Hola chicas gracias de nuevo a todas. Como prometi y para agradecero vuestro apoyo aqui teneis el segundo capitulo de esta nueva étapa...
Espero que os guste y estoy segura que os aclarara la gran duda que os deje en el primer capitulo...
Ya luego me contais que tal...2. La ausencia de NevilleAquella tarde no era la mejor de su vida, se sentía solo. Todos sus amigos estarían a esas horas reunidos, celebrando la dicha de volver a estar juntos de nuevo. Pero Neville Longbotton no podía acudir a aquella cena, aunque lo deseara con toda el alma. Pensó en Ron y Hermione, hacía casi dos años que no los veía, y en sus ganas locas de felicitar a Harry y a Ginny por su próximo enlace, realmente se hallaba muy feliz por sus amigos. Al recordar a Draco y a Lavender se sintió culpable, muy culpable, sobre todo por ella. Finalmente, su mente fue invadida por una muchacha rubia de ojos azules que tenía siempre una sonrisa perpetua en el rostro, pero se sacudió enérgicamente la cabeza intentando librarse de la imagen de Luna. Caminó hacia la ventana de su apartamento y se dejó caer en ella. Neville lo había alquilado hacía una semana. Después de su paso por Cambridge, le entró el gusanillo de la independencia y decidió que cuando regresase a Londres se iría de su casa, lejos de sus padres y su abuela, y emprender así una nueva vida por sí mismo. Lo que nunca imaginó fue que no viviría solo en aquel apartamento.
Un tintineo de llaves lo hizo volver a la realidad, se acercó a la puerta y una joven de cabello oscuro entró y lanzándose a su cuello lo saludó con un beso en los labios. Neville se olvidó entonces de todos sus amigos, pero sobre todo se olvidó de Luna.
Ron y Hermione seguían interrogando a Luna sin dar crédito aún al hecho de que su gran amigo no quisiese estar en aquella cena con ellos.
- ¿Estás segura de que escuchaste bien? A lo mejor quiso decir que no podía venir – Hermione intentaba convencerse que su alternativa era la correcta, mientras miraba suplicante a Luna para que le confirmase que era cierto lo que creía.
Ron giró la cabeza hacia la rubia y asintió a lo que su novia acababa de decir.
- No – Contestó con rotundidad Luna – Dijo claramente que no vendría.
- Pero ¡¿Por qué?! – Exclamó Ron alzando el tono de su voz.
Luna clavó la vista en el suelo y sus amigos se miraban extrañados por tanto misterio.
- ¿Qué sabes de todo esto? – Interrogó Hermione de nuevo - ¿Qué es lo que ignoramos?
La rubia dejó de mirar al suelo, Ron y Hermione pudieron notar que sus ojos se habían humedecido. La muchacha abrió la boca para decirles el verdadero motivo de la ausencia de Neville, pero alguien la interrumpió para su alivio, haciendo que las tres cabezas se girasen al unísono hacia esa persona.
- ¿Qué demonios hacéis aquí?... Os estamos esperando.
Draco gesticulaba con los brazos para que entrasen. Luna se escabulló de sus amigos aprovechando la llegada de Malfoy y entró precipitadamente en el comedor. Hermione la siguió acompañada de Draco. El pelirrojo resopló, se pasó la mano por el rostro preocupado y finalmente entró.
Durante la cena todos hablaban con todos. Julie le preguntó a Ron con la mirada, (y con algún que otro gesto) por Neville, pero el pelirrojo se encogió de hombros y la mujer volvió a su afán de que Emma no abriese tanto la boca mientras comía. Matthew se levantó a media cena y propuso un brindis por los futuros esposos. Ginny se sonrojó y Harry alzó su copa con una sonrisa de oreja a oreja. Draco también había notado la ausencia de Neville a la cena y lo comentó con su novia, pero Lavender le restó importancia argumentando que le habría surgido cualquier imprevisto de última hora.
Una vez finalizado el banquete, como era costumbre, todos pasaron al salón para charlar y para que los hombres disfrutaran tranquilamente des sus copas de whiskey o Jerez y de sus interminables puros. Nada mas poner un pie en el salón, Emma y Teddy retomaron sus juegos, aunque Julie advirtió a su pequeña que solo sería durante un rato y que pronto tendría que retirarse a dormir, sin protestar. Harry y Ginny seguían en su nube de felicidad, la pelirroja comentaba con su suegra y con Nymphadora los detalles de su vestido de novia. Las tres mujeres enmudecían de pronto cada vez que notaban que Harry se acercaba a ellas.
Ron no le quitaba el ojo de encima a Luna, que intentaba pasar desapercibida huyendo de él y aproximándose a su padre, que charlaba acaloradamente de negocios con Matthew y Snape. En un rincón del salón, Remus Lupin y James Potter mantenían una partida de naipes y por la cara del primero, no debía irle muy bien en el juego. La música inundó de pronto la estancia.
Hermione se aproximó a su novio y le tocó en el hombro. Ron la miró y la joven dijo.
- Vamos a hablar con ella.
El muchacho asintió y los dos se dirigieron hacia la rubia. El pelirrojo la tomó suavemente de un brazo y se la llevó sin que los hombres lo notasen. Cuando estuvieron en el jardín, Hermione volvió a interrogarla.
- No queremos que te sientas atosigada, pero todo esto es muy extraño y necesitamos saber que esta ocurriendo.
- Está bien os lo diré, tarde o temprano se sabrá – Luna hizo una pausa, exhaló un suspiro y añadió de sopetón – Neville tiene novia.
- ¡¿Y eso es todo?! ¿Tanto misterio para esto? – Exclamo Ron perdiendo la paciencia.
Hermione le tocó en el brazo intentando que se moderara un poco.
- Luna, no entendemos cual es el problema ¿Le dio vergüenza que descubriésemos que sale con alguien? No es malo que tenga novia, es mas, nos alegramos por él – Añadió Hermione con suavidad.
- No lo entiendes, el problema no es que tenga novia… El problema es quién es la chica… Se trata de Cho Chang – Sentenció la rubia, ante la sorpresa y el desconcierto de sus dos amigos.
- ¿Qué andáis murmurando toda la noche? – Gritó Draco que llegaba junto a ellos acompañado de Lavender y de los felices prometidos.
Ron y Hermione seguían petrificados, intentando asumir lo que Luna les había confesado.
- ¿Hablabais de Neville, verdad? – Preguntó Lavender – Draco y yo también nos hemos extrañado de que no esté aquí.
- ¡Oh Dios mío Harry! Ni siquiera lo hemos notado – Exclamó Ginny sorprendida – Hemos estado tan distraídos con esto de la boda, que no lo echamos en falta.
- ¿Y bien, donde está? – Preguntó Harry mirando fijamente a Ron.
El pelirrojo abrió la boca para contestar a su amigo, cuando Luna lo interrumpió.
- No ha podido venir. No se encontraba bien, por lo visto almorzó demasiado, ya lo conocéis.
Hermione y Ron se miraron atónitos, Luna mentía descaradamente. Ginny los observaba a los tres con atención.
- ¡Oh! Este Neville siempre igual, cualquier día explotara – Añadió Lavender – Escucha Draco, está sonando nuestra canción, la del baile de graduación de Hogwarts. Anda, sé bueno e invítame a bailar.
El rubio sonrió y sin oponer resistencia alguna, tomó suavemente a su novia de la cintura y caminaron juntos hacia el salón.
- Bien – Dijo Ginny mientras veía desaparecer a la pareja – Ahora mismo vais a contarnos cual es el motivo real por el cual Neville no está aquí.
Ron resopló y apoyo la espalda sobre el tronco de un árbol, Hermione miró a Harry y éste comenzó a preocuparse de verdad. Ginny levantó una ceja impaciente.
- Estoy esperando una respuesta.
- Neville no ha querido venir a la fiesta – musitó Ron entre dientes.
- ¿No ha querido? – Exclamó Harry - ¿Qué significa que ‘No ha querido’.
Hermione y Ron miraron a Luna y ésta se pronunció al fin.
- Neville y Cho son novios, y no hace falta decir que ella no es persona grata entre nosotros…
Ginny se llevó la mano a la boca sorprendida y Harry abrió los ojos como platos impactado. Luna continúo hablando.
- … Lo llamé esta mañana pero se negó a asistir a la cena sin ella. Yo le dije que no era justo para nosotros y sobre todo para Lavender.
- ¿Pero en que momento pasó eso? – Ginny seguía impactada aún por la noticia y se resistía a creerlo.
- Cuando Cho supo que Draco iría a Cambridge, no dudo en cursar sus estudios allí también. No tuvo muchos problemas para ser admitida, sus calificaciones eran muy buenas y su padre es amigo del rector. Neville me lo contaba en sus cartas, solía escribirme un par de veces al mes. Decía que Lavender y Draco pasaban mucho tiempo juntos y que sin proponérselo lo dejaban un poco apartado, haciéndolo sentir fuera de lugar. Él lo entendía, pero echaba de menos nuestra compañía. Cho intentó en varias ocasiones volver con Draco, estaba obsesionada con él y como ya sabéis, Lavender sufrió mucho con aquella situación insostenible. Cuando Neville supo que yo no cursaría ninguna carrera y que me incorporaría de inmediato a la empresa de tu padre – Dijo con una leve sonrisa hacia Hermione – Para hacerme cargo de mis acciones, se deprimió mucho porque se sentía solo y creía que yo también lo abandonaba…
- ¡Oh Dios mío! Pobre Neville – Exclamó Ginny – Nunca lo tuvimos suficientemente en cuenta.
- Tampoco él se hacia notar demasiado – Masculló Ron fastidiado.
- ¡Silencio! Continua Luna – Añadió Harry que se veía muy afectado.
- Tras su último fracaso con Draco y quedando apenas un año para licenciarse, Cho se dio al fin por vencida. Nuestro amigo estaba demasiado enamorado de Lavender como para volver a caer en sus redes. Entonces fue cuando aprovechándose de la soledad de Neville, lo convirtió en su paño de lágrimas. Él mismo me lo contó en una de sus últimas cartas, porque a partir de ese momento, comenzó a escribirme mucho menos y cada vez que lo hacía era para decirme lo maravillosa que era Cho, lo mal que la habíamos juzgado… Y supe entonces que Neville se estaba enamorando de ella – Luna resopló para luego tragar saliva – Mi única esperanza era rezar para que Cho no le correspondiese…
- Draco y Lavender no deben saber nada de esto – Convino Harry – Al menos por ahora, quizás Neville recapacite.
Todos asintieron al unísono, el muchacho se acercó a Luna y la abrazó por los hombros. La joven dejó caer la cabeza sobre su amigo, Harry notó que Luna temblaba.
- ¿Por qué no nos dijiste nada antes? – Preguntó Hermione.
- Por la misma razón por la que vosotros se lo vais a ocultar a Draco y a Lavender… Porque pensé que Neville recapacitaría.
- ¿Cuando supiste que Cho y él eran novio?s – Inquirió Ron que había estado muy callado.
- El día en que llamé a Neville para comunicarle la terrible noticia del fallecimiento del Señor Granger. Me dijo que lo sentía mucho, pero que le era imposible asistir al duelo porque tenía exámenes finales y no le darían permiso. Era cierto, Lavender me lo confirmó después, entonces me contó que era feliz porque llevaba tres meses saliendo con Cho. No pude creerlo en un principio, y le dije cosas horribles que pensé entonces y que aún sigo pensando…
- ¡Dios Santo Luna! ¿Qué le dijiste? – Hermione la miraba con angustia.
- Le dije que… Que Cho lo estaba utilizando, que la única razón por la que había aceptado ser su novia, era para volver a estar cerca de Draco… - Luna rompió a llorar.
Las dos muchachas se llevaron la mano al pecho y Harry y Ron, se miraron con los rostros desconcertados.
- … Se ofendió mucho con mis palabras y desde entonces no nos hablamos. Solo hemos roto nuestro silencio esta mañana, cuando lo llamé para informarle de la fiesta – Decía Luna entre sollozos – Él me dijo que no vendría porque Cho no era bienvenida aquí y acabamos discutiendo de nuevo. Es cierto que Neville ha cambiado de aspecto mucho estos últimos años, pero no creo que eso haya sido suficiente para que Cho se enamorase de él, y esa horrible certeza de que lo está engañando me parte el alma, sobre todo después de saber que viven juntos.
- ¡Oh Luna! Debiste habernos informado antes de todo esto – Dijo Hermione.
La rubia bajó la vista al suelo mientras sus lágrimas seguían recorriendo sus mejillas.
- Neville ha llegado demasiado lejos – Protestó el pelirrojo.
- Está enamorado Ron, ¿Quién no ha hecho locuras por amor? – Le reprochó Ginny.
- Pero se trata de Cho, ¿Es que nadie entiende la gravedad del asunto? Si aceptamos que Neville vuelva al grupo, irremediablemente tendremos que aceptar a esa chica también – Ron caminaba de un lado a otro gesticulando mientras hablaba – Y con toda seguridad Draco y Lavender no estarian de acuerdo y correriamos el riesgo de que los que se alejaran fueran ellos.
- Ron todos somos concientes de eso – Añadió Harry un poco más calmado que su amigo – Pero debemos pensar en Neville también. Por ahora será mejor que Lavender no sepa nada, quizá con un poco de suerte, Neville recapacite y ellos nunca lleguen a enterarse.
- ¡¿Recapacitar?! Harry… ¿Estás sordo? Vive con ella, no es un simple capricho – Ron volvía a alterarse.
Hermione se acercó a él y lo agarró por la cintura para calmarlo, el muchacho se relajó un poco al sentir el calor reconfortante de su novia. Luna seguía intentando controlar sin éxito los sollozos. Ginny se aproximó a ella y acariciándole el cabello añadió.
- No debes guardarte dentro las cosas que te hacen daño cariño, los amigos estamos para compartir tanto lo bueno como lo malo. No es sano sufrir en silencio.
La rubia levantó la vista hacia su amiga y le sonrió levemente.
Draco y Lavender volvían a salir al jardín, riendo y cogidos de la mano. Todos intentaron disimular para que no notasen nada, pero el rubio pudo percibir cierto nerviosismo y reparó en los ojos de Luna, que estaban húmedos y enrojecidos.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó algo escéptico - ¿Por qué lloras?
Lavender miró preocupada a su amiga, pero ésta fingió una sonrisa y añadió.
- Ya veis, soy una tonta, me he emocionado al ver que volvíamos a estar todos juntos.
Lavender se emocionó y la abrazó con fuerza. Draco esbozó una sonrisa ladeada, pero no estaba seguro de que Luna le hubiese dicho la verdad, a juzgar por las caras compungidas de los demás.
La reunión terminó y todos se volvieron a casa. Ron despidió a Hermione en la puerta, Kingsley se encargaría de acompañar a la joven a la suya. El chofer esperaba pacientemente dentro del auto a Hermione.
- La noche no ha sido como habíamos planeado – Comentó la joven mirando a su novio, que seguía con el rostro ensombrecido.
- Aún me cuesta creerlo…
- Debemos comprender un poco a Neville, el amor nos vuelve locos – Sonrió ella.
Ron resopló y giró la cabeza hacia un lado, Hermione hizo que volviese a mirarla apoyándole un dedo en el mentón y lo contempló con ternura. Luego le acarició el rostro y lo besó. Ron correspondió al beso al instante y Neville se hizo cada vez más pequeño dentro de su ofuscada mente. Hermione hacía que todo lo demás no importase absolutamente nada. La chica se separó lentamente y subiendo al coche desapareció tras la verja de la Mansión.
El pelirrojo entró de nuevo en la casa. Julie y Matthew estaban tumbados en el sofá abatidos.
- ¡Oh Dios mío! Los años no pasan en balde – Comentó su madrina – Cada vez estas fiestas me resultan mas agotadoras.
Matthew rió y Ron lo imitó. Julie miró a su esposo y a su ahijado molesta… ¿Que les parecía tan divertido?
- No son las reuniones querida, es Emma – Añadió Matthew sin dejar de reír.
Julie no pudo más que sonreír y rendirse a lo evidente. Su esposo tenía toda la razón del mundo. Desde que la niña había nacido, ella no tuvo ni un momento de paz, y aunque sin duda alguna, era el mejor regalo que había recibido en su vida, aquella pequeña era incansable. Todo el día correteando e ideando travesuras con el hijo de los Lupin. Sí, Matthew tenia razón, Emma era agotadora.
- Por suerte dentro de un par de meses ingresará en Hogwarts y al menos descansare durante las horas que esté en clases – Añadió mientras se levantaba del sofá.
- Será mejor que durmamos un poco, mañana tengo que incorporarme al bufete del Señor Ollivander, con Harry y Lavender – Dijo Ron ahogando un bostezo.
Julie y Matthew se miraron, la mujer abrió la boca para comentar algo, pero Ron se lo impidió.
- No Julie, no digas nada. Ya hemos hablado de ello miles de veces y no, no voy a cambiar de opinión.
Y diciendo esto le dio a su madrina un suave beso en la mejilla y se dispuso a marcharse.
- ¡Ron! – Lo llamó ella de nuevo - ¿Qué paso con Neville?
El pelirrojo se detuvo, suspiró y se giró despacio.
- No sé, no hemos conseguido averiguar nada – Mintió y desapareció por la puerta en dirección a su habitación.
Cho salía del baño con el cabello alborotado por el secador de pelo, miró hacia su novio que cambiaba mecánicamente de canal en el televisor, sin detenerse a ver nada y dijo.
- Me voy a dormir ¿Vienes?
Neville dejó de marear el mando y miró a la joven sonriéndole.
- Aún no tengo sueño. Ve tú y descansa, yo te alcanzo luego.
Cho asintió, se agachó un poco para besarlo y caminó hacia la habitación. Neville volvió a su afán de pasar los canales de televisión a la velocidad de la luz. Sentía como si una enorme pesa de hierro estuviese aplastándole el pecho. La discusión que había mantenido esa misma mañana con Luna, lo había dejado destrozado. Cuando vio reflejado en su teléfono el número de su amiga, se animó mucho y pensó que Luna deseaba hacer las paces con él después de tantos meses sin hablarse. Pero estaba muy equivocado, y tras rechazar la invitación para la cena de Julie, alegando que no iría porque Cho no estaba invitada, Luna se molestó tanto que al igual que la vez anterior, comenzó a decirle cosas horribles…
‘– ¿Neville? Soy yo Luna – Dijo fríamente a través del auricular.
El muchacho sonrió gratamente sorprendido, pero intentó disimular su entusiasmo.
- Hola, ¿Qué quieres?
- Julie celebra una cena en la Mansión esta noche, para celebrar que volvemos a estar todos juntos y me pidieron que te avisase – Añadió la rubia con un tono de voz mas relajado.
- Sabes que no voy a ir – Atajó él.
- ¿Aún sigues con ella?
- Sí.
- ¡Oh Neville! No sabes cuanto daño nos haces, cuando tan tercamente la antepones a nosotros – Exclamó la muchacha comenzando a notar como se humedecían sus ojos.
- No la antepongo a nadie, son cosas diferentes – La voz de Neville sonaba triste.
- ¡¿Aún eres tan ingenuo como para pensar que te ama de verdad?!
Neville no contestó y notó como su corazón se resquebrajaba.
- Sé que para ti sigo siendo el chico dentón y destartalado que no conseguía encandilar a ninguna muchacha, pero quiero que sepas que Cho es dulce conmigo y estoy seguro de que me ama, si no como te explicas que vivamos juntos. Lamento que tú no sepas aún lo que se siente cuando se está enamorado Luna, y espero que cuando encuentres a esa persona especial, tengas amigos que te apoyen y te comprendan.
Y diciendo esto colgó y lanzó el teléfono lo mas lejos que pudo, haciéndolo añicos.’Neville cerró los ojos, todo aquello era horrible. Se levantó del sofá y se dirigió al baño contemplándose en el espejo. Había cambiado mucho, sus dientes ya no lucían esos antiestéticos brackets que lo afeaban tanto y ya no era tan desgarbado debido a su altura, ni tan delgado… ¿Por qué Cho no iba a enamorarse de él? Ya no era tan distinto a Draco, a Ron y a Harry. Siempre había sido la maldita sombra de ellos. Todos habían tenido una o varias novias, todos eran altos, guapos y fuertes, y ahora él era igual que sus amigos. Suspiró y se enjuagó con agua fría el rostro… Luna estaba equivocada, él no era ningún ingenuo y su novia lo amaba. O si no, ¿Como podía fingir tan bien cuando él le hacia el amor? No, Cho no era tan buena actriz y se resistía a creer que pudiese tan retorcida. Salió del baño, apagó el televisor y caminó hacia la habitación. Cho dormía placidamente, se tumbó a su lado y se quedó mirando al techo. La imagen y las palabras de Luna volvieron a martirizar su mente, haciéndolo sentir culpable por estar enamorado. Neville se dio la vuelta, cerró los ojos e intentó hacer algo que no conseguiría, intentó dormir.
Como siempre digo espero que os haya gustado... un besazo a todas... Os quiero muchisimo....CAPITULO 3 pulsa aquí