Bueno, ya estoy aquí, (dios, que nervios xD) ésta es la primera publicacion que haré en este foro y de esta parejita tan mona!!
jeje, nó sé por qué Rowling no los dejó juntitos en el séptimo libro, con lo feliz que hubiera sido yo, XD
En fin, si os gusta mucho está parejitaa este fic tiene de ella un rato bien largo... pero también apareceran otras
El fic es para mayores de 18, por las escenas de sexo y el lenguaje adulto asique lo leeis bajo vuestra responsabilidad.
No vale plagio de ningún tipo, el que lo hago lo cojo y me lo cargo...
Alá, todo dicho, espero que me pongais muchos comentarios para saber vuestra opinion y que puda seguir publicando!
Para el que no lo sepa es un DRAMIONE!, jejejeje
Allá vamos....
El secreto de la vida.
“He de contar la historia más bella pero la más triste de todas. Yo, una simple escritora, he de redactar la historia de amor más mágica y agónica de todos los tiempos. Hoy empezamos la travesía por estas líneas escritas una noche de verano. Después de esto, nada será lo mismo. Agarraros a lo que podáis, el barco zarpa hacia los confines de un mundo prohibido”.
PARTE I: “Para sentir amor, hay que vivir en el odio”.
- Secuestrada por tu enemigo.
La noche era tormentosa en aquel furibundo bosque. La lluvia torrencial caía con fuerza arrastrando todo lo que descansaba en la superficie terrestre. Todo oscuro, como los sentimientos que destilaban las personas que caminaban a ciegas varita en mano. Según habían sido informados el Señor Oscuro rondaba por esos parajes y pretendía hacer un extraño hechizo en la zona. Por tanto, la Orden del Fénix había acudido a detener sus planes y acabar con el Señor Tenebroso. Pero los planes de Voldemort eran diferentes…
- ¿Ya sabéis lo que debéis de hacer?- siseó una voz suave y pausada pero ni mucho menos pacífica, al revés. Aquel ser vivo que la oyera temblaba de miedo ante el mero susurro del tono de esa voz. El ser que poseía dicha voz estaba con cuatro personas a su alrededor. Todos ocultaban su identidad con máscaras blancas. Todos llevaban capas negras como el mismo cielo que se cernía sobre ellos-. ¡Draco!- llamó el hombre.
Un joven de no más de diecinueve años dio un sereno paso en dirección a su señor. Se inclinó como muestra de sumisión y los mechones de pelo platino le cayeron a ambos lados de su cara y frente ocultando sus ojos. Ojos grises y tan fríos como el mismísimo invierno. Nunca había sabido que era el amor, ni su madre ni su padre le habían dado cariño, jamás se había enamorado… Y ahora era el hombre sin sentimientos que se prostraba ante Voldemort, ahora era su mano derecha. El Señor Tenebroso agitó sus manos a ambos lados de su cuerpo. Empezó con voz curiosa y bromista, como si lo que iban a llevar a cabo fuera un mero juego.
- ¿Sabes lo que tenéis que hacer?- le preguntó al muchacho que estaba con la cabeza inclinada.
- Sí, señor- afirmó el joven inexpresivamente, como si aquello fuera un breve trámite que todos los días se hiciera.
- Bien- dijo lentamente-, parece que esta vez sí que lo conseguiréis. Presiento buenas vibraciones.
Una ráfaga de viento le dio de lleno en la cara al joven rubio que agitó la cabeza para despejarse del aturdimiento. Eso no era un buen augurio. Algo le decía, le susurraba a Draco que aquello que llevarían a cabo esa noche era la peor cosa que realizaría en su vida. Era un error. Sentía una extraña opresión en el pecho y un nudo en la garganta. Aquello no era para nada bueno. Y como siempre, no se equivocó…
***
Un chico de pelo azabache avanzaba sin descanso apartando cualquier obstáculo que se le cruzara por el camino. Su varita tenía en la punta una curiosa luz azul que le alumbraba el serpentino sendero por el que andaba. Detrás de él le seguían muy de cerca otros cuatro muchachos. A su lado derecho estaba un chico alto, delgado y pelirrojo con los ojos azules. A su lado izquierdo una joven hermosa con el cabello castaño ondulado y unos expresivos ojos castaños. Detrás iba una muchacha hermosa, de pelo pelirrojo y ojos azules y a su lado un chico moreno y alto con la varita temblándole en la mano. Así, Harry Potter, Ron Weasley, Hermione Granger, Ginny Weasley y Neville Longbottom avanzaban sin descanso por aquel bosque sin saber exactamente dónde se hallaba su objetivo.
- ¡Harry!- dijo Neville-. Detente, esto parece una emboscada.
- No- negó el moreno con la cabeza-. Hemos de seguir, presiento que está cerca.
- Harry, creo que Neville tiene razón- le comentó Hermione estudiando el paisaje, pero era de noche y sus ojos no podían ver nada, solo meras sombras que se disolvían con cada paso que daban-. Deberíamos pedir refuerzos.
- No- respondió Harry. Se llevó la mano a su cicatriz en forma de rayo. Ardía, la muy condenada ardía ferozmente. Eso significaba que estaban cerca.
- Harry no seas estúpido- le regañó Ginny-. Esto está muy oscuro, no podremos defendernos si nos atac…- pero la palabra murió en sus labios, ya que tres sombras se alzaron delante de ellos.
Los tres desconocidos cubrían sus rostros con unas máscaras blancas y su cuerpo con capas largas y negras. Uno de ellos parecía alto y fuerte. Otro, sin embargo, era más delgado pero igualaba al otro en altura. Y la última persona era mucho más delgada que los otros dos y más bajita.
Harry, por puro instinto, levantó su varita. La marca ardía como aquella vez en el cementerio donde el joven Diggory había muerto, donde Lord Voldemort le había tocado produciéndole un dolor indescifrable. El joven se tensó, flexionó las piernas para tener más movilidad y en tres segundos un Expelliarmus salió de su varita dándole de lleno al más grande de los tres. El enmascarado, delgado y alto, apuntó al grupo y recitó con voz pausada:
- ¡Sectumsempra!
En un instante, Ron estaba con una rodilla hincada en el suelo agarrándose el antebrazo.
- ¡Ron! - dijo Hermione. Se acercó rápidamente pero un nuevo hechizo hizo que se quedara completamente quieta.
- Mantened posiciones- ordenó Harry. Hermione lo miró confundida. No podía ordenarle que se quedara ahí, anclada, viendo como Ron se retorcía en el suelo.
Entonces en pocos segundos la lucha se desató. Neville y Ginny peleaban codo con codo contra el mortífago más bajo y delgado. Harry se debatía en duelo con el más grande y Hermione intentaba desarmar al restante. Ron seguía aguantándose y tragándose el dolor para que sus compañeros no se distrajeran. Se tambaleó cuando se levantó pero pudo conseguirlo.
- ¡Protego!- gritó. Y consiguió parar un hechizo Reducto que iba a dar de lleno en el cuerpo de Hermione.
- ¡Ron!- volvió a gritar la chica.
Su atacante se volvió en dirección al pelirrojo y de un simple Desmaius hizo que se quedara tendido en el suelo. Hermione chilló con fuerza. “Solo había sido un Desmaius”, se dijo, “estará bien”. Se volvió hacia su adversario y contó hasta tres. Realizo un hechizo mental consiguiendo despistar a su oponente quedando reducido en el suelo. La chica echó a correr hacia el joven que descansaba inconsciente en el suelo. Se agachó y colocó la cabeza en su regazo.
- Vamos, Ron, tienes que despertar- le suplicó-. ¡Ennervate!- sollozó la chica.
El joven hizo aspavientos para despertarse pero antes de que la chica viera sus ojos zafiro todo se volvió negro.
***
Todo era negro. Nada se movía. El absoluto silencio reinaba en aquel lugar. Hermione fue despertando poco a poco. Primero abrió los ojos con lentitud. Solo pudo ver oscuridad. Después intentó mover las manos pero descubrió, con horror, que estaban atadas igual que los pies a una extraña mesa. “No”, sollozó mentalmente. La habían atrapado, dónde estarían sus amigos, qué habría sido de ellos.
Intentó, al poco rato, convocar su varita, pero de poco sirvió, ya que ésta nunca apareció. Desesperada intentó soltarse con todas sus fuerza tirando de las cuerdas que la ataban a la mesa pero de nada sirvió.
Un gritó salió de sus labios, un sonido feroz y atronador.
***
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Tarááá!!!
¿¿¿¿Qué tal???? ¿Os gustó? Eso espero...
Comentarios son mis vitaminas para poder escribir más!
un besoooTee!!
Alyx =)










"Fan Nro 9"
