Primero que nada muchas gracias por leerme.
Segmento de publicidad... (mis otros fics)
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R&Hr: Lo nuestro es más que amor (TERMINADO)
R&Hr: Tengo una oportunidad (TERMINADO)
R&Hr-H&G: Vivir nuestra mayor aventura (TERMINADO PRIMERA PARTE)
Tercera generación: Oscuro secreto de la Luz (PROCESO)
H-G: http: Atrapados en cuento de príncipes y princesas (PROCESO)
NUEVO! HP-GW: Pelirroja Blancanieves (TERMINADO)
R-Hr: Azul y Café
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Hola! Me llamo Diana y les traigo un Ron&Hermione AU (libre de magia, jajaja) Es mi primer one-shot sin magia. Tiene una canción muy bella y me pareció indicada para esta idea.
Los personajes le pertenecen a JKR y la muy desconsiderada no me los quiere regalar, solo me los prestó por unos instantes (¡engreída que se cree… ¿la dueña? Puff me doy) Y la canción no es de mi autoría, la canta el bello y guapo ojos claros de Jeremías, la canción se llama “Tú”.
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Disfruten!!
Plis dejen comentariosOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOTú que sigues sin llegar
Que estas al otro lado de este mar
De gente que camina sin mirar,
Tú que sabe que estoy yo
Contigo en esta desesperación
Porque seguimos separados
Tú a quien yo llamo tú
Esa mujer que no conozco aun
Que tanto extraño
ohhhhh tú.Un chico de unos 22 años, estudiante de Ingeniería Civil caminaba tranquilamente por una amplia calle de Londres; parecía desconcertado, casi en un mundo aparte con su mirada perdida dejando a sus ojos azul cielo trasmitir intranquilidad.
Acaba de salir de una importante fiesta privada de la ciudad, rodeado de miles de chicas aduladoras y otros tantos chicos y amigos. Pese que en la fiesta estuvo rodeado de unas trescientas personas se sentía más solo que nadie, que ironía.
El motivo muy simple… “Amor”. No fue que una chica lo dejó o el hecho de no tener novia, el asunto estaba en que no conocía el verdadero significado de esa palabra, llegar a transmitirlo con palabras y gestos, un amor real. Claro, él había tenido muchas novias.-“amiguitas con derecho”, realmente-. Pero nada serio como para cambiarte la vida.
No eran relaciones amorosas… eran simples
relaciones.
Extrañamente esa noche de abril se sentía perturbado con el tema, desde hace un tiempo lo venía meditando pero nunca con tanta fuerza como hoy. Era sábado y las fiestas eran extremadamente
salvajes y llenas de mucha “diversión” pero él no se sintió cómodo o estable en el lugar. Estuvo allí por cuatro horas y se fue.
A donde veía el amor estaba presente. Varios de sus amigos ya tenían relaciones estables; tal es el caso de su mejor amigo, Harry Potter, que sale con su hermana menos Ginny Weasley. Desde hace tres años ellos tienen una encantadora relación llena de honestidad, pureza, tranquilidad respeto, fidelidad y especialmente mucho amor. Él quería algo asi.
No creía pedir mucho. Ronald Weasley se merece ser feliz con una chica que lo ame como persona y no por lo que representa, se decía asi mismo. Su amigo le había prometido a su hermana bajarle la luna con tal que lo aceptará y ella lo hizo, lo amaba, y aún se aman; nada podía ser más dulce-
empalagoso que la relación Potter-Weasley.
Hizo un gesto de asco al recordar los besos, abrazos y mismos entre ellos.
Y pese a verlo empalagoso, él deseaba algo asi para él. Deseaba caminar y despegarse un poco de sus ideas y relajarse, quería caminar, sentir el viento en su rostro y el frío de la noche en su piel, por ello desistió de irse con las chicas en su deportivo.
Las ventajas de la popularidad.-pensó.
Efectivamente, Ronald Weasley, es jugador de Basketball en su universidad. La prestigiosa Universidad de Londres. Ron, un chico normal aunque con pequeñas grandes diferencias, jugador y capitán del equipo, ojos azul cielo, cabello rojo fuego y un cuerpo de infarto. La perfección hecha hombre.
Con todo esto y sus calificaciones decentes lo hacían extremadamente popular y un prospecto perfecto para novio; se encontraba entre el “Top-10” de los solteros universitarios más codiciados del campus.
A estas alturas de la noche se encontraba llegando a la parte más alta de la ciudad. Allí había una gran colina alejada del camino principal y cuyo único camino a la cima era desconocido por los habitantes de la zona. Ron vivía hacia el norte de la ciudad pero había tomado ese desvío para dirigirse a su lugar favorito, la colina Hogwarts.
Esa colina tenía ese nombre porque según cuenta una vieja leyenda en esa colina había un antiguo castillo milenario donde habitan criaturas in imaginadas e inexistentes por los seres humanos. Aunque claro, debemos aceptar que es una simple y ficticia leyenda sobre el origen del nombre, muy pocos son los que creen en la veracidad de ella. Tal es el caso de Ron.
Si bien, es un estudiante de mecánica próximo a graduarse, él es de las pocas personas que tienen una mente abierta sobre criaturas mágicas, destino y el amor. El pelirrojo tiene un don para la palabra y la escritura, es un chico con enorme talento que esconde sus proezas artísticas del mundo por miedo a ser juzgado o malinterpretado.
Solo sus padres, hermana y mejor amigo sabían de la colección de libros llenos de poesía, obras literarias y leyendas mágicas que poseía el pelirrojo en su ático. Además, tenía varios escritos propios inspirados en experiencias personales, inventados por los grandes autores de su colección o salidos de su imaginación artística siempre activa.
Muy poco llegarían a entender su punto de vista sobre miles de cosas. No se consideraba un buen poeta, analítico o escritor, solo un aficionado aunque según su hermana “Uno muy bueno”. Tenía años leyendo y escribiendo pero con todo esto aun no se sentía preparado para gritar a los cuatro vientos sus pasatiempos.
Una ventisca fría lo hizo salir de su abstracción y darse cuenta que había llegado a la cima Hogwarts. Observó la imagen nítida de la ciudad llena de pequeños focos de luz e iluminada por un enorme luna llena. Pequeños rayos plateados golpeaban con fuerza sobre los árboles del lugar donde se encontraba dándole un toque mágico evidente.
Respiro profundamente inhalando todo el aire frío posible y soltándolo en un fuerte golpe de aire. Se sentía hastiado por sus propios pensamientos, siempre había criticado a los hipócritas que se acercaban a él solo por la popularidad y él, ocultando su verdadero yo tras una máscara de felicidad fingida, hacía lo mismo y peor.
Quería un verdadero amor y no era capaz de aceptarlo, cómo podía pensar en conseguirlo si él no aceptaba, aún, que lo estaba buscando. Todo se basaba en la ausencia de su “amor”. Toda su fuente de inspiración era una chica, una chica inexistente que sería su adoración y su todo, a quien le abriría su corazón y se lo daría como regalo.
Tú que escuchas mi canción
Que has entendido esta declaración
Ven a mis brazos
Que yo
No quiero seguir así
Fingiendo que soy feliz
Cuando te busco en otros labiosSuspiró, efectivamente todas sus divagaciones eran precisamente por eso, su extraña y recurrente necesidad de encontrar a un amor verdadero. En realidad, su problema era encontrar a una mujer. Deseaba ser feliz y le gustaría serlo ya. Observó de nuevo la ciudad y se preguntó
¿En dónde encontraría a la mujer indicada?, ¿Quién sería la dueña de su pasado, presente y futuro?, de todas esas casa, ¿Cuál ocultaría a la chica que con solo una caricia, roce o palabra lo haga tocar el cielo?. Volvió a suspirar.
Su madre siempre le había dicho que la mujer indicada sería con quien pudiera abrir su corazón sin sentirse expuesto o emboscado, su padre le había aconsejado conseguir a una mujer lista y con quien sintiera paz y él pensaba que ambos padres tenía razón.
Quería una mujer a quien le abriera su verdadero yo sin prejuicios, quien lo hiciera sentir en paz y que con solo verla dormida le expresara ternura, amor y tranquilidad como había leído una vez en un libro.
¿Existirá una mujer que logre eso en él?.-dudó para si mismo.
Era difícil definirlo pero seguramente existiría, y sería cuestión de saber entender las señales de la vida y el destino para saber quien la indicada. No buscaba una mujer perfecta de físico o extrovertida en palabra, deseaba a una mujer sincera, comprensiva y guapa en su corazón y mente.
Por que has sido tú
El sueño
Del que me despierto en otras camas y no estas
Por que has sido tú
El cuento
De mil y una noche que no acaban de empezar
No serás mentira
No me vallas a fallarTenía que existir,
debía. La mujer indicada para cada hombre debía estar afuera y sería cuestión de tiempo y paciencia llegar a conocerla para respetarla y quererla. Respiró un poco más de aire y con la poco luz de la luna pudo ver que ya eran las 10:30pm, bastante considerando su propio horario de fiestas.
-Horario de fiestas…-murmuró y suspiró. Recordaba los antiguos años donde él y sus mejores amigos, Harry Potter y William Black, haciendo de las suyas en las más divertidas y alocadas fiestas. Desde el jardín de niños eran inseparables, traviesos, astutos, guapos e inteligentes. Su amigo William, era divertido, gracioso, algo egocéntrico pero siempre leal; fue gracias a una de sus travesuras a los cinco años que ambos se unieron para no ser castigados al embarrar a un chico rubio llamado “Draco Malfoy”, de ahí se habían vuelto inseparables. Años después, conoció a Harry Potter, primo de Will, quien era callado, egocéntrico y siempre con una sonrisa en el rostro.
Will era la astucia y siempre tenía cualquier clase de travesura en mente. Practicaba deporte, atletismo y basketball; estudia la carrera de economía gracias a su gran habilidad natural para los negocios, además, que las empresas Black, dirigidas por el guapo Sirius Black, era una herencia que debía saber administrar.-según él. Por su parte, Harry, era el típico chico popular de sonrisa encantadora y mirada cautivadora, un chico promedio en la carrera de ingeniería civil.-al igual que Ron-.Nunca había sido su intención llamar la atención pero con sus mejores amigos pues era imposible no verse mezclado, aunque siempre la arrogancia iba por delante junto al ego de Black y la autosuficiencia de Ron. El destino los había unido para convertirlos en el “Trío de Oro”, belleza, inteligencia y mujeres, su lema de toda la vida… hasta ahora.
Bueno, lo había dejado de ser desde hace años; los tres habían llevado una cultura muy
abierta respecto a relaciones. Nunca se fijaban en una sola, y de hacerlo sería por menos de dos semanas. De esa forma habían vivido por largos años de existencia hasta que ocurrió… el amor ocurrió. Will, se enamoró perdidamente de Miley Store, una chica que estudia matemática en la universidad; el amor había surgido tras verla realizar karate profesional y quedar maravillado por el bello físico de la futura profesora de matemática. Mientras, a su mejor amigo lo vino a enamorar la persona que menos pensaban, su hermana menor, Ginny Weasley. Su historia de amor prefería no saberla.
Dos de los tres solteros mujeriegos más populares de Londres ya estaban ocupados y no disponibles desde hace más de dos años. Solo Ron quedaba listo para la acción desenfrenada de cama en cama pero, ya ni eso lograba animarlo. Le gustaría tener un rostro fijo cada mañana y vivir una historia de amor con la chica indicada.
-¿Otra vez con tus divagaciones de poeta frustrado, Weasley?.-se recriminó.
Pero que más podía hacer si se sentía de esa forma. Quería vivir esa experiencia, esa sensación que sus amigos trataban de explicarle y parecían imposible poder entender sin vivirla. Esa magia que los autores llamaban amor, esa belleza natural que representaba la mujer en varios de los grandes poemas que admira, ¿de qué forma hallaría esa magia y belleza en Londres? Seguramente, tardaría años en poder descubrirla realmente. Aunque no perdida nada intentando buscar ¿no?
Tú que sueles dibujar
Corazoncitos de felicidad
Por las esquinas de tu soledad
Tú que sabes más de amor
Que los poetas
Y más que el licor
Que exhalan los abandonados
Tú a quien yo llamo túPero… ¿por donde empezar?. Todo se veía realmente fácil en la televisión, reality show o en las películas, no obstante, en la vida real todo varía. De igual manera debía ser capaz, de eso dependía su propia felicidad, su propia paz y su vida… bueno, su “vida” sonaba muy dramático y exagerado pero era parte de cómo se sentía.
Nunca había llegado un pensamiento tan desesperado; no desde sus cinco años cuando quería comenzar a jugar basketball y su madre no deseaba ver a su hijo menor en ese tipo de deporte tan rudo y brisco. Había llorado como nunca esa noche, anhelando que su madre lo apoyara y lo logró. Desde ese día se sentía feliz, pero quizás no en plenitud.
-Plenitud…-dijo. Recordó que su padre le había dicho: “
La chica indicada será con la que sientas felicidad y plenitud, tal como, yo lo siento con tu madre”. Esa frase salió del señor Weasley porque vio a su hijo divagando mirando a través de la ventana la mañana del sábado anterior.
Su hermana también se había preocupado por él, tanto asi que le dijo que se calmara que la chica indicada ya llegaría y estaría para él como siempre había deseado. Ron había quedado un poco desubicado por las palabras tan directas y sinceras de su propia hermana. Aunque claro, él debía entender que su familia lo entendía a tal nivel de no necesitar palabras para expresar lo que se sentía.
Esa mujer que guarda en su baúl
Mis buenos años
ohhhhh tu
Tú que escuchas mi canción
Que has entendido esta declaración
Da el otro paso
ohhh amorSi lo pensaba bien, su relación con su familia se había distanciado bastante desde hace algunos años cuando su popularidad golpeó su puerta. No hay que malinterpretar, Ron los seguía queriendo y jamás profesaría una vergüenza de ellos pero, desde que era popular, salía más a fiestas y era menos el tiempo que pasaba junto a sus padres y hermanos. Ginny siempre se quejaba con él por ello, le decía que se sentía abandonada por su hermano favorito…
“
Eres un idiota, pero eres mi hermano favorito. Pese a que eres sobre protector, tonto, distraído y existes momentos en los que me agobias, debes pasar más tiempo con la familia y conmigo, hermanito. Todos necesitamos del amor de familia”.
Recordaba las palabras de su hermana hace más de seis años antes de entrar a la universidad y que ella decidiera que estudiaría periodismo. Disfrutaba estar con su familia, sus hermanos y sus padres eran lo más importante que pudiera tener. Pero pese a pertenecer a una familia numerosa, aun se sentía como si le faltara el sentimiento de alguien más.
-Su otra mitad.-había hablado su hermano Bill cuando hablaban de mujeres y él solo podía pensar en Fleur, una francesa que había venido de intercambio hace ya varios ayeres cuando él aun estudiaba preparatoria. Y aunque su madre, estuviera en desacuerdo con su situación amorosa con la francesita, la aceptó después de que Bill sufriera un terrible accidente hace dos años, meses antes que se casaran.
Lo recordaba perfectamente porque además de se el momento más trágico que había vivido su familia con uno de sus hermanos; allí es cuando se dio cuenta de lo vacía que había sido su vida todos esos años anteriores. Ver como Fleur lloraba amargamente a su novio sin importarle que pensaran de ella, sin tomar en cuenta las normas que podía disponer pertenecer a una orden francesa o las reglas propias de una señorita de casa, lloraba, lloraba de tristeza por la posibilidad de perderlo.
En eso momento sintió que el corazón se le oprimía. Si le pasaba a él algo asi o peor, ¿habría alguien que lo llorara asi? ¿Existiría alguna mujer que estuviera tan triste por su posible perdida como para llorarlo amargamente? Quizás tan sólo su madre y su hermana lloraría asi. Otro pensamiento que cruzó su mente en ese momento fue, ¿Tendría él, Ronald Weasley, la posibilidad de amar tan enormemente a una mujer como para ser capaz de sacrificar su propia vida, su salud para otorgarle a ella la posibilidad de vivir un poco más a costa de si mismo?
Esa pregunta había surgido cuando Fleur y testigos del accidente declararon que el chico, Bill, había evitado que un automóvil la atropellara interponiéndose él por ella.
-
Valiente.-escuchó decir a uno de los doctores en aquella ocasión.
¿Él sería igual de valiente por amor?
Que yo no vivo sin ti
Que quiero hacerte feliz
Y me preocupa que no has llegadoVolvió a inhalar aire y a soltarlo con un solo suspiro. Una sensación de miedo recorrió su cuerpo, varias teorías llegaban a su mente, ¿qué ocurriría si el amor llegara a su vida pero en un momento, como el vivido por Bill y Fleur, él no se sintiera capaz de hacer semejante sacrificio? Un pensamiento aterrador pero muy real. Seguramente quisiera ayudarla y enfrentar a la muerte él por ella pero ¿qué pasaba si al momento de la verdad la cobardía evitara lograr salvarla?
Ron pedía amor, quizás le llegaba y le prometería a ella, la luna y las estrellas pero ¿sacrificio por amor?; las más grandes obras literarias se basan en amor y drama, de un amor entregado que ofrece dar la vida por la otra persona, y en la mayoría asi ocurría. ¿Cómo poner de ejemplo historias de amor de finales tan trágicos? Pero ese no era el punto, el punto era saber ¿qué haría él por amor? ¿Estaba preparado para algo asi?
Muy posiblemente no. Pero para cosas asi nadie esta preparado; nadie se prepara para vivir la batalla que es el amor, todo se aprende sobre la marcha y quizás esos sacrificios se hacen por la fuerza del momento, seguramente, si se ama de verdad no importará dar tu vida por alguien más.
Miró de nuevo a la ciudad y aspiró el dulce aroma de las rosas silvestres. Impresionante.-pensó. Era impresionante meditar el curso de sus divagaciones y la belleza natural de un lugar como la “cima de Hogwarts” a un lado de una ciudad tan acelerada como Londres. Pequeños detalles hacían la diferencia.
Vagó su mirada por el ambiente que lo rodeaba desde hace más de media hora. Árboles, flores, arbustos, césped y el aroma de la fría noche colándose por sus fosas nasales con gran furia.
Belleza finalmente.
Nuevamente pensamientos para divagar.
Belleza, la belleza lo era todo según varias de las chicas con las que había salido. Belleza era arreglarse, usar kilos de maquillaje, litros de perfumen, gastar mucho dinero en ropas y criticar a otras, para ellas eso era belleza. Ginny le había dicho que todas sus novias eran superficiales y que no le volviera a presentar ninguna otra “mujercita” en su vida, al menos, que fuera la definitiva y tuviera un “cerebro útil con neuronas en funcionamiento”.
Ni siquiera ese recuerdo lo hizo reír, lo hizo apreciar lo vacía que había sido su vida y él, por ciego y tonto, no lo vio. Nunca había sido realmente feliz, si se ponía a meditarlo nuevamente. Tenía popularidad, una buena carrera, una familia amorosa, unos verdaderos amigos pero ¿y el futuro?; necesitaba pensar en el futuro, no sólo en lo económico sino también en lo amoroso. Deseaba llegar a tener un amor tan privilegiado como el de sus padres, su hermano, sus mejores amigos, ser tan feliz como ellos.
-¿Cuánto se tardaría en llegar encontrar ese retrato perfecto, esa mujer indicada, su otra mitad, la chica que lo hiciera sentir feliz y en plenitud, la que con una caricia, roce o sonrisa le hiciera tocar el cielo, esa mujer que le hiciera sentir cómodo y seguro, la que le muestre esa parte del mundo que no ha detallado, esa que lograr sacar lo mejor en él, la mujer por la que sacará su valentía e hiciera un sacrificio por amor?.-se dijo, resumiendo todo lo meditado esa noche
Respiró y miró al cielo, la enorme luna iluminaba desde el centro de la oscura noche rodeada de pequeñas estrellas brillantes que giraban otorgando variedad de colores con cada moviendo.
¿Tardaría en encontrarla? ¿Existía la mujer dueña de sus poemas, pensamientos cursis, la protagonista de sus delirios? ¿Vivía la reina de su pasado, presente y futuro? ¿El destino le prepararía su propia historia de amor?...-se debatió a él mismo antes de ser golpeado por el destino, literalmente.
Escuchó unas pisadas se giró y alguien chocó con él de frente haciéndolo hacia atrás, con todo y persona. Cayeron en la fría grama y ambos habían cerrado sus ojos. Ron sintió una respiración agitada muy cerca de su cara y abrió los ojos, la luz de la luna no le dejó ver el rostro de su agresor pero pudo distinguir una aroma a fresas y una silueta femenina sobre él.
-Disculpa.-habló ella con voz tímida pero fuerte. Al hablar quedó muy cerca de sus labios, se levantó y ayudó a Ron.
-No fue mi intención.-continuó hablando la chica.- Es que vine aquí ayer y por aquí debe estar mi carnet de la biblioteca, debo encontrarlo para retirar unos libros.-sonrió, Ron incontrolablemente sonrió también. Su primera sonrisa en toda la noche.-De verdad, disculpa.
-N-No hay problema.-tartamudeó. Por primera vez tartamudeaba frente a una chica.
La joven no tendría más de 22 años. Era de cabello castaño y rizos definidos, tez blanca y por lo que pudo observar de ojos color café. Vestía algo sencillo pero una hermosa silueta se escondía tras eso.
Por que has sido tú
El sueño
Del que me despierto en otras camas y no estas
Por que has sido tú
El cuento
De mil y una noche que no acaban de empezar
No serás mentira
No me vallas a fallarElla no había prestado atención a la mirada inquisitiva del chico pelirrojo. La joven castaña se agachó a seguir buscando su carnet como si de estar sola se tratara. Ron tras examinarla exhaustivamente se puso a ayudarla. Llevaron varios minutos en total silencio hasta que cerca del árbol más grande de allí encontró un pequeño trozo de cartón laminado, supo de inmediato que era eso.
-¿Es este?.-preguntó. La chica dio un respingo al escuchar su voz tan cerca, posiblemente, no recordaba su presencia en el lugar, ella dijo:
-Si lo es. Gracias.-pero antes de recibirlo, Ron leyó los datos al observar el título.-¿”Universidad de Londres”?
-Si.-se lo quitó de las manos.-Estudio allí. Gracias por lo del carnet, adiós.
-¿Qué estudias allí?
-¿Para qué quieres saber?.-preguntó con una ceja alzada.-No se si lo sabes pero no es recomendable otorgar información personal a desconocidos, mucho menos si chocas con ellos en una montaña solitaria en la que creías que ningún loco, aparte de ti, subía a este lugar abandonado.
-Gracias… supongo.-ambos sonrieron.-Yo estudio en esa universidad, nunca te había visto en el campus por eso me extrañó.
-¿Estudias allá?.-él asintió.-Pues el sentimientos es mutuo, nunca te había visto en mi vida.
-¿Ah no?.-preguntó con decepción y ella respondió con una negativa.-Pues soy Weasley.
Ella continuaba con un rostro desconcertado, lo pudo percibir.
Weasley, Ron Weasley.-se detuvo esperando alguna afirmación de parte de ella.-Soy capitán del equipo de basketball de la universidad y estudio ingeniería civil.
-Deportes ¿eh?.-él afirmó.-Con razón no nos habíamos visto en el campus, yo soy una chica cuya relación con los deportes ha sufrido diferencias irreconciliables. No somos compatibles.
-¿Qué estudias?
-El hecho que tu me revelaras información tan rápidamente sin ni siquiera pedirla no quiere decir que yo te de la mía asi de fácil, Weasley.-se cruzó de brazos.
Ron se percató que ella hablaba muy segura frente a él, no como las otras chicas que tonteaban para llamar su atención o querer algo a cambio. Solo su mamá y su hermana halaban seguramente frente a él. Eso lo hizo sonreír.
-Puedes llamarme Ron.
-Eso es chantaje
-¿De qué hablas?
-Me has dado autorización para llamarte por tu nombre de pila y eso me obligaría a otorgarte información personal directamente, solo para retribuir tu confianza impuesta en mí hace solo cinco minutos.
-No es para tanto. Solo te dije que detestó que me llamen directamente por el apellido y por eso accedí a que me llames asi, eso es todo.-dijo algo molesto por la actitud de ella. Si hubiera sido alguna admiradora ya se habría derretido con la posibilidad de llamarlo por su nombre.
-Disculpa entonces, Ron.-se disculpó y ambos sonrieron, Ron sintió un cosquilleo en la espalda, llegó al cielo el nivel de sensación.-Es que es duro ver a un chico guapo solo en una cima olvidada por la gente de la ciudad y no pensar algo malo.
-Entiendo. Tengo una hermana menor que desearía que se cuidara de extraños como tú.-No sabía porque hablaba con tanta naturalidad con ella pero se sentía pleno.
-Comprensible.-halagó.-Eres el típico hermano sobre protector ¿verdad?
-Pues… veras… yo… es que en momento…
-Lo eres.-afirmó.-Es natural, es tu pequeña hermana menor a la que deseas cuidar y proteger de todo mal y peligro que ya conoces. La pregunta sería ¿representas tú ese peligro para otras chicas?
-Si.-sintió que debía ser sincero pero no tuvo la sensación de verse expuesto.-Trato de protegerla.
-¿Sabes? Otros chicos me han negado representar eso. Debes ser que te estas alejando de ello ¿verdad?
-Realmente no lo se.-se acercó a ella pero observando la ciudad.-Desde hace un tiempo deseo saber que es lo que me falta. Siento que no estoy bien conmigo mismo siguiendo por donde voy, hay frustración con lo que he hecho y como lo he hecho.
-Pensamientos muy profundos para un deportista ¿no crees?.-pese el comentario no era un tono de burla, era un tono de asombro y alegría.
-Asi es. Siempre he detestado a las personas con doble identidad que representan algo pero son otra, los he considerado hipócritas pero hoy he descubierto que soy el más grande de los hipócritas.
-¿Por qué lo dices?
-He ocultado a mi verdadero yo detrás de la máscara de la popularidad y dejo atrás a lo que pertenezco.
-¿Qué te detiene a lograrlo?.-él la miro y ella se fijo en la luna.-Debe existir un motivo para seguir ocultándote pese a que ya descubriste tu problema.
-Tengo miedo.-ella lo miró. Se dio una fuerte conexión.-No se si estoy listo para enfrentarme a todo eso y menos si estoy solo.
-Seguramente tienes una familia y amigos que te ayudaran a enfrentar una situación asi. No puedes estar solo.
-Estoy completamente seguro que estarán conmigo pero cuando me refiero a la soledad me refiero al “amor”, no de familia, de pareja el que te coloque una mano en el hombro y sientas que el peso de todo se va o se aliviana.
-Nuevamente, son palabras demasiado profundas para un deportista y un chico popular.-se asombró y sonrió.-No creo que deberías avergonzarte de lo que te digan; quienes te criticarán no serán las personas realmente importantes para ti.
-Quiero conseguir la chica adecuada.-dijo al rato mirando la luna.
-¿Y eso? ¿Una chica adecuada? Probablemente has tenido cientos de novias y ¿no has encontrado a la indicada?
-No. Siento que al tenerla a mi lado ya nada de lo que pase a mi alrededor importará. Será quien me valore por lo que soy y no por lo que represento.
-Seguramente, pero ¿no deberías revelar tu verdadero yo para enamorarla? Es decir, lo más probable es que la chica adecuada se sienta poco para ti si te ve cada día rodeado de varias chicas sin neuronas en uso.
Rió. Ambos rieron con su comentario.
-Sin ofender a tus relaciones
-No me ofende. Es lo mismo que dijo mi hermana una vez, me pidió “no me vuelvas a presentar ninguna otra mujercita, al menos, que sea la definitiva y tenga un cerebro útil con neuronas en funcionamiento”.-imitó la voz de su hermana.
La chica rió a carcajadas limpias con la perfecta imitación. Además, que realmente era un comentario gracioso.
-Tu hermana parece que es una chica inteligente. Me cayó muy de hecho.
-Ninguna de las chicas con las que he salido se han llevado bien con ella. Es una chica muy inteligente y descubrió como poner a tono a mi mejor amigo.
-¿Sale con él?-él asintió.-¿No te molesta?
A estas alturas de la conversación ambos se hallaban sentados junto al árbol más grande en la cima de la colina. Recostado al árbol observando la ciudad.
-No. Al principio me incomodaba pero viéndolo bien es perfecto. No hay nadie más seguro que mi mejor amigo para ella, se llevan bien.
-Me alegro por ambos, entonces. Por lo que siento tu hermana y tú no se han dejado de llevar bien por nada de lo ocurrido ¿verdad?
-Realmente antes nos llevábamos pésimo.-sonrió, la chica le regresó la sonrisa.-Pero cuando mi hermano tuvo un accidente me di cuenta que no debía alejarme de ellos y encontrar el amor verdadero.
-Entiendo lo de tu hermana y tú. Pero ¿qué tiene que ver eso con lo de tu naciente necesidad de encontrar el amor?
-Mi cuñada sufrió mucho al verlo caído en una cama apunto de morir. Lo lloraba día y noche y eso me hizo meditar sobre si existía alguien que llorara asi por mi o si yo podría sacrificarme por alguien de la forma que hizo mi hermano.
-¿Sacrificarse?
-Un auto la iba a atropellar pero mi hermano la quitó y se interpuso por ella para que nada le pasara.
-Asombroso.
-Asi es. Muchos dijeron que de valientes
-Más bien diría yo que de amor. Lo hizo por amor, la fuerza del momento, eso que provoca dar la vida por el ser amado.
-¿Crees eso?
-Asi es. Uno nunca se plantea estar listo para eso pero la posibilidad de ver sufrir a quien se ama o perderlo para siempre es uno de los mayores temores del ser humano y es por eso que cometemos locuras.
-Palabras profundas para una desconocida
-Gracioso.-sonrieron y se estremecieron. La chica pudo ver el azul cielo de los ojos del pelirrojo.
Asi siguieron un rato más. La Luna iba cayendo de a poco y el silencio de la ciudad ya llegaba a ellos. Siguieron conversando sobre el amor y Ron pudo desahogar por primera vez sus pensamientos más profundos, con su familia nunca hizo falta y con sus amigos prefería no hablarlo, era la primera vez que lo hablaba con alguien ajeno a su vida. Una mujer.
-Bueno debo irme.-se levantó. Ron se levantó también, observó su reloj y vio que eran las 2:10 am.
-¿Te vas?.-lo dijo con cierta desilusión.
-Si.-respondió con pesar.-Ya es hora que regrese a casa, se supone que fui a buscar mi carnet donde una amiga.
-Tremenda amiga.-dijo señalándose.-¿Cuándo salimos de compras?.-habló femeninamente y ella rió.
-Eres muy gracioso, Ron.
-Gracias, es un honor ser el payaso de una bella dama.
-No exageres.-se sonrojó y bajo la luz de la luna se veía espectacular.-Es tarde. Mejor me voy. Fue un placer conocerte.-colocó su mano frente a él para que Ron la estrechara con la suya.
-Igualmente.-estrechó su mano y sintió felicidad y plenitud.
-Adiós.-se despidió ella, caminó otro poco y regresó a él.-Estudio Historia en la Universidad de Londres, edificio “B”. Me llamo Hermione Jean Granger, fue un placer conocerte.-se acercó y le dio un suave y delicado beso en la mejilla.-Nos vemos, Ron.
Rápidamente desapareció de allí.
Por que has sido tú
El sueño
Del que me despierto en otras camas y no estas
Por que has sido tú
El cuento de mil y una noches que no acaban de empezar
No serás mentira
No me vallas a fallarRon duró un poco más en ese lugar. Minitos en la misma posición durante bastante tiempo. Solo respiraba y parpadeaba pero no se había corrido ni un milímetro, aun se sentía colorado hasta la punta de sus orejas, tan rojo como su cabello y con mucho calor.
Cuando volvió a moverse llevo su dedo índice al punto exacto donde sintió el beso de la castaña Hermione. La carga eléctrica del beso fue demasiado potente como para responderle la despedida o detenerla, se paralizó por el momento.
Sonrió.
Miro el lugar, la ciudad y a la luna. Quizás el destino si le tenía preparado su propia historia de amor. Posiblemente, no tardaría en encontrar ese retrato perfecto, la mujer indicada, la chica que lo hiciera feliz, la que con una caricia le hiciera tocar el cielo, quien le ofreciera la seguridad y comodidad, la que sacaría lo mejor de él.
Seguramente la dueña de sus pensamientos, sueños, anhelos, poemas y pensamientos más cursis, estaba más cerca de lo que creía. No tardaría nada en encontrarla.
Solo debía ir al edificio “B” de la Universidad de Londres.
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