



LISTA DE RECETAS

RECETA Nº 1: MENTIRA PIADOSA
RECETA Nº 2: EL ENCUENTRO CON ELLA
RECETA Nº 3: ¿BIENVENIDO?
RECETA Nº 4: EL… NO SE VA
RECETA Nº 5: EL COMITÉ
RECETA Nº 6: PICANTE
RECETA Nº 7: FRIO TIBIO, CALIENTE…
RECETA Nº 8: AL MAL TIEMPO, BUENA CARA
RECETA Nº 9: CENA EN EL SENA
RECETA Nº 10: SUBÍ… QUE TE LLEVO
RECETA Nº 11: RECUERDOS
RECETA Nº 12: EL HORNO NO ESTÁ PARA BOLLOS
RECETA Nº 13: EL ÁNGEL GUARDIÁN
RECETA Nº 14: VEINTE ESTACIONES
RECETA Nº 15: UNA ENORME SORPRESA
RECETA Nº 16: EL TIEMPO DIRÁ
RECETA Nº 17: ¿APOSTAMOS?
RECETA Nº 18: HASTA LOS HUESOS
RECETA Nº 19: BOOMERANG
RECETA Nº 20: TELARAÑA
RECETA Nº 21: DECIR LA VERDAD
RECETA Nº 22: CASTILLO DE NAIPES
RECETA Nº 23: CAZADORES DE LUCIERNAGAS (Camino al cambio)
RECETA Nº 24: EL CONTRATO
RECETA Nº 25: MI PASADO ME CONDENA
RECETA Nº 26: LA LLANURA EN LLAMAS
RECETA Nº 27: CÓNCAVO Y CONVEXO
RECETA Nº 28: AQUÍ EN LA TIERRA
RECETA Nº 29: CERCA, MUY CERCA
ÚLTIMA RECETA Y POSTRE: MIENTRAS DORMÍAS + EPÍLOGO
Mis otros fics:
Espero que tengan paciencia porque quizás tarde en publicar, pero si realmente les interesa, sigan la historia porque creo que además de diferente, será bastante divertida. ¡Gracias por pasarse! Espero esta vez más que nunca, sus SINCERISIMOS comentarios XD.
¡Un beso enormísimo para todas! Day. (Gracias, Disumo, por las ayudas para betearlo)
La vida que Draco Malfoy llevaba era bastante libertina. Nunca faltaba el alcohol y los cigarrillos, las mujeres de todas las clases y alguno que otro placer clandestino. Todos esos placeres los compartía con su fiel amigo Blaise. Podría decirse que su alma ya estaba lo suficientemente corrompida, como para tener un lugar especial reservado en el infierno.
Qué más daba. Él era así y no se arrepentía ni un gramo de lo que pesaban sus pecados ni de haber vivido lo que vivió.
Nueve y doce. Estaba tan dormido como un niño. Pero no, no era un niño; ya tenía treinta años, cumplidos el mes pasado.
A pesar de su edad, el tiempo no había hecho estragos con su cuerpo, por el contrario, se veía más atractivo que a los veinte. Tenía una atlética figura y una presencia avasallante. Su pelo había sufrido los cambios de los diferentes cortes de cabello que probó; ahora había dejado de cortárselo y lo tenía a la altura de sus hombros, lacio y tan platinado como el de sus padres.
Ése hombre bien valía la pena quedárselo mirando, si te lo cruzabas por la calle.
Nueve y media. Se giró dormido sobre la cama y respiró profundamente. Esta vez dormía solo. Nada de compañías. No, no es que no le gustasen, al contrario. Esta vez había querido dormir solo.
Se pueden contar entre sus muchas conquistas diecinueve mujeres que, con total seguridad, pasaron sin pudor por su cama. Entre esas diecinueve, hay sólo siete con las que tuvo romances de más de una semana y de esas siete, sólo dos fueron realmente importantes.
Una de ellas es Fleur Delacour, su primera tentación. Una bailarina francesa, perteneciente a una de las compañías de baile más prestigiosas de Francia, hija de un adinerado tabacalero y de una ex bailarina. Según comentan, fue su primer gran amor y, a pesar de que él lo niega a rajatabla, ella aún lo mantiene pensando en aquellos días.
Se separaron porque el señor Delacour quería que Fleur se dedicara a su carrera por completo; la presencia de Draco en su vida, sólo la distraía y hacía que no rindiera al máximo. Además de que Draco tampoco era una gran influencia en la vida de su hija.
La separación fue dolorosa para el rubio, aunque no lo demostró. Era demasiado joven en ese entonces y los sentimientos todavía pesaban en su corazón. Nunca le perdonó a Fleur que le hiciera más caso a su padre que a lo que ellos sentían.
Unos meses después, quizá por despecho, se enredó con todas las mujeres que se le cruzaban a su paso, pero a ninguna la tomó realmente en serio. Hasta que conoció a su segunda perdición: Lavender Brown.
Brown es una sofisticada empresaria, dedicada pura y exclusivamente a la empresa de su padre. Como buena hija heredera de una enorme cadena de restaurantes, Lavender lleva adelante la mayor parte de los negocios de la familia y, por ende, conoce la buena cocina y a los mejores chefs de todo el mundo.
Lavender, en ese entonces, era mucho más madura e independiente que Fleur. Por lo tanto, el romance que mantuvo con Draco, fue bastante más intenso y menos esclavizante para el corazón del rubio. Lo que significa que ninguno se ató al otro lo suficiente como para sufrir una futura separación, y al mismo tiempo vivieron muchas más cosas que les dejaron gratos recuerdos. Quizá por eso, cuando ella decidió que era mejor que se separaran, Draco no sintió ningún vacío, decepción o abandono.
Ellos habían preferido encontrarse de vez en cuando y revivir sus experiencias, pero sin atarse el uno al otro. Simplemente ser amigos «para los momentos especiales».
Diez y quince. El teléfono sonó. Una vez. Dos veces. Tres veces…
—Mmm… ¡Hola! —respondió demasiado dormido aún como para poder articular bien cualquier palabra.
—¡Hola, Draco! ¡Soy mamá! —respondió una voz cariñosa del otro lado.
Narcisa Malfoy era la madre más orgullosa y consentidora que podía existir para Draco. Pero ella sólo era así con él, porque no tenía otro hijo y porque sólo a él podía perdonarle lo que fuera. Incluso que no la llamara a ella ni a su padre, durante meses.
—Hijo, queríamos saber cómo estabas —continuó—. Desde hace seis meses que no tenemos noticias tuyas. Y como hace tres años que no vienes a visitarnos…—dejó entrever la mujer cariñosamente. Ella sabía como decirle las cosas sin ser demasiado dura.
—¡Estoy bien mamá…! —respondió en un balbuceo el rubio, que se despertaba cada vez que su madre articulaba una palabra.
—¡Hijo! ¿Aún estás durmiendo? —inquirió algo incrédula su madre, al notar que el chico bostezaba de vez en cuando.
—Este… seee. Es que anoche… anoche… hubo mucha gente en el restaurante—respondió sin saber realmente lo que decía.
—¿En el restaurante? —repitió confundida Narcisa—. ¿Qué restaurante? ¿Estás trabajando en un restaurante, Draco?
—¡Ajá! —balbuceó nuevamente él para volver a caer sobre la almohada.
—¡Oh! ¡No puedo creerlo, hijo! ¿Cómo no nos avisaste? ¿Cómo no nos dijiste que eres un chef? —exclamaba absolutamente sorprendida la mujer.
¿De dónde demonios había sacado ella semejante conclusión? ¡Madres!
—¡Es que no…! Yo… —trató de decir algo Draco, pero se volvió a quedar dormido, sin haber prestado atención a la equivocación en la que su madre había caído.
—¡Te lo tenías bien guardado, mi querido! —musitaba orgullosa Narcisa—. ¡Seguro eres el mejor!
—Seee… —balbuceó por tercera vez.
—Pues hay que festejar esa noticia. Dentro de dos semanas tu padre tiene que viajar a Londres. New York ya nos aburrió. Así que iremos a visitarte, querido, y por supuesto, a deleitarnos con alguna de tus especialidades —informó la mujer con una risita cómplice—. ¡Así que espéranos para ésa fecha! ¡Será un maravilloso reencuentro! ¡Un beso, amor! Nos vemos en dos semaaaanaaaas —se despidió ella canturreando.
—¡Ajá! —balbuceó Draco, por cuarta vez, y colgó apenas notó que la llamada ya había sido cortada del otro lado.
Doce y veinte del mediodía. Un rayo de sol pegó en uno de sus ojos; sin abrirlos, dio vuelta su cara y se tapó la cabeza con una de las almohadas. Un exquisito aroma a comida lo fue despertando lentamente; alguien estaba cocinando en su edificio y lo hacía espectacularmente bien.
Quizá fue eso lo que lo alertó y lo hizo reaccionar.
—¡Carajo! ¿Qué hice? —se preguntó a sí mismo dando un respingo encima de la cama, haciéndolo quedar de rodillas sobre el colchón, con el torso descubierto y el cabello alborotado.
«No, no, no, no puede ser», pensaba una y otra vez, tratando de recordar qué había dicho exactamente. «No pudimos haber tenido esa conversación. ¡Lo soñé! ¡Seguro que lo soñé!», intentaba convencerse. Luego empezó a reír, un poco por los nervios y otro poco porque aún estaba con sueño.
—Sí, seguro que lo soñé —se dijo a sí mismo y cayó nuevamente sobre la cama para seguir durmiendo.
Dos días después, le llegó una postal desde New York:
Querido Draco:
Falta ya muy poco para que vayamos Londres. Estamos tan ansiosos por verte. Pero, por sobre todo, ansiamos probar alguna de tus especialidades culinarias. ¡Ve pensando recetas para sorprendernos!
¡Te queremos mucho! Nos vemos a fin de mes.Narcisa y Lucius (mamá y papá)
—¡Carajo! ¡No lo soñé! —murmuró. Había empalidecido hasta parecerse a un papel de arroz.
Aquélla situación no debería preocuparle, bien podría haber tomado el teléfono y llamar a su madre para explicarle el malentendido o esperar a que llegaran, decirles que era una broma, pero que aún así se alegraba de su visita.
Pero no. Él tenía que optar por el camino largo y retorcido: la mentira.
Sonrió casi maliciosamente... Rió maliciosamente.
No había decidido mentir simplemente porque le gustara engañar a sus padres o ser un despreciable estúpido; aquella «mentira piadosa» que estaba a punto de cometer tenía una segunda intención: volver a ver a su tentación, Lavender Brown.































¡¡Muchas Gracias, Mosha!!. Me alegra muchisimo verte por acá y sabes por qué
Solcita!! ¡Mil Gracias por pasarte! De verdad es una gran alegría que te interesara este fic tb. Espero mantener tu interés hasata el final
¡Hermosa! Qué alegría tenerte por acá a vos tb. XD. De verdad es lindo que no te abandonen.
¡Ah! La princesita amarrilla! ¡Que hermoso verte por acá belleza!
¡Hola dulzura! Edite, edite cuando quiera y pueda. Usted no se preocupe
¡Muy bienvenida, linda! Me emociona que seas mi lectora. ¿Lees Infieles? ¡Que bueno. Espero tu cometario
Emmita! Mi Luisse!! ¡Que felicidad verte por acá! ¡Si, Draco Chef! A mi tb me pareció original. XD Muchas gracias por el tremendo apoyo. Soy feliz tan solo con eso.
¡Mi Bigis! ¡Hermosa! Que gran alegría de verte acá. 
"Fan Nro 9"

