CAP 8 – “HALLOWEEN”A la hora acordada Harry, Ron, Neville, Ginny y Hermione bajaron al vestíbulo con la intención de encontrarse allí con sus amigos pero se sorprendieron al ver que aun no habían llegado, así que se sentaron en las escaleras a esperarles. Hay que aclarar que esta fiesta no era como las que se hacían en Navidad en la que todo el mundo tenía que ir de gala. Aquí cada uno podía ir como quisiera: Harry, Ron y Neville no iban con túnicas sino con unos pantalones y camisa al estilo muggle; Hermione y Ginny llevaban vestidos, pero no eran tan extravagantes como los de gala. Eran más sencillos, aunque el de Hermione tenía bastantes volantes. Los cinco iban muy guapos.
Al cabo de unos cinco minutos aparecieron Draco, Nott y Daphne también vestidos muy guapos: Draco llevaba unos pantalones y zapatos blancos con camisa verde oscura; Nott unos vaqueros negros con camisa blanca; y Daphne curiosamente también llevaba pantalones de color negro ajustados, una camisa fucsia y gris y unas botas con algo de tacón. Los tres se acercaron.
-¿Qué hay? –Saludó el rubio- Vaya, estáis muy guapas chicas.
-Gracias –contestaron al unísono Hermione y Ginny.
-Tú también estas muy guapo –Ginny lo miraba de arriba abajo.
-Estoy de acuerdo –reconoció Hermione.
-Si vosotras lo decís –contestó el chico encogiéndose de hombros. También Nott y Daphne dijeron que estaban muy guapas y ellas les devolvieron el cumplido.
-Espero que los demás lleguen pronto me muero de hambre.
-¡Tú siempre te mueres de hambre Ronald!
-Oye Hermione, no he comido nada desde la comida, creo que es normal que tenga hambre.
-¡Es que no comer nada desde la comida es lo normal, so tonto! –Hermione y Ron siguieron discutiendo por un buen rato.
-Hay que ver, así se pasan todo el día –comentó Ginny a Harry.
-Y que lo digas –Harry miró a los tres Slytherin que se habían quedado de pie frente a ellos- No creáis que es ahora, llevan toda la vida peleándose así y… ey Draco, Nott, ¿Os pasa algo?
Todos volvieron la cabeza para mirar a los dos chicos que miraban como hipnotizados escaleras arriba. Daphne sacudió una mano delante de los dos chicos pero ni así consiguió que reaccionaran.
-¿Se puede saber que miráis, par de bobos? –La chica alzó la vista y observó unos segundos, después sonrió pícaramente- Vale, ahora ya lo entiendo.
Los demás se dieron la vuelta y también miraron. Al instante comprendieron el embelesamiento de Draco y Nott: Luna, Cho, Ava y Rose ya habían llegado y, tanto Rose como Ava, estaban preciosas. Luna, como siempre, iba de lo más extravagante con un vestido con forma de globo de color azul muy intenso que si lo mirabas mucho rato te dañaba los ojos, y para completar, una gran luna llena colocada detrás de su cabeza; Cho llevaba un vestido negro de cuero ajustadísimo que apenas le tapaba lo necesario, también llevaba unas botas con tacón de aguja. Iba maquilladísima; Ava no iba tan extravagante como las otras dos, llevaba un vestido morado oscuro de cuello alto sin mangas y unas botas negras, pero sin tacón, y el pelo como siempre; Rose realmente estaba preciosa, iba la más sencilla vestida pero esta guapísima: un vestido de color lila claro, liso y que le llegaba casi hasta las rodillas, zapatos sin tacón y del mismo color y el pelo igual que siempre pero un poco más liso. El escote del vestido era palabra de honor y de manga tres cuartos. Apenas iba maquillada, pero lo cierto es que no le hacía ninguna falta.
Las cuatro charlaban animadamente y ni siquiera parecían haberse dado cuenta de que sus amigos las miraban embobados. Cuando llegaron hasta ellos los saludaron y se disculparon por haberles hecho esperar. Cho miraba de forma provocativa a Draco pero este no se había dado cuenta pues miraba atontado a Rose. La chica al sentirse observada le miró y sonrió.
-Vaya Draco, que guapo estás.
-…
-¿Te pasa algo?
-…
-¿Draco? –Rose al ver que no reaccionaba chasqueó los dedos delante de su nariz- ¿Me estás oyendo?
-¿Eh? ¿Qué? –Draco parpadeó saliendo de su trance y miró a la chica que lo observaba arqueando las cejas- Perdona, ¿Me decías algo?
La muchacha abrió la boca para contestar pero su respuesta fue ahogada por la explosión de carcajadas que tuvo lugar justo a su lado. Harry, Ron, Hermione, Ginny y Daphne se desternillaban de risa. Es más, Ginny y Daphne habían tenido que sentarse en las escaleras para no caerse al suelo. Los demás se sujetaban las costillas muertos de la risa. Draco los miraba ofendido.
-¿Se puede saber que es tan gracioso?
-Es…que…jajaja…que…jajaja…tú… -eso fue lo más coherente que pudo decir Ginny justo antes de sufrir otro ataque de risa.
-¿Qué pasa conmigo? –Hermione había logrado tomar una bocanada de aire y le contestó.
-Es que nos ha hecho mucha gracia que tú…jejeje… te hayas quedado tan embobado mirando a Rose…jajaja… -Draco se puso rojo como un tomate lo cual no era muy común en él.
-Y luego dices que no te gusta…jajaja… -Harry no podía parar de reír.
-Ella no me gusta, es solo que me ha sorprendido que se pusiera tan guapa eso es todo.
-Sí, sí, lo que tu digas.
-¿Por qué me decís a mí? ¡Mirad a esos dos! –los demás miraron a donde señalaba Draco y tuvieron otro ataque de risa: tanto Nott como Neville observaban con la boca abierta a Ava y a Luna, que se miraban sin saber qué hacer.
-¡Hay que ver que burros sois los chicos! -sentenció Ginny secándose las lagrimas. Después se levantó de las escaleras y fue hasta ellos a darles un golpe en la cabeza- ¡Despertad ya Romeos!
Los dos chicos movieron la cabeza como si ahuyentaran las moscas y se sonrojaron aun más que Draco.
-Venga, vamos al Gran Comedor antes de que mi hermano nos devore a todos.
Todos obedecieron a la pelirroja y fueron al comedor. Por el camino Harry oyó claramente como Draco le susurraba a Rose al oído *estas muy guapa* haciendo que ella se sonrojara.
Cuando llegaron allí se sorprendieron de lo terrorífico que parecía el Gran Comedor: apenas había luz y había arañas y calabazas luminosas por todas partes; las guirnaldas y adornos que habían colocado el día anterior y que, a la luz del día, parecían normales ahora eran del todo terroríficas; los profesores habían quitado las cuatro mesas de las casas poniendo una pocas mesas en las que cabían unas 10 personas en cada una; para la comida, o mejor dicho, las chucherías, habían colocado una larga mesa en la cual había comida de todo tipo: desde sándwiches hasta calaveras de azúcar con relleno de fresa, bebidas variadas y todo en gran cantidad para que nadie se quedara sin su parte. En el lugar de la mesa de los profesores habían colocado un gran escenario para que le grupo elegido tocara. También habían dejado espacio para bailar, por supuesto.
Ya había llegado bastante gente y la mayoría se había dirigido directamente hacia la mesa de la comida, tal como hizo Ron en cuanto la vio. Sus amigos se dedicaron a encontrar una mesa algo alejada del escenario para poder conversar sin tener que chillar. Cuando la encontraron tuvieron el problema de que no iban a caber todos en una mesa, de modo que hicieron dos grupos: Harry, Ron, Hermione, Ginny, Daphne, Rose, y Draco en una, y Cho, Neville, Luna, Ava y Nott en otra. Con estos se sentaron un par de amigas de Cho para desgracia de los demás que, al terminar la fiesta, acabaron con un dolor de cabeza tremendo. Cuando esto estuvo arreglado fueron a la mesa de la comida donde Ron les esperaba con dos platos repletos de dulces.
-Ron, no me digas que solo piensas cenar chucherías. –Hermione no podía entender cómo se las había arreglado para poner tal cantidad de dulces en dos platos de plástico pequeños–. Luego tendrás pesadillas por la noche.
-Fe tofteria –Ron tragó las tres arañas de chocolate que tenía en la boca y repitió- Que tontería, llevo comiendo dulces toda mi vida y nunca he tenido pesadillas.
-Como quieras –la chica cogió un sándwich y un par de trozos de pastel– Ya estás avisado, yo no…
-¡AAAAHHHHHHHH! –un fuerte grito sobresaltó a los tres amigos e hizo que Ron se atragantara con el pastel de calabaza que estaba comiendo.
-¡¿Qué ha sido eso?! –consiguió farfullar cuando hubo tragado el trozo de pastel. Los tres amigos miraron en derredor y pronto lo descubrieron: a unos pocos metros de ellos estaba Cho, escondida detrás de Draco y mirando al ponche como si fuera un cadáver putrefacto. Cho se aferraba a la camisa del chico como si la vida le fuera en ello. Draco parecía no saber ni que cara poner. Se giró un poco y dijo algo tratando de calmar a la chica pero no pareció surtir efecto pues ella se aferró aun más a su espalda. Los tres Gryffindor se acercaron un poco, apartando a unos pocos que se habían acercado para ver qué pasaba y que en ese momento apenas podían contener la risa, pero lo hicieron porque nadie en su sano juicio iba a atreverse a reírse del Príncipe de Slytherin en sus propias narices. Cuando se acercaron vieron que Draco y Cho no estaban solos sino que Rose y Hagrid estaban junto a ellos tapándose la boca para que el rubio no los viera reírse.
-Esto… Cho ¿Qué te ha pasado para que gritaras de esa manera? –Harry empleó el mismo tono suave que emplearías con alguien que está gravemente enfermo. Al no obtener respuesta de la chica miró a Draco, al cual seguía firmemente aferrada, pero este solo puso los ojos en blanco.
-Cho te repito que no son ojos de verdad –dijo Draco con una paciencia infinita-. Solamente son hielos con forma de ojos. Ven y te lo demostraré.
Cho parecía negarse a acercarse pero el chico la cogió de la muñeca y la llevó hasta el cuenco donde se servía el ponche. Los Gryffindor también se acercaron y vieron el motivo del grito de Cho: en el cuenco había unos ojos flotando. A primera vista parecían de verdad, pero luego se veía, tal como había dicho el rubio, que solo eran hielos con forma de ojos.
-¿Más tranquila? –le preguntó Draco.
-Sí –musitó Cho avergonzada. Cogió su plato y se dirigió a su mesa roja como un tomate y sin mirar a ninguno de los presentes. Draco emitió un débil suspiro y, con una mirada gélida, hizo que los pocos curiosos que quedaban se fueran a toda prisa.
-Bueno, ¿Nos sentamos ya? –sugirió el rubio.
-Vale –los cinco se despidieron de Hagrid y fueron tras Cho a sentarse en la mesa que habían encontrado antes. Al cabo de un rato llegaron los demás y se pusieron a charlar tranquilamente mientras comían.
-Ron, por lo que más quieras, mastica con la boca cerrada –Ginny miraba a su hermano fijamente.
-¿Me fodeis cejar que cofa como quiefa? -Ron parecía que no iba a aprender nunca buenos modales al comer.
-Que paciencia hay que tener con él –comentó Hermione- ¿A qué hora es el baile?
-Dentro de un rato, a las doce creo –contestó Rose.
Terminaron de cenar entre bromas y risas hasta que la voz del director los interrumpió.
-Mis queridos alumnos, espero de corazón que os lo estéis pasando bien –un gran coro de *sí* corroboró estas palabras- Primero tengo que agradecer a todos los alumnos que nos ayudaron con la decoración del comedor y de todo el castillo, un fuerte aplauso para ellos (…) Gracias. Ahora sin más dilación el grupo que todos esperabais ¡¡¡¡¡“LOS DRAGONES DORADOS”!!!!
Una gran ovación siguió a esas palabras y en cuanto una música muy rockera empezó a sonar la mayoría de los alumnos saltaron de sus asientos hacia la pista de baile.
-¡¿Sabes qué Ava?! –Oyeron chillar por encima de la música a Nott- ¡¡Tienes un buen gusto para la música!!
-¡¿De verdad!? ¡¡Gracias!! ¡¿Bailamos?! –esa sugerencia dejo un tanto descolocado a Nott pero se puso en pie de inmediato para ir a bailar con la chica, no sin antes hacerle un gesto de alegría a Draco con el pulgar.
-Jejeje, vaya dos –comento Ginny sonriente- ¿Bailas Harry?
-Claro.
En cuanto los dos se hubieron alejado Ron se volvió hacia Hermione tan rojo como su pelo.
-Hermione…tú… ¿querrías…? yo…
-¿Bailar contigo?
-Sí, eso.
-Por supuesto que sí, Ron –el chico suspiró aliviado y ambos se dirigieron a la pista que en ese momento estaba muy concurrida. Neville y Luna les imitaron.
-Bueno, Draco, Rose yo os dejo solos –dijo Daphne maliciosamente-. Estoy viendo que Miles Bletchley no tiene con quien bailar.
-Adiós –le dijo el rubio.
El corazón de Rose empezó a latir muy rápido. ¿Qué haría Draco? ¿Le pediría bailar o preferiría quedarse sentado? Ella notaba como el calor le subía a las mejillas y sin poder evitarlo miro de reojo al rubio que para colmo estaba sentado a su lado. Pero este no la miraba. Tenía la vista fija en las parejas que bailaban desenfrenados en la pista de baile. La muchacha tosió un poco como para hacerse notar y en ese momento vio como Draco abría la boca como para decir algo…
-Hola ¿Te gustaría bailar conmigo? -Rose se quedó sin respiración. Una chica guapísima de Slytherin se había acercado y en ese momento le pedía a Draco para bailar. Rose conocía a esa chica, no sabía su nombre pero había oído hablar de ella. Era preciosa, con un cabello largo, rubio y rizado, y tenía a todos los chicos de Hogwarts a sus pies. Algo así como un Draco en femenino.
Draco cerró la boca y se quedó mirando a la chica, como valorándola. Rose giró el rostro para que el chico no viera las lágrimas que se apoderaban rápidamente de sus ojos y luchaban por salir.
-Bueno…yo… -una pequeña burbuja de esperanza floreció en el corazón de Rose. ¿Acaso terminaría diciéndole que no a aquella chica engreída?- Rose, ¿Te importaría quedarte sola un rato?
Aquella pregunta hirió profundamente el corazón de la chica. Se sentía tonta. ¿Cómo iba a preferir Draco estar con ella que con aquella preciosidad? No tenía nada que hacer contra ella. Una solitaria lágrima resbaló por una mejilla de la chica pero ella se la secó fingiendo que se apartaba el largo cabello de la cara.
-No, por supuesto que no –contestó Rose procurando que su voz sonara firme y no temblorosa-. Vete tranquilo.
-¿Estás segura? –Repitió el muchacho mirándola a los ojos-. Me sabe muy mal dejarte sola.
-No te preocupes por mí –dijo Rose con un hilo de voz-. Vete y diviértete. De verdad.
-Bueno –Draco le dio un pequeño pero dulce beso en la mejilla-. No tardaré mucho.
-Tranquilo.
Draco se puso en pie y tomando la mano que le ofrecía aquella chica se dirigió a la pista de baile. Cuando se alejaban la rubia giró el rostro y miró a Rose de forma maliciosa. La morena los observó irse con lágrimas en los ojos que dificultaban su visión. Cuando vio que se perdían entre la multitud que bailaba, Rose no aguantó más y rompió a llorar cubriéndose el rostro con las manos.
Continuará...
P.D. No voy a publicar nada más hasta que vea algun post. Gracias
