por Up Side Down** » Vie Oct 09, 2009 12:28 pm
Bien, como dije...este capitulo y su epílogo son largos!!*
Dedicado, con amor a Todas ustedes <3
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Cáp. 19 “El Final del camino”
La atmósfera estaba en paz consigo mismo, Hermione disfrutaba los pocos segundos de tranquilidad que encontró después de asesinar a Lucius, abrió sus ojos y vio el cuerpo de sus padres con su cara destrozada, trato de regenerarles el rostro a través de sus memorias pero le fue imposible.
-Es tiempo de decírselo- dijo Virgil a Gabe, quien negaba con la cabeza, Hermione poso su vista en ellos, Gabe estaba aferrado a la mano de Virgil, ella le sonrío dulcemente
-Hermione…-empezó Virgil- Debes saber algo muy importante, nosotros….
-…Te informamos que es de día y llevaremos a Draco- interrumpió Gabe, la mirada furiosa de Virgil lo hizo estremecer, Hermione se molestó ¡No podía ser cierto!
-Pero ya casi anochece.- pidió desesperada Hermione sentándose al lado de Draco
-Por tu seguridad será mejor que ellos lo lleven- Saltó Dragonas, Hermione lo miró furiosa
-¿Tu no venías por Kristen?
-Si, pero eso no quiere decir que no opine- le reprochó, ella frunció su ceño.
-Mejor cállate antes que te vuele la cabeza igual que a Lucius- amenazó la chica mostrando sus dientes.
-Herms…-masculló la suave voz de Draco- Deja que me lleven…No quiero que mueras.
-No, viene aquí por ti, no te dejaré solo.
Draco con suavidad, golpeo la cabeza de Hermione, estaba tan débil que ella sintió que la rozaba
-Cabeza hueca, puedo cuidarme solo- el sonrío derritiendo por completo a la chica, ella correspondió y captó; el ego del chico no permitiría que una chica fuera ``el príncipe azul´´ y él la damisela en peligro.
-Iré tan pronto anochezca- la chica besó su frente dejando que Drake y Dragonas cargaran a Draco en dos escobas unidas, Narcisa se acercó a Hermione y la rodeo con su brazo ofreciéndole el apoyo que la chica necesitaba
-¿Sabes algo? Hay veces que recuerdo que Draco no es el mismo bebe que debía cuidar de Lucius- sonrío, Hermione cerraba sus ojos de vez en cuando, estaba agotada.
-Cissy, estoy cansada. Pero no quiero dormir, ¿Alguna vez haz tratado de recordar algo que no sabes si existe?
-Herms, se llaman recuerdos suprimidos, pasa muy a menudo con un vampiro, no es normal que recuerden que tuvieron vida humana, y es más costoso recordar después de la metamorfosis. Creo que después de todo, si amabas tu humanidad.
Hermione sintió ganas de llorar, extrañaba tanto sentir el calor del sol, ir a la playa, sus padres a quienes había olvidado por completo, suspiro y se aferró a Narcisa igual que una bebe.
-No recuerdo a mis padres, solo sé que eran molesto, pero no se si eran rubios, morenos, ojos grises, verdes, azules, marrones…No tengo idea, creo que es cierto que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
-¿Sabes que significa lo que tu padre te dijo?- Hermione levantó su vista adolorida, con unas tremendas ganas de llorar, también estaban agotados ahora su cuerpo exigía el descanso de la chica.
-¿Qué fue lo que me dijo?
-“Eres la alegría digna de un poeta, y fiel madrina de la muerte”- Hermione por un momento se sintió inútil, no recordaba nada, era como leer un cuento que esta en blanco, contuvo la respiración- Cada vampiro, humano, lobo, mago, incubus. Todos te admiran por tu fuerza y vulnerabilidad, cada uno disfruta de tu belleza y delicadeza eres débil y fuerte, y siempre te acompaña la muerte, todo quien conozcas y ames, morirá.- Herms la miró confundida por un segundo y luego el terror la inundó se sintió desesperada y un grito ahogado se le escapo, el tiempo pareció detenerse, el sol no se ocultaba del todo.
Drake, Dragonas, Kristen, Virgil y Gabe volaban con prisa a Hogwarts entre sus escobas iba montado Draco, quien poco a poco se desangraba más, la luz del sol los iluminaba de manera perfecta, el tiempo se agotaba y según el oído de Dragona y Drake el tiempo de Draco cada vez era poco, la meta se veía tan lejos como si el mundo se estirara y evitara que los chicos llegaran a su destino. Eso parecía pero aún así lograron aterrizar en medio de la cancha de quidditch, en el partido de Hufflepuff y Ravenclaw el cual inmediatamente cesó.
-¡Malfoy!- gritó aterrada Luna quien veía el juego junto a Ginny
-¿Qué sucede aquí?- preguntó apareciendo Mcgonagall, junto a ella, reporteros del profeta, y una multitud de miembros del Ministerio de Magia.
-Atrás- rugió Drake logrando que los chismosos retrocedieran un poco, entre el y Dragonas llevaron a Draco a donde Madame Pomfrey, Virgil y Gabe lograron disfrazar el daño de Draco.
-¡Por las barbas de Merlín!- exclamó asombrada- ¿Qué ha pasado?
-Paseaba con Granger en escoba- respondió Dragonas
-Esa chica es un peligro, es el segundo chico que me manda a punto de morir- Drake le gruñó a Madame Pomfrey ella se asustó y tardó un momento en recobrar su sentido y poner manos a las obra.
-Por cierto, ¿Qué tal Potter?- dijo Kristen llegando dirigiéndose a un estante donde estuvo abriendo un frasco con liquido verde vertiéndoselo en las muñecas la cara de horror de Drake hizo que la chica sonriera- Plata, es letal para los demonios.
-Esta muy bien, después de hacer varias pociones resultó mejorar notablemente, creo que soy dios- Bromeó un poco Madame Pomfrey mientras preparaba algo pegajoso que olía horrible se lo acercó a Draco quien puso cara de asco
-No tomaré eso.
-Vamos chiquillo, esto no es para beber, es para tapar tu herida y expulsar el daño, te recuperarás- Madame Pomfrey Sonrío y se retiró dejando en la habitación a los tres jóvenes observando con impaciencia el horizonte que oscureció a sus ojos.
La oscuridad reinó al fin, Hermione corrió a las escobas y se montó en la suya, se sentía apresurada por algo –aparte de Draco- sentía que algo estaba mal la sed se apoderaba más de ella, era una sensación insoportable, su garganta ardía mientras sentía que las cosas se volvían más tentadoras, un presentimiento se dio a notar dentro de la chica algo que no experimentaba desde hace mucho, la última vez que lo había tenido su hermano menor y más fastidioso había nacido.
-Cissy- gritó Hermione para que su voz fuera oída sobre el fuerte ruido que producía el aire al rozar las escobas que iban como una flecha- Algo no está bien.
-No te preocupes, de seguro es tu sed- aseguró Cissy, con voz tranquilizadora, Hermione sonrío y de mala gana apartó ese presentimiento de su mente y cuerpo, pero eso técnicamente era imposible, era tan intenso como la sed y se apoderaba poco a poco de su ser, levantó la mirada y notó a lo lejos Hogwarts, suspiró feliz de poder escuchar el débil latido de Draco.
Draco ocupaba su mente en no pensar en el jodido dolor que le invadía, la bala le había atravesado por las costillas quebrándole una gran cantidad de estas…Eso no era el peor dolor que el rubio debía experimentar, su peor dolor sería el del hechizo o Poción que Madame Pomfray le daría o aplicaría el quisiera o no, suspiro y una punzada de dolor ardió en su pecho, le costaba respirar, poco a poco empeoraba aunque el no lo quisiera demostrar
-¡Draco!- abrió los ojos al escuchar la voz de Hermione. Ella corrió al lado de la cama al verlo tan débil e indefenso olvidó por completo toda sensación molesta que la invadía solo le importaba que el rubio estuviera bien.
-¿Cómo esta?- preguntó gravemente Cissy, Madame Pomfray entorno los Ojos
-Bien- respondió seca, mientras soltaba un vocablo bajo, que solo Hermione puedo oír perfectamente- Claro, nunca digan “Buen día, ¿Qué tal su día Madame Pomfray? ¿Quiere algo?”
Hermione soltó una ligera carcajada, se volvió en dirección Madame Pomfray
-Tengo algo de sed ¿Desea algo?
La mirada atónita de la enfermera hizo que hermione sonriera divertida, suavemente negó con su cabeza y siguió trabajando en la cura de Malfoy, el silencio reinó cuando Hermione cruzó el portal y corría al bosque prohibido, Virgil discutía con Gabe sobre algo que le era ajeno a Hermione ellos guardaron silencio en cuanto notaron a Hermione.
-Dile- exclamó exigente Virgil Gabe extendió sus alas listo para volar, pero Virgil sujetaba su cuello- Dile.
-No puedo, me golpeara- exclamo horrorizado viendo a Hermione- Déjala que case primero.
Virgil con lentitud cerró sus ojos mientras esperaba el horrendo sonido que producía el cuello roto de la víctima de Hermione abrió sus Ojos y Gabe ya no estaba allí
-Gallina, siempre fue así…
-¿Qué quieres que me diga?
-Hermione, no es fácil, esto va en contra toda regla que jamás haya existido, es algo muy delicado- ella suspiró y Hermione se lleno de curiosidad
-¿Qué es?- pidió con desespero en su voz, la curiosidad aumentaba cada segundo
-Gabe y Yo…somos…
-…Tus padres- completó una voz masculina de fondo, Hermione dio vueltas sobre si misma para ver quien había dicho ello, Kyle estaba de pie con un cuchillo de doble filo en su mano, lleno de sangre parecía aturdido, su manita temblaba y el lloraba, el aroma de la sangre de Draco azoto la nariz de Hermione quien retrocedió asustada
-¿Con quien utilizaste ese cuchillo Kyle?- Hermione estaba tirada en el vasto suelo del bosque prohibido
-No he sido yo- se excuso el lanzándolo al lado de Hermione- Me ha obligado un Imperius
-¡Draco!- Gritó una desesperada vampireza quien corría en busca del blondo.
Draco se había dignado a cerrar sus ojos, y dejarse llevar por el sueño, ya estaba fuera de peligro gracias a Madame Pomfray había logrado que se curase, Kristen y Drake se retiraron de la enfermería minutos más tarde Dragonas fue con ellos; la paz reinó en la enfermería Draco se sumía dentro de su sueño, El iba corriendo por el campo: la Luz del sol penetraba su piel con delicadeza ,sentía el viento golpear su cara, las flores olía exquisito, su voz era suave al gritar de emoción. Pero algo estaba mal en el paisaje un pequeño dolor le atravesó el pecho, y una mancha roja creció en su ropa, abrió sus ojos que se salían de orbitas entonces vio en su pecho el cuchillo, su respiración de corto, su corazón latía más despacio.
-Draco- grito la castaña entrando a la pequeña enfermería acudiendo a su ayuda
-Her…her…Mi Hermione- masculló él tratando de buscar la luz en sus ojos
-Estoy acá- la chica tomó la mano del rubio entre las suyas ¿Qué podía hacer ella? La mirada del rubio se poso en ella, su corazón se debilitaba, la chica temblaba
-Te amo, sangre sucia- sonrío el, el estómago de Hermione se agitó y ella cerró los ojos
-No morirás- ordenó
-Eso no…te corresponde a ti- el joven rubio jadeaba de Dolor
-No, no lo harás ¡No puedes dejarme sola!
Con un esfuerzo sobre natural, Draco levanto su mano y golpeo la cabeza de la ahora pelinegro
-Cabeza hueca…crees que…no moriré… ¿Nunca?
-Por favor…-Los ojos de la vampireza se llenaron de lágrimas, ella se agacho y beso los labios de su blondo, el correspondió
-¿Así sabe la vida?- preguntó el chico cerrando los ojos.
-No, así sabe la muerte- corrigió ella
-¿No me dirás que me amas?- sonrió torcidamente
-Te amo hurón- El rubio sonrío victorioso- Nunca te olvidaré, mi amor.
-Tengo sueño.
-Duerme bien, mi querido ángel.
El rubio cerró los ojos feliz, no había nada mejor que morir con alguien querido a tu lado, era agradable que las últimas palabras que había escuchado pertenecieran a Hermione Granger, su amada. Draco Malfoy se sumió en un sueño del que Jamás volvería a despertar.
El corazón de Draco se detuvo, Hermione rompió a llorar, la piel de Draco se enfrío y su cuerpo perdió el vigor que ella amaba ¿Cuándo fue la última vez que Hermione lloró por tristeza? Nunca. Aquella era la primera vez que lloraba, la mano de Virgil la rodeó, la enfermería se lleno de gente que guardo silencio.
Era algo casi imposible. Draco Malfoy estaba Muerto.
-Mamá…-dijo entre llantos la chica-¿Estoy llorando?
-El llanto no nace del corazón, nace del sentimiento del alma- Virgil acarició la negra cabellera ondulada de Hermione, quien sentía como su mundo se iba desapareciendo igual que las letras de un papel quemado, su mundo poco a poco se encargaba de tumbarse sin ningún permiso, ella se separó de Virgil, era demasiado duro para ella saber que sus padres estuvieron siempre con ella, y que su amor había muerto. Corrió y corrió alejándose de toda evidencia de que ese mundo existía dejando atrás todo rastro de dolor y melancolía preparada para lidiar con lo que depara la vida.
Epílogo “El reencuentro”
Hermione estaba de pie junto al Big Ben, las lágrimas inundaban su rostro, en ese momento se sintió sola y eso no le gustaba poco a poco el hecho de que Draco no viviera más se intensificaba y provocaba en la chica un vacío irremediable, agachó su mirada mientras se lamentaba en silencio, su corazón no latía y aún así ella sentía que este crecía y desvanecía poco a poco. El silencio era aterrador, ni el viento soplaba.
-Herms…-Escuchó una voz a la cual de inmediatamente levantó la vista, en la punta del Big Ben se hallaban Drake y Kristen tomados de la mano. Drake sonrío desde la altura, dio un pequeño salto y quedo al lado de Hermione.
La vampireza pasó su mano por su perfecto rostro secándose las lágrimas que entorpecían su visión.
-¿Están saliendo?- Pregunto la Pelinegra tratando de sonar feliz, Drake se encogió de hombros y sonrío.
-Si, es un demonio bastante amable.
-Estoy feliz por ustedes- sonrío la chica mientras otra lágrima resbalaba por su mejilla, Drake fingió no verla
-Comprendí que era demasiado bueno para ti- Bromeó él, la chica cerró sus ojos y los abrió, suspiro y se vio inundada de pánico a la tristeza. Drake no soportó observar la cara destrozada por el dolor de Hermione, paso su brazo con suavidad por su hombro y con amabilidad la abrazó
-¿Sabes que puedes contar conmigo? Soy tu amigo, y creador. No quiero que llores.
-No puedo evitarlo, lo extraño, me es imposible creer que el…ha muerto. Lo amo- Hermione tragó saliva mientras luchaba contra el terrible nudo que se formaba en su garganta.
-Mi pequeña Hermione, el no hubiera querido que sufrieras ¿O si?- Drake le dedico su mirada más dulce y compresiva que pudo, enarcó su ceja y luego besó su frente.
-Te odio- sonrío ella, él soltó una escandalosa carcajada, ella golpeo su brazo amistosamente, Drake lanzó una mirada a Kristen quien lo esperaba encima del Big Ben sin prisa alguna, y con una sonrisa que le recordaba a Hermione su madre Virgil. De nuevo Drake besó la frente de la vampireza, tomó impulso y brincó
-Vive la vida- Dijo haciendo muecas con su cara y señas con las manos. Granger sonrío- Oh, bueno en tú caso, la muerte.
Hermione dejó de sonreír, se bajo a la altura del piso y tomó una Piedra, y se la lanzó con fuerza a Drake quien la esquivo
-Bastardo- Masculló la chica mientras veía como sus amigos desaparecían y la dejaban sola de nuevo. Ella negó con la cabeza no podía darse el lujo de desperdiciarse así misma llorando, ella debía ser fuerte por ella y por Draco.
19 años más tarde.
00: 00 a.m
Hermione estaba agachada en la tumba de su amado Draco Malfoy –como se había acostumbrado desde hacía ya 19 años atrás- llevaba rosas rojas a sus padres y orquídeas a Draco. Siempre a las doce de la noche, cuando nadie esta atento a tu perfecta juventud, dejó de llorar hace diecisiete años atrás, cuando había comprendido que las lágrimas no lo traerían de vuelta, hace diecisiete años había dejado de frecuentar la casa de sus amigos solo para olvidar que alguna vez le ayudaron, estaba harta de que cada vez que le visitaba le clavaran miradas de compasión, estaba más fuerte emocionalmente estaba entre los humanos y combatía a diario con el terrible dolor de la soledad, tenía un piso muy cerca del Big Ben del cual solo salía de noche, bufó molesta.
-Ojala te la estés pasando muy pero muy bien-soltó a la tumba- Espero que cuando muera no me sorprendas con una familia.
Recordó que nunca había estado tan sola como en los últimos diecisiete años, Virgil y Gabe habían violado la regla del silencio confesándole a la testaruda vampireza que eran sus padres y por ello ya no podían ser visibles, aunque estuvieran a su lado, ella no los vería, sentiría ni oiría.
-No veo justo que te hayas muerto, hurón.
Se sentó en la tumba y observó el cielo, estaba perfectamente estrellado, había luna nueva lo que la hacía mucho más hermosa. Hermione cerró sus ojos, e inhaló con fuerza el aire, olía a azufre. La putrefacción de los cuerpos contaminaba el aire, pero sin embargo a Hermione le tranquilizaba mucho saber que los muertos, eran los únicos con ella. Se sumergió en un estado de esquizofrenia, recordando su último momento con sus amigos.
>>Era aproximadamente la Graduación de Ginny, todos estaban alegres de un lado a otro comprando las cosas para la fiesta que ofrecerían…En esa fiesta ella diría algo importante para todos los presentes, Hermione aún sentía el dolor de la pérdida de Draco por lo que una fiesta no era lo mejor para ella, los días pasaron con velocidad y la fiesta se acercaba, cuando tan solo era la víspera de graduación todos se reunieron:
>>-Quiero contarles que Ron y yo, nos casaremos- sonrío contenta pansy. La pequeña salita Weasley se llenó de euforia y aplausos, Ginny tomó la mano de Dragonas y lo besó…Herms sabía que algún día se casarían también, Harry estaba a su lado, abrazándola, y dándole su apoyo, Luna le imitaba del otro lado. Eso era mucho para ella por lo que decidió al otro día marcharse de sus vidas por siempre; o hasta que el tiempo les reuniera de nuevo.
-¡Papá!- gritó una niña, Hermione abrió los ojos de par en par, asustada ella se había asegurado todos los últimos años de estar absolutamente sola después de la “cena” Se incorporó con velocidad, depositó un beso en su mano y la poso sobre la tumba de Draco, estaba dispuesta a huir como la asquerosa rata miedosa que estaba fingiendo ser.
-¡Espera!- gritó de nuevo la niña- ¡Oye espera!- la chica empezó a correr con desesperación tratando de alcanzar a la vampireza, Hermione estaba petrificada ante la niña: su cabellera era lisa y negra azabache, su tez pálida y perfecta, los ojos celestes sobresaltaban la diminuta figura de la niña, olía igual que las rosas.
-¿Hermione?- preguntó ceñuda, la vampireza dio un paso atrás- ¡Papá!
Hermione inclinó su cabeza un poco a la derecha, esa niña tenía un aire familiar, algo que hizo sonreír a la chica, Hermione se rebajo a la altura de la chica.
-Eres idéntica a tu padre…
La niña sonrío y se abalanzo sobre la vampireza
-Tía Mione- sonrío aliviada- creí que ibas a comerme.
-¿Qué te ha estado contando tu padre?- fingió preocupación, lo lejos notó una rubia cabellera agitarse con el viento a medida que corría y tras esa cabellera estaban tres cabeszas más
-¡Hermione!- Gritó la rubia corriendo hacía ella con los brazos abiertos, ofreciéndole un cálido abrazo
-Luna- saludó esta con una sonrisa y correspondiéndole el abrazo, Luna –quien estaba más vieja pero igual de hermosa- se separó y golpeo a la vampireza por la cabeza
-¡¿Por qué te fuiste así?! ¡¿Estás Loca?! ¡¿No pensaste en lo preocupado que quedaríamos?!- gritó furiosa Luna, Hermione hizo caso omiso a sus reclamos e hizo un sonido para que guardara silencio.
-Cada vez se nota que eres madre- bufó aburrida Hermione, Luna se carcajeo
-No has cambiado nada, Mione- susurró la voz de Harry, la vampireza sonrío y el viento se azotó alborotando su cabellera, Harry tomó un mechón de su cabello-¿Castaño?
-Quería estar con mi color natural- Los chicos se miraron a los ojos y luego se abrazaron con fuerza, cuanto se extrañaban
- Creciste.- Reprochó la castaña descubriendo que Harry le llevaba ahora dos pies de diferencia, el azabache sonrío
-Ya conociste a Lily, ahora te presento a Albus y James- sonrío Luna mostrando a dos niños iguales a un Harry Potter de pequeños, con la diferencia que un Harry era rubio platinado.
-¿Cómo supieron donde estaba?
-Unos pajaritos no los contaron- sonrío Harry- Virgil y Gabe.
Hermione se sintió extraña, un nudo se hizo en la boca de su estómago las ganas de llorar la invadieron, un frío invernal sopló y junto a él arrastro el aroma que ella tanto anhelaba olvidar, perdió el equilibrio y se aferró con fuerza a la tumba de Draco, él estaba allí de una manera u otra.
-¿Estás bien?- preguntó preocupado Harry sosteniendo a la castaña para que no se cayera, su corazón trato de golpear con fuerza el pecho de la chica, un cosquilleo extraño empezó a subir de sus manos hasta sus hombros, sus manos empezaron a estar húmeda y mariposas revolteaban en su estómago, se volvió bruscamente en dirección norte de donde estaba de pie a un querubín estaba él, vestido de Blanco con su rubia cabellera lisa agitándose con el viento y sus intimidantes ojos grises se posaron en la castaña, su sonrisa torcida dejo en un punto de quiebre a la castaña, ella se cubrió los ojos con sus manos. Eso no podía estar pasando, eso era una mala jugada de su cuerpo, el odio y la felicidad la invadieron, ella se desbordo en lágrimas, y se aferro a su amigo, el acarició su cabellera y con voz dulce le susurro.
-Anda.
Con paso tembloroso se acercó hasta el punto de ver que no era una ilusión: Draco Malfoy estaba de pie junto ella. Ella saltó sobre los brazos del blondo y con locura y amor le besó, el correspondió sintiéndose bien, acariciando a la castaña como anhelaba desde hace tiempo, recordando cada detalle de su perfecta figura, recuperando la esperanza de amor, imaginándose un futuro junto a ella, el se separó y observó detalladamente su rostro destrozado por las emociones, un rostro que había sufrido mucho por su pérdida el le beso la frente.
-Hermione- pronunció con un acento impecable, consiguiendo que la castaña se estremeciera
-Draco- ella lo abrazó de nuevo el tomó la cara de la chica entre sus manos.-Volviste.
-¿Creíste que te ibas a deshacer de mí así de fácil? Se necesita más que una puñalada para asesinar al gran Draco Malfoy- Hermione sonrío por primera vez desde hace 19 años de verdad, iluminando su rostro de mera dicha, aunque solo fuera por cinco minutos, lo había visto, abrazado y besado.
-¿Cómo es posible…? Escuché como tu corazón fallecía y tu sangre se detenía.
-¿Olvidas que soy hijo de demonios?- Sonrío orgulloso
-¿Eso quiere decir que eres…?
-Un ángel malo, muy malo- Bromeó este, Hermione se aferró con fuerza él. Draco inhalo el aroma de Hermione
-Hueles mucho mejor, sangre sucia.
-Cállate y bésame, Hurón- dijo la castaña dejando que sus cuerpos se unieran en un beso, agradeciendo que su maldito padre fuera un demonio y que Draco no hubiera podido morir, llegó a la conclusión que la vida no era una porquería solo era complicada, todo lo que va vuelve de una manera u otra, no importaba como o por qué; pero estaba la respuesta a su pregunta ¿Por qué morir? Porque Nadie nace ni muere en vano. Draco Malfoy había nacido para hacer sentir amor a Hermione y había muerto para renacer igual que un Fénix, más fuerte y joven.
-Creo que este es tu fin- exclamó Hermione
-Si, ahora es nuestro comienzo- Draco besó la frente de la castaña y la aferró contra su cuerpo, observando con alegría la oscuridad.
FIN.
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Blood And Chocolate:
La vida no es lo mismo desde aquel día, Hermione ha madurado pero sigue siendo la misma malcriada de siempre, anhela con desesperación tener un hijo, pero ella no puede. Draco intenta hacer lo imposible por conseguir un hijo. Pero se niega a adoptar esto crea problemas entre los tortolos, Hermione se sumerge en una búsqueda de métodos para la fertilización en el inframundo donde descubrirá que su malcriadeces trae consecuencias muy severas, Draco Malfoy él ahora encargado del inframundo debe pagar un precio muy alto por Hermione, Se sumergirán en el mundo donde solo el trueque de la libertad es accesible para cada criatura que habita en el fin del mundo.
Más o menos sería así la segunda parte D:
No sé si esta bien, bueno
Cuidense Las amo (L)