Creo que me toca a mí, iba a dejar esto ayer pero quise darle una última revisada a ver si asustaba... no asusta xD así que decidí dejarlo por la paz y aquí me tienen :B
En fin, aquí vamos.
Desclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de Jotaká, miren que si fueran míos ese final nunca hubiera salido a la luz y Harry/Hermione estarían juntos, como debe de ser.
Advertencia: Aunque la idea era escribir terror, algunos saben que no es mi fuerte, de hecho esto que estan a punto de leer es un triste intento nada más xD pero la cuestión era cumplir, como sea espero que sea de su agrado :B
El título se lo puse en honor a la canción que me inspiro.
Dedicado a la persona que me ayudo con la canción -sirvió, eso de escuchar música a las 12 de la madrugada es bueno- y a la primera persona que lo leyó :B
Cantidad de palabras: 3136 contando el titulo y el "fin"The Phantom Agony
Si tuvieras que elegir una palabra para describirlo esa sería…perfección.
Lo conociste un 31 de octubre, lo recordabas muy bien, lo conociste aquella noche que él encontró tu cuerpo, desde entonces por alguna razón te habías sentido atada a él, como si después de tantos años ahora el destino te venía a unir con tu alma gemela.
Aunque era demasiado tarde. ¿La razón? Estabas muerta. Tu nombre era Helena Clawson y esta era tu historia.Un suspiro escapo de tus labios al ver el interminable papeleo que tenías que revisar, sintiendo el cansancio en cada célula de tu cuerpo retiraste tus gafas y apretaste el puente de tu nariz mientras tus articulaciones crujían, estabas tan cansado, lo único que querías era ir a tu casa y descansar, dormir hasta que no pudieras más.
Pero no podías, por supuesto que no. Ron, aquel amigo tuyo había ese día organizado una fiesta de Halloween, dónde según él vivirían la experiencia más terrible de su existencia, después claro de aquella lucha con Voldemort, ya que según el pelirrojo necesitaban aventura. Apretaste los labios al ver la invitación que esa semana Luna, te había mandado. Era un pergamino negro que en sus letras simulaba tener manchas de sangre, te basto unos segundos descubrir que aquella sangre no era más que una especie de dulce con un toque picante. La última adicción de Luna.
Negaste con la cabeza mientras dejabas aquella invitación de lado y dabas un vistazo al reloj, nueve de la noche. Abriste los ojos sorprendido por lo rápido que el tiempo había pasado, tenías solamente una hora para llegar al departamento de Ron y Luna, una vez más la idea de no ir a aquella reunión llegó a tu cabeza, pensabas en aquella posibilidad cuando de la nada sentiste un escalofrió en tu nuca, enarcaste una ceja girando por puro instinto tu cabeza, sin saber la razón tu cuerpo se tensó como sólo lo hacía cuando se sabía en peligro, no entendías.
Y aunque no era la primera vez que aquello te pasaba, aun no descubrías la razón de aquel sentimiento, todo había empezado aproximadamente un año, no podías asegurarlo pero últimamente la situación iba empeorando. Porque ya no eras sólo tú el que sentía aquella sensación, era también, Hermione.
Hermione.
Una sonrisa un poco tonta se dibujó en tus labios al pensar en tu castaña, porque si, era tu castaña, y es que por fin después de tanto tiempo ahora estaban juntos, sintiendo como el nerviosismo aparecía de la nada llevaste la mano al bolsillo de tu pantalón donde pudiste sentir una pequeña cajita, misma que llevaba ahí casi dos semanas esperando, esperando el momento perfecto. Sonreíste de nuevo y suspiraste de pura dicha, tomaste con cuidado y devoción una foto de Hermione que estaba en tu escritorio, acariciaste el rostro de la que fuera tu novia desde hace tiempo y te sentiste inmensamente feliz, fue ahí, fue entonces que la puerta de tu oficina se abrió con un estruendoso ruido, como si alguien la hubiera aventado, sobresaltado diste un brinco poniéndote de pie y tomando tu varita sólo para descubrir que ahí no había nadie.
Una mueca se dibujó en tu rostro, ya que por alguna razón la idea de que todo se trabada de un chiste por parte de Ron, llegó a tu cabeza, maldijiste a tu amigo y con un poco de enojo tomaste la invitación de su pequeña reunión, pero ya te las pagaría ese pelirrojo, tomando tu abrigo y varita abandonaste el ya solitario ministerio, lo hiciste sin percatarte que la foto que hasta hace un momento tomabas con tanto cariño se estampaba contra el suelo y un lamento se escuchaba por la habitación.
— Mío, eres mío.-OOOoooOOO-
Aquello tenía que ser una broma.
Apenas entraste en la habitación un olor dulzón y algo molesto entro en tus fosas nasales y comenzaste a toser escandalosamente, inmediatamente sentiste un par de manos que te golpeaban la espalda tratando de salvarte de una muerte segura por ahogamiento, cuando pudiste respirar un poco te diste cuenta que a quien debías tu vida no era otra que Hermione, quien, preocupada te miraba preguntándote sin palabras si estabas bien, lo único que hiciste fue asentir con la cabeza y sonreírle un poco mientras tomabas su mano, fue en ese momento que quisiste ponerte de rodillas y pedirle por fin que fuera tu esposa, pero no era el momento, no ahí, no en medio de aquel…. “lugar”.
La sala del matrimonio Weasley-Lovegood se había convertido en un circo, iluminado con apenas unas velas y con incienso apestando todo el lugar, tus amigos, Ron, Luna, Ginny y Neville se encontraban en el suelo alrededor de una extraña tabla, giraste tu cabeza interrogando a Hermione, quién resignada se encogió de hombros.
— No pude convencerlos de que lo dejaran.
Tuviste que morderle los labios para no reírte de la cara de tu novia, era claro que no estaba muy cómoda con la situación, estabas a punto de decirle se fueran de ahí cuando la voz de Luna, los invito a pasar, sabiendo que no te podías salvar de aquella te encaminaste hacía el pequeño grupo y tomaste asiento en el incómodo suelo.
— ¿Y bien? ¿Qué se supone que es esto?
Con tu dedo índice señalaste la irregular y extraña tabla, que en ese momento tus amigos veían con tanta atención, apenas levantaste tu dedo recibiste un manotazo por parte de la rubia.
— No seas irrespetuoso Harry, los espíritus se pueden enfadar.
— ¿Espíritus?
Ojala no hubieras preguntado, la siguiente media hora Luna, se la paso explicándote que aquella tablita era una Ouija y que con ella planeaban invocar unos espíritus para según Luna, saber que les esperaba del otro lado, no es que no creyeras en los fantasmas, pero… aquello era ridículo, estuviste a punto de salir de aquel lugar junto con Hermione, pero Ron, los convenció de que no perdían nada con tratar.
— ¿O acaso tienen miedo?
Esas palabras unidas al hecho de que fueron dichas con burla no ayudaron demasiado. Así que como buen Gryffindor que eras te quedaste a “experimentar” como bien había dicho Ron.
— Bien, empecemos.
No supiste que es lo que paso a continuación, tu cerebro se desconectó mientras te perdías en tus pensamientos, lo único que querías era que aquello acabara para así poder pasar tu tiempo con Hermione. Creíste escuchar palabras que salían de la boca de Luna, mientras Ron, te ordenaba que tomaras la mano de Hermione, y Neville que estaba a tu lado.
Bum!— Pero que demo…
— Harry, no te sueltes, lo logramos… invocamos a un espíritu.
La voz exaltada de Luna, logro mantenerte en tu asiento del cual habías brincado apenas escuchaste aquel extraño ruido, sabías eso era todo menos la manifestación de un espíritu.
— ¿Nos escuchas? Por favor, manifiéstate.
Ver aquel teatro protagonizado por Luna, era patético.
Fue entonces que por alguna extraña razón, ese conocido estremecimiento en tu nuca se hizo presente, giraste como ya era costumbre tu cabeza buscando algo, algo que por supuesto no encontraste, pudiste sentir como Hermione, apretaba tu mano.
Un viento helado llegó a tus mejillas, supiste que no solo tú lo habías sentido ya que Ron, soltó un gritito de miedo puro.
— Luna, ¿Qué fue eso?
Neville, hizo la pregunta que todos temían hacer.
— No lo sé, ¿Una manifestación, tal vez?
Ante tal respuesta escuchaste un bufido por parte de Hermione, y esto te tranquilizo un poco, si ella no creía en eso, tú tampoco lo hacías.
— Por favor, danos otra señal.
Bum!El crujido de una puerta se dejó escuchar, después de eso sin saber de dónde venía sentiste un aliento frio sobre tu nuca, podías escuchar un murmullo, un murmullo que no sabías a que se debía, nervioso dirigiste tu mirada hacia el grupo que al parecer no se percataba de nada de lo que ahí pasaba. Tragaste saliva.
— Por favor, manifiéstate.
¡Crac!Un estruendoso ruido los hizo brincar a todos del suelo, incluso Hermione, quien veía con incredulidad a Luna, como si todo aquello estuviera ensayado. Tardaron un segundo en darse cuenta que aquel ruido se debía a una de las ventanas, que sin razón aparente se había abierto de manera brusca, estrellándose con la pared más cercana, después de aquel extraño fenómeno, un viento helado comenzó a circular por la habitación apagando las velas que les brindaban la poca y escasa iluminación, escuchaste un extraño lamento mezclado con los lloriqueos de Ron.
— ¡Mío, mío… mío!
Una puerta se azoto y en ese instante sentiste que Hermione, jalo tu mano y rápidamente te pusiste de pie junto con ella.
— Lumus.
— ¡Hermione! ¿Qué haces? No debes interrumpir el…
— Basta ya Luna, creo que ya tuvimos suficiente.
— ¿Suficiente? Pero de que hablas, yo no…
— Creo que esto se terminó, ya se divirtieron, nos vamos.
Luna, iba a decir algo mas pero Hermione no la dejó, arrastrándote tu novia te saco de aquel departamento mientras aún se escuchaban los reclamos de Luna. Una vez que estuvieron fuera del alcance de aquel circo, detuviste a Hermione y le pediste una explicación con la mirada. Ella simplemente se encogió de hombros.
— Alguien tenía que terminarlo, debiste ver la cara de Neville, estaba blanco como la cera.
— ¿Estas bien?
— Si, perdón por comportarme así pero, eso fue demasiado, inventar todo eso sólo para querer asustarnos, no pensé que fueran tan…
— Es Luna.
Ante tu respuesta, tu castaña sonrió y asintió con la cabeza.
— Tienes razón, pero ahora porque no mejor vamos a casa, la verdad estoy muerta.
— Vamos entonces.
Le diste un corto beso en los labios y la abrazaste como si tu vida dependiera de ello, fue ahí que por alguna razón sentiste de nuevo aquel aliento helado sobre tu nuca, casi podías jurar que escuchaste un lamento. Negaste con la cabeza y apretaste más a Hermione contra tu cuerpo. Sin duda necesitabas un urgente descanso.
-OOOoooOOO-
La habitación quedo sumida en una total y profunda oscuridad, por alguna razón sentiste el impulso de dejarla prendida, no sabías porque pero por algún motivo sentías que te daba seguridad, tal vez, después de todo Ron y Luna habían cumplido su propósito y te habían asustado un poco, sonreíste de medio lado tratando de convencerte que no era así, pero la verdad era de que ese aliento helado que sentías en tu nuca aun te inquietaba, y es que desde que habían abandonado el departamento de sus amigos, aquella sensación de sentirte vigilado… acompañado, se había incrementado.
— ¿Harry, estas bien?
La voz de Hermione, llamándote en la oscuridad te dio un poco de la seguridad perdida, no había duda que ella era tu mundo, todo para ti, sonreíste como tonto y suspiraste también, fue ahí que comprendiste no podías esperar más para hacerla tu mujer, bien no podía ser el ambiente más romántico, pero supiste tenías que hacerlo ya, aun sin contestarle a tu castaña a tientas buscaste aquella cajita que aún se encontraba en tu pantalón, cómo pudiste la tomaste entre tus manos y te encaminaste a la cama, donde pudiste ver la sombra de Hermione, enderezarse.
— ¿Harry?
— Hermione, yo…
¡Bum!— ¿Pero qué demonios?
¡Bum!
¡Bum!
¡Bum!Te pusiste de pie rápidamente, incluso la cajita con el anillo de compromiso que planeabas darle a Hermione, cayó al suelo, aquel extraño ruido venia de planta baja de la casa, tomaste tu varita y rápidamente te dirigiste a la puerta.
— Harry, espera yo…
— No, quédate aquí, iré a ver qué pasa.
Hermione, te quiso reclamar pero no se lo permitiste, antes de que pudiera decir algo saliste corriendo de la habitación y bajaste corriendo las escaleras. Apenas bajaste el último escalón sentiste un escalofrió recorrer tu desnuda espalda, de nuevo pudiste sentir aquel gélido aliento en tu nuca, alguien estaba detrás de ti.
Tragaste saliva y en un rápido movimiento giraste tu cuerpo sólo para ver ahí no había nadie. Enarcaste una ceja mientras invocabas un lumus, con la luz que tu varita te brindaba fuiste caminando lentamente por cada rincón de la casa, al llegar a la sala para tu sorpresa descubriste que todo estaba destrozado, los cojines estaban por el suelo mientras las lámparas estaban hechas pedazos, era un caos total.
Tap, tap, tap.Te pusiste en guardia cuando escuchaste aquellos pasos, venían de la cocina. Rápidamente te encaminaste ahí, apenas pusiste un pie en aquel lugar, una de las ventanas se abrió como hasta hace unas horas había pasado en la casa de Ron.
— ¿Quién anda ahí?
Si, era un tanto estúpido preguntarlo, pero tenías que hacerlo. En ese instante sentiste como un viento gélido despeinaba tus cabellos y te hacía estremecer, fue entonces que un lamento se dejó escuchar por la habitación, era un llanto… el llanto de una mujer.
— ¿Hola?
Los sollozos continuaron mientras inspeccionabas cada rincón de la cocina no encontrando nada ni a nadie.
— ¿Por qué?
Trataste de ignorar aquel escalofrió que recorrió tu columna al escuchar aquella espectral voz, era la misma que había proclamado como suyo algo en aquella estúpida sesión espiritista de Luna.
— ¿Por qué? Yo te amo… por qué me haces esto.
Tragaste saliva, aquella situación te estaba poniendo nervioso.
— ¿Hola? ¿Quién…?
— Harry, ¿Por qué? Tú me salvaste… por qué me haces esto…
Sabiendo que no podías tentar más a la suerte, prendiste de una buena vez la luz de aquel lugar, lo primero que viste fue como todo estaba hecho un desastre, diste un rápido vistazo no encontrando nada, apenas pensabas todo había sido producto de tu imaginación cuando girando hacia la puerta la viste.
Era una chica, una chica que te veía con la decepción grabada en el rostro, tardaste un segundo en darte cuenta que ella flotaba. Un fantasma. Pero no se parecía para nada a aquellos fantasmas de Hogwarts, ella podía pasar por viva si no fuera porque sus pies no tocaban el piso. Ella te sonrió tristemente.
— ¿Me recuerdas?
Enarcaste una ceja confundido ¿Se supone que tú la conocías? Ella, pareció ver la duda en tu rostro porque sus facciones cambiaron de tristeza a furia.
— Helena Clawson, me encontraste un 31 de octubre… tú me salvaste.
Imágenes sin sentido llegaron a tu cabeza, ahora lo recordabas, un equipo de aurores y tú habían encontrado el cuerpo desmembrado de aquella joven en algún callejón de Londres, había sido brutalmente asesinada por uno de los tantos Mortífagos que aun hacían de las suyas. Apenas ibas a abrir la boca, cuando ella lo hizo primero.
— ¿Por qué? Tú eres mío… ¿Por qué?
La miraste sin entender, no sabías a que se refería exactamente, pero ella pareció entenderlo todo, ya que viste en su rostro la comprensión y como elevaba la vista.
— Ella nos separa.
— ¿Qué…?
No pudiste completar la pregunta, en ese instante Helena, desapareció, sacudiste la cabeza pensando que tal vez todo lo habías soñado cuando un grito en la parte de arriba te trajo de vuelta a la realidad, tardaste sólo unos segundos en reaccionar, para cuando lo hiciste lo más rápido que pudiste y pegándote con cosas que estaban tiradas por cualquier lado subiste las escaleras y faltándote el aire llegaste a la habitación donde estaba tu Hermione.
Abriste la puerta sin consideración alguna, inmediatamente llamaste a Hermione, pero ella no contesto, trataste de encender la luz pero por alguna razón no pudiste, así que prácticamente a ciegas buscaste a Hermione en la oscuridad. La encontraste donde la habías dejado, estaba acostada en la cama y apenas suspirabas de alivio cuando bajaste tu mano y sentiste algo tibio sobre las sábanas. Temiendo lo peor buscaste la varita de Hermione ya que habías perdido la tuya en el camino.
Rojo.
Sangre.
Mucha sangre.
Con el terror en cada célula de tu cuerpo tomaste el cuerpo de Hermione y lo levantaste, tenías que descubrir de donde venía tanta sangre… un ser humano no podía tener tal cantidad de aquel liquido en su cuerpo, al menos no Hermione, no ella que era tan pequeña y delicada… no ella que era tu muñeca, tu tesoro.
Sintiendo como aquel líquido se pegaba a tu pecho, en segundos descubriste una herida en el cuello de tu castaña.
Tenía que ser una maldita broma… sintiendo como las lágrimas llegaban a tus ojos y viajaban sin pena alguna por tus mejillas en un inútil intento de parar la sangre que salía a borbotones del cuello de Hermione, tapaste la herida con tu mano, en tu pecho algo se rompía… algo dejaba de tener sentido. Fue ahí que sentiste aquel conocido escalofrió en tu espalda, un susurro en tu oído reclamándote como suyo, sentiste la furia en tu interior, pero no pudiste girar porque en ese momento sentiste un duro golpe sobre tu cabeza, después de eso, todo se volvió negro, de lo único que eras consciente era del lacerante dolor en tu interior.
-OOOoooOOO-
Un extraño olor inundo tus fosas nasales, un extraño recuerdo… rojo por todos lados, un extraño dolor en tu cabeza, ¿Dónde estabas?
En un segundo todos los recuerdos de aquella noche llegaron a tu cabeza, te enderezaste de un solo movimiento y esto logro que todo te diera vueltas, a tu alrededor todo era oscuridad, moviste tu mano descubriendo que estabas en la cama, seguiste buscando y entonces sentiste una mano… el recuerdo del cuerpo ensangrentado de Hermione llegó a tu cabeza logrando que un desgarrador grito escapara de tus labios, lágrimas salían sin control de tus ojos, tu corazón agonizaba sin importarle hacerte daño en el proceso. Instantes después la luz de la habitación se hizo presente y casi te da un ataque al ver a Hermione a tu lado, bien… viva.
— ¿Harry, estas bien?
Te veía con esa ya conocida preocupación, a ti no te importo más y te lanzaste sobre ella cobijándola en un urgente y necesitado abrazo, todo había sido un tonto sueño, sentiste como la vida volvía a tu cuerpo y agradeciste a merlín que eso fuera así, aun podías sentir la sangre de Hermione bañando tu cuerpo. Le diste unos besos cargados de necesidad y desesperación, los cuales ella correspondió un tanto sorprendida, así pasaron unos instantes hasta que te sentiste seguro y te quedaste ahí abrazándola, fue entonces que ella dijo algo que te confundió.
— Eres mío Harry, mío.Abriste los ojos sorprendido y fue cuando te percataste de una pequeña cajita que estaba en el suelo… te separaste de Hermione y te pusiste de pie, tomaste la delicada caja entre tus manos y te perdiste en tus pensamientos, trataste de convencerte que todo era un absurdo sueño, una jugarreta de tu mente… eso era todo, te pusiste de pie y encaraste a Hermione, al verla hubo algo que no te gusto, algo era diferente en ella, era tal vez su mirada, su sonrisa… había algo que no te acababa de gustar.
— Mío Harry, eres mío.FinY eso es todo por hoy ¿Qué les parecio? Yo se en verdad que no asusta nada xD pero con que les haya gustado me doy por bien servida, ahora en un rato voy a leer los que ya publicaron, los que faltan, vamos!!! queremos leer :B un saludo para todos