por jhimina » Jue Dic 03, 2009 7:58 pm
HOLA
bien aca estoy con mi tercer
fics que en esta ocasion solo tendra dos caps
decide subirlo hoy ya que mañana es mis cumpleños
planeaba subirlo mañana como modo de selebracion pero lo mas
probable es que no pueda, asi que hoy es el dia.
escribe este fics por una idea que me vino a la cabeza y cuando estaba
en clases, le di forma, a mi me gusto, espero que a ustedes tambien
la otra parte lo subire el lunes o mas tardar el martes, con eso de que estoy
en examenes.
espero sus comentarios
y espero lo disfruten como yo disfrute al escribirlo.
VISITA CONYUGAL
- Señor Draco Malfoy queda sentenciado a 5 años de prisión en azkaban por complicidad en el asesinato de Albus Dumbleder – sentencio el ministro, a un exmortifago que se encontraba con una postura altanera, era rubio, tenia ojos grises que parecían hielo y nada lo derretía, no denotaba mas de 20 años. Estaba frente a varias personas, que lo miraban hostilmente, pero aun así no bajaba la mirada al igual que ellos el los miraba fríamente, sin emoción alguna, con aire aburrido y como si lo que le acababan de decir solo fuera un estupidez y no tendría gran importancia, pero el sabia que no era así, por dentro estaba angustiado y se podría decir que estaba asustado con la idea de pasar tantos años en la cárcel, pero el orgullo Malfoy y su mismo padre le enseñaron que no debía bajar la mirada, no mostrar ningún sentimiento y afrontar las cosas como son, después de todo solo eran cinco años.
- Sus propiedades y todo su fortuna quedara en resguardo del ministerio hasta el día en que salga de azkaban – continuo el ministro, sonrió con ironía por dentro, al menos no se quedarían con lo que por derecho le pertenecía – además de que podrá tener acceso a visita conyugal una ves por mes por el tiempo que se quede en azkaban – eso si le interesaba escuchar, eso lo mantendría vivo en ese lugar, y no completamente loco. – bien llévenselo – ordeno a los aurores, estos se acercaron a el y lo tomaron de los brazos y lo empezaron a guiar hasta la salida, para luego llevárselo hasta el lugar donde pagaría todas sus culpas, pero antes de llegar a la puerta noto a tres personas y giro su cabeza hasta ellos, el trió de oro se encontraba en todo su esplendor observándolo, las tres personas que mas odio durante su vida en el colegio, los vio a cada uno, vio a Potter, este le miraba con superioridad, el maldito desgraciado había cumplido su promesa, meterlo a azkaban, recordaba muy bien sus palabras.
Tenia 18 años ya no se encontraba en el colegio, eran tiempos de terror, el señor oscuro estaba poco a poco tomando mas poder, el se encontraba caminando por el callejón diagon un lugar que antes era muy concurrido y lleno de alegría, pero ahora no era mas que un lugar tétrico, lleno de oscuridad y terror, aunque la palabra indicada seria que vigilaba el lugar, esa era la orden, para hace mas de dos meses los mortifagos habían tomado el lugar. La parte que le había tocado recorrer era silenciosa, nadie se atrevería a pasar, pero al doblar una esquina pudo ver una sombra que se alejaba con pasos presurosos.
- ¡Alto! – grito fuertemente, pero la sombra no se detuvo, en esos casos se le había ordenado matar a la persona que no se detenía, pero a pesar de que el era un mortifago y a estos se los consideraba asesinos de sangre fría, el nunca había matado a nadie y no quería hacerlo y lo único que pudo hacer es mandar un simple hechizo para que la persona se detuviera – desmaius – la persona callo al suelo en un golpe seco, Draco se acerco al cuerpo para ver quien era el intruso, pero al llegar pudo observar que el cuerpo sangraba y se preguntaba como pudo haber sucedido esto ya que el solo mando un simple hechizo que no causaba ningún daño, entonces noto que el hombre tenia un cuchillo enterrado en el abdomen, Draco en un momento de desesperación trato de sacárselo por cualquiera hubiera pensado que lo que estaba haciendo era clavarle el cuchillo mas profundamente, y eso fue lo que noto Harry Potter, que justamente pasaba por ahí.
- Detente Malfoy – grito con rabia, lo que ante su ojos se mostraba era un cruel asesinato, Draco levanto la mirada, vio a Harry con la varita en alto, con furia en sus ojos y dispuesto hacer daño, pero antes de que pasara algo, se oyó mucho ruido, los dos notaron que venia mas gente y por supuesto eran mortifagos, Harry era valiente, capaz de hacer muchas cosas, pero sabia que no saldría muy bien de una pelea con los mortifagos y claro que si no hubiera escuchado ese ruido hubiera matado a Draco, lo odiaba aunque no sabia cual era el motivo, no sabia si era por verlo matar a ese hombre o por el hecho de que el fue uno de los culpables de la muerte del director, pero aun así debía marcharse, ya llegaría el momento de cobrársela – juro que cuando todo esto acabe hare que te metan a azkaban, para que pagues por todo – le juro Harry con rencor y desapareció, dejando a Draco paralizado con la mano en el cuchillo, con el miedo de saber que el cumpliría su promesa, porque sabia que lo haría.
Después fijo su vista en Weasley, el muy infeliz, el desgraciado se creía mejor que el y no lo era al menos eso quería creer el, aunque muy en el fondo sabia que era así, tampoco podía negar que siempre le tubo envidia, mejor llamado celos de que el tuviera una familia, una madre que lo amaba, un padre que se preocupaba por el, unos hermanos, todo lo que el no tubo y lo que siempre quiso.
Luego llego el turno de Hermione, pero a ella no la observo como a los otros dos, algo en su mirada cambio, fue como si el hielo de sus ojos se extinguieran con solo verla. Hermione era muy bella después de todo tenia un precioso cabello castaño con ondulaciones muy bien definidas y el cuerpo que podía incitar a mas de un hombre a pecar, Draco la observo de abajo hacia arriba según el la maldita era descaradamente hermosa, observo sus ojos color chocolate que desprendían pureza, cariño, tristeza, angustia y ternura y por raro que parezca esa mirada era dedicada para el, también observo sus carnosos labios que lo llamaban para que los besara y el abrió la boca que durante el juicio siempre estuvo cerrada y tan solo para decir unos simples palabras.
- Espero tu visita conyugal Granger – dijo con burla y sínicamente, y aunque así era su tono de vos, su mirada era capas de transmitir solo deseo y era por ella.
Los dos amigos de la castaña se pusieron delante de ella como modo de protección el solo sonrió de lado con esa sonrisa que tanto lo caracterizaba fue avanzando hasta la puerta, pero antes de salir completamente volvió a verlos pero solo observo a Hermione y ella también a el, parecía que hablaban atreves de sus ojos, un lenguaje que solo ellos entendían el volvió a sonreír y ella también le sonrió.
Y Draco Malfoy acabo saliendo para dirigirse por durante cinco años a azkaban.
Un largo día y hermoso comenzaba para el mundo mágico, uno mejor desde el día en que “el elegido” derroto al señor tenebroso.
Pero ese día no pintaba ser tan bueno para el señor ministro, este se encontraba discutiendo en su oficina con una mujer a la cual conocía muy bien al igual que el mundo mágico.
- Mire señor ministro lo que le pido me corresponde por derecho – le reclamo la mujer.
- Lo que pasa es que no puedo entender como sucedió – le respondió indignado el ministro
- No le voy a contar mi vida privada, ya le mostré lo que tenia que mostrarle – hablo ella
- No claro que no, no pido que me cuente su vida, es que encuentro esto algo ilógico
- ¡ILOGICO! ¡ILOGICO! – grito ella con indignación – estos papeles – dijo mostrándole unos documentos que se encontraban encima del escritorio – son legales y demostré que no eran falsos y lo que le estoy pidiendo por derecho me corresponde – dijo muy alterada
- Pero es que…
- Es que nada, lo único que le pido es que firme este papel – dijo sacando de su cartera una pequeña hoja.
El ministro la vio a ella y luego a la hoja que le extendió, dio un largo y sonoro suspiro, tomo el papel, saco una pequeña pluma y firmo aquella pequeña hoja que para la mujer valía mucho.
Ella sonrió con orgullo al ver que había conseguido lo que quería, el señor ministro le devolvió la hoja y ella lo tomo con victoria.
- Bien, fue un gusto hablar con usted – hablo cuando tomaba sus cosas y se disponía a salir pero antes de tomar la perilla de la puerta el ministro le hablo.
- Pero como hará para que no se den cuenta quien es, porque no quiere que la reconozcan ¿no?
- Yo tengo mis propios medios señor – respondió saliendo por la puerta.
La mujer fue saliendo del ministerio, muchos lo saludaban cordialmente y ella les respondía con una sonrisa, llego a la salida y luego fue entrando a un callejón, del lugar saco una pequeña caja, la cual contenía unos lentes negros y una peluca rubia, se los fue poniendo, ocultando así su apariencia, cuando estaba completamente lista saco de uno de sus bolsillos su varita y apareció frente al imponente Azkaban, el solo estar ahí le causaba escalofríos, el lugar era tétrico y mas con dementores paseando el lugar.
Daba gracias a Merlín por hacer reflexionar a los ministros de los diferentes países, por permitir la visita a lo presos claro que eso no era para todos, los privilegiados eran aquellos que tenían una pena de 2 años a 20 años. No se quería ni imaginar como saldría cada preso de ese lugar. Aun recordaba las palabras que leyó en el profeta cuando salió la noticia.
“Se permiten estas visitas a los presos de 2 a 20 años de pena, para que así este no salga tan mal”.
Y daba gracias por eso, porque si no fuera así ella no podría estar en ese lugar. Aunque claro era la primera, ya que ninguna mujer hasta ahora se había atrevido a entrar hacer una visita conyugal.
Camino segura hasta las altas puertas del lugar, al llegar toco con un fuerte golpe y se abrió una pequeña rendija y por ahí asomo la cabeza un auror y la observo, se pregunto mentalmente que hacia una mujer en ese lugar, la detallo perfectamente, piel blanca, figura esbelta, cabello rubio, y sus ojos…tapados por los lentes negros, pero aun así el podía suponer que eran de un hermosos color.
- Que desea – pregunto con voz fuerte y brusca
Ella no hablo solo le mostro una pequeña hoja, el auror lo observo, cerro la rendija y las grandes puertas se abrieron mostrando su interior, el auror volvió a pedir la hoja, lo vio detalladamente y se lo devolvió.
- Sígame – ordeno
Ella lo siguió, por grandes pasillos y muy largos, pero no se encargo de detallarlos ya tendría mucho tiempo para eso, visitaría ese lugar por muchos años, aunque el olor que expandía era horrible y el frio era intenso, de repente el auror se detuvo frente a una pequeña puerta, saco de su túnica su varita para abrir la puerta, le dio paso a la chica para que entrara, el auror aun no entendía que asía una mujer así en ese lugar.
Ella entro y antes de cerrar la puerta el auror le dijo
- Tiene dos horas – y la puerta se cerró con un gran estruendo.
Ella entro completamente, observo que alguien estaba ahí y sabia quien era, el se encontraba viendo por una pequeña ventana, aunque pequeña no seria la palabra apropiada, era diminuta.
- Pensé que no vendrías – hablo el
- Pues ya ves, aquí estoy – contesto ella, que ala ves se iba sacando los lentes y la peluca, sacando a la luz su verdadera identidad, una mujer de pelo castaño y ojos color chocolate.
- Si ya lo veo – respondió dándose la vuelta para verla de frente, un chico rubio y de ojos grises – sabes de rubia te ves muy bella, pero te prefiero castaña – le comento el con una sonrisa ladeada.
Y ella no aguanto mas y se echo a sus brazos, el la recibió gustoso, extrañaba tanto esos brazos los cuales siempre le brindaban calor y protección, que por mucho tiempo anhelo.
- Te extrañe mucho Draco
- Y yo a ti Hermione
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* Luna Lovegood * el Lun Abr 16, 2012 5:33 pm, editado 4 veces en total
Razón: Para adaptar el título a las reglas del foro.