Con este One-Shot quiero que las lectoras adivinen quienes son los personajes principales.
Si lo adivinan, sabré que mi historia a surtido efecto.
Gracias a todas las lectoras, ahí os va...
El sexo, mi poder.
Mi único poder ha sido la capacidad para resolver los problemas que se me ponían delante, nunca he tenido ningún otro tipo de poder, ni el de atracción al sexo opuesto, ni suerte en el juego... o al menos eso pensaba.
Quisiera haberme dado cuenta antes de mi mayor poder era el de dejar a cualquier hombre rendido ante mi entre mis sábanas. Quien me iba a decir a mí...
Si hubiera sabido aprovechar con antelación aquel poder, nadie se hubiera reído de mi.
¿Queréis saber como me di cuenta de mi poder?
Aquí empieza la verdadera historia. . .
Sábado 26 de Diciembre, 6 PM.
Una alumna ensimismada baja las escaleras hacia el gran comedor, con desgana, por supuesto, ya que aquella noche se había pillado una indigestión. Claro, anoche había sido Navidad y daban un banquete espléndido. Todo tipo de manjares tanto autóctonos como exoticos. Comió hasta que su estómago le dijo ¡vasta! y se fue corriendo hacia los lavabos y de ahi no salió en dos horas.
Era la ora del té de todas las tardes, quiso reunirse con sus amigos ya que no les había visto en todo el dia porque se lo habia pasado durmiendo. Se habia saltado las clases de la mañana y las de la tarde.
No hizo mas que sentarse en uno de los bancos de madera con un barnizado brillante recientemente lacrado, subió la mirada del suelo y se encontró con sus ojos, esos ojos la poseyeron al instante, se quedó de piedra, esa mirada le impedía mover un solo músculo de su sitio. Esa sensación extraña invadió su cuerpo y mi alma. Quería tenerlo solo para ella, para no tener que compartir esos ojos con nadie.
Luego se levanto y la mirada de la chica cayó, que cuerpo escultural, era un dios, era... era imposible que se hubiera fijado en una chica como ella. Era casi improbable. Le resultó difícil desprenderse de ese muchacho en toda la mañana. Cada vez que lo nombraban, mariposas o aun mas exagerado, golondrinas volaban de lado a lado de su estómago haciéndola llegar a un éxtasis. Se adormecía pensando en el. Le había creado una ilusión que ningún otro chico le había causado.
Ilusamente quiso acercársele cuando de pronto salieron de un aula un grupo de amigos suyos y empezaron a hablar en corro.
Ella se escondió y acercó el oído para oír la conversación.
-Si esta muy buena pero... No se que hacer, he compartido mi cama con muchas, si, pero con ella, si es que pasa...quiero que sea especial.
-¿Seguro que ella es virgen? Porque ha tenido muchos pretendientes por aquí.
-Estoy seguro. Además me mira mucho, creo que me voy a declarar y espero pasar con ella una de las mejores noches de mi vida. Aunque eso sí chicos, la poseeré a mi gusto.
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¿Como que la poseeré a mi gusto? Me dije. No iba a tolerar semejante tomadura de pelo. Si iba a perder mi virginidad, sería yo quien lo pasaría bien.
Pero no soy tan fuerte como pensaba, tengo mis debilidades y eso no lo sabía...
26 de Diciembre 10.30 PM
Estaba andando por los pasillos, los vigilaba, estaba segura de mi misma sabia como tenia que reaccionar ante esa situación, cuando el se me declarara yo iría de dura, jamás daría mi brazo a torcer, cuando mas lejos estuviera de el no caería en sus redes. Jamás me poseería como quisiera. ¡JAMAS!
El me llamó, me dí media vuelta, le sonrei cual niña inocente.
-No dejo de pensar en tí, eres un pilar importante en mi vida y si te perdiera, me derrumbaria como consecuencia.
-Me halagas, pero ami con frases hechas no se me conquista, listo.
-No voy de listo precisamente, te estoy abriendo mi corazón.
-No me creo lo que estoy escuchando, se que le habrás dicho esas mismas palabras a cualquier mujer que se preste.
-No, estas totalmente equivocada, yo nunca he expresado mis sentimientos de esta manera. Eres la mujer con la que deseo pasar el resto de mi vida.
-Pero que estas diciendo. ¿No me estarás pidiendo matrimonio no?
-No, ja ja. Solo quiero que después de todo, me des una oportunidad. Solo eso.
Se veia en la cara que lo estaba diciendo en serio, ¿estaría cayendo en sus redes? Ya no me importaba lo más mínimo. Cada vez nos íbamos acercando más, nuestros alientos se chocaban, llegaba una brisa de aroma de menta que me hizo tocar las nubes, menudo perfume, me encantaría levantarme todas las mañanas y oler ese perfume... Llegó el momento crucial, el beso. Nuestro primer beso, fue un beso muy especial. Después de la gran frase que había estropeado todo "La poseeré a mi gusto" Solo me llegaba a la cabeza su otra frase, "quiero que sea especial" Como no iba a derretirme después de esa muestra de caballerosidad que él mismo se otorgó.
Nos seguíamos besando en el oscuro pasillo hasta el momento de parar para tomar aire. Entonces, el se acercó a mi oído y me susurró:
-Vamos a mi habitación, no te arrepentirás.
Esas palabras me hicieron cosquillas en el estómago, accedí de lo excitada que estaba. Me tomó en brazos y solo tuvimos que andar unos pasillos, abrir una puerta para entrar en su habitación.
Me recostó en su cama y se colocó encima de mí, yo quería que me poseyera como había prometido, pero tenia el orgullo demasiado subido y no lo iba a tolerar. Me estaba besando el cuello con unos besos calientes y unos pequeños mordiscos que me hicieron estremecer, no pude aguantarlo más quería reírme yo un rato, le di media vuelta y le coloqué debajo mío. Sabía de sobras lo que debía hacer.
Le bese en los labios, unos besos carnosos y llenos de pasión, bajé hasta su cuello y deposité mordiscos. Había conseguido hacer que se le erizara el vello de todas las partes del cuerpo. Continué desabrochando con los dientes uno por uno los botones de su camisa blanca. A la vez le iba dando besos por el torso desnudo, menudos pectorales, me perdería en ellos. Me deshice de la camisa, la tiré al suelo.
Le desabroché el cinturón con mis manos y volví a su boca, estábamos sudando, esa noche hacia demasiado calor en el ambiente, le di besos llenos de pasión y lujuria e introduje mi mano por dentro del calzón del chico, pude comprobar que su pene estaba erecto y duro, volví a bajar con mis labios y mi juguetona lengua por cada centímetro de su cuerpo, repetí el proceso al desabrochar el botón de su pantalón, es decir, con los dientes, baje la cremallera con mis manos y me deshice primero de sus zapatos y calcetines y por ultimo de su pantalón.
Proseguí, me levante en la cama, el se situaba bajo mis dos piernas, salvo que el estaba tumbado y yo de pie. Lo primero me revolví el pelo para darle un toque de locura al asunto, seguidamente me quité la camiseta con un suave movimiento de caderas que sabia de antemano que le volvería loco, supongo que seria intuición.
El debía ver mis braguitas porque alzó una mano y me las arrancó. Al momento introdujo uno de sus dedos en mi vagina y fue dando círculos, yo levanté las manos involuntariamente y empecé a gritar y a gritar. Me bajé la falda y me deshice de mi sujetador. Solo faltaba desprenderme de una cosa muy importante, de su calzón. Dicho y hecho me agaché y me tumbe al revés de mi compañero. El me agarro de las piernas y atrajo mi sexo hacia su boca, comenzó a lamerlo y a introducir su lengua por todos los rincones, yo gritaba e hice lo mismo que el, comencé a lamer su miembro, al rato me cansé, lo cogí con mis dos manos y lo meneé de una manera sutil y sensual, quería oirlo gritar, jamás se me olvidaran esos gemidos tan profundos.
Sabía que había llegado el momento, no quise esperar, la manera de poseerlo por completo era que me penetrara, así fue, me senté y lo monte, ambos nos adentramos en una melodía de gemidos interminable, no queríamos parar, siempre queríamos un poco más, al menos yo.
A las horas mi compañero se cansó, yo no. Así que al rato volví a hacerlo mío, dos veces más.
Nunca más volví a decir que no tendría ningún poder. Podía poseer al dios del sexo cuando y como quisiera porque siempre le estaba echando el guante y haciéndole disfrutar como nunca lo habían hecho disfrutar.
FIN
Espero que os haya gustado, a mí sí.
Ahora adivinad, ¿¿quienes son mis personajes??
Un besazo.
ARAN!





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