por jhimina » Dom Mar 08, 2009 9:41 pm
ACA ESTA OTRO CAPI
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PORFIS
VOLVER A AMAR
CAPITULO TERCERO
Como se lo había dicho Ginny a su amiga, el mas interesado en que Hermione fuera a la casa era Ron, lo que se comprobó desde el primer momento con la indisimulable satisfacción que el joven sintió al ver a la ex-colegiala.
Al tomar la cena, en el elegante comedor de la familia, Ron se coloco alado de Hermione para atenderla esmeradamente, tratando de adivinar sus menores deseos.
Ron estaba deslumbrado de la belleza de la belleza de la muchacha, estaba dejando por primera vez el uniforme del colegio, se había vestido con un lindo y sencillo traje confeccionado en un modelo que adaptándose plásticamente al cuerpo de la jovencita, hacia resaltar sus graciosas y juveniles formas.
Y en verdad de que Hermione se puso deliciosamente atractiva, su belleza era autentica, después de sonreír o contestar a media voz alguna velada galantería de Ron, Hermione miraba inmediatamente a Ginny para ver si de sus labios saliera la revelación de su oscuro origen que echara por tierra la risueña y feliz belleza de su amor.
Aquella noche en su cama Hermione reflexiono concientemente sobre su situación en esa casa, desde luego se puso a abreviarla lo mas posible, luego resuelta a sacrificar su sincero amor, hizo el propósito de mostrarse cortes pero fría e indiferente con Ron, de esa manera a su juicio, obtendría dos objetivos: primero ir arrancando lentamente, a fin de que la violencia no la lastimara mucho esa loca ilusión de haber tejido un idilio tan encontrado con los convencionalismo sociales, y segundo demostrar a su amiga Ginny que ella no era tan osada para abusar de la gentil hospitalidad de esa familia para aprovecharla vedadamente en afianzar su anhelo amoroso.
El dia era tan hermoso que las dos muchachas, a iniciativa de Ron, convinieron durante el desayuno en salir a dar un paseo por el campo, al final decidieron ir a almorzar a un hermoso vallecito.
Después de colocar unas cestas bien previstas en la cajuela del carro, Ron tomo el volante, iba a su lado Hermione y atrás Ginny, en un par de minutos llegaron a la calle principal que en aquella hora matinal se bañaba de un sol radiante.
Cuando ya iban a terminar su recorrido por la calle, casi al dar la vuelta una pequeña plaza un grupo de dos chiquillas y sus dos respectivos galanes a la vista del carro de Ron extremo sus alardes de saludo, las dos muchachas eran Pansy y Alicia Parkinson, al principio solo habían alcanzado a reconocer a Ron y para el fueron sus mas significativas sonrisas y demostraciones, pero cuando notaron que a lado de este iba, nada menos que la odiada Hermione, quedaron de golpe presas de un asombro desagradable.
- ahí van las Parkinson – dijo Ron, después de vencer la curva
- ¿eran ellas? – pregunto Hermione, que, por estar abstraída no había alcanzado a verlas y luego comento con sincero elogio – son muy simpáticas ¿verdad?
- ¿tú lo crees así? – se apresura a preguntar Ginny, a quien le causo pena que su amiga estuviera tan ignorante y errada en su concepto, precisamente con esas cuyos chismes y maldad le habían hecho daño
A poco, Ginny quiso explotar el criterio de su hermano en perjuicio de las Parkinson y en beneficio de Hermione y para ello volvió a insistir en el tema, diciendo a Ron:
- Ron, me parece que tu correspondes mas, sobre todo a Pansy, ella se esmera siempre en elogiarte, ella dice de ti que eres su hombre ideal
- En eso tiene razón completa, soy y seré tan “ideal” que jamás llegare a una realidad para Pansy
- ¡que orgullo hermanito! – comento Ginny un tanto festiva y otro tanto satisfecha por el resultado de sus preguntas.
El carro avanzo raudamente y e detuvo frente a una gasolinera, bajo Ron para llenar el tanque, Ginny aprovecho el momento para decir a su amiga:
- ¿te pasa algo Hermione? Te noto un poco preocupada
- Ay, Ginny, te ser franca, te diré que hice mal en venir a este paseo
- ¿no te agrada el hermoso dia que vamos a pasar juntas
- Después de lo que tu ya sabes, creo que yo no debo aspirar, no digo a la predilección, ni siquiera a la amistad de Ron
- ¡como se te ocurre eso! Ya sabes que eso es pozo sellado en mis labios
- Pero ¿crees que debo ocultárselo?
- Vamos, no te empeñes en nublar con tus escrúpulos el cielo de este día tan hermoso
- Ginny yo debo decírselo, ¡se lo diré ahora mismo! Seria una traición el ocultárselo
- Te lo ruego que te dejes de cosas, ya tendrás ocasiones de sobra para eso
- Es que tengo una inquietud tremenda, Ginny, no se por que pienso que alguna otra persona puede venir con el chisme, y entonces figúrate, ni siquiera tendría el alivio de mi sinceridad para con el
- Mira Hermione, estoy de acuerdo contigo, pero si me permites me ofrezco yo para decírselo todo a mi hermano, así te evitas un mal rato y a mi me dejas una labor delicada, es cierto, pero que espero llenarla con suerte. No olvides que la confianza entre hermanos ofrece mas recuerdos para tratar la cuestión con el timo y la serenidad debido. ¿estas de acuerdo?
- OH, ginny. ¿serás capaz de eso?
- Ya lo veras hermana
- ¡y todavía me sigues llamando hermana! – exclamo Hermione conmovida.
- ¿no lo has sido durante tantos años de colegio? ¿y no podrás serlo, como presiento, doblemente mi hermana, por el afecto y voluntad de Ron?
Antes de que terminara de hablar Ginny, ya Ron saltaba al volante, posiblemente escucho las últimas palabras de su hermana, pues la miro con gratitud y luego giro sus ojos a Hermione arrullándola en una apasionada expresión de ternura.
Detuvo el coche y busco el lugar que le pareció mas a propósito para que Hermione y su hermana posaran ante la cámara, la primera pose, rogó a Ginny que preparara la maquina para tomar otra foto de Hermione con el a su lado. Hermione trato de evadir aquel deseo y se ofreció mas bien, a que posaran los dos hermanos para tomar ella la impresión.
- no, no, Hermione tu con Ron – exclamo impositivamente Ginny, evitando con una rápida evasiva que su amiga tomara de sus manos la maquina
- ¡por favor Hermione! - añadió cariñosa e insinuativamente el joven - ¡como va a ser posible que me niegues esta pequeña satisfacción de perpetuar un recuerdo tan grato para mi!
Sin esperar mas tomo a Hermione por el mórbido brazo y colocándole ante el objetivo, el se puso a alado. En un impulso de cariñosa intimidad le paso el brazo por su cuello.
Seria el meridiano cuando llegaron al vallecito, después de atravesar el pueblo, en cuya plazuela dejaron el carro, los muchachos con las cestas de provisiones al brazo, siguieron hacia la estrecha playa del rió en pos de un sitio apropiado para el almuerzo.
Eligieron un bosquecito de eucalipto con el suelo tapizado por una blanda alfombra de césped, a la sombra del árbol mas coposo dispusieron sus cestas de comida.
Aquel paraje encajonado casi entre dos pendientes cobijado por los frondosos árboles y arrullado por la canción de la corriente del rió, invitaba a ser espontáneo, censillo y sin dobleces, se diría un trocito de paraíso terrenal hasta donde no hubieran llegado las asechanzas del mal.
Después del almuerzo, ahí mismo, junto a las cestas, se tendieron los tres sobre el verde mullido del suelo, Ron ofreció a Hermione su saco para que en el reclinara la cabeza a manera de almohada, Ginny, con juiciosa prudencia, eligió para su siesta un sitio un poco apartado de los demás, muy pronto cesaron las bromas y las risas.
En medio de la felicidad que sentía al estar junto su amada notaba que le nacía un fervoroso romanticismo y en ese estado de ánimo, aquella canción del rió fue el detalle que mas le subyugo hasta hacerle exclamar en alta voz, pero como si se digiera a si mismo:
- ¡cuan bella es esa canción del rió! ¡como da la impresión de que sus aguas se van, pero sin ausentarse!
Hermione estaba muy cerca de su amigo, creyó que esas palabras eran dirigidas para ella y en esa creencia respondió:
- y, sin embargo, Ron un rió es como una vida lanzada hacia delante, jamás las aguas que ya pasaron han de volver a recorrer el mismo cauce.
- No Hermione, a mi la canción de este rió me da la impresión clara de una despedida sin ausencia, linda paradoja, ¿verdad?, pero es así como la siento, tiene la emocionada ternura de algo querido y bello que se despide, y al mismo tiempo es la esperanza de que su caudal se renueva sin cesar y sigue besando la misma orilla y que es la misma voz la que canta su misma canción. A través del camino ignoto hacia el misterioso porvenir parece a momentos que el río va alejándose con su cantar, pero el eco que se aleja se refuerza armoniosamente con el rumor que llega y el rió parece perenne y sempiterna la canción, ¿Hermione, no te parece esto extraordinariamente bello?
- A mi Ron, me causa melancolía, por que veo en el río la eterna historia de todas nuestras vidas, sus aguas al pasar por debajo de una fronda o de un trozo de cielo copian fugazmente el paisaje, tal vez quisieran detenerse para gozar el embeleso de un placido lugar de la orilla o de existencia le empuja inexorablemente al seguir el declive y si quisiera detenerse, violando las leyes de la física entonces ya no seria rió rumoroso y cristalino, se trocaría solamente en una charca o en una laguna estática, con miasmas, con fango, sin canción de agua que es su vida, entonces ya no seria rió, Ron, sino porción de agua muerta sin historia y sin destino.
Con que arrobamiento la escuchaba el joven y como llego la admiración por su exquisita sensibilidad a aumentar su cariño, acto seguido, Ron volviendo de su arrobamiento y contagiado también de la manía de filosofar siguió así:
- y ¿no te parece Hermione que a pesar de todo lo que dices es muy bello y simbólico el destino de un rió? Correr, correr sin descanso, atravesar comarcas, países y por fin orgulloso de su caudal u de su fuerza, echarse al mar llevándose el secreto de las inmensas u variadas tierras por los causales ha cruzado en su camino, oh es lo mas bello de la naturaleza, yo creo que en el mundo solo hay una cosa superior al rió
- ¿Cuál es esa Ron?
- El amor, ¡nuestro amor Hermione! – al decir eso Ron resbalo sobre el césped hasta colocarse muy junto de su amada, le tomo las manos, deposito en sus castaños ojos la mirada apasionada de los suyos, elocuentes para decirle ellos solos cuanto la amaba
Y así con la cabeza inclinada sobre la de Hermione hasta sentir el calor de esas mejillas enardecidas y el embrujo irresistible de esa boca jugosa, Ron continúo:
- si Hermione de mi alma, nuestro amor que ha de ser como ese rio, cristalino, incontenible, imperturbable, que ha de seguir su curso por entre todo y a pesar de todo, hasta desembocar en la eternidad
Desde el fondo de la embriaguez en que había caído la muchacha sintió como un milagro de energía el impulso de su femenil pudor, arreglándose los cabellos alborotados, exclamo con grave melancolía:
- ¡que loca soy, por Dios! ¡como he podido llegar a eso!
- ¡como! ¿Qué es lo que dices amor! – demando Ron alarmado por la transición
- Si Ron de mi alma, esa es la verdad, yo soy una pobre loca que pretende poseer algo imposible, algo que hoy me halaga, pero que mañana ya no podrá ser mió, ni estar al alcance de mis manos.
Hermione hubiera querido en ese momento hacer su confesión ante el muchacho. Decirle lo que, en realidad era ella, lo que tan arteramente aparentaba a su lado bajo el barniz de su educación. Contarle la mentira de su situación, elevada artificialmente con la generosa complicidad de Ginny.
- Ron escúchame – le dijo desasiéndose de las enardecidas manos del muchacho que habían vuelto a tomarla con anhelo de repetir el primer rapto apasionado cariño – escúchame te lo pido, tu amor Ron mió no lo discuto, lo acepto mas bien como me lo expresas eterno e inconmovible y acepto también que sea como ese rio que nos arrulla, tu eres eso el rio, energía que corre que avanza, que marcha sin detenerse en pos de su porvenir, acumulando nuevos caudales para echarse rumoroso y potente hacia el mas allá, pero yo Ron de mi vida no soy mas que el recodo de una orilla, un sitio humilde, silencioso y rustico, en donde tus aguas han encontrado quizás un remanso cuyo suavismo declive te permite pasar junto a mi muy lentamente, tu no podrás hacer otra cosa que besar con tus aguas las humildes yerberillas de la margen y …nada mas, seguirás luego tu camino, sin poder volver a tras ni detenerte a escuchar mi reclamo ni el impulso de tu generosidad y yo pobre orilla abandonada, quedare en silenciosa nostalgia, viendo que es imposible, trastornar las inexorables leyes del universo.
- Si lo que tu quieras y lo que tu digas adorada Hermione, por eso dije al principio esa paradoja que se me ocurrió, el rió da la impresión de una despedida sin ausencia.
- Ya veras Ron como la realidad quizás hoy mismo o mañana, te probara que no has hecho mas que una bella frase
- ¿hoy o mañana? – reflexiono el muchacho – ah ya se, te refieres sin duda a tu viaje, a propósito dime ¿te marcharas pronto, no es cierto? Tus papas estarán ansiosos de verte, ¡que contra tiempo para mi! Dime ¿vas ir muy lejos?¿donde viven tus padres?¿podré ir a visitarte?
Ginny la cual atenta a las ultimas palabras de su hermano y comprendiendo el penoso embarazo de Hermione se apresuro a decir:
- déjala por Dios hermano ¿a que pensar tan pronto en la despedida?¿no están satisfechos con un día tan hermoso y quieren malograrlo con preocupaciones que no son necesarias? Y mejor vamos pensando, mas bien en el regreso, miren que estamos bastante lejos de casa.
Esta vez al tomar asiento Hermione logro ocupar la parte de atrás rogando a Ginny que se acomodara alado de su hermano.
Este detalle, sin embargo causo cierta desazón en el joven, el cual con el talante cambiado, guió el carro guardando profundo silencio y un tanto herido en su amor.