Hola ya dije que iba a publicar este fin de semana pero al final he decidido hacerlo hoy porque he podido terminar el capitulo ^^ y este fin he hecho planes y no podre hacerlo... Asi que aqui os lo dejo...
Laraaaaaaaaaa!!!!!!!!!! en un restaurante... bien nena, sigues conservando tu puesto, ahora el siguiente no lo vas adivinar... besos...Tercera coincidencia: En el restaurante
- Estás preciosa – Exclamó Harry cuando la vio vestida para su cena.
- Gracias intento estar a la altura de mi acompañante… ¿Crees que podré pasar por uno de ellos?
- Sin duda Hermione, vas a impresionar a esa panda de estirados ricachones… En serio, no puedo creer que aun vayas a cenar con uno de ellos. Creí que los odiabas – Dijo Harry frunciendo el ceño.
- Solo a los idiotas redomados.
Harry rió y Hermione también.
- ¿Cómo lo conociste?
- Pasaba cerca de la floristería de Neville y entré a saludarlo. Estaba haciendo unos centros de flores preciosos para una boda y entonces apareció él, buscando un ramo de rosas rojas para su madre… Como Neville estaba ocupado, me pidió que lo atendiera, ya sabes lo que me gusta ayudarlo a confeccionar ramos – Hermione narraba todo eso mientras se colocaba unos discretos aretes de plata – Debió quedarse impresionado con mi obra porque después de charlar un rato conmigo me invitó a cenar con unos amigos.
- Lo que me cuesta creer es que aceptaras.
- Pues sí aun lo estoy pensando, supongo que el tipo es demasiado atractivo para decirle que no… o yo no tuve un buen día. La cosa es que dije que sí y bueno, tal vez no tenga la oportunidad de cenar en un restaurante de lujo después de hoy…
Harry sonrió levemente. Hermione se acercó a él y le agarró las manos.
- Harry hoy es sábado, deberías salir tú también. No te martirices mas por lo de Cho, hace meses que terminó.
Harry apartó las manos de las de su amiga y suspiró mientras se pasaba la mano por el rostro.
- Lo sé, pero no puedo evitar que aun me duela… Está bien, llamaré a Neville, tal vez salga con él y Hannah a tomar unas cervezas.
- ¡Buen plan… mejor que el mío! – Exclamó Hermione besándolo en la mejilla.
- ¿Cómo se llama el tipo de las flores? – Preguntó Harry mientras sacaba del joyerito de Hermione unos pendientes con una circonita en forma de lágrima y extendiéndolos hacia ella – Mejor estos.
- ¿De veras? – Harry asintió, Hermione agarró los pendientes y se quito los aretes de plata – No recuerdo su apellido – Harry arqueó una ceja reticente – Pero su nombre era… Cormac.
Efectivamente, Cormac Mclaggen era terriblemente guapo y educado, tanto que a Hermione comenzó a fastidiarle sobremanera eso de que constantemente le abriese la puerta del coche, del restaurante, le apartase la silla para que se sentara… ¡Maldita sea! ¿Ese tipo pensaba que era manca o qué? ¡Estaban en el siglo XXI por el amor de Dios!... Sin embargo Hermione aceptaba resignada cada gesto caballeroso del joven con una sonrisa forzada en los labios.
- ¿Estás cómoda?... – Le preguntó por tercera vez en quince minutos que llevaban en el restaurante, pero esa última vez añadió – Ron no debe tardar.
- ¿Ron?
- Sí, mi amigo. Vendrá con una chica pero no me preguntes quien, porque eso siempre es un misterio – Añadió Cormac sonriendo y mostrando sus blancos, perfectos y relucientes dientes.
- ¡¿Ron?! – Insistió Hermione con una terrible sospecha rondando su cabeza.
- ¿Qué te pasa?
- No, nada… es que últimamente no hago más que tropezarme con ese nombre una y otra vez – Explicó Hermione al ver la cara de impaciencia de Cormac.
El muchacho rodó los ojos y decidió cambiar de conversación, pero en ese instante sus labios se curvaron en una sonrisa mientras levantaba la mano entusiasmado.
- Ahí está.
Esa frase, corta y escueta, fue suficiente para que el corazón de Hermione diese un brinco. Lentamente y con la esperanza de estar equivocada, giró la cabeza hacia el lugar donde indicaba su acompañante, y entonces se desinfló como un globo… Era él, era el mismo tipo pelirrojo malhablado y de sonrisa insolente otra vez. Hermione arrugó el gesto, pero… ¡Por el amor de Dios!... ¿Quién iba a su lado?... ¿Eso era una mujer?... Aquella chica de cabellos lisos y dorados que lo acompañaba debía ser algo parecido a una diosa… no algo más que eso, un ángel del cielo.
- ¡Bon jour!
‘Perfecto’, pensó. ‘¡Un ángel del cielo francés!’… Hermione se sintió pequeñita como una hormiga y más aun cuando advirtió nuevamente una sonrisa socarrona en el rostro de Ron.
- Hola Hermione… No dejas de perseguirme – Bromeó.
La joven no dijo nada, solo se limitó a levantar el labio superior y entornó los ojos.
- ¿Os conocéis? – Pregunto Cormac desconcertado y mirando de soslayo a la rubia acompañante de Ron.
- Sí, la chica de la bicicleta – Respondió Ron sin apartar sus insolentes ojos de Hermione.
- ¡Oh!... ¿Y ella es? – Inquirió McLaggen comiéndose con la mirada a la joven francesa.
- Hermione, Cormac… os presento a Fleur Delacour.
- Un placeg…
Hermione pasó la cena más horrible de su vida. Cormac solo tenía un tema de conversación… lo coches descapotables de último modelo, y además el tipo tenía un humor de perros, se enfadaba por cualquier cosa y continuamente competía con Ron por ser el centro de atención. Por otro lado, también tuvo que soportar como el pelirrojo idiota y Fleur estuvieron dándose comida y carantoñas durante toda la cena. Hermione necesitaba salir de allí, le dolían las comisuras de los labios de mostrar sonrisas falsas intentando agradar a su vacío acompañante, y no sabía muy bien porqué, pero le molestaba demasiado lo acaramelado que estaba Ron con aquel ángel del cielo francés.
Por suerte para Hermione todo tiene un final, y la cena no fue una excepción. Pero entonces a Ron se le ocurrió una ‘maravillosa’ idea, propuso continuar la velada tomando unas copas en un local de moda. Hermione estuvo a punto de negarse a acompañarlos, pero pensó que era injusto para Cormac dejarlo solo con ese par de melosos. De acuerdo el tipo era insoportable, pero la había tratado muy bien. Así que haciendo de tripas corazón, accedió a ir.
Cuando llegaron al exclusivo local, dos aparcacoches se llevaron sus respectivos vehículos y los cuatro accedieron al lugar.
La música estruendosa de aquel sitio molestaba enormemente a Hermione. Cormac había desaparecido. Parecía que se lo había tragado la tierra desde hacía media hora ¿Dónde diablos se había metido?... Hermione resopló fastidiada, porque llevaba el mismo tiempo sentada en un reservado, haciendo de sujeta velas del idiota redomado y su ángel francés, que parecía querer succionarle el hígado por la boca, aunque él no se quedaba atrás. Fantástico, al final la que estaba sola era ella, definitivamente ahora no había nada que pudiese solucionar que Cormac McLaggen le caía realmente mal.
- ¡Eh, Ron!
La voz de la persona que lo llamaba fue lo suficientemente elevada para que Ron lo escuchara y decidiese apartar por fin sus labios de los de Fleur.
- Hola Bill – Lo saludó levantándose de golpe y estrechándole la mano.
Hermione se fijó en aquel joven, se parecía tremendamente a Ron, pero no tuvo que esperar mucho para saber porqué.
- Chicas, os presento a mi hermano mayor Bill, ellas son Fleur y Hermione.
- Encantado – Saludó educadamente Bill dando sendos besos en el dorso de la mano de las muchachas – Siempre tan bien acompañado hermanito… Tú dos y yo ninguna.
Hermione abrió la boca para puntualizar la observación de Bill, pero el joven continuó hablando y Hermione cerró la boca.
- ¿Qué te parece si te robo a una de ellas? – Preguntó extendiendo la mano hacia Fleur, que sonrió halagada.
Ron se encogió de hombros, como si no le importase en absoluto. Hermione lo miró con recelo y bufó. La chica francesa se levantó y caminó junto a Bill hacia la pista central de la discoteca.
‘Muy bien’, pensó Hermione ‘Ahora sí es el momento para largarme de aquí’ Tomó aire, y decidió contar hasta tres para emprender su retirada… Una… dos…
- ¿Quieres bailar?
‘¡Mierda!’… Solo faltaba decir… ¡Tres!
- No sé bailar – Contestó con voz seca.
- Yo tampoco.
Ron se había puesto frente a ella y le tendía la mano. Hermione escuchó la música que surgía de los altavoces. Era un tema marchoso, algo para no tener que bailar pegados, así que accedió (a regañadientes) y sujetó la mano de Ron que la condujo suavemente hasta la pista de baile. Nada mas llegar, el Disc Jokey cambió radicalmente el estilo musical y el romanticismo inundó el ambiente. Hermione cerró los ojos… ¡Maldita sea! Pero no tuvo tiempo de objetar nada porque Ron ya rodeaba su cintura con una de sus grandes manos. Hermione se quedó paralizada… incluso la sangre dejó de circular por sus venas.
- ¿Qué haces ahí quieta? Vamos, coloca tu mano sobre mi hombro – Le indicó frunciendo el ceño.
Hermione obedeció pensando aun que se equivocaba al no largarse de allí de inmediato. Ron comenzó a moverse por la pista y ella lo siguió. Se sentía rara, no era la primera vez que bailaba agarrada a un hombre, pero se sentía extraña con él. ¿Por qué aquel chico olía tan bien?... De repente sintió un calor sofocante, Ron con un rápido movimiento la había aproximado a su cuerpo y ella no luchaba por deshacerse de esa cercanía… ¿Qué le estaba ocurriendo?... ¡Se sentía bien con el idiota!... Comenzó a ponerse muy nerviosa y su respiración se volvió agitada cuando notó el cálido aliento del chico acariciar su cuello, y aquel hombro fuerte e increíblemente bien formado…
- ¡No! – Exclamó separándose bruscamente de él - ¿Sabes?, creo que lo mejor es que me vaya.
Ron no pudo hacer nada para evitarlo porque ella había abandonado la pista como un rayo.
Caminaba de un lado a otro de la calle, fuera de la discoteca mientras se abanicaba con una mano, intentando sofocar el calor que estaba sintiendo, que él con su proximidad había logrado provocar en ella. Estiró el cuello impaciente para ver si pasaba algún taxi.
- ¿Te llevo a casa?
Hermione no se giró, sabia de sobra quién era el dueño de esa voz… Él, otra vez él.
- No, tomaré un taxi.
- No voy a permitir que hagas eso… ¡Eh… tú, chico!... Trae mi coche.
El aparcacoches salió disparado y regresó apenas dos interminables minutos después, tiempo en que ni Ron ni Hermione se dirigieron la palabra.
Hermione se detuvo frente a la puerta del coche y dijo.
- De verdad no es necesario Ron…
- Sube – Exhortó él, y pasando por delante de ella sin detenerse a abrirle la puerta se metió en el auto.
Hermione sonrió y se mordió el labio inferior para sofocar la risa que le producía aquel chico insolente y descortés. En el fondo agradecía la desconsideración de Ron. Se abrió a sí misma la puerta del copiloto y entró en el coche. Ron puso el motor en marcha y juntos abandonaron el lugar.
Ninguno dijo nada durante el trayecto, a excepción del momento en que Hermione le dio la dirección de su apartamento.
Cuando Ron detuvo el coche frente al portal de su piso, Hermione tomó aire y se dispuso a salir del vehículo diciendo.
- Gracias.
- No hay de qué – Lo dijo serio sin las muestras de socarronería tan habituales en su rostro.
Hermione hizo un amago de sonrisa y se giró para abandonar el coche, sin embargo no pudo hacerlo porque la mano de Ron se había posado sobre su brazo y se lo impedía.
- ¿Sabes?... Creo que tú y yo no comenzamos con buen pie… Tal vez deberíamos empezar de cero y así la próxima vez que coincidamos podremos mirarnos sin tanto resentimiento – Ron dejó de presionarle el brazo y le extendió la palma de la mano abierta – Hola, mi nombre es Ronald Weasley.
Hermione sonrió, aquel chico además de ser un idiota estaba rematadamente loco. Decidió divertirse y seguirle el juego.
- Y el mío Hermione Granger.
- Un placer Hermione – Y le estrechó la mano con decisión.
La joven no contestó y Ron alzo una ceja reticente.
- Según el protocolo, ahora es cuando tú debes decir… ‘El placer es mutuo Ron’.
Hermione sonrió más ampliamente, pero ninguna palabra amable salió de su garganta. Se mordía el labio con fuerza ahogando la risa, y abriendo la puerta del coche salio al exterior. Ron movió la cabeza de un lado a otro resignado.
Hermione comenzó a caminar lentamente hacia el portal de su casa, sin dejar de sonreír. De pronto oyó de nuevo su nombre y se giró instintivamente. Ron la miraba con los brazos apoyados sobre el techo del coche.
- De veras es un placer haberte conocido Hermione – Y sus ojos azules centellearon.
- El placer es mutuo Ron – Dijo ella, y se giró desapareciendo dentro del edificio.
Ron dio unos golpecitos con las palmas de las manos sobre el techo del vehiculo sonriendo ampliamente, y subiéndose nuevamente a él, se alejó a mucha velocidad del lugar. Hermione salió justo a tiempo para ver como el muchacho doblaba la esquina y desaparecía de su vista.
Entonces, rió sin reservas.
Hasta aquí la tercera coincidencia, cuando tenga lista la cuarta publicaré ya os avisare por aqui...
Espero os haya gustado
Gracias por confiar en esta historia... besos
María.4ª COINCIDENCIA pulsa aquí