Miren, no me pregunten por qué pero me salió este one-shot buscando ideas en mi loca mente. No es el típico romance hot entre Draco y Herms como lo que suelo escribir, es mucho más profundo y doloroso.
Gracias a las personas que leen cada cosa que publico, no saben lo importante que es para mí, gracias...
REFLEXIÓN: Siempre que hacemos un Dramione no pensamos demasiado en lo que puede pasarle a Ron, se lo enchufamos a Luna y listo (me incluyo). Hoy quise destacar la realidad de sus sentimientos, y no es muy agradable
ADVERTENCIA: Si te gusta llorar, esto es para tí.
Disclaimer: Querida JK perdóname por lo que voy a hacer con tus personajes... Si lo lees (sí, claro), no me mates
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Te sigo esperando
-Ron Weasley- llamó la masculina voz del sanador Johnson.
-Sí- respondió el joven de unos 25 años con el nerviosismo presente en cada músculo de su cara. Le estrechó la mano gentilmente y escuchó sus instrucciones.
-… y sobre todo no contradiga nada de lo que escuche. A mi parecer esto es prematuro pero quizá sirva de algo- concluyó con una expresión de pesimismo que contradecía sus palabras. –Ella lo sigue esperando. Sea fuerte…
El pelirrojo asintió y miró la puerta de la habitación temblando. Todavía no estaba seguro de hacerlo pero respiró hondo y con el corazón retumbando en sus oídos entró.
El lugar era de un blanco dañino a los ojos, todo se veía casi irreal. Avanzó lentamente y con cautela hasta la blanca cama donde unos rizos castaños sin brillo contrastaban con su entorno.
Estaba dormida con una paz que lo dejó embelesado; parecía un ángel recostado en una nube. Y aún así había un inquietante toque tétrico que lo aterraba.
-Emm… Herms… Hermione- la llamó antes de recordar la recomendación del sanador. –Granger.
En ese instante ella abrió los ojos y sonrió al verlo. Su sonrisa estaba tan teñida de un profundo sufrimiento que no logró devolvérsela. Los ocho años de aislamiento la habían consumido.
-Tú…- murmuró emocionada.
-Aquí estoy- le aseguró él, tomando su pálida y delgada mano. Notó cicatrices de cortes en su muñeca; un nudo se formó en su garganta.
-Malfoy…- sonrió de nuevo. Ron quiso largarse de allí, quiso llorar, gritar. Pero se contuvo mientras tragaba saliva y, al mismo tiempo, su propio dolor.
-Sí- afirmó con un hilo de voz.
-Te extrañé… ¿Por qué no viniste antes?- reclamó Hermione con un repentino enojo. Se incorporó e intentó golpearlo con lo que supuso serían todas sus fuerzas. Estaba tan débil que apenas lo sentía.
-¿Por qué me encerraron aquí? ¿Por qué no me buscaste? Te odio, ¡TE ODIO!- lloraba con una amarga mezcla de rabia y pena. Se calmó apenas un poco cuando él la abrazó con fuerza, impidiendo que se moviera.
-¿Por qué me abandonaste si me amabas? Yo te amaba… te amaba… te amaba…
El interior del joven se desgarró con cada frase que pronunció. ¿Cómo explicarle que él ya había muerto? ¿Cómo decirle que se sacrificó para salvarla?
Sí, Draco Malfoy había muerto defendiéndola. Era imposible olvidar la sobrecogedora escena de Hermione gritando y llorando abrazada a su frío cuerpo el día de la batalla final en Hogwarts. Confesó entre sollozos el secreto e intenso amor que habían vivido juntos mientras le rogaba que despierte una y otra vez. Tuvieron que llevarla entre cuatro hombres porque se negaba a soltarlo.
-¡Despertará!- gritaba mientras la arrastraban lejos.- ¡DESPERTARÁ!
Con la vida del joven mortífago se fue también la cordura de su amada y ella jamás volvió a ser la misma. Ahora estaba reducida a ese frágil ser que gimoteaba, reacia a comprender lo que había sucedido, reacia a olvidarlo.
-Por favor Hermione, tranquilízate- suplicó Ron acunándola en su pecho.
-¿Hermione?- se extrañó ella y soltó una escalofriante carcajada. – Nunca me llamas así…
Tenía una expresión insana en el rostro. Era una especia de mueca risueña pero totalmente enfermiza. El chico se asustó. ¿Cómo era posible que Malfoy continuara dañándola después de muerto? Si la viera ahora quizá él mismo la hubiera asesinado para evitar ese humillante dolor.
Aquella no era Hermione, sino una muchacha que había huido de la realidad de la única manera que pudo, encerrándose en una falsa ilusión que su mente creó. La lástima más cruel lo invadió y lo hizo sentir realmente impotente, inútil. No podía tolerarlo.
-Oye… ¿Aún me amas, verdad?- preguntó con inocencia, sacándolo de sus reflexiones. Supo que ella le preguntaba a Draco pero quien respondió desde el fondo de su destrozada alma fue Ron.
-Sí, te amo- expresó liberándose de la carga que había tolerado todos estos años. Su corazón se estaba partiendo en mil pedazos pero lo disimuló ahogando un grito desesperado de desquicio que le urgía soltar. ¿Por qué había esperado a verla en ese estado para decírselo? ¿Por qué? Tal vez merecía que su enemigo la hubiera conquistado primero, pero no por eso dejaba de sentirse morir por dentro cuando lo recordaba.
-¡Yo también!
La inconsciente castaña lo besó como si en sus labios fuera a hallar el elixir de la vida que había abandonado su cuerpo años atrás. El pelirrojo le respondió conmocionado. Por fin probaba esos labios que había ansiado y amado tanto tiempo. No importaba nada ni nadie. No importaba la moral, la ética y todas esas reglas que tanto lo torturaban, lo ataban, lo asfixiaban. La besó con la potencia de una pasión reprimida que ahora lo desbordaba y traspasaba todos los límites.
Cuando se separaron las lágrimas le habían nublado la vista, pero ya no luchaba por ocultarlas. Era débil, lo sabía. Era débil por nunca haber sido capaz de reconstruir su vida. Era débil por aprovecharse de su estado para obtener un solo beso, unos pocos instantes en los que fuera suya, una mirada de amor que ni siquiera era para él. Era débil por amarla con locura.
-Dile… dile a Ron que lo siento…- le pidió Hermione. Entonces cerró los ojos llena de paz y se sumergió en un sueño eterno del que ya no regresaría, porque hacía mucho que aquél mundo ya no era su mundo. Precisamente desde que él lo había dejado, desde que el dueño de su vida ya no estaba allí.
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-¡No, Hermione! ¡Nooo!- gritó Ron mientras se incorporaba sobresaltado. Respiró agitado con lágrimas en los ojos. Todo era una pesadilla, una horrible pesadilla.
Estaba solo en aquella blanca cama de aquel blanco cuarto tan tétrico como su sueño. Pero no había pasado de ser un feo sueño, el mismo que tenía noche a noche. Estaba completamente seguro de que algún día ella cruzaría esa puerta con su belleza intacta, lo besaría hasta dejarlo sin oxígeno y con dulces palabras le juraría su eterno amor.
¿Pero por qué no llegaba? Su espera era una interminable agonía que soportaba con el único objetivo y la única esperanza de verla al menos una vez más. Porque Hermione Granger no había muerto, no. Estaba en algún sitio pensando en él, lo sabía.
Lo que no sabía era que el sanador Johnson había jurado no cometer dos veces el mismo error; nadie volvería a cruzar la puerta de esa habitación maldita para traerle por fin la paz que tanto anhela.
Con una última mirada febril de amor y de demencia exclamó: -Te sigo esperando, mi amor… Te sigo esperando.
FIN
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No me odien :'( A mí también me duele...
Por las dudas: Draco murió, Hermione lo esperó y creyó que Ron era él. Ahora es Ron quien padece lo mismo que sufrió Hermione pero ni siquiera podrá morir en paz como ella, porque nadie va a entrar :'( :'( :'(
O vamos... cambien esas caras!! Herms y Ron se casaron y fueron felices, recuerden los libros!!
Perdónenme, de nuevo
Lady Luna





































