
A/N: Hola a todos como estan?... yo por aquí vengo a dejarles algo... no sera actualizacion de mi fic .-. pero les dejo que leer.
Inicialmente lo escribí para que alguien más se parara el cuello xDDD, pero bueno, esas personas no lo valen... asi que sin más les dejo esto.... espero sea de su agrado o al menos que no la ignoren.
Dedico este escrito a todos los que me siguen la pista.
Y a quienes siguen manteniendose interesados por mis letras y mi fic
.... En especial, dedico mis letras a quien siempre me alienta para poner unas lineas mas... Mil besos...♥♥♥♥
Disclaimer: Esta historia está basada en personajes creados por (y que son propiedad de) J.K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. Sin afan de lucro, sólo juego con los personajes. me estoy autoqouteando, pero me da igual por que es lo mismo de siempre xDDDD
1967 palabritas es un one ^-°

♥ • Viento, Tiempo y circunstancias • ♥
El viento susurraba un nombre mientras la lluvia detenía el andar de los transeuntes alrededor de aquella parte de Londres. Una falda revoloteando al viento, un paraguas intentando safarse. Un chico parado frente a una casa que no parece tener vida en su interior.
Un pequeño sombrero no mantenía en orden a unos ondulados cabellos que bajo la luz cetrina del sol poniente se tildaban de oro y cobre como la miel. Unos zapatos enderezaron su rumbo para quedar de frente ante unas zapatillas altas que se colorean de rojo carmín.
― ¡Tanto tiempo!
― Lo mismo digo.
El viento por fin se llevó el paraguas, y el sombrero, dejándoles al descubierto. Permitiendo ver a un joven de cabellos finos y negros como la noche, frente a una chica de preciosos ojos de chocolate y miel. Sus razgos finos delinearon una sonrisa que ella no pudo devolver.
Lágrimas rodaron por esas mejillas de mate rosa y unas manos enguantadas la recogieron cuidadosamente. Sus manos aferraron las pequeñas y arregladas de ella. Y un sentimiento nació de nuevo, como en el ayer.
Platicaron mil cosas… lo que el timpo había hecho con ellos, lo que había hecho con sus separadas vidas, donde ni el ni ella fueron felices en brazos de otros. El sol se ocultaba mientras las velas reemplazaban a la electricidad faltante a razón de la tormenta y el viento fuera. Las miradas se hicieron más intensas y las palabras se apagaron. El lugar era nuevo para él, pero conocido a la vez.
Él se acercó y con su mano tomó el menton algo triste de esa bella chica delante de sí.
― Hermione, mi Hermione ― fue lo que susurró al llevar sus labios a los de ella. Sus brazos se hicieron al cuello de él. Para entregarse al beso ofrendado.
El chico, la cargó, y sin más avanzó aventurandose por el lugar, la llevó en brazos hasta que encontró una habitación, y allí en ese tálamo, la tendió cual princesa y le habló, sus palabras taladraban la cabeza de la joven niña, mientras él hacía correr sus prendas hasta más allá del colchon, besos inseguros se hicieron maestros, recorriendo la anatomía adorada, que fresca y sedosa se extendía bajo sus manos. Curvas y exuberantes monticulos hacían de su exploración una deliciosa profanación. Pasaba sus manos algo asperas por esa piel de durazno, recorriendo su cuello, sus hombros, sus senos que nunca creyó que fueran de tal perfección, detuvo sus mimos y caricias allí, su boca provó el manjar que solo es recervado para los inocentes. Degustó y se sació de ellos, de esos pezones que como fresas se elevaron para dar a ambos el placer de la succión.
Sus piernas largas y delgadas, fueron recorridas con maestría. Y cuando su niña soltó sonidos sin hablar, fue tiempo de seguir el recorrido hacia ese sitio que prometía ser un colmenar.
Su piel se erizaba, mientras esa boca y esas manos descendían por su escueta cintura, un estremecimiento se apoderaba de sus labios mientras le veía bajar, espectante deseando y no a la vez, que ya llegara a ella, un poco de pena coloreó de rubor sus mejillas cuando el aliento cálido de él se posó en esa parte tan suya. Habíase preparado para esto siempre, pero tenerle allí ahora mismo no era sencillo de asimilar. Una sensación, húmeda y candente le sorprendió con sus pensamientos aún en discordante atentado. La boca del joven reptaba por sus pliegues más delicados. Sus manos empezaron a aferrarse entre ellas, su mente ahora en blanco, se dedicó a sentir en que lugar exacto estaba esa exquisita lengua que le daba sus primeros placeres de ese tipo. Cerró sus ojos. Lo sentía moverse, en círculos suaves, cada vez más profundos, jugando por entre sus labios vaginales, bajando más allá, donde su cuerpo respondía enviando ya un poco de lubricación. Sus pezones punzaban, latía el interior de su piel. Y entonces esa boca se prendió de algo en su ser, y su cuerpo colapsó un segundo, quizo gritar, sacarlo de allí y al mismo tiempo aferrarlo más. La cabellera negra pareció quedar quieta un momento como percatandose del lugar encontrado, luego acometió contra ese pequeño bulto que había despertado las sensaciones de su dueña. Lo lamió de arriba abajo suavemente, y succionó con fuerza cada tanto, mientras sentía a la chica revolcarse bajo sus efectos.
Sus dedos ayudaban y bajando un poco se adentró lo más que pudo, las pequeñas manos se asieron de sus hombros mientras él levantaba esas piernas para tener mejor ángulo. Esa miel extraída de tan bella flor despertaba por completo sus deseos. Probó y se artó de ella, hasta que entre pequeños espasmos la chica aceleró sonoramente su respiración. Se movió nuevamente a el turgente y caliente montículo allí adentro y lo envolvió en su calidez una y otra vez, hasta que ese exuberante cuerpo se arqueó presa del placer proporcionado.
Su entrepierna no podía más y apenas le dió un momento para sacarse todo mientras su joven acompañante recuperaba la cordura. Se paró un instante allí desnudo, mientras los almendrados ojos se recreaban ante tan bien formada musculatura. Una sonrisa en sus labios y la invitación estaba hecha para que ese par de ojos esmeraldas, fueran a poseer lo que esa pequeña diosa, le ofrendaba.
Besó sus manos, sus hombros, ese cuello infinito y tras buscar su boca, se colocó sobre ella, abrigándose entre esas piernas de seda. Con su miembro en posición, una mirada entre ellos, y el primer movimiento para entrar llegó. La cabeza de su niña se elevó hacia atrás, mientras él se ocupaba de colocar cada vez más adentro su propio ser en el interior de ella. Su niña, su amante, se le entregaba por completo y era deber suyo hacerla gozar como nunca nadie, no sería el primero ni para el ni para ella, pero si el último y único. Le extraño sin embargo que fuera tran estrecho el delirante conducto. Y bien se vió reflejado en un pequeño gemido que se escapó de esos labios.
Con mas suavidad entró entonces, mientras el cuerpo de ella se descontraía. Tras varios centímetros más, de los acostumbrados, se sintió llena y él sintió su tope. Quedarse así figuraba un eterno deseo, pero el movimiento que inició su dulce guía, trajo cadenciosas sensaciones, que animaron al chico a entrar y salir de ese vigorizante sítio. La temperatura volvía a cernirse sobre el lugar y pronto los tiempos se acoplaron para desencadenar un caleidoscopio de sentimientos, sensaciones que duplicadas, los hundían en un remolino que no parecía tener fin, cada poro parecía estar mas dilatado, más sencible, más vivo. El aroma mezclado entre ambos cuerpos, los sonidos, el remolino terminaba en un mar donde cada burbuja de oxígeno desataba el elixir de la vida y el deseo.
Afuera el viento, era lo único que se escuchaba mientras se entregaban uno al otro. El único testigo que se llevaba consigo los sonidos de un romance perpetrado bajo las alas de una noche oscurecida por la soledad.
Ambos estaban bajo un letargo donde nada era cierto, ni falso, donde sus cuerpos respondían sin necesidad de desearlo, sus bocas unidas culminaban con la fusión que sus cuerpos ya tenían como única. El reflejo verde de él, con el chocolate de ella se dilataron cuando los últimos impulsos dieron un electrizante escalofrío. La presión volvía a normalizarse y los besos menguaron para dispersarse por sus rostros.
Quedaron en paz mientras el viento volvía a visitarlos abanicandoles para luego salir por el otro ventanal. El chico besó los nudillos de la chica, dando por terminado su fusión. Más eso no parecían ser los pensamientos de ella. Era hora de devolver el fervor con que le había hecho sentirse viva.
Como en ensueños fibrilados. Castaños risos subian y bajaban por la piel nívea de esa varonil musculatura, una lengua pequeña y aguda daba un sinfín de medios círculos descendiendo cada tanto para dejar en shock a su murmurante compañero. Minúsculas y suaves manos se aferraban a unas grandes y contraidas falanges.
Su travieso rostro subía a verificar el resultado de sus caricias cada tanto, ojos teñidos de chocolate deseo. Una sonrisa tóxica, un aroma envolvente. Los gemidos de su acompañante eran música para sus oidos. Besó una vez más esa boca de sabor menta y bajó por el camino andado hasta donde una palpitante y turgente cabeza, le pedía a gritos ser deborada.
La envolvió con sus finas manos un segundo antes de llevarle a conocer el paraiso, el sentirle dentro de ella de esa forma, en que él es quien esta a su merced, maquilló de seducción sus movimientos. Subir y bajar, succionar y soltar, la espalda del chico se arqueaba sin cesar. Sabía como hacerlo, sabía como llevarlo al límite, con la calidez de su boca rodeando todo aquel dulce helado.
No resistiria aun más, la desesperación, convinada con ese inmenso placer, su corazón a mil, la respiración fallándole, ganas de culminar y no hacerlo aún, ancias recorriendo cada célula de su cuerpo en éxtasis, electricidad, miles de voltios soltando sus chispas por cada poro de su cuerpo desenvocando en moviemientos frenéticos que ella toma como un juego. Sus ojos lagrimean un poco sin poderse mantener abiertos, su boca emite sonidos que no puede controlar. Algo crece en su interior, y pide a gritos salir, su cuerpo se acalambra unos segundos, mientras los movimientos tibios de esa lánguida lengua se detiene, la mira con un poco de frustración, mientras ella le observa interesada. ¿Qué hace, porqué se detiene? Un nudo se coloca en su cansado pecho, pero ella parece divertida en enrollar un rizo en sus frágiles dedos. Como si hubiera algo flotando en el techo que es más interesante que él mismo, a punto de estallar. Con dificultad traga saliva y su boca se abre aspera.
― Por favor, sigue.
Parece ser que eso es lo único que necesitaba, tres palabras y la cuerda y el deseo se han desatado de nuevo, su boca vuelve a albergar todo aquel falo que al sentirse prisionero de esos labios de fuego, hace tiritar a todo el cuerpo con el desfallecimiento del pensamiento. Sube y baja una vez más y el ritmo se acopla, el movimiento vuelve y es como si nunca hubiese parado.
Su pecho incluso duele un poco para tomar aire, y entonces, sus manos se aferran a la sedosa cabeza bajo su vientre, las manos de ella se aferran a sus caderas, y algo corre dentro de él, algo sale y desemboca en esa boca, mientras su joven ninfa de piel de miel, hace esfuerzos por beber ese nectar, por el que tanto ha trabajado.
El centellar de emociones van de la mano con una somnolencia exquisita, su cuerpo se siente más liviano, y su pecho parece descanzar al fin. Con gran dedicación, esa pequeña boca termina de lamer todo a su frente. Como si estuviese deseosa de más. Sube poco a poco depositando pequeños besos en esa piel que arde con cada latido de su corazón. Llega a su boca y con un beso suave y profundo despide a la noche que se pierde por el balcón.
― Harry, mi dulce Harry.
Las horas pasan. Y en la habitación ronda la nostalgia jugando con el tiempo a hacer sonar el viento. Duermen tranquilos ella y él, acurrucados en ese pedazo de cielo que esta cubierto de seda y tul. Sus manos unidas, sus respiraciones mezcladas. Los dos un sueño en común. Y no puede escapar de sus labios si no un “te amo”, que estan muy cansados para expresarlo mejor.
El día vendrá, problemas habrá, mucho que explicar, mucho de que no hablar; pero eso nada importa si se tienen asi los dos...
finite
A/N: Espero sus comentarios!

♥ LIZ ♥

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