por liRose Multicolor » Mié Ene 07, 2009 3:08 pm
Cap 12: Sonrisas
Uno de los mayores misterios del ser humano se llama Sonrisa. Es tan impresionante como una sonrisa logra mover en ti tantos sentimientos y transmitirles a los demás sensaciones de bienestar o desconcierto.
Una sonrisa es especial, puede mostrar placer o felicidad pero también sentimientos opuestos como ira, dolor, burla entre otros.
Es una expresión características de los humanos que llega a brindar emociones encontradas y expresa, al mismo tiempo, palabras sin usar palabras.
Simplemente maravillosa.
La sonrisa es una expresión natural de cuerpo humano, no se aprende se nace con ella. Puede nacer un niño ciego pero él sonríe, puede ser sordo pero saber sonreír, quizás tiene deficiencias o necesidades especiales y aun así, saben sonreír. Muchos seres humanos carecen de muchas cosas en la vida, un hogar, alimentos, salud o una familia y a pesar de esas circunstancias tan injustas, ellos saben regalar sonrisas.
Imaginen por un momento lo reconfortante que es ver sonreír a alguien, es una estímulo. Puedes ir por la calles furiosa con la vida y con lo que te rodea pero ves a un niño de la calle que , quizás, no tiene hogar, alimentos o el amor de padres que necesita y aun así, sonríe. Hay que ver la importancia de una sonrisa.
Regalar una sonrisa es una gesto maravilloso.
Uno de los mejores regalos, no materiales e incluso incluyéndolos en esto, son las sonrisas. Ellas logran maravillas en el ser humano, en las buenas o en las malas.
Al sonreír se produce endorfinas que reducen el dolor físico o emocional de una persona y transmiten una sensación de bienestar increíble.
Sin importar la situación o las circunstancias la capacidad de sonreír va en nosotros, es innata y es imposible borrarla de nosotros. En el mundo existen guerras, problemas de salud, muertes y las sonrisas sigues existiendo.
Un claro ejemplo es en países como Irak o lugares como Palestina donde la guerra acaba con la vida de cientos de personas, muchas familias quedan devastadas, muchas sufren terriblemente pero en los niños la esperanza y las ganas de sonreír siguen presentes. No es que vivan una ilusión o no entiendan el significado de los que están viviendo, ellos seguro lo saben, pero lo que pasa es que ellos saben valorar los pequeños momentos de felicidad que tiene y lo expresan a través del misterio de la sonrisa.
Si alguna vez han visitado hospitales, ancianatos o clínicas seguramente han visto cientos de casos de niños especiales, personas a quienes la vida no volverá a ser igual y muchas otras a quienes les han detectado cáncer o sida, ellos reconocen que podrán morir pero con ayuda de su familiares muchos logran salir adelante con la frente en alto y una sonrisa en sus rostros.
Muchos de nosotros, a diario, vamos caminando odiando la vida porque se nos quedo un informe para la escuela, perdimos el celular, no pudimos ver un programa en la tv o millones de cosas insignificantes, porque lo son, y vamos con una cara de amargados o sufridos como si el mundo se fuera a terminar en menos de dos minutos. Estando en esos momentos no sentimos incapaces de mostrar una simple pero importante sonrisa y no somos capaces de meditar, como en muchos otros casos personas, cuyas vidas si pueden acabar en los siguientes minutos, sin son capaces de utilizar su último aliento para sonreír como nunca.
-La profesora Mcgonagall tiene razón no nos sorprende las respuestas que dimos.-comentó Harry
-Es verdad.-afirmó Hermione
-Se veía venir.-dijo Ron
-Es increíble como nos llegamos a conocer tan bien.-dijo Ginny
-Bueno propongo disfrutemos estos días porque ya se acerca el primero de septiembre.-propuso de Harry
-Si.-dijeron los otros al unísono.
Asi terminaron la noche, entre risas y contando sus propias historias recordando los buenos momentos en Hogwarts que aunque fueron pocos si fueron muy importantes por tener un valor impresionante.
Ron y Ginny también contaba sus propias anécdotas personales, cosas que ni Harry ni Hermione sabían.
Por su parte Harry estaba rememorando sus pequeños momentos felices junto a sus amigos, digamos que contando su versión de la historia. Él también recordó como en su sexto año llegó a sospechar de una relación entre Ron y Hermione contando la historia de sus amigos discutiendo durante una de las clases, causando un leve sonrojo entre los protagonistas de dicha anécdota.
Hermione contaba varias experiencias con sus padres, como ellos siendo odontólogos le prohibían comer dulces y ellas sin entender como lo lograba, conseguía más de un dulce a través de los pacientes de sus padres o algún familiar.
Esos momentos ahora parecían tan lejanos.
Iba ser difícil adaptarse al hecho de poder salir a las calles sin el pequeño inconveniente de Voldemort acechando a Harry y a todos los que lo rodean. Es un poco duro enfrentar que la realidad a la que estabas acostumbrado a vivir cambiaria por completo. Ya ahora lo único que existía era paz.
Harry aun no cabía en su felicidad ya había pasado un tiempo desde que por fin todo terminó y él aun no podía evitar sentirse así. Ahora no había obstáculos para empezar a formar un futuro junto a Ginny una vez terminara Hogwarts.
Asimismo, Hermione y Ron se sentían igual de felices que el niño que vivió. Ya su amigo del alma no corría peligro, no había quien lo quisiera matar, finalmente ya no estaba Lord Voldemort. La paz y la tranquilidad estaban junto a ellos.
Ambos soñaban con un futuro mejor donde pudieran confesarse sus sentimientos y finalmente lo habían conseguido. Harry consiguió salvar al mundo y a su propia vida pero ellos habían conseguido ganar su propia batalla, su miedo. El miedo a no ser correspondidos y que su amor que había crecido durante años e viera truncado.
Gracias a Merlín y por duro que suene, gracias a la batalla, ellos consiguieron por iniciativa de la castaña proclamarse su amor con Harry como testigo. En otras circunstancias hubiera sido vergonzoso pero su temor a perderse el uno al otro fue mayor y extrañamente hizo que su valentía Gryffindor creciera ese día como ningún otro.
Muchas vidas se habían perdido pero la felicidad, la paz y la añorada tranquilidad sería la única recompensa que sanaría con un poco más de tiempo ciertas heridas.
Ya era un poco tarde cuando la señora Weasley les recordó el mundo en el que se encontraban, lejanos a sus pensamientos habían olvidado por completo la hora y era momento que la castaña se retirara a su casa. Se despidió de sus amigos, de los señores Weasley y su novio para finalmente retirarse por red flu.
-Déjame tranquila
-No lo voy hacer
-No te lo pido te lo pido te lo exijo
-Pues no me importa hasta que no me digas que te pasa
Esa mañana unos jóvenes montaban un verdadero espectáculo en medio del callejón Diagon. Habían decidido salir juntos esa mañana porque el día anterior se habían reunido a tomar algo.
-¿Déjame sola!
-No.-dijo firmemente el joven
-¡¡Largo!!
-¡No!
Ella caminaba a paso acelerado y él la seguía como un león a su presa. La tenía en la mira y no la iba dejar pasar.
-¡Te dije que no!
-¡Déjame!
-Dime primero ¿qué te pasa? Y me voy
-Que te importa
-¡mucho!
-No parece.-murmuro la chica
-¿Qué quieres decir?.-preguntó el pelirrojo parándose frente a ella
-Tú debes saber porque lo digo.-dijo ella pasando a un lado de él como esquivándolo
-No te entiendo
-Que novedad.-dijo con ironía la joven mujer
-¡Angelina te pido que me digas!.-dijo cuando la vio alejarse
Ella aceleró aun más el paso, esquivando con mucho esfuerzo los ciudadanos que transitaban las calles del lugar. Finalmente al doblar la esquina creyó haber conseguido librarse de él peque que ingenua fue al pensar eso.
-¡Me vas a decir!.-exigió George cuando apareció junto a ella
-¡Ah! Me asustaste
-Lo siento.-se disculpo.-¿me vas a decir?
-No.-contestó ella
-Angelina tu me importas mucho dime que pasa
-Yo no te importo
-claro que si
-¿Entonces por qué coqueteaste con esa chica?
-¿Qué?.-preguntó desconcertado
Ellos habían decidido salir un poco porque Angelina necesitaba comprar unas cosas, por eso entraron a una tienda de ropa para brujas llamada “Tina`e” un extraño nombre pero muy original y llamativo para una tienda así.
Todo el problema se había originado porque cuando fueron a pagar una bella señorita, rubia de ojos castaños claros coqueteo abiertamente con el pelirrojo y el muy descarado, según los pensamientos de Angelina, no se negó ante el gesto de la rubia. Ella se molestó mucho y salió a paso acelerado de la tienda y asi están hasta ahora
-Si tu le coqueteaste en mi presencia.-afirmó Angelina
A George lo desconcertó totalmente ese gesto de parte de ella. Acaso eso significaría que sentía algo por él o estaba confundiendo sentimientos de amigos por el de amor. Se sentía algo desconcertado. Desde el día que la acompañó a su casa y vieron el atardecer juntos se sentía totalmente diferente con ella, pero aun no sabía bien como se sentiría ella con él.
Era claro que ese gesto y ese reclamo de ella eran celos pero serían ¿celos de amigos o de amantes?
Otra duda que se unía a las tantas que esa bella y esbelta morena le provocaba a diario a con cada día que pasaban juntos. Debía saber exactamente que hacer se sentía como un diota enamorado en esa indecisión… ¡un momento!... ¿¡idiota enamora!?... si, eso era un enamorado. Confirmado ¡noticia de última hora! ¡George Weasley estaba enamorado de Angelina Johnson. Ahora solo necesitaba que sentía ella por él.
-¡Bueno ya te lo dije! … chao.-murmuró empezando a caminar.
Se sentía tonta por haberle dicho exactamente lo que pasaba y no haberle mentido. Pero no se sentía capaz de hacerlo. Mirarlo a sus encantadores ojos azul y mentirle era imposible eran como su propio hechizo para la verdad, y solo en ella surgía efecto.
Desde hace unos días sus sentimientos por el pelirrojo la hacían sentir confundida.
-¡Angelina!
Ella no Quero voltearse y tener que explicarle lo acontecido pero tenía que hacerlo. Él la había llamado y ella extrañamente necesitaba obedecerle en ese momento.
-¿Qué sucede?
-Muchas cosas
-¿Ah?
-Si eso me pasa… son muchas cosas y no se por donde empezar
-¿George estas bien?
-No lo se
-¿Pero de que me hablas?
-Estoy confundido
-¿Qué?
-Es que… yo… bueno
-Mira mejor me voy. Hablamos luego
-¡No!
George la tomo del brazo, la hizo girar y se acercó peligrosamente a ella. Angelina quedo paralizada y desconcertada ante su acción.
-Discúlpame por esto
-¿Qué?. ¿Disculparte por hacer qué?
-Esto
De inmediato la tomo de la cintura la acerco a él y la beso. Al comienzo con miedo con cierto nerviosismo de parte de ambos pero rápidamente la fluides y la seguridad fueron llegando. Angelina soltó de golpe sus bolsas y coloco sus manos alrededor del cuello de él jugando con su cabello rojizo. Mientras él la acercó aun más cuando el beso se intensificó.
Ellos se estaban besando con ganas y con mucho deseo frente a una ajetreada comunidad de ciudadanos que gracias al cielo iban ocupado y no tenía tiempo para verlos en pleno beso.
-Lo siento.-dijo él con intención de irse aparentemente entre apenado y feliz
-Bésame
-¿Qué?
-¡Bésame!.-exigió
-Si insistes.-comentó haciendo reír a Angelina
-Te ves más hermosa sonriendo
Es increíble como el tiempo pasa rápidamente cuando te diviertes. Los meses siguientes pasaron como las horas antes de un examen de semestre, volando. Con gran habilidad terminó el mes de julio y llegó el cumpleaños de Harry, su cumpleaños número dieciocho. Fue una pequeña celebración solo entre ellos, su familia, las personas que estuvieron con él en las buenas y en las malas.
Posteriormente llegó agosto con su calurosa presencia, se celebró el cumpleaños número diecisiete de Ginevra Molly Weasley. El día que se convertiría oficialmente mayor de edad según el mundo mágico. Esa mañana la pelirroja irradiaba más felicidad que nunca pues podría usar magia cuando quisiera.
Tal y como le había jurado a su querido hermano Ron, cuando este le hizo una travesura, ella le dijo que cuando fuera oficialmente mayor lo primero que haría mágicamente es vengarse de él. Y asi fue.
Con un suave movimiento de varita y frente a Harry y Hermione hechizó a Ron haciendo que quedara totalmente petrificado lo cual fue interesante porque Ginny aprovecho para colocarle un cartel en su pecho que decía “Krum es el Rey” y le sacó una fotografía con la cámara mágica que le regalo su madre.
Gracias a Hermione Ron pudo salir del embrujo de su hermana. Estaba algo furioso por semejante foto y aun más, por la ridiculez que decía el cartel.
Después de la pequeña celebración los días pasaron con extrema rapidez. Y sin que se dieran cuenta ya era la mañana del primero de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.
Esa mañana el día amanecía con un radiante sol, extraño en Londres pero era maravilloso. Ese día las chicas, Ginny y Hermione, entrarían a clase para su último año de estudio en el Colegio de Magia y Hechizaría para magos y brujas, Hogwarts.
En el anden 9 ¾, la estación King's Cross estaba llena de personas, como era de esperarse para la época de inicio de clases. Pequeños niños llevaban con mucha alegría sus grandes y pesados carritos con sus baúles, su lechuza y toda la gran cantidad de materiales que el colegio pide año con año.
Los chicos de primer año eran reconocibles por sus expresiones de alegría y ansiedad al saber que el momento había llegado, finalmente ingresarían a su primer año en Hogwarts. La ilusión de ver el castillo tan gigantesco y hermoso que seguramente le han contado sus padres, hermanos y otros familiares.
Esa sensación debe ser inexplicable.
Otros niños ya no tan niños, se podía decir que esperaban con alegría volver al colegio aun más sabiendo que todo el terror vivido en años anteriores como el pasado ya jamás se volvería a repetir. Habían muchos rostros conocidos que quizás no cursaron su mismo año pero se habrían cruzado en algún pasillo.
Al pasar por la estación más de un rostro los volteaba a ver, porque eran héroes. Sus fotografías habían salido en una edición especial de profeta una vez finalizada la guerra y estabilizada la verdadera paz en el mundo mágico.
Además que era de conocimiento publico que Harry era el elegido y que sus fieles mejores amigos estarían con él hasta el final. Además gracias a un misterioso anónimo se sabía que Ginny era su novia.
A pesar de se el centro de atracción de miradas, los cuatro chicos estaban en sus propios mundos decidiéndose.
Las chicas ya se habían despedido de sus familiares era el momento de despedirse de sus amigos y sus novios.
Harry y Ginny estaban conversando con sus manos entrelazadas.
-Prométeme que me escribirás todos los días
-Si Gin lo haré
-Bueno… que no se te olvide
-Ya lo se jamás me podría olvidar de ti
-Lo se pero es bueno recordártelo
-Te amo
-Yo igual
Se fundieron en un beso y después se mantuvieron abrazados un buen rato. Harry estaba triste porque se separaría de Ginny mucho tiempo, todo un año escolar. Se había acostumbrado a su presencia constante y a la posibilidad de abrazarla o besarla a su antojo, cuando no estaban sus padres, que le era difícil adaptarse a la idea que se iría sabía que volvería… pero ¿volvería sus brazos?
-Te voy a extrañar.-sollozaba Hermione
-Yo también te extrañaré pero ambos sabemos que te arrepentirías no volver por tu último año.-dijo Ron
-Tienes razón.-se calmó.-pero eso no quita que te extrañe
-Ya lo se.-afirmó.-Te amo
-Yo también te amo
-Mira trataré de escribirte constantemente
-¿Cómo que “trataré”?
-Bueno lo haré
-Asi esta mejor.-dijo sonriendo
-Me encanta que sonríes
-Gracias
-No me lo agradezcas es la verdad
-Gracias Ron
-Prométeme que sonreías siempre
-¿Para que?
-Dicen que la sonrisa es la cura para el alma y no quiero verte triste
-Esta bien.-acepto.-pero si tu me escribes seguido te prometo sonreír siempre
-Hecho.
Se abrazaron. Ambos se necesitan mucho mas de lo que cualquiera pudiera pensar, tanto o más, de lo que Harry y Ginny se necesitaban pero lo soportarían porque aun les quedaba toda la vida para estar juntos.
De repente el sonido del tren los asó de sus pensamientos y los atrajo de nuevo al mundo, era momento de separase. El momento más difícil de recorrido, la despedida.
-Chao Harry.-se despidió Hermione
-Adiós Hermione.-se despidieron abrazándose
-Chaito hermanito.-se despide Ginny de Ron con un abrazo
-Chao hermanita. Pórtate bien y no le acuses dolores de cabeza a Hermione
-¡No me hables como a una niña pequeña! Si sabes lo que te conviene
-Bueno, bueno cálmate no tienes porque ser agresiva conmigo.-fingió Ron cara de pena
-Bueno chao Ron.-dijo Hermione abrazándolo como si el mundo se le acabara en ese instante. Ron de inmediato correspondió al gesto con igual intensidad
-Chao Gin.-se despidieron Harry y Ginny
-Chao Herms.-dándole un corto beso antes de ver a Hermione subir, junto a Ginny, al tren que las llevaría a Hogwarts.
Ellas se subieron y desde una ventanilla se despidieron de sus novios. Ron y Harry se quedaron allí en la estación hasta que perdieron la vista del tren. Muchos sentimientos, anécdotas llegaba a producir ese mismo anden, la estación y el mismo tren a Hogwarts. Es difícil vivir tantos sentimientos ala vez, ellos tenía más de un año sin pisar ese lugar y era extraño llegar allí y saber que tu colegio, tu segundo hogar un lugar como Hogwarts no volverías a pisarlo, a menos no como estudiante.
Fuera de todas estas sensaciones, estaba el sentimiento de sentir que una parte de ti se iba y estaría lejos por un tiempo. Sus novias, sus amigas, sus seres especiales estarían en Hogwarts mientras ellos seguirían con sus vidas por lo pronto.
Cuando desearían ir con ellas y recorres los pasillos de la mano, ir al lago juntos, estudiar y compartir las tareas, tantas cosas. Pero era seguro si hubieran decidido ir sería engañarse a ellos mismo. Su destino no era ir a Hogwarts, por duro que suene, su etapa de estudiantes ya estaba quemada y haberle pedido a Hermione y a Ginny que renunciaran a su idea de cursar su último año sería injusto.
Las cartas ya estaban echadas. Su destinos ya habían comenzado a forjarse ahora estaba en ellos querer mantenerse unidos.
Hogwarts seguía igual o al menos eso lo sintieron ellas. Ese gran y hermoso castillo seguía igual o mejor que la última vez que lo habían visto. A pesar de la guerra vivida y los golpes que había recibido el lugar su belleza y majestuosidad seguía en pie.
Al llegar al siguiente día comenzaron las clases, el trabajo duro había comenzado. Las primeras semanas fueron de adaptación, las nuevas clases, los nuevos compañeros, los nuevos horarios y quizás los nuevos profesores.
Había una nueva profesora para DCEO la profesora Mariza Miller, una joven simpática y dulce. Se veía un profesora recta y muy seguidora a las reglas pero al mismo tiempo con una gran capacidad de compresión que animó a muchos para adorar esas clases de buena manera, sin malas intenciones.
Las semanas y los meses pasaron con gran agilidad. Finalmente la primera ronda de exámenes en Hogwarts había llegado o como muchos llamaban “las jornadas de tortura”. El caos atraído por los exámenes se hacía presente, chicos estudiando en la sala común, muchos otros en sus habitaciones, otros en la biblioteca, escaleras, lago y hasta en algunos pasillos.
Ginny y Hermione, a petición de la castaña, habían creado un sistema de horarios para todo por lo tanto, no fue tan duro estudiar en eso días como a la mayoría de estudiantes.
Ginny había entrado al equipo de quidditch seguía de cazadora mientras Hermione aprovechaba esas horas para estudiar.
Harry y Ron se comunicaban con ellas casi a diario. Sus cartas de amor llegaban constantemente, tal como se lo habían prometido mutuamente. Ellos necesitaban eso expresarse sus sentimientos a través de cartas para sentirse cerca o al menos para que la distancia no fuera tan fuerte.
Ya se sabe lo que dicen la distancia no debe ser causa del olvido. Y ellos lo aplicaban perfectamente. Tanto Ron y Hermione como Harry y Ginny poseían un amor indestructible que parecía crecer día a día.
-Hola amor.-saludó un joven a Hermione saliendo detrás del árbol cerca del lago
-¿Qué haces aquí?
-Yo también te extrañé.-dijo con ironía
-Sabes que si Ron pero ¿Qué haces aquí? Sabes que esta prohibido visitar a los estudiantes
-Y también sabes que esta prohibido estar a las afueras del castillo a esta horas. Son las diez de las noche.
-Bueno tienes razón
-¿Y que haces aquí?
-Pensando…
-Que novedad
-Ron.-lo retó
-Bueno ¿en que pensabas?
-En ustedes
-¿Y que cosa?
-Es difícil soportar estar lejos de ustedes tanto tiempo
-Lo se. Ustedes no vienen a la madriguera ¿verdad?
-No. Debemos estudiar
-Entiendo
-Ron sabes que te quiero.-dándole un beso
-Lo se y como tu no vas a ir a la madriguera en navidad te traje un pequeño regalo
-¿Que cosa?
-Cierra los ojos.-ella obedeció la petición.-ábrelos
Al abrir los ojos un bello peluche con forma de león apareció frente a ella. Era bonito y tenia de collar un pequeño corazoncito que decía “TE AMO”.
-Te amo Hermione.-se lo susurró Ron a Hermione cuando se paró justo detrás de ella.
-Yo también Ron.-le dijo ella entre un suspiro
-Espero que jamás me dejes de amar
-Nunca lo haré podrán pasar muchas cosas pero dejarte de amar eso jamás.
-¿Cómo haces para estar sin nosotros?.-bromeó Ron después de estar un rato juntos
-Aun no lo sé… es difícil pero cuando pienso en ti me recupero
-Gracias por hacerme tan feliz
-Tú también me haces muy feliz
Siguieron un rato más abrazados, observando el bello paisaje del lago y una pequeña luna creciente que se veía a la distancia como al final del lago. Simplemente hermoso.
-Recuerdas este lugar.-comentó Ron
-Es verdad aquí estuvimos la primera noche después de la batalla
-Exactamente, antes de volver a la madriguera para los entierros
-Es un bonito lugar.
-Lo se.-y ¿sabes que?
-¿Qué?
Él rápidamente con gran agilidad volteó a Hermione quedando sobre ella, soportando su propio peso en sus codos para no caer sobre la castaña y se fue acercándose peligrosamente a la chica.
-Quiero revivir ese dulce momento.-susurró cerca de su boca
-¿De verdad?.-colocando una sonrisa pícara
-Aja
-Si tu insistes.-dijo ella colocando sus brazos sobre el cuello del pelirrojo y acomodándose perfectamente debajo de él.
Asi comenzó un buen momento entre besos, caricias y risas, tenían muchos tiempos separados y era algo difícil de soportar si no se viven momentos como este. El amor puede existir pero esta en nosotros transmitirlo a diario o al menos recuperar tiempo perdido muy seguido.
Una sonrisa puede recompensar la ausencia, puede dar fortaleza y nos puede llegar a ser útil en cualquier momento de dolor o agonía. ¿Por qué creen que cuando recordamos una imagen gratificante de alguien, la recordamos sonriendo? Simple, porque nos anima a seguir, nos invita a luchar y porque ver sonreír a alguien nos hace recordar los buenos momentos que hemos vivido o vamos a sonreír.
-Hola Hermione
-Hola Ginny ¿Cómo amaneciste?
-De maravilla y tu?
-Bien. ¿Ya estudiaste para encantamientos?
-Si un poco
-¿Un poco?
-Me quede hablando con Harry hasta tarde a través de las llamas de la chimenea. Es un gran método de comunicación ¿no crees?.-dijo acomodándose a un lado de Hermione en los sillones de la sala común
-En realidad si
Ya habían pasado varios meses desde la visita de Ron, el día que le trajo su precioso leoncito de peluche. Esa noche había disfrutado porque hasta altas horas de la madrugada la pasaron besándose. Ella no le había dicho a Ron era que la verdadera razón de que estuviera a esa hora afuera era porque Harry y Ginny estaban ocupados mimándose y ella no quería ser un mal trío.
-Se extraña muchos a los chicos ¿verdad?
-Asi es. Extraño mucho a Ron
-Te entiendo. Yo extraño demasiado a mi Harry
-¿Tú Harry?
-Claro. Es mío. Tarde demasiado tiempo esperando que se fijara en mí como para dejarlo que una tonta me lo quite.-dijo con cierto tono de malicia
-Cálmate era solo una pregunta
-Lo se… lo siento
-No hay problema
En ese momento entro una lechuza y dejo una carta frente a Ginny. Hermione descartó que esa carta fuera por ella desde un principio pues Ron ya le había mandado su carta en la mañana.
-Es de Harry.-dijo con emoción
-Me asombraré cuando sea de alguien más mientras estés con Harry
-¡Hermione!
-Es broma
-Bueno me voy… chao.-salió disparada de allí para leer su carta.
Hermione se quedo en sala leyendo otro poco. Necesitaba distraerse, pronto sería el baile de graduados y su amado pelirrojo le había prometido estar con ella esa noche tan especial. La segunda ronda de exámenes ya había llegado a su fin y en realidad estaban a mitad de la última ronda de exámenes.
La educación era algo muy importante para Hermione por eso estudiaba bastante adelantada cada examen. No le gustaba dejar todo a lo último o distraerse en tiempo de exámenes (N/A.: ojala yo fuera asi… pero no. Me distraigo más cuando vienen los exámenes jeje ^^). Ella ya se sabía todos sus apuntes y se sabía cada letra de varios libros relacionados con cada tema por eso estaba más tranquila que los demás.
Finalmente un año más en Hogwarts culminó. Después de convivir con los nuevos compañeros, nuevos profesores y los nuevos temas el camino académico de los estudiantes de Hogwarts había llegado a su fin.
Para algunos era un año menos para el final pero para los chicos del último año, los de séptimo era la última vez que estarían en el colegio cumpliendo su rol de estudiantes.
Hermione y Ginny sentían con nostalgia el fin de su camino estudiantil. Tantos años en ese lugar, tan aventuras vividas, tantos regaños, tantas peleas, tantas lecciones aprendidas, demasiadas cosas en tan poco tiempo. Al llegar a primer año quieres pasar rápido, quemar cada año con rapidez pero cuando estas cerca del final te das cuenta que es el momento más difícil.
Dejar el colegio es dejar una etapa de sus vidas. Dejar de ser adolescentes para ser jóvenes adultos el futuro de mundo mágico.
Es una situación bastante difícil son demasiados recuerdos en cada pared, cada pasillo, cada aula, cada rincón del colegio tiene una parte importante para sus vidas. Tantos encuentros y desencuentros son muchas cosas para olvidar fácilmente. Hogwarts estaría en sus corazones por mucho tiempo.
-Hola Ginny
-¡Harry!.-saludó Ginny a su novio con mucho entusiasmo. Ese día era su baile de graduandos. La entrega de diplomas y medallas había sido dos días atrás
-Estas hermosa.-era verdad. Estaba con un bello vestido color azul intenso muy hermoso, hacia resaltar su silueta y caía hermoso. Su cabello rojo con suaves ondas a su espalda y una pequeña tiara hacia resaltar su presencia.
-Gracias.-dijo ella visiblemente sonrojada.
-No hay de que. Esta muy hermoso el Gran Salón.-comentó Harry después de entrelazar su mano con la de Gin.
-Hermoso.
El Gran Salón estaba bellamente decorado. Las cuatro mesas habían sido retiradas y en su lugar existían una gran variedad de mesas con sus respectivas sillas y todo asignado y bien organizado. La decoración consistía en adornos de colores que representaban a cada casa.
Además que en las cuatro esquinas del salón había una estatua representando el escudo de cada casa. La de slytherin y Gryffindor estaban cerca de la puerta, a pear de sus diferencias y la constante lucha entre ambos es de reconocerse, que no pueden distanciarse de ninguno de los dos.
-Hola Hermione
-¡Hola Ron!.-saludó a su novio.
Ella llevaba un vestido negro que por primera vez, era un vestido ceñido al cuerpo y resaltaba su silueta. Su cabello estaba liso y sedoso. Definitivamente Ron quedó embobado con tan solo verla.
-Hermosa…
-Gracias
-Bueno…yo… tu quieres…-señalando la pista de baile. No sabía pero de repente su seguridad había sido destruida en menos de dos minutos por la señorita Granger.-
-¿Bailar?.-él solo se limitó a asentir.-Bueno vamos
Harry y Ginny ya estaban en la pista bailan o al menos haciendo un enorme esfuerzo. La noche paso así, entre baile, risas, cerveza de mantequilla, fotos por aquí fotos por allá. Mucha diversión tratando opacar el dolor que se sentía abandonar al lugar que llamaste segundo hogar por tanto tiempo.
Las lagrimas, las sonrisas, las palabras de aliento y los abrazos no se hicieron esperar entre los compañeros de curso, familiares y los miembros del profesorado. Eran muchos sentimientos encontrados felicidad porque finalmente sus estudios, exámenes y tareas llegaban a su fin pero una tristeza enorme por tener que despegarse de ese hermoso lugar que te brindaba una seguridad y felicidad del enorme lugar.
Después de la fiesta, la despedida y unas bellas conmovedoras palabras por parte de la directora del colegio llego el momento del último baile. Que nuestras parejas disfrutaron al máximo entre lágrimas y sonrisas.
Harry y Ron se fueron esa misma noche junto a los Weasley y los Granger, se despidieron de sus novias y les prometieron estar al otro día recibiéndolas en la estación de trenes después del último viaje.
La mañana siguiente fue aun más nostálgica era su última oportunidad para recorrer el castillo, sacarse fotos y despedirse de quien hiciera falta. Hermione y Ginny prometieron visitar el lugar en algún momento y le dijeron a Garrid que no se mantendrían lejos de ellos. Era imposible alejarse.
Antes de subir el tren a la estación, las chicas miraron por última vez el majestuoso y enorme castillo cuya bella no parecía de caer sino aumentar con los años. Ellas sabían que volverían pero no es lo mismo una visita que poder convivir un año entero disfrutando de las ventajas que representa el colegio…
El tren comenzó andar y con gran rapidez, más de la deseada, llegando a la estación donde al abrir las puertas bajar sus cosas de los vagones y buscar su baúles vieron a la distancia y caminando a paso acelerado a Ron y Harry.
Imaginen un reencuentro romántico, de esos que salen en las películas con cámara lenta y que al encontrarse se dejan un mágico beso acompañado con un abrazo. Más o menos sería el resumen de lo vivieron en ese momento.
Y asi terminó un nuevo año en la vida de nuestros protagonistas, quienes de la mano cargando sus cosas salieron con una gran felicidad, abrazándose, besándose y sonriéndose del andén y la estación jurándose amor eterno y preparado para comenzar un futuro juntos.
Sus sonrisas de felicidad irradiaban el lugar... y daban a entender que ellos querian estar juntos pero quizás, y tan sólo quizás, el destino no seria ese...
Diana. 18 añitos de edad
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