Me gustaría decir que traigo algo nuevo, pero no es así. Este es otro One completamente Dramione. La verdad no sé si me salió, me gustó, pero esta no era la idea original. Yo quería hacer un Song One Shot con la canción “Pero me acuerdo de ti” de Christina Aguilera, pero acabó de descubrir que soy PÉSIMA con eso de los song, simplemente no me salen, no se dejan. De cualquier modo espero que les guste y que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.
Besos y cuídense.
Dejen comentarios o los crucéo
“VENENO”
Una vez más mi sueño se turba al recordarte, al ver aquellos ojos grises que alguna vez me robaron el alma. Doy vueltas en la cama y siento su cuerpo a mi lado, me abrazó a él aferrándome con fuerza a su espalda y escondo mi rostro en su cabello rojo suspirando un poco deseando no recordarte más.
Él se remueve un poco, se vuelve hacia mí sonriendo con tanto amor que el alma me tiembla, cruza sus manos tras mi espalda atrayéndome hacia él y besa mis labios con ternura, tratando, sin saber, de borrar aquellos besos que tú me diste con pasión, respondo a su beso, no para olvidarte. No. Tú eres mi pasado, un pasado que sólo tú y yo conocemos.
Yo lo amo con todo mi corazón y jamás cambiaría mi vida con él. Él es el amor de mi vida y tú el amor que casi acaba con ella. Jamás te olvidé y yo sé que tú tampoco. Y sin embargo, jamás nos buscamos, no hacía falta lo nuestro ya fue, si es que eso que pasó podría considerarse como algo que contar.
Cierro mis ojos con fuerza y lo besó tan fervientemente que me quema. Ya no quiero recordarte, no podría más; un escalofrío me recorre por completo y él, extrañado me pregunta que sucede, no me siento capaz de responder, me acurruco entre sus brazos, esperando que el sol salga arrastrando la noche y tu recuerdo.
¿Por qué te recordé?
Precisamente hoy que mi hija mayor se va Hogwarts, precisamente hoy que estoy segura tendré que verte junto al pequeño Scorpius y a tu perfecta esposa. Si pudieras verme, no me parezco a ella y jamás esa fue mi intención. Reí con desesperación. Sigo teniendo el cabello enmarañado y mi ropa holgada me sigue pareciendo la mejor. Mis pecas en la nariz siguen ahí. ¿Recordarás aún que solías besarlas y contarlas una a una? Más que segura estoy que no.
Miré por la ventana de la cocina y suspiré con resignación.
Tres meses a tu lado bastaron para turbar toda mi vida, para reprocharme todos estos años la pequeña aventura que vivimos. En la balanza están tres meses de gloria y una vida de castigos por ellos, no hace falta decir cual llevaba ventaja.
Escuché unos pasos apresurados por la escalera y unas risas que llenaron de luz mi día, Hugo corrió a mí abrazándose a mi cintura dedicándome una cálida sonrisa mientras Ron me plantaba un beso puro en la mejilla. Rose venía detrás con su cabellera roja tan parecida a la mía.
Ellos eran mi vida, Rose, Hugo y Ron eran lo más grande que Dios me había regalado a pesar de las faltas que en tus brazos cometí.
Apenas si toco mi plato mientras ellos devoran su desayuno, Rose por nervios, Hugo por que había heredado el apetito de su padre. Tengo un nudo en la garganta hecho por la culpabilidad de recordarte a ti y a tus besos malditos, a ti y a tu voz fría arrastrando palabras de deseo y algo parecido al amor, que soltabas en mi oído como dejando una ligera dosis de veneno para acabar con mi vida. Recordando tu sonrisa de lado siento caer al vacío, ese mismo vacío que vi en tus ojos el día de nuestra despedida. Ese mismo vacío que dejaste en mi vida.
Todo este tiempo, sólo algunas veces me ha pasado esto, sólo un par de días me lleno de reproches por lo que pasó contigo. Sólo algunas noches te imagino a ti haciéndome el amor mordiendo mis labios para no gemir tu nombre en los oídos de él.
Levanto mi mirada y veo una sonrisa en cada uno de sus rostros, una sonrisa que hoy no creo merecer, si ellos supieran, si se dieran cuenta que cada vez que tu apellido sale a discusión me escabullo por alguna puerta, donde quiero esconder lo que el par de letras que conforman tu nombre me hacen revivir.
-Mi amor, ¿sucede algo?
Su voz me llegó hasta los oídos y mi corazón se estremeció, Rose y Hugo se habían levantado de la mesa dirigiéndose a sus habitaciones para prepararse.
-Son los nervios, Ron- mentí con ganas de que fuera cierto y pude ver en sus ojos celestes, con dolor, que me creyó. ¿Cómo no creerle a la personificación de la verdad? ¿Cómo no creerle a Hermione Granger, la alumna perfecta, la mujer ejemplar, la esposa ideal y la madre amorosa? Yo que siempre he luchado por la verdad y educado a mis hijos de la misma manera, escondo el secreto más grande que fácil podría acabar contigo, conmigo y con lo que hemos construido.
Tú y sólo tú eres el culpable de mi error, tú y sólo tú eres mi debilidad. Aquella que me hizo caer en tus brazos y probar las mieles y las hieles de tu amor. ¡Cuán egoísta me he vuelto!
Tan culpable soy yo como tú de lo que pasó. Me enredaste en tus brazos, me asfixiaste con tus besos y yo, tontamente, caí en tus redes… me dejé atrapar.
Quisiera decir que me arrepiento… pero no es así.
-No te preocupes- dijo mi esposo tratando de reconfortarme- Le irá bien-añadió mientras nuestra hija bajaba ya con la túnica del colegio puesta, sin poder evitarlo sonreí. Era tan parecida a mí.
Miré a mi esposo y quise sonreírle de igual forma a él, ser acercó a mí y deposito un beso hermoso en mi frente.
Lo engañé.
Y era tan cobarde que no podía confesarle el engaño que cometí tantos años atrás. No podía decirlo, tenía tanto miedo de perderlo que prefiero callar antes siquiera que verlo cruzar esa puerta para jamás volver.
No les quité la vista de encima a él y a mis hijos durante el viaje a la estación y me sentí estúpida, absurda y completamente idiota al ponerme tan melancólica por pensar en ti cuando mi vida está llena de cosas tan maravillosas. Dejé que las riñas de mis hijos y la dulce risa de Ron inundaran de luz aquel camino cristalizando la felicidad que encontré después de ti, de tu amor, de tu pasión, de tu dolor, de todo aquello que representabas.
Llegamos al andén 9 ¾ y fue ahí cuando todo se derrumbó.
Apenas alcancé a ver una rubia cabellera todo en mi ser tembló. No dije nada y seguimos caminando, intenté disimular al llegar junto a Harry y su familia, no quería que nadie se diera cuenta de todo lo que en mi interior sucedía. Sonreí lo más que pude y hasta regañe un poco a mi marido que jugaba a ser severo con Lily y Hugo, cuando todo mi mundo se desgajó, aquel mundo en el que quise creer con todo el corazón, había sido maravilloso pensar que por fin te había olvidado, en ese preciso instante me di cuenta de que soy como las olas, intento escapar una y otra vez… pero siempre regreso a la inmensidad del mar, aquel mar de plata de tus ojos en los que solía nadar.
A través del vapor y la neblina pude distinguir tu figura como si de un sueño se tratase, como si fueras una gloriosa aparición y de nuevo me quise mentir.
Que no me importabas.
Que te había olvidado para siempre.
Que tu amor no significó nada.
Fue él mismo quien te señaló a la distancia y tuve que mirarte fijamente, tú hiciste lo mismo, ambos nos perdimos en la mirada contraria y pude adivinar una sonrisa maliciosa y encantadora tras de tu mascara de fría altanería. El tiempo cambiaba cuando estaba frente a ti, un segundo se volvía una eternidad…. Nos desciframos el uno al otro los deseos que teníamos y que los años nos habían cambiado, descubrimos en ese instante que esos meses a tu lado habían sido inolvidables. Aún para ti, que vivías en tu mansión rodeado de lujos y de tu flamante esposa, supe en ese instante que tú alguna noche mientras le haces el amor a ella… sólo piensas en mí.
No nos importó que estuvieran nuestras familias nos quedamos mirándonos como hacía años no sucedía, no sé si fue un segundo, quizás dos, hasta que diste una cabezada recordando que alguien más estaba a mi lado y te diste la vuelta, devolviéndome a la realidad, dejando atrás los meses de la gloria de tu infierno entre tus brazos, cuando en tu cama me enseñaste a tocar el cielo con las manos, envenenándome de a poco.
Escuché lejano las instrucciones de Ron diciéndole a Rose que superara a tu hijo y le llamé la atención.
-Haz el favor, Ron ¡No intentes enemistarlo antes incluso de que empiece el curso!
Lo que dijo a continuación me hizo estremecer nuevamente, mi Rose con tu Scorpius, deseé con todo el corazón que mi hija no hiciera aquello, que no cometiera el mismo error que yo.
Los Malfoy son veneno.
Y uno muy letal del cual yo bebí con celo.
Después de ese día no volví a saber de ti, me refugié en mi vida, en el gran amor que me une a él, a mi esposo, al amor de mi vida, a tu enemigo, a Ron Weasley, el muchacho que siempre amé… mientras que a ti siempre te odié.
Y sin embargo cada noche al cerrar mis ojos para dormir, vuelvo a caer en el abismo infinito de tus ojos grises y en mis sueños, vuelvo a beber de ese dulce veneno de tus labios.












