por liRose Multicolor » Jue Dic 25, 2008 10:49 pm
Holaaaaaaaaaaa Gracias a todas aqui está el siguiente cap. jejej Mañana comento bien. Plis dejen sus comentarios...
Cap 11: Con tu cariño soy muy feliz
La tarde moría lenta. Casi sin ninguna prisa el minutero del reloj caminaba. El atardecer empezaba a asomarse entre las grandes colinas cercanas. Muchas veces se escuchaba uno que otro grillo interrumpiendo el sano y poco común silencio de la zona.
El verde césped, la sombra de un árbol combinada con el bello paisaje que da cada atardecer, parecían perfectos. La sincronización de los mismo parecía sublime, como es posible que semejante belleza sea solo observada y detallada por muy pocos.
Es casi imperdonable que muy pocos cada día, se detengan a observar aunque sea por cinco minutos, un atardecer.
Ese evento que acontece a diario, llegando la noche. Parece que la rutina del mismo pudiera restarle belleza o interés pero es imposible. Es como decir “madre” cada día; nuestras mamás jamás se cansan de escucharlo repetidamente y sin importar las circunstancias. Pueden estar llorando, riendo, hablando o hasta gritando; pero para una madre escuchar el llamado de sus hijo puede detener mil cosas y nunca ser suficiente.
La similitud con el atardecer puede ser relativamente corta pero en parte, la realidad dice lo contrario. Un atardecer es un hermoso espectáculo. Sin importar donde nos ubiquemos o si lo vemos siempre desde el mismo lugar cada día, les puedo decir que jamás va ser el mismo. Cada matiz, cada combinación y cada nube cambian constantemente dependiendo de muchos factores, lo cual hace que sea interesante.
Imaginen si una persona se detiene a observar un evento como ese, su vida tendría un mejor significado.
La importancia para los enamorados el hecho de ver un atardecer es de gran valor.
Por eso es importante recalcar lo que un bello atardecer, que parece el final de un día, puede dar paso al inicio de grandes cosas.
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En algún punto de Londres. Una pareja de jóvenes enamorados paseaba tranquilamente por las calles de esa hermosa y congestionada ciudad. Se dirigían a la casa de los Granger.
Iban tomados de la mano, sonriendo abiertamente y dándose cortos besos cada cinco o siete metros que recorrían. Habían salido medianamente temprano de la casa del chico pero cuando comenzaron caminar y decidieron iniciar con ese jueguito, el pequeño recorrido se ha hecho extenso.
Su felicidad era enorme. Tanta alegría puede parecer pecado pero gracias a Merlín, no es delito.
Iban casi llegando. Es poco conocido que cerca de esa zona residencial donde vive la familia Granger existe un bello terreno verde, similar a una pequeña pradera, donde próximamente construir un “Conjunto Residencial”. Desde la entrada de ese lugar se puede ver el bello panorama de Londres y lo que es aun más resaltante, lo hermoso que se ve bajo un atardecer.
Los pequeños rayos del Sol parecen flejar en los vidrios de los grandes edificios de la ciudad; haciendo ver un hermoso espectáculo de luces. Además, ese atardecer, hace que el cielo tome una hermosa coloración naranja, algo rojiza y azulada. Definitivamente esos tonos hacen lucir atractivo al cielo de Londres.
Son pocas las nubes presentes a esta hora. Una suave ventisca mueve los cabellos de la chica y hace que ondeen con gran facilidad e hinoptizando al chico.
-Ven vamos a ver eso.-dice Hermione
-Ehh…si vamos.-respondió
-Es hermoso… no me había detenido a ver un atardecer desde aquí.-
-Es increíble…
-¿Ves esos colores?... mira tan bello que se ve Londres.-
-Siempre han dicho que ningún atardecer es exactamente igual.-comentó Ron
-Eso dicen… parece imposible cualquiera podría decir que son iguales.-
-Pero no lo son.-afirmó.-cada atardecer es único
-¿Cómo lo sabes?... es decir, no se puede observar todos los atardeceres de todos los días para poder determinar si en realidad, existe alguna similitud…
-Hermione… simplemente es eso.-dijo.-no puedes esperar que todo sea comprobado por grandes genios. ES imposible ver si algún atardecer se repite porque es imposible ver el mismo atardecer desde todos sus puntos de vista y que se una misma persona, sea la que lo observe. Y es aun poco probable que una persona viva tanto como para observar cada atardecer.
-Bueno…
-Además, no todos los días se puede ver el atardecer. Hay días en los que el mal clima no lo permite. Y hay otros días en que nuestros problemas evitan que los detallemos..-concluyó el pelirrojo.
-Ron te quiero.-dijo Hermione
-Y yo a ti hermione.-dijo abrazándola tiernamente.-
-¿Sabes cómo se pueden explicar los atardeceres?.-preguntó la castaña
-No.-
-Tengo mi teoría.-dijo ella mientras colocaba sus brazos en el cuello del pelirrojo y se acercaba a él
-Dime.-animó él colocando sus manos en la delgada cintura de la chica
Hermione se acercó a él, lentamente. Con un suave beso pudo silenciar todo rastro de conversación que hubieran podido tener en ese momento.
Al principio un beso suave, tierno y lento, de esos que permiten saborear los labios del otro. Disfrutar las sensaciones y no apresurar lo que puede llegar a durar eternamente. De esos besos que poco a poco encienden pasiones, que hacen descubrir emociones nuevas y hacen revivir otras más. Pero sin dejar de entregar todo ese amor.
Poco a poco el beso se fue intensificando y paso a ser un beso de amor, pasión, desesperación, no por terminar sino por disfrutar al máximo. Ya estaban acostumbrados a esos besos. Sabían el exacto movientos, no era rutina, era más bien, como la hermosa sinfonía de una orquesta; escuchar un clásico de ópera o practicar a diario una de las bellas sinfonías de Beethoven o Mozart. Jamás es aburrida o cansada par quien disfruta.
La falta de aire en sus pulmones detuvo el concierto de piano que ambos disfrutaban con sus besos. Una hermosa sonrisa salió de ambos casi por instinto. Ron fue el primero en abrir los ojos y al ver a Hermione sonriendo frente a él, sin abrir los ojos, se acercó y pego frente con frente.
-Mágico.-dijo ella sin abrir los ojos
-¿qué?.-preguntó dulcemente
-Asi se explican estos momentos… mágicos.-repitió abriendo sus ojos café y ampliando su sonrisa
-Estoy de acuerdo.-afirmó robándole un corto beso
-Bueno vamos.-apresuró Hermione
-Es verdad…vamos.-y emprendieron de nuevo su camino
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Claro está que un atardecer logra momentos increíbles… Pero también abre otros aun más importantes.
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Muy lejos de ahí pero no tan lejos de la madriguera, un chico pelirrojo y una chica morena caminaban cada uno sumergido es sus pensamientos.
No habían hablado en todo el camino. Al parecer durante la celebración en la casa de los Weasley se habían agotado todas las palabras, ya que desde ese momento no mediaron más palabras.
Ella le había dicho que no era necesario acompañarla pero el se había ofrecido. En parte para evitar los comentarios, preguntas y demás cuestionamientos de la familia; pero por otra parte quería estar junto a Angelina un poco más de tiempo.
Pero de que había servido? Se preguntaba. Durante el trayecto no habían intercambiado palabras ni da. Si estuviera Fred se estaría burlando de su actitud. Ellos tenían una vida social muy activa, estaban en fiestas siempre, les gustaba realizar bromas y estar con una chica jamás era difícil. ¿Por qué ahora si?
Será que con Fred se sentía seguro. Pensemos bien ninguno de los dos había invitado a una chica a salir sin la presencia del otro. Era como una especie de complemento. Generalmente invitaban chicas al mismo tiempo y que estuvieran juntas. Menos en su 5to año cuando para el baile de navidad, él invito a una chica del mismo curso pero de R y en cambio, Fred invitó a… Angelina.
Justo con la chica que estaba a su lado en ese instante. Meditándolo bien, él jamás había convivido demasiado con ella. Fred y Angelina se habían llevado bien desde siempre e incluso después del baile pero con él solo habían mediado pocas palabras durante Hogwarts. ¿Por qué ahora era diferente? … ¿Qué motivos existían en este momento? Quizás ella solo estaba junto a él, por lástima o por el simple hecho de que recordaba a Fred a través suyo. Posiblemente se acercó a George solo buscando el parecido con su gemelo para tratar de realizar una fantasía con un amor no correspondido. Pero lo que más le impactaba de sus recientes revelaciones era el hecho de que le estaba molestando es “realidad”. ¿Por qué le dolía si Angelina se acercaba a él por su parecido a Fred y no por si mismo?. Definitivamente eso lo angustiaba más.
-Bueno George ya llegamos.-informó la guapa morena
-Si.-dijo secamente. De verdad estaba molesto por sus pensamientos
-Que estés bien.-dijo después de unos minutos de silencio y la seca respuesta del chico
-Si. Igual.-
-George ¿Estas bien?.-preguntó visiblemente preocupada
-Si no debes preocuparte.-respondió de forma muy cortante
-¿Pero qué te pasa?... ¿Por qué te compartas así?..
-Por ti.-
-¿Por mi?.-se extrañó.-¿Pero si yo no te he hecho nada?
-Bueno es que… ¿Sabes qué? Olvídalo.-se disponía a irse pero ella lo detuvo del brazo
-No… tú me vas a decir lo que en realidad te pasa conmigo.-
-¡Es que ni yo lo se!
-¿Qué?
-No me puedo explicar lo que me pasa
-Pero… ¿qué tengo yo que ver en eso?
-Todo y… nada
-Explícate
-¡Te digo que yo no me entiendo! ¡¡¿Cómo pretendes que te explique?!!
-¡¡Yo que se!!
-¡¡Ves ni tú sabes!!
-¡¡Entonces no me expliques!!
-¡Bien!
-¡Bien!
A la altura de esta extraña conversación ellos estaban lo suficientemente cerca, como para ser llamado “peligrosamente cerca”. Se sentía la respiración del otro sobre sus rostros. Estaban lo suficientemente agitados por su acalorada discusión, sin sentido, pero los había llevado al punto que internamente ambos deseaban llegar para despejar dudas.
Ninguno se había dejado de mirar a los ojos. Reconocían que mirar hacia otro punto del rostro del otro sería catastrófico. Podría llevarlos a situaciones precipitadas y no meditadas.
Tanto George como Angelina estaban ligeramente sonrojados por la cercanía que existía entre ambos. Ver esa situación desde afuera podría ser digno de una foto, una carcajada y una burla constante por los próximos días. Pero menos mal, no habían testigos, más que unos bellos pájaros a la distancia que no les prestaban atención, y un atardecer a la distancia.
-Mira ese atardecer.- señaló Angelina para salir del incómodo pero en parte satisfactorio momento, que duró escasos segundos pero para ambos fue una eternidad.
-Es hermoso.-saliendo de su momentáneo encantamiento, estar tan cerca de la chica había producido sensaciones nuevas para él
-Es maravilloso.-dijo ella mirándolo rápidamente.-¿has visto un tardecer tan hermoso?
-Nunca me había detenido a ver un atardecer.-dijo sinceramente
-¿Nunca?.-se extrañó ella
-Nunca.-repitió.- siempre he estado ocupado y jamás lo he detallado.
-Deberías hacerlo… son muy lindos.-dijo en tono soñador
-Es verdad
-Son un misterio más por descubrir
-¿De verdad?
-Si
-¿Qué misterio pueden tener?
-Mucho.-aseguró.-tiene un valor muy importante
-¿No entiendo?
-Mira… es como el cierre y el inicio de algo. Es el fin del día pero da paso al inicio de la noche. Además de tener otras funciones sentimentales
-¿Cómo cuales?
-Te digo.-explicó.-un atardecer es lo último que podemos ver de un días ningún día es igual por lo tanto, ningún atardecer es igual.
-Entiendo…
-muchas personas deseen ver el atardecer por última vez antes de… bueno tú sabes…
-Si…
-y muchas parejas desean poder observar un atardecer con su amado
-Es posible.
-Es la verdad.-dijo.-ver el final de la tarde con la persona amada puede asegurar una noche fantástica porque viste algo tan maravilloso con tu pareja y no importará la distancia tiene un recuerdo más en común. El atardecer
-Nunca lo había visto así.-
-Hay que ver la vida con cierta filosofía… eso me dice mi tía
-Tu tía puede tener mucha razón
-Bueno George gracias por acompañarme.-dijo ella
-De nada.-respondió sonriente
-Adiós.-y le dio un beso, quizás por error o por cosas del destino, en la comisura de los labios
-Adiós.-murmuró George algo confuso por lo que acababa de pasar. En cambio, la chica parecía irse muy tranquila pero su corazón le indicaba otra cosa.
George devolvió la mirada al atardecer. En dos cosas tenía razón la morena; primero si debía detenerse a observar esos momentos de la tarde y segunda, era verdad.-se aseguró.- un atardecer puede ser el final de algo pero quizás da el inicio a algo mucho mejor.
Con ese pensamiento se retiro del lugar, caminando lentamente con una sonrisa en su rostro. Y pensando cuando volvería a ver un atardecer tan hermoso…
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La madriguera había quedado prácticamente vacía para el final de la tarde. Después de que Hermione, Ron, George y Angelina se fueran. Todos los demás invitados se habían retirado progresivamente.
En la casa solo quedaban los señores Weasley, Charlie, quienes e quedaba esa noche, Harry y Ginny. Hablando de esta pareja ¿Dónde estaban?. Pues esa pregunta tiene una simple explicación pero quiero contarles la versión larga.
Con mucha calma y con la ayuda de magia la casa había quedado como siempre. El interior de la casa medianamente ordenado, los platos y ollas lavados, las mesas en su lugar y ya había quedado limpio el jardín.
Ginny había ayudado a su mamá con los platos y ordenar el interior de la casa. Harry, Charlie y el Sr. Weasley ayudaron con lo demás. Finalmente la madriguera volvía a la normalidad.
Como ya era tarde la Sra. Weasley se había dirigido al cocina a preparar la cena, mientras el Sr. Weasley y Charlie hablaban animadamente en la sala de la casa. Harry y Ginny se dirigieron a las afueras de la madriguera, aventurándose un poco más allá del jardín hasta llegar a un hermoso lugar bajo un árbol de donde se veía los amplios campos construidos por la zona
Simplemente un paisaje único. La naturaleza siempre nos ha brindado cosas hermosas. Detalles cosas que pueden parecer insignificantes para muchos pero son inmensos regalos para otros. La belleza natural es infinita.
Es un presente que se nos entrega cada día y no le damos su valor. Muchos no se toman la molestia de ver un arco iris, atardecer o el caer de la lluvia pero cuanto no desearían los ciegos llegar a verlos aunque sea una sola vez. Existen personas que detestan el cantar de los pájaros y el sonido de los grillos y estén miles de personas en el mundo que quisieran escuchar esos sonidos pero le es imposibles pues son sordos. Viéndolo desde ese punto de vista, se nota que personas no admiran las infinitas posibilidades y regalos que la vida ofrece cada día.
El atardecer. Varios escuchamos la expresión “Desearía ver el atardecer por última vez” en personas cuya agonía los esta llevando a sus últimos momentos de la vida. La vida hay que verla con cierta filosofía, pequeños detalles hacen la diferencia. Disfrutar el ahora y vivir cada minuto como si fuera el último pues un día llegará a serlo.
-Harry te quiero.-le repitió Ginny a su novio
-Y yo a ti Ginny.-respondió el azabache
-Hoy fue un gran día ¿no crees?
-Efectivamente
-Que bueno el ascenso de Bill…no me lo esperaba
-Muy bueno… Pero.. ¿Por qué dices que no te lo esperabas?
-No me mal entiendas.-dijo sonriendo.- Bill es bueno en lo que hace, finalmente es un Weasley y…-pero fue cortada por su novio
-Humildad ante todo ¿verdad?.-se burló Harry
-Hay que ser realistas
-Claro
-Harry.-lo reto
-Esta bien, está bien me calló. Sigue.-la animó
-Bueno te decía… esperaba otra noticia
-¿Qué noticia?
-Que Fleur estuviera embarazada
-Es verdad… por un momento pensé eso
-Si
-Quizás aun no lo tienen pensado. Posiblemente esperaran otro tiempo más
-Es probable. Harry ¿tú crees que estarán esperando por lo que ocurrió hace un tiempo?
-¿Te refieres al ataque del hombre lobo?.-ella asintió la cabeza afirmativamente.-puede ser. Seguro quieren estar seguros que no perjudicara a sus hijos
-Debe ser…
-No te preocupes en cualquier momento serás tía. Tienes varios hermanos
-Si pero solo Bill y Ron son los únicos con pareja estable y de ninguno espero sobrinos por ahora
-Es verdad.
-¿Crees que George y Angelina estén juntos?
-No lo se
-Tengo mis dudas. Ya lo veremos.
-¡¡Ginny!! ¡¡Harry!! ¡A comer!
-Vamos el deber nos espera.-dijo Harry.-¿me haría el honor de acompañarme señorita?
-Será un placer acompañarlo caballero.-dijo levantándose primero.
-Vamos.-animó el chico
-Mira Harry el atardecer
-Es hermoso
-En verdad… es extraño como un atardecer puede llegar a ser tan magnifico
- En definitiva y es aun más hermoso verlo contigo.
-¡ay Harry!.-abrazándolo
-¿Qué sucede?
-¿Te he dicho que te quiero?.-habló susurrando cerca de la boca de él
-No me cansó de escucharlo
-Que bueno porque lo escucharas por un largo tiempo…-dijo antes de darle un beso a Harry. Iban a repetirlo pero una voz los sacó de su ensoñación
-¡¡Chicos!! ¡Mamá los llama!.-dijo la voz de Charlie a la distancia
-Diablos…-murmuró la chica. Lo que causó la risa del chico
-Luego seguimos
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo
-Amo los atardeceres…
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La semana había pasado fugazmente. Charlie ya estaba de vuelta en Rumania, El Sr. Weasley había regresado al trabajo. Percy y Bill habían ido dos o tres veces a la madriguera en ese tiempo. En cambio, George decidió no pasar por ahí, le dijo a su familia que iría en los próximos pues estaba “trabajando” en un proyecto importante.
Por otra parte Harry, Ron y Ginny habían convivido lo suficiente a lo largo de la semana. Hermione fue a quedarse a dormir el miércoles y el viernes había podido ir todo los días pero debía regresar a casa antes de las 7PM. Ya que como decían ambas parte (los padres de él y ella) “es difícil controlar las hormonas adolescentes”.
Por esa misma razón Harry dormía en una habitación al fondo del pasillo, la antigua habitación de los gemelos, que al abrirla y cerrarla emitía un sonido agudo que despertaba a cualquiera y si al chico se le ocurría salir a media noche para “un encuentro casual” debía pasar por obligación por la habitación de los señores Weasley.
Que feo es vivir con los suegros.-pensaba Harry. Pero que se hace, como padres, son un mal necesario. Resignación.
Rápidamente ya era sábado. Habían decidido hacer un pequeño “picnic” cerca de la madriguera, por el lago. Algo cerca pero no lo suficiente.
La comida había sido preparada por las chicas. En cambio, los chicos se encargaban de encontrar un buen lugar y junto a las chicas divertirse al máximo. Claro está, que ellos lavarían las ollas, platos y el mantel usados durante la comida.
Después de la divertida comida, habían ido a bañarse al lago. Se habían divertido bastante. Estaban recuperando su tiempo perdido, en parte como parejas y por otro, disfrutar su tiempo como adolescentes medianamente normales. Gozar de un baño en el lago, una comida con los amigos, sin preocupaciones u obligaciones de gran escala esperando por ellos tras regresar a la “vida real”. Ya eso se había detenido, ya no más ahora las preocupaciones serían nada, comparado con lo vivido.
Los chicos se encontraban en la sala de la madriguera. Harry y Ron jugando ajedrez mágico, lógicamente el azabache iba perdiendo. Ginny leía la última edición de “Corazón de bruja” y Hermione, para variar, leía un interesante libro llamado “Los muggles según los magos” por Adán Rirty. Pasaban sus últimas horas antes de que Hermione se fuera, y los demás tuvieran que ir a la cama.
Cuando de repente por la chimenea salió una alta y delgada mujer. Con sus semblante serio pero con una mirada agradecida, sin olvidar su sonrisa un tanto atemorizante pues era muy raro verla sonreír
-¡¡Profesora Mcgonagall!!.-se alarmó Hermione al verla.
-Buena tarde jóvenes.-saludo al salir de la chimenea
-Minerva.-dijo la Sra. Weasley al escucharla entrar
-Molly.-saludó.-disculpa mi tardanza pero tuve que hacer ciertas paradas
-Lo importante es que llegaste.-dijo la mujer sonriendo.-¿quieres algo de comer? O ¿algo de beber?
-No muchas gracias Molly.-dijo cortésmente y con una sonrisa sincera.-mi visita es muy corta
-Minerva.-saludó el señor Weasley
-Arthur.-correspondió al saludo
-¿Qué milagro verte por aquí?
-Es una visita corta pero importante.-sonrió
-Ya veo.. pero deberías quedarte a comer algo
-No de verdad… ya le dije a Molly que debo regresar en seguida. Tengo obligaciones que cumplir
-Entiendo.-dijo finalmente el hombre
-Bueno adelante siéntete como en tu casa.-dijo Molly antes de salir de la sala acompañada por su marido.
-Cómo han estado chicos?.-preguntó ella
-Bien.-dijeron todos a la vez
-Me alegra… me imagino que han tomado su merecido descanso.-acertó la nueva directora de Hogwarts
-¿Profesora Mcgonagall qué hace usted aquí?.-preguntó Ginny
-Simple… vengo a hablarles de su futuro.
Gracias! Fani, barbara_taf, estefania*weasley, leti_weasley y estefita. Mil gracias fieles lectoras
Diana. 18 añitos de edad
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