Nota: lo mismo de siempre. Es un RW/HG. Los personajes son del mundo (del universo) JKR. Se los pido prestado para tener un rato de diversion en este tiempo libre. No pretendo ganar dinero ni nada por el estilo. Todo es desinteresado!! XD
CAPITULO 1
-Ya casi no se puede sentir el espíritu de la Navidad.
Ayer fue Año Nuevo. Pero el año ya no es nuevo. Hoy es 2 de enero.
(Flashback)
En medio de una incomprensible oscuridad se sienten conocidas voces, felices y emocionadas. Un reloj ha dado la medianoche que anuncia la Navidad. Y ahora los segundos que marque darán su fin. Imágenes pasan por su mente como si fueran el síntoma de un tic nervioso en su cerebro. Ron deja que su mente se relaje recordando. Las escenas aparecen y desaparecen ante los ojos de su mente como si fueran parte de un parpadeo.
La primera imagen es de la nieve que cae afuera sobre los terrenos que rodean a La Madriguera. La ventana que proyecta esa visión está empañada pero alguien, al pasar, deslizó sus dedos dejándolos marcados en el cristal.
La segunda imagen es la de un gran árbol de Navidad. Un pino adornado con brillantes bolas de colores dorados y plateados como si en realidad tuvieran dentro parte del alma misma del sol y de la luna. En la punta del árbol hay una estrella de cristal que destella las luces de las velas.
La tercera imagen es la de toda la familia. El primer detalle que llama la atención es el de las cabelleras de todos sus integrantes. Casi todas son del mismo color pelirrojo intenso. Sólo hay una de color negro azabache y es la de Harry. Todos están sentados a una mesa llena de la más deliciosa comida. Las copas se elevan para hacer un brindis. Chocan suavemente unas con otras. Los presenten se felicitan con sonrisas y cálidos abrazos. Pero en medio de toda esa felicidad entre decoración y cena navideña Ron busca a alguien más. Desliza detenidamente su mirada por cada uno de los presentes esperando encontrar a esa persona escondida entre uno de ellos. Pero cuando llega al último miembro de su familia se da cuenta de una cosa. Es imposible que eso esté sucediendo.
Y la última es una imagen sin imagen. Es sólo un fondo negro donde la persona que debería estar no está. Tal vez es sólo una falla de su recuerdo, pero aquel momento era tan detallado que era imposible de olvidar. No estaba equivocado. Ella no estuvo allí ese día.
El último segundo pasó. La Navidad ha muerto.
Aquel 2 de enero Ron recibió la visita de Harry y Ginny. Ambos habían permanecido en su casa unas cuantas horas pero al momento de marcharse surgió una breve conversación entre los tres.
-¿Seguro que no quieres venir con nosotros o al menos ir a algún lado? No quiero que te quedes solo en estas vacaciones de invierno.-le dijo Ginny a Ron mientras caminaba hacia la puerta principal.
Ron hizo una expresión que daba a entender que rechazaba la oferta de su hermana.
-Por favor, Ron. Ven con nosotros. Será como en los viejos tiempos.-insistió Harry tratando de convencerlo.
-Quiero descansar. Y no quiero arruinar sus vacaciones juntos.-fue la respuesta del pelirrojo.-Estuvieron haciendo planes por meses. Se merecen pasar este tiempo los dos solos en Escocia. No sean buenos conmigo por obligación.
-¡Pero no queremos que estés solo! Al menos no en este tiempo.
-¿Por qué no en este tiempo?-se extrañó Ron.
-¡Aunque sea ve con el resto de la familia a Rumania! A Charlie le gustará verte de nuevo.-exclamó su hermana suplicante.
-Estaré bien, Ginny. No te preocupes por mí.-la tranquilizó Ron haciendo una breve sonrisa.
-¡Cómo no hacerlo si parece que no has dormido en días!-notó ella mirándolo fijamente a los ojos.-¿Te sientes bien?-preguntó seria y elocuentemente.
-Sí. Perfectamente.-afirmó Ron con sinceridad.
-Entonces ve a algún lugar lejos de aquí. No te quedes en casa solo. Pasa unos días lejos de la ciudad y del ruido. Ve a un sitio donde puedas distraerte. Divertirte.
-Lo único que quiero ahora es estar solo.
-Nadie quiere estar solo.-dijo Harry casi imperativamente. Miró a Ron como si supiera perfectamente a qué se refería pero él no dio la más mínima señal de debilidad y le respondió:
-Yo sí.
La respuesta de Ron dio por finalizada la conversación. Ni Harry ni Ginny iban a quedarse más tiempo a convencerlo para que cambiara de parecer al respecto. El pelirrojo no iba a ceder a sus súplicas. No lo había hecho en mucho tiempo.
Cuando Ron por fin se quedó solo en su casa comenzó a disfrutar de la tranquilidad que verdaderamente necesitaba. Cerró la puerta principal y recargó su espalda en ella. Con los ojos cerrados dio un respiro profundo sintiendo que una pesada carga se alivianaba en su pecho. No tenía idea de a qué se debía esa sensación pero desde hace días que la sentía. Desde la última Navidad.
La casa estaba oscura. La luz del día no alcanzaba a iluminarla considerablemente como para que el lugar pareciera más alegre o al menos estimulara el buen humor de Ron. Tapándose la cara con las manos y luego pasándoselas por el cabello caminó hacia las escaleras y subió hacia su habitación. Pero antes pasó por el largo y oscuro pasillo que comunicaba las habitaciones restantes. Cuando llegó a su cuarto se sentó en su cama en dirección opuesta a la ventana. La luz del día iluminaba más ese lugar que en todas las habitaciones de la casa juntas. Volviendo a cerrar los ojos Ron apoyó los codos sobre su regazo y con sus manos sostuvo su cabeza. Una sensación le recorrió el cuerpo desde los pies hasta la cabeza. Era esa sensación de soledad que comúnmente sentía. Pero era inevitable no sentirla porque él mismo la buscaba. Odiaba que recorriera sus brazos y su pecho pero al mismo tiempo debía sentirla como si percibir esos escalofríos fuera una señal de que estaba vivo.
Escuchó el silencio. Era perfecto. Ni siquiera el sonido del caer de una hoja de un árbol podía perturbar esa quietud mortal. Ron se tapó los oídos y, todavía sin ver, se concentró en los latidos de su corazón. Luego de unos segundos comenzó a sentirlos. Luego a escucharlos. Eso también era una señal de que estaba vivo. Físicamente.
No supo cuánto tiempo estuvo sentado en esa posición tapándose los oídos. Abrió los ojos sintiendo que la luz le dificultaba la visión. Segundos después se adaptó a la luminosidad del ambiente y se recostó en su cama. Observó el techo blanco tratando de saber cuánto tiempo podría estar viéndolo sin parpadear. No fue mucho tiempo. Los ojos comenzaron a arderle y tuvo que parpadear inevitablemente. Optó por girarse hacia la derecha quedando de costado hacia la ventana. Las cortinas estaban a un lado por lo que la luz entraba directamente. Esta vez trató de ver cuánto tiempo podría aguantar mirando la luz sin parpadear. Fue menos de un minuto. Se distrajo apartando la vista del cristal de la ventana y, como consecuencia, comenzó a ver la silueta de la ventana por el resto de la habitación acompañada de pequeñas e irregulares manchas negras a causa de haber expuesto directamente su visión a una luz intensa por tanto tiempo. Se dio la vuelta lentamente hacia la izquierda mientras mantenía sus ojos cerrados fuertemente para dejar de ver puntos de colores y la imagen sobreexpuesta de la silueta de la ventana. Percatándose de que hacía un poco de frío abrió los ojos para encontrarse de frente con un retrato que contenía una fotografía que se movía. Dándose cuenta de que su visión se había recuperado Ron dejó su mirada en ese retrato, único objeto que descansaba sobre su mesita de noche. Le encantaba esa fotografía. A veces, momentos antes de dormir, se quedaba varios minutos observándola detenidamente. Observando cómo Hermione y él, estando abrazados, se besaban. Ese retrato era lo más valioso que poseía.
No supo cuánto tiempo estuvo viendo la fotografía. Cuando la mirada de la Hermione del retrato fue dirigida a la del Ron de la realidad éste se sobresaltó dándose cuenta de lo que estaba haciendo. Entró en razón y se sentó en la cama como lo había estado anteriormente. Otra vez había perdido la noción del tiempo con esa simple fotografía. La había visto ya tantas veces que podía ser capaz de mentalizarla hasta en medio de un sueño.
Decidiendo ignorar el retrato Ron se puso de pie y salió de su habitación. Mientras caminaba pasando por las habitaciones cerradas le pareció que el pasillo estaba más oscuro. Llegó a su sala de estar y fue hacia la cocina. Se quedó de pie en medio de esa habitación sin saber qué hacer. No tenía idea de por qué había decidido ir hacia allí. Ni siquiera tenía hambre. Tampoco tenía ganas de cocinar. Miró sin mirar a su alrededor como si estuviera esperando que algo estuviera fuera de su lugar pero todo estaba en un orden tan perfecto que era atípico en él. Pero había aprendido a ser una persona organizada y ordenada. Regresó a la sala de estar y caminó hacia un extremo mientras se llevaba una mano a la boca. Luego regresó hacia el otro extremo sin pensar en nada. Su mente estaba relajada. Cruzó los brazos como si estuviera disgustado por algo pero todo estaba tan tranquilo y pacífico que no había nada que le provocara molestias. Sólo se sentía inquieto. Avanzó hasta el medio de la habitación y se sentó derecho en el sofá. Pero curvó un poco su espalda y la apoyó en los cómodos cojines. Miró la ventana de la sala de estar. Las cortinas le impedían ver hacia afuera. Pero estaba seguro de que no habría nada interesante para ver. La nieve había dejado de caer y se había acumulado en su jardín. Nadie pasaba por las calles, ni siquiera un alma.
Estando sentado sobre un seco tronco de árbol observaba un camino de tierra con una infinita fila de árboles a ambos lados de la orilla. Las hojas eran de un verde tan intenso que resaltaban increíblemente en el cielo gris. Todo a su alrededor estaba muy limpio. Acababa de llover. El suelo estaba húmedo y se veían miles de gotas de lluvia entre el pasto.
Se percató de que alguien estaba sentado a su lado. Unos brazos lo rodearon con delicadeza y antes de que pudiera girar la cabeza para ver de quién se trataba recibió un suave beso en la mejilla. Hermione lo miraba atentamente pero con tranquilidad. Ron sintió que el corazón se le aceleraba y no pudo evitar abrazarla también. No sabía por qué pero sentía ese misterioso deseo de protegerla por más que ella no estuviera en peligro. Deslizó sus manos por sus brazos. La piel de Hermione era cálida y desprendía un aroma natural imposible de describir. Ella se separó un poco de él. Ron estuvo a punto de decir algo pero ella le sonrió dando a entender que estaba pensando lo mismo y lo besó. Él la trajo más cerca de su cuerpo y continuó besándola. Hermione rodeó su cuello con sus manos. Ron no sabía qué estaban haciendo en ese lugar. Sólo le importaba estar cerca de ella. Pero eso pronto sería imposible.
Un inesperado sonido logró despertarlo. Lo primero que vio fue su ventana. Otra vez sintió la intensa luz directamente en los ojos dilatándole las pupilas. No supo cuándo ni cómo se había quedado dormido. Ni siquiera tenía sueño. ¿Qué cosa lo había despertado? Todo estaba en silencio aún. Esperó escuchar aquel sonido nuevamente pero nada sucedió. Ron se incorporó en el sofá, se puso de pie con dificultad y caminó hacia la ventana. Tal vez alguien hubiera tocado a la puerta. Sin apartar las cortinas miró hacia afuera y luego hacia la derecha para ver si había alguien en el recibidor pero no vio a nadie. Sin darle importancia al asunto se disponía a regresar hacia el sofá cuando a medio camino escuchó que alguien llamaba a la puerta con impaciencia. Sólo había una persona que sería capaz de golpear así.
Avanzó hacia la puerta y giró el picaporte. Sin poder siquiera hablar alguien saltó hacia él y se colgó de su cuello en forma de saludo. Ron retrocedió unos cuantos pasos y no tuvo más opción que abrazar a Hermione porque de lo contrario ambos caerían al suelo.
-¿Qué… Qué estás haciendo aquí, Hermione?-fue lo único que pudo decir Ron.
Pero ella le respondió con un prolongado beso en la mejilla y luego le sonrió como si su mirada ocultara nostalgia. Ron sólo pudo pensar que su amiga sólo había nacido para sonreír.
-¡Vine a visitarte, tonto!-dijo ella con excesiva felicidad sin despegarse de él. Ron se dio cuenta de que los pies de Hermione estaban en el aire porque ella estaba verdaderamente colgada de su cuello.-¿Acaso te sorprende que esté aquí?
-Sí… ¡Quiero decir no!-se contradijo Ron al instante pensando que verdaderamente no había motivo alguno para que aquella visita lo sorprendiera. Después de todo ambos eran amigos.-Por supuesto que no.-agregó.
-¡Cuánto me alegro de verte! Es como si hubieran pasado años, ¿no?-dijo ella con aire de broma mientras se soltaba de él deslizando sus manos por sus brazos. Ron se sorprendió al sentir que ella estaba fría. Prácticamente helada.
-No lo creo… Nos vimos hace poco tiempo…-negó Ron pero en cuanto quiso recordar cuándo había sido la última vez que había visto a Hermione se sorprendió en no recordar una fecha cercana. Tampoco una muy lejana. Parecía como si no supiera distinguir el tiempo.
-¿Estás solo?-lo interrumpió Hermione haciendo una mirada como si supiera la respuesta pero quería que Ron se la dijera.
-Sí…
-¿Por qué?-preguntó ella de repente cambiando su mirada vivaz a una de preocupación.-¿Por qué estás solo para esta fecha?
-¿Por qué lo preguntas?-quiso saber Ron con curiosidad.
-Porque son las vacaciones de invierno y son las más aburridas del mundo. ¡Más aún si las pasas solo!-respondió Hermione sabiendo que esa era la respuesta que Ron esperaba escuchar de ella.-Podrías llegar a morir.
-¡No exageres!-le pidió Ron frunciendo el ceño. No sabía por qué Hermione estaba siendo tan fatalista.-Estoy solo porque yo quería estar solo.
-¿Y dónde está tu familia? ¿Dónde está Harry?
-Mi familia se fue a Rumania a visitar a Charlie, y Harry se fue con Ginny de vacaciones a Escocia.-Hermione sonrió fugazmente ante las últimas palabras de Ron.-Harry me invitó a ir pero no quise. No quería arruinarle las vacaciones junto a Ginny.
-Ya veo… Entonces… estás completamente solo.-comprobó Hermione no tan alegre por la noticia pero tampoco tan triste.-Supongo que habrá que buscar una solución, ¿no?
-No quiero irme a ningún lugar. Quiero permanecer en casa tranquilo mientras pasan estos días.-dijo Ron antes de que Hermione pudiera proponerle algo.
-¿En serio? ¿Y nada te hará cambiar de opinión?-preguntó ella adoptando una mirada seria.
-No. Ya lo he decidido.
-Qué lástima. Porque yo quería… quedarme contigo estos días.-dijo ella levantando la mirada y situándola en Ron como si le estuviera rogando.
-¿Qué? Pero… Pero, ¿tú no tenías ningún plan para estas vacaciones? ¿No planeabas estar con tus padres o algo así?
-Ya lo hice. Ya los visité. Pero ahora quiero pasar las vacaciones contigo. Ahora quiero visitarte a ti.-dijo ella haciendo una sonrisa.-Sé que quieres que me quede. Nadie quiere estar solo, Ron. Y yo no quiero que tú lo estés en este tiempo.
Ron frunció el ceño por unos segundos pero luego pensó que el hecho de que Hermione usara las mismas palabras que habían usado Harry y Ginny era sólo una coincidencia.
-¿Qué me dices? ¿Sí?-preguntó Hermione inocentemente mientras entrelazaba sus manos en señal de súplica.
-Sí. Me gustaría que te quedaras. Sería bueno.-asintió Ron.
Hermione lo abrazó en señal de agradecimiento. Ron no pudo evitar abrazarla también.
-Espera un momento.-dijo ella separándose de él.-Voy a buscar mi bolso. Lo dejé afuera.
-¿Cómo sabías que yo iba a decir que sí?
-Era obvio que no podrías negarte.-fue la respuesta de Hermione mientras caminaba hacia la puerta para buscar su bolso.
PD: espero que les guste este fic!




