Disclaimer: Todos los personajes y lugares pertenecen a J.K.Rowling (salvo unos cuantos que son de mi invención)
ÍNDICE DE CAPÍTULOS.
Capitulo II Infidelidad.
Capitulo III Debilidades.
Capitulo IV !Sorpresa!
Capitulo V Desvelaciones.
Capitulo VI Cambio de planes.
Capitulo VII "Solo por ti"
Capitulo VIII Pedida de mano, anulación de compromiso y encuentro.
Capitulo IX Más secretos desvelados y preocupación.
Capitulo X Odio y lujuria.
Capitulo XI "El Nuevo Régimen"
Capítulo XII Una boda y un adiós.
Capítulo XIII Un juramento de por vida.
Capitulo XV Un reencuentro deseado.
Capitulo XV Rabia y lágrimas.
Capitulo XVI Irresponsable.
Capitulo XVII Despertar.
Capítulo XVIII "¿Porqué?"
Capítulo XIX "Juro solemnemente que mis intenciones son buenas"
Capitulo XX Un gran sobresalto.
Capitulo XXI Una dificil elección y una gran sorpresa
Capitulo XXII "Unas cuantas monedas a cambio de la vida"
Capitulo XXIII Terreno resbaladizo.
Capitulo XXIV Se aproxima el momento...
Capitulo XXV. Momentos de debilidad...
Capitulo XXVI Declaraciones de amor.Capitulo XXVII Libre.
Capitulo XXVIII "El hombre que lleve la Marca en su brazo siempre será un mortífago...siempre"
Capitulo XXIX Pesadillas y planes malvados.
Capitulo XXX 5 de junio, un día especial.
Capitulo XXXI Soberbia.
Capítulo XXXII. Deseos y pasiones ocultados.
Rosas Marchitas.

Capitulo I Una fiesta, un vestido rojo y palabras de amor
Narcissa abrió los ojos horrorizada cuando supo, de labios de su propia hermana, que los Malfoy acudirían a la fiesta que su familia había organizado aquella misma noche. Maldijo mil veces al comprobar que Bellatrix no le había mentido, pues el heredero de los Malfoy se paseaba tranquilamente por el gran salón de la mansión Black.
Cerro con fuerza sus ojos al recordar las mismas palabras que horas antes Bella le había dicho.
—Si esta noche llevas este vestido— Comentó Bellatrix divertida— Lucius caerá rendido a tus pies.
Se sobresaltó al sentir unos brazos rodeando su cintura, con cariño y rápidamente abrió sus azulados ojos para darse la vuelta y descubrir a su primo.
—¡Sirius!— Exclamó ella feliz.
Sinceramente no esperaba ver a su primo favorito aquella noche. El moreno sonrió y ambos se fundieron en un largo abrazo.
—Yo tampoco me lo esperaba, pero mi madre me obligó—Dijo— Ho era venir a esta fiesta o ya sabes, me echaba de casa.—
Él observó mejor a Narcissa. Aquella ya no era la chiquilla que recordaba, ya había crecido y se había convertido en una bella y joven mujer, pero lo que realmente le llamó la atención fue el vestido rojo intenso y tremendamente sexy. Ese no era el estilo de su prima. La rubia se dio cuenta de cómo observaba el vestido que llevaba puesto, algo desconcertado y se sonrojó.
—El vestido no es mío, me lo ha prestado Bellatrix— Dijo algo incómoda.
—¿Bella quiere que impresiones a alguien?—
Narcissa no quería hablar con su primo de Lucius, porque sabía lo mal que se llevaban, así que cambió bruscamente de tema.
—¿Quieres algo de beber?—
El chico se dio cuenta del cambio de la conversación, pero prefirió no decir nada para no incomodar a su prima. Ambos caminaron hasta donde estaba la barra, y Sirius se sirvió una copa, pero al querer servirle a Narcissa ella lo rechazó. No le gustaba beber, en absoluto.
Bastante lejos de ellos, Lucius y Bellatrix conversaban en las penumbras de las sombras.
—¿Has conseguido hablar con Narcissa?
—No, al parecer tu hermana se esconde de mí— Dijo Lucius algo molesto.
—No te ofusques, Lucius— Aconsejó la morena— El otro día me confesó que estaba enamorada de ti, así que no te será muy difícil conseguir lo que quieras.
—No olvides que solo quiero pasar una noche divertida.—
—Entonces solo te harán falta cuatro palabras bonitas y tendrás a mi querida hermanita entre tus brazos— Dijo ella con malicia, mientras reía.
Bellatrix dejó solo a Lucius y fue en busca de su propia diversión. Desde hace días había echado el ojo a Rodolphus Lestrange, pero desgraciadamente él ya tenía novia, es más, estaba comprometido con Lucrecia Burke. La morena divisó al chico al lado de la barra y con un único pensamiento camino hasta él. Sensual y provocativamente.
Narcissa sonrió al encontrarse con sus dos mejores amigas, Lucrecia Burke y Casandra Flint.
—Chicas, tenía muchísimas ganas de veros— Dijo ella mientras se abrazaban con cariño.
—Y nosotras a ti— Respondió Lucrecia.
Las tres chicas salieron de la mansión, al ver la demasía de gente que provocaba que se agobiaran. Caminaron hasta los jardines y se sentaron en uno de los numerosos bancos de piedra que había por el camino.
—¿Y cómo te va con tu futuro marido?— Preguntó una divertida Casandra.
—¡Hay chicas! Me siento tan feliz— Sonrió Lucrecia— Aún faltan dos meses para la ceremonia, pero ya estoy de los nervios. Tengo muchísimas ganas de ser la señora Lestrange.
—Nos alegramos muchísimo por ti— Respondió Narcissa en nombre de Casandra y en el suyo propio.
Lucrecia Burke era una chica muy cariñosa y enamoradiza, pero terriblemente sensible. A diferencia de Casandra que era la más realista de las tres, ella no creía en el amor ni en el príncipe azul como Narcissa o Lucrecia. Únicamente vivía para sí misma, haciendo todo lo que ella quería, aunque sus amigas también eran muy importantes en su vida. Finalmente se separaron. Lucrecia fue en busca de su prometido. Casandra regresó a la fiesta, pero Narcissa prefirió quedarse en el jardín, observando el firmamento.
—Las estrellas brillan con fuerza esta noche, pero tú brillas con mayor intensidad— El corazón de Cissy se aceleró al escuchar aquellas palabras tan bellas, alzó la mirada y se encontró con aquel par de ojos grises. Lucius le tendió la mano y ella sin pensarlo alargó la suya y sonrió.
—Lucius— Susurró Narcissa.
Ella notó como la sangre subió rápidamente a sus mejillas y un tono escarlata apareció en ellas, entonces agachó la cabeza, avergonzada. Lucius sonrió triunfal en su interior. Aquella enamoradiza joven ya había caído en sus redes. Ahora empezaría la noche realmente para él. Cogió a la rubia del mentón y con suavidad, obligó a Narcissa a que levantara la cabeza. Simplemente se inclinó hacía ella y la besó con ternura.
Narcissa no podía creer que el hombre que le quitaba el sueño por las noches estuviera allí, besándola. Pero al sentir las manos de él más bajo de la cintura se alarmo y más al sentir como Lucius la pegaba más a su cuerpo. Ella se separo lo suficiente del joven rubio, pero sin deshacerse del todo de su abrazo.
—Esto no está bien— Susurro ella nerviosa.
—Cissy, he estado soñando con este momento desde la primera vez que te vi— Susurró el rubio con aparente dolor en la voz— Esta noche me he dado cuenta de que realmente te quiero. No me separes de ti, por favor— Suplicó.
El corazón de la joven saltó de júbilo al escuchar la declaración de Lucius.
—¿De verdad me amas?— Preguntó ella temerosa.
—Con todo mi corazón.—
—Volveremos a vernos.
Cuando Narcissa regresó al interior de la mansión, mucha gente se había ido ya. Buscó apresuradamente a su hermana o amigas para contarles lo que acababa de pasar, que se había entregado al hombre que más amaba sobre la faz de la tierra, pero no encontró a ninguna. Ella estaba cansada, así que se acercó hasta sus padres y se despidió de ellos y su familia y se retiro a su recámara.
Bellatrix estaba recostada sobre su cama, las sábanas de seda apenas cubrían su cuerpo desnudo pero no le importaba demasiado. Suspiró largamente y se abrazó a sí misma, acariciándose su piel. Recordó cada momento vivido hace apenas una media hora. Rodolphus no se había resistido cuando ella lo había besado, tampoco cuando ella lo guió hacía su habitación, ni tampoco cuando ella lo empujo a la cama y se tumbó encima de su cuerpo.
—Rodolphus Lestrange no voy a permitir que te cases con esa idiota de Lucrecia Burke. Te volverás loco por mí y me desearás con todas tus fuerzas. Haré todo lo que sea necesario para tenerte y no descansaré hasta que seas mío, únicamente mío. Te lo juro.
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