 cuerpos inertes, uno era el del Conciglieri Marconi, que parecía desmayado, y el otro era el del Jack Aubrey. Tenía los ojos medio abiertos mirando fijamente al suelo. Hermione se agacho para revisarlo.

- ¿Co… como está Jack?- pregunto Frank. Ella movió negativamente la cabeza. No había más nada que decir. Estaba muerto.
-Lo siento mucho Frank- le dijo Hermione, al ver como el suspiraba y se llevaba las manos a la cabeza para despeinarse con vigorosidad su negro cabello.
- Señor, Miller esta recostado en la esquina del lobby, está muy mal herido. O`Brien esta muerto- le dijo Calamy, acercándose a Frank, quien volteo para verlo automáticamente, con una expresión seria- En el grupo de la Directora hay 4 heridos nada más.
- Yo no tengo bajas señor- dijo Broderick, bajando las escaleras- Pero tengo 2 heridos, y ya han sido trasladados por los grupos de Ben Wade y John Broke. Junto con los prisioneros y los rehenes rescatados. No reportaron bajas señor.

Medito un momento. "Jack muerto, ¿Como rayos se lo voy a decir a Emily?" Era lo único que podía pensar en ese momento, pero con gran esfuerzo se quito ese pensamiento de la cabeza, no era el momento. Todavía las cosas no estaban seguras. Podían venir más Falschirmjagers, pues ya habían dado la alarma. Tenía que salir rápido y poner bajo custodia a los prisioneros.

Vio que el grupo de la Directora tenía muchos heridos, "No podrán escoltar a estos bastardos a la oficina" Pero repentinamente, esta pregunta volvió... ¿Cómo se lo voy a decir".

-Broderick, debería escoltar a los Conciglieris y a los emisarios de la Banda de los Garret, ¿no cree Madame?- Le sugirió volteándose repentinamente a Hermione, con un tono más recompuesto y decidido- el resto de su grupo y el mío podrán movilizar a los heridos.


Ella lo medito, si, las cosas habían cambiado, muchos heridos, producto de que habían más guardias de lo que habían sospechado. Pero ella quería escoltar personalmente a los Conciglieris. Ella quería asegurarse de que nada les pasara. "Y si los interceptan, ¿podrá Broderick protegerlos? El no les hará daño, no se deja dominar por la rabia como Frank"


- Madame, debemos decidirnos rápido- dijo impacientemente Frank- han dado la alarma, solo tenemos minutos antes de que esto se llene de problemas. Y Miller nece…
- Ya lo sé Connor, no necesito que me lo digas- interrumpió Hermione cansinamente- Broderick te quedaras con el señor Connor, para asegurar que las bajas y los heridos sean trasladados rápidamente. Yo me llevare a tu grupo, para asegurarme de que los Conciglieris lleguen a salvo.
- Pero Directora yo…-empezó Broderick, miro después a Connor en busca de ayuda- Frank yo puedo…
- Ya oíste a la Directora, William- le corto Frank, muy serio- te quedaras conmigo, la Directora se hará cargo de tus hombres y de los Conciglieris. Váyase los más pronto posible Madam, ya su grupo están listos para ser trasladados- le aconsejo, volviéndose a Hermione.

Ella no esperaba eso, como siempre, Frank Connor demostraba cuan impredecible era. Como podía cambiar de un tono autoritario a uno de subordinación. Tardaba pocos segundos en ser la persona que controlaba todo, a la persona que seguía sus órdenes. Era su mejor hombre, el más eficiente, el que nunca le falla y aun así le sacaba de quicio. Tardo un momento en procesar la información, pues se miraban a los ojos fijamente. Esos ojos, que tanto la inquietaban, que no le permitían descifrar a ese Frank Connor, pero que tenían un gris que no admitía que la derretía. El aparto la mirada y ella también hizo lo mismo, dirigiéndola a sus zapatos.

-Está bien- dijo la castaña despacio, sin apartar la mirada de sus zapatos, pues sabía que había enrojecido. Pero el tenía razón, había que moverse y rápido- trasladen a los prisioneros. Quiero verlo después en la oficina Connor.

Dicho esto, se fue junto con los hombres, dejando en la casa al grupo que se encargaría de trasladar a los heridos. Frank se quedo viéndola como desaparecía en la oscuridad. Salió un momento a tomar aire fresco, delegando las cosas a Broderick. Se hombro lo estaba matando. Tenía la mano sobre la cabeza, peinándoselo y despeinándoselo, mientras seguía pensando en cómo le iba a explicar a Emily Aubrey lo que hoy había ocurrido. Encendió otro Habano.



-¿Por qué la dejo ir, señor?- Pregunto poco después William Broderick en confidencia en el jardín- ¿No confía Ud en mi? Yo podía hacer el trabajo.
-Yo no quien debe confiar en ti. Yo no doy las ordenes acá William, las da ella- respondió secamente- Debes aprender a saber cuándo se puede discutir con la Directora y cuando no.
- Algo que Ud sabe bastante bien, ¿no señor? Ud es capaz de decir y hacer cosas que a ningún agente se lo toleraría. Ud sabe cómo hacer que ella cambie de opinión.
- No, yo sé cómo hacerle ver cuando una idea es estúpida, yo sé cómo hacerle ver que está equivocada- explico el norteamericano despacio- Y creo que es por eso que me odia.

- Si bueno, ella no está acostumbrada a que le digan que hacer señor. Pero sé muy bien que ella no lo odi…
- ¿Como van las cosas?- interrumpió cansinamente, para así cambiar el tema- ¿Cuánto falta para irnos de esta maldita casa?
- Ya listos, señor.- respondió Broderick- ¿Pero qué hacemos con los guardias muertos? ¿Los dejamos?
- Por supuesto, que sus jefes se encarguen de esos cerdos ¿O quieres quedarte para ocuparse de eso?- lo miro y sonrió con tristeza- No, claro que no quieres ¿Listo entonces?
- Si señor.
-¿Pues qué espera? A movernos, no quiero quedarme para darles la bienvenida a los refuerzos.

Siguió fumando su habano en silencio, mirando al oscuro horizonte, y guiándose por la bóveda de estrellas, apunto la vista al Sur, su lejano hogar, mientras esperaba hasta que estuviera todo listo, y después de que salieron todos los agentes, hizo la última canalada antes de tirar el habano al suelo y desaparecieron todos en la oscuridad. Iba a ser una larga noche para muchos.

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Capitulo Quinto.


Hermione veía de pie una foto sobre el mueble que se encontraba atrás de su escritorio mientras bebía un trago en su oficina en el edificio del DSM, esa foto que se prohibía ver con todas sus fuerzas, pero que necesitaba, no podía evitar ver. Le recordaba tiempos felices, tiempos en los cuales la castaña fue muy feliz, cuyos recuerdos eran hermosos, episodios que le dolía recordar. El sonreía, y la besaba en sus sonrojadas mejillas y en sus labios, y le susurra cosas lindas que ella podía recordar todavía. La castaña se le escapo una sonrisa al verse en la foto ruborizada y risueña en los brazos de él.

Y ahora acaba de vivir un momento en que la hacía odiarse a sí mismo, odiaba tener esa sensación mientras trataba de comportarse de una forma fuerte, como una piedra, de mostrarse casi hasta insensible. Todo lo que era ahora, todo lo que tenía, la deprimía. Eso no era lo que quería, eso no era lo que en su juventud había soñado. Eso no era lo que había tenido una vez, cuando era feliz con él ¿Por qué su vida había tenido que tomar este rumbo? ¿Por qué la había abandonado? ¿Por qué el destino se lo había arrancado de sus brazos? Se torturaba con esas preguntas sin respuestas, cuando alguien toco la puerta.

-Pasa, por favor- pidió ella, al tiempo en que ponía la foto boca abajo, no quería que él la mirara, no quería hacer lo que tenia hacer mientras él la veía. Ella volteo para encarar al hombre que entraba en su oficina.
- Gracias Madam, los heridos ya están en la enfermería, excepto Miller que tuvimos que llevarlo a San Mungo. No es posible tratarlo en la enfermería- le explico Frank Connor, al tiempo que se adentraba en la oficina.
-Gracias señor Connor. Siéntese por favor-Pidió ella, al tiempo que lo examinaba. Con su uniforme gris reglamentario, vestía igual que cuando se hizo la operación, su brazo tenía una pequeña venda, y como ella, Frank casi nada en estos tumultuosos días, más no mostraba signos de fatiga o dolor. Ella se sentó en su silla al tiempo que Frank hacia lo mismo.
- Es hora de determinar los próximos pasos- le dijo Hermione, al tiempo que él se rascaba con el seño fruncido su barba sin afeitar y suspiraba. La castaña se pregunto si este era un signo inconsciente del cansancio que debía sentir sumado al dolor que parecía no querer manifestar, por la pérdida de su viejo amigo Jack.
- Disculpe Madam, pero quisiera 1ero informar a la familia de Aubrey sobre lo ocurrido- Pidió Frank- Quiero pedirle permiso para ausentarme un momento, para poder decírselo. Es lo mínimo que puedo hacer por él.
- No Frank, lo lamento, pero no será necesario ni conveniente por el momento. Yo mismo le explique a Emily lo sucedido- Explico Hermione.

Hubo un silencio, su expresión se ensombreció, y Frank tardo un poco en hablar. Por fin pregunto con un tono ligeramente alterado.
- Madam, ¿Ud hablo con ella?
-Si, si hable con ella. He tenido un poco de tiempo para hacerlo, fui brevemente a su casa a explicarle una vez que los prisio….
- No debió hacer Uds eso- le interrumpió Frank, que se le notaba que hacía esfuerzos para controlar la voz- no debió hablar con su hija, yo los conozco mejor. Soy amigo de su padre. Debería haber sido yo Madam.
- Bueno, es que me pareció más apropiado- empezó ella, no se esperaba esto- Me pareció inapropiado que Ud se lo comunicara.
- ¿Por qué? ¿Por qué pensó que yo sería un insensible a la hora de hablar con su hija? ¿Pensó que no me importaría?
- No, no claro que….- dijo ella, sin esperarse que Frank mal interpretara lo que ella, o… ¿En verdad llego ella a pensar eso?
- Madam, ud y yo podremos tener muchas diferencia en nuestro "Modus Operandi"- dijo el levantándose de su silla, sin poder disimular ya su enojo- Pero yo nunca, repito, nunca trataría un tema como ese, de forma insensible u ofensiva con la hija de uno de mis mejores amigos y uno de nuestros mejores agentes.

Esa reacción Frank, la desarmo totalmente, no sabía que el tomaría mal su acción y ella no tenía la intención de provocar o hacer pensar que él era un ser inhumano. Ella estaba consciente de que tenían sus diferencias, pero el siempre se preocupaba por sus hombres y el siempre sabía cómo comportarse en cada situación. Por otro lado el había demostrado muchas veces ser muy impredecible. Aunque tenía que admitir que no sabía que él estaba en verdad afectado por lo de hoy.

-Frank lo siento mucho, en verdad no era mi intención ofenderte- se disculpo ella, claramente afectada- por supuesto que se que tu estas capacitado para tratar ese tema con Emily, y de que le importaría. Solo lo hice porque me parece que ahora es el momento para que hables con ella. Más adelante, cuando el momento sea propicio, podrás ir con ella, para hablar con…
-¿Como la encontró Madame?- le interrumpió el, otra vez con su cara inexpresiva.

Otra vez, esos cambios repentinos en su comportamiento que tanto inquietaban a la castaña, más Hermione se tomo su tiempo para contestar tomo su tiempo para así lograr recomponerse.
-Dolida por supuesto. Le explique lo sucedido y le exprese nuestro sentido pésame Frank-explico ella-No fue mucho lo que pude hablar con ella. Le dije que nuestro Departamento se encargara de su funeral, es lo menos que podemos hacer por ellos.
-¿Como quiere proseguir ahora? ¿Empezaremos con los interrogatorios?- pregunto Frank, zanjando el tema de una vez.
-Si eso sería lo siguiente.
- ¿Quién los hará? ¿Piensa Ud encargarse Madam?
-No, lo harás Tú. Pero lo estaré vigilando, no permitiré que aplique sus métodos señor Connor.
- Esta bien, lo haré yo- dijo este, restándole importancia a lo dicho por la castaña- ¿Algún consejo? ¿Tiene un plan?
- Bueno les dirás… que yo estoy muerta, hasta el momento no tienen conocimiento de que yo salí ilesa de la operación y ellos saben que estuve ahí. Dirás que tu manda y que los interrogara como a ti le gusta, o bueno... Como se dice que te gusta.

Frank tampoco presto atención a eso último, pues no había tiempo para pensar sobre sus diferencias y además meditaba un momento sobre el plan, "Suena bien, a esta mujer se le ocurren buenas"-pensó. Más se apoyo con los codos en la mesa y miro hacia sus pies, se limito a decir despacio.
- Suena bien, continué por favor Madam.
- Los tratara hostilmente, sin hacerles daño, solo dígales que les podría pasa si no colaboran, miéntales, Ud es bastante bueno para eso me temo- Le dijo ella en tono desafiante, mas el no dijo nada, esperaba.
- Les dirá que si no colaboran, los torturara y los matara. Váyase de la habitación y déjelos meditar. Mande después a Calamy para que les saque una confesión jurada. Si lo logran, tendremos las pruebas para detener a las cabezas de la Tres Bandas. ¿Entendió? Y una vez que tengamos las confesiones firmadas, los emisarios de los Garret confesaran también.

El medito el plan era bueno, Calamy tenía un don para esos trabajos, y sabia reconocer las mentiras a kilómetros. Se enderezo en su silla y la miro fijamente, escudriñándola.
-¿Cuando quiere que empiece?- se limito a preguntar.
-Ahora mismo- dijo Hermione levantándose- Y Connor, no se atreva a tocarlos.


El no respondió, solo se levanto, se despidió cortésmente y salió por la puerta. "El plan es Bueno, muy condenadamente bueno.

-Signore Galtieri, Signore Marconi , Signore Salvatore! Que gusto verle- Exclamo Frank al entra en la habitación, se sentó en una silla frente a ellos y saco una cajita roja de su bolsillo- ¿Cigarrillos?

Todos asintieron, estaban más que nerviosos, y creían que ese podía ser el ultimo que tuvieran, pues sino estuvieran vigilados por ciertas mujer de pelo castaño.
-Uds saben quien soy ¿Verdad?- pregunto seriamente Frank.
- Si, su reputación le precede- respondió Signore Galtieri.
-Entonces, deben saber lo que les voy a hacer, sino empieza a hablar- supuso Frank, mirándolos muy serio.
-¿Qué demonios pretende, Connor?- pregunto Signore Galtieri recomponiéndose- Lo arrestaran por esto. Y el hecho de que su Directora allá participado en esto, no hay ningún derecho.
- Bueno Uds no tenían tampoco derecho a echarnos maldiciones como locos, deberían haberse tirado al suelo como les dijimos.
- Uds no tenía jurisdicción para allanar la casa- replico Galtieri indignado- No puede ir a Italia así y arrestar a quien quiera. Le apuesto a que mi gobierno no sabía nada de su presencia allí.
- Mira, los gobiernos podrán tener jurisdicción, pero yo no, yo carezco de eso. Donde estés yo los voy los voy a encontrar, y les voy a hacer decir lo que quiero que digan. ¿Me entendió?- le dijo Frank amenazadoramente. No sirvió todavía, pues no tenían porque temer.
- La signoria, no permitirá que nos haga daño, no permitirá que nos toque, desafortunadamente para ti ya la conocemos muy bien.- le dijo desafiante Galtieri- No tiene estomago para sus métodos señor Connor.
-Y desafortunadamente para Uds, la Directora murió hoy en la redada- les soltó de una- Son muy buenos esos Falschirmjagers que contrataron, ¿no cree? Ahora yo estoy a cargo.

Silencio… Ninguno de los Conciglieris se esperaba semejante noticia, no sabían que decir y no sabían que podía pasar a continuación. Galtieri trago saliva y dijo.
-No permitirán lo que Uds pretende hacer. Es ilegal.
- Si pero a ellos no les importa un demonio lo que les pase, están furioso sabe. Mataron a la persona equivocada. El que debió matar, ¡esta aquí!- dijo señalándose- Además lo que Uds hacen también es ilegal, pero no soy el que esta siendo interrogado ¿no?
- No puede hacer esto. Nosotros no lo hicimos. Mi gobierno sabrá de esto, ellos no permitirán, lo que, que…
- Si pero ellos solo saben que agarramos a unos cerdo criminales, que además mataron a una de los funcionario mas prominentes del Ministerio. Y no tienen ni idea de que fue lo paso en verdad, y donde se dio lugar la escaramuza.
- Cuando se enteren de que Uds…
- ¿Y cómo se van a enterar?, yo no les voy a decir, mis hombres tampoco dirán nada. Si no colabora, terminaran en una zanja. O también podríamos probar con algunos prisioneros de Azkaban, estoy seguro que ellos estarán más que deseosos por sodomizarlo.
- Lo arrestaran por eso- aseguro Galtieri, con el rostro visiblemente pálido.
-Humm no, no lo creo- respondió Frank como si sacara cuentas- más bien seré reprendido, ya me han reprendido antes. Así que si Uds tienen algo que decir, les sugiero que lo diga ¡ahora mismo!

Se paro y se fue de la sala, dejando a los Conciglieris asustados, no tardarían mucho tiempo para rogar que les dejen confesar. No eran la clase de hombres que podían aguantar siquiera la cárcel. Probablemente pedirían ciertas condiciones, un mejor trato, etc… Pero a la final Calamy los hará cantar. Después de todo, ese muchacho es un prodigio. Además, los emisarios confesaran apenas vean la confesión firmada de los Conciglieris

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En la oficina, junto a William Broderick, David Calamy y John Broke, Hermione presenciaba lo que sucedía en la sala de interrogaciones. Había escuchado todo lo que se había dicho en la sala, desde una habitación continua a la sala de interrogación, y podían ver y oír lo que en esa sala ocurría, por medio de un espejo, cuya única diferencia a los muggles, es que esta contaba con poderosos hechizos protectores. Cuando Frank culmino con el interrogatorio, y se disponía a salir de la sala, Hermione todavía estaba mirando fijamente al norteamericano, con los brazos cruzados y con el señor fruncido, y como la castaña no decía nada, Broke fue el primero en hablar.

-Bueno parece que Frank nos ha dejado las cosas en bandeja de plata. Esos hombres están rezando porque lo que está en sus pantalones no sea lo que piensan- opino el rubio escocés, con una sonrisa en sus labios, mientras se rascaba su rubia barba- Calamy, trátelos duramente, asegúreles, que si no confiesan, nadie los salvara. Asegúreles que tú eres su última esperanza. Es decir, sigue la maldita rutina del Auror Bueno y el Auror Malo.
- ¿Cómo puede Frank ser capaz de semejantes cosas?- susurro Hermione sin querer, pues le costaba entender como el norteamericano podía llegar a esos extremos. Se dio cuenta de su desliz, pero ya era tarde. Los demás agentes se miraron unos a los otros, antes de que William Broderick le dijera:
- Bueno Directora, debe de comprender que el Frank está cansado, de muy mal humor y acabamos de perder uno de nuestros mejores hombres, además era un gran amigo de él, Ud lo sabe. Y por si fuera poco, tiene que lidiar con esos cerdos cobardes. Vea esto como su forma de descargar la tensión y su ira.
- Si bueno puede ser, pero amenazar con la Sodomía…- y la castaña sintió como el asco y la rabia le subía por la garganta- ¡Me parece cruel y repugnante! Eso es algo monstruoso, barbárico y, y…Mande al Señor Connor a mi oficina, de inmediato.
-Si Directora.
- Y Calamy, prepárate, sácales la confesión- le ordeno al muchacho, para desviar el tema- Y cuando ya la tengas, revélales que estoy viva, eso les caerá como un balde de agua fría.
-Si Directora- dijo Calamy sonriendo malévolamente- será divertido, ver sus caras.


-¿Me quería ver Madam?- pregunto Frank al entrar en la lujosa oficina de Hermione, en el Departamento de Seguridad Mágica, el cual tenía unos inmensos estante repletos de los libros que más le gustaban a Hermione, los cuales, claro, había leído todos. Mágia, Historia, Arte, Novelas, Poemas, todos esos libros habían sido la compañia de Hermione, en las solitarias noches de su vida.
-Siéntese por favor- pidió Hermione secamente, indicándole que se sentara en la silla que estaba frente a su escritorio- ¿Como vio a los prisioneros?
- Listo para que confiesen Madam- dijo sentándose- no deben de tener ni la más mínima gana de resistirse. Saben que los tenemos con las manos en las masas. Lo único que querían eran condiciones. Ya no deben tener ninguna.
- ¿Esta Ud acostumbrado a amenazar a prisioneros con la Sodomía, señor Connor?- le soltó de una Hermione- ¿Es esta una práctica común en ti?
- Me pidió que los tratara hostilmente, mas que no los tocara- respondió Frank sin inmutarse, más la castaña noto como apenas contenía su ira. "¿Quién demonios se cree esta" pensó el- Fueron solo palabras, solo amenazas que sabe muy bien que no las iba a cumplir.
- Palabras, si pero me preocupa que Ud sea capaz de amenazar con eses tipo de prácticas- replico Hermione- me hace…
- ¿Pues como quiere que proceda? ¿Rogándoles colaboración? ¿Amenazándoles con la Ley? Los Criminales se burlan de las leyes de las sociedades, Ud debería saberlo mejor que nadie.
- Bajo ninguna circunstancia deberá amenazar otra vez con la Sodomía, ni lo mencionara otra vez en mi presencia. ¿Quede claro?-ordeno Hermione. Frank suspiro enojado, notándosele que apenas podía controlarse.
-Ud sabe muy bien que no iba a hacerles nada. Eran solo pala…
-¿Quedo claro?- repitió interrumpiéndolo y alzando un poco la voz. El se quedo mirándola fijamente, con el semblante templado. A Hermione le pareció ver una sombre de dolor en sus ojos grises antes de que…
- Si Madam- dijo y sin pedir permiso ni nada, salió de la oficina de Hermione, dejando a la castaña sola con sus pensamientos.

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- Señores, soy el agente del DSM David Calamy y estoy aquí para que Uds escriban en este pedazo de papel, la verdad y nada más que la verdad ¿Capisci?
- Si, si lo haremos- aseguro Marconi asustado y temblando. No era el único- confesaremos todo.
-¿Dirán los nombres de sus jefes?-pregunto David Calamy- ¿Dirán que trato estaban haciendo con la Banda de los Garret? ¿Confesaran que durante tres años han estado secuestrando muggles ricos y pidiendo rescate a sus familias? Qué durante los últimos tres años las Tres Bandas, a la cual Uds afirmaran pertenecer a cada una respectivamente, en conjunto con la Banda de los Garret secuestraron a 39 mujeres y a 35 hombres, muggles todos. Que son también culpables sus respectivas organizaciones de la muerte de 15 de estas personas por que sus familias no podían pagar el rescate ¿Que también son culpables de cambia ilícito de Dólares americanos por dinero mágico? ¿Confesaran todo eso?
- Si señor, confesaremos, confesaremos con la verdad- respondieron al unísono los Conciglieris.
- Muy bien, ya tenemos la confesión de los emisarios, solo falta que escriba todo lo ocurrido, cada uno lo hará en estas hojas- dijo Calamy entregándoles las hojas, que agarraron con manos temblorosas- y sin mentiras o lo sabremos.
- Claro, claro- dijo Marconi asustado mientras escriba al igual que sus compañeros.

Media hora después, ya terminaban de redactar la confesión, Calamy se las arrebato y las leyó detenidamente cada una, satisfecho le pidió que firmaran, cosa que hicieron. Calamy se levanto, les ofreció cigarrillos y fue caminando al puerto, la abrió todavía leyendo los informes. Se voltio, los miro sonriendo y dijo.

-Muy amables signores, muy amables, gracias en nombre de la Directora Granger por su colaboración, ella está muy agradecida por esto- salió dejando a los Conciglieris boquiabierto. Se escucho una risa en el pasillo.

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Muchas gracias por leerme y un caluroso saludo desde Maracaibo, Venezuela.
Última edición por Barto23 el Vie Abr 08, 2011 11:15 pm, editado 3 veces en total
El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.



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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Lun Dic 14, 2009 5:38 am

Capitulo Sexto.


-Lo siento mucho Emily- dijo Frank Connor a Emily Aubrey en la puerta de su casa- créeme que lo siento.
-¡No, no! ¡¿Cómo te atreves?!- le grito abofeteando a Frank- ¡¿Cómo te atreves a venir?! ¡Me quitaste a mi padre! ¡Primero a mi madre y ahora me quitas a lo único que me quedaba!
- Por favor no digas eso Emily- le pidió Hermione, profundamente afectado por el dolor y las palabras de la única hija de Jack Aubrey.
Frank lo rodeo con sus brazos, mientras ella sollozaba y trataba de golpearlo, y Hermione, que estaba al lado, le decía las pocas palabras que se le ocurrían, tratando de calmarla, de hacerla ver que no era culpa de Frank, que fue un accidente, que en verdad fue culpa de ella. Pero Emily, una británica rubia, muy hermosa, de 19 años, de ojos azules, como los de su padre, no quería escuchar lo que la castaña traba de decirle. Quería odiarlo y culparlo a él.

-Emily por favor cálmate, lo que paso hoy fue un terrible accidente, no fue culpa de Frank.
-¡Si claro, accidente!- grito ella, soltándose de Frank- ¡Se muy bien que fue en una de esas misiones suicidas tuyas Frank, lo leí en el periódico! ¡Sé muy bien que fue en esas misiones locas típicas tuyas! Sé muy bien que el plan fue todo tuyo Frank. ¡Lárguese de mi casa!
- Emily no, fue mi plan, yo di la ord…- intento defender Hermione a Frank.
- ¡No, no es cierto Emily, yo diseñe el plan!- dijo Frank, y se voltio para mirar fijamente a Hermione- No es necesario que haga esto Hermione, si hay alguien que es culpable de todo esto, soy yo. Por favor, no lo haga- Hermione se quedo muda del asombro, pero el pelinegro se dirigió a Emily- No tengo nada que avergonzarme, tu padre murió cumpliendo con su deber y por lo que el creía Em. Murió para crear un mundo mejor.
-¿Un mundo mejor?, no me sermones. El murió para satisfacer tus propias ambiciones. Claro que no se avergüenza, ¡Como si pudieras avergonzarte Connor!- le descargo Emily con toda su ira, dolor y odio- Eres un monstruo Frank, todo lo que tocas lo destruyes. ¿Cuántas vidas has arruinado?
- Emily, por favor- le suplico Hermione- Frank solo cumplía su…
- Muchas vidas Em- le interrumpió Frank, mirándola a los ojos muy serio, era la verdad se decía, no había nada que se atravesara en su camino que no malograra. Hermione volvió a enmudecer, más Frank seguía mirando al Emily, y no se di cuenta que Hermione se había quedo mirándolo a él, paralizada quizás- Pero créeme que lo siento Emily, era un gran hombre y un gran amigo. Lo voy a extrañar- dicho esto se marcho del lugar sin mirar hacia atrás, cruzo la esquina de la cuadra y desapareció de la vistas de las mujeres.

Hermione no sabía que decir ni que pesar, excepto que sentía que todo esto era su culpa. Además, sabía muy bien lo que se siente cuando alguien te quita de un solo golpe todo lo que tienes, sabía muy bien ese sentimiento cuando vez tu vida hecha pedazos. Miro a Emily que estaba apoyada sobre el marco de la puerta de su casa mientras se limpiaba sus lágrimas. Emily encendió un cigarrillo, mientras le ofrecía pasar a su casa a Hermione, ambas entraron y se sentaron en el comedor, una al lado de otra. Permanecieron un rato en silencio mientras Hermione observaba la casa, que no era ni muy grande ni muy lujosa, además observo unas fotos mágicas de Emily y Jack, sonriendo en todas. No, no era una casa grande ni lujosa, pero si acogedora y familiar, como a ella tanto le gustaban.

- Lo lamento mucho Emily, Jack era una buena persona- le dijo Hermione- Frank y yo lo apreciábamos mucho, lo vamos a extra…
- No intente defenderlo Hermione, a diferencia de Ud, yo lo conozco desde que era pequeña- le corto ella- Mi padre y el ya se conocían ¿sabe? Trabajaron juntos en África, yo tenía apenas 5 años.
- Si estoy enterada de eso- dijo Hermione- y se que culpa también a Frank por la muerte de tu mama, pero ella murió de un derrame cerebral.
- Si él no se lo hubiese llevado a una misión en Uganda, el hubiese estado en casa para cuidarla, mi padre la hubiese llevado a un hospital. Por culpa de él, nadie estuvo ahí para cuidarla.
- Tu padre y Frank se fueron, porque tenían que hacerlo, porque muchas personas dependían de ellos, muchas personas habrían muerto ellos no hubiesen hecho nada.
- No intente cambiar mi imagen de él, y le sugiero que siga mi ejemplo Hermione, cuídese de él, es un monstruo. Todo lo que él toca o aprecia se despedaza en sus manos, no importa cuánto trate el de protegerlos.
- El no es un mal hombre, simplemente ha pasado por cosas horribles Emily.
- Yo…yo no sé si es un mal hombre, ni siquiera sé si es un hombre-dijo con una expresión pensativa, y se quedo así por unos segundos, como meditando, hasta que suspiro y dijo- yo solo sé que él está hecho para un solo camino Hermione, y no hay nadie en el mundo que la hará cambiar de rumbo. Y esto me lo dijo mi padre; solo la muerte lo va a detener, sea lo que sea que busca.


Diario el Profeta, 29 de Noviembre del 2015.


"Ayer funcionarios del Departamento de Seguridad del Ministerio (DSM), llevaron a cabo una redada en una casa en el Condado de Surrey, en donde capturaron a los denominados Conciglieris de las Tres Bandas, a dos sujetos que según fuentes eran emisarios de la Banda de los Garret, además de 5 personas que al parecer son Falschirmjagers, mercenarios elites muy asociados a trabajar para el mundo Criminal. Todos han confesado que sus respectivas organizaciones a las cuales ellos trabajan están directamente involucrados en los secuestros de 39 mujeres y 33 hombres de origen Muggle, a los cuales se le pedían a sus familias grandes sumas de dinero muggle (dólares americanos) para su liberación. Han también asegurado, que sus organizaciones están involucradas en el cambio ilícito de ese dinero muggle en dinero mágico. También confesaron que sus respectivas organizaciones asesinaron a 15 de estas personas porque sus familias no podían pagar el rescate."

"Según el portavoz del DSM, Matthew Johnson, se ha rescatado con vida, a 5 rehenes, que se encontraban en cautiverio, y que estas 5 personas, son parte de los tantos secuestros perpetrados por estas bandas. No se han revelado la identidad de los rescatados"

"Los denominados Conciglieris eran miembros de las tres Bandas criminales más importantes de Europa, cuyos crímenes abarcan varios países. Gracias a su confesión, las autoridades han conocido las verdaderas identidades y el paradero de las cabezas de las Tres Bandas, además de la de la Banda de los Garret. Según fuentes, en la madrugada de hoy se hicieron los arrestos de las cabezas de los mencionados, y funcionarios aseguran que ya están bajo la custodia de los funcionarios de la DSM"

"Recientemente se nos ha informado de que solo uno de los Falschirmjagers se declaro inocente y asegura, según fuentes de que la redada hecha por los funcionarios del DSM, no se hizo en territorio Británico, sino que se hizo de forma ilegal en territorio Italiano, por las afueras de la ciudad de Turín, de donde proceden los Tres Conciglieris. Esto ha sido negado por el portavoz del DSM, que dice "9 personas han jurado en su testimonio que ellos se encontraban en suelo británico a la hora de la redada, además, contamos que una serie de documento que prueban que todos ellos, se encontraban en suelo británico". El portavoz del DSM, no ha querido revelar más información del caso, y espera que todo lo concerniente del asunto se esclarezca en los tribunales, aunque nos revelo que hoy en la noche, se celebrara una cena de Gala, en las oficinas principales del Ministerio de Magia en honor a la Directora del DSM, Hermione Granger."



Cena de Gala en la Sede principal del Ministerio Magia en Londres.


-¡Directora Granger, es un gusto tenerla acá! - Le aseguro el jefe del Tribunal de Magos del Wizengamot, un hombre anciano, calvo, gordo, con un bigote rubio y ojos azules- vaya golpe le ha dado a las Tres Bandas. Nunca antes habíamos llegado tan lejos. Y pensar que, Ernio Morricone, Pierre Linois y Albrech Schweitzer están en este momento en las mazmorras del su Departamento, además de Vincent Garret. Felicidades en verdad Directoras Granger, acaba de llenar la canasta con huevos podridos.
- Gracias Juez Collins- agradeció Hermione- pero el merito no es todo mío. Sin mi segundo al mando, el Señor Connor, esto no habría sido posible.
- Si, si su reputación de hombre duro y eficiente le precede- medito el Juez Collins- aunque he escuchado cosas un poco preocupantes de ese hombre ¿Dónde está ahora?
- Trabajando su señoría, si es cierto que el hombre es un poco… controversial- "si tan solo hubiese una palabra para describir a Frank" pensó ella- pero es un hombre de gran dedicación, seriedad y talento.
-Sí, bueno también eso lo he escuchado- reconoció el Juez Collins- pero lamentaría que fuesen cierta la mitad de las cosas que he oído de él.
- Directora ¿De qué parte de EE.UU es originario el señor Connor?- pregunto la señora Collins.
- Pues no le sabría decir, señora Collins- respondió Hermione- solo sé que se crió con los indios Lakota, en las Montañas Rocosas desde que se volvió huérfano a los 7 años.
- ¿Con indios Muggles?- pregunto sin disimular desprecio el ayudante del Juez Collins, un hombre que por muchos años cortejo sin éxito a Hermione- ¿Se crió con salvajes además de muggles?
- No, no eran muggles- le respondió Hermione, ocultando su fastidio- muchos nativos americanos son muy hábiles con las artes mágicas, cosa que no les son muy reconocido.
- Bueno, no hablemos mas de eso- dijo el Juez Collins, percatándose de la tensión generada por las preguntas de su ayudante- hoy es su noche, disfrutémosla, porque dentro de poco lo que Ud empezó Directora, nos va a dejar muy atareados.
- Gracias su señoría, con su permiso- y Hermione los dejo. "Esta va a hacer una larga noche" pensó después de hablar con el Secretario de Asuntos Exteriores y el Viceministro, que excusaba al Ministro Simon Spencer, por no poder asistir a la cena.

Ahora estaba en la barra ordenando una copa de vino, cuando un hombre se le acerco por detrás, diciéndole.

-Muy bonito su vestido, Madam- le dijo Frank a Hermione- el negro le queda muy bien. Se ve muy… hermosa, si me permite decirle.
- ¡Frank! Que sorpresa la verdad no lo esperaba- le dijo Hermione volteándose sorprendida y halagada, miro su traje y le dijo- A Ud también le queda bien el negro, en ese traje. No lo esperaba ver así.
-Si bueno-dijo llevándose la mano al cabello, y despeinándoselo- pensé que sería descortés para con Ud que no aceptara la invitación. ¡Mire ya empezó el baile!- señalo al centro del salón. Se quedaron mirando al centro del salón en silencio, observando a las parejas bailar. Hermione, nunca supo porque lo hizo, fue casi como un impulso o algún efecto secundario de las copas de vino.
- ¿Quiere bailar señor Connor?- cinco segundos después ya estaba enrojecida y avergonzada de lo que le pareció una de sus mayores tonterías. El la miro sorprendido, un poco de rubor le cruzo por la cara.
- ¿Yo Madam? ¿Bailar?, cielos, no…no lo sé. Yo… yo, sería un honor Madam, pero no soy bueno para esas cosas. Además creo que debo retirarme, no me gustan mucho las fiestas me temo. Que pase buenas noches- Y antes de que Hermione pudiese decir algo, ya se había alejado de la barra, sin voltear atrás ni una sola vez.

"Tonta, tonta ¿porque lo hiciste?, claro que no iba a aceptar, es mi subordinado y no las pasamos siempre discutiendo, además ha tenido un terrible día con el asunto de Jack y Emily" Se reprochaba mientras terminaba su copa de vino, se sentó ya muy desanimada. Una hora después ya no aguantaba estar más ahí. Se excuso con los invitados, alegando de que se sentía indispuesta y se decidió ir a los jardines del Ministerio para tomas aire fresco. Necesitaba pensar, cosa que no había tenido tiempo en todo el día, para ser exacto en muchos días. Sabía el perfecto lugar para hacerlo, en la fuente de los jardines, que a esta hora, la castaña estaba segura de que no habría nadie allí para molestarla.


Salió del salón tratando de no entablar mas conversaciones con nadie más, quería estar sola, quería poder pensar sobre su vida y de cómo se las había arreglado el destino para llevarla hasta esta situación de tanta soledad. No se había alejado mucho de la puerta del salón cuando un montón de recuerdos, que ya no podía frenar, se le metían a la cabeza junto con unas lágrimas rebeldes que ya empezaban a escaparse de sus ojos.

"¡Basta!- se dijo- ya no puedo más, pero al menos espera a llegar hasta la fuente"

Es una muy bonita fuente, pensó Hermione, siempre le gusto, sencilla pero bonita. Un arcángel, alto y musculoso, con una lanza en una mano miraba hacia el edificio mientras que con la otra mano acariciaba a una paloma blanca que se posaba sobre su hombro.

Se sentó en un banco para mirar la luna cuarta creciente, que junto a unas lámparas flotantes, de luz blanca y las estrellas, iluminaban tenuemente "El Jardín de los Angeles". Esa luna, que aunque no era la más llamativa, era la que más le gustaba a la castaña, probablemente porque ese era el momento en el cual su viejo amigo, Remus Lupin, la falta más tiempo para convertirse en un hombre lobo.

Saco de su cartera una carta, que aunque trataba en lo posible de no verla, la cargaba todo el tiempo con ella. Aunque ya la había leído miles de veces, no puedo resistir leerla otra vez, y quizás por el resto de su vida.

Era lo único hecho por su mano que le quedaba, que probaba que la existencia de la persona que mas la había amado no había sido producto de su imaginación. Que esa persona, que con tanta pasión había amado, había sido real. Lo único que le quedaba de él, que no eran más que recuerdos.

"Minie, eres la mujer que me ha dado los mejores días de mi vida, la mujer que ha iluminado mi corazón y ha sanado todas mis heridas. A tu lado, nunca podría temer a nada, nada podría ensombrecer mi alma y llevar tristeza y desolación a mi corazón. Te amo, te amo, te amo y este corazón te seguirá amando, hasta que deje de latir.

En estos días oscuros, hay poco que ilumine nuestras vidas, y solo pocos, creo que tienen ese regalo. Tú eres ese regalo.
Minie, que llegaras a tener que leer esto, sería la cosa que más me dolería en vida, y no sabes cuánto lamento que tengas que leer esto, pero quiero que sepas que fuiste lo más preciado de mi vida, lo mejor que me paso y que serás por siempre la persona que más he amado en mi vida.

En estos días oscuros, déjame sentir el brillo, el brillo de tus ojos, que me harán sonreír, y mi alma, será tuya, por siempre…

Te Amo y te amare con toda mi alma, hasta el fin.

R.W"

-Yo también Ron, yo también- susurro Hermione, con incontenibles lágrimas en los ojos- Dios, cuanto te extraño. Han pasado tantos años y sigo sin olvidarte amor.

Y entraron en su mente, imágenes muy nítidas, de los sucesos de ese día que cambio su vida, y recordó así, a su Ron Weasley.


Flash Back


-¡Ron, Ron!, ¡en serio, esto no es divertido, no puedo ver nada!

En la Sala de los Menesteres, en la oscuridad absoluta, una joven castaña, de ojos de color miel, muy hermosos, buscaban a tiendas un punto de referencia para poder buscar a su amado, "Dios no veo nada"- pensaba ella divertida- "¿Qué estará tramando ahora?"

-¡Ron, basta!, esto no es divertido- llamo Hermione.
-¿Ni siquiera un poquito?- le dijo Ron apareciendo por atrás de ella, asustándola. El rió y la abrazo y le dio muchos besos en el cuello y en el pelo.

Hermione, ya recuperada del susto se volteo para enfrentar a Ron, el susto había sido grande y ella quería hacerle pagar. Pero Ron con sus besos la hizo desistir de sus malévolos planes y hasta olvidar el motivo por el cual fingía estar enfada con él. El trataba de besar su boca, pero Hermione no le dejaba, ya que a pesar de todo, quería hacerle sufrir un poco por su jugarreta.


-Ron no deberíamos estar aquí, ¡Ya no somos estudiantes de Hogwart!- le advirtió Hermione, mientras este le seguía besando cada parte de su cuerpo.
-Sí pero…-trato de decir, pero Ron tapo sus labios con los de él.
- Pues no me importa correr el riesgo, mientras tu estés a mi lado- le dijo él mientras besaba ahora su cuello, haciendo a la castaña suspirar, quien no puedo seguir resistiendo, agarro la cara del pelirrojo y atrajo sus labios a los de ella.

Fue beso largo, de varios siglos para cualquiera que presenciara la escena, pero para ellos unos cortos segundo, a pesar de que cuando lo terminaron estaban asfixiados. Los labios de ambos estaban rojos, sus pechos subían y bajaban pero sus ojos se miraban con una pasión que podría quemar el lugar.

-No puedo más Minie- le dijo Ron, ella la miro extrañada- quería hacer muchas cosas, pero simplemente no puedo aguantar más, tengo que hacerlo ahora.
-¿Qué pasa Ron?- pregunto ella apartándose, sintiendo repentinamente pánico y como su corazón se desbocaba- ¿Qué no puedes aguantar?
- Hermione- dijo él mientras se arrodillaba. Hermione se llevo las manos al pecho, con lagrimas amenzanado con escaparse, por la emición que sintio en su joven y enamorado corazón.
- Nunca seré lo suficientemente bueno para expresar las sensaciones que provocas en mi cada vez que me besas, que me abrazas o si quiera cuando me miras a los ojos, con esos ojos que amo tanto y hacen saltar a mi corazón. Nunca nada ni nadie me había hecho sentir tan feliz, tan amado - hizo una pequeña pausa, ella lloraba- tan completo. Quiero vivir el resto de mi vida así Hermione, quiero vivir el resto de mi vida junto a ti. Quiero ir a donde tú vayas. Quiero que te cases conmigo Hermione. ¿Quieres casarte conmigo?
-¡Oh Ron! ¡Sí! Si, si quiero casarme contigo-respondió ella, arrodillandose frente a su pelirrojo amado y besándolo- me has hecho la mujer más feliz que pueda existir.
- Y tú me has hecho el hombre más feliz, amado y completo de la faz de la tierra.


Se volvieron a besar apasionadamente, y cayeron suavemente en la cama, donde Ron le hizo el amor a Hermione con mucha pasión, una y otra vez hasta que cayeron ambos exhaustos y sudados al amanecer. Hermione se quedo dormida profundamente en sus brazos mientras el pelirroja la observaba dormida y acariciaba todo su cuerpo, poco después, se quedo dormido.

-Ron, Ron despierta- le decía una desnuda Hermione, tratando de despertarlo. Por las ventanas, se filtraban los rayos del sol de la mañana y las sabanas blancas de la cama, era lo único que cubría la desnudes de la castaña y el pelirrojo- Harry y Ginny te van a matar si llegamos tarde al desayuno.
- ¿Por qué solo a mi?- decía soñoliento- si yo llego tarde tu también llegas tarde.
- Si pero ellos saben que si llegamos tarde es por tu culpa amor- le dijo riendo.
- Cierto, y no queremos que me maten ¿verdad?
-No- dijo riendo la ojimiel, dándole un corto beso, antes de levantarse por fin.

Se vistieron rápidamente y salieron agarrados de la mano, lo más rápido y sigilosamente posible del castillo. "Lo que hago por el"- pensó Hermione, sin poder creer las cosas que le pasaban, y hasta lo que la castaña misma llegaba a hacer, solo por ese amor.

-Ron, ¿Otra vez te quedaste dormido?- le reclamo su única hermana, cuando estos llegaron al restaurant.
-Sí, hermanita- le respondió Ron, con una sonrisa, al tiempo que sentaban ambos- pero fue por una buena causa, adivinen que paso.
- Bueno Ron, como son muchas las cosas que pueden haber pasado, nos declaramos rendidos- Contesto Harry, riendo, con los codos apoyados en la mesa- Así que dinos, ¿Qué paso?
- ¡Estamos comprometidos!- soltó Hermione ya sin contenerse más, enseñando la pequeña y deslumbrante joya en su dedo, sonrojada de la emoción, y sonriendo radiante. Ginny dio un gritito.

Y así continuo la cena, las risas y felicitaciones no faltaron. Hablaron tanto los cuatro compañeros, que las tres comidas las hicieron en el mismo restaurant, cosa que les encanto a los dueños, muy contentos de tener a Harry Potter como su cliente. Ya era muy de noche, cuando Hermione y Ron salieron del lugar, adelantándose a la otra pareja que los seguiría más adelante ya que Ginny tuvo que ir al baño.

Iban caminando por las calles poco iluminadas del callejón Diagon, agarrados de la mano y absortos en su conversación, toda una vida de felicidad juntos veían por delante, un par de jóvenes se les acercaron, y uno de ellos, muy guapo y pelinegro, pero que Hermione apenas se fijo, les hizo una preguntas sobre ellos muy extrañas, que solo hicieron hacerlos reír y sonrojar.

Siguieron su camino, y se alejaron de ellos, siguiendo hablando y riendo, y dándose pequeños besos y cariños. Pensaban en todos los años de alegría y amor que tendría, ahora que la Paz había llegado, y ahora que ellos por fin estaban juntos, sin darse cuenta de que una figura encapuchada caminaba directo a ellos, con la varita en mano. No se dieron cuenta ni siquiera cuando se detuvo a 3 metros de ellos, y cuando ellos se acercaron un metro más, fue cuando se percataron de su presencia. Se detuvieron.

- Ya me olvidaste Ro-Ro- dijo la encapuchada.
- ¿Lavender? ¿Lavender Brown?- pregunto él, todavía de buen humor, en ese momento, nada malo podía ocurrírsele que le pasaría. Pero Hermione era un poco más perceptiva. Algo malo estaba pasando- Dios, como…
- Me lo quitaste Sangre Sucia, me lo quitaste y ahora me lo vas a pagar- amenazo la encapuchada.
- Lavender espera un poco-dijo el agarrando a Hermione. Pero Lavender levanto la varita y apunto a Hermione, mientras ella hacía lo mismo, pero más tarde que ella.
-¡Septumsempra!- grito ella.
-¡No!-grito Ron al tiempo que apartaba a Hermione y recibía la maldición de lleno en el pecho, casi en el corazón. Al caer, se le escapo un grito ahogado de dolor.
-¡Ron no!- grito Hermione, que se arrodillo automáticamente sobre él, y para así revisar la herida, sin importarle que Lavender estaba lista para atacar otra vez. Tampoco le importo cuando Harry la desarmo e inmovilizo con un solo hechizo en la cara. Se detuvo a pocos pasos de la pareja, con Ginny al lado, sollozando.
-¡Ron no, no! ¿Por qué lo hiciste?- preguntaba Hermione, sintiendo que su mundo empezaba a derrumbarse. Ella por un momento pensó que todo el cuerpo del su amado derramaría sangre, pero no era así el caso. Su herida era única, sobre el corazón, y sangraba muchísimo. La castaña sollozo desesperada- No me dejes Ron, por favor, por favor, no…¡No me hagas esto!
- Trata de decirte algo Hermione- dijo Harry con una voz de resignación- acerca tu oído a su boca, rápido.

Ella se dio cuenta de que Ron la miraba y balbuceaba, y trataba decirle algo ¿Un adiós? ¿Qué la amaba? Hermione acerco el oído a los labios de Ron. No se daba cuenta de que un derramaba incontables lagrimas, de un llanto de agonía.

-Her…mio…Be…-trataba de decir Ron- Be…me…
- ¡Ron, por favor no entiendo!
- Bésame, Hermione bésame- dijo en su último esfuerzo.

Hermione lo beso, consciente de que sería la última vez. Beso los labios del hombre que más amo, por última vez. Cuando termino, supo que ya se había ido. Supo que se había ido, a donde ella no podría seguirlo.


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Muchas gracias por leerme y un caluroso saludos desde Maracaibo, Venezuela.
Última edición por Barto23 el Vie Abr 08, 2011 11:32 pm, editado 4 veces en total
El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.



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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Kadira17 » Lun Dic 14, 2009 4:27 pm

Ey porque tenias que matarlo! :( Ronisida! Continua plis!
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Lun Dic 14, 2009 4:50 pm

Sigan ignorando mi fic y las muertes iran en aumento. A lo mejor deba incluir a Hermione Granger para mostrar mi punto.
Mentira jejeje, solo bromeo. Lo lamento pero tenia que hacerlo, la historia es asi. Lamento tambien el haber utilizado a Lavender Brown, pero es que no se me ocurria otra forma de matar a Ron, ademas no tenia otra persona mas indicada para hacerlo. Queria hacerlo mas original, pero esta cabeza no daba para mas. Espero que les hayas gustado, a los muy pocos que han gustado de Historia, me temo. Para ser honesto eres la unica persona que ha respondido. Tratare de seguir.
Un caluroso saludo desde Maracaibo, Venezuela.
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor nexmulan » Dom Dic 27, 2009 11:17 am

esta mu bien sigue asi.
no tardes en actualizar ennnnnnnnnnnnnnnn.
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Lun Dic 28, 2009 3:57 am

Gracias por el comentario, amigo (a). Tengo un capitulo casi completo, solo falta modificacione y tonterias. Pero la verdad que me habia desganado por la falta de lectores, pero ya que ya veo que un poco de vida a nacido por aqui me voy a esforzar el doble. Tambie estoy meditando el camino que quiero que coja la historia, porque la verdad no estoy muy seguro. Pero descuida, q mañana mismo bajo un y empiezo otro. Un caluroso saludo desde Maracaibo, Venezuela.
Me gustaria saber de donde eres.
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Lun Dic 28, 2009 5:22 am

Capitulo Septimo...


Fue así como Hermione perdió el rumbo de su vida. Fue así como en un momento los cimientos para una vida feliz se desplomaron. Su único amor se había ido adonde ella no podría seguirlo. Ahora ella se encontraba sola y solo su trabajo la mantenía ocupada y evitando que pensara en como su vida habría sido si esa noche nunca hubiese ocurrido. Si Lavender no le hubiese quitado lo que más amo en su vida. Lo que sería su vida si tuviese una familia que amar, una familia que nunca la hiciera sentir sola o triste.

Esa oportunidad de tener una vida, una familia, se habían muerto con el asesinato de Ron. Cuanto lo extrañaba. Nunca pasaba un día sin que pensara en él y de cómo perdió su oportunidad de una vida feliz y de amor.

Hermione se quito esos pensamientos de la cabeza, y se dio cuenta del frío que hacía, su elegante vestido negro, que se ceñía perfectamente a sus atractivas curvas, hacía que en verdad la castaña se viera muy hermosa, pero hacía muy poco para protegerla del frío, ya que era otoño y había una fuerte brisa nocturna, que además le salpicaba las gotas de la fuente. La observo por última vez y tiro un galeón antes de marcharse del edificio.

No sabía a dónde ir, no quería ir a su casa, pues estaba demasiado deprimida, para tener sueño y eso significaría quedarse despierta, sin hacer nada en su casa, excepto lamentarse. Se decidió en ir a su oficina, a lo mejor conseguía adelantar algún trabajo que tenía pendiente y así dejar de pensar en la soledad que vivia.
Así era su vida, trabajar duro y sobre salir en todo. Y cuando la admirable Hermione Granger, recordaba lo muy sola y triste que estaba, trabaja más duro todavía, para así olvidarlo. Observo por última vez la fuente y echo un galeón dentro de ella antes de marcha de desaparecer.

Apareció en frente de su casa para recoger unos documentos y así poder usar la Red Flue, que tenía una conexión directa con su oficina, ya que quería entrar al Departamento sin que nadie supiera, ya que le provocaba estar sola para poder trabajar.

Apareció en su oficina y vio un vistazo a ella, todo seguía igual de ordenado, con unos pocos papeles apilados en su escritorio hecho de madera de roble. Su oficina no era la gran cosa, esta tenía un mini-bar, un cómodo sofá, un estante con sus libros favoritos y las pinturas que más le gustaban, La Bella Jardinera, La Virgen de las Rocas, Las Bodas de Cana, La Ultima Cena y se fijo en La Liberté Guidant le Peuple, la cual la castaña sabía que era la que más le gustaba a Frank.

Le estaba dando un vistazo a los documentos de su escritorio cuando escucho que en alguna oficina alguien estaba escuchando música clásica. Se felicito por entrar de forma incógnita, pues de esa manera podría trabajar sin ser molestada, pero se dio cuenta que esa persona no solo estaba escuchando música, sino que esa persona la que tocaba el violín. Al parecer esa persona había eliminado el violín del compositor y lo reemplazo con el sonido con su propio violín. Salió de su oficina.

La curiosidad pudo más que con sus deseos de estar sola, ya que esa persona tocaba bastante bien el instrumento, aunque solía quedarse atrás de la música proyectada por el equipo de sonido. Camino en dirección a la música y después de virar en un par de esquinas, se dio cuenta que la música venia de la oficina de Frank "¿Es que el hombre no duerme, ni nunca deja de trabajar?" se pregunto sorprendida. Vio que la puerta estaba entre abierta.

-Frank, ¿está ahí? ¿Puedo pasar?- pregunto, algo nerviosa y con el corazón en el pecho, pero nadie contesto, así se que asomo despacio.

Vio a Frank Connor sentado en su silla, fumando un habano mientras miraba al violín que tocaba, y se habia quitado la chaqueta negra, que junto a la corbata azul oscuro, se encontraban tirados en el suelo. Solo tenia la camisa blanca, que se la habia sacado del pantalón. Estaba vestido muy casual, y se encontraba muy apuesto. Hermione se quito esa idea de la cabeza, y se fijo en su escritorio, donde estaba una copa, una botella llena sin descorchar, una botella medio llena y una botella ya vacía de vino.
-No sabía que estabas en la oficina a esta hora- le dijo Hermione, fijándose en las botellas y preguntándose si estaba…- ni que tocabas tan bien Frank- le dijo sonriendo, pero él se limito a levantar la vista para verla, y sin inmutarse ni responderle nada, volvió la vista a su violín y siguió tocando. Ella que no sabía, si entrar o no, ni si era razonable quedarse parada allí, pero la música era hermosa, así se quedo apoyada en el marco de la puerta, escuchando la música, observando fijamente al pelinegro tocándola.

No sabía mucho de música clásica, así que no sabía de quien era ni como se llamaba, además de que tampoco la reconocía, pero le parecía muy hermosa. Al poco tiempo Frank se dio cuenta de que Hermione escuchaba la música parada y afuera de su oficina. Aprovecho una corta pausa para señalarle que se sentara en un sofá que tenia frente a él, cosa que ella hizo, cerrando la puerta tras de de ella. El siguió concentrado en tocar hasta que la canción termino, unos minutos después.
- Bravo Frank- le felicito Hermione, aplaudiendo también suavemente, el se limito a sonreír discretamente y a dejar el violín en el escritorio- No sabía que tocabas. Y lo haces muy bien, la verdad.
- Gracias Madam- agradeció con una voz ronca, apago el habano y tomo un trago de vino de su copa- ¿una copa de vino?
- Si por favor- dijo, pero se dio cuenta de algo- Frank, ¿Te llevaste todas estas botellas de la cena de Gala?
- No, no por dios- dijo él, con una risa sarcástica- lo lamento, pero no te podría ofrecer a ti un vino tan malo. Creo que era inglés, sin ánimos de ofender. Esto es un Bordeaux Côtes de Francs, y este- dijo señalando a la botella por abrir- le gustara. Es un Château Mouton-Roschild.
-Si ya me parecía que el sabor era diferente- dijo Hermione después de probarlo- es bastante bueno.
-Si bueno, creo es para lo único que los franceses son bueno. La comida y el vino. Y disculpe por no responderle cuando me hablo desde la puerta, pero es que es prohibido interrumpir una obra maestra.
- Si, no se preocupe. Y disculpa la ignorancia, pero ¿De quién es?- pregunto ella, muy interesada.
- ¡Ah! Es Prelude, en G mayor, de Bach.
-Es bastante bueno- reconoció la castaña- lamento no saber mucho de música clásica.
- ¿Bastante Bueno? ¡Es excelente! Bach es un Dios.
- No sabía que le apasionaba tanto la música clásica y menos de que podía tocar.
-Las apariencias engañas, ¿no?- rió Frank- Mi acento, mi apariencia y el hecho de que crecí en las montañas con los indios, con los salvajes como dicen algunos- dijo con evidente desagrado- me imagino que han dado una imagen desfavorable de mi. ¿No cree?
- Yo no pienso eso de ti Frank. Y el señor McCabe es un imbécil, no debería prestarle atención- le dijo Hermione- los nativos americanos son un pueblo muy bonito.
-Gracias- le sonrió- en verdad lo son, y hábiles en la magia.
- Por cierto, ¿De dónde eres en verdad?, es decir, ¿En donde naciste en verdad?- pregunto ella pues era una cosa que la intrigaba- en sus archivos no lo dice- reconoció la castaña con una sonrisa.
-¿No lo dicen?- medito él, bajando la mirada y sin responder- me lo imaginaba, esos archivos no dicen mucho ¿no? Solo le dicen lo que quieren saber de mi ¿sabe?
- ¿Quiénes?- pregunto Hermione- ¿mi gobierno? ¿O el suyo?
- Ambos. Y a su pregunta- miro al fuego de la chimenea mientras meditaba, ella se le quedo mirando, parecía que estuviera recordando cosas de muchos años, de otra vida quizás- nací cerca de Charleston, Carolina del Sur. En un pueblito en la costa atlántica.
- De ahí su acento sureño- se percato ella, con una sonrisa- no se ofenda, a mi me gusta ese acento. Es como en las películas Norteamericanas.

El no dijo nada, se limito a servirse mas vino. Le ofreció más a ella. Y fue cuando Hermione se dio cuenta de lo mucho que él había bebido y de lo poco que parecía afectarle. Se pregunto si hacía todo esto por lo ocurrido en la casa de Emily, ya que en el año que tenía en Inglaterra, no había visto señales de que Frank bebiera siquiera. No dijo nada, ya que le pareció que el único efecto de la bebida en Frank, hacia pudieran tener una buena conversación, ya que por lo general, Frank era muy cerrado y Hermione quería saber más de su pasado, cosa que en su archivos no salía. Cuando termino de servir a ambos, ella insistió para saber más de él.

-Y dime Frank, ¿Por qué te enviaron a las Montañas? - pregunto ella, la verdad era que esa historia tenía tiempo queriendo conocerla, la vida con los nativos americanos, su vida pasada- ¿tenias familiares entre los indios?
- ¿Me enviaron? No, no me enviaron y no tenía familiares indios. Antes de vivir con ellos nunca los había visto- respondió Frank, con sus típicas respuestas incompletas. "Y como carajo llegaste hasta el otro lado de América" se pregunto ella frustrada, pero no iba desistir.
- Pero, ¿qué paso contigo después de que murieron tus padres?- insistió ella.

El se inclino hacia adelante y puso los codos sobre el escritorio y se puso a ver la copa de vino que tenía en sus manos, mientras Hermione esperaba impaciente, con su copa sin tocar. El bebió un trago y después la miro. En ese momento pensó que todo había terminado, que ya había recapacitado y no hablaría más. Bajo otra vez la mirada y dejo a Hermione sorprendida con su respuesta.

-Me enviaron a un orfanato, ya que no tenia familiares que se pudieran encargar de mi- dijo, mirando todavía su copa. Hizo una pausa y se rasco su no muy poblada barba negra, en forma de candado- Me escape de ahí dos meses después, cuando me encontré suficientemente fuerte. No tenía todavía los 8 años creo.

La dejo en shock, eso sí que nunca se lo imagino. Ella tardo un tiempo en recuperarse. Bebió más vino para ganar tiempo y tratar de recomponerse. El siguió mirando su copa, con los codos apoyados en la mesa.
-¿Te escapaste?-dijo por fin Hermione- y ¿Cómo rayos un niño de 8 años cruza ese país hasta llegar a las montañas?
-No lo sé, yo lo hice caminando- respondió con simpleza.

Doble shock, a la castaña se le cayó la copa, que se hizo añicos. Ella roja de la vergüenza, limpio el desastre. El no le dio importancia, se limito a servirle otra copa, cosa que esta vez ella acepto de buena gana. Bebió un buen trago antes de poder continuar.
-Ca… Ca… ¿Caminando?-tartamudeo la castaña- Como… ¿como un niño cruza Estados Unidos caminando para poder llegar a las Montañas Rocosas?- pregunto ella incrédula, volvió a beber otro trago- ¿Cómo no te detuvieron antes de llegar?
- Un momento Hermione, nunca dije que esa fue mi intención, nunca dije que yo quería cruzar los EE.UU para llegar hasta las montañas- replico el tranquilamente, esta vez mirándola con sus ojos grises- solo llegue hasta ahí, caminando.
- ¿Y qué demonios te proponías entonces?-dejando atrás todo rastro de paciencia, de delicadeza o hasta cortesía- ¿a dónde querías llegar?

El se tomo su tiempo otra vez para contestar, se sirvió mas vino y a Hermione también. Ella estaba teniendo grandes problemas para disimular su intensa curiosidad, y miraba con impaciencia a el ojigris.

- ¿Cuál era tu intención Frank- insistió Hermione, después de servidas de nuevo las copas.
- El Pacifico- respondió suavemente- quería llegar al Pacifico.
-¿El Pacifico? ¿El océano? ¿Caminando?- pegunto la ojimiel, "esta conversación se está poniendo muy buena" pensó ella recostándose en el sofá. Bebió un trago- Y, bueno ¿Qué paso?, ¿Llego?
- Por supuesto que no, me perdí en las montañas- dijo Frank recordando cosas que parecían de otra vida, una sombra le cruzo en la cara, un dolor que acababa de recordar- el frió… el hambre… el miedo- hizo una pausa, bebió mas- casi me matan.
- ¡Pues claro! ¿Cómo un niño de 8 años cruza solas montañas ni decir un país?
- 9 y medio- dijo el alzando la vista para mirarla, ella lo miro confusa- vamos Hermione, no llegue a las montañas en dos días. Me tomo más de un año de viaje, casi 2.
- ¡Mas de un año viajando solo! ¿Caminando?-exclamo ella.
-Si más o menos. Me tome mi tiempo.
- Y ¿por qué y como nadie te lo impidió?- cómo pudiste llegar tan lejos.
- Bueno mintiendo mucho, evitando en lo posible el contacto con la gente o no parecer que estuviera perdido o solo. Pero principalmente haciendo magia, la poca que mi padre me pudo enseñar.
- ¿Ya sabias hacer magia a esa edad?- pregunto Hermione, mas sorprendida (si me lo pueden creer)- ¿Y cómo es que el gobierno mago no te detuvo? ¿Por qué te permitían hacer magia? Eras menor de edad.
- A ellos no les importa si eres menor de edad o no. Mientras que no me vieran hacerla los muggels, no había problema.
- ¿Y como conseguiste una varita? No te permitían comprarte una o ¿sí?
- No claro que no, eso sí que no puedes hacer, pero si…- corto la frase mientras buscaba algo en los cajones de su escritorio. Saco una cajita en vuelta en un pañuelo blanco. La abrió y saco con mucho cuidado una varita muy antigua-Podías heredarla, si tenias edad suficiente, con el compromiso de que no te vieran con ella los muggles. Era de mi padre y creo que es lo único que me queda de él y de mi familia- dijo esto acariciándola y guardándola con mucho cuidado de nuevo.
-Vaya- exclamo Hermione, analizando todo, bebió otro trago- me dejas en shock. Es muy bonita. La debes cuidar mucho ¿no?
- Si, me salvo de muchos aprietos en el pasado. Después los indios me hicieron una, pero ya no me acuerdo donde la perdí- dijo Frank tratando de recordar, pero después saco su varita de siempre- esta que tengo ahora es de Ollivander, es muy buena y poderosa.
- ¿Y qué cosas podías hacer para ese tiempo?, es decir, cuando viajabas- pregunto Hermione.
- Bueno algunas cosas útiles, como derribar animales, levitar y atraer cosas- dijo el tratando de recordar- hacer fuego, luz, aparecer agua y borrarle la memoria a los muggles, cosa que hice en muchas ocasiones- termino riendo, cosa que también contagio a Hermione.

Frank volvió a bajar la vista para seguir viendo a su copa, con una sonrisa de nostalgia en sus labios. Ella se le quedo mirando fijamente, con una pregunta en la mente, que no se sentía segura de hacer, pero que a la vez, le inquietaba. La castaña bebió hasta terminarse la copa. "Tengo que parar, ya nos hemos bebido ya una botella y yo estoy bebiendo desde la fiesta" pensó la castaña alarmada, que ya empezaba a sentirse mareada.

Frank siguió encismado en sus pensamientos, pero al rato alzo sus ojos grises para mirarla otra vez, y noto la expresión de inseguridad de Hermione. Termino de beber su copa y le pregunto:

- ¿Qué le pasa Hermione?
- No, nada- dijo ella alzando la mirada, no se había percatado de que él la miraba- bueno si, es una pregunta qué bueno…- se le paralizo el corazón al subir la mirada, y encontrarse con esos ojos grises mirándola fijamente, y por unos segundos, se quedo contemplándolos, no muy segura de las reacciones que generaban en sí misma. Como desbocaba su corazón tan repentinamente. Ella bajo la vista, tratando de ocultar un enrojecimiento repentino y una sonrisa.
- ¿Otra copa?- ofreció Frank, también apartando la mirada.
-Bueno la verdad es que no se…bueno una última mas.

Frank se levanto para acercarse a la castaña, para servirle hasta la mitad, como es debido, y se sirvió otra vez en su copa. Se sentó otra vez en su silla, y la volvió a mirar.

- Bueno, haga la pregunta- le pidió.
- Bueno, este…- empezó ella insegura, bebió un trago- Dijiste que el hambre en las montañas casi te mata, ¿Por qué tuviste problemas para conseguir comida en las montañas y no antes?
-Buena pregunta- dijo el asintiendo, meditando. Volvió a bajar la vista hacia su copa. "Esta vez si te pasaste Hermione, esta vez no va a responder" Pero subestimo el poder del vino francés.
-Yo me alimentaba principalmente de lo que cazaba, frutas ocasionales o si podía robar algo- volvió a hacer una pausa, seguía mirando al su copa- a los animales los cazaba primero derribándolos con hechizos, y como no podía hacer una maldición lo suficientemente fuerte para matarlos, tenía que después rematarlos con una navaja que me había traído. Ojala me hubiese aprendido una maldición fuerte- Hermione pensó que eso era horrible, que un niño se viera obligado a hacer eso- Era una buena navaja.
"Pero cuando empecé a subir las montañas Rocosas, en dirección a el oeste, la comida empezó a escasear y escasear. La parte oriental del las Montañas Rocosas son más altas. Encontraba menos personas, animales y frutas, mientras iba subiendo. Llego un momento en que no podía más, me extravié y si no hubiese encontrado a los indios, por suerte, no habría sobrevivido.

Se quedaron en silencio, Hermione no sabía que decir, no pudo evitar comparar su infancia tan feliz y apacible, con la de Frank, mientras este se quedaba mirando a su copa, volvió a llenarla, y como Hermione le dijo que no bebería mas, no le ofreció.

"¿Cuánto más beberá?" se pregunto la castaña. El encendió otro habano, ante la mirada de desaprobación de Hermione, pero aplico un hechizo para que a la ojimiel no le afectara el olor ni el humo.

- Frank, ¿te arrepientes de haberte escapado?- le pregunto ella- se que al final todo salió bien, pero ¿lo harías otra vez?
- Si, al final salió todo bien, pero lo que no entiendes, es que yo hice el viaje porque quería.
-Claro, ¡y por eso nadie te detuvo!- reflexiono la castaña- por eso pudiste hacer el viaje, porque no dabas la impresión de ser un niño solo y asustado. Apuesto que estabas contento.
-Exacto. Hacer ese viaje fue lo mejor que he hecho en mi vida. Fue difícil, si. Hubo momento muy difíciles, como lo es la vida- respondió Frank- pero era feliz, pues todos los días era algo nuevo, veía cosas nuevas, cosas hermosas. Era libre- termino él con nostalgia en los ojos. Se recostó en el espaldar de la silla y alzo la cabeza, para rememorar eso momento, mientras fumaba- Lleve una vida muy feliz en esa aldea, con los indios.
Ellos me llevaron al Pacifico, poco después de que los encontré, ¿sabe?
- Cielos, que bien. Pero, ¿Por qué querías ir al Pacifico? ¿Por qué tantos sacrificios para llegar hasta allá?

El no contesto enseguida, siguió mirando al techo mientras fumaba su habano, expirando grandes cantidades de humo. Bebió un trago más.

-Mi padre siempre quiso que la familia viviera ahí, y yo también quería, pues quería conocerlo. El me prometió poco antes de su muerte, de que veríamos el Pacifico. Creo que lo hice para estar cerca del una última vez- reflexionó el- y al poco tiempo los indios me llevaron a verlo. ¿Sabe lo que los Lakota dicen del Pacifico?
- No, dime- le pidió Hermione, mirándolo, embelesada.
-Que no tiene memoria- dijo él con la mirada perdida, en algún lugar remoto, un lugar que no conociera maldad alguna- Ahí es donde yo quisiera vivir mis días, en algún lugar hermoso, caliente y sin memoria, para que no me pueda recordar lo malo de este mundo.

Hermione, que le pareció eso muy bello, lo miraba fijamente, sin palabras en la boca. Ojala ella también pudiera ver un lugar así, un lugar que la hiciera olvidar su tristeza, su soledad y las tantas cosas malas que habían hecho de su vida, gris.

-¿Como es la vida no los nativos?- pregunto la castaña, pues le encantaban las historias de los nativo americanos.
- Fueron las años más tranquilos y felices que viví en mi vida. Vivíamos al aire libre, charlábamos alrededor de una fogata hasta bien tarde mientras algunos cantaban o bailaban. Había mucha armonía, mucha paz. Aprendí mucha magia con ellos. Nunca debí abandonarlos.
- ¿Por qué lo hiciste? ¿A dónde fuiste?- pregunto ella, pues no podía creer que alguien pudiera abandonar semejante paz.
- A aprender magia en Cargyle Hall. Para así poder vengar a mis padres- respondió Frank mirando a su copa otra vez, su rostro se había ensombrecido de repente- porque seguía furioso por lo que les paso, por lo que les hicieron. Quería pelear contra la injusticia, contra aquellos que se aprovechaban del terror. Y ahora cada vez que me veo en el espejo, ¿sabe lo que veo?
- ¿Qué?
- Un arma- dijo Frank con un resoplido- en un arma, en eso me convirtieron. Y no solo en un arma, en la que tú confiarías, un arma que te diera tranquilidad. No, me convirtieron en un arma de doble filo, en un arma en la que no puedes confiar, porque así como cortaría a tus enemigos, podría cortarte a ti también.
- ¿De qué demonios hablas?- pregunto ella con fastidio, no le gustaba lo que oía.
- Vamos Hermione, ¿Tú crees que no sé como todos en este país desconfían, hasta me desprecian? No importa cuántos criminales ponga en prisión, ni importa cuán segura sean las calles. Podría acabar con todos los criminales de este país, del mundo y ellos nunca confiaran en mí.
-¿Quiénes?
-Todos… los… políticos, que temen manipularme y… la gente común que temen que yo use mis poderes contra ellos.
- Entonces piensas que a mí me manipulan o que yo estoy aquí para manipularte- dijo ella enfadada, Frank no lo vio venir. El alzo la mirada, y su rostro de lleno mucho arrepentimiento.
-No, no pienso que te manipulen, porque saben que no vas a caer en su juego- respondió el- además, ellos están cómodos con la seguridad que les provees a ellos y al país. Pero a mí no me quieren para eso, yo no estoy aquí para ayudarte a conseguir criminales comunes.
- No entiendo, si eso es lo que precisamente haces- respondió ella inquieta. Por fin iba a saber porque el Ministerio lo trajo para que trabajara para ella. El se recostó en el respaldar para poder mirarla fijamente, con una sonrisa triste en la cara.
- Por ahora hago eso, pero el día que se den cuenta que de no haré más que trabajar para ti, de que no voy a "colaborar con ellos", ya verás que no durare ni medio segundo en el país. Probablemente me envíen de vuelta a Leavenworth- dijo él con amargura, bajando la vista- o me mate.
- No te enviaran a prisión otra vez, no lo permitiré- le aseguro Hermione, poniéndole inconscientemente su mano sobre la suya. El la miro, y después la miro fijamente a sus ojos de color miel. Hermione sintio como se perdio en esos ojos grises- Frank, no permitiré que te hagan eso otra vez.

La castaña sabía muy bien esa historia, muy famosa en el DSM. Cuando Frank estaba en África, peleando con unos pocos hombres contra las milicias genocidas que controlaban casi toda la Región de los Grandes Lagos Africanos, había caído prisionero por las milicias en las costas de Somalia y enviado a la infame prisión de Leavenworth, en Uganda, por 3 años. Fue su gobierno, en una misión, que lo saco de ese lugar y lo trajo al país para trabajar con ellos. Recordó que fue Jack Aubrey el que lo saco de esa prisión, fingiendo tener órdenes de los comandantes de la milicia, para que fuera liberado. Y después de recordarlo, la castaña se fijo en donde tenía su mano.

-Pero no entiendo, que es lo que te piden que hagas- dijo ella, alejándose repentinamente de él, ruborizada. El se la quedo mirando unos segundos antes de responderle.
- Lo que me ensañaron a hacer en Cargyle Hall. Los Lakota me lo advirtieron, me advirtieron que no fuera con los Wichastas, los hombres blancos.
-¿Volviste alguna vez?-pregunto Hermione.

Frank no contesto y una sombra de dolor pasó por su cara. Tiro el habano y medito un rato. Se levanto y fue hasta el armario y saco un frasco. Se llevo la varita a la sien, ante la mirada atenta y extrañada de Hermione, y un hilito celeste salió su sien hasta la punta de la varita, la vació en el frasco y se lo dio a Hermione, que lo miraba confuso.

- El pensadero está en el armario, velo tu misma, si quieres, porque yo no te lo puedo decir- le explico él, con una mirada decaída, triste. Se sentó a su lado- pero yo que tu, Hermione, no lo haría, hay cosas que no valen la pena saber, y eso no creo que le ningún beneficio. Pero si quiere saberlo, entonces adelante.
- Quiero saberlo Frank, quiero entenderte- le aseguro ella, muy seria, y abrió el armario y vio el pensadero. Vertió la sustancia azul en el pensadero y se sumergió en el. Frank la miraba hacer todo esto, desde el sofá, mientras encendía otro habano y bebía mas vino.

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Espero que les haya gustado este capítulo, y muchas gracias por leerme.
Sin más, me despido con una saludo caluroso, desde Maracaibo, Venezuela.
Última edición por Barto23 el Sab Abr 09, 2011 12:36 am, editado 2 veces en total
El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.



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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Jue Dic 31, 2009 3:41 am

Capitulo Octavo. En La Memoria Del Violinista...



Recuerdo en el Pensadero de Frank.


Estaba cayendo una tarde de otoño, en una aldea rodeada por montañas nevadas, y juzgando las vestimenta de las personas que vivían en el lugar, se veía que era una tarde bastante fría. Pero Hermione se llevo una gran sorpresa con la vestimenta de los nativos, ya que pensó que estarían vestidos con esas ropas que veía en las películas de los nativos. Esas ropas de color pardo, con adornos de huesos y sombreros de plumas en la cabeza. No. Los hombres estaban vestidos de una forma que le recordaba más a las ropas de las películas de “El Salvaje Oeste”, como si fuera ropa del siglo 19 (XIX). Gruesas chaquetas y pantalones negros. Las mujeres si llevaban unos vestidos de tela de color pardo, típicos de nativos, pero llevaban gruesos abrigos negros de algodón, que parecían hechos por ellos mismos. Pero nada de cabezas de animales, ni abrigos de animales.

Otra sorpresa era que aunque si habían esas tiendas de campañas, conocidas como “tipis”, había varias cabañas de madera. Unas 5, de un tamaño que parecían que albergarían a 6 personas. Las pocas personas que estaban afuera, estaban agrupados alrededor de un fuego que estaba en el centro de todas las edificaciones.

Estaba viendo todo esto, cuando un joven alto, delgado, de pelo negro y ojos grises salió de un “tipi” para dirigirse a una de esas cabañas. Era Frank, de unos 16 años, y la castaña se sorprendió por lo atractivo que era a esa joven edad. Como estaba vestido, también lo sorprendió, ya que parecía una persona del siglo pasado. Llevaba un pantalón negro, una camisa blanca y una chaqueta de algodón negra. Llevaba ceñido al cinturón un cuchillo bastante largo y una varita. Tenía el pelo un poco largo y se veía que se dejaba crecer la barba. Entro a una de las cabañas seguida por Hermione.

Era muy sencilla, pero parecía bastante acogedora. Era una sola sala grande, con 6 camas pegadas a la pared, 3 en cada lado, un horno con repisas al fondo y una mesa rectangular con 6 sillas frente a ella. En una de ellas, de espalda a la puerta, estaba sentado un hombre alto y robusto, de pelo negro largo y de piel morena, de facciones de Nativo Americano.

-¿Ya tienes todo listo Atarinya?- pregunto el hombre dándose la vuelta. Tenía ojos café y tres cicatrices juntas, que bajaban desde la frente hasta el ojo. Parecían de un arañazo. Estaba vestido de forma similar a Frank, solo que llevaba una camisa y pantalón marrón. La chaqueta de algodón si era negra como la de Frank, así como también llevaba un cuchillo que tenía ceñido en el cinturón con la varita al lado.
-Si Stab (*puñalada), ya tengo mi equipaje listo. En unos cuantos minutos me apareceré en Cheyenne y de allí, empezare el viaje hasta Cargyle Hall- explico Frank, sentándose en la cama más cercana a la “cocina”- solo venia a despedirme amigo mío.
- ¿Ya te despediste de Lalaith?- pregunto Stab.
- Si, ya lo hice- respondió Frank, mirando al suelo- no lo tomo muy bien.
- Nadie lo hace Atarinya, todos pensamos que no deberías ir con los Wichatas. Y menos con esos Wichatas.

El no respondió, solo se levanto y camino hasta la ventana más cercana y se quedo mirando las montañas que estaban alrededor de la aldea. Se quedo mirando los altos picos, que tenían nieve. Se veía desde ahí un halcón que volaba muy alto, cerca del pico más cercano.

- Tengo que hacerlo Stab, solo con ellos podré aprender a hacer lo que es necesario- replico este después de un tiempo- solo así podré pelear contra la injusticia.
- ¿Pelear contra la injusticia?- pregunto Stab levantándose para enfrentarlo- Atarinya, nada de lo que hagas te devolverá a tus padres, nada que ellos te puedan enseñar lo hará.
-¡Hablas de algo que no entiendes Stab!- dijo este volteándose y elevando la voz- tu no escuchas a tus padres agonizando en tus pesadillas, ¡todos los días! ¿Y qué quieres que haga? Que me quede aquí, viviendo la vida como si nada, mientras los asesinos de mis padres están sueltos. ¡Sin pagar por lo que hicieron!

Stab se relajo y se sentó, mirándolo con tristeza. Frank se volvió a sentar en la cama, y volvió a bajar la vista. No era así como quería despedirse de él. No con una nueva discusión. Stab se sentó al lado de él.

-Has sido como un padre para mi Stab, y he tenido muchos años maravillosos, aquí en la Aldea- dijo Frank, sonriendo, y a continuación, su expresión cambio a una muy seria y sombría- pero no puedo olvidar lo que pasó, no lo puedo dejar pasar y necesito que lo entiendas.
- Haz lo que tengas que hacer, muchacho, pero recuerda esto. Sea lo que sea que buscas, esos hombres no te lo enseñaran. De ellos, nada bueno aprenderás. Y acuérdate de lo que te dijo Ten Bears. Acuérdate de que tu no vivirás para ver la vejes- le aseguro él, dio un resoplido y dijo- solo espero que vivas lo suficiente para darte cuenta de tu error.
- Y yo espero que viva lo suficiente para ver que me derrotes en un duelo Stab- Rió Frank, sin inmutarse de lo que le aseguraba Stab. Este se rió también, y el ambiente de tensión, discusión y malos augurios desapareció de repente, sin dejar rastros.
- Es que siempre desenfundas la varita primero, nunca respetas las reglas. Eres muy talentoso y tramposo también.
- Son los reflejos amigo mío, cosa que si tuvieras, no te tendría que haberte salvado, ¿Cuántas veces? ¿13?- pregunto Frank.
-12- respondió el avergonzado- el decimotercero, el de la Quimera, fue culpa tuya. Me hiciste distraer con tus bromas, así que no cuenta.

Frank se echo a reír y Stab también. Frank al final se paro y se dirigió a Stab que su rostro se puso serio de pronto.

- Bueno amigo mío, ya es hora de que me vaya- le dijo Frank.
- Si, supongo que ya es hora- coincidió este, meditativo. Se levanto y ambos se abrazaron. Frank no puedo ver, pero unas lágrimas salieron de los ojos café de Stab. Se separan y Frank empezó a dirigir sus pasos a la puerta. Ya estaba abierta, cuando Stab le dijo:
- Este siempre será tu hogar Frank, nunca quisiste uno, pero aquí es donde perteneces. Y cuando estés cansado de vagar por el mundo, de buscar eso que apague ese fuego interno que te mantiene despierto por las noches, recuerda que aquí ese fuego que quema tu alma, lo puedes mitigar, por un rato, al menos- le aseguro Stab, muy serio y con lagrimas en los ojos- te extrañare muchacho.
-Y yo a ti amigo mío, y volveré muy pronto a visitaros, lo prometo- le prometió Frank. Dicho esto cerró la puerta, dejando solo a Stab en la cabaña. Todo se volvió de pronto borroso y la imagen cambio repentinamente.

Estaba frente al “tipi” de donde salió Frank por primera vez. Este salió de él con una maleta marrón en su mano, cuando una persona lo llamo. Una muchacha.

- Atarinya, ¿Ya te vas?- le pregunto una muchacha morena y de ojos café, tratando en vano de disimular la angustia, se tiro a sus brazos- lo siento por lo que dije. Lo siento mucho. Perdóname.
- Ey, ey, no hay nada que perdonar- le dijo el abrazándola y acariciándole su pelo marrón oscuro y liso- no quiero que te sientas mal por mí, no lo merezco.

Lalaith se aparto un poco de él y poso sus ojos café en los ojos grises de Frank.
El se le quedo mirando con una sonrisa.
-¿Qué esperabas tonto? Te voy a extrañar mucho Atarinya- le aseguro ella, mirándolo fijamente, con una sonrisa triste y lagrimas en sus ojos café.
-Lo sé y yo también te voy a extrañar. No te voy a olvidar Lalaith.
-¿Te volveré a ver?- le pregunto Lalaith.
-Pues claro que sí. Volveré a visitarte, lo prometo- le aseguro Frank con una sonrisa- Eres increíble ¿Lo sabes?
-¿En verdad lo crees?
- Si, ¡claro! Eres la mejor mestiza que he conocido- aseguro sonriendo, ellos lo miro extrañada- mitad venado y mitad coneja. Y recuerda, si quieres algo en la vida, estira tus brazos y agárralo.

Ella asintió y lo estrecho en sus brazos, con más lágrimas en sus ojos. Mientras la abrazaba, Frank miraba al horizonte, directamente a un Halcón, que volaba dando círculos cerca de un lejano pico nevado. Miraba el horizonte, como si imprimiera las imágenes en su mente, como si se preparara para mirar por última vez el lugar. Sonrió con nostalgia y se aparto de ella para besarle en la frente.

- Bueno es hora de que me vaya- dijo el agarrando sus cosas, pero ella se abalanzo a él para besarlo. Frank sorprendido soltó su maleta y puso sus manos en su espalda. Segundos después, ella rompió el beso y salió corriendo. Frank se quedo paralizado mientras la miraba correr.
-¡Lalaith, voy a regresar!- grito Frank- Me crees ¿Verdad?

Ella volteo, por sus mejillas, corrían las lagrimas que derramaban sus ojos. Se cubrió la boca con la mano y asintió. Se voltio y siguió corriendo hasta meterse en un tipi, con los ojos de Frank todavía puestos en ella. Un vez que desapareció de su vista, el agarro sus cosas y empezó a caminar. La imagen volvió a cambiar.


Estaba Hermione en una habitación pequeña, con una sola cama y un escritorio con un hombre joven sentado frente al escritorio, de espalda a la puerta y mirando a la ventana, que estaba frente al escritorio. Era Frank, pero ya mayor, de unos 19 a 20 años, con el pelo un poco más corto y vestía con uniforme parecido al de Hogwart, pero todo negro, aunque este tenía una especie de capucha. Se había dejado crecer la barba negra, pero seguía siendo corta.

Hermione se fijo que él escribía algo, una especie de carta, y miraba a veces a la ventana, de donde se podía ver una gran pradera, cubierta de nieve, que se perdía en el horizonte. También se fijo en que estaba la habitación ordenada y había una maleta sobre la cama, la misma con la cual Frank partió de la aldea. Se veía que el viajaría a algún lugar.

De pronto alguien entro sin anunciarse, un hombre ya adulto. Alto, de pelo marrón, con algunas canas y una barba gris. Frank volteo y se levanto, guardando la carta en su bolsillo.

- Veo que ya estás listo para partir Frank- le dijo el hombre.
- Si maestro, listo para partir.
- Ya veo- dijo este con un resoplido- ¿Y no hay nada que pueda hacer para que te quedes? Sabes que hay mucho que hacer. Estamos a punto de entrar en Guerra. Te necesito en Ingla…
- Maestro, tengo 5 años sin ver la aldea-le interrumpió Frank- Ya no puedo seguir posponiéndolo.
- Si claro muchacho, claro- le dijo este, tendiéndole la mano- solo espero que regreses pronto. Cuídate.
-Claro maestro- dijo Frank estrechándosela. La imagen cambio de repente otra vez.


Las frías y blancas montañas los rodeaban ambos otra vez. Y había mucho humo. Mucho humo, nieve y una brisa fría. Las cabañas todavía estaban en llamas y los tipis ya no eran más que cenizas. Había varios cuerpos tirados en la nieve y Frank Connor pasaba al lado de ellos. Caminaba muy despacio por la aldea en ruinas, con las rodillas a cada momento a punto de desfallecer. Frank caminaba y miraba para todos lados.

-¿Qué?- dijo el ahogadamente, pálido y con lagrimas a punto de caer de sus ojos grises. Se paro frente a un cuerpo de un hombre robusto, que estaba boca abajo, un cuerpo que el reconoció. Cayó al suelo de rodillas frente al cuerpo de un hombre. Un hombre que fue para él como un padre.

- Stab, no- murmuro Frank, dándole la vuelta al hombre. Este lo miro y lo reconoció. Le sonrió- Stab, ¿Qué paso aquí? ¿Quién hizo esto?- pregunto Frank, con ira y lagrimas apenas controladas.
-Los Wichastas- respondió el, cerró los ojos un momento y dijo- Adiós Atarinya, vuelvo ahora con mi familia, es hora de que me reúna con ellos.
- No Stab, eso no pasara, no todavía. ¡Stab!- le llamo Frank.
- Atarinya- dijo en voz apenas audible para Hermioe- puedes enfadarte y gritar por las cosas que has sufrido y vivido. Puedes insultar y maldecir el modo en que las cosas han salido. Pero al final, cuando todo termina, debes dejarte llevar.

Dio un último suspiro y no dijo nada mas, sus ojos marrones se apagaron y su espíritu fue a reunirse con su familia en la eternidad.

Pero Frank Connor se quedo solo, con el cuerpo de Stab en sus brazos, en medio de la ruina y la desolación de la aldea, el humo y el frío. Miro al cielo, con lágrimas amenazando por escapar, y se llevo las manos a su cabello y apretó, con todas sus fuerzas. Se agacho y un llanto ahogado, un jadeo de ira y desesperación reptaron por su garganta. Se levanto y golpeo un árbol con todas sus fuerzas, más no fue suficiente. Se llevo la misma mano a la boca y la mordió, hasta que salió mucha sangre. Fue en ese momento que la vio.

Lalaith estaba boca abajo también, cerca de una de las cabañas en llamas. El camino hasta ella tropezando, casi arrastrándose y la agarro en sus brazos. Ella lo miro a los ojos.

- Volviste, pero muy tarde- dijo Lalaith muy suave y sonrió con tristeza- pero volviste.
- Si, aquí estoy Lalaith, volví- dijo él ya sin controlar las lagrimas. Ella no dijo nada más, cerró los ojos y pareció quedarse dormida. Más nunca despertó. La imagen cambio con Frank doblado del llanto sobre el cuerpo de Lalaith.


Estaban ahora en un claro de un bosque, donde caía mucha nieve. Por la forma en que Frank estaba enterrado, se veía que había varios centímetros de nieve. Frank trabajaba con un pala, haciendo tumbas en la nieve. Había un cuerpo cubierto por una sabana al lado de la tumba que Frank cavaba. Se veían varias tumbas hechas para el momento, hechas por una sola persona, sin usar magia.

En ese momento llego un hombre, el mismo hombre mayor que estuvo en la habitación, que Hermione supuso que era de Cargyle Hall. Se aproximo a ellos, sin anunciarse todavía. Frank no daba señales de advertir su presencia, a pesar de que las pisadas del hombre hacían algo de ruido, ya que le daba la espalda.

-Vine en cuanto me entere de lo que paso Frank. Es un alivio al menos, ver que nada te ha pasado- le dijo el hombre.
-¿Nada me ha pasado?- pregunto Frank, sin darle la cara y con un tono encolerizado. Seguía trabajando con la pala- que raro Henry, entonces, ¿Por qué siento que esto es peor que la muerte? ¿Por qué siento que ardo en llamas por dentro?
- Lo siento mucho Frank- dijo el Henry Ducard, impertérrito- No había nada que pudieras hacer. Y si es verdad las sospechas que hay acerca de los autores, menos mal que no estabas acá.
- Si es un alivio haberme quedado en Cargyle Hall, sin hacer nada- le dijo enfrentándose a él, con un semblante sombrío de ira contenida- ¡es un verdadero alivio no haber hecho nada!
- Estas vivo Frank, vivo para pelear otro día. Vivo para hacerles más daño de lo que nadie más podría hacerles- le recordó Henry- si me escuchas, esa gente pagara lo que han hecho.

Frank no contesto y siguió trabajando. Agarro el cuerpo que estaba en el suelo y lo deposito en la tumba, con sumo cuidado, y deposito en ella un pedazo de papel, que Hermione reconoció, era la carta que él escribía en Cargyle Hall. Más lo que decía en ella, la castaña nunca lo supo, ya que la imagen termino con Frank mirando la tumba fijamente, con una mirada colérica.

Fin del Recuerdo de Frank Connor…



Hermione se encontró otra vez en la oficina, con el Frank Connor que ahora quedaba. Este la miraba fijamente mientras tocaba el violín. Ella se seco las lágrimas y se sentó a su lado en el sofá. Se sirvió otra copa de vino y la bebió, ya que la necesitaba. No sabía que decir ni que pensar.

-Son los ojos ¿verdad?- le pregunto Frank, que la miraba fijamente.

Ella levanto sus ojos de color miel y los dejo fijar en los grises de Frank. Ella lo miraba extrañada.

-¿Qué? ¿Qué pasa con los ojos?
- Lo que no te dejan dormir. Los ojos de ellos, cuando se apagan.
-¿Quiénes ellos?- pregunto Hermione, pero ya sabía adónde iba. No le gusto. No solo porque lo recuerdos de Frank ya la habían afectado, sino también porque podrían llegar hasta un tema del que no estaría preparada para hablar, ni aunque pasaran 100 vidas.
- Los moribundo, cuando mueren en tus brazos- respondió Frank, su mirada se volvió triste- La forma en que nos miran a los ojos antes de que se apaguen. Como… Como si buscaran…o esperaran algo. Eso me ha quitado el sueño desde hace muchos años.

Ella no podía responder. Solo recordaba sus ojos, sus ojos azules que la miraban antes de que se les fueran la vida. Unas lágrimas rebeldes se le escaparon de sus ojos, y con gran esfuerzo, pudo reprimir el dolor y las ganas de llorar frente a él.

- Yo no tenía idea Frank- dijo ella desesperada por cambiar el rumbo. Lo había visto, había visto hasta adonde quería llegar- es horrible. Lo que les paso fue horrible. Y que pasen cosas así en el mundo lo hace más horrible todavía.

Frank aparto por fin la mirada y se recostó en el sofá. Suspiro, bebió un trago y dijo.

-El mundo es oscuro y cruel para el que lo conoce. ¿No es cierto?- le preguntó el mirándola otra vez fijamente- A veces me pregunto cómo mucha gente no se da cuenta. Como pueden vivir sin el terror de perder todo lo que aman. Ud, sobre todas las persona, me entiende, ¿No?

Ella seguía sin saber que decir. Su mente era un remolino de idea y pesares. Claro que lo entendía. Ella la había vivido. Un día tienes toda la vida por delante. Sueños, oportunidades, amor y felicidad, pero un día todos esos cimientos se derrumban. Y en su caso, de una forma que parecía imposible de reconstruir. “¿Cómo podría seguir adelante sin él?”, se pregunto tantas veces. Al fin puso orden a su mente y pregunto.

-Ese hombre, en Cargyle Hall. ¿Quién era?
-Henry Ducard, mi mentor en ese lugar- dijo Frank, pensativo- Aprendí mucho de él. Es un hombre que compartía mis deseos por justicia. Tenía una gran habilidad y era poderoso entre los magos.
-¿Qué cosa te enseño?
-Muchas, artes, ciencias, medicina. Mucha historia y magia.
-¿Si?, ¿Cómo cual?

Frank levanto repentinamente la vista para mirarla a los ojos. Unos recuerdos se le metieron repentinamente en la cabeza.


Flash Back

Frank estaba apoyado en una pared y agarrando el pomo de una puerta, con Henry Ducard a su lado. Tenía la varita en mano y la frente sudada y pálida.
-A terminado la hora de el entrenamiento muchacho, es hora de la verdad- le dijo Henry con un susurro- Es hora de que entres en el mundo real. ¡Hazlo ahora!

Frank abrió la puerta y entro en la habitación, donde estaban 2 hombres, encapuchados de negro y con mascaras doradas que cubrían sus rostros. Estos, con un sobresalto debido a la irrupción, pusieron manos a las varitas. No les dio tiempo. 2 rayos plateados salieron de la varita de Frank y les destrozaron el corazón a ambos, con un ruido atronador. Como un rayo. Cayeron al suelo y no se movieron más.

Fin del Flash Back.


Frank seguía mirando a los ojos miel de Hermione. Las imágenes pararon de pasar por su mente. Bajo la mirada y dijo.

-Nada importante. Solo magia… ordinaria- dijo el sin dar muchas explicaciones- Después de lo ocurrido, volví a Cargyle Hall, para que me ayudaran a buscar justicia. Pero no les importo. No quisieron hacer nada. Me canse de ellos, pero estuve con ellos hasta que el edificio… se quemo.
-¿A dónde fuiste después? ¿África?
-Sí, pero antes de irme, estuve vagando por toda América. Trabajando solo, tratando de encontrar a los responsables de lo que les sucedió a los Lakota. Pero no logre nada. Nadie sabía nada. Después de un tiempo me empecé a dedicar a viajar por el continente. Peleando contra los criminales y corruptos. Fue en ese momento que empecé a entra en contacto con gente que en verdad querían hacer algo contra la injusticia. Jack Aubrey estaba entre ellos.
-¿Jack? Nunca supe que el trabajo en América- dijo Hermione sorprendida “¿Con que personas me han puesto a trabajar?” se pregunto ella.
-No, no el solo estaba ahí reclutando gente nueva. Gente que no tuviera miedo de hacer lo que fuese necesario. Gente que no tuviera nada que perder- finalizo con una sonrisa amargada.
- Jack si tenía mucho que perder. ¿Qué pasa con su familia?
- Si, pero Jack no había conocido a Clarice para ese entonces- le explico Frank- Se conocieron unos años después de que empezamos toda esa locura. John Broke, él fue el que nos introdujo, ya que el también estuvo en África, y lo conocía de antes.
-Si eso lo sabía- dijo Hermione, después de beber un trago- Me lo explicaron cuando me asignaron este trabajo, más no me dijeron mucho sobre ti, ni de los demás. A veces pienso que nunca debí dejar el Departamento de Aurores para dirigir el DSM. Era un trabajo menos estresante.
- Nunca debió de hacerlo- coincidió Frank- pero bueno, Jack fue el que convenció de que empezáramos la compañía. En Ruanda. No éramos más de 12 personas, pero eso genocidas, 40 veces más que nosotros, se rompían las cabezas tratando de atraparnos. Creo que llegue a valer hasta 1000 piezas metálicas- finalizo riendo con nostalgia.
- Frank, ¿Qué paso en el Río Zaire? ¿Qué fue lo que hicieron?- le pregunto Hermione de improvisto. Esa pregunta la tenía en la cabeza desde hacía mucho tiempo, pero no se atrevía a hacerla. Muchos parecían saber la respuesta, pero había muchos rumores también, y los únicos a quienes ella les creería su palabra, no querían decir nada. Él la miro sorprendido, pero después sereno el rostro y bajo la mirada.

Él se apoyo en el respaldar de el sofá y puso su mano en sus cejas y con el pulgar y el índice, empezó a acariciarlas. Con una mirada triste hacia Hermione le pregunto.

-¿Qué has escuchado, de eso?- pregunto con una voz severa y casi fría.
-Creo que solo rumores, no lo sé, por eso preferiría no decírtelo. No quiero decirte nada que sea una mentira- le respondió Hermione con una mirada triste también- mentiras terribles Frank.
-Puede entonces que no sean mentiras. Es una historia terrible.

Ella no supo que decir, bajo la mirada, hacia su copa y se la quedo mirando. Su corazón palpitaba fuertemente. Frank se le quedo mirando, no sabía ella si por indecisión o por dolor. El se sentó recto y con la mirada baja, a su copa. Las llamas de la chimenea iluminaban sus ojos.

-Jack y Broke se habían ido para visitar a sus familias, con los otros pocos que también tenían. Probablemente ellos eran los únicos que eran incapaces de hacer lo que hicimos- empezó Frank, con la mirada todavía en su copa- nosotros en cambio hicimos campamento cerca de un campo de refugiados, a 12km al oeste Kinshasa, la capital del Congo. Nos dormimos rápidamente porque había una tregua con el gobierno. Ellos no mandaban Askaris, a matar gente inocente, ni hacían esas purgas étnicas y nosotros no los matábamos a ellos.

“Muy entrada la noche, llegaron unos hombres del campo, mal heridos, y nos dijeron que el campo estaba en llamas y que muchos milicianos, Askaris, como llamábamos a esas milicas, estaban atacando a la gente. Nos dijeron que eran como 200 Askaris. Nosotros no éramos más de 15 personas, pero salimos corriendo a hacer lo que podíamos. Pero cuando llegamos, todo estaba en llamas y había cadáveres por todos lados. Los mataron a todos; hombres, mujeres, niños ancianos, todos estaban muertos”.

“Fue la aldea Lakota otra vez, me sentí igual, todos nos sentimos igual. Todos sentíamos una ira y un odio que nos carcomía el alma. En la mañana enterramos a los pobres muertos y salimos del lugar para perseguir a esos desgraciados Askaris.”

Hermione escuchaba todo esto, sin decir nada, sin hacer nada y con los ojos muy abiertos, fijos en Frank. Solo su corazón mostraba señales de vida, ya que saltaba a ritmo frenético.

- Se dirigían al norte, al Río Zaire y llegaron hasta el al atardecer. Querían atravesarlo en 2 grupos de 100 Askaris, ya que temían que los atacáramos. Al anochecer 100 Askaris habían cruzado el río y los demás esperaban. Nosotros veíamos todo eso, mientras nos preparábamos. Convocamos una espesa niebla que cubriera todo el lugar y con la oscuridad de la noche, caímos sobre ellos. Gritábamos como salvajes, mientras, con cuchillos, hachas y maldiciones leves los derribábamos. Nos tomábamos nuestro tiempo para matarlos. Queríamos liberar nuestra ira con ellos. Matábamos y desaparecíamos, Matábamos y desaparecíamos. Los del otro lado solo podían escuchar nuestros gritos de ira y los gritos de agonía y terror de sus compañeros. Para el amanecer 100 hombres yacían muertos y no estábamos satisfechos. Cruzamos el río y les hicimos lo mismo al otro grupo. Dejamos a 3 vivos, nada más, para que volvieran a la capital para contarles a sus jefes lo ocurrido. La tregua se rompió oficialmente después de eso. Nunca volvimos a negociar con esos tiranos.

Frank hizo una pausa, termino su copa y después levanto la mirada para verla. Hermione estaba paralizada. Los rumores que habían escuchado, erran terribles en verdad. Pero escuchar esa historia, le parecía incomparable, probablemente, porque era la verdadera, y era él quien la contaba.

-Estoy maldito Hermione- dijo con una sonrisa amarga y triste- No me arrepiento de lo que hice, pero en el fondo sé que tendré que pagar por lo que hice. No lo sé, me iré al infierno, supongo. Me imagino que lo merezco. No se pueden hacer esas cosas sin pagar, no importa cuánto las justifique, pero ¿Sabes cómo soy capaz de hacer esas cosas? ¿Sabes cómo soy capaz de aguantar cuando matan a uno de mis hombre? o ¿Cómo lo justifico cuando yo mato?
Ella se le quedo mirando, con lágrimas en los ojos. Era peor de lo que imaginaba. “¿Cómo puede alguien vivir con eso?”.
-¿Cómo?- pregunto al fin, con voz ahogada.
- Cada vez que mato o matan a uno de mis hombres, me digo a mi mismo que eso tenía que pasar para que 10 o 20 personas más pudieran vivir. ¿Ve? Es simple, solo hay que multiplicar.
-¿Así fue cómo pudiste hacer lo que hiciste?- pregunto Hermione.
-O no, eso fue ira pura. Eso fue un momento de locura, de ira. Pero después, cuando esos recuerdos te atormentan, solo pensando así puedes soportarlo. Estoy maldito Hermione, no permitas que te pase lo mismo. La vida que llevo, no tiene nada de bonito y sea lo que sea que busca, no lo va a encontrar aquí. Deberías dejar todo esto, mientras tengas todavía su alma. Mientras todavía puedes dormir sin que sus pesadillas te atormenten.

Hermione no sabía que decir, solo se le quedo mirando. En ese momento el vino se le fue a la cabeza y empezó a sentir una increíble somnolencia. Frank dejo su copa y agarro el violín, y empezó a tocar suavemente “La musica notturna delle strade di Madrid” de Boccherini. La música por fin término de vencer a Hermione que cayó dormida en el regazo de Frank, con las piernas dobladas sobre en el sofá.

Cuando paso esto, Frank interrumpió la música, ya que la castaña se encontraba profundamente dormida, con la cabeza descansando en sus piernas. Se la quedo mirando su apacible rostro, mientras su pecho subía y bajaba lentamente, por su suave respiración. Y extendió su mano izquierda para acariciarle el hermoso cabello castaño y enmarañado de Hermione, pero él la retiro apenas sus dedos tocaron la suave piel de la castaña, como si le quemara. Convoco una almohada y se levanto con cuidado y delicadamente recostó la cabeza de Hermione en la almohada y la cubrió del frió con una manta azul que hizo aparecer. Se fui a su sillón y volvió a tocar la canción nuevamente, desde el principio, mientras observaba a Hermione dormir.

Cuando termino la canción, se dio cuenta. Se levanto, agarro una botella de vino sin abrir y se dirigió a la puerta, la abrió y voltio para mirar a Hermione, que seguía profundamente dormía, por última vez.

-Es increíble que una maravillosa mujer como tú, se vea forzada a vivir una vida de soledad y tristeza. ¿Qué fuerza oscura te ha obligado a tener esta vida?- se pregunto Frank con un susurro, casi para sí mismo. Bajo la mirada para meditar un segundo y volvió a mirarla- pero siempre lo he dicho, es mejor estar sola que estar a mi lado.

Se llevo la botella a otro lugar, dejando a Hermione durmiendo sola en el sofá. Frank desapareció del edificio, a continuar su “fiesta” en otro lado. El amanecer había llegado.


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Bueno espero que les haya gustado. Mañana me pongo a trabajar en el capitulo Noveno y lo publicare, espero, en 2 o 3 dias.
Quiero aprovechar para explicar algunas cosas. -Los "tipis" son las tiendas tradicionales de los nativos americanos.-La tribu Lakota existe y se localiza en estados como Wyoming, Idaho. En las montañas rocosas en EE.UU.-Cheyenne es la capital de Wyoming, estado donde se localizaba la aldea de Lakotas.-La Region de los Grandes Lagos Africanos, es una region que se encuentra en el Sureste del continente, y esta rodeado por el Gran Valle del Rift- Kinshasa es la capital de la Republica Democratica del Congo, donde pasa el Rio Zaire, y el pais tambien se le conoce como Zaire. Este pais ha sido asolado por moustrosas dictaduras y queria adaptarlo al mundo magico.

Si tienen una pregunta, por favor, no duden en preguntar. Un caluroso Saludo desde Maracaibo, Venezuela.

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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Jue Dic 31, 2009 3:47 am

Esto es normal? que esta pagina sea tan larga. ¿como hago para que pase a otra pagina? Por favor aclarenme la duda.
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor ZuZii! » Jue Dic 31, 2009 12:08 pm

Un consejo:Yo dejaria mas espacio entre post y post para que la gente pueda comentar.
Asi no parece tan larga la pagina y bueno...la gente se pone muy vaga cuando ve todos esos capitulos largos y juntos.
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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor Barto23 » Jue Dic 31, 2009 7:33 pm

Si bueno, eso es preocupante porque cuando yo estoy leyendo algo bueno, que me gusta, mientras mas largo mejor no? Ademas el trabajo duro de poner esos capitulos largos lo hago yo. Jejeje. Bueno y cuando yo empece la historia, yo no sabia como manejar el programa, y los capitulos 2 y 3 los puse con el 1er, en un solo post, porque en vez de abrir uno nuevo, le di "editar" y puse esos capitulos abajo del 1ero. Por eso hay 3 capitulos en un solo post. Mea Culpa, jejeje. Gracias por sus concejos y un caluroso saludo desde Maracaibo, Venezuela. Ya el proximo capitulo debera aparecer en la siguiente pag, sino... Y me voy a tardar un poco mas de lo esperado en subirla, ya sabe, por las fiestas. Me gusta escribir en la noche. Nadie molesta.

P.D: Las canciones del violin estan en youtube, solo pegen el nombre y les debe aparecer. Al que le interese.

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Re: El Que Nunca Podra Cambiar. Hermione Granger.

Notapor ZuZii! » Vie Ene 01, 2010 11:08 am

PD:FELIZ AÑO 2010!!
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