por liRose Multicolor » Dom Ene 11, 2009 3:10 pm
Cap 13:”Corazones rotos, futuros inciertos”
El amor ha ido, es y siempre será una de las fuerzas más poderosa existentes en el universo.
Su magia, su grandeza y su inmenso poder hacen que sea el sentimiento más puro y duradero, “…el verdadero amor crece y más perece…” dijo un antiguo filosofo cuando trataba de explicar “lógicamente” lo que era el amor. Pero hay un detalle importante al AMOR no lo puedes explicar, no lo puedes entender o esperar que sigas normas y pasos… al Amor lo debes vivir.
Vivir un Amor puro y verdadero es difícil no porque no abunden en el mundo sino porque las situaciones de la vida logran que tomemos decisiones erradas y creamos que es lo mejor. No es así. El amor al vivirlo con intensidad jamás se olvida ni se logra encontrar otro igual o mejor.
Es imposible.
En primera porque encontrar el “verdadero Amor” solo se hace una vez en la vida… es un solo amor. Que quizás no se perfecto, es verdad: que puede que no se en indicado, puede ser; existe la posibilidad que no el correcto, otra dura realidad pero en el Amor y en varios aspectos de la vida, ¿qué es perfecto, indicado o correcto?...
Otra triste realidad es que asi como el amor es grande el dolor que nos deja es el más terrible de todos. Es una de las cosas que no se le desea ni a la peor persona del mundo… es un dolor desgarrador, que te comprime el pecho y sientes que todo acaba.
Muchas son las causas para que algo así pase; una de ellas nuestras decisiones, nuestros miedos, celos, desconfianzas… pero si era verdadero amor o lo viviste tan intensamente como uno, pues falta de ese sentimiento no fue.
Nunca se puede culpar al amor… solo nosotros somos los responsables de nuestras acciones y por qué no también de nuestras elecciones.
Tener un corazón es un sentimiento horrible… es un sentimiento de perdida terrible que puede acabarnos como personas y transformarnos en seres sin corazón por miedo a ser lastimados. Quizás nos arrepintamos de lo hecho y nos demos cuenta del error, lo peor que puede pasarnos es creer que ya es tarde y todo esta perdido pero NO.
Nada ha terminado… nada esta perdido hasta que se libra la última batalla.
En hermoso paisaje suizo amanecía con gran lentitud. Un Sol radiante de baja intensidad, común al amanecer, empezaba asomarse entre las finas nubes de un cielo azul celeste ligeramente despejado.
El frío de montaña de los hermosos Alpes Suizos golpeaba con fuerza con el ambiente mediterráneo de la zona, dando un clima ligeramente frío pero calido, una combinación poco común.
En esta temporada las noches y mañanas eran frías quizás por la estación unido al clima característico del lugar, pero para el medio día el calor se hacia presente con gran fuerza y grandeza.
Generalmente, con cada amanecer los jardines y gran parte del paisaje natural o geográfico de la zona eran bañados con un rocío frío. Además de tener en el ambiente un aroma de fresca mañana con un sutil toque de humedad tan especial y hermoso, asi como típico, del ambiente de montaña.
Esa mañana una joven castaña de despertaba perezosamente de su sueño. Poco común en ella eran las seis treinta y nuevo, y aun seguía en la cama. Había tenido un sueño perturbador, se veía a ella misma corriendo sola en mitad de un oscuro bosque con solo un pequeño rayo de luna como única luz y un sentimiento de culpa terrible. Sus peores temores se reflejaban en pesadillas constantemente.
Al levantarse y observar a su acompañante junto a ella en la cama. Decidió levantarse, se cepilló y se bañó, el agua de la regadera gracias a los inventos muggle salían caliente, abrigaba y era un increíble remedio relajante últimamente. Ella tenía muchas cosas en mente, su trabajo, su familia, su novio, sus amistades y… tantas cosas.
El baño logra calmarla un poco, haciéndola sentir bien consigo misma, necesitaba mucho una sensación así pues antes de la pesadilla había tenido un fuerte sueño e inconcientemente el príncipe de su ilusión no era el hombre que actualmente dormía a su lado.
Vestida apenas con una fina bata de baño salió del baño echándole un pequeño vistazo a la cama de la habitación antes de salir de allí y dirigirse a la habitación de al lado, su pequeña oficina en casa.
Al entrar no pudo evitar pensar con nostalgia miles de recuerdos pasados que le podían llegar a ocasionar el simple hecho de ver un biblioteca. Esa habitación era una buena imitación de una oficina, tenía cientos de libros, unos cuantos cuadros, papeles, archiveros y tantas cosas más. Sin olvidar su amado escritorio de madera pura junto a la ventana.
Corrió las cortinas de la ventana y pequeños rayos de sol entraron por la misma, dando una luz tenue desde afuera. El cantar de ciertos pájaros azules se hizo presente.
Tomó los papeles que había dejados a medio terminar con la llegado de su novio y comenzó a releerlos para verificar información o crear posibles teorías de lo que estaban investigando. Desde hace unos años Hermione se había convertido en una de las mejores aurores que el Real Ministerio de Suecia pudiera contratar en la historia de legislación mágica; más de un hombre y muchas mujeres admiraban su dedicación, entrega y pasión a su trabajo, su gran esfuerzo era reconocido por muchas personas importantes incluida la propia ministra de magia, la señora Delia Tell.
Una mujer de más de cincuenta años que había llegado al ministerio ya hace más de quince años; tenía su cabello negro, una piel algo morena y ojos azules. No aparentaba más de treinta años.
Seguía tan metida en sus pensamientos que no se fijó cuando la puerta de la habitación fue abierta y por ella entro un alto hombre de cabello rubio, ojos verdes y tez blanca como la porcelana. Se recostó al fino marco de la puerta y esperó allí.
Hermione seguía inconsciente a lo que sucedía en el mundo que al momento de levantarse a mirar al infinito a través de la ventana, no se percató de que alguien estaba allí en la habitación.
Ella aparte de tener la mente en el dichoso informe entregado por su Jefe de Aurores Marcus Tell, primo de la ministra, le había entregado. Sus pensamientos volaban una y otra vez pero por más que trataré de ocupar su mente en otras cosas, las imágenes de su sueño volvían con mayor intensidad. Especialmente el rostro de su fantasía.
-Buenos días.-
Saludo con voz suave el joven, abrazándola por detrás y dándole un beso en el cuello antes de posar su cabeza en su hombro.
-Buenos días.-respondió ella dejando su ensoñación casi de golpe y recostándose por instinto en el hombro de su novio
-Hermione no se por qué tu costumbre de levantarte tan temprano.-dijo bromeando.
Ese chiste hizo que el inconsciente de su mente trajera un recuerdo añorado a su cabeza y una serie de imágenes le hicieron revivir un momento…
/**********RECUERDO***********
Habían pasado unos días desde la salida del colegio y ellas ya eran oficialmente egresadas de Hogwarts. Estaban listas para trabajar.
-Hermione ¿qué haces despierta a esta hora?.-decía un soñoliento pelirrojo removiéndose en la cama para mirar a su amada junto a la ventana
-Pensaba.-
-Hermione regresa a dormir son las cinco y cuarenta.-pidió Ron
-Duérmete Ron descansa mañana tienes clases y entrenamiento
-No me dormiré sino vienes junto a mi en nuestra cama.-dijo él sonriendo traviesamente
-Está bien.-dijo ella levantándose de su bello escritorio, regalo de su novio, yendo a él en la cama
-Ahora si voy a poder dormir.-dijo abrazándola por su cintura, estrechándola junto a él.-te amo Hermione
-Yo también te amo Ron
-¿Sabes?
-No se por qué tu costumbre de levantarte temprano.-dijo antes de caer dormido
Ella por el contrario río suavemente ante el comentario de su novio. Ron siempre lograba que cosas como esa la hicieran reír, era verdad, Ron era el causante de sus sonrisas sinceras y sus risas de alegría.
Ron era todo para ella
/********FIN*********\
-Hermione… Hermione… Hermione…¡Hermione!.-la llamaba su novio
-¿Ah?
-¿En que pensabas?
-En el trabajo que debo terminar.-mintió amargamente
-Pero estabas sonriendo
-Por la tonta teoría que se me ocurrió
-¿De verdad?
-Si Tom no te preocupes.
-Está bien…..-bostezó.- voy hacer el desayuno
-Bueno. Yo ya voy.
-Bueno.
¿Por qué esos recuerdos regresaban con tanta facilidad?... ¿Qué le estaba ocurriendo?... ¿Cómo era posible después de tanto tiempo seguir recordándolo como si fuera ayer?. Entre esos sueños, recuerdos y pensamientos se iba a volver loca.-pensó antes de salir de la habitación. ¿Por qué no se había podido olvidar de Ronald Weasley?
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En Inglaterra un joven entraba aceleradamente al Ministerio de Magia, precisamente se le había hecho tarde precisamente ese día cuando tenía reunión con el Jefe de Aurores y el ministro de magia, y él como líder del Escuadrón “A” de aurores debía estar presente.
Desde hace año y medio había sido ascendido a tan importante puesto; todo gracias a su dedicación y su capacidad para enfrentar situaciones complicadas.
Hace un tiempo que él había sabido separar su vida personal de su vida profesional.
Muchas mujeres lo admiraban, lo seguían y deseaban acabar en una cama con el joven, guapo niño que vivió, el elegido. Era sabido de su gran maestría para manipular la varita y tantas cosas.
Ellas solo lo querían pos u poder, fama, y su grandeza pero ninguna pretendía algo más que ser la dueña de sus caricias, besos y quizás, con un poco de esfuerzo, ser la Señora Potter para manejar su fortuna. Nada más.
Harry se había acostumbrado a una vida de mujeriego sin escrúpulos que amaba ser adorado y casi venerado por sus fans. La fama lo había consumido casi por completo, él podía colocar cualquier mujer en la mira y era seguro, verídico, que caería a sus pies y acabarían en alguna cama.
La vida lo había tratado muy bien, lleno de fortuna, rodeado de fama y con amigos, sin olvidar a sus mujeres, pero había algo que le faltaba y reconocía, le hacia falta el amor de pareja, ese puro y verdadero que se consigue una vez en la vida.
Él había mantenido relación directa con los Weasley quienes lo habían considerado siempre como un miembro más de la familia, cosa que agradecía de corazón. Constantemente visitaba a George con Angelina atendiendo Sortilegios Weasley.
No sabía nada de Ginny, solo lo que aparecía en periódicos y eso era poco que le interesaba, ya que en su mayoría eran chismes, romances y cuantas cosas más. Tenía comunicación con Ron y Hermione, y sabía perfectamente el motivo de su ruptura asi como lo tonto que se sentía Ron por eso.
Ambos le habían pedido en su momento, no volver a nombrar al otro frente a ellos para evitar abrir heridas tan profundas que a pesar de los años al parecer seguían muy frescas.
Cuando se acordaba, últimamente cada noche revisaba su álbum favorito donde había fotos de él sonriendo, feliz y pleno junto a su pelirroja. Se amaban, se querían, y eran inmensamente felices ¿Qué les había pasado? Esa pregunta había invadido su mente por largos meses y al parecer volvía al acecho.
-Buenos días Sr. Potter.-saludó la secretaria
-Buenos días Carmín.-contestó galantemente el joven
Logrando un inconciente sus piro general entre las mujeres que había en ese momento
-Lo están esperando en…-trató de decir señalando una puerta
-¿En la oficina?
Carmín solo asintió una vez y se quedó con la mirada perdida.
-Gracias.-dijo
Entro con ciertos pensamientos inconcientes en su mente ¿Qué le había pasado con Ginny Weasley?
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En Gales el paisaje romántico pero algo frío reinaba en el lugar.
Holyhead al norte de Gales, en una zona aislada y donde los muggles veían un terreno desolado se llevaban acabo los entrenamientos de las Arpías de Holyhead un antiguo equipo de quidditch perteneciente a la “Liga Británica e Irlandesa de Quidditch” cuya particularidad es la de estar formado por mujeres exclusivamente.
La ciudad de Holyhead tenía el ambiente adecuado para ser la sede del equipo y uno de los principales lugares escogidos por la capitana y golpeadora Gwenog Jones para entrenar constantemente.
El cargo de capitana era duro y difícil, significaba mucha presión por eso la pelirroja había desistido en su idea de ser capitán en su momento.
Ella era cazadora, de las mejores en años. Se estaba creando su propia reputación como una de las mejores jugadoras de quidditch que el equipo halla tenido en su momento.
Ginny Weasley se había unido al equipo meses después de su salida de Hogwarts, el equipo había ido a uno de los partidos finales en busca de nuevas y posibles adquisiciones al equipo. Y Ginny sin saberlo, al jugar ese días espectacularmente había conseguido una membresía de estudio y de entrenamiento para el equipo de las Holyhead Harpies.
Ella había aceptado después de discutirlo con su familia, Hermione y… su amado Harry. Su novio en su momento, antes de que todo acabara entre ellos.
Él la había apoyado increíblemente con el gran cambio que significaba entrenar quidditch profesionalmente. Habían comprado una casa juntos para convivir cada vez que el estudio de Harry y el estudio-entrenamiento de Ginny así lo permitiera.
Desde hace un corto tiempo los pensamientos hacia Harry invadían su mente una y otra vez, cuando creyó haberlo olvidado regresa con mayor intensidad. Su cuerpos, sus ojos, sus besos todo él invadían su cabeza sin autorización.
Ella había alquilado un departamento en la ciudad de Holyhead y allí convivía con sus amigos y miembros del equipo además de sus pretendientes que la seguían pero a quienes Ginny no veía como más que amigos. Sinceramente aun no había superado la ruptura con Harry aunque no se lo quisiera reconocer a Hermione por cartas o directamente.
Ginny se había auto aislado de su familia, meses después de terminar con Harry. No deseaba verlo y por ser amigos de la familia, mejor amigo de Ron iba a estar invitado en cada reunión familiar. Tal como ocurrió en el cumpleaños de George meses después de cortar cuando él llegó con una rubia de ojos oscuros tomados de la mano, para ella fue muy difícil.
Por eso decidió no ir al menos que sea un caso muy necesario.
Mantenía contactos con su familia y con Hermione pero el tema “Harry” estaba vetado por ella.
Había tratado de rehacer su vida amorosa pero había sido imposible para ella, inconscientemente comparada a cada chico con Harry y no era capaz de sentir lo que sintió, en su momento, con su amor de la adolescencia.
Trataba de asegurarse asi misma que pronto superaría algo así pues tenía muchas ganas de casarse, tener hijos y llegar a viejos amando a su esposo e hijos. Todas esas fantasías que soñó junto con Harry.
¿Por qué después de lo vivido seguía siendo el dueño de sus pensamientos? ¿Qué había ocurrido para que todo terminara con el amor de su vida, Harry Potter? ni ella misma conocía la respuesta.
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Alemania esa tarde casi noche una fiesta o pequeña celebración se llevaba acabo en uno de los bares mágicos de la localidad de , el ambiente algo frío extraño para la poca imperaba en el lugar.
Por supuesto local disfrutaba de una buena calefacción gracias al calor proveniente de la chimenea.
En el lugar se encontraban los miembros del equipo de la “Selección de quidditch de Inglaterra”, habían estado entrenando entre algunas zonas de Berlín y de Dahlem pues eran perfectas para practicar ciertas jugadas preparadas para el mundial.
Aunque para el mundial de quidditch faltaba más de tres años, todas las selecciones entrenaban con mucho tiempo de adelantado para evitar fallas y garantizar buenos juegos. Además que gracias a que cada equipo nacional es apoyado por los ministerios de magia correspondientes pues deben tratar de protagonizar y llegar a finales.
Uno de los jóvenes había sido reclutado por la selección nacional hace varios años, después de concluir sus estudios mientras entrenaba para el equipo de la academia de aurores.
Algún informante había informado sobre el progreso día a día de cierto guardián y de lo excelente que era ejerciendo esta posición, sin olvidar sus estrategias que garantizaban buenas jugadas.
Ya él había participado en el último mundial de Quidditch. Y había sido el protagonistas de miles de primeras páginas en los periódicos a nivel mundial. “Ronald Weasley detuvo la última oportunidad de los Alemanes para ganar por un punto a los Ingleses…” ese fue el titular usado en el “Profeta”, anexado a una foto de alegría y tranquilidad por parte del famoso jugador.
Excelente jugador y un casanova de primera. Ron Weasley además de jugar se dedicaba al duro deporte de seducir mujeres y ser el protagonista de escenas comprometedoras con jovencitas en el interior de hoteles, moteles y las casas de sus víctimas sentimentales.
Su bien formado cuerpo, bellos ojos azul celeste, fama y fortuna recién adquirida, lo habían transformado en uno de los hombres jóvenes más guapos y codiciados de mundo mágico. Incluido en las listas más populares junto a su amigo-hermano Harry Potter. Ambos por ser de los pocos solteros aun, pues eran trofeos aspirados a conseguir por cuanta mujer se cruzaba por su frente.
Ron hace años atrás había adquirido su soltería cuando terminó con Hermione pero después de ellas vinieron ciertas mujeres como Penélope Adams, modelo de revistas de novia; Maritza Mell, codiciada jugadora de quidditch internacional y Alicia Trend, jugadora de la “Selección Internacional de Francia”… por nombrar solo algunas.
Con ellas sentía atracción física pero reconocía que con ellas ni con nadie llegaba a sentir esa plenitud, paz y alegría lograda con su castaña.
Aunque le doliera reconocerlo esa mujer, su castaña, su Hermione seguía siendo la única dueña de sus fantasías, sueños y más profundos anhelos. Sabía perfectamente que las mujeres que llegaban a él solo lo hacían por su fortuna, fama o galanura, no lo buscaban por Amor.
Se sentía estúpido al no darse cuenta de eso antes que todo acabara con Hermione, antes que su vida realmente feliz llegara a su fin, antes de ser cegado por la fama y el amor hipócrita que profesaban muchas mujeres hermosas a su alrededor.
Cuando comenzó a salir con todas esas chicas formando parte de mil y una portada de revista creía haber olvidado a la castaña pero tristemente ella había conseguido lo que ninguna otra mujer jamás conseguiría aferrarse al corazón de Ron con tanta fuerza.
Él seguía visitando a su familia pero ya no sabía nada de Hermione pues semanas después de terminar ella aceptó el trabajo en Suiza.
Ron había estado en contacto con Ginny pero no la veía desde hace años, recién su ruptura con su mejor amigo Harry Potter, con quien si había mantenido contacto constante.
El pelirrojo seguía teniendo estos pensamientos a pesar de estar en este preciso momento lejos del bar. Mágico donde se ubicaba hace pocos instantes. Ahora estaba según pudo medio divisar por la oscuridad en un hotel junto a una morena, teniendo apasionados besos en la cama.
Los pensamientos de Hermione invadían su mente, casi sin premeditarlo el rostro sonriente de su castaña aparecía en su cabeza y le daba la fuerza necesaria para seguir. Un dato que nadie sabía es que el día que, gracias a su última jugada de quidditch, en el mundial, el rostro de Hermione había aparecido en su mente y cuando se dio cuenta los aplausos y gritos, le hicieron darse cuenta de victoria final.
¿Cómo era posible que Hermione no saliera de sus pensamientos por ningún motivo? ¿Qué clase de hechizo fue usado por ella? ¿Qué les pasó?
Todo esto y más llegaban a pensar en las últimas noches.
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Un amor verdadero jamás se olvida o muere… se queda con nosotros hasta el final. Todo por una razón que luchemos por él hasta el final, jamás es tarde para lograr una victoria, por supuesto cada batalla podrá ser dura y quizás se deban hacer sacrificios pero en una batalla por amor verdadero merece eso y más.
El motivo por el cual no se olvida un amor y sus recuerdos parecen frescos es porque ni la distancia, el tiempo o el dolor pueden con él.
Posiblemente los cuatro han sufrido pero ciertos encuentros cambiaran sus vidas…
Aqui les traigo el cap recien salido del horno... jejej se me ocurrió hace unos instantes y salió tal como espereraba que fura se gunda parte que comienza ahora...Bueno chau cuidense DEJEN SUS COMENTARIOS!!
Diana. 18 añitos de edad
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