Espero que os guste al menos igual que los anteriores
Besoooooooooooooooooooossssssssssssssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
8. Sangre y lágrimas
Los días posteriores al baile los chicos se veían poco, era época de exámenes y todos estaban recluidos en sus casas dándoles el último repaso. Ron estudiaba para su última prueba, la casa estaba tranquila ahora que todo el embrollo de la fiesta había terminado. Hogwarts había organizado una excursión de fin de semana con los alumnos de los dos últimos cursos, en un pueblo llamado Hogsmeade. Al chico le emocionaba la idea de pasarlo con sus amigos. Su relación con Lavender apenas si había existido, ya que con todo el lío de los exámenes se habían visto solo un par de veces. En Hermione prefería no pensar y el estudio lo ayudaba un poco a conseguirlo, aunque le costaba después de lo sucedido en el baile. Aun podía notar la suavidad da la piel de la chica en sus manos.
Hermione caminaba despacio por los pasillos de Hogwarts pensativa, la idea de ir a Hogsmeade la tenia preocupada. Era un fin de semana completo y la relación con Ron no era muy buena, no tenía el ánimo para diversiones, o para ver como otros se divertían. Un brazo la rodeó por los hombros, era Draco parecía muy feliz.
- Por fin saliste de esa aula, siempre eres la última en terminar tu examen Hermione – el rubio no dejaba de sonreír – Ahora llega el momento de la diversión, estoy muy emocionado con la excursión de mañana.
- Draco lo he estado pensando y la verdad es que no me apetece ir este año.
El chico mudó la expresión, no daba crédito a lo que acababa de oír.
- Estas loca Hermione. Tienes que venir, me has de acompañar. Sabes que todo el mundo nos espera. Quedaré muy mal si aparezco sin ti.
Draco siempre había sido muy egoísta con su pareja, se hacia lo que el quería siempre. Y ella sabía bien porque lo hacía, ejercía un poder sobre la joven que nadie sospechaba. Durante todo el tiempo que ellos llevaban de novios, Hermione se decía a si misma que lo amaba, pero en el fondo no podía engañarse, ellos estaban juntos por una razón que incluía a sus respectivas familias y ella no podía pasar eso por alto. Lo había intentado mil veces, se lo decía constantemente, ‘lo amas Hermione, lo amas, no lo pienses mas’. Pero sabía que solo era para convencerse e intentar ser feliz a su lado. Tenía la impresión de que Draco no la amaba tampoco, para él era un hermoso trofeo que lucir delante de sus amigos, la ambición del muchacho iba mucho más lejos que cualquier otro sentimiento. La llegada de Ron la había hecho plantearse lo que nunca antes había pensado, no era feliz. Lo que comenzaba a sentir por él era tan nuevo, tan maravilloso, sin embargo por el bien de su padre y de ella misma tenia que apartarlo de sus pensamientos y de su corazón, aunque eso le costara la felicidad. Por eso correspondió tan efusivamente al beso que Draco le dio en el baile. Sabia que Ron los observaba y eso haría que el pelirrojo se desilusionara de ella de una vez. Al menos uno de los dos podría ser feliz.
- Si es tan importante para ti, iré - dijo mirando a su novio con apatía.
El rubio sonrió triunfante y le dio un beso en los labios, corrió hacia la puerta de salida del edificio dejándola sola en aquel frío pasillo. ¿Cómo un beso de Draco no podía conseguir hacerla sentir, ni la mitad de lo que el roce de la mano de Ron había logrado? Y las lágrimas rodaron por sus mejillas, mientras seguía el mismo camino por el que había desaparecido su novio.
Harry le salió al paso, la joven dio un respingo por la sorpresa.
- No pretendía asustarte Hermione – el chico la miró y se quedo un poco contrariado- ¿estas llorando?
- No Harry - dijo intentando sonreír lo mas convincentemente posible – se me ha metido una basurita en el ojo.
El moreno sabia que le estaba mintiendo, pero prefirió no seguir ahondando en el tema.
- OK, ven que todos estamos en el banco – dijo tirándole del brazo.
Hermione quiso resistirse pero ya era demasiado tarde, Harry la arrastraba hacia el lugar donde menos le apetecía estar en ese momento.
Conforme se iban aproximando la chica comenzó a verlos a todos, Neville bromeaba con Cho, Ginny y Luna ojeaban un libro, probablemente repasando las preguntas que podían haber contestado bien, o mal en su examen. La dos asistían a un curso inferior que los demás. Ron estaba acostado en el banco con la cabeza apoyada en el regazo de su novia. Lavender comía uvas y metía algunas en la boca del pelirrojo de vez en cuando. Hermione notó que su corazón latía con fuerza, Ginny fue la primera que los vio, se abalanzó sobre Harry y lo besó con ternura.
- Hola Hermione ¿Qué tal tu examen? – saludó una vez que se despegó de su novio.
- Bien Ginny, bastante bien.
Ron saltó de las piernas de Lavender y se quedó sentado mirando al suelo. No sabia porque había reaccionado así al oír la voz de Hermione, pero no le gustaba que lo viese mostrando afecto a su novia. Todos se quedaron mudos de pronto y la situación se volvió un poco tensa. Harry los miraba a los dos dándose cuenta de todo, eran sus mejores amigos y no hacia falta que le contaran nada para saber lo que sucedía entre ellos.
- Bien, me apetece volver a casa hoy andando – comentó para romper el hielo - ¿Qué te parece Hermione, nos acompañas a Ginny y a mí?
- Claro, yo también tengo ganas de caminar - dijo la castaña agradeciendo poder salir de allí lo mas pronto posible.
- Me temo que no podréis contar conmigo chicos – Ginny se había levantado del banco y guardaba el libro en su mochila – viene mi padre a buscarme me toca ir al dentista hoy, lo siento - y se encogió de hombros.
- Entonces solo quedamos tú y yo Hermione, nos vamos.
Y despidiéndose de todos hasta el día siguiente, se marcharon los dos amigos. Ron observó por el rabillo del ojo como la melena castaña de Hermione, se perdía al doblar la esquina.
Hogsmeade era un lugar precioso, la nieve casi había cubierto todo el pueblo y las casitas parecían de cuento de hadas. Los jóvenes bajaban emocionados sus equipajes de los autobuses que los habían trasladado hasta allí y buscaban en una lista donde estarían sus habitaciones en el hotel. Ginny estaba sobreexcitada, era la primera vez que estaba de vacaciones, aunque estas fueran cortas, sin sus padres y además junto a Harry. Corría de un lado a otro señalando cosas con el dedo y sonriendo sin parar. Hermione se divertía al verla tan feliz, se había propuesto intentar pasar esos dos días de la mejor forma posible.
Habían llegado temprano, así que los profesores encargados de los dos cursos los reunió a todo en el salón del hotel.
- Chicos no hace falta que el profesor Moody y yo os digamos como debéis comportaros, sois mayorcitos ya para saberlo – la profesota Umbridge hablaba con su habitual tono de voz y su hipócrita sonrisa – así que debéis saber que está absolutamente prohibido ir mas allá de del pueblo. Dentro de él podréis visitar las tiendas que se os antoje y recibir clases de esquí si os apetece. Aquellos que lo deseen deben darme sus nombres para comunicárselo a los monitores, ¿Alastor?
- Las horas de comida y sueño deben respetarse sin excusas ninguna – siguió el profesor Moody cuando ella le cedió la palabra – si necesitan hacernos alguna pregunta o comentario sobre lo que sea la profesora Umbridge y un servidor, estaremos en este hotel prácticamente todo el día. Si todo esta perfectamente entendido pueden pasar a divertirse, gracias.
Y diciendo esto todos los alumnos comenzaron a alborotar, y dispersarse por todo Hogsmeade. Harry y los suyos quedaron para visitar un bar cercano llamado Las Tres Escobas, a todos les gustaba mucho ese lugar porque ponían buena música. Después de llevar largo rato allí y cuando todos estaban ya un poco agotados de bailar. Draco propuso algo que en un principio les pareció interesante, a todos, menos a Ron y Hermione, aunque sus motivos para estar en desacuerdo no fueran los mismos.
- Vamos será divertido.
- ¿No has escuchado lo que Umbridge dijo esta mañana, Draco? está prohibido salir fuera de Hogsmeade y mucho menos visitar la ‘Casa de los gritos’ – dijo Hermione, esperando que su novio y los demás, entraran en razón.
Pero por mucho que intentó convencerlos no hubo éxito, a todos le entusiasmaba la idea, incluso Ron comenzó a sentir curiosidad, finalmente fue ella la que cedió.
La casa de los gritos ponía la piel de gallina y el tiempo había empezado a empeorar. Los chicos estaban en la puerta sin atreverse a entrar, el primero en armarse de valor fue Draco que abrió lentamente la puerta y entró. Uno a uno comenzaron todos a pasar dentro, Ginny agarraba la mano de Harry tan fuerte que el chico comenzó a sentir que se le dormía. Lavender se refugiaba en el pecho de Ron para sentirse más segura, Neville y Luna miraban a todos lados comidos por la curiosidad más que por el miedo. Delante junto a Draco, Hermione respiraba agitadamente y pensaba que habían cometido un error yendo allí.
- ¡Eh! chicos mirad – les llamó la atención Neville señalando a una ventana.
Fuera el viento soplaba con agresividad y había comenzado a nevar desmesuradamente.
- No debimos haber venido – dijo Hermione mirando a Harry con enfado.
- No seas aguafiestas, cuando cese la ventisca saldremos - Draco estaba malhumorado, sabia que era culpa suya que estuviesen en esa situación y le molestaba mucho tener que darle la razón a ella.
Pasaron varias horas y la tormenta no remitía, los jóvenes comenzaban a impacientarse, sus teléfonos no funcionaban por culpa de temporal y no podían avisar donde se encontraban. Estarían a punto de servir la cena en el hotel y entonces notarían su falta. Hermione estaba muy nerviosa, Ron la miraba de reojo deseando poder ir a su lado y reconfortarla. Draco se levantó y le pidió a su novia que lo acompañara, quizás encontraran algo con lo que distraerse todo el tiempo que les quedase allí, Hermione lo siguió a regañadientes. Entraron en una pequeña habitación que había al final del pasillo, todo estaba sucio y las ventanas estaban rotas así que nada impedía que entrase parte de la ventisca desde afuera. Hermione se dispuso a buscar por la estancia algo que pudiese serles de utilidad, de pronto notó como alguien le agarró fuertemente el brazo.
- ¿Que demonios te traes con esa basura pelirroja? ¿A que esta jugando? – Draco le oprimía el brazo con tanta energía que la chica podía sentir que ya no le circulaba la sangre por él.
- Me haces daño Draco – dijo intentado liberarse.
- Te mira mucho sabes y tu también a él y eso no me gusta – el rubio se acercaba mas a Hermione con cada palabra que decía – escucha no vas a poner en juego los planes de mis padres, así que intenta controlar tus impulsos de niña fascinada y compórtate como siempre.
Hermione nunca lo había visto así, sabia que quizás no la quería tanto como en un principio ella pensaba, pero creía que al menos le tenía respeto.
- ¿Porque te pones así?, voy a seguir contigo.
- Exactamente, ¿y sabes porqué? porque no te queda mas remedio – Draco le aflojó un poco el brazo – ¿de verdad has pensado alguna vez que yo te quería por algo mas que por tu titulo de condesa? Hermione, para mi familia tener un titulo noble es muy importante, ya no seriamos una familia de segunda. Por otro lado tu padre esta al borde de la ruina, nuestra unión es ventajosa para ambos querida y no voy a dejar que un guapito venido a más me lo arrebate todo, ¿entiendes?
La chica estaba horrorizada, todo este tiempo perdido creyendo en algo que no existía, considerándose culpable por lo que sentía por Ron. Era consciente de la situación de su padre, pero jamás pensó que lo que movía a los Malfoy era su ambición de pertenecer a la nobleza, ostentar el titulo de condes, pensaba que lo hacían por ayudar a la novia de su hijo, todo era una trampa y ella se acababa de dar cuenta ahora.
- Eres un hijo de pu…
No pudo terminar de insultar a Draco, este había levantado la mano con le puño cerrado y había golpeado a Hermione en la cara. La joven cayó hacia atrás por el impulso del golpe, se llevó la mano al labio, estaba sangrando, lo miró con miedo y lagrimas en los ojos. El rubio se acercó a ella y le dijo impasible.
- Ahora tenemos que volver donde están todos, métete esto en la cabeza – y le puso el dedo en la frente – te has caído y te has dado un fuerte golpe en el labio, ¿comprendes?
En el salón todos estaban un poco asustados habían escuchado el ruido de un golpe y no sabían que sucedía. Cuando Draco y Hermione llegaron, sintieron alivio al ver que estaban bien.
- Oímos un fuerte golpe y no asustam… ¡Dios mió! ¿Que te ha pasado? – Harry vio el labio ensangrentado de Hermione.
- Tropezó y cayó al suelo, se rompió el labio al chocar con el filo de un mueble medio roto – Draco intentaba hacer creíble su historia mientras acariciaba el cabello de su novia.
Ron se aproximó a la joven rápidamente, levantó con suavidad su rostro para poder ver bien la herida. La cara de Hermione estaba ensangrentada y húmeda por el llanto, la joven no podía mirarlo a los ojos, seguro que él seria el único capaz de adivinar la desesperación que sentía. Ron la contemplaba consternado y entonces percibió que allí había sucedido algo más y una terrible duda surgió en su cabeza. Si realmente había ocurrido lo que él pensaba, Draco era un monstruo. Levantó los ojos hacia el rubio, apoyando a Hermione sobre su pecho y le lanzó una mirada de odio, haciéndole saber que acababa de entenderlo todo. Draco alzó arrogante la cabeza y sonrió con cinismo, el pelirrojo abrazó a Hermione y la joven volvió a llorar manchando la camiseta del chico de sangre y lagrimas.
Adoro a este pelirrojo .......
Nos vemos muyyyyyyyyyyyyyyyy prontooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Chao!
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