"El resplandor de una estrella" [H/Hr]

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"El resplandor de una estrella" [H/Hr]

Notapor blue mint » Sab Ago 23, 2008 5:45 pm

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A/N: Hola a todos como estan?... hace tiempo me dio por escribir de hecho hace un año, y pensé que podría editar el topic el día de hoy y no se quizas darles una pequeña sorpresa....

Sean Bienvenidos a mi fic...espero que lo disfruten.



Dedicatoria:

Tengo ya varias dedicatorias, de este escrito así que dedicare ahora por capitulos =) xD Lo siento, muchas personas han entrado en mi corazón como para dejarles sin un trocido de dedicatoria!

Va para mis personitas especiales a quienes tanto aprecio y en general todos los que han seguido la trayectoria de un año de locuras.


♥♥♥♥.... En especial, te lo dedico a ti amor... Mil besos...♥♥♥♥







Summary:La vida avanza cambia y se transforma y nada es lo que parece, aquello que nunca creíste dejar, puede ser lo que ahora mas necesitas alejar de tu vida. Nada esta escrito bajo el sol de la noche.

Disclaimer: La siguiente historia están basada un 90% en personajes creados por J.K. Rowling, copyright Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. Sin afan de lucro.

Warnings: Los capitulos variarán entre el drama, la aventura y quizas un poco de hot explicito, pero eso se marcará al principio del capitulo en cuestión.


Espero que haya alguien a quien guste mi fic...

A continuación pondré en este primer Post; e iré editando para agragar los enlaces directos a cada sol. Todo en afan de hacerles mas llevadera la lectura a quienes inicien este fic. Y vean asi también el avance del mismo.






~~~ Soles Del Fic ~~~



PRIMER SOL:
Cerrando el ciclo
~ • ~
• capítulo •
I


SEGUNDO SOL:
La línea de la verdad
~ • ~
• capítulo •
II


TERCER SOL:
Moda, pasarelas y la integridad de un Griffindor
~ • ~
• capítulo •
III


CUARTO SOL:
Danzando en el tiempo
~ • ~
• capítulo •
IV


QUINTO SOL:
Sin Rastro Alguno
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 •
V . VI


SEXTO SOL:
Malos Entendidos
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 •
VII . VIII


SÉPTIMO SOL:
Días Sin Luna
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 •
IX . X


OCTAVO SOL:
Sentimientos Cruzados
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 • ~♥~ • Parte 3 •
XI . XII . XIII


NOVENO SOL:
Propuestas
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 • ~♥~ • Parte 3 •
XIV . XV . XVI


DÉCIMO SOL:
Adiós a los amigos
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 •
XVII . XVIII


DÉCIMO PRIMER SOL:
Fenix en Vuelo
~ • ~
• capítulo •
XIX


DÉCIMO SEGUNDO SOL:
Vidas Separadas
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 • ~♥~ • Parte 3 •
XX . XXI . XXII

• Parte 4 • ~♥~ • Parte 5 • ~♥~ • Parte 6 •
XXIII . XXIV . XXV

• Parte 7 • ~♥~ • Parte 8 • ~♥~ • Parte 9 •
XXVI . XXVII . XXVIII


DÉCIMO TERCER SOL:
Ausencias y Fans
~ • ~
• Parte 1 • ~♥~ • Parte 2 • ~♥~ • Parte 3 •
XXIX . XXX . XXXI


DÉCIMO CUARTO SOL:
Encuentros y Artistas
~ • ~
• Parte 1 •
XXXII











Por toda la eternidad, el tiempo en el universo se ha medido por el nacimiento y la muerte o paso, de las estrellas: de los soles; en el plano existencial.

Por tanto en vez de relatar por capítulos esta historia, la relatare por soles.


        En verdad espero que lo disfruten.








    • PRIMER SOL •
    Cerrando el ciclo.

Dos años habían pasado desde la última batalla. Harry vivía acompañado de Hermione y Ron en la mansión de Grimmuld Place. Hermione y él estudiaban los grados extras conforme al plan para convertir en realidad el deseo de ser Aurores. Ron iba un grado más atrás ya que se ocupaba de ayudar con el negocio a George así como de ser auxiliar en los departamentos de su padre y en los que solicitara su presencia Percy. Luna estudiaba junto con un grupo de exalumnos de Hogwarts para convertirse en investigadores para el ministerio que aún era comandado por Kingsley.

Harry salía con Ginny mientras Ron y Hermione tenían un romance que a dos años de haber iniciado no daba para más.

— Esto es todo ¿cierto? — soltó al fin después de una incomoda pausa, la linda chica de ojos miel.

— ¿Lo crees así? — Ron parecía algo agobiado, desorientado.

Ambos estaban sentados en la cerca del patio de “la madriguera”. La mirada en ellos no era de enojo, odio o tristeza, más bien era una profunda decepción y más que nada resignación. Ron suspiró hondamente antes de hacerse del valor para continuar:

— ¿Hace cuánto que lo sabes?

— No lo se… — Hermione deambulo con la vista siguiendo pequeñas luces de insectos que se perdían en la espesura del bosque a su alrededor — Meses quizás… — la voz de ella se escuchó cansada.

— Nunca dijiste — dijo Ron, pero su voz no sonó con reproche, miraba el horizonte perdido en la nada. Hermione se encogió de hombros

— Cuando lo note, ya no dolía a nadie.

— Yo… — el chico dudó un poco — No tuve el valor de decírtelo tampoco. Solo se fué, así como llegó…

—…se fué — terminó ella con la vista en el mismo punto que él.

— ¿Y qué vamos a hacer? — Ron parecía creer que aquello acabaría con todo en sus vidas. Pero ella sonrío tranquilizadora.

— Seguir adelante. Es lo más lógico. — dijo Hermione con todo el raciocinio del que era capaz, tratando de darle mas tranquilidad a su amigo

— ¿Me guardas rencor por ello? — dejó soltar él en un murmullo

— ¿lo haces tu conmigo? — devolvió la pregunta con incertidumbre en los labios. La sonrisa se escapó de sus labios observando la cabeza gacha de él. Aquellas palabras lo sacaron de su autocompadecimiento.

— No — dijo el chico casi en un grito desbocado —No podría — el pelirrojo se sacudió el cabello con la mano como espantando los posibles temores — Eres aún muy especial para mi — añadió aún manteniendo la pregunta en su semblante.

— ¿Cómo podría yo odiar a uno de mis mejores amigos? — Dijo ella divertida, entendiendo que su amigo también necesitaba una aclaración.

— ¿Lo seguiremos siendo? — la voz de Ron vacilaba, pensando en la posible no favorable respuesta.

— ¿Aun lo deseas? — Hermione vaciló por segunda vez en la noche.

— Más que nada — reafirmó el chico con urgencia en sus palabras.

— Yo también extrañé a mi amigo Ron — una enorme sonrisa se apoderó de ambos.

Ambos chicos se vieron y sus ojos se perdieron en los recuerdos. Un viento nocturno interrumpió el silencio que se empezaba a cernir entre ellos. La noche fresca empezaba a reinar, cuando las luces dentro de la casa dieron señas de que las horas habían pasado desde que salieran ha terminar con sus asuntos pendientes. Ron bajó de la cerca para apoyar solo los brazos en ella.

— Es muy bonita — Ron se sonrojó al pensar en las palabras de su nuevamente amiga. Y la imagen de una chica de rubia cabellera y esplendidos ojos azules llenó su mente.

— Lo es; — fue lo único que pudo formular coherentemente — ojos azul intenso, piel de nácar, cabellera de oro — una sonrisa se formulo en su rostro ido mientras enumeraba las características de la chica en mente.

Hermione no pudo sino recordar a otra chica con las mismas particularidades descritas por Ron, pero claro ella sabía que no era a su amiga a quien describían las palabras del chico.

— Es decir, no digo que tú no seas bella — se corrigió instantáneamente el pelirojo completamente ruborizado y Hermione sonrío complacida

— ¿le pedirás que salga contigo? — le acortó dejando atrás las palabras de su amigo.

— No se como lo tome Fleur — Ron apoyó más la cabeza entre sus brazos, como pensando en lo que diría la esposa de su hermano y su familia. — después de todo… es su prima.

A lo lejos, una voz los sacó de su charla. La señora Weasley agitaba al aire un cucharón mientras gritaba algo acerca de lo tarde que era y de la comida en la mesa.

— Deberíamos entrar… — dijo Hermione saltando de la cerca al suelo. — o los demás creerán que hubo mas que esta charla.

— Tienes razón — Ron la ayudo a levantarse para dirigirse a la casa.

Caminaron en silencio abrazados de los hombros y antes de ir más lejos se dieron un beso en la mejilla, como queriéndose decir mutuamente “gracias”. Y con una sonrisa entraron a la luz de la cocina.

— ¿Dónde estaban? — fue la primer cuestión de su madre que ya servía posos de sopa de cebolla a todo el mundo sentado a la mesa.

— Teníamos asuntos sin concluir — dijo Hermione acomidiéndose a servir la cena.

— ¿Pero ya los arreglaron? — Molly se veía entre seria y preocupada como anticipándose a la conclusión de aquella plática. Nadie más levantó la vista, como queriéndose perder en su propia sopa. Ambos chicos se vieron para luego ver a la señora Weasley quien solo los miró con una cansada expresión de entendimiento y resignación — siéntense, será mejor para todos disfrutar de una buena sopa caliente.

Nadie más tocó el tema durante lo que duro la cena. De hecho nadie habló de nada si no fuera para alabar el delicioso guiso que siguió a la sopa. Aquella noche la madriguera se sentía algo fría y por alguna razón nadie quiso quedarse a la sobremesa como normalmente lo hacían. Todos exculpándose de tener que madrugar a la mañana siguiente para volver a la vida rutinaria.

Cuando llegaron a Grimmuld Place Harry veía expectante a sus amigos pero al no obtener respuesta de ninguno se fue a tumbar a un sillón. Hermione se disculpó de ambos alegando haber tenido un largo día y sin esperar respuesta se marchó a su habitación. Cuando la puerta se escuchó cerrarse más allá de las escaleras. Harry se dirigió a Ron antes de que este también intentara huir.

— ¿Y bien? — la pregunta era escueta pero Ron supo de inmediato todo el trasfondo de ella.

— ¿Qué quieres que te diga? — pasó a su lado para dejarse caer en el mismo sillón que Harry, el pelirrojo se inclinó sobre su regazo tapándose la cara con las manos. — ¡Terminamos!

Aquella palabra era la que menos habría deseado escuchar Harry de la relación de sus dos mejores amigos. Era verdad que al principio se sintió incomodo con su relación. Que se sentía relegado del grupo cada vez que los veía murmurar a solas por lo bajo. Era verdad que un principio se sintió solo, hasta celoso de ellos. Pero después de todo eran sus amigos. Había presenciado el cariño del que podían ser capaces. Había visto el amor en ellos. Y ahora nada. Eso no podía ser correcto. Era tan absurdo como decirle que de un día para otro, él y Ginny ya no se amarían. Todas esas ideas se estrellaban en su cerebro mientras no ponía atención en las lágrimas silenciosas de su amigo a su lado.

— ¿En realidad querías eso? — la voz de Harry sonó muy débil casi vacilante. Ron se restregó los ojos, mostrar emociones no era su fuerte, pero por alguna razón estas no paraban. — Tal vez todavía puedan volver…

— No — Ron miró a Harry y este intentó no mirar su rostro en lágrimas —Fue lo mejor. Fue civilizado. Sin reproches, ni peleas. Quizás por eso me duela tanto. Fue como si ella ya lo hubiera asimilado hace meses. Y solo esperaba a que yo diera el primer paso.

— ¿La sigues amando? — la voz de Harry volvió a vacilar antes de dar tan cruel estocada a su amigo. Que adquirió un acido gesto en el rostro.

— Si, pero no como a una mujer. Mas parecido al amor que siento por Ginny y por mi familia que a otra cosa.

— Entonces…

— Sigue doliendo el dejar ir dos años de mi vida…

“Eso es egoísta” pensó Harry pero su amigo se veía demasiado devastado para incluir ese criterio en la larga lista de prorrogativos que sin duda se acumulaban en sus hombros. Más aún, si Ron que era fuerte estaba en ese estado; Harry se preguntó como estaría Hermione, ya que ella era "la chica". Quien de alguna forma era la victima de todo aquello. Las lágrimas seguían vertiéndose por el rostro de su amigo y Harry se sintió ajeno a todo ello. Intruso en ese dolor.

— Puedo hacer algo por ti. — preguntó a fin de sacarse ese desazón del pecho.

— Podrías cuidar de ella… — Ron bajó la vista como queriendo encontrar consuelo en la roída alfombra negra bajo sus pies — se que es fuerte, pero… se que cuando la verdad de todo le caiga encima va a estar muy mal.

Harry no habló más, solo le dió unas cuantas palmadas a Ron en la espalda y asintió con la cabeza. Después de eso se levantó y mirando a las escaleras se preguntó si debía ir ahora mismo con su amiga y ver como estaba. Ron volteó a verlo y como toda respuesta le dio una pequeña palmada en la pierna a Harry.

Harry avanzó sintiendo que con cada escalón su corazón se aceleraba aún más. Cuando llegó frente a la puerta de su amiga se dio cuanta que su garganta estaba seca. Su mano se levantó para golpear la puerta pero a unos centímetros de ella, se puño se petrificó. Por más que lo pensara, no sabía que decir. Si fue rudo y extraño hablarlo con Ron, con Hermione parecía casi imposible. Quizás si estuviera Ginny ella podría ser de más ayuda. Su cuerpo se debatía entre seguir allí o alejarse a su habitación cuando la puerta se abrió dejándolo pasmado ante una sorprendida Hermione.

Cuando la chica lo vio en su puerta, el poco oxigeno que deambulaba por su sistema se escapó. Ambos quedaron de piedra y lo más que pudo hacer es esquivar esa mirada verde. Mucha de la emoción retenida durante quizás meses se aglutinó en segundos en su pecho y por fin después de mucho tiempo el dolor llenó su garganta. Su respiración parecía no satisfacer los requerimientos de su cuerpo. Sentía como todo aquel dolor quemaba su garganta pero sus ojos no eran capaces de vertir las desahogantes lágrimas que tanto deseaba.

Harry parecía esperar ver esas lágrimas en su amiga, pero no verlas era casi más estresante que si se hubiera lanzado a sus brazos mojándolo con ellas. El tiempo de pronto parecía eterno y sin palabra alguna, el silencio parecía aplastarlos. Hermione seguía con la vista baja y cuando por fin Harry levantó su rostro entre sus manos, sus ojos estaban opacos y ausentes, fue ello lo que lo impulsó a estrecharla en sus brazos. Hermione no respondió el abrazo pero se dejó hacer. Dejó que Harry la consolara, así, en silencio, sin reclamos, preguntas o argumentos.

Por la mente de Harry un sin número de imágenes, de pensamientos y argumentos pasaban uno a uno sin poder concentrarse en ninguno de ellos. No supo cuanto tiempo se quedó con ella bajo sus brazos. Hasta que el cuerpo de su amiga pareció estarse desplomando de sus brazos. Harry caminó con ella por el cuarto, casi arrastrándola hasta que encontró la orilla de la cama y allí se dejó caer hasta el suelo con ella en medio de su cuerpo. Hermione no dijo nada en todo el momento pero una vez sentada en medio de los brazos de su amigo se aferró a este y a su abrazo. Esa noche sus ojos no derramaron lágrima alguna, no pudieron. Era demasiado el cansancio; que llorar, no calmaba su pena; pero más que nada la sentencia de soledad, que era lo que más dolía en su interior.

Harry se quedó allí con su amiga bajo sus brazos aquella noche. Sin importarle lo incomodo del suelo o lo que cualquiera pudiera pensar. Con amor, acarició la cabellera castaña de su amiga en su pecho. Como tener un gatito acurrucado en su seno. El perfume de su amiga lo tranquilizó, aquel aroma floral era idéntico al de la pradera de la madriguera, igual al de Ginny al estar en sus brazos. No supo a que hora se quedó dormido, ni supo a que hora su amiga se dejó vencer por el cansancio.

A la mañana siguiente despertó en el mismo lugar de la habitación de su amiga pero cubierto con un cobertor de ella. El olor a la chica estaba impregnado en el mismo y aunado al cálido rayo de sol del exterior fue uno de los despertares más revitalizantes que tuvo Harry. Además al bajar las escaleras el delicioso olor a desayuno se cernía sobre la casa. Cuando entró a la cocina vio a Ron sentado devorando todo cuanto a la mano le ponía Kracher en la mesa. Pero no hubo señas de ella. Cuando su amigo lo vio, le señaló el asiento a su lado para que lo acompañase.

— ¿Subiste a dormir anoche? — preguntó Harry revolviéndose la cabeza.

— No — dijo Ron con el semblante algo retraído — ¿cómo esta ella?

— Anoche me quede a su lado — dijo Harry bebiendo un poco de jugo de naranja — pero hace un rato que me desperté y ya no estaba… no creo que este bien…

Ron dejó de comer, como si el comentario de Harry le hubiera borrado el apetito. Pero entonces, entrando a la cocina estaba Hermione, tan radiante como siempre. Con una dulce sonrisa saludó a ambos chicos y sentándose al lado de Harry le susurró un pequeño “Gracias”, para luego dirigirse a Ron y pedirle que le pasara la mermelada.

Harry y Ron parecían estar en shock. La actitud de Hermione era exactamente igual que cada mañana como si nada hubiera pasado. Y viendo que ninguno de los dos reaccionaba Hermione volvió a insistir.

— Ron, — estiró la mano para recibir el frasco — me pasas la mermelada, por favor.

Ron siguió en silencio pero reacciono haciendo caso de lo que decía la chica. Mientras Harry los veía temiendo que en segundos estallaran en llanto o gritos. Entonces Hermione poniendo un semblante de nuevo cansado habló para ambos.

— Chicos, esto no esta ayudando — luego volteando a verlos a los ojos se armó de valor y atrayendo su atención total a ella continuó — sí, Ron y yo ya no salimos. ¡Correcto! Pero aun somos amigos. ¿Cierto Ronald?

El susodicho asintió aun con la mirada en ella. Mientras Harry pasaba su mirada rápidamente de uno a otro. La chica continuó.

— Por favor, — dijo y bajó su vista un poco — no terminen con esta amistad. Quiero que todo siga como siempre. Con Harry soportándonos a ambos. Peleando contigo Ron. Exasperándose conmigo por que no entiendo de quidditch y siendo mis maravillosos amigos. — Con estas palabras su voz perdió fuerzas; quizá por fin al filo de las lágrimas y fue ello lo que hizo reaccionar a los chicos — por favor.

Los chicos se sintieron incómodos consigo mismos, pero a la vez se sintieron más a gusto con los demás. Y por fin Harry se decidió a estabilizar la mañana.

— ¿Iras hoy con George o vendrás al ministerio con nosotros? — soltó en voz alta y ambos amigos le agradecieron con una sonrisa que intentara normalizar las cosas.

Después de aquella mañana las cosas empezaron a volver a la normalidad en aquella pequeña comunidad que era en realidad más, una familia que otra cosa. Los meses pasaron y Hermione se veía cada vez más repuesta, quizás más maniática que en las clases de Hogwarts y Ron empezó a pelear con ella como en antaño y eso dijo a Harry que el caso entre ellos era por fin concluso.

Por su parte Harry no podía quejarse, Ginny siempre estaba a su lado, claro, que a menos de un año de haber salido por fin del colegio, aun no definía lo que quería hacer de su vida, había días en que decía que sería una Sanadora y otros en que aseguraba que se integraría al grupo de Luna para ser una investigadora. Pero sin importar lo que ella decidiera, Harry estaba seguro sería lo mejor. Su romance estaba más que resuelto, tan seguro como pensar en la felicidad de los señores Weasley.

Era cierto que salir con Ginny tenía sus altibajos, ya que la chica seguía siendo asediada por sus compañeros de escuela, además del humor que se cargaba a veces por tonterías pero, Harry creyó saber que así sucedía en todas las parejas y se concentraba más en los momentos alegres que es los dolores de cabeza de aquellas tardes de ira.

Hermione le encantaba pasar el tiempo con Harry y Luna, ya que últimamente Ron no se despegaba de “Danielle” la prima de Fleur. Una especie de réplica de la misma pero de menor edad y con un humor tan despistado y soñador como el del mismo Ron. Aunque había veces en que mirando a Ron con Danielle y a Harry con Ginny, sentía un sentimiento pesado y triste en su interior. Eso la hacía sentirse enferma. Más aun cuando se desesperaba con nada en particular. Y sin ir muy lejos encontró casi un espejo de su mismo sentir en su amiga de rubios cabellos y pendientes extraños. Más de una ocasión, se encontraron viendo a las parejas con la misma expresión. Y un nuevo sentimiento de amistad se arraigó más a ellas.

Ginny y Danielle, parecían reparar en sus miradas a veces pero siempre lo atribuyeron a que querían algo similar, para si mismas. Y no lejos de esa suposición era lo que creía sentir Hermione viéndoles con los chicos. No así Luna parecía mas desorientada que de costumbre y había adquirido de nuevo la costumbre de reír de todas las "gracias" de Ron teniendo que ser controlada a veces por Hermione, para que los demás no la tomaran por loca.



Espero Réplicas.
Saludos.

S * T * A * R * L * I * G * T * H *


刀´—久
continuará...








Última edición por Pam. el Lun Nov 28, 2011 12:32 am, editado 18 veces en total
Razón: Para adaptar el título a las reglas del foro.
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor blue mint » Lun Ago 25, 2008 12:41 am

Bueno, ¿saben?, me gustaría que me dejaran su opinion, si lo sigo o no...

al menos para decirme, algo como: "el escrito es un asco deja de escrbir",

pero ningun comentario es aun mas tormentoso que lo anterior...

gracias.

Saludos


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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor dimmpotter » Lun Ago 25, 2008 1:37 am

buuuenoooooooo

creo soy la priemra ke te deja post....
mm me gusto pero...

tardara mucho en darse el romence entre Harry y Hermione?

te lo pregunto por que soy 100%hhr

me gusto como manejaste el rompimiento entre ron y herms

suiguelo po fis

un saludo y...

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE

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• * Segundo sol: La Línea De La Verdad* •

Notapor blue mint » Lun Ago 25, 2008 2:03 am

.





        Aprobecharé que sigo conectada...

        Responsoríal

        sarai_Granger : Gracias por ser la primera... puedo adelantarte que será un drama...

        y en definitiva será un "H & Hr"... ya que los puritanos de Harry Potter, es lo que siempre deseamos....

        y siendo mi primera lectora, o al menos la primera que postea; aquí te dejo el "segundo sol"; espero que no sea muy largo...

        Saludos, y nuevamente Gracias.




    * Segundo Sol *
    La línea de la verdad.

Las pruebas en el ministerio eran cada vez más complicadas y de no haber sido por la gran biblioteca en posesión de Harry y Hermione, habrían desistido ya hacía buen tiempo. Con Ron en otro nivel, y sin el suficiente tiempo para practicar la teoría, muchas veces se encontraron realizando los hechizos de manera física hasta el momento de presentar la demostración para acreditación de materias. Eso hacia que Hermione cada vez se volviera menos relajada y más quisquillosa.

Las arduas tareas en Hogwarts no los habían preparado del todo para sobrellevar la carga de deberes que les eran impuestos a los aspirantes a Aurores. Era un alivio pensar que en solo seis meses más todo aquello se vería concluido y por fin entrarían a las filas del servicio de Aurores, que bajo la tutela del mismísimo ministro de magia, dejaban entre ver que tenía grandes planes para cuando ellos se graduaran por lo menos en cuanto a Harry se refería.

Los días se iban entre, entrar al ministerio, recibir el entrenamiento, hacer las demostraciones, participar en simulacros, realizar todas esas investigaciones y entregar reportes de las mismas, cada día con algo así como 14 horas ocupadas en solo aprender lo básico. El único tiempo para sí eran los fines de semana, que se iban entre la familia Weasley y sus demás amigos. Y para cuando los chicos se dieron cuanta Diciembre se venía encima como alud en las montañas.

El descanso invernal los acogió desprevenidos y de pronto, retornar a una vida más trasquila era casi un lío. Ron seguía levantándose por inercia a las cinco de la mañana a tomar pastel y leche, para luego despertar por completo y decidir volver a la cama; mientras Harry no lograba conciliar el sueño hasta muy pasada la media noche. Para Hermione aquellos días estaban siendo más que extraños, sin la presión de los deberes, de pronto su mente empezaba a idear asuntos sin pies ni cabeza. Se sentía feliz por tonterías, de igual manera que la tristeza la embargaba por ratos.

En cuanto se vieron libres de presión, Danielle, había retornado a pasar grandes extensiones de tiempo en brazos de Ron, mientras Ginny, no dejaba de hacer que Harry saliera de la casona antigua para deambular todo el día por el callejón Diagon o algún centro comercial muggle.

Hermione con permiso de Harry había convertido un buen pedazo del ático en su refugio, quitando el techo y remplazándole con una cúpula trasparente e intangible, que daba el clima que ella deseaba, hechizó el lugar para que se viera y escuchara como el prado del bosque, con la diferencia de que una enorme alfombra suave y blanca se extendía por doquier y la sombras de algunos árboles sin raíz ni cuerpo ondeaban a su alrededor, bajo un cielo hechizado para enfatizar las estrellas que se veían en el. El domo hecho por Hermione era una buena réplica del techo del gran comedor en Hogwarts. La chica incluso había logrado agregarle un sonido muy similar de un río pasando de lado, así como el gentil susurrar de los árboles y el ligero trino de unas cuantas aves y más que nada, el aroma del bosque en la brisa que sin ser natural pasaba refrescando el pequeño edén con suaves aromas a pino, palo, hierba fresca y flores.

Cuando Harry pasaba por su cuarto y lo encontraba vacío sin importar la hora, era de seguro que subiendo las escaleras encontraría a su amiga entre almohadones en su pequeño refugio. Aquello en realidad era más que relajante y de vez en cuando él subía con ella para dejarse caer a su lado y contemplar el cielo nocturno y ser arrullado con los sonidos naturales. Ron tampoco dejaba de maravillarse de la capacidad de su amiga, aquello era como seguir en la pradera del campo de la madriguera con la entera satisfacción de no ser picado por los terribles mosquitos o mojarse con la incesante lluvia y nieve que llevaba el campo abierto.

Fue así que una de las tardes, habiendo ido de visita Luna, Ginny y Danielle, se llevó a cabo una pequeña celebración, en honor a las tan merecidas vacaciones, Harry y Ron en un principio pensaron que solo se dedicarían a celebrarlo con comida y bebidas, pero entonces las chicas pidieron dulcemente ser llevadas de compras y siendo ellos tan generosos, no pudieron negarse, Hermione por su lado declinó la oferta pensando en subir a descansar a su ático, lejos de todo ruido y tal vez dormir una siesta. Fue así que tras unos minutos se encontró con la casa completamente vacía. Y sin más, subió para hacer lo pensado.

Tumbada en el suelo con una almohada suave bajo su cabeza, la chica dormitó: pensó en Ron, en lo que fue que pasó entre ambos, y de pronto comprobó con toda presteza que no había ni rastro de dolor en ella. Gracias en parte a Harry y sus esmerados cuidados, la relación entre el trío volvió a ser la de siempre. Su mente se llenó de los recuerdos de ambos chicos, no habían cambiado mucho desde los años en Hogwarts, Ron seguía siendo un tierno bobo tragón y Harry… Harry era tan dulce y comprensivo como siempre.

Sin saber porque, los recuerdos del pelirrojo fueron relegados por el rostro de Harry y su sonrisa, aquellos años de paz le habían devuelto por completo el brillo a sus esmeraldas ojos.

Harry… siempre a su lado, siempre atento, caballeroso, y con esa hermosa sonrisa inocente. Las mejillas de Hermione se perlaron de tonos rosas, con la imagen de su amigo favorito en mente. Pero, ¿qué estaba haciendo?, ¿por qué se sonrojaba al pensar en él?, nunca antes había pasado, quizás en realidad necesitaba empezar a salir con alguien, o empezaría a ver cosas que no eran reales en su vida.

Ya que como bien sabía y entendía, para Harry no había mas chica en el mundo que Ginny Weasley, o por lo menos como mujer; Hermione sabía que su amigo la apreciaba tanto a ella como a Luna como dos hermanas, desde aquel tormentoso año en que rescataran a la pequeña rubia, de la mansión Malfoy, Luna se había hecho inseparable de ellos, aquel muro en su destruido cuarto, le había abierto los ojos a Harry sobre sus sentimientos hacía la inocente chica, era una necesidad de protegerla, de que fuera dichosa y encontrara la felicidad verdadera. Un verdadero cariño fraternal, tal y como Ron con Ginny.

Hermione había estado presente cuando Harry le contó a Luna de su encuentro con el finado exdirector de Hogwarts y ella había escuchado con total atención sus palabras hasta escuchar el recado que le enviaba su madre. Hermione recordaba como aquellos brillantes ojos grises se habían llenado de lágrimas y Harry la había acurrucado en su abrazo. Mientras Luna intentaba reírse para disipar las lágrimas. El sentimiento que tenía la pequeña rubia en cuanto a su madre, bien la entendía Harry al recordar el rostro de Lily en el bosque prohibido.

Desde aquella experiencia, Luna había empezado a actuar con más sensatéz, como siguiendo los pasos de Hermione, sin embargo su definido carácter etéreo seguía dejando a su castaña amiga dividida entre la risa y la pesadumbres cada vez que Luna se ponía a armar una historia fantástica para explicar hechos inexplicables. Con el tiempo, tanto por imitar a Harry, como el hecho de que ya no le placía discutir, Hermione dejó de debatirle y exasperarse con sus argumentos y comentarios, más así, empezó a disfrutar verdaderamente de su carácter y compañía. Con Luna cerca nunca sabías a que hora empezarías a reír.

La chica suspiró dando vueltas en su lugar, pensó en Luna y en las miradas que le enviaba de manera furtiva a Ron, mientras creía que nadie se daba cuenta. Desde luego, las parejitas no se daban por enteradas, demasiado interés tenían en ellas mismas para percatarse de las miradas a su alrededor. Pero de algo empezaba a estar segura, la mirada ausente de su amiga, más tenía que ver con su antiguo novio que con los pensamientos más descabellados de los que era posible su ágil mente.

Era verdad que Danielle era linda, pero Luna también era hermosa, además ambas compartían atributos de belleza muy semejantes. Ambas de piel tersa y blanca como la nieve, ambas de impresionantes ojos: grises para Luna, azules para Danielle; y ambas con una hermosa cortina de rubios cabellos. No era que Hermione odiara a Danielle ni mucho menos, pero le entristecía saber que por ella, su amiga, era más que probable que tuviera un amor no correspondido.

Danielle era de la edad de Ginny y Luna, pero sus actitudes la hacían verse aun mas joven; la verdad, la chica era encantadora. Su inocencia rayaba en lo absurdo a veces, y era tan glotona, que las chicas llegaban a verla con mala cara viendo la de cosas de comía sin subir un gramo de peso. Le encantaban los dulces y algo más que compartía con el pelirrojo era su afición por los Churcherll Canons y las escobas; en más de una ocasión tuvo a todos en jaque por que tomando la saeta de Harry sin permiso, se abalanzaba sobre el cielo dejándose caer casi en caída libre para remontar, tras un ligero giro en el último momento, de nuevo, al inmenso cielo. En esas ocasiones hasta Ron estallaba en desesperación mientras Harry haciéndose de cualquier otra escoba, volaba hacia ella intentando recuperar el control de su confiable saeta y llevar de vuelta a la temeraria chica hasta el suelo. Y no es que Danielle no supiera dominar una escoba, solo que en ella era más grande el gusto por la acrobacia aérea que su sentido de la propia preservación, bien lo habían aprendido la primera vez que haciendo gala de sus destrezas había terminado en la copa de un árbol con todo el cabello enredado y pedazos de ramas por toda ella. Era una suerte que solo Bill se hubiera percatado de ello, pero desde entonces le encomendó a Ron y Harry la tarea de no dejar a Danielle subirse sola a una escoba.

El semblante de Hermione volvió a sonreír con la imagen de Harry en una escoba… era casi como un héroe para todas ellas, un príncipe encantado; siempre al pendiente, siempre ahí… quizás ese empezaba a ser el problema con ella. Harry siempre estaba para ella, sin importar cuanto trabajo tuviera o cuan cansado se viera, el siempre tenía espacio para ella, se había acostumbrado a tenerlo a su lado por tantos años que de pronto no existía la vida plena si no estaba él presente. Eso perfilaba para convertirse en un enorme problema a futuro, ¿Qué iba a ser de ella el día que Ron se casara y se fuera de la casa y Harry quisiera hacer lo mismo?, después de todo, ambos tenían novias; muy hermosas novias de hecho. Su vida junto a ellos, había sido algo tan normal que era un tormento el siquiera imaginarse lejos. El solo hecho de pensar en que ese día llegaría y quizás con más premura de lo que imaginaban ellos, era completamente angustiante.

Aquel sentimiento de malestar y angustia llenó por completo su cuerpo con unas enormes ganas de gritar, llorar y vomitar. Su intuición parecía alertarle que pronto pasaría y los latidos de su corazón se aceleraban trémulos de miedo y desazón. Sabía que solo era cuestión de una pregunta por parte de Harry a Ginny y todo su perfecto mundo y su perfecta familia, se acabarían.

Hermione se llevó por un momento las manos a la cara. Cuantas ganas tenía de llorar, de desahogarse, pero sus lágrimas parecían demasiado orgullosas para salir en su auxilio. Se enfadó consigo misma, ¿desde cuándo había perdido la capacidad de externar sus sentimientos?, aquel habito de no llorar, le iba tan mal que a últimas fechas le había colgado el estandarte de "fría e insensible" delante de la gente. Una gran amargura se apoderó de su garganta… incluso sus amigos le hacían comentarios sobre ello. Pero quizás así fuera mejor, si nadie sabía lo que había en ella, nadie podría lastimarla, nadie sabría como hacerlo. Por lo menos, no más de lo que ya se sentía últimamente.

De pronto pensando en todo esto Hermione se sintió muy cansada, atribulada por todo, sin sentirse plena en ningún lado, las veces en que más se sentía bien eran estando al lado de Harry y Ron. Más aun del primero. Harry ejercía sobre ella una vitalidad indescriptible. Sonaría trillado y tonto pero a veces llegaba a pensar que si Harry le sonreía el mundo podría ser un lugar mejor. Ya fuera estando a su lado o abrazada a él o simplemente hablándole; Harry hacía que ella estuviera de buen humor.

De hecho solo él le provocaba sonreír últimamente. Y eso también despertaba en ella miedo. Harry tenía novia, le veía a ella como a su hermana, nunca le había insinuado nada, y aun así; algo empezaba a despuntar en su corazón, algo que no era posible, que no era propio, que no era, ético. Tenía que dejar de pensar en él de esa manera, lo que estaba empezando a experimentar la hacía sentirse como una traidora. Algo vil y repugnante. Ella en definitiva no debía tener esos pensamientos, aun menos esos sentimientos, no era justo para nadie. Aun menos para Harry y Ginny. ¿Qué pensarían ellos si supieran los pensamientos que atribulaban su alma?, de seguro Harry se apartaría de ella asqueado como de un inferi, y Ginny aparte de retirarle el habla de por vida, de seguro la enviaría a San Mungo por una buena temporada, que decir de los demás Weasley y Ron, de seguro la verían peor de cómo lo hiciera Draco en sus mejores años. En realidad aquello era una situación imposible. Lo mejor sería dejar todo muy guardado en su corazón. A nadie le harían daño sus sentimientos, si nadie se enteraba de ellos. Eso era lo único posible y correcto. Aunque no por eso dejaba de doler en su pecho…

La casa parecía vacía y Harry en seguida supo que encontraría a su amiga en el ático, subió dejando a todos deshacerse de las bolsas de las compras, y con ligereza de pies se deslizó hasta la puerta del ático, allí como lo había previsto se encontraba su amiga, recostada boca arriba, pero el rostro de Hermione lo inquietó, la chica tenía la mirada perdida en el cielo y su boca mordía su labio inferior con ahínco, muestra de que algo la estaba atribulando enormemente. Y que de seguro no tenía forma de resolver. Sin poder moverse se quedó observándola, mientras ella daba fuertes suspiros de vez en vez, totalmente alejada de su presencia. Verla así, lo hacía sentirse miserable, quizás sus amigos ya estuvieran aburridos de su vida junto a él. Habían renunciado a su propia libertad para hacerle compañía, para formar juntos una familia. Él desde luego estaba mas que feliz, Ron parecía dichoso, pero Hermione… había ocasiones en que se veía taciturna y sumergida en su propio mundo. Quizás pronto sería hora de hacer algunos cambios. Y dejarle ir.

La cara de profunda frustración y desolación de su amiga, era la señal inequívoca de que su maravillosa familia no seguiría así por más tiempo. Quizás Ginny había sido más sensata al rechazar la idea de mudarse a Grimmuld Place tras abandonar el colegio. A Harry le dolía ver a Hermione así, pero lo que en realidad le dolía más era, esa actitud de su amiga de no tener la suficiente confianza para contarle sus penas. Realmente había llegado a amar de una manera, muy especial a la linda castaña. Y parecía que ella le correspondía ese sentimiento, siempre que él la encaraba o le hablaba ella tenía una esplendida sonrisa, una palabra de aliento o un consejo, Hermione seguía siendo su confidente y consejera en cuanto a chicas. Ella era su paño de lágrimas cuando quería externar la rabieta que le daban las actitudes de su novia, Hermione siempre escuchaba atenta y con una sonrisa comprensiva. Pero en cuanto a chicos se trataba, después de Ron, Harry no había vuelto a saber de ningún otro chico en la vida de su amiga, y eso solo podía significar dos cosas, o Hermione no tenía la suficiente confianza para explayarse como él con ella o su amiga había dejado por la paz, el amor. Y esto era lo más probable a ojos de Harry; la sentimental Hermione había quedado atrás, como si toda emoción fuera vana para su amiga y de pronto no tuviera en su vida tiempo para amar o dejarse amar por alguien.

Las manos de Ron en su brazo lo sacaron de su ensimismamiento. Ron vio a los dos amigos de manera divertida y esto contagió a Harry desvaneciendo su antiguo humor. Mientras su amiga seguía sin percatarse de la presencia de ambos, Ron le hizo señas a Harry para que siguiera en silencio y con toda la calma de la que era capaz, lo jalo para entrar a la habitación y llegarle por los dos lados a su amiga, que descuidada no reparó en los movimientos, entorno suyo.

Harry siguió las instrucciones del pelirrojo y con cuidado ambos se hicieron de un almohadón cada uno y a unos pasos de ella. Gritaron al unísono:

— ¡GUERRA DE ALMOHADAS! — la desprevenida chica solo atinó a sentir sobre si dos almohadazos antes de reaccionar brincando de un impulso y gritándoles lo injustos e infantiles que eran con ella.

Harry y Ron se partían de la risa, mientras la chica más repuesta ahora los perseguía alzando una almohada en cada mano.

— Ahora verán, — gritó enojada — no saben en la que se metieron. ¡Me las van a pagar!

La risa y el ruido llegó hasta la planta baja mientras las chicas se apresuraban a guardar las compras para unirse a la fiesta en el ático. Por su parte Hermione le atinó muy bien en la cara a Harry quien cayó por el impulso y dejó a Hermione corretear a Ron con la almohada, mientras él terminaba de ponerse de pie.

La voz de su amigo, se empezaba a escuchar fatigada pero no paraba de reír jocosamente y escabullirse de los tiros de Hermione. Que no servía si no para enervar más a la chica, deseando no darle simplemente uno sino varios golpes a su amigo, por burlarse de ella. El llamado de auxilio de Ron terminó por hacer que Harry tomara por detrás a Hermione y la encerrara en un abrazo para que Ron pudiera dejar de correr y así ambos se tranquilizaran.

Hermione ya estaba roja de coraje, pero de pronto sentir el abrazo apretado de Harry, hizo que su cuerpo se pusiera aun más a tono. La respiración de Harry estaba en su cuello y su voz la intentaba tranquilizar pidiendo que dejara a Ron en paz.

— Suéltame Harry — se debatía la chica en su cárcel de brazos — ¡RONALD WEASLEY!, vas a recibir tu merecido.

— No se te ocurra soltarla Harry — reía Ron a lo lejos.

Mientras Harry sonreía con Hermione aun revolcándose en su abrazo. La piel de Hermione estaba empezando a estremecerse y poco a poco dejó de luchar contra el abrazo de su amigo que no dejaba de sujetarla. Quien la miró encantado, haciendo que el rojo en sus mejillas se elevara a nuevos niveles y que la chica intentara bajar la vista...

Cuando Ron creyó que Harry la tenía bajo control se acercó lo suficiente para ver la cara de su amiga completamente eclipsada, según pensó el, por la rabia de tenerlo cerca y no poder atinarle la almohada en el rostro. Por su parte Harry empezó a sentir acelerado el pulso propio y el de su amiga. Ella había dejado de moverse pero sus brazos no parecían querer soltarla. Fue entonces que se percató de su esencia, la misma de aquel día al despertar cuando Ron y ella rompieron. La noche que pasó con ella en sus brazos. Aquella situación empezaba a ser relajante para él, pero viendo a su amigo frente a ellos, también era comprometedora y no muy prudente. Así que tras debatir mucho consigo mismo la soltó. Hermione aun tenía la respiración entrecortada pero ya no era por la carrera, Harry junto ella la había empezado a hacer sentir cosas. Apenas consiente de que ya no estaba bajo el abrazo de su amigo y tratando de sacar con ello toda su frustración. Encaró a Ron y sin darle oportunidad a nada le estampo el almohadón con más ahínco del que esperaba. El resultado fue un ojo morado en la cara de Ron y un grito sorprendido de Harry.

Hermione dejó en el suelo a Ron bastante mareado, siendo revisado por Harry, mientras ella caminaba de nuevo a su lugar de descanso y se tumbaba de nuevo boca arriba. Murmurando más para si que para ellos. Harry vio divertido a su amiga y se sintió un poco culpable por lo de hacía un rato pero viendo a Ron tirado en el suelo, su vergonzoso sentimiento se disipó.

Ron le pidió la mano y juntos fueron hasta donde la chica reposaba. Al ver la sombra de ellos sobre sí, Hermione levanto los puños para hablar seriamente:

— ¿Quieren otra ronda, de almohadazos? — La reacción de los chicos fue de mutua sonrisa y sin decir nada ambos se sentaron cada uno de un lado de la chica y dándose a si mismos la espalda recargaron las cabezas en ella, Harry en el pecho y Ron en el vientre de Hermione, que tomada por sorpresa no pudo moverse para impedírselos — ¿Qué piensan que hacen?

— Hmm, promocionaremos la nueva “almohada Hermione” — enfatizó divertido Ron.

— Tan cómoda como ninguna — contribuyó Harry sonriente. Ron rió abiertamente de su idea.

— Párense ya, los dos, me van a sacar el almuerzo — protestó Hermione sin poder hacer nada, el peso de los chicos la había inmovilizado, además tener a Harry contra su pecho le estaba empezando a gustar. Pero ninguno le hizo caso; mas aun, Ron se acomodo mejor en el plano vientre de su amiga y Harry movió la cabeza como disfrutando del suave rose de su cabello en la delicada piel de la chica.

— Vamos, llévela, llévela, oferta única — recitó Ron como cualquier merolico que vende una ganga — goce usted de su propia “almohada Hermione”, aproveche la oferta por que se acaba….

— Chicos, — la voz de Hermione ya no pareció desesperada por librarse de ellos pero el hecho de protestar era una forma de defender la poca resistencia que tenía en esos momentos — ¡auxilio, alguien, ayúdeme!

— Pierdes tu tiempo Hermione, las chicas de seguro se pasaran toda la tarde probándose de nuevo lo que se compraron — dijo Harry volteando a verla a la cara y suspirando sobre los senos de su amiga haciendo que esta se estremeciera totalmente, sin que ninguno de los dos lo notara; para luego reacomodarse de nuevo sobre ella.

— No sabes, la que nos hicieron pasar — contó Ron rascándose la cabeza — me alegra que tu no nos pidas que te llevemos de compras, así.

— ¡Ron! — lo reprendió Hermione — no deberías hablar así, si tanto dicen querer a sus novias, el estar con ellas de compras no debería ser un suplicio.

Aquello pareció caerles como balde de agua fría, por que los dos contrajeron el rostro. Y Hermione sonrío.

— Si bueno, pero tu no sabes lo que es ir con ellas. — Se quejó su amigo pelirrojo, como si aquello fuera una amarga experiencia — Realmente, prefiero ir cuando quieras contigo, que con ellas. De hecho ambos lo hacemos.

— No deberías decir eso — ambos chicos hacían señas de mutuo acuerdo —Y yo también soy una chica si no te has dado cuenta.

— Si, pero tu vas a lo que vas, cuando nos llevas es por que ya sabes que vas a comprar o que nos vas ha hacer medir, así que rápido entramos nos aseguramos que nos queda, pagamos y nos vamos. — dejó salir entre bostezos Ron.

— Muy cierto — remató Harry y eso dejo pensando a Hermione bastante satisfecha.

Era cierto que cuando acudía con ellos a las tiendas es porque ella ya había barrido el lugar junto a su madre o a Luna y había dejado separadas u ocultas las prendas, para que ellos no se aburrieran con la compra y salieran rápido de los locales. Eso lo hacia mas que nada por que cuando salía con ellos, quería que todos se divirtieran y no pasársela en probadores eternamente. Además de que Hermione acostumbraba llevar su bolso sin fondo para así no tener que cargar ninguna bolsa, evitando así el cansancio de sus amigos y algún posible robo o pérdida. Así que claro que a ellos les encantaba ir de compras con ella. Aun más con el hecho de que Hermione no permitía que ellos gastaran su dinero en ella. Así que ir con ella implicaba mucha diversión, una buena comida y no sobregastar el bolso. Hermione les seguía la corriente y los dejaba elegir a donde ir, con la cosa de que pasaran por ciertos encargos que ya fuera en tiendas de comestibles, artículos varios o ropa, que siempre era de lo más rápido.

— Y que fue lo que les hicieron esta vez — preguntó intentado hacerlos hablar antes de que se durmieran sobre ella.

— Pues veras, era el modelo de vestido que querían… — comenzó Ron

—… pero no era el color, — acentuó Harry.

—… ni la talla, — continuó Ron

— ni el precio — siguió Harry,

— En otro lugar, el color no les gusto así que se lo cambiaron, y cuando llegaron a la caja, por el color de la prenda el precio no existía… — la voz de Ron sonaba más que exasperada.

— Y en el último — relató Harry — encogieron la ropa para que les quedara, pero dichas prendas estaban agotadas según el inventario de la tienda y cuando unas jóvenes vieron que las chicas llevaban varias prendas de las “inconseguibles” en tallas pequeñas, se armo una refulca, chicas y chicas nos pasaron casi por encima para amotinarse en derredor de Ginny, Dani y Luna para saber donde las habían encontrado y luego alegando que ellas llevaban muchas prendas de las mismas se armó una pelea que tuvimos que intervenir antes de que las chicas perdieran la cabeza y sacaran las varitas, — Harry suspiró cansinamente mientras Hermione se debatía entre reírse de la suerte de sus amigos o ser solidaria con ellos.

— Prefiero mil veces a los mortífagos — concluyo Ron aun molesto.

Hermione ya no aguantó más y soltó una carcajada. Y los chicos pusieron cara de ofendidos.

— Te parece gracioso ¿no? — le espetó Harry, frunciendo el ceño, pero Hermione ya no podía aguantar la risa.

— Casi nos linchan esas muggles, Hermione, no es gracioso. — Ron estaba más que herido con la actitud de Hermione. Quien no paraba de reír bajo ellos.

— Si, tanto suplicio fue, no tienen por que apurarse… — la voz de Ginny desde la puerta los hizo brincar en sus lugares — no volveremos a hacerlos venir con nosotras.

— Ya veo por que no han bajado — dijo en un tono bastante suspicaz Danielle — ¿están cómodos?

— Bastante… — respondieron Harry y Ron al unísono; con una esplendida sonrisa

— Estamos promocionando la novedad del momento — jugó Ron con ellas — “Almohada Hermione” la más cómoda de todas — dijo como visualizando con las manos un anuncio y luego retumbó la cabeza dos veces en el estomago de Hermione haciéndola gritar a ella.

— Chicas no sean malas, ¡miren!, me tienen secuestrada — se quejó Hermione — quítenmelos de encima — Pero las chicas en la puerta solo sonrieron entre ellas.

— Haremos algo mejor — contestó Ginny caminando hacia ellos seguida por Danielle y Luna — chicas…

En ese momento las tres corrieron y sin dejarles tiempo a reacción Danielle y Ginny se tumbaron tomando de almohada el estomago de Ron y Harry respectivamente. Mientras Luna parecía interesada, decidiendo sobre quien dejarse caer.

— ¡Oigan! — se quejaron ellos al sentir como les sacaban el aire al dejarse caer.

— Bueno creo que yo tomare una almohada pelirroja también — y antes de que Danielle pudiera pensar mal, Luna se dejó caer en el vientre de Ginny. — hmm, ya veo de lo que hablan chicos, es muy cómodo.

Así se quedaron un buen rato como hilando en el aire. Cada quien metido en su propia mente. Y parecía que el sueño los vencería allí cuando la dulce voz de Luna se dejó escuchar a la altura del estomago de Ginny.

— ¿Oigan chicos, no les gustaría jugar a la “línea veritacerum”?

— ¿Qué es eso?, — preguntó Ron, al parecer por todos

— Básicamente los participantes se forman en una línea, — explicó Luna con su dulce tono acostumbrado — como nosotros, digo no tienen que estar acostados ni nada pero es más relajante así…

— ¿Y luego? — Ron parecía no tener paciencia para los enredos de Luna, y los demás lo callaron para que ésta siguiera.

— Bueno, ¿que nunca lo jugaron en su casa del colegio?, — lo chicos negaron y ella siguió —pues va así… el de la punta hace una pregunta al siguiente y este debe de responder la pregunta pero con total veracidad — los chicos parecían querer protestar pero Luna alzo más la voz y continuó — las preguntas debes ser interesantes por supuesto, de manera que después de jugar con las personas, se pueda decir que aprendiste algo de esas personas o que las llegaste a conocer mejor.

— Me parece interesante — dijo Hermione, luego pensándolo mejor continuó — pero eso debe ser peligroso que tal si te preguntan algo muy personal.

— Las preguntas debes ser personales — debatió Luna, sin alzar la voz — de allí el chiste del juego. La línea que se sigue es la de la fila cada quien le pregunta al de al lado algo a menos que tenga perdido su turno, cuando la línea termina la ultima le pregunta a la primera y esta ya no al de al lado si no al que le sigue a este, de manera que todos les pregunten a todos al menos una vez.

— ¿turnos perdidos?, bueno ya lo explicaras, lo que yo digo es que… y ¿que hay si no podemos o queremos responder? — pregunto Ginny

— A eso iba, con los turnos perdidos. Si no respondes, entonces perderás tu turno y dirás eso: la verdad “no puedo responderlo”. Pero el chiste es ver cuanta confianza podemos depositar en los demás y que tan bien podemos llegar a conocernos. Por ello todas las preguntas deberán de ser respondidas con total franqueza o decir que no pueden responderla.

— Yo juego — se anotó divertida Danielle

— ¿Y podemos preguntar sobre lo que sea?, ¿sin importar cuan personal sea? — preguntó emocionado Ron.

— Esa es la idea — reafirmó Luna. — Además se debe agregar que nadie criticará a nadie por su respuesta pues es una verdad completa. Todos participamos así que todos tendremos armas contra todos así que seremos educados y respetuosos.

— De acuerdo. Yo le entro — dijo Harry y con eso todos los demás decidieron hacerlo. Después de todo estaban entre amigos y si no podían responder algo no estaban obligados.

— ¿y cuando termina el juego? — habló de nuevo Hermione, quien parecía mas nerviosa que los demás.

— hmm, cuando queramos, pero lo mejor sería hacerlo después de una ronda completa… — dijo simplemente luna y luego siguió — entonces sigamos la línea y yo seré la primera en preguntar

Todos se removieron en sus lugares bastantes excitados por el momento.

— Ginny — comenzó Luna poniendo un serio tono de voz — ¿Cuántos novios has tenido hasta hoy?

Harry y Ron parecieron contener el aliento antes de que la pequeña Weasley respondiera.

— No lo se, — titubeó la pelirroja algo roja — déjame contarlos, si… — dijo después de pensárselo bien — han sido 6…

Luna pareció conforme y satisfecha y nadie comentó nada más. Así que eso armó de valor a Ginny y soltó su pregunta.

— Harry, después de tu mamá, lógicamente — todos parecieron prestar mayor atención — quien es la mujer o chica o persona del sexo femenino que te dio tu primer beso y abrazo. No digo un beso de labios solo un beso…

Harry se quedó en silencio como si no hubiera escuchado la pregunta. Pero en realidad estaba haciendo memoria, entonces lo más tranquilo que pudo contestó.

— Pues sino mal recuerdo… fue… — la espera estaba matando a Ginny y a Hermione aun que ésta lo disimuló bien, la pelirroja contuvo el aliento pensando que no debía haber hecho esa pregunta, sabiendo que en realidad no quería escuchar a Harry referirse a el primer beso que recordara con una chica. Más bien esperaba que dijera que su tía o algo así, y entonces la voz de Harry sonó clara — fue… fuiste tu Hermione. El abraso fue en segundo año y el beso en cuarto.

Hermione se puso un poco roja pero estando todos acostados nadie la notó, Ginny sin embargo pareció algo aliviada por aquella respuesta. Siendo Hermione habría sido igual que contestara que su tía o una hermana. Ron silbó divertido y todos rieron. Era el turno de Harry y no iba a desperdiciarlo.

— Hermy, — aquella forma cariñosa para referirse a ella la intranquilizó aun más — ¿a que edad te enamoraste por primera vez?

— Wow — soltó divertido Ron — esto se pone cada vez mejor. Vamos Hermione responde.

— Bien, bien Ron — lo silenció Hermione completamente roja — creo que fue… fue a los 10 años de edad.

— Eso debió ser muy bonito. El primer amor. — suspiró Danielle y todos rieron.

— Bueno, me toca, — se aclaró la voz la castaña — Ronald Weasley…

— A la orden — dijo Ron impaciente

— ¿Qué es lo primero que te atrae de una chica?

— No se vale, pensé que me ibas a preguntar sobre mi primera ilusión o algo así… — se defendió Ron.

— Vamos, contesta cobarde — le dictó la voz de su hermana. Y Ron no tuvo más opción que dar su respuesta.

— Su mirada, sus ojos y la altivez con que porte un hermoso rostro.

— ¡vaya! eso fue instructivo, hasta poético — soltó Harry riendo por lo bajo.

— Ya me las cobrare Harry — sentenció el pelirrojo, luego poniendo un tono mas calmado se volvió hacia Danielle — ¿di la verdadera razón de que estés ahora en Inglaterra; es familiar, laboral o personal?

La linda francesita se miró un momento en los ojos lejanos de Ginny y Luna y luego respondió en un hilo de voz apenas audible.

— Personal. — dijo y desvío la mirada al entorno del ático. Los demás se vieron entre sí, aquello si que había sido directo. — Creo que me toca a mí, y Luna, dinos algo ¿estás enamorada?

Todos volvieron a contener la respiración pero Luna no se hizo esperar y con toda la entereza del mundo respondió.

— Si, lo estoy. — luego hizo seña de querer seguir pero Ron la atajó…

— No dijiste de quien…

— Esa no fue la pregunta. — aseveró Luna aun tranquila — si me la hubieran hecho quizás sabrían la respuesta ahora, no lo se, tal vez lo dijera… ahora es turno de mi pregunta, Harry, — dijo Luna y ya nadie la interrumpió — ¿el matrimonio será para ti?

El corazón de Hermione y Ginny latieron agitados ante tal pregunta, que Harry volvió a meditar antes de dar los hechos…

— Bueno, no digo que ahora lo sea — Hermione no podía dejar de sentirse nerviosa y Ginny jugueteó repetidamente con uno de sus cabellos terminando de escuchar la respuesta — pero, si, algún día, creo que me casaré un día… — luego sonrío y terminó — y con una chica, ténganlo por seguro.

Eso cortó la tensión y Ron y Danielle rieron a todo pulmón mientras Ginny y Hermione dejaban salir una risita nerviosa y Luna veía interesada la reacción de sus dos amigas.

— Mi turno, — reclamó Ginny, — Hermione, descríbenos a tu chico ideal.

— Eso no es una pregunta — objetó la susodicha.

— si cuenta — dijeron al mismo tiempo Ron y Harry y Hermione tuvo que aceptar la pregunta como tal.

— Pues él, físicamente debe ser alto, por lo menos mas que yo, debe ser delgado, no un alfeñique claro, pero no robusto, — empezó y el carmesí fue inundando su rostro pero siguió tratando de hacerlo con entereza — inteligente y valeroso, muy audaz, alguien que sepa reír y llorar conmigo, que tenga miedos y esperanzas, que entienda mis silencios y me deje conocer los suyos — los chicos la vieron asombrados como sin creer lo claro que tenía, su amiga, de expectativas sobre un hombre, y Hermione decidió no quitar la vista del firmamento hasta terminar con su respuesta — debe ser un caballero, tener una penetrante mirada y una dulce sonrisa, — para este punto las chica ya estaban suspirando con la descripción de aquel chico — sus manos deben ser amigables y tener un calido regazo, no importa su situación económica, pero debe ser muy dedicado con lo que haga. Debe amarme por cuanto tengo dentro y no solo por como pueda verme un día con un vestido — para estas alturas la pena se había ido de ella y hablaba con toda aseverancia de lo que deseaba en ese chico — mi chico ideal, será respetuoso con todos, tendrá la inocencia en sus ojos y con su sola presencia hará que mi mundo brille. Me entenderá con una sola mirada y conociéndome tan bien sabrá lo que deseo aún antes de que lo pida, me hará obsequios sin tener que adquirir un objeto y pasara las horas conmigo como si el tiempo no existiera. El chico de mis sueños me amará a mi y todo cuanto yo amo. Por que yo le amó de la misma manera…

Tres suspiros fuertes y sonoros llenaron el recinto. Y Ron y Harry vieron algo incómodos a las chicas.

— Vaya, yo también quiero a alguien así… — dejó salir Danielle. Y Ron se puso rojo.

— Eyyy… — pero no alcanzo a decir más por que Ginny lo cortó.

— Y yo… — ahora Harry se sintió ofendido pero a diferencia de Ron no dijo nada.

— Creo que Hermione, describió al hombre ideal de toda chica. — termino soñadoramente Luna. Calmando con esto los ánimos de los dos chicos en la habitación.

— Mi turno, Ron — dijo Harry tratando de deshacer aquella atmosfera tan romántica que había creado su amiga, quien lo miró complacida — ¿dónde te vez dentro de un año?

Las chicas parecían no haber vuelto aun del ensueño de Hermione hasta que Ron alzando la voz despejó los pocos pajarillos que seguían rondando la cabeza de las chicas.

— Esa es fácil — dijo autosuficiente Ron — dentro de un año, para estas alturas yo estaré por concluir mi entrenamiento de Auror y presto a integrarme a las filas de los inefables, creo que podré lograrlo.

— Esa no es una pregunta personal — se quejó Hermione — es trampa…

— claro que no — le debatió Ron — yo pude decir que me veía casado y con hijos y eso si que hubiera sido personal…

— ¿Así te vez? — pregunto curiosa Luna. Y Ron reparó en sus palabras mientras los demás se reían.

— Claro que no — se retractó ofendido — era solo un ejemplo de lo que pudo ser mi respuesta.

— Bueno ya, calma, — habló Hermione — es mi turno, Danielle ¿cuál es el nombre de la razón personal por la que dejaste Francia?

Eso hizo a Ron dejar de protestar de inmediato para atender a la respuesta. Danielle por su parte parecía evaluar la situación. Y luego de una eterna espera de no más de un minuto y medio contesto:

— Vincent Randll.

Hermione había estado segura de que Danielle no respondería aquello, pero su respuesta le hizo saber que las preguntas seguirían con el tema personal en aumento. Ron no habló a pesar de que era su turno y esto hizo que Ginny le volviera a gritar.

— ¡Ey bobo!, te toca… — Ron reaccionó mirando de mal genio a su hermana.

— Ya lo se, — se defendió el pelirrojo — estoy pensando en que pregunta hacer, que valga la pena... ¡La tengo!, Lunita dinos ¿De quién estas enamorada?

Hermione vio como el rostro pálido de su amiga se inundaba de color rojo como nunca antes y supo que aquella era una de las preguntas peligrosas que tanto temía. Danielle se quedó mirando fijamente en dirección a Luna y Harry Ginny levantaron la cabeza un instante. Luna por su parte pareció encontrar abrumador el entorno del ático y mirando a los inexistentes árboles contesto:

— Lo siento, no puedo responder eso.

Ron se alzó de hombros y dijo:

— Perdiste un turno. — Luna pareció más tranquila con la actitud de Ron y Danielle habló para dejar atrás ese instante.

— Voy yo, Ginny, ¿a que edad diste tu primer beso?

Harry y Ron volvieron a levantar la cabeza en espera de la respuesta de la pequeña pelirroja y esta desafiando sus miradas contestó, placidamente.

— A los trece…

— Bien por ti amiga, — la felicitó Luna y antes de que alguien hablara de nuevo Ginny añadió.

— Y olvídenlo, no responderé a quien, así que no gasten su turno… — dijo y dirigió una mirada significativa a los chicos que se volvieron a su lugar. Luego continuó — y viendo que Luna perdió su turno, me toca, Ronnie hermanito, dinos ¿es verdad que a ti te atraía Madame Rosmerta?

A Harry le dio un espasmo de risa y Hermione y Luna sonrieron por lo bajo. Una sonrisa mordaz surco el rostro de Ginny y Ron se puso totalmente Rojo, y aunque la respuesta viéndolo a la cara carecía de importancia contesto:

— No voy a responder esa pregunta — dijo ofendido mirando con puñales en los ojos, a su hermana.

— ¿Quién es madame Rosmerta? — preguntó inocentemente Danielle y Ginny se encargó de darle la información.

— Madame Rosmerta es la dueña de un Pub en Hostmade; no creas, es linda para su edad, pero nada de que preocuparse, Ron ni siquiera tuvo la osadía de pedirle nunca una cerveza de mantequilla a la cara. Creo que cada año hay un chico que se enamora de ella.

— Y de cada casa — completó Luna divertida con la increpante rabia de Ron.

— Ahhh — fue lo único que articuló la voz de la linda francesita mientras se reacomodaba en el estomago de Ron.

—Ahora yo, Danielle — se acomodó Harry mejor en el pecho de Hermione quien solo suspiró — ¿piensas quedarte a vivir en Inglaterra como Fleur?

— Bueno yo… — la aludida de pronto también se sonrojó e intento hallarle un sentido menos significativo a la pregunta — no precisamente, quiero decir no es que no lo pudiera hacer, pero por el momento, no se bien lo que debo hacer con mi vida… quizás si, eso dependería mucho de otros factores…

Ron y Harry no parecían satisfechos con la respuesta, pero las chicas parecían entender a la perfección la situación de Danielle, como si hubiera dado la respuesta más específica de todas las posibles.

— ¿Quién va? — preguntó Ginny y la “almohada” de su novio y su hermano, levantó la mano.

— Yo. Luna, — dijo Hermione — ¿Qué harías si estuvieras viviendo una situación que empieza a hacer imposible de resistir? Algo que te lastima y no puedes evitarlo…

Todos pusieron atención esa era una pregunta más que interesante. Era profunda y sin ningún sentido poético.

— Que pregunta tan grande Hermione — le comentó la aludida, como pensándose la mejor respuesta — yo…, creo que yo pondría distancia entre mi persona y la situación imposible. Un mundo de por medio. Así me daría tiempo y espacio para despejarme, para ver las cosas con mayor claridad y talvez hasta dejar de sufrir. Olvidar lo malo o difícil y enfrentar con el tiempo lo demás…

— Muy sensata — razonó Ron como incrédulo a que las palabras hubieran salido de su etérea amiga rubia. Pero Hermione y Luna no le hicieron caso, una sonrisa cómplice cruzó por ambas chicas. — sigo yo …

— No — le recordó Ginny — tu perdiste tu turno conmigo. — Le toca a Dani.

— Mi pregunta es, Harry — la chica se dio un aire al hacer su cuestión — ¿has tenido algun sueño de esos que tiene los chicos, con la chica que no deberías?, por decir alguien que este en esta misma habitación… — terminó la frase y levantando las cejas miró coqueta a Harry.

Las tres chicas restantes levantaron la cabeza en espera de la respuesta de Harry, un ”NO” era suficiente para disipar las dudas pero el chico se inundo de rojo y simulando ver el firmamento dijo con la voz más serena que encontró en él.

— No pienso responder eso.

Aquello fue como un balde de agua para Ginny quien habría rogado por que la respuesta de Harry fuera un rotundo “no” y no esa salida a la pregunta. Eso dejaba la duda. Duda que la carcomería por días, hasta que pudiera preguntarle en privado a Harry. Para Hermione sin embargo era claro que su amigo no había querido decir que si por no incomodar a Ron. De seguro Harry había soñado muchas veces con su amiga pelirroja. Y eso la dejaba fuera de toda competencia. Luna en cambio, analizaba los ojos de Harry como queriendo leer el nombre de la susodicha que a su parecer apuntaba mas a la linda chica de ojos miel que a su novia presente.

— Mi turno — se apresuró a decir Luna dejando la cabeza levantada por otro momento más. — Hermione ya nos describiste a tu chico ideal, pero, podrías decirnos si ¿ya lo encontraste?

El silencio volvió a reinar en el recinto y todos los ojos apuntaban a Hermione.

— La verdad es… que yo…— empezó Hermione esquivando los ojos de todos y centrándose en la puerta del ático — no lo se. A veces creo que si y otras creo que es solo una farsa, una ilusión, y que debo olvidarme de él y buscar al verdadero…

Aquellas palabras dejaron a todos con excepción de la interlocutora con más dudas que antes. Y Ron volvió a meter su cuchara.

— Eso que dijiste fue pura basura, ¿cuál es su nombre?

— ¡RONALD WEASLEY! — gritó Hermione y su amigo se encogió en su vientre — no es tu turno y aunque lo fuera nunca me oirán decir su nombre, mientras viva.

Las chicas también parecían ofendidas con la actitud de Ron y defendieron a su amiga con la mirada. Harry miró a Hermione de reojo, para sus adentros supo que quería saber tanto esa respuesta como Ron, o incluso más. Pero no era tan impulsivo como para lanzarse a esas fieras. No sabía por que pero de pronto hablar de la vida amorosa de Hermione le inquietaba en sobremanera.

— Bueno Dani, ahora dime — habló Ginny quien iba en turno — los problemas en “Francia” — enfatizó la palabra — ¿quedaron atrás o aun están contigo?

— Siguen conmigo — dijo sin detenerse a meditarlo, luego como pensando en voz alta continuó — tarde o temprano deberé volver a ponerles la cara…

La forma de suspirar de Danielle, hicieron saber que habían tocado una fibra sensible en la chica. Y nadie hizo ningún comentario.

— Mi turno, Ginny, — dijo Hermione poniéndose seria — ¿a que renunciarías por la persona amada y su felicidad?

Ginny la miró como estudiando la respuesta a dar.

— creo que si esa persona me amara en verdad no pediría hacer ningún sacrificio. Me aceptaría tal cual soy

— pero la pregunta no fue esa, — recalcó ahora Ron — no te hagas boba y contéstala bien.

— No me hago, nada — se defendió su hermana — solo que creo que el verdadero amor no te pide sacrificios, ahora que hablar de que dejaría por amor, creo que lo que todos, casa, familia, amigos, proyectos de vida, lo que me pidiera o me obstacularizara estar con la persona amada.

— Eso significa que nunca pensarías el alejarte de la persona amada — concreto Luna pensando en las palabras de su amiga — es decir que eres una chica que pelea.

— Claro. Si lo amo. Nunca lo dejaría — concluyó Ginny orgullosa de su respuesta. Ron carraspeo fuertemente la garganta y continuó.

— ahora si, mi turno — dijo sonriendo — Ginny me quede en ti, así que de nuevo contigo, ¿ya tienes un proyecto de vida, si es así podrías explicarlo?

Ginny, volvió a mediar su respuesta como si aquello fuera una ecuación matemática.

— Lo que se dice proyecto de vida — dijo despacio — aun no esta definido. Pero creo que en este año que viene se definirá por completo. En Marzo terminare el curso de San Mungo y podré dedicar toda mi atención a preparar mi futuro. Así es como yo lo veo.

— Hermione, ¿dejarías al amor de toda tu vida, por un nuevo lindo chico que te hace ver las estrellas? — soltó Danielle con la vista perdida, como si esperara encontrar consejo en aquella respuesta.

Hermione dirigió su mirada a Danielle y pensando cada palabra, habló serena.

— Tendría que analizar mis propios sentimientos y descubrir si lo que siento por el chico de toda la vida sigue siendo amor o se transformo en algo más, y también, ver al chico nuevo y checar, si lo que me pasa es solo un enamoramiento de verano o es amor. En caso de que estuviera totalmente confundida, me sentaría a enumerar las cualidades de cada uno, y mas que nada preguntarme a mi misma a quien le duele más a mi corazón no tener junto a mi, si al chico nuevo o al de toda la vida. Además de reconocer para mi misma que es verdad, que uno de los dos debe llenarme más, que el otro, preguntarme a quién espero toda la mañana para ver, quien ilumina mi día con su noticia, persona o palabra y quien es el último cada noche en mi pensamiento al irme a dormir. Creo que eso me indicaría mas claramente a quien amo y como debo proceder.

Danielle, le contestó con una enorme sonrisa, agradeciendo el astuto consejo de la chica de ojos miel. Las chicas parecían meditar las palabras de Hermione mientras ella respiraba hondo, feliz de dar un buen consejo. Luna se dirigió a Ron y habló.

— Ron, ¿saldrías con una chica de la que todos opinen que no es tan agraciada, pero que tiene una inteligencia vivaz y crees que al menos es divertida?

— Pues yo… — Ron miró a Harry como en busca de apoyo pero este solo lo animó a contestar — pues si la chica me interesa, no me importaría lo que opinaran los demás, si yo creo que es divertida, algo bueno debe haber en ella, y quien sabe, quizás sea una beldad oculta esperando ser descubierta por un inteligente chico… algunas chicas nunca se han percatado de lo hermosas que son hasta que alguien se los hace presente… en resumidas cuentas, si me interesa la chica, si.

Luna no dijo más y el siguiente dio inicio a su pregunta. Que le tocaba ahora responder a ella.

— Lunita, ¿Qué harías si te dijeran que solo te queda un año de vida?

Luna la vio un momento pensativa y luego respondió gracilmente:

— Bueno habría dos camino a escoger para mi, el primero sería que no desperdiciaría mi valioso tiempo en posibles tratamientos, si no que reuniría a toda mi familia y amigos y les contaría el diagnostico. Haría una lista de todo lo que hubiera deseado hacer en toda mi vida y vería cuanta de ellas puedo lograr en el lapso de tiempo que me queda, iría a muchas fiestas, no me cansaría de celebrar con mis amigos y dejaría que me apapacharan y me consintieran, probaría todas las comidas posibles, intentaría no reprimir ninguno de mis deseos, y me lanzaría a decirle lo que siento a todas las personas en mi vida, así fuera bueno, vergonzoso o malo. No desperdiciaría mi vida en tener cuidados, ni en resentimientos ni en guardarme nada para mi. Viviría al limite cada día en compañía de mis personas amadas… — todos escuchaban atentamente como evaluando la alternativa — por otro lado, podía tomar el segundo camino que consistiría en no comentar con nadie lo que me pasa, intentar a toda costa recuperar mi salud o por lo menos alargar mi tiempo, si esto no funcionara estonces procedería a guardarme la tristeza para mi, hacer durante un tiempo todo lo posible para que las personas que amo, fueran muy dichosas y se quedaran con un hermoso recuerdo de mi; luego, organizaría un viaje, sola y me dedicaría a llenar mi mundo de la belleza de este planeta. A conocer un poco más de cerca lo grandioso que puede ser la gente y finalmente despedirme de todos de manera no muy personal, escribiendo cartas para cada uno de ellos, dejando lejos a la tristeza, arreglaría todos los preparativos para lo inevitable a fin de no dar molestias a nadie y luego antes de que las fuerzas me abandonaran regresaría a recorrer, los lugares donde una vez fui feliz y luego retirarme a un hospital y dejar que la naturaleza cobre su rumbo.

Todos guardaron silencio un momento, Luna no dejaba de sorprenderlos con sus respuestas tan elaboradas y firmes, como si alguna ves ya hubiera indagado en este dilema en serio.

— Eso fue muy duro — reverenció Ron, como sin creer el elaborado plan de una chica ente la posibilidad de morir.

— Muchos nos hemos cuestionado nuestra vida y el futuro en serio — respondió sonriente Luna, sin dar más importancia a su respuesta que si le hubieran preguntado por la hora.

Después de semejante pregunta todo lo que pensaba Harry quien seguía en turno, parecía bobo, aun así se armo de valor y pregunto tratando relajar el ambiente.

— Luna, me toca — Harry le dirigió una sonrisa y pregunto — ¿cuales son tus flores favoritas?

Luna le sonrío abiertamente, como si aquella hubiera sido la pregunta más halagadora en su vida

— El lirio estrella.

Harry sonrió y aquella pregunta pareció alegrar a todos. Quienes volvieron a murmurar sus propias respuestas. Pero Hermione ya formulaba su última pregunta, repasando bien sus palabras.

— Harry, — dijo despacio su amiga — ¿si la felicidad no es completa en tu vida como la incrementarías?

— pues — la pregunta de Hermione lo había pillado desprevenido y pensando en todo lo vivido trato de formular su respuesta tan coherente como lo haría Luna — soy feliz ahora, pero si yo pudiera incrementar esta felicidad, la formación completa de una familia sería el siguiente escalafón, eso y que las personas más especiales en mi vida — dijo y volteó a ver a Ginny — no se separaran de mi nunca.

Aquello en vez de alegrar a su amiga, terminó por derrumbar su pequeño foco de esperanza y suspiró imperceptiblemente.

— Buena respuesta, amigo — celebró Ron alzando el puño.

— Mi turno, Hermione querida, ahora me vas a responder — Hermione no lo escuchaba muy atenta aun perdida en sus propios problemas — Nunca hablas de tu vida antes del colegio, la mayoría de nosotros ha contado alguna vez historias de nuestros primero diez años de vida, incluso Harry…

— La pregunta Ron —le apresuró Harry.

— Si ya voy — dijo Ron con voz elocuente — mi pregunta es ¿cuanto cambió tu vida desde que recibiste la carta de Hogwarts?

Esa si fue una pregunta inesperada para Hermione, ella normalmente se proyectaba hacia el futuro, volver sobre su pasado era muy doloroso, por no mencionar que lo consideraba algo privado y fuera de toda discusión. Aun así, si quería dejar a todos lejos cualquier otra posible pregunta, era necesario responder esa pregunta como si no tuviera la mayor importancia. Así que busco que decir, que no fuera mentira, pero tampoco profundizara en el tema.

— Mi vida antes de Hogwarts — dudó un momento en como seguir la oración — era como la de todo niño, vivía con mi familia, me dedicaba a estudiar y me enfocaba en lo que podría ser en el futuro. ¿Que cómo cambio la carta mi vida?, le dio un giro a las cosas, me permitió explorar nuevas oportunidades, de dejar atrás lo que hubiera acontecido con mi vida… una nueva perspectiva, un nuevo camino, un nuevo futuro. Eso fue lo que significó la carta de Hogwarts en mi vida.

Nadie excepto Danielle, pareció estar conforme con aquella, escueta y deliberada, hábil forma de saltar la pregunta, de su amiga, pero tampoco dijeron algo. Hermione era casi hermética cuando se trataba de hablar de su familia y pasado. Pero los años pasaban y cada vez era más interesante averiguar esa parte de la vida de ella.

Esa había sido el primer intento en años de sacarle algo a la castaña y era por mucho la respuesta más elocuente e informática de todas. Danielle ajena a todo este embrollo, habló felizmente recordándoles a todos que era su último turno.

— Va mi última, Ronnie — dijo y Ron volvió a poner atención ante tan ridículo diminutivo — que opinarías si me tuviera que machar por unos cuantos meses el próximo año, — aquello era menos que una pregunta pero Ron entendió el mensaje y le siguió la corriente…

— Te diría que vayas sin ningún apuro, arregles tus asuntos y que si así lo deseas vuelvas, que este mago ingles te estará esperando a tu retorno…

Aquello hizo sonreír a Danielle y hacer un gesto, casi imperceptible para todos, de parte de Luna. Que solo fue cachada por Hermione, como se empezaba a hacer costumbre. Luna se aclaró la garganta y puntualizó su lugar a hacer la siguiente pregunta.

— Danielle, no crees que es rudo y poco considerado que un chico juegue con los sentimientos de dos chicas, ¿Qué dirías tu sobre eso?

Danielle, la vio por un momento, como queriendo asesinarla, pero reparando en la construcción de esa pregunta Luna había mencionado un chico jugando con dos chicas no al revés, así que sonrío dulcemente y se preparó a contestar.

— desde luego que es algo rudo y desconsiderado — dijo usando las misma palabras de Luna, quien la vio expectante — sin embargo debo decir que, no soy quien para juzgar algo así, ya que yo no conozco toda la historia que tiene ese chico con ambas jóvenes. Solo me quedaría por decir que él tiene que afrontar sus sentimientos y tratar de resolver el dilema, intentando herir lo menos posible a las dos involucradas. Por que después de todo, nadie dijo que no sintiera algo especial por ambas, solo que uno de esos sentimientos debe ser más fuerte y aun no lo ha notado.

La respuesta pareció complacer al resto pero Luna se quedó pensativa, sin quitarle la mirada de encima un rato a Danielle, que le sonría significativamente. Y por fin seguía la última pregunta y era de Harry para Ginny.

— Nada de propuestas indecorosas ¿eh? — le advirtió divertido Ron a Harry mientras Ginny lo fulminaba con la mirada. Su amigo tomó aliento y preguntó a su novia:

— Ginny, ¿me amas?

El rostro de la pequeña Weasley igualó el tono de su cabellera, mientras Ron silbaba y Danielle, les echaba porras a los dos enamorados. Hermione, se quedó de piedra, no entendía como ese dulce chico recostado sobre su pecho, pudiera lastimarla con solo dos palabras de su boca. Luna tampoco hizo bulla de la pregunta de Harry, y mantuvo con disimulo los ojos puestos en Hermione. Quien de pronto sentía la urgencia de salir corriendo del lugar o desaparecerse en ese mismo sitio. Tras lo que pareció una eternidad Ginny se volvió a Harry para contestarle.

— Harry, ya sabes lo que siento, no me hagas decirlo aquí.

El chico bajó la vista, como decepcionado de la actitud de su novia, él en cambio, se sentía tan feliz con ella, que casi deseaba gritárselo a todo el que se encontraba con él, en la calle. Ginny pareció reconocer el desazón de su novio por que enseguida le plantó un beso en los labios. Hasta que Hermione les tocó el brazo y ambos salieron a la luz un tanto molestos.

— Les recuerdo que la “almohada” soy yo y pesan. Y si quieren seguir con eso mejor bajen a la habitación de Harry; te aseguro que la cama de él no protestara por su peso.

Ron y Danielle rieron como locos y la actitud de Hermione después de enojarlos hizo que ambos chicos se sonrojaran aun más. Luna se aclaró la garganta y todos voltearon a verla.

— Ya que, la ronda terminó, que les parece si vamos por una última, pero algo diferente, cada unos hace una pregunta y todos deben contestarla según su criterio, con quien la hizo al final de todos. Después podremos bajar a dormir o hacer otra cosa.

Todos estuvieron de acuerdo y Luna volvió a empezar la cadena.

— Aquí va.. — dijo Luna — describe tu cita perfecta. Ginny.

— Mi pareja y yo. Dos boletos. Un concierto en vivo, con pases para ver a los integrantes de cerca, comprar souvenir del lugar y una alocada fiesta después con la banda.

— Harry…

— Un vuelo en escoba por la ribera de un río, luego un helado de chocolate y por último contemplar un anochecer juntos.

— Hermione…

— Una tranquila caminata por un barrio antiguo, luego por alguna vereda de un bosque o parque y sentarse sobre un viejo puente de piedra y platicar por tiempo indefinido con el sonido del agua en los oídos, hasta que se oculte el sol y los clásicos faroles sean prendidos.

— Ron…

— Una final mundial de Quidditch, mi chica adorada y luego una suculenta cena.

— Danielle…

— Una cena exquisita con mariscos, unas buenas copas y un baile tranquilo. Seguida de una gloriosa noche.

— Y yo digo que, una caminata en la arena, tomados de las manos, una buena charla y contemplar el atardecer frente a la playa, juntos.

— bien me toca preguntar. ¿Cuál es la actividad que mas amas o disfrutas en la vida?

— Harry…

— Volar mi saeta.

— Hombres! — dijo Ginny — bien, Hermione…

— solo diré la segunda en mi lista, leer.

— Ron…

— Eso es trampa Hermione, yo voy a decir jugar quidditch.

— Danielle…

— Bailar

— Luna…

— convivir con mis amigos.

— Yo pienso que en mi, sería, Cantar, adoro hacerlo, aun que no me salga tan bien.

— Cantas muy lindo Ginny — le dio ánimos Harry — mi pregunta es simple ¿tu primer beso fue lo que, esperabas que fuese?

— Hermione…

— No lo sé, a esa edad no tenía expectativas.

— Ron…

— No me puedo quejar, fue bastante bueno…

— Danielle…

— Fue tal y como lo soñé.

— Luna…

— Les avisare cuando suceda.

Todos se quedaron sorprendidos y tras una breve pausa Harry continuó.

— Ginny…

— no fue como lo había soñado, pero fue instructivo.

— Yo me uniré a la legión de los “ni siquiera me lo esperaba”, pero sucedió.

Todos rieron y Hermione continuó.

— Mi turno, ¿qué harías con un amor imposible? Ron…

— intentaría conquistarla por todos los medios hasta que solita cayera a mi merced, sin importarme nadie más. No hay amores imposibles, hay amantes cobardes.

— ¡Que cruel Ron!, — dijo Hermione viéndolo con algo de resentimiento en los ojos — Danielle…

— Le confesaría mi amor y si me corresponde aunque fuera un poco, haría que ambos lucháramos por una oportunidad.

— Luna…

— si es un amor imposible, me alejaría para intentar olvidarlo. Ya saben ojos que no ven, corazón que no sufre.

— Bien pero es “…corazón que no siente”. Ginny.

— Por supuesto que lucharía por ese amor, si es amor lo que siento el sentimiento no es un error, me desharía de todos los obstáculos hasta que viera despejado mi camino para cumplir con mi amor.

— Harry…

— le diría lo que siento y dependiendo de su respuesta, actuaría yo, ya sea que me retirara o luchara por ella.

— Bien, creo que yo evaluaría pros y contras de expresar mis sentimientos, de quizás intranquilizar a ese amor imposible, con algo que como lo dice es imposible. Y luego haría todo lo que estuviera en mi poder, para que esa persona tan especial para mi, fuera completamente feliz, aunque con ello, tuviera que alejarme y dejarlo seguir adelante con su propia felicidad.

— esa es una actitud muy madura para mi, yo no podría hacerlo — dijo Ron admirando la elocuencia de su amiga — aquí va la mía… ¿Cuál es el mejor obsequio que te podrían dar? Dani…

— mi cita perfecta como obsequio.

— Luna…

— algo muy propio de la persona que me lo esta obsequiando, algo que tenga un valor más allá del monetario. Que sea importante para esa persona y que en realidad desée regalármelo.

— Ginny…

— una canción, o al menos una estrofa que diga lo que siente por mi. O una guitarra eléctrica de esas que están fabricando con cuerno de dragón. Y arterías de centauro.

— Cada quien — dijo Ron levantándose de hombros — Harry…

— algún aditamento para mi escoba, o algún objeto mágico interesante y con historia.

— Hermione…

— una rosa roja, junto con todo lo que con ella implica.

— Yo dire que un pase para un bufette de por vida! — sentenció alegre y glotón el pelirrojo.

— mi turno — dijo feliz Danielle, alborotandole el cabello a Ron — ¿cuál ha sido el hecho más impactante en tu vida? Luna…

— Ver como tras un estallido, se acabó la vida de mi madre.

— Ginny…

— La pelea de Voldemort en Hogwarts.

— Harry…

— Descubrir la verdad sobre la magia, de mi persona y mi familia

— Hermione…

— La pérdida de la primera persona más importante en toda mi vida. Y el seguir asimilando su ausencia.

— Ron…

— Ver muerto al director que tanto admiraba y luego a mi mejor amigo a manos de Voldemort en brazos de Hagrid.

— No morí ¿sabes? — dijo Harry sonriendo.

— Si pero la imagen de verte como muerto, fue la más impactante de todas.

— Bien, — dijo finalmente Danielle —yo creo que lo mas impactante para mi, fue descubrir lo que significaba dejar la infancia atrás. Y enfrentarse a los hechos.

Después de esto todos quedaron en silencio, aquello había sido más que informativo, había sido muy personal, había cubierto muchos puntos pero más que nada, había urdido muchas brechas de información. Muchas respuestas habían abierto un mundo de posibilidades, de más intrigas, de cuestiones que al parecer los propietarios de sus respuestas no estaban dispuestos a compartir.

Los minutos pasaron fácil y la noche estaba sobre ellos. Luna se levantó de su lugar y tomando un almohadón lo colocó contra el de Hermione y se acostó allí quedando cabeza con cabeza con su amiga. Ginny y Danielle se empezaron a desperezar y a afirmar lo tarde que se había hecho.

No habían pedido permiso para ausentarse la noche de casa así que de mala gana levantaron a Harry y Ron para que las fueran a dejar.

— ¿Tu no vienes Luna? — preguntó Ginny viendo que con todo el ajetreo su amiga no había movido ni un pelo para seguirlas.

— Esta noche me quedaré con Hermione — dijo la aludida sin quitar sus ojos de la bóveda celeste —Mi papá esta de acuerdo.

— Bien, entonces buenas noches chicas, no se desvelen — apuró Harry para que los otros tres salieran del ático. Mientras las dos chicas en el suelo solo movieron la mano en el aire para despedirse.

Tras mucho alboroto en los pisos de abajo por unos minutos, la casa volvió a quedar en silencio. Aquella paz agradaba en sobre manera a las dos chicas en el ático, ambas tenían demasiado en que pensar. Y tras una larga pausa Luna se enderezó para encarar a su amiga.

— ¿Qué te pareció? — Hermione se removió en su lugar y luego enfocando el rostro de Luna contestó.

— Fue… interesante, no voy a negarlo — luego se levantó para poder platicar más a gusto — fue peligroso…

— Lo sé… — dijo Luna sin mucho ánimo.

— ¿Siempre vas a irte con tu equipo los tres meses?

— Es lo mejor… — la rubia bajó la vista — quizás la distancia me haga olvidar…

Hermione no habló, sabía exactamente a lo que se refería su amiga y era muy doloroso de hablar aun entre ellas.

— Voy a echarte de menos…

— Hmm, de seguro ni lo notaras, — dijo Luna sin convencimiento — sé como son tus días en el ministerio, apenas si te das oportunidad de respirar.

— Pues si voy a notarlo, eres mi amiga, claro que notaré tu ausencia, y él también… — agregó en un susurro.

— no lo creo, para él no soy nadie… — dijo sin mas ánimo que antes — ya tiene a alguien mejor a su lado.

— No creo que sea mejor, — su linda amiga rubia sonrío por los ánimos — y no creo que ella dure a su lado, no sé, tal vez me equivoque…

— ¿Y tu que harás?

— ¿Hacer? ¿Con qué? — Preguntó Hermione como si no entendiera la pregunta, pero Luna la miró significativamente y ésta tuvo que aceptar su derrota — ¿soy tan obvia?, ¿hace cuanto que lo sabes?

— No es que seas obvia, es que soy muy buena en mi área. — sonrió Luna — tus ojos brillan cuando él esta presente. Y sonríes más a menudo.

— ¿Y eso no podría solo significar que lo quiero como un miembro de mi familia?

— ¿Y lo haces? — remató Luna con su rostro obviando respuestas. Hermione se inclinó hasta tomar sus piernas con los brazos y en una especie de bufido respondió.

— No — la castaña volteó a ver a Luna — ¿Sabes que eres muy molesta a veces? — le reprochó a su amiga, que solo se encogió de hombros.

— Y aun así, me quieres… — dijo ufana Luna. Hermione sonrió viendo la confianza de su amiga en su amistad — pero no me saques del tema, ¿Qué harás?

— Si Luny, todos te queremos, — soltó Hermione como sin atender a sus propias palabras — yo… yo haré nada…

— ¿nada? — remarcó Luna — eso no es sano, yo por lo menos tratare de olvidarlo. Pero… ¿nada?

— Eso es, nada… y… mejor olvídalo; mi tema es “caso consulto”. Cerrado, no existe, desechado.

Luna la miró, moviendo de lado sus apretados labios. Si había alguien que le ganara en terquedad esa era Hermione. Si se negaba a hablar de un tema, tratar de sacarle información era como ventilar las dudas frente a una pared. No dejaría morir el tema pero por esa noche quizás fuera bueno desistir.

— Papá y yo hemos decidido aprovechar el tiempo — contó Luna recostándose de nuevo en la almohada — esta navidad solo seremos él y yo. Sin visitantes, sin invitados, sin extraños. Solo nosotros.

Hermione supo a lo que se refería su amiga. Siendo el editor del Quisquilloso, Xenofillus Lovegood, acostumbraba a dar una gran reservación a sus empleados, junto con invitados especiales y aquellos que participaran en alguno de sus reportajes mas vendidos. Una navidad en familia, era algo razonablemente deseable. Bien lo sabía ella que desde pequeña no pasaba la navidad con sus padres. Contando las únicas ocasiones de unas navidades con ellos, no superaban el numero tres. Antes, ¡no!, por sus ocupaciones con su antiguo instituto. Y después, ¡no!, por Hogwarts. Aún después de eso, la escuela de aurores y el no dejar a Harry solo y la ya acostumbrada luna de miel que disfrutaban sus padres cada año, por esas fechas. Hacían que añorara una navidad en privacía, pero la persona con la que deseaba compartirla ya no existía. Y la otra posible opción en sus sueños era caso perdido.

— Tendrás que avisarle a la Señora Weasley que no irán a la fiesta.

— Ya le informé, — contestó bostezando la rubia — dijo que entonces nos esperaba para el almuerzo de navidad. Le comenté a mi padre y dijo que estaría encantado. Nos veremos ahí. ¿O pasaras la navidad con tus padres?

Hermione lo pensó, el hecho de no ir con los Weasley, tenía la ventaja de separarse un poco para reacomodar su cabeza, pero también estaba el hecho de no ver a Harry. Lo cual era bueno para el asunto, pero malo para su corazón. No iría con sus padres, pero quizás se quedara esos días sola en casa de ellos. Nadie tenía que saber que la pasaría sola.

— Si, creo que ya me he decidido, — dejó caer su cascada de rizos miel en la almohada. Era difícil decirlo pero con ese argumento no estaría mintiendo — la pasare en casa de mis padres.

— ¿Ya lo saben ellos? — Hermione, supo en seguida a quienes se refería Luna. Sus amigos no le permitirían llevar a cabo sus planes si lo sabían.

— No — luego agregó — y nadie va a decírselos. Solo se lo informaré a la señora Weasley, en estos días.

— Bien — clamó Luna abriendo más los ojos y enfatizando sus palabras — seré una tumba.

— Será mejor que durmamos — dijo Hermione convocando dos cobijas y pasándole una a su amiga — mañana tengo muchos pendientes y tu debes descansar lo más que puedas estos días, Dios sabe en que lugar te tocará dormir esos tres meses, y no importa lo que digan los vendedores las tiendas de campaña, no son cómodas, créeme.

Luna sonrío acomodando su cobija. Y ambas guardaron silencio. Tres pisos abajo. Los chicos por fin habían regresado.

— Esa ronda de preguntas se puso interesante — comentó Ron sacándose el suéter por la cabeza

— más que eso — completó Harry pasándose a la sala — pero me dejó con muchas otras dudas.

— Las chicas ocultan muchas cosas — Ron siguió a su lado y también se dejó caer en el sillón — creo que fue demasiada información para una sola tarde…

— Las que más me intrigaron fueron Hermione y Danielle, — luego agregó al ver la cara de su amigo — bueno Luna siempre nos tiene en ascuas, pero las demás…

— Te entiendo — dijo Ron, luego pegándole con un cojín en el brazo agregó — oye me asustaste con tu última pregunta… pensé que le pedirías matrimonio ahí.

Harry sonrío divertido, luego reparando en la hinchazón del ojo de Ron continuó

— Si que tiene fuerzas, ¿no? — Ron supo a que se refería y tocando su ojo hizo gestos de dolor.

— Suerte que aun tengo de esa poción que me dio George, para golpes o a estas horas en ves de solo rojo, sería de un feo tono negro. Y entonces mamá se abría asustado.

Harry se quedó pensando en los Weasley, esa navidad también la pasaría con ellos. Más aún, Hagrid, Hermione, Andrómeda, Teddy y otros de sus amigos estarían allí. Eso le animaba el corazón, no eran los obsequios si no el estar con ellos.

— Espero que este año, mamá no insista en el ponche de huevo — soltó Ron como conociendo donde andaba la mente de Harry — desde la apuesta con Fred y George a los ocho años, lo detesto.

Fred…, ese sería el tercer año desde que muriera. Sin embargo la señora Weasley parecía empecinada en que nada de tristezas se colara ese año a la casa. La voz de Ron volvió a sacarlo de sus pensamientos.

— Luna, ha dicho que no podrá venir a la cena, pero se nos unirá con su padre en el almuerzo.

— Hmm, — fue lo que salió de Harry — bueno, que se le va ha hacer, le daremos sus obsequios en la mañana.

— ¿Ya preparaste lo que vas a regalar este año? — preguntó Ron

— Si, solo me faltan unos arreglitos.

— Voy a la cama — Ron se levantó para dirigirse a las escaleras — ¿no vienes?

— Si — contestó Harry también parándose — subiré un momento a ver como están las chicas y luego a dormir.

— En tu cuarto — sentenció Ron

— Claro, ¿qué esperabas? — afirmó su amigo riendo por lo bajo.

Cuando Ron se perdió en su puerta, Harry avanzó por el pasillo hasta dejar atrás las escaleras y recargándose en el filo de la puerta, observó a sus amigas. Ambas dormían placidamente. El rostro de Luna era tan inocente que parecía una niña de no más de ocho o diez años, en contra posición el rostro de Hermione, parecía muy maduro, pero muy hermoso, los rizos desparpajados por toda la almohada le daban la imagen de un halo alrededor de la chica.

Las respuestas de aquella tarde de sus amigas lo habían dejado abrumado, preocupado. Realmente ellos sabían muchos de los detalles de la vida de él, aun de su infancia. Pero con Hermione, era como si su pasado estuviera en un contenedor hermético. Sabía todo de la infancia de Ron, de Luna más o menos aunque casi siempre terminaba un poco desubicado con sus pláticas, de Ginny lo mismo que de Ron; incluso la vida de Draco Malfoy era más abierta que la de su amiga. Lo que ahora estaba seguro es que algo muy triste o muy malo había pasado durante aquellos años, solo eso podía condonar su renuencia a no hablar.

Harry pasó su vista por su amiga, de un momento a otro y gracias a lo holgada de su camisa y a que se había reacomodado, el pecho de Hermione quedó bastante descubierto, Harry reparó en aquellos montes de suave y delicada piel que se movían acompasadamente con la respiración de la chica, luego recordando la sensación de estar recostado en ellos, hizo que su rostro se sonrojara, ¡era un pervertido! pensando en los senos de su amiga. Más aún se sintió culpable recordando el semblante de Ginny.

Aun así, no pudo quitar sus ojos de aquel lugar donde la prenda dejaba ver por completo la anatomía de uno de esos perfectos senos, no entendía como Ron había dejado ir tan esplendida chica. Por otra parte, él, no tenía derecho de mirarla de ese modo, no teniendo a Ginny a su lado y queriéndola como la quería.

En el suelo la chica pareció presa del calor por que sin despertarse se retiró por la cabeza la camisa y aventando con el pie la cobija se volvió a desplomar en la almohada, para dejar a Harry mirando muy interesado a una Hermione cubierta apenas con una pequeña camiseta de tirantes que no cumplía con la misión de contener a sus “ocupantes” a raya y un short que apenas tapaba la ropa interior que debía llevar la chica esa noche.

Su vientre plano y esos senos en plenitud aunados a esas piernas y ese rostro. Era una suerte que nadie más estuviera ahí para averiguar que estaba de mirón con su amiga. Ron por supuesto se infartaría. Y cualquier otro chico se le dejaría ir encima a tan hermosa visión. Pero él no, tenía que controlarse, además del hecho de que en la habitación también estaba la pequeña Luna. Casi su hermana. Harry sacudió la cabeza tratando de no ver más a su amiga.

El calor empezaba a hacer mella en Harry y tratando de sacar esas ideas turbias de su cabeza, decidió bajar a su cuarto. Una vez allí, se desvistió y tras entrar a las sabanas, no pudo dejar de pensar en Hermione y en el momento justo en que la tenía encerrada en sus brazos aquella tarde. La sensación que le había hecho experimentar solo se podía comparar a la primera vez que se besó con Ginny, pero mucho mejor. Solo había estado en sus brazos unos minutos, sin caricias, sin roses de labios y sin embargo un escalofrío recorrió su cuerpo recordando aquel suave cuerpo entre sus brazos.

Aquello no podía seguir así, debía concentrarse en la persona que amaba no es sensaciones extrañas. Después de todo, ellos eran amigos, y más que eso: familia, y no quería cometer un error que derivara en perderla para siempre. Después de todo ella nunca se le había insinuado, Hermione solo lo veía como a un hermano. Igual que Luna. Debía sacarse esas ideas tontas y absurdas de la cabeza, debía de empezar a pensar en su futuro con Ginny y eso era todo. Harry se dio medía vuelta en la cama y se dedicó a conciliar el sueño.

刀´—久
continuará...


S * T * A * R * L * I * G * T * H *









Última edición por blue mint el Sab Nov 05, 2011 4:31 am, editado 4 veces en total
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor ...*CARO*... » Lun Ago 25, 2008 6:02 pm

HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
WOW... WOW... WOW :shock: :shock: :shock:
ME HAS DEJADO PASMADA :shock: :shock:
QUE HISTORIA TAN IMPACTANTE Y MARAVILLOSA
ME ENCANTA QUE JUEGUES CON LA
PROFUNDIDA DE LOS SENTIMIENTOS DE CADA
PERSONAJE... INCREIBLE
APARTE TU HISTORIA ES TAN REAL QUE ME DESLUMBRA
ME DECLARO FAN DE TU HISTORIA
ESPERO QUE PUBLIQUES PRONTO
ANIMOS... :D :D
CAMBIO Y FUERA... FIN DE LA TRANSMISION
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor Mrs. Crosszeria » Lun Ago 25, 2008 7:32 pm

*se da un tiro*

O_O

pero bueno.. que fic, que fic!!!
madre mia que fic!!!
ejem.. ia dije eso pero que fic xD
jaja ya pues sacare mi diccionario xD

un muy buen inicio la verdad
la historia me atrapo desde el inicio O_O
es simplemente :shock: :shock: :shock:
que manera de escribir waa me encanto
ahh espero ya la conti...

esa sesion de preguntas fue muy interesante ehh
se vieron en aprietos...

solo que esto...

— Ginny, ¿me amas?

El rostro de la pequeña Weasley igualó el tono de su cabellera, mientras Ron silbaba y Danielle, les echaba porras a los dos enamorados. Hermione, se quedo de piedra, no entendía como ese dulce chico recostado sobre su pecho, pudiera lastimarla con solo dos palabras de su boca. Luna tampoco hizo bulla de la pregunta de Harry, y mantuvo con disimulo los ojos puestos en Hermione. Quien de pronto sentía la urgencia de salir corriendo del lugar o desaparecerse en ese mismo sitio. Tras lo que pareció una eternidad Ginny se volvió a Harry para contestarle.


¬¬
lo mismo digo.. a ese Harry y sus preguntas atinadas ¬¬ me dio una pena enorme hermione...
ahh no se me imagino la situacion y me petateo jojo
ia pues me voi
un muy buen inicio :D
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Mrs. Crosszeria
 
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* Tercer Sol: Moda, Pasarelas y La Integridad De Un Griffind

Notapor blue mint » Lun Ago 25, 2008 8:32 pm

.





        Para ver las respuestas a esta bella cofradia den clic al spoiler...Mil Gracias a todos.

        Responsoríal


        ...*CARO*...: Mil Gracias Carito

        nAdIa CuLlEn :Nad, no saben los animos que me dan, para seguir.

        Chicas aqui les dejo el tercer sol,
        solo que aun no termino el cuarto así que despues de este adelanto,
        el cuarto sol tendrá que esperar...
        espero cumplir con las espectativas...

        Saludos y cuidense







    * Tercer Sol *
    Moda, pasarelas y la integridad de un Griffindor.

A la mañana siguiente, Hermione se levantó sin hacerle mucho ruido a Luna, y le dejó una nota pidiéndole que no se fuera hasta que ella regresara. Cuando terminó con su aseo matutino, se abrigó lo más que pudo, afuera el clima no se veía muy amigable. La casa estaba en un silencio sepulcral y solo Kracher deambulaba por la cocina moviendo trastes de un lado a otro, preparando el desayuno.

— Buenos días Kracher.

— Buenos días tenga la señorita — saludó con una reverencia el elfo, mientras Hermione sonreía — ¿Se le antoja algo en especial para el desayuno?

— No, con este jugo de naranja es suficiente — contestó la chica sirviéndose un vaso — voy a salir toda la mañana. Si preguntan por mi, les dices que tuve un asunto familiar. Pero que vuelvo más o menos para el medio día.

— Lo que usted diga — el elfo hizo otra reverencia y se retiró a seguir con sus tareas. Hermione terminó con el jugo y se encaminó a la calle.

La apariencia de Kracher había mejorado mucho, según creía, hasta se veía menos viejo, y siempre les atendía con una sonrisa complaciente en los labios, desde aquel año, Kracher, no se apartaba del medallón de Régulus el cual siempre pendía de su cuello, tan pulido como si acabara de salir de la joyería. Los chicos se habían habituado a él y Kracher parecía haberlos aceptado totalmente. Cumpliéndoles cuanto antojo se les venía. De vez en vez Harry le pedía que hiciera favores especiales yendo a casa de Andrómeda a llevar obsequios para Teddy o tartas de cumpleaños y cosas así.

Teddy por su parte crecía desmesuradamente, con el rostro de Lupin en su semblante, le encantaba ponerse el cabello de azul chicle, y eso solo les hacía conmemorar a su madre. Harry y Hermione pasaban cada cumpleaños del bebé a su lado. Organizándole pequeños festejos y rodeándolo de cuanto juguete existía, no por nada eran sus padrinos. Y Andrómeda parecía más que feliz con sus visitas, la última había sido para dejarle al pequeño Teddy una escoba de juguete. Cosa con la que no estuvo de acuerdo Hermione, pero la obstinación de Harry había vencido, y tras enseñarle como, había tenido que pasar la tarde entera tras él en su propia saeta.

Cuando la chica se encontró en el centro de Londres, a su alrededor ya rondaban por la calle, una considerable cantidad de personas, pronto serían fiestas decembrinas y los escaparates de las tiendas mostraban toda la decoración que les permitían sus recursos.

Mas allá de donde reinaba el bullicio, Hermione penetró por una sobria fachada con un letrero apenas legible para el vulgo. Al entrar, una estancia a la vista dejaba percibir el buen gusto y la etiqueta de decoración. Grandes y sobrios arreglos florales acompañados de largos cortinajes de tul y seda, nublaban la visión del exterior, la habitación mostraba al fondo una elegante escalera en marfil y pasamanos dorados, sin ningún producto a la vista mas que unos cuantos finos divanes en tonos marfil y perla, que hacían juego con lo demás en la habitación. Casi imperceptible de su presencia un pequeño mostrador con caja registradora terminaban de hacer a aquella, una de las tiendas mas exclusivas de la ciudad.

En la habitación dos damas de alta alcurnia discutían algún asunto con una señorita más que presentable que sonreía cortésmente a lo que las damas manifestaban. Hermione entró y sin decir media palabra avanzó hasta tomar lugar en un diván esperando su turno, miró recelosa el lugar, tantos años había ido a ese lugar en el pasado y aun no le agradaba la forma en que se manejaba ese mundo.

La señorita despidió afectuosa y cortésmente a las damas mayores y luego cayendo en cuenta, de la presencia de la joven castaña, y evaluando su aspecto, sonrío educadamente y perfiló su elegante calzado hacia la chica.

— Necesitas información sobre algún sitio — Hermione sonrió, ya se lo esperaba, después de todo su vestimenta no la acreditaba como una cliente asidua de ese tipo de establecimientos.

— No, la verdad busco a Cathalyn Sanders — la sonrisa se borró de la boca de la dependienta, y tras analizar a la chica frente así, reparó en su cabello, esa cascada de irregulares y desarreglados rizos, ¿como podían referirse con esa confianza a la Propietaria del lugar?, de seguro eso era un error, luego tomando aire de autosuficiencia volvió a sonreír — Madame Sanders, no se encuentra disponible, esta esperando una visita muy importante, cualquiera que sea tu asunto, yo puedo hacérselo saber en la primera oportunidad, — luego agrego de manera mas amigable — es una persona encantadora y no dudaría en recibirte, pero me temo que por estas fechas esta muy ocupada, si es alguna entrega yo puedo recibirla…

Hermione sonrío dividida entre la exasperación y sacar a la chica de su error. La chica contestó su sonrisa como esperando el mensaje o que Hermione se retirar del inmueble. A sus espaldas sin embargo el suave taconeo bajando por las escaleras, le urgió deshacerse de esa chica.

— Entonces el recado es… — intento apresurar a Hermione, mientras ésta viendo, a quien descendía de las escaleras solo atino a sonreír más.

— ¡Querida! — se dejó oír la voz dulzona de una mujer cerca de los cuarenta años, totalmente ataviada y que se apresuraba a donde su dependienta hablaba con esa niña tan apreciada para ella.

La dependienta volteó inmediatamente a la voz de su jefa, pero le extraño la forma de llamarla, la vieja diseñadora nunca era tan íntima con ella. Más aún se sorprendió cuando los brazos de la vieja mujer envolvieron a la chica de la que intentaba deshacerse instantes atrás. Hermione se apenó un poco por el recibimiento de la propietaria. Y el semblante pálido de la dependienta. Cuando la diseñadora se separó de la chica tomó con sus manos uno de los rizos de Hermione y la miró con aire resignado.

— Llegas tarde, — regañó la mujer con una enorme sonrisa complacida, Hermione intentó hablar pero la dama la silencio con su dedo — Pero no importa, déjame verte, no te veo desde los trece.

Hermione dejó que su interlocutora la hiciera girar en su lugar y luego reparó de nuevo en la chica de al lado que tenía la vista baja y lucia muy consternada.

— Estas hermosa — sentencio la diseñadora, luego tomándola de la mano la condujo a las escaleras, y dirigiéndose a su empleada habló con voz de mando — Evelyn por favor, que nadie me moleste, dile a Marguerite, que baje y ella se ocupe de atender a las clientes y tu ven conmigo necesitare ayuda.

— Si madame — fue lo único que dijo la chica antes de adelantarles el paso y perderse por las escaleras.

Hermione se dejó conducir hasta una habitación mas íntima; bellamente decorada de arriba a abajo de perla y oro. Cortinajes blancos y espesos, del techo al piso, escondían puertas y closets así como ventanas. Música tranquila llenaba el ambiente y un aroma a especias y flores inundaba el lugar. Con una enorme alfombra blanca extendida por todo el recinto y una serie de espejos de un lado, un biombo al otro extremo, y una mesa de Té listo para beber se visualizaba frente a un iluminado ventanal; un pequeño taburete al centro, unos cuantos percheros marfil y no mas.

Aquel lugar no había cambiado nada en los últimos años, según recordaba Hermione. La diseñadora la dejó al centro y tirando de un grueso cordel perla algunas cortinas se levantaron revelando estanterías con sombreros, gafas, mascadas, joyería y una enorme fila de vestidos de gala, así como ropa informal y una amplia gama de zapatería.

— Tu madre me llamó hace unos días y me pidió que te abasteciera de ropa y por lo menos tres opciones de vestidos de noche. — dijo y empezó a escoger entre los vestidos.

— No he hablado con ella hace días, hoy solo me cito papá en un restaurante para darme una noticia, creo. Además no traigo más que un poco de efectivo conmigo. Me pidió que viniera contigo pensé que me mostrarías algo.

— Oh, tonterías — dijo la diseñadora alejando la idea con la mano — aquí no necesitas nada excepto a ti. Ya lo arreglamos Jean y yo. Y ese restaurante nos espera a ambas.

Hermione ya no replicó, sabía que discutir con aquella mujer era como hacerle entender a Ron que comer como lo hacia era poco saludable. La diseñadora siguió sacando cosas de aquí y allá llenando los percheros con ropa y accesorios.

Cathalyn era la mejor amiga de su madre y se veían como si fueran hermanas, su abuelo y el padre de la ahora afamada diseñadora habían sido amigos de infancia y habían educado a sus hijas de manera muy cercana. Para Hermione, la diseñadora representaba lo más cercano a una tía. Y siempre que la tenía cerca se sentía como muñeca nueva en manos de una traviesa niña.

La amiga de su madre, siempre se había encargado de su ropa y todo aquello que ella usara. Y se había sentido un tanto relegada después de que su “adorada niña” no volviera, desde los trece años, a acercarse a ella. La diseñadora detuvo un instante su labor para contemplar orgullosa a la dulce jovencita que se escondía bajo ese mar de ropa invernal, bufanda extra larga, jeans desgastados y zapatos escolares. Hermione había crecido hermosa, y exceptuando por esa cabellera que necesitaba claramente orden en sus rizos, la chica bien podría pasar como su hija, que era ya como la sentía.

— Bueno que esperas, conoces el procedimiento — la apuró con energía mientras la chica se sobresaltaba un poco — tu te desvistes y te subes al banquito y yo me encargo de lo demás.

— ¿Pero para que necesito yo ropa así? — rezongó Hermione empezando a deshacerse de su arsenal de ropa.

— No quiero replicas — dijo la mujer ayudando a Hermione a desearse de "los estorbos". Después de unos minutos Hermione yacía a mitad de la habitación con solo su sujetador ligero y unas pequeñas pantys de encaje, que de momento la hicieron sonrojarse, el coordinado era de encaje blanco y su cuidada piel y figura hacían resaltar su belleza. Los ojos de su “tía” se deslizaron por toda ella y luego sonriendo complacida agregó — lo dicho, una rosa puede esconder su belleza pero no su esencia. Sigues teniendo un exquisito gusto en ropa, te delata el encaje en tu interior. Y tu sonrisa quedo perfecta, sea cual haya sido el método, resultó.

Hermione sonrío recordando como se había disminuido el tamaño de sus incisivos en Hogwarts y que no podría contarlo a nadie. En ese momento tocaron a la puerta y la diseñadora dio voz para que siguieran. Hermione intento cubrirse pero la diseñadora la tranquilizo diciendo que el único hombre que trabajaba para ella era su chofer y el nunca subiría a esa habitación. Mas tranquila, Hermione volvió a su lado. La puerta no se abrió y los delicados toques se volvieron escuchar.

— Adelante he dicho — ambas volvieron la vista a la puerta que se abría y viendo a la dependienta de un rato centraron su atención en la ropa de nuevo — necesitare que te deshagas del sujetador también en unos momentos.

— Pero… — intentó replicar Hermione, pero la diseñadora volvió a atajarla.

— Nada de peros, aquí se hace lo que yo digo ¿o no Evelyn?

— Si madame — reafirmó la chica, que se acercaba a ellas aun sin atreverse a levantar la vista.

Cuando llego a donde ellas, y vio a Hermione prácticamente desnuda, se sonrojó, Hermione no hizo más que sonreírle. La chica no podía creer que la persona ahora parada frente a ella, fuera la menuda jovencita de hacía unos minutos en el lobby. Sin toda esa ropa, el cuerpo escultural de una chica en sus quizás, pensó, 18 o 19 años había despuntado.

La chica frente a ella se dejaba guiar y hacia pucheros ante las palabras de su jefa que casi ordenaba lo que debería probarse la chica antes de poder dejarla salir de allí. Ambas sonreían cómplices y completamente divertidas en la faena. La diseñadora se veía mas feliz que en día de lanzamiento. Quizás esa chica fuera una modelo de incógnito. Si, aquella idea tenía sentido, tenía la estatura, el porte, la belleza, y de seguro bien arreglado ese cabello se vería precioso. Mas aún sintió pena por su torpeza al recibirla de esa forma allá abajo.

La voz de la diseñadora la sacó de su ensimismamiento, cuando alzo la vista tanto su jefa como “la joven modelo” la miraban divertidas.

— No las he presentado apropiadamente — dijo la diseñadora colocándose el grácil sombrero rosa y las gafas violetas que llevaba en las manos, para dejarlas libres, Hermione sonrío con propiedad — Evelyn es una de mis mejores ayudantes, la mas dedicada sin duda, la señorita — dictaminó el término que su empleada debía usar para referirse a la linda chica — es mi única sobrina y heredera. Hermione Jean Granger.

— Señorita — saludo respetuosamente Evelyn aun mas sorprendida, no tenía idea que fueran de la misma familia, siempre creyó que su jefa era hija única de un viejo magnate — un placer.

— El placer es mío — contestó algo abochornada Hermione mientras el pecho se su “tía” se henchía de orgullo.

— Mi sobrina ha estado viajando por el mundo, durante los últimos años — informó la diseñadora yendo por un trago de Té — aparte de ser hermosa, es lista y talentosa. ¿Cuantos idiomas dominas querida?

Pregunto la dama y Hermione no atinó sino a pensar algo rápido. No sabía que su madre no le hubiera contado la verdad de su vida a quien consideraba una hermana.

— Pues dominar, dominar, solo tres, pero puedo hacer preguntas básicas en otros dos.

— Ahí lo tienes, siempre tan humilde. — Luego viendo que su empleada no se acomedía la apresuró — bueno no te quedes de estatua tu también, Evelyn, saca el vestido que terminamos ayer.

— Pero ese vestido es… — intento replicar la chica pero viendo el error cometido se cayo así misma

— Si Evelyn es para ella — declaró su jefa sin dar importancia a la primera reacción de su empelada luego dirigiéndose a Hermione — querida ya hemos perdido mucho tiempo, anda métete aquí.

Dijo empujando un vestido por sobre la cabeza de Hermione sin darle tiempo a réplicas. Una vez en él, la diseñadora se fue hacia atrás de ella y con habilidad la desprendió de la parte superior de su coordinado dejándolo en el perchero. Abrochándole el vestido y arreglándole los detalles del mismo.

Cuando la ayudante volvió con el vestido, encontró en el lugar de la chica desnuda a una esplendida dama en uno de los vestidos más exclusivos de la última colección de su jefa. La chica se veía como un ángel en el.

— Perfecto — dijo la diseñadora haciendo girar a su modelo para plantarla delante del espejo — claro que ese cabello necesita más que un arreglo, pero ya hablaremos de ello después.

Hermione asintió en silencio, verse en el espejo la hizo recordar a las bellas princesas de los cuentos muggles. Pero tras unos momentos Cathalyn ya le estaba sacando la prenda dejándola ahora si completamente desnuda de la parte de arriba. Y ante su impulso de taparse, la diseñadora solo negó tranquilizadora.

— Querida, te conozco desde bebé. Tu cuerpo es hermoso — dijo bajándole las manos a Hermione — y estamos entre chicas, Evelyn esta familiarizada con esto. Créeme es una chica.

La chica con el vestido en sus manos al lado sonrío condescendiente y se acercó a Hermione, para ayudarla a entrar al vestido que cargaba con ella. En ese momento la diseñadora se internó en una de las puertas y dejo a las chicas solas.

— Quiero pedirle una disculpa señorita — sonó suave la voz de la chica a las espaldas de Hermione, que no entendía muy bien por que — no debí sacar conclusiones allá abajo.

— Esta bien — intentó disuadirla Hermione — yo entiendo. Mi personalidad y yo no somos de las que impactamos a primera vista.

— No es verdad. Fui muy descortés, en serio le ruego me disculpe… — siguió la chica mientras arreglaba la parte del frente del vestido.

— Olvídalo — terminó Hermione — ¿entonces tu ayudaste a manufacturar este vestido?

La chica sonrío y se alejó un poco para ver en su totalidad a la sobrina de su jefa.

— Sí, pasamos tres meses trabajando en el.

— Divino — se oyó la voz mayor tras ellas — es una lástima que Jean, no haya podido venir hoy. Si, ese será uno de los que te lleves. Ahora quítatelo y ponte este otro.

Hermione obedeció ayudada por Evelyn y pronto estuvo en uno de color vino totalmente pegado a su figura y que realmente dejaba ver lo difícil que sería moverse con él. La diseñadora se agachó a recoger un poco el forro e hizo subir al banquillo a su sobrina.

— ¿Y tienes novio, linda? —preguntó como si preguntara por el clima, mientras metía la aguja por la tela — digo una chica como tu, de seguro existen muchos tras de ti. Tu mamá y yo a tu edad ya teníamos las agendas llenas hasta la gorra de citas.

— No, no tengo novio — dijo Hermione sonrojada.

— ¿No? — dijo sin prestarle mucha atención a su respuesta — ¿como no vas a tener?, tu madre me habló un poco de él, como es que se llama Harry, ¿cierto? — la cara de la chica se mimetizo con el vestido “que diantres le había contado su madre a su tía y por que suponía que era su novio” — Jean dijo que tu rostro su iluminaba cuando hablabas del chico. Debe ser un chico muy especial. Dime, ¿es guapo?

— Si, lo es… — la imagen de su amigo en un instante la hizo divagar, pero luego recordando lo que pensaban de ellos, siguió — pero él no es mi… — intentó corregir su falsa idea. — él y yo no estamos… no somos…

— Anda, descríbemelo, ¿quieres? — pidió con pucheros en el rostro. Y la chica suspiró antes de empezar a hablar, era claro que ella no iba a quitar el dedo del renglón hasta sacarle más información. Y como de cualquier forma ellos dos nunca se conocerían que más da que su tía se quedara con esa falsa ilusión.

— Tez blanca, alto de 1.85; delgado pero con músculos bien definidos, tiene un alborotado cabello negro azabache, y una penetrante mirada esmeralda, una dulce y perfecta sonrisa, una suave y agradable voz, es bien educado y todo un caballero. — La diseñadora levantó la vista a su sobrina, su mirada estaba perdida en el recuerdo del chico, pero lo que dijera su amiga era cierto, el rostro de la chica se iluminó recreando la figura del chico, en realidad Jane solo había dicho que era un amigo muy querido de su hija, pero ella había descubierto que en realidad era amor. Solo una chica enamorada podía hablar de esa forma de un hombre — Es muy cortés, es valiente, es audaz, es como un príncipe de cuento.

—Que romántico — comento Evelyn ayudando a su jefa con el arreglo.

— Y eso que no están enamorados — dijo divertida su tía — ¿y tu novio tiene un apellido?

— ya te dije que nosotros no…

— Entonces dime el nombre completo de tu “amigo especial” — le atajó exasperada la diseñadora que se levantaba después de terminar con el arreglo. Hermione resopló en uno de sus mechones de su cara y contestó

— Harry James Potter.

— Un nombre con personalidad — dijo convencida la diseñadora — me gusta, ¿cuando voy a conocerlo? ¿A que se dedica?

— Dudo que lo llegues a conocer, "mi amigo" — enfatizó las últimas dos palabras — siempre esta de viaje. Se ocupa del negocio familiar. Yo no me meto mucho en sus asuntos, así que no puedo decirte que hace exactamente. Cuando estamos juntos nos concentramos en los estudios y la amistad.

— Aja — dijo cruzada de brazos su tía como sin creer media palabra — ¿tanto te avergüenzas de esta vieja, para no presentármelo nunca? ¿tus padres si lo conocen, o solo por lo que les cuentas?

— Oh, no digas eso, sabes que no es así. Yo estoy muy orgullosa de ti. Y sí; mis padres lo conocen.

— Bueno, entonces ¿por qué yo no?

— Por que no esta en el país. Yo solo vine por el compromiso con mis padres. Debo volver a mis estudios. Después de eso — a Hermione la mataba el no poder ser sincera con Cathalyn pero su vida era mas complicada de lo que le había dicho.

— Pero en la primera oportunidad que tengas, debes traerlo. — Hermione iba a empezar a debatirle de nuevo pero pensándolo mejor se cayó, dándole por su lado, a fin de cuentas no tenía que cumplirlo.

— Lo intentaré.

— ¿Y que te parece?

Hermione se bajó del banquillo y se encaminó a los espejos, su figura se veía mas estilizada dentro de ese fabuloso vestido. Se preguntó que dirían sus amigos si la vieran en él. Aún más le interesaba que opinaría un amigo de verde mirar, si la contemplara ahora mismo. Giró con el vestido frente a sus múltiples reflejos, y supo que ninguna de sus amigas habría soñado alguna vez con una prenda parecida.

— Pero ese no es mi favorito — se oyó la voz de su tía metida de nuevo entre los vestidos de un guardarropas cercano. — esta temporada lo nuevo es el color verde. Mira que te parece.

En sus manos reposaba un finísimo vestido de ámplio vuelo; abajo con delicada pedrería en el peto y espalda descubierta.

— Lo confeccionamos en seda cristal, es un diseño hecho para remarcar la belleza de la portadora. — presumió orgullosa de él la diseñadora. — Evelyn ayúdala a desvestirse de nuevo.

— Si madame — Evelyn condujo de nuevo a Hermione al banquillo para ayudarle a desabrochar el ceñido vestido — señorita.

— No tienes que ser tan formal — dijo Hermione. Pero la chica solo sonrío

Una ves fuera del vestido rojo, Hermione se metió con ayuda en el verde, era ligero y suave, pero con un enorme volumen en la parte baja, el diseño parecía sencillo, pero una ves en su cuerpo este se amoldaba a la perfección con su figura, incluso hacía parecer que tenía mas volumen en el busto de lo que en realidad sabía que tenía, su cintura se veía diminuta, y su talle mas delicado, una vez en ella, el vestido pareció no necesitar algún arreglo.

Su tía y Evelyn se veían muy emocionadas, y entonces acercándose a ella la hizo sentarse en el banquillo donde estaba parada, para por fin arreglar aquella cascada de desordenados rizos de miel y cobre, entre las dos expertas le desenredaron el cabello y definieron cada rizos hasta dejar una perfecta cascada, definieron cada punta y aplicando un sellador, acomodaron aquí y allá pequeños accesorios de la joyería, le colocaron una oscura gargantilla sencilla con una enorme esmeralda, pendientes similares y un fino brazalete, le aplicaron un fino maquillaje con los mismos tonos del vestido y un poco de brillo gloss en los labios. La hicieron ponerse unas zapatillas negras descubiertas salpicadas de pequeñas gemas verdes y casi la arrastraron al espejo.

El reflejo frente a ella, le devolvió la imagen de una persona desconocida para ella. Las zapatillas, le dieron unos cuantos centímetros de más altura que se adecuó perfecto con el largo del vestido. Nadie hubiera creído que era la misma persona que había entrado un par de horas atrás al establecimiento.

Hermione dio la vuelta lentamente frente al espejo, su espalda estaba completamente desnuda, y aun así se veía increíble, perfecta, sus senos, resaltaban claramente, sin verse vulgares. Su cuello combinaba perfectamente con la esmeralda solitaria entre su escote.

Su cabellera se veía mejor de lo que ella pudo lograr en cuarto año con la poción alisadora. La sonrisa en su rostro no lograba creerse a si misma. A su lado su tía y su ayudante la veían embelezadas, hablando entre ellas. Hermione caminó de un lado a otro, y se sorprendió lo fácil que era llevar ese vestido con esas zapatillas. Dio varias vueltas contemplando como los vuelos del vestido se elevaban y su cabellera volvía a su posición sin descomponerse ni un poco. Su espalda totalmente erguida por fin le redituaba algo de belleza, la blancura de su piel, tanto por no asolarse como por su propio tono de piel, resaltaba el verde oscuro del vestido dándole más elegancia.

Su tía entonces empezó a avanzar hacia ella. Y por un momento Hermione pensó que le pediría que se quitara el vestido y que le dijera que eso era demasiado para ella.

— Cariño, ¿podríamos sacarte una sesión de fotos con ese vestido ahora mismo?

— Pero yo no soy modelo — refutó Hermione asombrada y halagada por la petición.

— Vamos, hazme ese favor, pidió su tía. — A sus espaldas Evelyn se comunicaba por celular con alguien más. — ¿Lo harás? — pregunto suplicante su tía y Hermione aceptó aún apenada.

No pasaron más de 10 minutos antes de que alguien más tocara a la puerta. Cuando dieron permiso de penetrar. Todo un equipo de chicas con lienzos blancos, lámparas halógenas, ventilas y demás equipo, acompañaba a una joven mujer, vestida en cómodos pantalones negros que cargaba una cámara al cuello.

— Aquí, me tienes — saludó en voz alta — Cathalyn, ¿que es tan urgente como para que me saques de otra sesión fotográfica para venir aquí?

Hermione fue conducida por Evelyn ha los espejos para apartarla de las chicas que acomodaban el equipo en el cuarto.

— Te acuerdas de aquel primor de vestido que intentaste sacar en varias modelos y no quedábamos conformes.

— Claro, ese no es “ese vestido” ese es “el vestido”, aun sigo asiendo casting de modelos, para encontrar a la adecuada. Créeme, yo la encontrare.

— Te tardaste demasiado, yo ya la encontré. — remató la diseñadora

— ¿Cómo?, — dijo la fotógrafa sin creerlo — esto es una broma ¿cierto? ¿Te burlas de mí? Eh entrevistado a más de 500 chicas y me dices que en tan solo unos días tu ¿ya la tienes?

— No es broma, — recalcó la diseñadora ahora totalmente seria — mírala tu misma incrédula. Cariño ¿puedes venir?

Las chicas por fin habían terminado de acomodar el equipo y en silencio observaban a Hermione que se sentía algo apenada por tanta gente, se acercó con paso firme pero lento. Cuando llegó al lado de su tía, se paro lo mas derecha que pudo y sonrío. La reacción de la fotógrafa no se hizo esperar.

— Encontraste un ángel — soltó sin aliento, encantada por la visión de la chica frente a ella — ¿eres humana?

Le pregunto haciéndola girar en su lugar. Hermione no supo por que pero esa joven le recordó la etérea forma de ser de Luna. Y sintiéndose más en confianza sonrío aun más.

— ¡Jo!!!!, por supuesto que es humana — reprendió la diseñadora, luego colocándose al lado de ambas chicas continuo — cariño, Jo es la mejor fotógrafa de pasarelas del mundo, y este primor de niña, es mi sobrina.

— ¿Dónde la tenias escondida? — preguntó la fotógrafa visualizando a la chica con una de sus lentes.

— Vamos, ella no esta interesada en el modelaje así que olvida cualquier idea que se te haya formado en la mente. ¿Y que opinas, es lo que buscábamos para el vestido?

— Dime la verdad lo creaste para ella, ¿verdad?, la idea de buscar una modelo para él solo era broma ¿no?

— No lo diseñe para ella, pero es un hecho de que le pertenece. Así que antes de dejarle para siempre. Quiero la mejor sesión de fotos que hayas tomado.

— No tienes que decirlo, mi trabajo será impecable. Imposible no serlo con esta modelo y semejante vestido. — Hermione sonrío a su tía. La actitud tan relajada de la fotograba la estaba tranquilizando mucho. — bueno, linda ahora acompáñame a los reflectores, y tranquila, solo sonríe con naturalidad y juega un poco con la idea de coquetear frente al espejo.

Hermione hizo lo que le pidieron y tras una hora más la sesión por fin había terminado. Le sacaron fotos con diferentes luces y cámaras, con viento y sin el, acompañada de lienzos blancos y otros fondos, la hicieron dar vueltas y caminar, sentarse como en un prado y sacaron unas cuantas mas en compañía de la diseñadora, su auxiliar y la misma fotógrafa.

— Oye Cathalyn y tu hermosa sobrina ¿tiene un nombre? — preguntó sacando unas tomas más.

— Jenny, H. J. Granger.

— Pense que era tu sobrina

— es hija de mi hermana.

— ¿y las iniciales en vez de nombres es por que..?

— Para cuando rotules tus fotos, y las pongas en tus catálogos, esas son las iniciales que debes utilizar. Y recuerda — le dijo despidiéndola, mientras su staff ya había terminado de desocupar el sitio con el equipo — no trabaja para ninguna agencia, ese fue un favor personal para mí por ser su tía. ¿De acuerdo?

— Bien, bien ya entendí pero es un talento desperdiciado — y dirigiéndose a Hermione continuó — Jenny linda, si cambias de opinión dile a Evelyn que me contacte, dale bola a tu tía y nos pondremos de acuerdo.

— si gracias. — dijo Hermione halagada, pero sabiendo que aquello no volvería a repetirse nunca en su vida.

Una vez, solas las tres en la habitación, Hermione se quitó el vestido y pasó unas cuantas horas mas probándose mucha más ropa un poco mas casual para su tía, junto con bolsos, joyería, accesorios y demás. Iban a dar la una de la tarde cuando la diseñadora reparó en la hora.

— cariño, debemos apresurarnos tus padres deberán estar esperándonos en 20 minutos. — Hermione asintió y se sacó la prenda de encima.

Su tía volvió unos minutos después con un fino vestido juvenil de línea A; sin mangas, en un bonito tono verde pastel lizo, que no le llegaba mas allá de la mitad del muslo, con un acorde de chaquetin top blanco, y rematado con unas perlas y zapatillas del mismo tono, el maquillaje no se lo cambiaron y el cabello solo le quitaron la joyería anterior para remplazarla con pasadores de perlas.

Todo el demás arsenal que le hizo llevarse su tía, así como la ropa que traía esa mañana bajó en cajas y bolsas hasta el porta equipaje de la limosina de su tía, quien también se había ataviado para la comida con un elegante vestido blanco.

Hermione se despidió de Evelyn por la ventana de la limosina y en unos cuantos minutos más, ya estaban las dos damas, entrando al elegante restaurante, elegido por sus padres. Quienes se quedaron encantados por la nueva figura de su hija, aunque su padre estaba un poco receloso ante las miradas que su hija despertaba en los comensales del lugar y alegó a su mujer y a la amiga de esta que el vestido era muy corto para “su pequeña”

La comida transcurrió con toda naturalidad, la pareja habló del lugar que visitarían esa navidad, la diseñadora contó sobre sus planes de viajar para el lanzamiento de otra colección en esos días, pero el motivo de la cita allí ese día aun no salía a la plática. Hasta que Hermione viendo expectante a sus padres, estos se dignaron a contarle.

— “Decano mayor en la universidad de Oxford“

Hermione casi gritó de emoción, ese era el puesto soñado de su padre desde que tenía memoria. Su madre se encargaría por completo de la clínica de ambos y su padre se dedicaría a la pedagogía. Con motivo de la celebración las copas de champagne llegaron y tras una amena plática de la vida de todos. Su padre volvió a hablar directamente con ella.

— Cariño, se que estas muy ocupada y todo eso, pero nunca te he pedido nada y yo…

— Lo que quieras papá, — aseguró Hermione con una enorme sonrisa — solo pídelo.

Su padre se armó de valor y sosteniendo las manos de la diseñadora y de su mujer en las suyas lo soltó.

— Este 22 hay un baile de gala, y quisiera que vinieras a acompañarnos…

— Esta bien — aseguró, no sabía por que su padre se ponía tan nervioso con una propuesta tan inocente, después de todo ella era su hija y lo normal es que los acompañara, pero entonces su padre continuó

—…y trajeras a dos de tus mas lindas amigas contigo — la mesa quedó en silencio, Hermione creyó escuchar mal, ¿para que querría su padre que llevara a dos amigas, con ella?

— ¿para que…?


— veras Jenny, ahora que soy decano, tengo a mi cargo el conseguir fondos y donaciones para mi departamento. Y en esa fiesta van a estar algunos de los benefactores más escurridizos y tienen fama de no dejarse pescar por nadie que no tenga a su lado a por lo menos dos hermosas jovencitas — luego mirando el seño fruncido de su hija completó rápidamente — nadie va a sobre pasarse con ellas, ni nada, solo es para enganchar a los inversionistas, tu sabes atractivo visual. Yo las presentare como mis dos sobrinas y mi hija y nadie se atreverá a ponerles un dedo encima. Tu madre y tu tía haran lo propio con las damas de los inversionistas para ayudarme a conseguir más donaciones — la voz del hombre se apagó y tras unos momentos continuó mirando suplicante a su hija — ¿Qué dices, me ayudaras?

— Haslo cariño — le pidió su madre.

Hermione supo desde el momento en que vio los ojos de su madre y su tía que no podría negarse, su padre tenía razón, el nunca le pedía nada y la apoyaba en todo lo que ella quisiera sin restringirle nunca nada.

— Si papá, yo y mis amigas te ayudaremos. Ahora si me lo permiten voy a retirarme, tenía otro compromiso después de aquí y ya es tarde. Te contactare para saber los detalles. A propósito, estoy segura que mis amigas aceptaran, pero no creo que tengan en su guardarropa algo apropiado para la ocasión.

— Cariño, te di dos vestidos mas aparte del verde para esa noche, bien puedes prestarles uno a cada una. Yo te arreglare ese día, a ti y a tus amigas. Solo dile a Wilbur a donde las tiene que pasar a recoger ese día. — aseguró su tía.

— No te importa entonces…— pregunto Hermione algo recelosa por la reacción de su tía.

— Claro que no, anda arreglaremos ese día lo que se tenga que arreglar. Será sencillo. Te tendré lista una copia de la sesión fotográfica de hoy. Y les daré una copia a tus padres para que vean el talento de su hija.

— ¿Sesión fotográfica? — preguntaron al mismo tiempo ambos esposos y la diseñadora hizo señas con la mano de que era algo trivial y sin importancia.

— Sí, sesión fotográfica, ya las veras. — Hermione agradeció que su tía minimizara el asunto.

— Bueno gracias por la comida, y por todo — dijo dirigiéndose a la amiga de su madre — felicidades de nuevo papá, y cuenta conmigo y mis amigas en tu fiesta.

La chica se paró para despedirse apropiadamente.

— Gracias hijita, — dijo su padre al despedirse de ella con un beso.

— Deja que Wilbur, te lleve — dijo su tía, tras el beso y abrazo — y dile que vuelva después por mi.

— Y cuídate, no te vayas a enfermar — pidió su madre con otro beso.

Hermione terminó de despedirse de los tres y tras dejar una estela de rumores y miradas de los caballeros a su paso, salió del restaurante. Estacionado donde lo dejaron encontró la limosina y la abordó.

— ¿a su casa? — preguntó amablemente el chofer, tomando la calle.

— No, Wilbur, la dirección es Grimmuld Place, voy con unos amigos, mi tía dice que vuelvas por ella después de dejarme y te anuncies en recepción

— Si, mi lady — dijo el chofer y el camino a casa transcurrió en total silencio. De seguro a esa hora solo Luna estaría esperándola en la casa. Los chicos de seguro habían salido hacía unas cuantas horas para visitar la madriguera o a George en el callejón Diagon.

Cuando llegaron a la locación con el pequeño parque nevado frente a las casonas antiguas Hermione le indico al chofer que se detuviera frente a los números 11 y 13 del lugar. Al abrirle la puerta para salir, le dijo intrigado:

— My lady, la gente de este lugar debe tener problemas con el correo, del numero 11 le sigue el 13, falta el numero 12 de Grimmuld place.

— Creo que la gente ya se ha acostumbrado. — contestó divertida

— ¿a que casa debo meter todo su equipaje? — pregunto el chofer aun intrigado por la numeración.

— O con que la dejes aquí en medió, veras, por aquí los carros casi no circulan, y mis amigos son quisquillosos con los extraños, sin ofensas — añadió rápido. Mientras el chofer se encogía de hombros y empezaba a bajar el arsenal de cajas y bolsas al frío piso de la calle. —Por cierto el 22 de este mes a las 6 de la tarde necesito que vengas a recogernos a mí y a unas amigas para llevarnos a donde mi tía. Anótalo no se te vaya a pasar, por que te cuelga mi tía.

— Pierda cuidado mi lady, el 22 a las 5:50 estaré yo aquí esperándolas para llevarlas — cuando terminó, se despidió de ella con un beso en la mano — Que tenga un lindo día.

Hermione lo vio partir dejándola con el montón de cosas a media calle, en cuanto ella se volteó a las casas, el numero 12 de Grimmuld place apareció ante ella. Asegurándose de que no hubiera nadie cerca, Hermione se agachó para rebuscar en sus ropas de en la mañana su varita. Una vez con ella en mano elevó todo en el aire y sin más demora penetró en el hogar de Harry con toda una caravana de cajas y bolsas siguiéndola; fue directo a su cuarto y allí encontró a Luna leyendo algunas revistas con Croockshank en su regazo.

En cuanto el minino vio a su dueña y a la larga hilera de paquetes que la seguían y se depositaban en el suelo, se encamino curioso jugando con las astas de las bolsas en el suelo, subiéndose en las cajas y oliendo aquí y allá.

— Vaya — dijo Luna al levantar la vista y ver a su amiga — ¿Quién eres y que le hiciste a mi amiga?

— Oh Luna — dijo Hermione divertida — solo fui de compras.

— ¿Y por que no me llevaste? — preguntó ofendida — yo hubiera ido, ¿no me digas que te fuiste hasta Paris de compras? Ya tengo mi carnet de aparición ¿sabes?

— No me fui a Paris, — refutó ahora Hermione molesta por la insinuación mientras colgaba en un gancho el pequeño chaquetin blanco que descubrió la parte central del bello vestido. Y su despejada espalda. — es solo que después tenía yo un compromiso personal.

— Wow, Hermy tuvo una cita… — le hizo bulla Luna atacándose de risa mientras Hermione se ponía una vez mas, roja. No entendía por que, eso no había sido una cita, debía dejárselo bien claro a Luna. “Comida con tus padres no es una cita”…

En ese momento un joven de verdes ojos pasó por el pasillo escuchando la última parte de la plática entre chicas. Había regresado de improviso por algo que de momento ya no recordaba lo que era. “¿Hermione en una cita?”. Se devolvió sobre sus pasos y contempló a las chicas en el cuarto; de espaldas a él una hermosa jovencita con un arrollador vestido a medio muslo en verde pastel, hablaba con la voz de su querida amiga, de hecho discutía con Luna, pero aquella imagen no coincidía con la de su castaña amiga, además ese cabello y esos rizos estaban totalmente arreglados, medio embobado, medio consiente de sí mismo, tomó a la chica por el brazo y le dio la vuelta para verla a la cara. En el momento que ella volvía a hablar.

— Te lo digo Luna, una comida con… — sintió el jalon del brazo y al voltearse quedó de frente a su querido amigo que la veía como hipnotizado —… Harry, ¿Qué haces aqui?

El vestido por el frente era aun mas sensual que por atrás. Los senos de Hermione apenas se tapaban con la escasa tela del vestido a esas alturas, en su cuello lucían sensuales unas perlas. Y los muslos a medio tapar de su amiga pedían una mano sobre ellos. Un enloquecedor perfume florar se desprendía de toda ella. El maquillaje ligero que llevaba su amiga hacía aun mas hermoso su rostro y esos labios con ese brillo, clamaban por ser besados, pero la cara de sorpresa de la chica logró sacarlo del transe a tiempo de cometer una barbaridad.

— ¿Hermione? — fue lo único que pudo decir el chico eclipsado por la apariencia de su amiga. Antes de retroceder unos pasos hacia atrás.

— No tonto soy su gemela malvada — bromeó su amiga, viendo el sonrojo de su amigo, eso aligeró la carga emocional mientras Luna no perdía detalle de todo aquello — Si Harry, soy yo, no me mires con esos ojos… — Le pidió su amiga ofendida y Harry tuvo que pasar saliva antes de poder recuperar el habla.

— Con que otros ojos quieres que te vea — dijo aun pasmado por su amiga — solo tengo estos ojos para ti.

Luna carraspeó y Harry recuperó su personalidad por otros segundos. Mientras Hermione sentía que un color se le subía y otro se le iba.

— Se te ofrece algo Harry — pregunto inocentemente Luna viendo que claramente ninguno de los dos iba a decir nada mas en un buen rato.

— Si, yo, venía por… — pero de pronto la mente de Harry no trabajaba embebiéndose en la imagen de su amiga — yo olvide… Wow, estas preciosa —dejó salir casi en un susurro.

— ¿Ron no se preocupara por tu tardanza? — volvió a insistir Luna intentado que Harry recobrara la cordura.

— ¿Ron? — pregunto como sin entender de que o quien hablaba su amiga en la cama — Ah si, Ron… estará bien lo dejé comiéndose unas salchichas… ¿quieres venir con nosotros Hermy? —añadió sin poder quitarle los ojos de encima a su amiga.

— Eh… no, gracias Harry — dijo Hermione incomoda y la sonrisa de su amigo desapareció — Luna y yo nos probaremos toda las cosas que traje.

— Ahh, — dijo Harry recuperando la sonrisa y plantando una silla en un lado de la cama se sentó a esperar

— ¿Qué haces Harry? — preguntó medio divertida medio exasperada Hermione

— Yo quiero ver como les queda la ropa, — dijo completamente divertido — ¿que no es lo mismo, que nos hicieron hacer ayer en el centro comercial?, no veo problema en que yo me quede a acompañarlas. No es bueno que dos lindas chicas se queden solas en una enorme casa como esta. Alguien podrá venir y hacerles daño, no lo crean, vivimos en tiempos peligrosos.

Ambas chicas se miraron como sin creerse el comportamiento de su amigo. Que se estiraba placidamente en su silla con el gato de su amiga en las piernas.

— Harry, ¿que no te esta esperando Ron? — insistió esta vez Hermione.

— Nahh, — se alzó de hombros Harry — yo le dije que si me demoraba mucho siguiera el trayecto sin mi. Además estaba con Danielle, no me va a extrañar. Pero vamos, anden chicas, yo quiero ver que ropa compraste Hermy.

Las chicas suspiraron y como diciéndose la una a la otra “ya que” y “es Harry”, se pusieron a sacar las prendas de las cajas y las bolsas, excepto las tres enormes cajas que rápidamente aparto Hermione, de la vista de todos, si estaba planeando llevarse furtivamente a esa fiesta a Ginny y a Luna, Harry y Ron eran los menos indicados para saberlo.

Harry se acerco tan curioso como Croockshanks para ayudarlas a poner los accesorios sobre el tocador de Hermione, y poniéndose de vez en ves un sombrero de esos en la cabeza o enredándose una gasa al cuello o midiéndose algunas raras gafas.

Las chicas pronto estuvieron inmersas en las prendas y dejaron de prestar atención a las boberías de Harry que se desvivía por llamar su atención. La última vez que alzaron la vista su amigo tenía puesto un sombrero de flores secas con unas gafas rosas y uno de los vestidos a modo de babero.

Las chicas usaban el baño de Hermione para cambiarse y salir para ser celebradas por los aplausos y rechiflidos de Harry así como sus aspavientos de sorpresa, sus gritos de festejo y un crepitar de chispas de colores que dejaba salir de la punta de su varita en cada ocasión…

Harry se la estaba pasando en grande, a diferencia del día anterior en el que se aburrió de muerte en el centro comercial, ésta ves, estando en la comodidad del cuarto de su amiga y con la libertad de hacer todo lo que le placiera. Parecía no poder imaginar mayor diversión. De pronto el quidditch parecía bobo comparado con estar así junto a sus amigas.

Luna se veía muy tierna y linda con la ropa de Hermione, y esta última se veía soberbia con las prendas. Las chicas además, después de la primera media hora, parecían empezar a disfrutar las fanfarrias y halagos de Harry. Quien cada vez lo hacia mas ruidosamente al grado de asustar a Croockshanks, que corrió tras la última fanfarria a esconderse bajo la cama de su ama.

El altero de ropa no parecía ni ir por la mitad cuando alguien más los interrumpió, por un momento Harry se asustó creyendo ver por la puerta a Ginny, pero no, en realidad era Charley, que encontrando la puerta abierta, se internó hasta escuchar los gritos jubilosos de Harry salir de una de las habitaciones principales de los pisos de arriba.

Cuando localizó la pieza de los gritos, Charley se asomó por la puerta abierta esperando ver a Ron y Harry jugando algo interesante, pero nunca espero, ver a Hermione y a la pequeña Lovegood, desfilando como en pasarela para Harry, quien usaba un ridículo tocado de niña y llevaba uno de los vestidos metido por la cabeza a modo de delantal.

La expresión en las chicas era de total diversión, y Charley podía entenderlas viendo lo ridículo que se veía Harry, quien seguía lanzando chispas de colores con la varita y riéndose como loco. Mas aun le sorprendió que en cuanto lo reconoció Harry no parara aquello si no que lo invitara a hacerle compañía.

— Vamos Charley, — dijo ofreciéndole un lugar a su lado — esto se esta poniendo mejor cada vez.

Charley se dividió un momento entre actuar como un colegial de 20 años o como un celoso hermano y el final esto ganó por que poniendo un ceño fruncido fue hasta donde estaba Harry y le habló seriamente:

— ¿que significa esto Harry? — Harry parecía no entender el problema, el solo estaba animando a sus amigas, jugando al espectador de pasarela de modas.

— ¿Cuál es tu problema? — le soltó Harry sin perderse el modelito que Luna se acababa de poner — bien Luny, ese se te ve increíble — grito Harry sin prestar mas atención al joven Weasley, que frunció mas el ceño al no obtener la respuesta esperada

— Harry — Volvió a atraer su atención — esto no es apropiado, de un caballero.

— ¿De que hablas? — las chicas detuvieron la faena — ellas son mis amigas, como mis hermanas, ¿que mas te da que les haga cumplidos mientras se prueban linda ropa? Tu hermana ayer me hizo hacer lo mismo junto a Ron, en un centro comercial muggle.

— ¿Y también hacían tal alboroto?, — pregunto mordazmente Charley.

— Bueno no — dijo Harry empezando a sentirse por fin incomodo, pero entonces recordó donde estaban — pero esta es mi casa y yo puedo armar todo el alboroto que quiera.

— Ese no es el punto — aclaró Charley manteniendo su entereza, de pronto se sentía como regañando en antaño a los gemelos por alguna de sus travesuras — Harry, somos chicos buenos, no andamos presenciando desfiles privados, aun con nuestras hermanas; — el chico parecía querer empezar a protestar de nuevo así que Charley agregó — caballeros Harry, Griffindors

— Lo siento Charley, — intento intervenir Hermione — Harry no tiene la culpa, nosotras no vimos nada malo en que se quedara, por eso esta aquí.

— si — agregó Luna — no queríamos quedarnos solas en la casa y Harry se ofreció a quedarse.

Charley sonrío divertido con las chicas tratando de defender a Harry, quien lo veía algo exasperado, el chico Weasley se acercó mas a Harry y le quitó el ridículo sombrero

— ¿Ya te viste en un espejo? — Harry negó como sin saber que haría Charley — te ves ridículo. — el pelirrojo se soltó a reír, y eso relajó a Harry — ven acá — lo agarro desprevenido del tórax arrastrándolo a la salida — anda que necesito un favor.

Harry se debatía por soltarse del abrazo musculoso de Charley. Sin querer abandonar su puesto. Las chicas solo lo veían divertidas. La expresión en su rostro no superaba a la de un pequeño niño a quien le estuvieran negando su dulce favorito. No estaba enojado pero si molesto por la actitud tan sobreprotectora de Charley con las chicas. Que a pesar de haber abogado por él; minutos atrás, ahora no se convencían de ir en su auxilio.

— Espera, Charley yo no me quiero ir — gritó Harry intentado no salir del cuarto — ¿y si necesitas algo de la casa?, tómalo, no necesitas mi presencia, yo te doy permiso.

— Harry ya te lo dije, somos orgullosos Griffindors, perfectos caballeros ante todo — Harry se aferró al marco de la puerta.

— Yo no, ¿sabías que el sombrero seleccionador, siempre dijo que mi verdadera casa era Slytherin?

— Eso ni tu te lo crees — le dijo Charley haciendo fuerza para sacarlo, no esperaba que Harry ofreciera tanta resistencia.

— En serio, Charley — continuó sujetando la poca madera que tenía a la mano — yo decidí ir a Griffindor por mi propio pie.

— Entonces compórtate como tal — gruño Charley sacando por fin del cuarto a Harry, quien al sentir la derrota se soltó y ambos cayeron estrepitosamente en el pasillo.

Las chicas corrieron a ver como se encontraban y estallaron en risas al ver ahora a Charley con el vestido que llevara antes Harry al cuello, de corbata, su amigo parecía a ver recobrado la cordura con el golpe y quitándole la prenda de encima, los ayudaron a incorporarse.

— ¿Están bien? — pregunto entre risas Hermione. Luna también se acomidió a levántalos.

— si gracias, — dijo Charley un poco sonrojado por la cercanía de las chicas, ahora el indignado era Harry.

— Vamos Charley, te ayudare con tu problema. — dijo intentando alejarlo de las chicas. Pero antes de que se pudieran escabullir por el pasillo, ambas chicas inesperadamente se le colgaron al cuello dándole un beso en la mejilla de su lado. Dejándolo totalmente rojo.

— Gracias por los ánimos Harry, eres un magnifico espectador — dijeron las chicas antes de encerrarse en el cuarto de la linda castaña. Pera dejar oír solo sus risas dentro.

— ellas son tremendas ¿cierto? — enfatizo Charley viendo lo rojo de Harry — entiendo por que estabas allí — Harry esbozo una sonrisa y Charle continuo — pero no lo apruebo.

La sonrisa desapareció de Harry mientras conducía a Charley a un estudio en el mismo piso.

— Espero que no se vuelva a repetir, — regaño fraternalmente Charley, mientras Harry se sentaba tras un escritorio en un enorme sillón alto y lo invitaba a hacer lo mismo en los asientos del frente — si quien hubiera entrado por esa puerta hubiera sido Ginny, tu ya estarías en una cama en San Mungo hace rato — Harry se estremeció de solo pensar en lo cierto de las palabras de Charley — no me hagas contárselo a mamá y papá — advirtió — se que tu dices que ya no tienes padres, pero ellos te quieren como tal; así que fácilmente pueden venir y darte una tunda para que compongas el camino, pregúntale a George, mamá no es agradable enojada.

Harry ya no argumento más. Las palabras de Charley eran ciertas y razonables. Los señores Weasley lo habían acogido como un hijo, y probablemente no dudarían en darle un escarmiento como a cualquiera de ellos.

— si, yo — Harry no sabía como continuar — lo siento, creo que me deje llevar…

Charley asintió en silencio y luego como dejando todo eso atrás se paseó por el lugar Harry había hecho un magnifico trabajo reorganizando la vieja mansión. La cual no tenía nada que ver, con el sitio que llego a habitar la orden del fénix a casi cinco años de distancia.

— ¿Es verdad lo que dijo Ron? — soltó por fin sacando de su autocompasión a Harry, que levantó la cabeza para poder verlo mejor.”¿Que rayos sería lo que dijo Ron?”

— No lo sé — contestó Harry — ¿Qué dijo?

— Habló de una habitación con las mismas propiedades del gran comedor en Hogwarts y aún mejor— se explicó Charley — me gustaría verlo.

— Ah, tu te refieres al ático de Hermione — dijo levantándose del escritorio y dirigiéndose a la puerta — vamos te lo mostraré.

Subieron escalera tras escalera hasta alcanzar el ático. Al llegar los almohadones seguían como siempre esparcidos por toda la alfombra, la imperceptible cúpula dejaba ver un intenso cielo azul con nubes por algunos lados, la suave brisa fresca y el sonido del bosque daba la impresión de ser primavera. Charley se adentró en el lugar y dando una vuelta por todo el lugar se tumbo en los almohadones.

Harry ya estaba acostumbrado a esa reacción de los que visitaban por primera ocasión su viejo ático. El trabajo de su amiga había sido impecable.

— ¿Te importa si me quedo aquí una horas? — pregunto Charley dando media vuelta a un pequeño huevo de al parecer hueso que llevaba colgado al cuello, el huevo empezó a emitir un suave sonido y Harry entendió que esa era su forma de los magos de llevar música con ellos.

— No, esta bien — dijo Harry dando medía vuelta para bajar del ático — yo estaré en mi habitación si se te ofrece algo, o puedes tomarlo por ti mismo si así lo quieres.

— Gracias Harry. — dijo Charley y luego dirigiéndole una significativa sonrisa siguió — ¿en tu habitación cierto?

— Si Charley — dijo cansinamente Harry — descuida ya no molestaré a las chicas…

— Bien… Ginny quedó de venir a verte, tal vez llegue en un rato.

— Bien…

Fue lo último que dijo Harry antes de bajar escaleras y aunque se sintió tentado de volver a aquella silla al pasar por la puerta cerrada de su amiga, recordando a Charley y sus argumentos, desistió pasando de largo, para llegar a recostarse en su cama.


finite

刀´—久
Continuara...



S * T * A * R * L * I * G * T * H *









Última edición por blue mint el Mié Jul 06, 2011 12:21 am, editado 5 veces en total
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor crazy♥♥ » Lun Ago 25, 2008 11:36 pm

nueva lectora!!
waaaa me encanto el cap!
largos como ami me gusta xDDDDD
Charley xD q importuno ¬¬
sos grosa escribiendo che!
ya q lo leer el sig cap!! toy re intrigadisima xD

besos!
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor Mrs_Sol » Lun Ago 25, 2008 11:43 pm

Hola!!!!!

Nueva lectoraa!!! :D :D

Mi nombre es Sol y soy de Argentina...

Quiero que sepas que me encanta como escribis y que solamente me hice una cuenta para firmarte!!

Me encanta y espero que lo continues pronto porque te ganaste a la fanatica en mi!!
Espero que continues pronto!!

besos

sol
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor Mrs. Crosszeria » Lun Ago 25, 2008 11:48 pm

lo dije antes y lo repito.. que fic madre mia!!!
ahh me encanto la continuacion lalala
quien tuviera una tia como la de hermione verdad jaja
ese detalle me encanto!!!
lalala

y harry o harry... tan buen amigo jajaja
no si te digo tambien kiero uno asi jaja bien
acomedido jajaja

y charlie que entrometido el muchacho ¬¬

*saca la basuca*

se lo merece bah aguafiestas ¬¬

— Yo no, ¿sabías que el sombrero seleccionador, siempre dijo que mi verdadera casa era Slytherin?


ame esto!!! jaja ahora si verdad harry ama a slytherin jaja
xD
lo ame
muy bueno el capi
que fic madre mia
me encanta

un saludo :D
Última edición por Mrs. Crosszeria el Mar Ago 26, 2008 8:01 pm, editado 1 vez en total
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor ...*CARO*... » Mar Ago 26, 2008 12:27 am

HOLAAAAAAAAAAA
EL CAPITULO TE QUEDO MEJOR DE LO QUE YO PUDIERA
IMAGINAR... :D :D
ESA HERMS SI QUE TIENE SUERTE....
DISEÑADORA PARTICULAR Y TODO... Q TAL??
Y HARRY ES UN LOKITO TOTAL...
ESPERO PUBLIQUES PRONTO
ANIMOS...
CAMBIO Y FUERA... FIN DE LA TRANSMISION
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor dimmpotter » Mar Ago 26, 2008 1:34 am

oye este fic esta genial, manejas muy bien la trama

me encanto todo... TODO

lastima ke charlie haya aparecido de aguafiestas....

Harry se la estaba pasando a lo grande!!!!

vamos me muero por que se de algo entre ellos YA!!!

siguelo me gusta mucho

y recuerda...
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor ...:::KxRo:::... » Mar Ago 26, 2008 1:52 am

MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS MAS

EN SERIO SIGUELO...
ESTA MUY BUENO...

SALUDOS...
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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor -LittleDhampir- » Mar Ago 26, 2008 5:06 pm

Hola!!! :shock:

soy nueva aca y

M-E E-N-C-A-N-T-O!!!!

Aca hay otra lectora esperando por mas soles!!// :D :D :D

Bye//!!

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Re: "El resplandor de una estrella" H/ Hr.

Notapor *Ruu Cullen » Mar Ago 26, 2008 6:53 pm

:shock: Woooww!, Minto!,
Por fi puedo firmar!, ayer por la noche queria firmarte el segundo sol, y vos ya habias subido el tercero.
Pero, igual no me arrepiento, mas para leer para mi... xDD
Dios, Minto, escribis G-E-N-I-A-L!
Así de facil, y deletreandotelo y todo...
Me encanto tu Fic,
*Ame como describiste el rompimiento Hermione/Ron
*Ame como haces que cada personaje sea tan profundo
*Ame como pudiste recrear a Grimmauld Place
*Ame como describiste el atico de Hermione
*Ame los juegos de Luna
*Ame como Harry se quedo embobado mirando a su "amiga"...
*Ame como pudiste hacer que mi imaginacion vuele hasta la boutique de Cathalyn
*Ame los vestidos de Hermione
*Ame el desfile de modas y al "amigo y hermano" Harry silbando y vitoreando a sus "hermanas"...
*AMO TU FIC!, Dammit!!
Hiciste que me enamore de tu Fic, Minto.... Y que mas queres que te diga?, si escribis genial, y sobre todo tenes una imaginacion GENIAL...
Es en serio, seria una hipocrita si te dijera lo contrario...
Y lo que me dijiste de mi fic.. *Ruu se sonroja* es una tremenda pavada al lado del tuyo, cierto..cierto.. xDD
Gracias por este hermoso fic, Minto... si no lo hubieras publicado, no sabria que hay alguien mejor que Rowling, y que encima es Ilusa, Harmony, o como quieras decirlo...
Beso, Minto!
Y que tus animos no caigan, escribis genial, y no dejes de hacerlo!...
Cuidate!
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*Ruu Cullen
 
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Ubicación: Nurmengard, Torre Este, Junto a Edward y Rupert...

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