Pero antes les informaré de mis otros fics es que necesito publicidad y mi firma no da para más. Aqui los tienen:
NUEVO! HP-GW: Pelirroja Blancanieves ONE-SHOT
R&Hr: Simplemente tú ONE-SHOT
RW-HG: AZUL Y CAFÉ mini-fic TERMINADO
“Disclaimer: Todos los personajes y lugares pertenecen a JKR, no son de mi invención. También aparecerán ciertos personajes que si son d mia autoria, fundamentales para el buen funcionamiento de la historia.”
Introducción: Alguna vez has pensado en lo que pasa cuando te desmayas, caes inconciente o peor aun, cuando por culpa de una posión envenenada caes inconciente frente a tu mejor amigo y un profesor un tanto loco... pues yo si y aqui esta mi historia.
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Caminaba sin rumbo fijo por un desierto árido, desolado, caluroso y silencioso. Alrededor solo se veían grandes medanos de arena, de varios tamaños y formas con sus pequeños granos de arena puros y brillantes. Brillantes porque resplandecían con la luz de la enorme luna llena sobre ellos.
Una hermosa luna llena a decir verdad, amplia y esplendida, totalmente plateada iluminando intensamente la oscura noche en ese árido desierto. Haciendo un esfuerzo por opacar la penumbra. Total penumbra era lo que abundaba, aparte de la arenisca. No había ni personas ni animales, estaba desolado completamente. Era él y los millones, millones de granos de arena que formaban cada una de esas grandes colinas.
La lenta ventisca levantó la suave pero porosa arena y miles de granos de ese falso oro lo golpearon sin compasión; obligándolo a cerrar sus ojos para evitar que entraran a ellos.
Esa corriente de viento lo hizo estremecer de sobre manera, fue helada, gélida. Casi desesperanzada. Una sensación de perdida cubrió su cuerpo y mente, el presentimiento de estar abandonado.
Abandonado es perfectamente el término que lo puede describir en este instante, esa impresión de inmensa soledad que le cubría el cuerpo, que parecía entrar por cada poro de su piel a través de esa fría ventisca.
Se sentía solo, en miseria y totalmente despojado. Como si algo le faltara.-además de lo evidente, claro está- algo importante. Un estremecimiento de pérdida. Pérdida de algo valioso, algo que debería estar allí pero no lo está, que debería estar a su lado pero no. Se le fue, se le escapó de las manos.
La fría brisa se detuvo y nuevamente el calor del desierto lo invadió, haciéndole reaccionar y detenerse para observar a su alrededor.
Seguía igual que hace unos segundos, solo y árido, sin rastro de vida humana pero con la diferencia que ahora el paisaje había cambiado gracias a los vientos. Nuevos medanos se habían formado y otros fueron destruidos.
Comenzó a caminar de nuevo pero ¿a dónde iba?, no había caminos, estaba solo y sinceramente dudaba que ir a la cima de una colina de arena sirviera de algo. Pero en principio ¿Dónde estaba? Realmente no lo sabía, cómo podía irse sin saber dónde estaba ni como había llegado a ese lugar; era imposible. Lamentablemente no recordaba, no recordaba nada.
Se miro asi mismo y vio unas ropas, unas túnicas algo desgastadas, claramente no era ropa para estar en el desierto y recordó; él estaba en su dormitorio en el colegio pero… ¿haciendo qué? Ni idea.
Otra nueva brisa helada lo embistió con fuerza pero con dirección diferente, iba de norte a sur o ¿de este a oeste? No estaba seguro pero sabía que era diferente a la anterior, incluso más fría y lo invadió, nuevamente, de una sensación de soledad y pérdida. No entendía el por qué pero debía ser importante como para oprimirle el pecho de esa manera.
Llevó su mano al pecho sobre su corazón y pudo notar, percibir a través del tacto, un bordado, un pequeño cuadro, sobre la negra casi gris túnica. Poso sus ojos sobre ello y se giro para quedar ayudarse a ver gracias a la luz de la luna y observar un escudo, pero no era un escudo cualquiera, era uno con un león en el centro y eso le hizo recordar otro detalle importante; Gryffindor. Su casa en Hogwarts, su colegio, la casa de los leones, él estaba en su habitación haciendo algo, era su cumpleaños y… no recordaba más. Era un avance aunque se podía ver desilusión en su rostro pecoso.
Decidió volver a caminar otro poco, tratando de recordar sobre lo ocurrido ¿cómo había llegado a ese lugar?, ¿qué era es lugar? Y… ¿Cómo se llamaba? Porque se acaba de dar cuenta que no recordaba su nombre, desconocía ese pequeño detalle.
Ahora si se sentía peor que antes, no se había percatado de lo perdido que se encontraba. No sabía donde estaba ni a donde iba y mucho menos conocía cómo llegó o cuál era su nombre. Su memoria estaba bloqueada pero de alguna forma, su corazón no se hallaba asi. Sentía que algo le faltaba, algo que necesitaba y añoraba.
Caminó otro poco más pero se detuvo. Desconocía si estaba entrándose más al desierto o saliendo de él, objetó por regresarse pero al voltearse pudo observar los estragos del viento que habían borrado sus huellas. Ahora no sabía qué hacer.
En su desesperación cayó de rodillas, hundiéndose un poco entre la fina arena y enterrando sus puños con furia en la misma, en un acto de completa ira. Ira que debía ser liberada, descargada, expulsada de su ser antes que lo ahogara. Se sentía mal, devastado, solo y derrotado.
Eso era lo que más odiaba estar solo, sin una persona para hablar, mirar, reír o discutir. Sin alguien que te hable, sonría, mire o discuta contigo. Una rápida imagen llegó a su mente por breves instantes, llenándolo de varios sentimientos calidos, una persona, una chica que apenas pudo divisar su silueta pero no la pudo distinguir. Trató de volver a recordarlo pero imposible, no pudo hacerlo y lo intentó varias veces.
Una lenta lágrima se escapó de sus ojos, esos ojos azul cielo, transparentes, esplendorosos y especiales que brillaban por la fuerza de la luz lunar; la lágrima hizo un recorrido pausado por su mejilla hasta caer desde su mentón y evaporarse mágicamente antes de llegar al suelo de arena.
Nuevamente se sintió aislado y perdido, sin rumbo ni origen. La soledad parecía ser su única compañía.
-No estás solo
Creyó escuchar una voz hablarle pero imposible al mirar a su entorno no había nadie.
-No estas solo.-repitió la voz
Alzó la mirada, no había nada nuevamente. Nadie. Ni un solo cuerpo, alma o espíritu en su contexto. Estaba solo
-No estas solo.-insistió
Volvió a escuchar esa voz le parecía familiar, la reconocía de alguna parte aunque no recordaba claramente de don. Levantó la mirada y la vio. Una joven de unos diecisiete años, tez blanca perla, ojos café y cabello castaño rizado, ella no observaba expectante. Creía que era un ángel. Llevaba un vestido blanco de seda, suave y caía delicadamente sobre su cuerpo, sobre su piel calida, definiendo su bien formado cuerpo pero dejando ver a la perfección unas esbeltas piernas.
-¿Quién eres?
-Tu conciencia.-se burló la chica, riéndose a carcajada limpia.-recordaba esa risa armoniosa de alguna parte-frente a él.- ¿Quién crees que soy?
-No lo se.-se sinceró.-¿Quién eres?
-¿Quién crees que soy?
-No me vas a responder ¿verdad?
-Correcto.-sonrió
-Pero ¿Qué haces aquí?
-Vengo ayudarte a recordar y regresar a tu lugar de origen
-¿Y cómo lo haré?
-Cuando recuerdes quien eres y de donde vienes
-No eres de mucha ayuda
-Se hace lo que se puede.
-¿Siempre eres asi de misteriosa?
-Cuando se da la oportunidad
-¿Qué eres?
-Tu ángel quía, no es obvio.-dijo sentándose a su lado mirándolo a sus ojos azul cielo.
-Y todos los ángeles tiene esa forma
-No. Los ángeles somos entidades, esencias propiamente dichas, y tomamos la forma de una persona especial o deseada para nuestros protegidos
-O sea que esa forma que llevas es de una persona especial para mi ¿no?
-Asi parece
-¿Qué vamos hacer?
-Lo que tu quieras…
-¿Caminamos?
-Si eso quieres…-ella se levantó y comenzaron a caminar.
Volvieron a caminar ya no se sentía solo pero estar con ese dichoso ángel le estaba agotando su paciencia, discutían a cada momento. Por tonterías, por su postura, pesimismo, incultura, falta respeto, imprudencia, insensibilidad… De repente otro recuerdo volvió a su mente.
Una chica discutía con él y le respondían fuertemente para no dejarse vencer. Parecía discutir por una tontería. Ella llevaba un vestido azul y se veía hermosa mientras él llevaba un horrible traje de mangas y ridículos encajes. Casi al final de la discusión ella le dijo:
-“Eres un idiota Ron”
El recuerdo se desvaneció
-Ron. Ese es mi nombre.-afirmó alegremente.-Me llamo Ron
-¡Bravo!.-aplaudió la chica.-Solo tardaste horas en recordarlo.—criticó
-¡Oye!
-Es la verdad.-se puso sus brazos en su cintura en forma de jarra. De alguna parte recordaba esa pose…
-¿Cuál es tu maldito problema conmigo?
-No tengo problema contigo.-se cruzo de brazos a la defensiva
-Claro que si. Todo el tiempo hemos discutido
-No todo el tiempo.-contraatacó.- Hemos reído y conversado
-Muy pocas veces la mayor parte del tiempo discutimos. ¿Por qué?
-No lo se.-negó mirando a otra parte
-¡Dime!.-exigió el pecoso pelirrojo.-Se que lo sabes
-Esta bien.-se derrotó al tener esa azul mirada sobre ella.-Sucede que al representar a la persona especial para nuestros elegidos, lo hacemos en todos los sentidos y con los sentimientos de esa persona
-¿Qué?
-Es decir.-rodó los ojos ante la falta de agarre por parte del chico.-Al parecer esta persona a la que estoy representando, se siente frustrada contigo y asi lo debo interpretar pues tu situación actual con esa persona
-Pero… ¿por qué esta asi?
-No lo sé. Eso debes averiguarlo tú
-Eres insoportable ¿lo sabes?.-dijo tras unos minutos de eterno silencio
-¿Qué?.-se extrañó la chica-ángel
-Confundiéndome a diario
-Pero yo no…
-Fuera.-musitó el pelirrojo
-¿Cómo es la cosa? ¿Qué es lo que me estas diciendo?
-Eres insoportable y de paso sorda.-especto
-¿Cómo?
-Largo fuera de aquí ¡Vete!
-Pero… ¿por… qué? ¿Por qué?.-sus ojos se nublaron al instante aguantando las lagrimas
-Me siento traicionado por ti
-¿Qué?
-No lo sé pero… ¡Fuera! ¡Largo!
El ángel retrocedió un poco, su orgullo y altivez habían flaqueado, se fueron. Al igual con ella. El ángel se desvaneció
Quedó solo.
Totalmente
Nuevamente el sentimiento de abandono lo acogió por completo. Durante la presencia del ángel se sentía tranquilo y completo, a pesar de estar discutiendo, pero con su ida.-que había sido hace menos de quince segundos- volvió a sentir a la soledad como su única compañía.
Esa chica lo había descontrolado con su presencia, hablando, riendo, paliándolo pero su compañía la sentía enormemente grata. Pero ahí estaba él, totalmente solo, y lo peor es que era porque lo quiso así. Fue él quien corrió a su ángel sin razón o motivo justificable; la alejó de él, la corrió de su lado y todo por sentirse traicionado. ¿Qué le había hecho el ángel como para tratarla si? ¿Por qué se sentía traicionado por ella?. No sabía pero eran dudas que resonaban en su cabeza como el golpear de las campanas de una iglesia, fuertes y claras. Quizás no había sido el ángel quien le hiciera algo, quizás era la chica a la que representaba, esa chica especial… pero ¿quién podría ser?
Otra ventisca de páramo lo golpeo con fuerza y determinación, sintió un frío recorrerle todo el cuerpo de pies a cabeza. No se había percatado que con la presencia de la chica, los vientos y brisas habían menguado, desaparecido o calmado, pero ahora qué la había corrido de su lado, ese gélido regresaba y con mayor fuerza. La imponente aleada de viento helado y arena lograron tumbarlo, trató de resistir pero imposible, cayó de espaldas, cayó inconsciente.
Toso estaba frío… helado…sin vida…
Un recuerdo cruzó su mente: Estaba en su habitación en la torre de Gryffindor en Hogwarts, abriendo sus regalos de cumpleaños. Era su cumpleaños. Escuchaba a su amigo Harry hablarle sobre Malfoy pero él no le prestaba atención. Recibió muchos regalos un suéter, un reloj, un libro… varias cosas pero lo que más le llamó la atención es que “ella” no le había mandado nada. Se sentía mal, su corazón se le estaba oprimiendo. No quería decirlo pero le dolía, le dolía esa acción de ella… Vio una caja de chocolates de caldero y decidió probar unos cuantos, al hacerlo solo podía pensar en Romilda Vane… después solo recordaba caer desmayado frente a Harry y el profesor Slughorn, con un horrible sabor de boca y una corriente inestable por todo su cuerpo.
Despertó Sobresaltado. Sintió que se congelaba y era asi. Estaba en medio de un árido desierto pero él tiritaba de frío, tenía pequeños rastros de hielo por su cuerpo, su cabello pelirrojo estaba helado, sus cejas estaban congeladas, sus manos estaban casi moradas, no sentía circulación en sus piernas y de su boca salía un aliento frío.
No entendía por qué se hallaba así, de esa forma, bajo ese efecto, se suponía que estaba en un desierto pero él se sentía como si estuviera en un páramo, petrificado y frío hasta los huesos. Otras preguntas invadieron ¿Cuánto tiempo llevaba allí y cuándo podría salir? Ya recordaba lo ocurrido, pero aun no era conciente de la relación con lo sucedido y el lugar sonde se encontraba.
Con todo esto en su cabeza lo que más lo desconcertaba era que no recordaba ¿Quién era su ángel? Es decir, ¿A quién le recordaba o a quién le debería recordaba?. El rostro de sus padres… amigos… hermanos… harry y ginny… su novia-que detestable recuerdo; pensó por unos instantes- pero ella no. ¿Qué le pasaba?
Otra oleada de frío lo sacó bruscamente de sus pensamientos, su mente estaba invadida por cientos de dudas y cada una sin repuesta, no hallaba explicación pero esa sacudida helada lo regresó a ese mundo. Esta conciente que no era su mundo pues ni si quiera en mundo mágico una cosa como esa ocurriría pero no sabía con exactitud donde se encontraba.
Volvió a sentir frío, incluso más que hace rato. Su manos, piernas y el resto de su cuerpo estaba entumecido, no reaccionaba, eso lo preocupó ¿ Que haría si su cuerpo se congelaba? ¿Quién lo ayudaría?. Nuevamente el recuerdo de su ángel ocupó su mente. Su ángel de cabello castaño y ojos café. Esa chica ahora mismo pudiera estar ayudándolo, mimándolo o cuidando de él pero ya no estaba con él. Posiblemente si no la hubiera alejado, aislándola, si no la hubiera tratado mal ella estaría allí. No sabía cómo estaría ella… y si tampoco tenía con quién estar… y si estaba tan sola como él… y que tal, si la había hecho llorar.
Pensar que la chica pudiera estar asi lo hizo sentir peor, no por él, sino por la joven. No debería haberla tratado de esa manera. No lo merecía. Si importar sus motivos.-que ahora le parecían irracionales.-aunque se sintiera enteramente traicionado por ella no debió actuar de esa forma. La chica no era nada para él como para reaccionar asi, y aunque fueran algo, no se debe tratar un problema de esa forma.-eso lo reconocía.
Se sentía mal.
Una inmensa oscuridad lo hizo salir de su abstracción. Levantó la mirada, a la antes plateada luna ahora azul, pero era un oscuro, opaco y tétrico azul, tinieblas, una espesa neblina se apoderaba de su entorno. La nube oscura hacía del cielo lentamente, lo rodeaba, lo acechaba y lo encerrando, atrapándolo entre unas paredes negras y profundas. Quería correr, huir, alejarse de allí pero su cuerpo no reaccionaba. No se podía mover. Estaba enteramente entumecido. Se sentía sofocado, ahogado por esa tiniebla.
Escucho una risa macabra…
-Estas solo Ron.-habló una voz chillona entre la espesa niebla
-No lo estoy.-tartamudeó por frío no por miedo
-Lo estas. No hay nadie contigo, Estas solo.-rió malignamente
-Claro que no. Tengo, familia, amigos y a…
-¿A quién?. No hay nadie contigo. Estas solo.-insistió.
Esa voz era chillona y provocaba en su cuerpo una corriente eléctrica de penumbra, se le erizaba la piel. Esa voz parecía moverse entre la niebla… Ron no sabía a donde mirar pues se escuchaba un eco en todas partes…
-Ellos están conmigo
-Estas solo. Ron por favor ¡Acéptalo!... No hay nadie
-Si los hay
-Claro que no ¡¡Estas solo!!
-Mi ángel me dijo que no estaba solo y yo le creo
-¿Y dónde esta tu angelito de la guarda?.-se burló
-La aleje…-musitó
-¿Cómo?.-se hizo la que no escuchaba.-Dime que no escuché
-¡La alejé de mi! ¡lo acepto! Pero me dijo que no estaba solo
-No estabas solo cuando ella estaba contigo pero como la alejaste pues AHORA estas solo
-De ninguna forma.-dijo temblando por el frío
-No le importas a nadie, por eso estas solo.
-No.-murmuró casi dudando en un tono poco audible
-¡Ves!... lo estas dudando.-dijo burlonamente.-Estas solo y sabes que lo estas por ti… Tú alejas a las personas
-Yo no… no…
-¡Claro que si!.-espectó la voz.-todos los problemas y discusiones comienzan por ti, por tu carácter y personalidad. Por tu patética persona
Ron se encontraba paralizado de cuerpo y espíritu. Estaba entumecido de pies a cabeza, sentado sin poder mover un solo músculo; a penas y podía articular palabra alguna debido al inmenso frío que sentía. Además de la sensación de ahogo en su garganta que producía la oscuridad, le faltaba aire y cada vez era más difícil hablar Su mente solo pensaba en no querer morir pero su cuerpo se rendía… no soportaba más…
-Ríndete. Déjate morir será lo mejor. Estas solo y siempre lo estarás
-No estas solo.-la voz del ángel regresó
-Si lo estas.-atacó la oscuridad
-No estas solo. Nunca estas solo… yo…yo siempre estoy contigo.-confesó
-¡Estas solo!.-gritó desesperada la voz chillona
-¡Jamás!. Aunque me alejes de ti, mis pensamientos y todo mi ser están siempre contigo
-Claro que no. Él te alejó… se lo buscó… alejó de él el único rastro de luz que esta sobre su vida. Lo único bueno fue aislado por él… lo único que le pertenecía solo a él. ¡¡¡Esta solo!!!
-Nunca lo dejé. Yo jamás me podría alejar aunque me lo pida
-¡Largo!.-le gritó al ángel la oscura voz chillona.-No vale la pena, no te molestes porque él no te valora.
-Pero yo lo valoro a él y eso es suficiente para mi.-contestó decididamente
-Te arrepentirás, no servirá de nada que estés con él. Sus miedos serán más fuertes… ¡Te dejará!
-Nada es para siempre.-reconoció.-pero si eso llegara a pasar pues yo lo esperaría eternamente con mi corazón y brazos abiertos… finalmente mi corazón le pertenece solo a él.
Esa confesión hizo mover algo en él… extrañamente sintió una enorme alegría invadirle el cuerpo… el calor corporal regresaba y esa sensación gélida se desvanecía. Algo despertó en él y lo motivo a decir…
-No estoy solo. Estas conmigo.-miró a la chica, a su ángel.
De repente la oscuridad desapareció. Las tinieblas y esa espesa neblina se esfumaron. El ahogo que apretaba su garganta junto al entumecimiento fue desapareciendo, se fue alejando con la llegada del ángel. Ese frío y sensación gélida fue destruida, tras una calida presencia, tras su calida presencia; la presencia de esa chica. Esa mirada, esos labios y ese cuerpo lo habían traído de vuelta. No estaba solo, ella estaba con él.
-Siempre estoy contigo.-murmuró con voz pausada el ángel
-Gracias
-De nada
El se levantó, de apoco con mucho cuidado y se paró frente a ella. Mirando con sus claras orbes azules a esos bellos caramelos café de su ángel. Su mirada es hermosa.-pensó el pelirrojo.
-Ron…
-Dime
-¿¡¡Estas loco!!?... ¿¡¡Por qué no corriste!!?... ¿¡Cómo es posible que duraras!!?.-le gritó.
El chico apenas y tuvo tiempo de taparse los oídos instintivamente ante el regaño de la chica… definitivamente ella estaba molesta… y no era para menos, ella casi lo pierde por sus dudas…
-Pero yo…
-Eso fue tonto.-especto.-Una tontería
-Asi soy yo.-sonrió sinceramente y feliz por recibir un regaño de ella, se sentía de nuevo en paz
-No es excusa
-¿Cómo volviste?.-cambió de tema
-Nunca me fui… quieras o no yo estoy siempre contigo
-Si quiero… quiero… quiero que estés conmigo siempre.-balbuceó
-Yo también.-le sonrió dulcemente sonrojándose un poquito. Él recordaba esa sonrisa
-Que bueno
-No me cambies el tema
-Casi lo logro.-rió suavemente y ella lo secundo por un momento
-Lo que hiciste fue entupido e inmaduro Ronald
-¿Ronald?.-se extrañó
Ese tono… esa forma de llamarlo… ese regaño… Miles de recuerdos bombardearon su mente y cientos de imágenes cruzaron frente a si, todos y cada una iguales de significativas: Recordaba la primera vez que la vio en el tren, cuando la salvaron del troll, la vez que quedó petrificada en segundo año, el golpe a Malfoy dado por ella, su cuarto año en el baile de navidad hermosamente arreglada para Krum-y no para él-en el quinto año cuando antes del partido le dio un pequeño beso en la mejilla dejándolo embobado y su sexto año… lo hermosa que es cuando lee, habla, observa, ríe… y recordaba cuando estaban hablando en herbología, tristemente recordó cuando Ginny comentó que ella se había besado con Krum-razón por la que se sintió traicionado alejándola de él- cuando ella lo atacó con esos canarios gracias a un suave pero melodioso “opugno” que salió de su boca y las pocas veces que la había visto en pasillo o en clase-después de eso- estaba con sus ojitos tristes y no sonreía.
Ahora recordaba todo, cada detalle, cada suceso, cada palabra y cada sonrisa… recordaba a…
-Ron…Ron… Ron… ¡Ron! ¡Despierta!...Ron.-llamaba su ángel
-Ya recordé…
-¿Qué recordaste?.-sonrió su angelito
Él cuidadosamente se acercó a ella, muy lentamente y cuando su ángel trató de alejarse Ron la agarró de un brazo.
-¿Qué vas hacer?.-preguntó temerosa la castaña, sus mejillas estaban sonrojadas y aun trataba de soltarse de Ron.
-Lo que debí hacer hace mucho tiempo…
-¿Qué cosa?
Se fue acercando, llevo su mano libre a la mejilla derecha de la muchacha y la acaricio suavemente como con miedo a romperla, palpando cada poro de su piel suave y adictiva… tal como la había soñado cientos de veces. Estaba maravillado con su presencia. La seguía masajeando pero sin bajar la mirada de los expresivos ojos color café de la chica, esos mismos que desde hace varios años le estaban robando el sueño. Bajo su mano con suma delicadeza hasta los labios color carmencí naturales sin pizca de maquillaje en ellos y con su dedo pulgar los tocó delicadamente, la castaña cerró los ojos de inmediato y suspiró. Ron aprovecho para acercarse un poco más y regresó su mano a donde estaba y sin más preámbulos… la besó.
Era un beso suave… delicado… tierno y sumamente añorado. En principio fue un sencillo roce pero su solo contacto provocó que muchas sensaciones explotaran en su interior, miles de cargas explosivas y eléctricas recorrieron su cuerpo; dándoles a entender un claro mensaje…se habían encontrado. Dos almas separadas y destinadas a estar juntas se reencontraron. El beso se intensificó un poco pero sin perder la ternura del principio. Ya no era necesario que Ron la sostuviera del brazo, de apoco se acercaron un poco más…
A lo lejos se escuchó a alguien hablando exactamente la misma voz de su ángel. Se escuchaba a la distancia… en un lugar muy lejano a su ubicación… pero se escuchó fuerte y clara…
Pero ya Ron no escuchaba… solo oía… podía sentir que alguien hablaba pero él ya no le entendía. Su mente, su corazón y su boca estaban ocupados en alguien más… su ángel
‘Entonces el perpetrador no conoce muy bien a Slughorn,’ dijo Hermione, hablando por primera vez en horas y sonando como si hubiese tenido una grave gripa. ‘Cualquiera que conozca a Slughorn sabría que había una buena oportunidad de que él guardara algo tan delicioso solo para sí mismo.’
El beso terminó y tardaron en abrir sus ojos… ambos estaban sonrientes, muy felices. No existía palabra que valiera. Al mismo tiempo casi por coordinación o por instinto abrieron sus ojos al mismo tiempo y es cuando las iris azul cielo se encontraron con las iris color café. La conexión era inminente.
Ron solo atinó a decir…
-Hermione.-y sonrió. Su ángel le sonrió de vuelta.
Nuevamente a lo lejos se escuchó un leve pero importante murmullo…
‘Er’my’nee …‘
El mundo real había seguido su curso. Pero en él también había identificado, conseguido y aceptado a su ángel… su angelito de la guarda… su ángel castaño.
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Se aceptan rosas o tomates jajaja pero comenten plis... !!!!!!!!!
Gracias.!














