Bueno, ayer me puse a escribir.. y esto es lo que salío: un ONE SHOT sobre Draco y Ginny. Es el primer ONE que hago, así que espero que os guste y acepto críticas, como creo que todos deberíamos hacer, jeje
Disclaimer: todo pertenece a J K Rowling
Bye!
Mi traidora a la sangre
“Traidora a la sangre”
Esas fueron las primeras palabras que le dije a Ginny cuando la conocí, de las que aún me arrepiento y me arrepentiré por el resto de mis días; porque no sé si por decisión del destino, o por mis actos de niño malcriado e inmaduro la perdí para siempre.
Admiraba su valor, su fuerza, esa pasión con que afrontaba la vida y que irradiaba por todos y cada uno de los poros de su piel, ese tesón y determinación. Desde el momento en que la vi, supe que no podría pensar en nadie más, y aunque me refugié bajo una coraza de odio y resentimiento fingidos su rostro siempre rondaba mi mente y mis pensamientos.
Yo, un sangre limpia de noble familia no podía juntarme con alguien como ella, una amiga de los sangre sucia; pero mi deseo por verla, tocarla, besarla gritaba su nombre en silencio. Con el tiempo notaba que no estar junto a ella me iba consumiendo, el fuego que ardía en mi interior me hacía cada vez más daño, y por fin, me decidí a hablarle.
Ocurrió una noche después de la cena: vi cómo salía del Gran Comedor y no me lo pensé dos veces, así que decidí seguirla; por suerte estaba sola. Yo me escondí detrás de una estatua, expectante y con miedo, pues no sabía cuál sería su reacción. Cuando ella iba a entrar en su sala común, salí de allí y la agarré del brazo e inexplicablemente ella no se sorprendió: se limitó a sonreírme.
Yo me quedé petrificado por tal belleza, su melena larga y pelirroja, sus pecas surcando su rostro, sus profundos ojos castaños y la sonrisa más bonita que jamás había visto. Cuando recuperé el habla, le mostré mis sentimientos, le dije todo lo que sentía y noté que un gran peso salía de mi pecho y volaba libre.
Lo más increíble de todo es que ella me correspondía. A mí, ¡Draco Malfoy! Estaba eufórico, y no era para menos: la chica a la que amaba con todas mis fuerzas también sentía algo por mí.
Nuestra historia nació tan rápido como se marchitó, y aun con eso, ella fue lo mejor que me había pasado nunca. Sin embargo, yo era y aún sigo siendo, un cobarde; nos veíamos a escondidas, siempre furtivamente y todo por mi orgullo, mi dichoso orgullo de sangre limpia que no me dejaba ver más allá…
No estaba disfrutando del amor que Ginny me entregaba sin reservas, no era consciente de lo que tenía delante, y a pesar de que la amaba había algo que no me dejaba actuar, como una fuerza que te agarra y no te deja mover. Era feliz y no era feliz al mismo tiempo, y lo peor es que Ginny parecía darse cuenta de todo, no era tonta sino todo lo contrario.
Recuerdo especialmente una tarde de marzo: habíamos salido a dar un paseo, yo siempre vigilando que nadie nos viera juntos, cuando comenzó a llover. Corrimos a refugiarnos al Bosque Prohibido, pues era el cobijo más cercano que teníamos, y nos abrazamos como nunca lo habíamos hecho, como si aquel gesto nos protegiera de todo mal.
Esos eran los momentos que disfrutaba con ella, cada caricia, cada beso, cada mirada que lo decía todo. Pero con el tiempo, yo me volví más arisco y ella, aun con todo lo que me amaba, no pudo seguir con este juego y se marchó de mi lado.
Podría culpar a cualquiera de lo que pasó, pero sé que la culpa es sólo mía, porque fui un idiota por no anunciar ese amor al mundo, por vergüenza y orgullo. Pero ahora la vergüenza la siento de mí mismo, y no hay día en que me arrepienta una y mil veces de no haber sido sincero con ella, porque no era traidora a la sangre. Era mi traidora a la sangre.














